Windows 11 SE llega a su fin: qué significa y qué opciones hay

Última actualización: 07/01/2026
Autor: Isaac
  • Windows 11 SE dejará de recibir actualizaciones de funciones en la versión 24H2 y su soporte completo finalizará en octubre de 2026, lo que obliga a centros educativos y usuarios a planificar una migración a otras ediciones de Windows o a otros sistemas.
  • Microsoft confirma también el fin del soporte de Windows 11 23H2 y endurece los requisitos para actualizar a 25H2, dejando a muchos equipos sin ruta oficial sencilla y reavivando el debate sobre la obsolescencia programada.
  • La compañía ha eliminado la activación telefónica y otros métodos offline, imponiendo la validación exclusiva por Internet para Windows 10 y 11 como parte de una estrategia más agresiva de control de licencias y lucha contra la piratería.
  • El futuro del ecosistema pasa por nuevas ramas como Windows 11 24H2, 25H2 y 26H1 “Bromine”, centradas en seguridad, eficiencia en las actualizaciones, mejor soporte para ARM e integración avanzada de IA mediante Copilot+.

Windows 11 SE llega a su fin

La aventura de Microsoft con Windows 11 SE está oficialmente sentenciada. Lo que nació como la gran apuesta para conquistar el sector educativo de bajo coste, especialmente en centros escolares, ya tiene fecha de caducidad clara y pública. Y, de paso, vuelve a poner sobre la mesa la eterna pregunta: ¿es capaz Windows de competir de verdad con ChromeOS en el aula y en equipos muy modestos?

En los últimos años hemos visto cómo Microsoft experimentaba con distintas variantes de Windows orientadas a seguridad, simplicidad y bajo consumo de recursos. Windows 10 en modo S, el cancelado Windows 10X y, por último, Windows 11 SE. Ahora, con la confirmación del fin de soporte de esta edición en octubre de 2026 y el cierre de la puerta a futuras actualizaciones de funciones, toca repasar qué fue exactamente este sistema, por qué no ha cuajado y cómo encaja todo esto en el panorama actual de Windows 11, donde también otras versiones como la 23H2 y la activación offline han llegado a su propio final.

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Qué era exactamente Windows 11 SE y por qué nació

Windows 11 SE para educación

Cuando Microsoft presentó Windows 11 SE en 2021, lo hizo con la idea de meterse de lleno en el ecosistema educativo, sobre todo en las aulas más básicas (el equivalente a la primaria y primeros cursos de secundaria, como el segmento K-8 en Estados Unidos). El objetivo era claro: ofrecer una plataforma muy sencilla, barata y fácil de administrar que pudiera competir cara a cara con los Chromebooks.

Esta edición se diseñó como un Windows 11 simplificado y fuertemente controlado, pensado para ordenadores con hardware modesto y precios muy ajustados. No se vendía suelto: venía preinstalado en equipos como el Surface Laptop SE y en portátiles educativos de fabricantes como Dell, HP y otros OEM que se subieron al carro de esta propuesta.

En 2022, Microsoft insistía en que Windows 11 SE era una pieza clave de su nuevo ecosistema, parte de esa “nueva era del PC” que querían empujar con Windows 11. Sobre el papel sonaba bien: un sistema seguro, administrable a distancia, ligero y adaptado a lo que necesita un alumno en el aula, sin distracciones ni complicaciones.

El problema es que, según ha demostrado el tiempo, Windows 11 SE nunca llegó a convertirse en la alternativa sólida a ChromeOS que Microsoft había imaginado. La cuota de mercado en educación ha seguido dominada por ChromeOS, que ronda cerca del 70% en el sector educativo frente a una presencia muy discreta de Windows 11 SE en torno al 12% en algunos periodos recientes.

Cómo funcionaba Windows 11 SE y en qué se diferenciaba

Características de Windows 11 SE

Windows 11 SE no era un Windows “normal” recortado sin más, sino una edición adaptada al máximo a las políticas del centro. Su filosofía era la de un sistema centrado en la web y en unas pocas apps seleccionadas. Las aplicaciones que se podían instalar estaban muy restringidas y, en la práctica, todo pasaba por la aprobación del administrador del colegio.

Esto implicaba que las apps Win32 clásicas estaban muy limitadas. No era un entorno pensado para que el usuario instalase lo que quisiera, sino para que el profesor o el departamento de TI del centro definiera qué software se podía usar. Para reforzar el foco en el estudio, la multitarea también estaba recortada: se intentó evitar que el alumno tuviese diez ventanas abiertas y mil distracciones a la vez.

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Aun así, bajo la superficie, Windows 11 SE seguía siendo básicamente el mismo núcleo que Windows 11 Home o Pro. Misma base, mismos requisitos generales, misma estructura. No era un sistema realmente “ultraligero” como tal, sino una variante controlada y algo podada, pero apoyada en el mismo bloque que el resto de ediciones.

