- Los símbolos de tensión, corriente y potencia (Input/Output, ~ y ⎓) indican dónde puede usarse el cargador y qué dispositivos admite con seguridad.
- Los iconos de certificación (CE, UKCA, UL, CCC, PSE) y de clase eléctrica (cuadrados de Clase I, II y III) muestran el nivel de protección frente a descargas y fallos.
- El círculo con flechas y número, el cubo de basura tachado y el icono de la casa informan sobre vida útil, reciclaje adecuado y limitación de uso a interiores.
- Símbolos de eficiencia (VI), códigos QR y datos de serie ayudan a identificar cargadores eficientes, auténticos y más seguros frente a copias de baja calidad.
Seguro que más de una vez has enchufado el móvil medio dormido, sin mirar nada más que el cable, y has dado por hecho que todo estaba bien. Sin embargo, en el cuerpo del adaptador hay un montón de símbolos, números y marcas que cuentan mucho sobre seguridad, compatibilidad y vida útil del cargador, aunque casi nunca les prestamos atención.
Entender qué significa cada icono no es cosa de frikis de la tecnología: es clave para evitar peligros eléctricos, saber si el cargador es fiable, cuánto tiempo puede usarse con seguridad y cómo reciclarlo. Vamos a desmenuzar uno por uno los símbolos más habituales de los cargadores de móvil y otros dispositivos para que, la próxima vez que cojas uno, puedas leerlo como si fuera un DNI electrónico.
Tensión, corriente y potencia: Input, Output y valores eléctricos

Lo primero que suele llamar la atención (si te fijas) son unas líneas con letras y números como “Input 100-240V ~ 50/60Hz 0.5A” y “Output 5V ⎓ 2A”. Esa pequeña tabla es la ficha técnica de cómo funciona el cargador y determina dónde puedes usarlo y qué tipo de dispositivos admite.
La palabra “Input” indica la tensión y frecuencia que el cargador puede recibir desde la red eléctrica. Por ejemplo, un rango de 100-240V y 50/60Hz nos dice que funciona tanto en Europa como en muchos otros países, lo cual es ideal si sueles viajar y cargar el móvil en otros enchufes del mundo.
La línea marcada como “Output” refleja el voltaje y la intensidad de corriente que el cargador entrega al dispositivo. Es habitual encontrar algo como 5V ⎓ 2A en cargadores sencillos, o combinaciones del estilo 5V⎓3A, 9V⎓2A, 12V⎓1.5A en cargadores con carga rápida o con varios perfiles de potencia.
La letra que falta en esa ecuación, la W (vatios), es la potencia máxima que el cargador es capaz de suministrar. Se calcula multiplicando voltios por amperios: por ejemplo, 5V x 2A son 10W. Muchos cargadores modernos llegan a 20W, 30W, 45W o incluso 65W, sobre todo si tienen varios puertos o están pensados para portátiles y tablets.
Es posible que veas diferentes valores de salida asociados a cada puerto. En estos casos, cada conector del cargador puede tener una potencia máxima distinta, de modo que uno puede dar toda la potencia “gorda” y otro quedarse en valores más modestos, pensados para móviles secundarios, auriculares o relojes.
Corriente alterna y continua: el papel de los símbolos ~ y ⎓

Junto a los valores de entrada y salida suelen aparecer dos símbolos que pasan desapercibidos, pero que son clave para entender qué está pasando dentro del adaptador: el signo ~ y el símbolo ⎓. Indican el tipo de corriente eléctrica con el que trabaja cada parte.
El signo ~ se utiliza para identificar la corriente alterna (AC), que es la que sale de los enchufes de casa. Esta corriente cambia de sentido varias veces por segundo (50 o 60 Hz, según el país), y es la forma estándar de transporte de electricidad a larga distancia.
Por su parte, el símbolo ⎓ indica corriente continua (DC), que es la que necesitan los móviles, tablets, portátiles y prácticamente cualquier gadget con batería. El trabajo principal del cargador es, precisamente, transformar la corriente alterna de la pared en continua estable y segura para el dispositivo.
Cuando lees en el cargador “Input 100-240V ~ 50/60Hz” y “Output 5V ⎓ 3A”, lo que te está diciendo es que recibe corriente alterna del enchufe y entrega corriente continua al dispositivo, con los valores concretos que ves escritos. Esto explica también por qué un fallo interno puede ser peligroso si el cargador es de mala calidad.
