WhatsApp: guía completa de privacidad y seguridad

Última actualización: 23/01/2026
Autor: Isaac
  • WhatsApp ofrece múltiples capas de protección: cifrado de extremo a extremo, verificación en dos pasos, bloqueo de chats y funciones de privacidad avanzada.
  • Los menús de Privacidad permiten controlar quién ve tu información, quién puede añadirte a grupos y cómo se gestionan llamadas, estados y mensajes temporales.
  • La seguridad también depende de gestionar bien copias de seguridad, dispositivos vinculados y actualizaciones, así como de entender qué datos se comparten con Meta y terceros.

Guía de privacidad y seguridad en WhatsApp

WhatsApp se ha convertido en una herramienta tan habitual que muchas personas ya no se plantean cómo sería el día a día sin ella. Precisamente por esa dependencia, entender bien todas sus funciones de privacidad y seguridad ya no es opcional: es clave para evitar sustos, estafas y miradas indiscretas sobre tus conversaciones.

A lo largo de los últimos años, pero especialmente en las actualizaciones más recientes, la app ha incorporado una cantidad enorme de ajustes relacionados con la protección de la cuenta, el control de quién ve tu información, el bloqueo de chats, la gestión de copias de seguridad o incluso nuevas capas de privacidad avanzada. En esta guía completa de privacidad y seguridad en WhatsApp repasamos, con detalle y con un lenguaje claro, todo lo que puedes hacer para blindar tu perfil y tus chats tanto en Android como en iOS.

Cifrado de extremo a extremo y capas básicas de privacidad

La piedra angular de la seguridad en WhatsApp es el cifrado de extremo a extremo. Esto significa que tus mensajes, llamadas y videollamadas se convierten en una especie de “código secreto” que solo tú y la persona con la que hablas podéis descifrar. Ni la propia WhatsApp, ni Facebook, ni tu operador pueden leer el contenido de las conversaciones protegidas por este sistema.

Cuando abres un chat y tocas sobre el nombre del contacto, verás información sobre el cifrado. La app asigna claves de cifrado únicas a cada usuario y las gestiona en un directorio interno. Cuando consultas el cifrado de un chat, WhatsApp compara la clave mostrada con la que tiene guardada en su directorio para verificar que la conversación es genuina y que nadie está intentando suplantar la identidad de tu interlocutor.

Además del cifrado, WhatsApp incluye desde hace tiempo varias opciones de configuración para controlar qué información muestras al resto: última hora de conexión, foto de perfil, estados, confirmaciones de lectura (el famoso doble check azul) o incluso quién puede añadirte a grupos. Ajustar bien estos parámetros es un primer paso esencial para reducir la exposición de tu vida privada.

Otro pilar clave es la verificación en dos pasos, un sistema que añade una segunda capa de protección al registro de tu número en un dispositivo nuevo. Sin este PIN adicional, un atacante lo tiene mucho más difícil para secuestrar tu cuenta aunque consiga el código SMS de verificación.

Protección de cuentas, verificación de dispositivos y códigos de seguridad automáticos

Opciones de seguridad en cuenta de WhatsApp

En los últimos tiempos, WhatsApp ha lanzado varias funciones de seguridad que se activan de forma automática con las versiones recientes de la app. No necesitas configurar nada para beneficiarte de ellas, pero conviene saber cómo funcionan para entender hasta qué punto protegen tu cuenta.

La primera de ellas es la llamada protección de cuentas cuando intentas trasladar tu número a un móvil nuevo. Si alguien intenta configurar tu cuenta en otro dispositivo, la aplicación te pedirá que confirmes la operación desde tu teléfono anterior. Esto actúa como una alerta ante intentos no autorizados de robo de cuenta y frena muchos ataques basados en el secuestro de SIM o el engaño con códigos de verificación.