Microsoft incluso incorporó pequeñas funciones pensadas para el público estudiantil, como la opción de colocar stickers en el escritorio, detalles cosméticos pensados para hacer el sistema algo más amigable y juvenil. Pero eso no resolvía el gran reto: rendir fluido en máquinas muy baratas y convencer a los centros de que merecía la pena abandonar sus Chromebooks.

Antecedentes: Windows 10 en modo S y otros intentos “ligeros”

Windows 10 S y alternativas ligeras

Conviene recordar que Windows 11 SE no fue el primer experimento de Microsoft para competir con ChromeOS. Años antes ya se había lanzado Windows 10 en modo S, una variante bloqueada a aplicaciones de la Microsoft Store, pensada para dar más seguridad y control en entornos educativos y empresariales.

A esto se sumó el fallido proyecto Windows 10X, una especie de Windows ligero y modular que finalmente se canceló antes de llegar al mercado como producto comercial. Todo ello deja claro que la compañía lleva tiempo intentando resolver la misma ecuación: cómo ofrecer un Windows sencillo, seguro y rápido en hardware poco potente, sin perder su compatibilidad tradicional.

El problema recurrente es que Windows arrastra una herencia enorme de compatibilidad y funcionalidades que pesa mucho cuando hablamos de equipos baratos. Windows 11 SE heredaba gran parte de esa base, y aunque recortaba opciones, no llegaba a ser tan “mínimo” como ChromeOS, que juega en su propia liga en lo que se refiere a ligereza y dependencia de la nube.

La consecuencia es que, en demasiadas máquinas económicas, el rendimiento de Windows 11 SE no siempre estaba a la altura de lo que se espera en un portátil escolar que debe aguantar toda la jornada con varias pestañas, videollamadas esporádicas y alguna app educativa funcionando a la vez.

El fin de Windows 11 SE: fechas clave y últimas actualizaciones

Fin del soporte de Windows 11 SE

Microsoft ya lo ha dejado por escrito en su documentación de soporte: Windows 11 SE no recibirá nuevas actualizaciones de funciones más allá de la versión 24H2 de Windows 11. Es decir, no habrá 25H2 ni 26H1 ni similares para esta edición. El ciclo de desarrollo de características para SE está cerrado.

Según esa misma documentación, el soporte completo para Windows 11 SE —incluidas actualizaciones de seguridad, parches y asistencia técnica— terminará en octubre de 2026. Hasta entonces seguirá recibiendo correcciones críticas, pero nada más. A partir de ese momento, los dispositivos seguirán encendiendo y funcionando, pero quedarán congelados en el tiempo sin parches de seguridad.

La propia empresa recomienda que, antes de que llegue esa fecha, los centros educativos y usuarios migren a dispositivos con otra edición de Windows 11 que sí tenga soporte activo (Home, Pro, Education, Enterprise, etc.) o, directamente, a otro sistema operativo que encaje mejor en sus necesidades.

Conviene subrayar que esto no afecta a la edición estándar de Windows 11 que la mayoría de usuarios tiene en casa. El fin anunciado es para la variante SE, no para el Windows 11 “normal”. Aunque, como veremos, otras versiones específicas de Windows 11 también están pasando por su propio fin de soporte.

Windows 11 23H2 también llega a su fin y no todos podrán saltar a 25H2

Mientras Windows 11 SE encara su final en 2026, otra noticia ha encendido las alarmas entre muchos usuarios domésticos: el fin de soporte de Windows 11 23H2. Esta versión, muy extendida en equipos Home y Pro, dejó de recibir actualizaciones oficiales el 11 de noviembre de 2025.

Esto significa que cualquiera que siga en 23H2 se queda sin parches de seguridad ni mejoras, una situación muy parecida a lo que ya ocurrió con Windows 10. Y, para muchos, llega con sorpresa, porque habían asumido que al estar ya en Windows 11 “iban servidos” durante más tiempo.

El lío viene cuando no todos esos equipos pueden actualizar sin más a la versión 25H2, que es la gran actualización de continuidad. Los requisitos de hardware se han endurecido y, una vez más, muchos ordenadores que funcionan perfectamente se ven bloqueados por no cumplir con cosas como TPM 2.0, procesadores de determinada generación o configuraciones concretas de seguridad.

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Para los usuarios atrapados en 23H2, las alternativas oficiales se resumen en actualizar si el equipo lo permite o cambiar de PC. Se puede intentar forzar una instalación manual mediante una ISO, pero Microsoft no lo recomienda y puede dar problemas de compatibilidad o estabilidad, sobre todo a largo plazo.

