Actualizar Firefox versión obligatoria: guía completa y motivos

Última actualización: 12/02/2026
Autor: Isaac
  • La caducidad de un certificado crítico obliga a usar Firefox 128+ o ESR 115.13+ para que las extensiones sigan funcionando.
  • Firefox 147 incorpora grandes mejoras de rendimiento, vídeo por hardware, gestión de pestañas, perfiles y herramientas de desarrollo.
  • Actualizar desde el propio navegador o la web oficial de Mozilla mantiene marcadores y contraseñas sin pérdida de datos.
  • Es clave revisar y limpiar extensiones y desconfiar de falsas actualizaciones ofrecidas por sitios no oficiales.

Actualizar Firefox versión obligatoria

Si llevas semanas cerrando el aviso de actualización de Firefox y pensando “ya lo haré otro día”, ha llegado el punto en el que seguir posponiéndolo puede darte más de un disgusto. Estamos ante una situación particular: por cambios internos de seguridad y certificados, mantener una versión antigua de Firefox ya no es solo algo “poco recomendable”, sino un riesgo real para el funcionamiento de tus extensiones y la seguridad de tu navegación.

Mozilla ha introducido además una oleada de novedades potentes en las últimas versiones (con Firefox 147 como referencia principal) que mejoran rendimiento, vídeo, gestión de pestañas, perfiles y herramientas para desarrolladores. Todo ello sin abandonar su filosofía de respeto a la privacidad y de evitar una web dominada por rastreo masivo y capas de IA invasiva. Vamos a ver, con calma y sin tecnicismos innecesarios, por qué la actualización de Firefox se ha vuelto prácticamente obligatoria, qué cambia exactamente y cómo ponerte al día sin perder nada importante.

Por qué ahora actualizar Firefox es prácticamente obligatorio

El detonante de esta “obligación” de actualizar Firefox es la caducidad de un certificado raíz crítico que el navegador utiliza para validar los complementos (extensiones). Ese certificado es el que le dice a Firefox qué extensiones son legítimas y pueden cargarse con normalidad. Cuando vence, el navegador deja de confiar en él y, como efecto colateral, los complementos empiezan a fallar. Mozilla lo ha puesto en contexto junto a sus últimas correcciones de seguridad relacionadas con la validación de complementos.

Mozilla ha avisado de que, a partir del 14 de marzo, si sigues con una versión antigua que no incorpore el certificado renovado, muchas extensiones dejarán de funcionar correctamente: bloqueadores de anuncios, gestores de contraseñas, utilidades de productividad… En la práctica puedes encontrarte con errores extraños, funciones que desaparecen o extensiones que se desactivan sin aparente motivo.

Para seguir usando complementos con normalidad necesitas, como mínimo, Firefox 128 o superior. Si utilizas la rama de soporte extendido (ESR), la versión de referencia es Firefox ESR 115.13 o posterior. Todo lo que quede por debajo de esos números entra en la zona roja: extensiones rotas y un navegador que se queda fuera de juego en el ecosistema moderno.

Este requisito afecta a todas las plataformas donde corre Firefox: Windows, Linux, macOS y Android. No hay “trato especial” por estar en móvil, usar una distro rara de Linux o tener un Mac veterano; si la versión del navegador es vieja y no incluye el certificado nuevo, el problema con los complementos llegará igual.

A la cuestión de los certificados se suma el tema de las vulnerabilidades de seguridad acumuladas. Muchos usuarios reconocen llevar años con la misma versión porque “les va bien” y cada actualización les ha traído cambios que no les gustaban. Pero eso implica convivir con fallos de seguridad documentados que los atacantes conocen y explotan. Firefox, como cualquier software complejo, corrige bugs de forma continua; si tú no actualizas, te quedas expuesto a agujeros que el resto del mundo ya ha parcheado.

Navegador Firefox actualizado

Versiones mínimas recomendadas y compatibilidad por sistema

Mozilla traza una línea clara entre versiones modernas y obsoletas. En la rama estándar, el corte está en Firefox 128 y sucesivas; en la rama ESR, el punto seguro arranca en Firefox ESR 115.13. Estar por debajo de esos hitos significa problemas con extensiones y más superficie de ataque para ciberdelincuentes.

En ordenadores con sistemas operativos actuales (Windows 10, Windows 11, macOS recientes y la mayoría de distribuciones Linux modernas), lo recomendable es instalar la edición estable más nueva disponible, especialmente si has sufrido problemas como que Firefox no responde.