En modelos preparados para carga rápida o para alimentar varios equipos a la vez, es normal encontrar varias líneas de salida con distintos valores de voltaje e intensidad. Gracias a protocolos como USB Power Delivery o Quick Charge, el cargador negocia con el móvil qué combinación es la adecuada para lograr una carga rápida sin sobrecalentarlo en exceso.
Tipos de conector y tecnologías de carga
Si tu cargador tiene más de un puerto, es muy probable que veas serigrafiado el tipo de conector junto a cada salida, algo que ayuda bastante a no equivocarse. Es habitual encontrar USB-A, USB-C o, en modelos más viejos, MicroUSB o lightning, aunque estos últimos cada vez se ven menos.
La tendencia actual, impulsada por la normativa europea, es clara: USB-C se ha convertido en el conector estrella para móviles, tablets, auriculares, consolas y otros dispositivos. La idea es que con un solo tipo de cable puedas cargar casi todo, reduciendo el caos de cargadores y el impacto ambiental.
En algunos adaptadores verás referencias a tecnologías específicas, como GaN, GaN Pro o similares. GaN hace referencia al nitruro de galio, un material semiconductor que sustituye en parte al silicio tradicional y que permite crear cargadores más pequeños, más frescos y más eficientes, sin renunciar a mucha potencia.
Los cargadores basados en GaN suelen ser capaces de ofrecer potencias elevadas en un tamaño muy compacto y con menor calentamiento, algo especialmente útil cuando hablamos de adaptadores de 45W, 65W o más, pensados para alimentar varios dispositivos o incluso portátiles.
Además de las tecnologías internas, no es raro que junto a los puertos encontremos pequeños iconos o nombres comerciales de carga rápida (como PD, QC, etc.). Estos textos indican que el cargador es compatible con ciertos estándares de carga rápida, aunque siempre conviene confirmar en las especificaciones del dispositivo qué protocolos soporta para aprovecharlos bien.
Símbolos de seguridad y certificaciones (CE, UKCA, UL y otros)
Entre todos los iconos presentes en un cargador, uno de los más importantes es el marcado CE, que garantiza el cumplimiento de las normas de seguridad, salud y medio ambiente en la Unión Europea. Sin este logotipo, el cargador no debería comercializarse legalmente en el Espacio Económico Europeo.
El marcado CE no es un simple adorno: implica que el fabricante declara que el producto cumple con la normativa aplicable. Por eso, si tienes un cargador sin el símbolo CE o con un CE sospechosamente mal impreso, es mejor no jugar con fuego y evitar enchufarlo, sobre todo si va a estar muchas horas conectado.
En función del mercado para el que esté destinado el cargador, también puedes encontrar otras certificaciones. Algunas de las más habituales son UKCA (Reino Unido), UL o ETL (Estados Unidos), CCC (China) o PSE (Japón), que indican que el adaptador ha pasado pruebas de seguridad específicas en esas regiones.
Todos estos marcados tienen en común que buscan garantizar que, en condiciones normales de uso, el cargador no suponga un riesgo excesivo de incendio, descarga eléctrica o daños a otros equipos. Cuando un adaptador no muestra ninguna de estas certificaciones, suele ser señal de producto muy barato y poco recomendable.
En cargadores de ciertas marcas también verás códigos de homologación o logotipos adicionales (como los de operadores o instituciones), que sirven para acreditar ensayos concretos de compatibilidad electromagnética, aislamiento y resistencia a sobrecargas.
Clase I, Clase II y Clase III: los cuadrados y la protección eléctrica
Otro de los símbolos que merece la pena conocer es el famoso cuadrado dentro de otro cuadrado. Este icono indica que el cargador pertenece a la llamada Clase II y que cuenta con doble aislamiento eléctrico, lo que implica una capa de seguridad extra frente a descargas en caso de fallo interno.
En la práctica, un dispositivo de Clase II está diseñado para no depender de una toma de tierra para ser seguro. El doble aislamiento hace que, incluso si una parte interna falla, el usuario no pueda tocar accidentalmente una parte en tensión con facilidad.
Si solo ves un cuadrado simple, sin nada dentro, el cargador es de Clase I. En este caso, el diseño presupone que el equipo estará conectado a una instalación con toma de tierra adecuada. Este tipo de alimentación se ve más en aparatos grandes o profesionales que en cargadores pequeños de móvil.
