- Resource Hacker es un editor y compilador de recursos gratuito para Windows que permite ver, extraer y modificar iconos, menús, diálogos y cadenas de texto en ejecutables y librerías.
- La herramienta funciona con archivos Win32 y Win64 (.exe, .dll, .cpl, .ocx, .res, .mui), ofrece interfaz gráfica y línea de comandos, e integra un compilador de scripts con directivas avanzadas.
- Pese a tener un desarrollo irregular y limitaciones con aplicaciones empaquetadas o de 16 bits, sigue siendo una referencia para personalizar y analizar programas, siempre respetando su licencia y la legalidad.
Si te gusta trastear con Windows, cambiar iconos, traducir cuadros de diálogo o entender cómo están montados por dentro los programas, es muy probable que hayas oído hablar de Resource Hacker. Esta pequeña utilidad lleva años circulando por Internet y, aunque su desarrollo ha sido algo irregular, sigue siendo una de las herramientas clásicas para meter mano a los recursos de los ejecutables de Windows sin volverte loco.
Antes de que cunda el pánico: Resource Hacker no es un programa “mágico” para hackear software ilegalmente, sino un editor de recursos pensado para ver, extraer, modificar y compilar los elementos visuales y de texto que viven dentro de archivos como .exe, .dll o .cpl. Se usa mucho para personalizar el sistema, cambiar iconos, traducir interfaces o analizar cómo están construidas ciertas aplicaciones. Eso sí, siempre que se use respetando su licencia y las leyes de cada país.
Qué es Resource Hacker y para qué sirve en Windows
Resource Hacker (ResHacker o ResHack) es un editor y compilador de recursos gratuito para Windows creado por Angus Johnson a finales de los años 90. Su función principal es permitirte ver, extraer y modificar recursos internos de archivos ejecutables Win32 y Win64, así como de librerías y ficheros de recursos compilados.
Cuando hablamos de “recursos” en Windows nos referimos a todos esos elementos integrados dentro de un ejecutable que no son, estrictamente, el código del programa: iconos, mapas de bits, cursores, menús, cuadros de diálogo, tablas de cadenas de texto, tablas de mensajes, aceleradores de teclado, formularios de Borland o la información de versión. Todo eso va empacado dentro de muchos .exe y .dll, y es justo lo que Resource Hacker te deja manipular.
La herramienta trabaja tanto con archivos ejecutables (.exe, .dll, .cpl, .ocx, .scr) como con ficheros de recursos compilados (.res, .mui). Puedes usar su interfaz gráfica clásica o tirar de una potente línea de comandos para automatizar procesos, algo muy útil si tienes que repetir la misma modificación en varios archivos.
Breve historia y evolución del desarrollo
Resource Hacker se lanzó por primera vez en diciembre de 1999. Angus Johnson lo escribió en Delphi 3.02 y, durante los tres primeros años, lanzó actualizaciones con bastante frecuencia, puliendo su funcionamiento y añadiendo características que lo convirtieron en la referencia de facto para la edición de recursos en Windows.
En torno a marzo de 2002 el programa alcanzó la versión 3.4.0, considerada durante bastante tiempo como la última versión estable. A partir de ahí, su autor anunció que no tenía intención de seguir desarrollando la herramienta ni de liberar su código fuente. Según se ha comentado muchas veces, actualizar el proyecto a versiones modernas de Delphi suponía reescribir o adaptar buena parte del código, algo que Angus no estaba dispuesto a asumir.
Durante años respondió de forma muy clara a quienes le pedían continuar con el desarrollo: no pensaba actualizar Resource Hacker ni vender el código. Aun así, la popularidad del programa siguió creciendo, sobre todo en foros de personalización de Windows y comunidades de ingeniería inversa, hasta el punto de superar varios millones de descargas.
Aunque en un principio parecía “abandonado”, el autor sorprendió a todo el mundo con algunas nuevas versiones esporádicas. En noviembre de 2009 apareció la 3.5.2 beta, con soporte para ejecutables de 64 bits y visualización de imágenes PNG. En septiembre de 2011 llegó la versión 3.6.0, que añadió soporte para iconos en formato PNG, algo clave para integrarse bien con las versiones modernas de Windows.
Posteriormente se han publicado más revisiones con mejoras de compatibilidad y retoques visuales: la rama 4.x y posteriores incorporaron soporte Unicode mejorado, mejor manejo de ficheros RC y pequeños ajustes cosméticos, llegando a versiones como 4.0.0, 4.1.5, 4.2.5 y actualizaciones posteriores (4.6.32, 4.7.34 y 5.1.1). Aunque el ritmo no es frenético, el programa ha seguido recibiendo pulidos puntuales.