La segunda novedad relevante es la verificación de dispositivos, pensada para combatir el malware en móviles. Ciertos programas maliciosos intentan apoderarse del teléfono y usar tu WhatsApp para enviar spam o enlaces peligrosos. Con esta función, la app autentica la conexión de la cuenta al servidor de forma que terceros no puedan interceptar la clave de autenticación y hacerse con el control de tus chats sin que lo notes.

También se han incorporado los códigos de seguridad automáticos para los chats cifrados. Cuando entras en la pantalla de información de un contacto y tocas sobre la opción de cifrado, WhatsApp compara de forma automática las claves sin que tú tengas que hacer comprobaciones manuales. De esta forma, la verificación de la sesión es más cómoda y menos propensa a errores por parte del usuario.

Estas funciones refuerzan la seguridad sin añadir complejidad extra al uso de la aplicación, algo importante para que la protección no dependa solo de que el usuario sea experto en tecnología. Aun así, siguen siendo necesarias buenas prácticas básicas, como desconfiar de cualquier persona que te pida códigos por mensaje o llamada.

Refuerzos de privacidad en chats: bloqueo, código secreto y mensajes efímeros

Ajustes de privacidad de chats de WhatsApp

Si tienes conversaciones especialmente sensibles o simplemente quieres que ciertas charlas queden más protegidas, WhatsApp ofrece varias capas extra. El bloqueo de chats es una de las funciones estrella en este sentido: te permite mover determinadas conversaciones a una carpeta privada que solo se abre con tu huella, Face ID o un método de bloqueo similar.

Para bloquear un chat, basta con entrar en la conversación, tocar en el nombre del contacto o grupo y buscar la opción “Bloqueo de chats”. Una vez activado, ese chat desaparece de la lista principal y pasa a estar dentro de una carpeta llamada “Chats bloqueados”, accesible solo con tus datos biométricos o el mecanismo de seguridad que tengas configurado en el móvil.

En una actualización reciente, la app ha ido un paso más allá y ha introducido un código secreto para ocultar completamente ciertos chats sin necesidad de mostrar siquiera la carpeta de chats bloqueados. Al configurar esa clave, la conversación solo se mostrará si escribes el código en la barra de búsqueda de WhatsApp, de manera que, a simple vista, nadie sabrá que ese chat existe.

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Otra herramienta importante para la privacidad de contenido multimedia es la función de visualización única (View Once). Con ella, puedes enviar fotos, vídeos o incluso notas de voz que el destinatario solo podrá abrir una vez. Después de reproducirlos o verlos, desaparecen del chat y no se guardan de forma automática en la galería del receptor.

Para activarla, selecciona la imagen o archivo que quieras mandar, y en la pantalla previa al envío toca el icono con el número “1” que aparece en el campo de texto. Verás un mensaje indicando que la foto o vídeo está configurado para verse una sola vez. Así, el riesgo de que ese contenido quede almacenado en el dispositivo de la otra persona se reduce, aunque siempre hay que tener en cuenta que alguien podría sacar una foto de la pantalla con otro móvil.

Relacionada con estas medidas están también los mensajes temporales, que permiten que los mensajes de un chat se eliminen automáticamente tras un cierto periodo de tiempo. Esta opción no impide que el otro usuario pueda hacer capturas o copiar el contenido, pero limita el historial disponible dentro de la conversación y reduce el impacto si alguien accede a tu móvil desbloqueado.

Verificación en dos pasos: cómo activarla, cambiarla y desactivarla

La verificación en dos pasos es uno de los ajustes más relevantes para mantener la cuenta bajo control. Consiste en un PIN de seis dígitos que se solicita siempre que se intenta registrar tu número de teléfono en un dispositivo nuevo, además del código que WhatsApp te envía por SMS o llamada.