Existe una tercera categoría, menos visible en cargadores domésticos, que es la Clase III, representada por un símbolo con tres líneas horizontales. Estos dispositivos trabajan con tensiones muy bajas, de forma que el riesgo de choque eléctrico es mucho más reducido por diseño.
Comprender estas clases ayuda a valorar mejor el nivel de protección que ofrece cada cargador y a entender por qué, incluso siendo pequeño, no conviene sustituir un adaptador de calidad por uno sin marcas ni información solo por ahorrar unos euros.
Símbolo del rayo y carga rápida
En muchos adaptadores modernos verás un rayo dentro de un círculo o algún icono similar relacionado con la velocidad. Este símbolo se utiliza para señalar que el cargador ofrece algún tipo de carga rápida u optimizada para dispositivos compatibles.
La presencia de este rayo suele ir acompañada de valores de salida más altos, como 9V, 12V o intensidades mayores de 2A, además de la mención a protocolos como USB Power Delivery. Gracias a ello, el móvil puede cargar mucha más batería en menos tiempo, especialmente en los primeros minutos de conexión.
Eso sí, para que la carga rápida funcione de verdad, no basta con que el cargador tenga el icono del rayo: el dispositivo también debe ser compatible con ese tipo de carga y el cable ha de soportar la intensidad correspondiente. De lo contrario, la carga se limitará a valores estándar.
Cuando combinamos cargador, cable y móvil compatibles, el sistema gestiona automáticamente la energía que se entrega para que el teléfono no se caliente más de la cuenta y mantenga su batería en buen estado el mayor tiempo posible. Aun así, es recomendable no abusar de la carga rápida si no es estrictamente necesaria.
Vida útil: el círculo con dos flechas y un número
Uno de los iconos más curiosos y desconocidos es el círculo formado por dos flechas con un número en su interior. Este símbolo hace referencia a la vida útil medioambientalmente segura del cargador, es decir, al tiempo durante el cual el fabricante considera que puede utilizarse con garantías.
Si dentro del círculo ves un “10”, por ejemplo, eso indica que el cargador está diseñado para mantenerse seguro durante unos diez años desde su fabricación, siempre que se use en condiciones normales y sin maltratarlo.
No se trata de una fecha de caducidad tan estricta como la de un alimento, pero sí de una orientación clara: pasado ese periodo, aumentan las posibilidades de que el aislante interno se degrade, aparezcan fallos por calor o el adaptador deje de cumplir las mismas condiciones de seguridad.
En la práctica, este símbolo nos invita a revisar de vez en cuando los cargadores más antiguos que tengamos por casa. Si ves que uno tiene muchos años, está amarillento, hace ruido, se calienta en exceso o huele raro, lo más sensato es dejar de usarlo, aunque todavía “funcione”.
Este concepto de vida útil también ayuda a comprender por qué no siempre es buena idea conservar cargadores de hace una década para dispositivos actuales, especialmente cuando van a estar enchufados toda la noche junto a la cama o cerca de materiales inflamables.
Icono de la casa: uso en interiores
Otro símbolo muy habitual es el de una pequeña casa que indica que el cargador está pensado exclusivamente para uso en interiores. Esto implica que su diseño no contempla estar a la intemperie ni expuesto a lluvia, humedad elevada o polvo abundante.
Si usas un cargador con el icono de la casa en un garaje muy húmedo, en una terraza o cerca de fuentes de agua, estarás poniéndolo en una situación para la que no está preparado. La humedad puede penetrar en el interior y provocar cortocircuitos o corrosión en los contactos y componentes.
En entornos industriales o exteriores suelen utilizarse equipos con un grado de protección específico contra polvo y agua (como los índices IP), algo de lo que carecen la mayoría de cargadores domésticos. Por eso es importante respetar la indicación de “solo interior”.
Además, es muy recomendable evitar enchufar el cargador en ladrones o alargadores que estén tirados por el suelo de patios, trasteros o zonas parecidas, donde la combinación de polvo, suciedad y humedad puede multiplicar los riesgos con el paso del tiempo.
Si necesitas cargar un dispositivo de forma habitual en exteriores, lo sensato es optar por equipos diseñados para ello o, al menos, proteger el cargador en un lugar seco y elevado, lejos de fuentes directas de agua y de cambios bruscos de temperatura.