Si trabajas con sistemas operativos antiguos o entornos donde no puedes cambiar de plataforma (equipos de empresa con software muy legado, máquinas de producción, etc.), la opción sensata es pasar a Firefox ESR. Esta edición se mueve más despacio en cuanto a cambios visuales, pero recibe las correcciones de seguridad críticas y, en este caso, también integra la solución al vencimiento del certificado que afecta de lleno a las extensiones; conviene, además, combinarla con una copia de seguridad de los perfiles si gestionas instalaciones críticas.

Una ventaja importante es que, al actualizar, no pierdes marcadores, historial ni contraseñas guardadas. El instalador detecta tu perfil actual y lo migra a la nueva versión, conservando los datos personales. Por mucho miedo que den las grandes actualizaciones, el proceso está pensado para que el usuario note el cambio lo justo y necesario; y si algo falla siempre puedes recuperar sesiones y datos perdidos en Firefox.

En móviles pasa exactamente lo mismo. Firefox para Android también necesita estar actualizado para soportar el nuevo certificado y recibir los parches de seguridad. Y conviene no olvidarlo: el móvil está todo el día conectado, suele contener información muy sensible y es un objetivo goloso para los atacantes. Mantener el navegador móvil al día es tan importante como el de escritorio; en Android la mejor manera de actualizar suele ser desde la tienda de apps.

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Firefox 147: la gran actualización cargada de cambios

Novedades Firefox 147

Mientras se solucionan los temas de certificados, Mozilla ha lanzado Firefox 147, una versión especialmente potente en cuanto a mejoras visibles. Aunque la actualización automática puede tardar unas horas en llegar a todos los equipos, el instalador ya está en los servidores oficiales de Mozilla y se puede descargar sin esperar al aviso.

Uno de los grandes focos de Firefox 147 es la reproducción de contenido multimedia. El navegador iba algo por detrás de sus rivales en este campo y, en esta versión, Mozilla ha metido un buen empujón para ponerse a la altura, o incluso por encima, según el escenario.

La novedad estrella para muchos usuarios es la decodificación de vídeo por hardware en tarjetas AMD. A partir de Firefox 147, las gráficas AMD pueden encargarse de parte del trabajo de reproducción de vídeo, descargando a la CPU. En la práctica, esto se traduce en menos consumo de procesador, menos ruido de ventilador, menos calor y mejor autonomía en portátiles cuando ves vídeos en YouTube, redes sociales o servicios de streaming.

También entra en juego el nuevo modo de “Picture-in-Picture automático”. Hasta ahora podías sacar un vídeo a una ventanita flotante de forma manual; con esta función, cuando estés viendo un vídeo y cambies de pestaña, Firefox abrirá de forma automática esa mini ventana siempre visible, sin extensiones extra ni clics adicionales. Ideal para seguir una clase, un directo o un partido mientras revisas el correo o trabajas en otra pestaña.

Además, Firefox 147 reorganiza las opciones relacionadas con pestañas en el panel de configuración, agrupándolas de manera más lógica. Detalles como qué ocurre al cerrar la última pestaña, cómo se abren las nuevas, si se muestran vistas previas o cómo se tratan las pestañas fijadas son ahora más fáciles de encontrar y ajustar, algo que se agradece si vives con decenas de pestañas abiertas.

Mejoras específicas para Linux, macOS y monitores HiDPI

Mejoras Firefox en distintos sistemas

Los usuarios de Linux reciben en esta versión varias mejoras muy jugosas. Por un lado, Firefox 147 adopta de forma explícita la especificación XDG Base Directory de Freedesktop.org, que marca dónde deben guardarse la configuración, la caché y otros datos en el sistema de archivos.

Gracias a ese cambio, Firefox integra mejor sus archivos internos en la estructura habitual de directorios de Linux. El resultado es un home más limpio, menos ficheros sueltos en rutas extrañas y una gestión más coherente con otras aplicaciones que siguen el mismo estándar. Si haces copias de seguridad selectivas o administras varios equipos, este orden extra se nota.