Para activarla, tienes que abrir Ajustes > Cuenta > Verificación en dos pasos y seleccionar “Activar” o “Configurar PIN”. La aplicación te pedirá que introduzcas un código numérico de seis cifras y, a continuación, que lo confirmes. Es muy importante que no reutilices claves que uses en otras cuentas o servicios y que el PIN sea fácil de recordar para ti pero difícil de adivinar para terceros.

WhatsApp te ofrece la posibilidad de añadir una dirección de correo electrónico asociada a la verificación. Esta opción es muy recomendable, ya que te permite restablecer la función si olvidas el PIN en el futuro. Si eliges facilitar un correo, tendrás que confirmarlo y guardarlo; si no, puedes omitirlo, aunque perderás esa vía de recuperación.

Si con el tiempo no recuerdas el PIN y no configuraste un email de recuperación, tendrás que esperar siete días completos para poder restablecerlo. Pasado ese plazo, podrás volver a activar la verificación en dos pasos con un nuevo código. Ten en cuenta que este PIN se te pedirá cuando cambies de móvil o reinstales la app, por lo que es una herramienta muy útil contra los intentos de robo de cuenta.

En caso de que quieras desactivar la función, basta con ir de nuevo a Ajustes > Cuenta > Verificación en dos pasos y pulsar en “Desactivar”. Desde ese mismo menú también puedes modificar tu PIN o cambiar/añadir la dirección de correo electrónico vinculada. Sea cual sea tu elección, nunca compartas este código con nadie, aunque se haga pasar por soporte técnico, banco o incluso un familiar.

Control de quién ve tu información: estados, foto, hora de conexión y grupos

Otro aspecto fundamental de la privacidad en WhatsApp es decidir qué muestras de ti al resto de usuarios. Dentro de Ajustes > Privacidad puedes gestionar con bastante detalle quién ve tu foto de perfil, tu última hora de conexión, tu estado en línea, tu frase de estado, tus confirmaciones de lectura o tus actualizaciones de estados.

En el apartado de estados y hora de última conexión, puedes escoger entre que te vea todo el mundo, solo tus contactos o limitar aún más esa visibilidad mediante listas personalizadas (por ejemplo, excluyendo a determinados contactos). Esto es especialmente útil si no quieres que personas con las que apenas tienes trato sepan cuándo estás activo o qué publicas.

También es posible desactivar el doble check azul, es decir, las confirmaciones de lectura de los mensajes. Si lo haces, los demás no verán si has leído lo que te envían, pero tú tampoco verás si han leído tus mensajes. Es una especie de acuerdo de reciprocidad que, aunque a algunas personas les incomoda, ofrece un punto extra de privacidad en tu uso cotidiano de la app.

En el apartado de grupos, puedes decidir quién tiene permiso para agregarte a uno nuevo: todos, solo tus contactos, o tus contactos excepto algunas personas concretas. Esta función resulta muy útil para evitar que desconocidos o empresas te metan en grupos masivos sin tu consentimiento, algo que a veces puede llevar a spam o incluso a estafas organizadas.

Todo esto se complementa con la posibilidad de bloquear completamente a ciertos contactos. Si bloqueas a alguien, esa persona no podrá llamarte ni mandarte mensajes por WhatsApp ni ver tus actualizaciones de estado o tus cambios de foto. Es una medida drástica pero muy efectiva cuando te enfrentas a acoso, spam insistente o contactos no deseados.

Silenciar llamadas de desconocidos y ocultar la IP

Las llamadas de números que no conoces pueden convertirse en una fuente constante de molestias y, en ocasiones, en la puerta de entrada a intentos de fraude. Para cortar por lo sano, WhatsApp ha incorporado una opción que permite silenciar las llamadas de desconocidos: no te sonará el teléfono ni aparecerá notificación emergente, aunque sí se quedará constancia de la llamada en el historial por si quieres revisarla luego.

Para activarla, entra en Configuración (iOS) o Ajustes (Android) > Privacidad > Llamadas y enciende la opción de silenciar números desconocidos. Esta simple acción reduce mucho la probabilidad de que caigas en una estafa por videollamada basada en llamadas insistentes que busquen presionarte o ganarse tu confianza.