Símbolo del cubo de basura tachado y reciclaje
El icono del cubo de basura con una cruz o una línea tachándolo aparece en prácticamente todos los cargadores y equipos electrónicos actuales. Este símbolo indica que no pueden desecharse junto a la basura doméstica normal.
Los cargadores se consideran residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y contienen metales pesados y otros componentes que, si acaban en un vertedero convencional, pueden contaminar el suelo y el agua durante años.
La presencia del cubo tachado nos recuerda que, cuando el cargador deje de funcionar o decidas prescindir de él, debes llevarlo a un punto limpio o a un contenedor específico de reciclaje electrónico. Muchos comercios de electrónica y grandes superficies también cuentan con contenedores para este tipo de residuos.
Reciclar correctamente los cargadores no solo reduce la contaminación, sino que permite recuperar materiales valiosos y disminuir la necesidad de extraer nuevas materias primas, además de facilitar la gestión de pilas y baterías. Teniendo en cuenta cuántos adaptadores acumulamos en casa, el impacto no es precisamente pequeño.
Así que, la próxima vez que encuentres un cargador viejo en un cajón, en vez de tirarlo a la bolsa de basura, guárdalo y llévalo con el resto de pequeños aparatos electrónicos cuando vayas al punto limpio. Es un gesto rápido que marca la diferencia.
Eficiencia energética: números romanos y símbolos como “VI”
En algunos adaptadores verás unas letras o números dentro de un círculo, o bien un simple “VI” impreso en algún lugar del cuerpo del cargador. Esto hace referencia al nivel de eficiencia energética del dispositivo, según criterios establecidos internacionalmente.
En la práctica, cuanto más alto es el número romano, mayor es la eficiencia. Un cargador con nivel VI se considera uno de los más eficientes en cuanto a consumo y pérdidas de energía, lo que implica que desperdicia menos electricidad en forma de calor.
Un adaptador eficiente tiene varias ventajas: consume menos electricidad enchufado muchas horas, se calienta menos y suele tener una vida útil más larga, ya que los componentes internos trabajan a temperaturas algo más bajas.
Además del nivel de eficiencia, algunos cargadores incluyen un pequeño icono en forma de termómetro o advertencia de temperatura máxima recomendada. Este símbolo indica el rango de temperatura ambiente en el que el dispositivo puede funcionar de manera segura.
Respetar esas indicaciones te ayuda a evitar problemas cuando usas el cargador en habitaciones muy calurosas o cerca de fuentes de calor, donde un adaptador de mala calidad podría sobrecalentarse más de la cuenta y deteriorarse prematuramente.
Códigos QR, números de serie y autenticidad
En cargadores originales de marca es cada vez más común encontrar un código QR, un número de serie o ambos. Estos elementos sirven para identificar el producto de forma única y para comprobar si es auténtico.
En muchos casos, al escanear el código QR con el móvil se abre directamente una página oficial del fabricante, o una sección de verificación donde puedes confirmar que el cargador no es una copia falsificada. Si el código lleva a una web extraña o no funciona, conviene sospechar.
El número de serie también permite que el servicio técnico del fabricante pueda rastrear el lote de producción, localizar defectos y gestionar campañas de sustitución si se detecta algún problema en una remesa concreta.
Como norma general, si compras un cargador de una marca conocida y no ves ni marcado CE claro, ni datos de Input/Output legibles, ni número de serie o referencia, es probable que no sea tan oficial como parece, aunque lo hayas adquirido en un marketplace o tienda online con buena apariencia.
Dado que el cargador es un elemento directamente conectado a la red eléctrica, merece la pena priorizar siempre modelos originales o de fabricantes reconocidos, con toda su serigrafía y documentación en regla, frente a imitaciones extremadamente baratas.
Todos estos símbolos, números y marcas que salpican la carcasa del cargador no están puestos al azar: forman una auténtica ficha técnica de seguridad, eficiencia y compatibilidad que, bien interpretada, permite elegir mejores adaptadores, detectar riesgos innecesarios y alargar la vida de nuestros dispositivos. La próxima vez que enchufes el móvil, dedicar unos segundos a leerlos puede ser la diferencia entre usar un cargador fiable o tener una pequeña “bomba de relojería” conectada a la mesilla.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.