En escritorios Linux con GNOME y Mutter también hay mejoras en monitores HiDPI con escalado fraccional (110 %, 125 %, 150 %…). Firefox 147 ajusta el renderizado para que el contenido se vea más nítido y evitar desenfoques raros en texto y gráficos, un problema clásico en algunos entornos de altas resoluciones.

macOS tampoco se queda atrás. En los Mac con chip Apple Silicon, Firefox 147 amplía y optimiza el soporte de WebGPU, la API de gráficos de nueva generación que permite aprovechar mucho mejor el hardware para tareas 3D, cálculos paralelos y efectos visuales avanzados. Esto se nota en web apps de edición, juegos en el navegador y experiencias interactivas pesadas.

Todo esto se suma a las típicas correcciones de compatibilidad con sitios concretos que en versiones anteriores podían dar problemas. Muchas de esas mejoras no se ven a simple vista, pero evitan errores de visualización, bloqueos y comportamientos raros que rompen la experiencia de uso; por ejemplo, se corrigen fallos que pueden desencadenar errores SSL como SSL_ERROR_RX_RECORD_TOO_LONG.

Gestión de pestañas y perfiles: más orden sin complicarte la vida

Si eres de los que acumulan pestañas para todo (trabajo, ocio, compras, redes…) la nueva organización de opciones de pestañas en Firefox 147 te pone las cosas bastante más fáciles. Las preferencias se agrupan en bloques más lógicos y localizables, de forma que cambiar el comportamiento del navegador deja de ser una gymkana por el menú de ajustes.

Ahora puedes definir con más claridad cómo se abren las nuevas pestañas, qué ocurre al cerrar la última ventana, cómo se gestionan las pestañas ancladas o si se muestran vistas previas al pasar el ratón. Son detalles de usabilidad, sí, pero una vez los ajustas a tu gusto, el día a día es bastante más cómodo.

Otra novedad potente es la nueva sección de perfiles de usuario integrada en la configuración. En lugar de tener que tirar de parámetros especiales o accesos ocultos, ahora puedes crear y gestionar perfiles separados directamente desde los ajustes generales; continúa leyendo la guía sobre problemas con perfiles dañados de Firefox si necesitas soluciones avanzadas.

Un perfil puede estar dedicado al trabajo y otro a uso personal, cada uno con sus propios marcadores, historial, cookies, extensiones y preferencias. Así evitas mezclar sesiones de correo, cuentas empresariales con redes sociales, o diferentes logins de una misma web. También es una solución sencilla para que varias personas compartan un mismo equipo usando Firefox sin pisarse.

Todo esto manteniendo la línea de Mozilla de dar control al usuario sin imponer funciones de IA intrusivas ni depender de sistemas de rastreo masivo. Firefox sigue apostando por una web más abierta y respetuosa, aunque a veces eso suponga ir contracorriente frente a Chrome y otros navegadores dominantes.

Novedades para desarrolladores: Navigation API, WebGPU y CSS más pulido

Debajo del capó, Firefox 147 trae un buen paquete de mejoras para desarrolladores web. Aunque a primera vista esto parezca algo lejano para el usuario final, al final se traduce en páginas más rápidas, animaciones más fluidas y aplicaciones web que se comportan de manera más parecida a un programa nativo.

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Una de las piezas clave es el soporte mejorado de la Navigation API. Esta interfaz permite controlar la navegación dentro de una web o aplicación de manera mucho más fina: se gestiona el historial, las transiciones y los cambios de vista sin tener que hacer recargas completas ni recurrir a “trucos” con la URL. Resultado: web apps más ágiles y con menos parpadeos o pantallas en blanco entre vistas.

WebGPU, como comentábamos antes, gana protagonismo especialmente en macOS con Apple Silicon, pero también sienta las bases para gráficos avanzados en otras plataformas. Poder hablar casi “de tú a tú” con la GPU desde el navegador abre la puerta a juegos 3D más complejos, editores de vídeo y fotos en la web o herramientas de visualización científica más potentes.

En el apartado de estilos, Firefox 147 amplía el soporte de CSS con nuevas unidades, módulos y comportamientos, alineándose mejor con los estándares más recientes. Para el usuario esto se traduce en diseños responsivos más logrados, animaciones suaves y menos diferencias de apariencia entre navegadores cuando visitas una misma página.

Además, se incorpora compresión Brotli para ciertos streams de datos, lo que ayuda a reducir el tamaño de los recursos transferidos y a mejorar los tiempos de carga, especialmente en conexiones lentas o saturadas. Menos datos moviéndose por la red equivale a una navegación más ágil y a un uso más eficiente del ancho de banda.