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Otra medida interesante es la posibilidad de ocultar tu dirección IP durante las llamadas de voz o vídeo. La IP revela información aproximada sobre tu ubicación y tu proveedor de Internet, datos que podrían ser usados de forma maliciosa. Cuando WhatsApp enruta las llamadas de manera que no se exponga directamente tu IP al interlocutor, cierras una puerta más a potenciales ataques dirigidos.

Conviene recordar que, aunque las llamadas se silencien, seguirás pudiendo devolverlas si consideras que pueden ser legítimas. La clave está en no responder de forma impulsiva a números que no tengas guardados, especialmente si se presentan como bancos, servicios técnicos o supuestos premios.

Revisión rápida de privacidad: el nuevo asistente de configuración

Para facilitar que cualquier persona pueda revisar sus ajustes sin perderse entre menús, WhatsApp ha añadido una especie de asistente o revisión guiada de privacidad. Se trata de un resumen centralizado donde la app te lleva, paso a paso, por los principales bloques de configuración privada.

Para acceder, entra en WhatsApp y ve a Configuración (iOS) o Ajustes (Android) > Privacidad. En la parte superior deberías ver un recuadro que te invita a iniciar esta revisión. Al pulsarlo, comenzarás un recorrido por varios apartados en los que podrás ajustar opciones sin salir de ese flujo.

En la sección sobre quién puede contactarte, podrás decidir quién puede añadirte a grupos, quién puede llamarte y quién puede enviarte mensajes directamente. De este modo, controlas mejor qué “puertas de entrada” tiene la gente hacia ti dentro de la aplicación.

Otra parte del asistente está centrada en tu información personal: quién ve tu foto de perfil, tu estado, tu última hora de conexión, si apareces como “en línea” y si se muestran las confirmaciones de lectura. Ajustar bien estos puntos te permite mantener un perfil más discreto, algo especialmente importante si mezclas contactos personales, laborales y de otros ámbitos.

También se repasan las funciones de privacidad para los propios chats: mensajes temporales, visibilidad de notificaciones, cifrado de las copias de seguridad, etc. Finalmente, el asistente te guía por las opciones para añadir protección a tu cuenta mediante bloqueo de la app con biometría y la ya mencionada verificación en dos pasos con PIN.

Privacidad avanzada del chat: evitando que el contenido salga de WhatsApp

Además de las capas tradicionales de seguridad, WhatsApp ha presentado una función denominada Privacidad avanzada del chat. Su objetivo es poner trabas a que el contenido de una conversación salga de la propia app sin el consentimiento de quienes participan.

Cuando activas esta opción en un chat o grupo, se aplican restricciones como impedir exportar la conversación, limitar las descargas automáticas de archivos al teléfono o evitar que los mensajes de ese chat se utilicen como fuente para funciones de inteligencia artificial. Esto proporciona un entorno más controlado, especialmente útil en grupos donde se tratan temas delicados.

Imagina, por ejemplo, un grupo de apoyo sobre salud, un canal de organización vecinal o un entorno de trabajo donde se comparten documentos sensibles. Al activar la Privacidad avanzada del chat, quienes participan pueden estar más tranquilos sabiendo que hay menos vías para que aquello que se comenta acabe circulando fuera de WhatsApp.

Para usarla, tienes que abrir el chat en cuestión, tocar en el nombre del contacto o grupo y entrar en el apartado “Privacidad avanzada del chat”. Desde ahí podrás activar el ajuste. De momento se trata de una primera versión y la empresa ha anunciado que irá ampliando las opciones con el tiempo para añadir más protecciones todavía.