Licencia, condiciones de uso y alternativas recomendadas
Resource Hacker es software freeware: puedes usarlo gratis bajo unas condiciones de licencia claras que su autor mantiene en la web oficial. No es código abierto, no se distribuye con su fuente y Angus ha dejado claro que nunca publicará el código ni lo venderá.
Hay dos puntos clave en sus términos de uso que conviene tener muy presentes cuando te planteas para qué sirve Resource Hacker en Windows:
- No está permitido redistribuir el programa desde cualquier dominio o por cualquier medio sin autorización previa y por escrito del titular del copyright.
- No se puede usar el software para modificar aplicaciones de forma ilegal, por ejemplo, saltándose protecciones, alterando licencias o vulnerando derechos de autor.
En su momento, y ante la insistencia de muchos usuarios que querían acceso al código, Angus recomendó XN Resource Editor como alternativa de tipo “código abierto”. Más adelante también mencionó otras herramientas de edición de recursos en desarrollo activo como buenas opciones para quienes necesitasen algo más moderno o con mantenimiento continuo.
Aunque no sea libre, el autor ha demostrado ser bastante abierto con usos razonables. Por ejemplo, cuando se le pidió permiso para redistribuir Resource Hacker traducido al español desde una web independiente, su respuesta fue un simple y educado “Yes. Thanks for asking.”, siempre que se respetara su licencia y su copyright.
Características principales de Resource Hacker
El encanto de Resource Hacker está en que, sin ser una aplicación gigantesca, concentra justo las funciones que necesitas para editar recursos en Windows, tanto si eres un usuario que solo quiere cambiar un icono como si eres un desarrollador que quiere automatizar cambios en decenas de ejecutables.
Visualización y exploración de recursos
Al abrir un archivo con Resource Hacker, la ventana principal muestra en el panel izquierdo un árbol de categorías de recursos. Estas carpetas pueden variar de un archivo a otro, pero lo habitual es encontrar entradas como:
- AVI: contiene animaciones y vídeos en formato AVI integrados en el ejecutable.
- Cursor: agrupa los cursores utilizados por la aplicación.
- Bitmap: incluye los mapas de bits (.bmp) que sirven, por ejemplo, para fondos o gráficos internos.
- Icon: guarda los iconos individuales de la aplicación.
- Icon Group: engloba conjuntos de iconos en distintos tamaños y profundidades de color.
- Menu: recopila las estructuras de menús del programa.
- Dialog: almacena los cuadros de diálogo que ves al usar el software.
- String Table: contiene tablas de cadenas de texto, muy útiles para traducir o modificar mensajes.
- Accelerators: define atajos de teclado asociados a determinadas acciones.
- Version Info: ofrece los datos de versión del archivo: nombre de producto, compañía, número de compilación, etc.
Al seleccionar cada recurso, el panel derecho lo muestra como imagen o como texto, según el tipo. Los recursos binarios que no reconoce se visualizan como texto binario de solo lectura, lo que al menos permite inspeccionarlos rápidamente.
Extracción y exportación de recursos
Una de las funciones más utilizadas es la de extraer recursos de un ejecutable. Resource Hacker permite guardar iconos, mapas de bits, cursores, menús, diálogos y tablas de cadenas en varios formatos:
- Archivos .res, manteniendo el recurso compilado.
- Imágenes individuales, como .ico, .cur o .bmp, para editarlas con cualquier editor gráfico externo.
- Scripts de recursos .rc, descompilando el contenido a texto legible y editable.
Esta capacidad resulta muy útil si quieres, por ejemplo, recuperar un icono de un programa, analizar los textos de una aplicación o clonar el aspecto de un cuadro de diálogo para reutilizarlo en tu propio proyecto.
Edición y recompilación de recursos
Además de ver y exportar, Resource Hacker te permite editar directamente gran parte de los recursos y recompilarlos para integrarlos de nuevo en el archivo original. Entre las operaciones más habituales están:
- Renombrar o reemplazar recursos, tanto gráficos como de texto.
- Modificar iconos, cursores y bitmaps, sustituyéndolos por imágenes procedentes de archivos .ico, .cur, .bmp, otros .res o incluso otros .exe.