Safe Browsing v5 y el refuerzo de la seguridad en Firefox

En el terreno de la seguridad, Firefox 147 integra Safe Browsing v5 como capa adicional para protegerte frente a webs maliciosas, intentos de phishing y descargas peligrosas. Este sistema se basa en listas y mecanismos de detección que identifican comportamientos sospechosos y te muestran avisos antes de que pises un sitio problemático.

Safe Browsing no sustituye al sentido común, pero ayuda a evitar muchos sustos. Si intentas abrir una web conocida por distribuir malware o una página clonada que intenta robar credenciales, Firefox puede mostrar una alerta clara antes de dejarte pasar. Para quien no está al día de cada amenaza que circula, este filtro marca la diferencia; y si detectas algo raro conviene saber cómo eliminar secuestradores del navegador.

A esto se suman las habituales correcciones de bugs y vulnerabilidades que Mozilla va publicando en cada ciclo de versión. Son parches que cierran puertas a posibles ataques, incluso aunque el usuario no note ningún cambio visible en la interfaz o en el comportamiento del navegador.

Por eso seguir anclado a una versión vieja sin estos parches ni el Safe Browsing actualizado no es solo cuestión de gustos. Es aceptar un riesgo real y tangible. Quien lleva años con una Firefox desactualizado porque “va fino” y ha desactivado las actualizaciones automáticas en el Registro de Windows, en realidad está caminando por un campo minado que otros ya han limpiado en buena parte.

Si alguna actualización anterior te cambió cosas que no te gustaron, lo razonable no es bloquear las nuevas versiones para siempre, sino revisar la configuración y desactivar solo las funciones que no te convencen, manteniendo el motor del navegador y los parches de seguridad al día.

Cómo saber qué versión de Firefox tienes y actualizar sin perder datos

Antes de ponerte nervioso con certificados y extensiones, conviene comprobar qué versión exacta de Firefox tienes instalada. El propio navegador te lo pone muy fácil, tanto en escritorio como en móvil, sin necesidad de bajar herramientas ni tocar archivos del sistema.

En Windows, Linux y macOS el camino es casi idéntico: abre Firefox, ve al menú de las tres rayas horizontales arriba a la derecha, entra en “Ayuda” y selecciona “Acerca de Firefox”. Se abrirá una ventanita con el número de versión y, si hay una actualización disponible, el navegador empezará a descargarla al instante.

Si tu versión está por debajo de las recomendadas, verás cómo Firefox descarga la actualización automáticamente desde los servidores de Mozilla. Al terminar, te pedirá reiniciar para aplicarla. Tras ese reinicio, tus marcadores, contraseñas, historial y demás datos personales seguirán en su sitio.

Si ya estás en una rama reciente (por ejemplo 128, 136 o superior), lo más probable es que apenas tengas pasos que dar. A veces la actualización ya está descargada en segundo plano y solo falta reiniciar el navegador para que se aplique, o bien simplemente te mostrará el mensaje de que estás al día.

En Android, la comprobación pasa por la tienda de aplicaciones. Abre Google Play, entra en “Gestionar apps y dispositivo” y revisa si Firefox aparece en la lista de actualizaciones disponibles. Si está, toca en “Actualizar” y deja que el móvil haga el resto. En iOS el proceso es similar desde la App Store, entrando en la sección de actualizaciones y pulsando en Firefox si hay nueva versión.

Descarga manual, FTP de Mozilla y actualización automática

Si prefieres tomar tú el control total de la instalación, Mozilla mantiene disponibles sus servidores de descarga directa y su clásico FTP con las versiones finales de Firefox. Esta vía es muy útil si quieres adelantar la actualización antes de que salte el aviso, o si necesitas un instalador completo para llevarlo en un USB e instalarlo en varios equipos sin depender de la conexión de cada uno; también puedes usar servicios de instalación masiva como Ninite si vas a preparar varios equipos.

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Firefox 147 ya está subido a esos servidores, de modo que quien quiera puede descargar el ejecutable correspondiente a Windows, macOS o Linux e instalarlo manualmente. Solo hay que elegir el archivo adecuado al sistema operativo y al idioma, y ejecutar el instalador encima de la versión actual.

Si no te quieres complicar, la actualización OTA (Over The Air) te llegará sola. Firefox comprueba de forma periódica si hay nuevas versiones y, cuando las encuentra, las descarga en segundo plano para que tú solo tengas que aceptar el reinicio cuando te venga mejor. Es el modo más cómodo para la mayoría de usuarios.