Es importante recordar que esta función no sustituye al sentido común: aunque la app limite las vías técnicas de exportación, siempre existe la posibilidad de que alguien haga fotos de la pantalla o copie manualmente información. Aun así, reduce mucho la facilidad con la que el contenido puede hacerse viral sin que te enteres.

Canales de WhatsApp: qué son y qué debes tener en cuenta

Los canales de WhatsApp son una sección específica dentro de la app que permite a organizaciones, medios, creadores y usuarios difundir información a grandes audiencias de forma unidireccional. Es decir, las personas que se suscriben a un canal reciben las publicaciones, pero no pueden responder en el propio chat, solo reaccionar con emoticonos.

Esta herramienta es muy potente para publicar noticias, avisos o contenido de interés general, pero también plantea riesgos de privacidad y reputación. Todo lo que publiques en un canal puede ser visto por todas las personas suscritas, descargado, reenviado y viralizado en otras plataformas. Antes de compartir algo, piensa bien si te sentirías cómodo con que ese contenido circulase sin control.

Además, los canales están sujetos a las normas de uso de WhatsApp. No se permite publicar contenido ilegal, dañino o fraudulento, ni utilizar estos espacios para acosar, difundir discursos de odio o lanzar campañas de estafas. Incumplir estas normas puede llevar al cierre del canal e incluso a medidas legales en casos graves.

Si decides gestionar uno, revisa la configuración de privacidad y visibilidad del canal y procura no vincularlo excesivamente con información personal sensible. Y si sigues canales de terceros, mantén la misma prudencia que tendrías en cualquier red social: no des por cierto todo lo que lees, contrasta la información y no compartas datos privados en público.

Copias de seguridad, recuperación de mensajes y seguridad en la nube

Uno de los grandes puntos a menudo olvidados de la seguridad en WhatsApp es la gestión de las copias de seguridad. La app permite guardar tu historial de chats en Google Drive (Android) o en iCloud (iOS), lo que facilita migrar tus conversaciones a un nuevo dispositivo o restaurarlas si cambias de móvil.

El problema es que, si alguien consigue acceso a tu cuenta de Google o Apple, podría llegar a hacerse con esa copia de seguridad. Por eso es tan importante proteger también tu correo y tu almacenamiento en la nube con contraseñas robustas y verificación en dos pasos. Algunos ataques no van directos a WhatsApp, sino al servicio donde se guardan las copias.

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Recuerda que puedes cifrar las copias de seguridad de tus chats con una contraseña o clave específica. Al hacerlo, añades otra capa de protección: aunque un atacante obtenga el archivo de copia, no podrá leerlo sin esa clave. Eso sí, si olvidas la contraseña de cifrado, recuperar el contenido puede ser imposible.

En cuanto a la recuperación de mensajes sin copia de seguridad en la nube, en algunos casos es posible rescatar conversaciones desde los archivos locales de WhatsApp almacenados en el dispositivo. Por ejemplo, en Android podrías conectar el móvil al ordenador, entrar en la carpeta de WhatsApp, buscar “Databases” y allí localizar archivos con nombres como “msgstore-año-mes-día.1.db.crypt12”. Cambiando el nombre del archivo principal por uno de estos, y reinstalando la app, podrías restaurar mensajes antiguos.

Esta maniobra, sin embargo, requiere cierto cuidado técnico y no siempre funciona, por lo que lo más recomendable sigue siendo mantener copias de seguridad periódicas, protegidas y cifradas, y revisar quién tiene acceso a tus cuentas asociadas (Gmail, Apple ID, etc.).

Uso seguro de WhatsApp Web y dispositivos vinculados

WhatsApp Web y la versión de escritorio son muy cómodas para escribir desde el ordenador, pero también suponen un punto de riesgo si no cierras sesión correctamente. Dejar la sesión abierta en un ordenador compartido permite que cualquiera que lo use después pueda leer tus mensajes o incluso hacerse pasar por ti.