- Editar diálogos, menús, tablas de cadenas, aceleradores y formularios de Borland mediante el editor de scripts interno.
Cuando cambias el script de un diálogo, menú o tabla de cadenas, el programa incorpora un botón “Compile Script” que recompila al vuelo ese recurso con las modificaciones que has hecho. Otro botón, “Show Dialog”, permite previsualizar cómo quedará el cuadro de diálogo después de compilar, algo muy práctico para ajustar posiciones de controles y textos.
También puedes añadir nuevos recursos a un ejecutable. Esto permite, por ejemplo, dotar a un programa de soporte multilingüe introduciendo nuevas tablas de cadenas o diálogos localizados, o insertar un icono corporativo o un logotipo en una ventana concreta.
Del mismo modo, Resource Hacker facilita eliminar recursos que no se usan. Muchos compiladores agregan elementos que la aplicación jamás llega a necesitar; borrarlos puede reducir algo el tamaño del archivo final, algo que en su día era bastante relevante.
Línea de comandos y automatización
Casi todas las funciones de Resource Hacker se pueden invocar desde la línea de comandos, sin necesidad de abrir la interfaz gráfica. Esta parte es especialmente potente para automatizar tareas repetitivas, como reemplazar el mismo icono en un conjunto de ejecutables o inyectar una tabla de cadenas en varias versiones de una aplicación.
El compilador de recursos que integra el programa admite directivas similares a las de los compiladores clásicos, como #INCLUDE para aprovechar definiciones en archivos de cabecera, y otras como #DEFINE, #UNDEF, #IF o #ELIF para controlar qué partes del script se incluyen según ciertas condiciones. Además, las cadenas pueden incluir caracteres de escape y comentarios, lo que permite escribir scripts de recursos bastante elaborados y mantenibles.
Usos habituales: personalización y “hacks” visuales
En la práctica, muchos usuarios se acercan a Resource Hacker porque han visto que alguien ha cambiado a su gusto el aspecto de Windows o de una aplicación. Un caso muy famoso en su momento fue el de modificar explorer.exe para cambiar la palabra “Inicio” del botón de la barra de tareas en Windows XP por cualquier otra cosa.
El procedimiento suele ser siempre parecido: se abre el ejecutable con Resource Hacker, se buscan las cadenas de texto o el recurso gráfico concreto (un icono, un mapa de bits, un menú), se edita o se sustituye por otro y se recompila el recurso antes de guardar los cambios. Lo mismo vale para bromas ligeras y personalizaciones más serias, como adaptar textos imprecisos de menús o traducir partes de un programa que no ofrecen archivo de idioma por separado.
Una aplicación muy popular es la de cambiar el icono de un .exe que uses a diario. El flujo típico consiste en convertir la imagen deseada a formato .ico (por ejemplo, a tamaño 256×256), hacer una copia de seguridad del .exe original, abrir el archivo con Resource Hacker, localizar la rama “Icon” o “Icon Group”, utilizar la opción de reemplazo de icono, y finalmente guardar el resultado como nuevo ejecutable para anclarlo después a la barra de tareas o al menú Inicio.
También es frecuente que desarrolladores y empresas usen Resource Hacker como herramienta auxiliar para retocar detalles visuales de sus propias aplicaciones: pulir un cuadro de diálogo, ajustar un texto desbordado, incorporar un logo actualizado o añadir una tabla de cadenas para otro idioma sin recompilar todo el proyecto, especialmente cuando el código fuente completo no está a mano en ese momento.
Consideraciones técnicas, limitaciones y compatibilidad
Aunque Resource Hacker es muy flexible, tiene algunas limitaciones y particularidades técnicas que conviene tener claras para no llevarse sorpresas.
En primer lugar, no puede abrir ni editar aplicaciones de 16 bits. Está diseñado para entornos Win32 y Win64, por lo que programas muy antiguos (de la época de Windows 3.x) quedan fuera de su alcance.
Además, muchas aplicaciones actuales, sobre todo las más preocupadas por el tamaño final, se someten a procesos de compresión o empaquetado de ejecutables una vez compiladas, usando compresores como UPX u otros sistemas de empaquetado comercial. Cuando intentas abrir uno de estos ejecutables comprimidos con Resource Hacker, en ocasiones solo verás la estructura general de recursos y los nombres, pero no podrás editar su contenido de forma normal hasta que el archivo esté desempaquetado, algo que puede ser necesario en casos de archivos como bootres.dll.