Otra alternativa es descargar siempre desde la página principal de Firefox en la web oficial de Mozilla. Ahí encontrarás el instalador más reciente para cada plataforma, ideal si vas a hacer una instalación limpia en un equipo nuevo o si quieres saltar desde una versión extremadamente antigua sin pasar por todas las intermedias.

Extensiones: actualización, limpieza y buenas prácticas de seguridad

Actualizar el navegador es solo la mitad del trabajo. Para mantener un entorno realmente seguro y estable, también tienes que echar un ojo a las extensiones instaladas. El mismo cambio de certificado que obliga a subir de versión afecta a la forma en que se validan y cargan estos complementos.

Una vez tengas Firefox en la versión adecuada, entra en el gestor de complementos y revisa que todas las extensiones estén al día. La mayoría se actualizan automáticamente, pero es buena idea forzar una comprobación manual y ver si alguna muestra avisos de compatibilidad o de seguridad.

No olvides que las extensiones son un posible punto de entrada para atacantes. Un fallo sin parchear en un complemento puede ser tan peligroso como una vulnerabilidad en el propio navegador. Por eso compensa mantenerlas actualizadas y, sobre todo, reducir el número de extensiones instaladas a las que realmente utilizas. Algunas extensiones maliciosas se dedican a inyectar anuncios de Taboola u otros contenidos invasivos.

Las extensiones que instalaste “para probar” y no has vuelto a tocar solo añaden superficie de ataque y pueden gastar recursos sin aportar nada. Lo más sensato es hacer limpieza periódica y quedarte con un conjunto pequeño de herramientas que conozcas bien y en las que confíes.

Esta filosofía se puede aplicar a cualquier programa conectado a Internet: clientes de correo, apps de mensajería, servicios en la nube… Cuantas menos piezas sobrantes tengas y mejor mantenidas estén, más difícil se lo pones a los ciberdelincuentes y menos sorpresas tendrás a medio plazo.

Cuidado con las falsas actualizaciones de Firefox

El hecho de que ahora sea tan importante actualizar Firefox ha sido aprovechado por actores maliciosos para distribuir falsas “actualizaciones urgentes” desde páginas web que nada tienen que ver con Mozilla. Estas webs muestran avisos en pantalla completa, ventanas emergentes de JavaScript o cuadros de autenticación que intentan convencerte de que instales una supuesta actualización manual.

En realidad lo que descargan son extensiones maliciosas o directamente malware. En el caso de los complementos falsos, una vez instalados se dedican a inyectar anuncios en las páginas que visitas, redirigir enlaces a sitios de publicidad o incluso ejecutar mineros de criptomonedas en segundo plano. Algunos llegan a bloquear el acceso a la propia página de extensiones de Firefox para que no puedas eliminarlos fácilmente; si detectas redirecciones sospechosas, consulta cómo eliminar el Bing Redirect.

En el peor de los casos, esos falsos avisos de “Firefox necesita actualizarse de inmediato” pueden servir para que instales troyanos o ransomware. Estos programas no se propagan solos: necesitan engañar al usuario para que los ejecute. Una vez dentro, pueden cifrar tus archivos, bloquear el acceso al sistema y exigir un rescate para recuperarlos.

La regla de oro es muy sencilla: nunca instales actualizaciones de Firefox desde sitios que no sean el propio navegador o la web oficial de Mozilla. Si una página cualquiera te pide bajar un “setup” de Firefox para seguir navegando, lo normal es que intente colarte algo peligroso.

Si ya ves un aviso raro y no estás seguro de su legitimidad, cierra la pestaña, abre Firefox desde cero y revisa desde el menú “Acerca de Firefox” si realmente hay una actualización pendiente. Es la manera más segura de evitar trampas y mantener el navegador al día sin jugártela.

Actualizar Firefox ahora mismo es una jugada ganadora por varios frentes: resuelves el problema del certificado que va a dejar tiradas muchas extensiones, te pones al día en parches de seguridad, aprovechas la oleada de mejoras de rendimiento y vídeo de Firefox 147 y, de paso, organizas mejor tus pestañas, perfiles y complementos. Todo ello sin perder tus datos personales y con la tranquilidad de estar navegando con un navegador moderno, rápido y diseñado para proteger tu privacidad.

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