Para evitarlo, es recomendable salir de WhatsApp Web cuando termines de usarlo, especialmente si estás en un equipo de trabajo, un cibercafé o un ordenador de uso familiar. Si se te olvida, puedes cerrar la sesión de forma remota desde el móvil, entrando en el apartado “Dispositivos vinculados” dentro del menú principal.

En ese mismo apartado, la app te mostrará el listado de dispositivos donde hay sesiones abiertas, cuándo fue la última conexión y qué tipo de equipo es (ordenador, navegador, etc.). Si ves algo que no reconoces, cierra inmediatamente esa sesión y cambia las contraseñas de tu móvil o de las cuentas asociadas por precaución.

Este panel de dispositivos vinculados es también una de las mejores formas de detectar si alguien ha conseguido, de forma física o remota, abrir tu WhatsApp en otro equipo. Revisarlo de vez en cuando es una buena práctica de higiene digital, igual que revisar qué apps tienen acceso a tus permisos más sensibles.

Mantener la app actualizada a la última versión estable es el complemento perfecto: muchas veces las versiones nuevas corrigen vulnerabilidades o fallos que podrían usarse para comprometer tu privacidad. Actualizar no solo te da funciones nuevas, también refuerza el blindaje contra ataques conocidos.

Datos que comparte WhatsApp con Meta y terceros

Más allá de lo que haces dentro de la aplicación, es importante entender cómo se mueven tus datos entre empresas. WhatsApp forma parte de Meta, compañía matriz de Facebook e Instagram, y existe una compleja cadena de intercambio de información cuando usas la app, especialmente si interactúas con cuentas de empresa.

Según sus políticas, cuando hablas con negocios a través de WhatsApp, determinados datos de tu perfil pueden compartirse con Facebook y otras compañías del grupo. Esta información se usa para operar el servicio, mejorarlo, personalizar funciones, sugerir contactos, facilitar compras y mostrar anuncios más relevantes en otros productos de Meta.

Aunque Meta insiste en que no “vende” datos en el sentido tradicional, sí comparte información con numerosos socios externos: plataformas de análisis, anunciantes, empresas de medición, proveedores de servicios, investigadores y, llegado el caso, autoridades policiales y judiciales. Esto no significa que tus mensajes cifrados se lean, pero sí que ciertos metadatos y datos de uso pueden circular mucho más de lo que imaginas.

Como usuario, tienes cierto margen para limitar esta exposición: por ejemplo, evitando compartir información muy sensible con cuentas de empresa, ajustando tu configuración de anuncios en Facebook e Instagram, o revisando periódicamente las políticas de privacidad. Ser consciente de este ecosistema de datos te ayuda a decidir qué compartes, con quién y a través de qué canal.

Por último, no hay que olvidar que cualquier web, incluida la de servicios de información sobre ciberseguridad, utiliza cookies y tecnologías similares para funcionar y mejorar tu experiencia. Muchas de estas cookies son imprescindibles, pero otras son opcionales y puedes desactivarlas desde el panel de preferencias de la propia página, aunque ello pueda afectar a determinadas funcionalidades.

WhatsApp ha pasado de ser una simple app de mensajería a un ecosistema complejo donde se mezclan vida personal, trabajo, negocio y comunidad. Aprovechar todas las opciones de seguridad y privacidad que ofrece —desde el cifrado de extremo a extremo, la verificación en dos pasos, el bloqueo de chats o la Privacidad avanzada del chat, hasta el control de quién puede verte, llamarte o añadirse a tus grupos— marca la diferencia entre usar la herramienta con cierta sensación de indefensión o hacerlo con la tranquilidad de tener cada ajuste bajo control. Si a esto sumas buenas prácticas básicas (actualizar la app, cerrar WhatsApp Web, revisar copias de seguridad, desconfiar de enlaces y códigos sospechosos y comprender cómo se comparten tus datos con otras empresas), tendrás un entorno mucho más seguro para tus conversaciones del día a día.

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