Otra limitación importante deriva de su propia historia: el núcleo de Resource Hacker está compilado con Delphi 3.02. Eso ha hecho que, con el tiempo, aparezcan problemas concretos al trabajar con aplicaciones desarrolladas en versiones más modernas de Delphi, sobre todo en la compilación y descompilación de recursos con sintaxis nueva. Para que fuera totalmente compatible haría falta recompilarlo con una versión reciente del compilador y retocar grandes partes del código, algo que su autor ha descartado.
Hay también notas específicas sobre la interacción con los estilos visuales de Windows XP a Windows 7. Añadir un recurso de tipo manifest a Resource Hacker (el propio ejecutable del editor) puede causar problemas intermitentes al ver o editar diálogos, por lo que se desaconseja usar manifest personalizados sobre el propio ResHacker.
Precauciones al modificar archivos de sistema
Tocar recursos internos de .exe y .dll, especialmente si son archivos del propio sistema operativo, conlleva riesgos. El principal es que cualquier error puede dejar inservible el ejecutable modificado o provocar comportamientos inesperados en Windows.
Lo primero es siempre hacer copias de seguridad. Muchas guías recomiendan duplicar el archivo antes de abrirlo con Resource Hacker (por ejemplo, explorer_backup.exe) y dejar el original intacto. Además, el propio programa suele crear un archivo de copia con el sufijo “_ORIGINAL” la primera vez que guardas cambios sobre un ejecutable. Si vuelves a intentarlo y aparece el mensaje de error “No se puede crear el archivo…”, es probable que ese backup previo esté bloqueando la operación y tengas que borrarlo manualmente en la misma carpeta.
En versiones clásicas de Windows, la protección de archivos del sistema (Windows File Protection, WFP) puede impedir que guardes los cambios sobre determinados ejecutables o librerías. En esos casos, se utilizaban herramientas específicas como “WFP Patcher” para desactivar temporalmente esa protección, aunque hoy en día este tipo de maniobras se consideran delicadas y hay que valorar muy bien si compensa el riesgo.
Otra consecuencia de modificar un ejecutable es que pierde su firma digital original. A ojos de Windows, deja de ser un archivo firmado por su editor y pasa a considerarse de “Editor desconocido”. Eso puede disparar avisos de seguridad y, en algunos casos, romper la verificación de integridad del System File Checker, que intentará restaurar la versión oficial desde el CD o desde la imagen del sistema.
Por todo ello, tiene bastante sentido reservar la edición de archivos de sistema para usuarios avanzados que asumen el riesgo. Para personalizaciones ligeras de aplicaciones de terceros o de proyectos propios, las consecuencias suelen ser mucho más manejables.
Versiones, compatibilidad y plataforma
Resource Hacker fue concebido originalmente para Windows 95, 98, Me, 2000 y XP, pero las últimas versiones han ido ajustando la compatibilidad hasta abarcar también sistemas posteriores como Windows Vista, Windows 7 y ediciones de 64 bits.
El programa funciona sin necesidad de instalación tradicional: basta con descomprimirlo y ejecutarlo. No crea entradas extrañas en el registro de Windows, algo que muchos usuarios agradecen cuando quieren probarlo sin “ensuciar” el sistema. La licencia es totalmente gratuita para uso personal y profesional, siempre que se respeten las condiciones mencionadas.
En cuanto al desarrollo, se considera que la versión 3.4.0 fue el cierre de su primera etapa. A partir de ahí han ido llegando versiones 3.5.x, 3.6.x y posteriormente la rama 4.x y 5.x con mejoras puntuales: soporte de 64 bits, iconos y gráficos en PNG, Unicode, refinamiento en el manejo de ficheros RC y pequeños cambios cosméticos. Pese a que no tiene una hoja de ruta pública ni actualizaciones constantes, sigue siendo descargable desde su web oficial y continúa siendo totalmente funcional para lo que se espera de un editor de recursos clásico.
A día de hoy, con todas sus virtudes y limitaciones, una herramienta muy útil para cualquiera que quiera entender mejor qué esconden por dentro los ejecutables de Windows, personalizar detalles visuales de sus programas o trabajar con recursos sin necesidad de recompilar proyectos enteros; siempre que se use con cabeza, respetando su licencia y haciendo las copias de seguridad oportunas, ofrece un equilibrio muy logrado entre simplicidad, potencia y control sobre iconos, menús, diálogos y demás piezas que dan forma a la experiencia gráfica en el sistema de Microsoft.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.