Impacto real del fin de soporte en seguridad y correo electrónico

El mensaje de “fin de soporte” puede sonar a trámite burocrático, pero las consecuencias de quedarse en una versión de Windows sin actualizaciones son bastante serias, especialmente si hablamos de datos sensibles como el correo electrónico, documentos financieros o información de clientes.

A partir de la fecha de fin de soporte, el sistema operativo deja de recibir parches para vulnerabilidades nuevas. Los delincuentes, sin embargo, siguen analizando fallos y publicando exploits. Esto crea lo que muchos expertos llaman una “ventana de vulnerabilidad permanente”: cada nuevo fallo descubierto será un agujero que nunca se taponará en esas versiones antiguas (qué pasa si te quedas en Windows 10).

Para quienes almacenan miles de correos, contactos y archivos adjuntos en local, un ataque de malware o ransomware puede suponer el acceso directo a todo ese histórico de información. Da igual lo cuidadoso que seas con el cliente de correo si la base (Windows) está expuesta y no se corrige.

Además, muchos clientes de correo electrónico modernos dependen de componentes de Windows como .NET o Chromium embebido, que también necesitan un sistema soportado para seguir actualizándose con normalidad. Con el tiempo, es probable que algunas apps dejen de dar soporte a versiones de Windows que estén fuera de ciclo.

Cambios clave en el ecosistema Windows: activación solo online

Mientras Windows 11 SE y 23H2 se acercan a su final de vida, Microsoft ha tomado otra decisión importante: el fin de la activación de Windows por teléfono y otros métodos offline. Tras más de dos décadas permitiendo validar licencias sin conexión, esa vía se ha cerrado.

A partir de ahora, cualquier usuario que quiera activar Windows 10 u 11 en un equipo nuevo, tras una reinstalación o después de cambiar hardware crítico, necesita conexión a Internet. La clásica opción de llamar a un número, dictar un código y recibir otro ha desaparecido.

En los últimos meses, quienes intentan usar esa vía se encuentran con un mensaje automático que redirige al portal online de activación. Ya no hay posibilidad de completar el proceso telefónicamente como se hacía en Windows 7, Windows 10 o las primeras iteraciones de Windows 11.

Esto complica la vida a usuarios en entornos sin conexión estable, zonas rurales o infraestructuras aisladas por seguridad. En empresas, laboratorios, líneas de producción o centros de datos donde algunos equipos no se conectan nunca a Internet, la activación exclusivamente online obliga a replantear flujos de trabajo y planificación de despliegues.

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Detrás de este giro hacia la activación exclusivamente online hay varios motivos evidentes. Por un lado, Microsoft quiere tener un control mucho más fino de dónde y cómo se usan las licencias de Windows, algo mucho más difícil de vigilar si se permite activar por métodos offline o telefónicos.

La activación digital permite que cada clave se valide en tiempo real contra los servidores de la compañía, detectando usos sospechosos, duplicados o claves que circulan fuera de los canales autorizados. Esto encaja con el bloqueo de herramientas como KMS38 y otras formas de activación no oficiales que llevaban años circulando en foros y comunidades.

Por otro lado, centralizar la activación en la nube simplifica la gestión de licencias en grandes organizaciones, donde se combinan acuerdos por volumen, OEM, suscripciones y distintos tipos de clave. Todo pasa por la misma infraestructura, lo que facilita auditorías y revisiones internas.

Este movimiento está alineado con otros cambios recientes de Windows 11, como la obligación de iniciar sesión o crear una cuenta de Microsoft durante la configuración inicial y las trabas para usar cuentas locales sin conexión. El objetivo es evidente: anclar el sistema operativo al ecosistema de servicios online de la compañía.

Actualizaciones de Windows 11: de 24H2 a 25H2 y 26H1

Aunque algunas ediciones terminan ciclo y otras pierden funciones, Windows 11 como producto sigue recibiendo nuevas versiones con bastante ritmo. Las dos grandes ramas de referencia son 24H2 y 25H2, a las que se suman avances de futuras ediciones como 26H1 “Bromine”.

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Windows 11 24H2 introdujo un nuevo modelo de actualizaciones acumulativas más eficiente, con paquetes más pequeños y rápidos de instalar gracias a puntos de control, algo que se nota especialmente en equipos que no pueden permitirse largos tiempos de parada.

En el terreno práctico, 24H2 trajo mejoras al Explorador de archivos con soporte nativo para más formatos de compresión como 7-zip, TAR, gzip, BZip2, xz o Zstandard. Esto facilita el manejo de adjuntos y archivos grandes sin depender tanto de utilidades de terceros.

También se mejoraron herramientas como el Editor del Registro y el Administrador de tareas, además de pequeños ajustes en la experiencia de configuración inicial (OOBE) y en la gestión de controladores y redes. WordPad desapareció definitivamente y se retiró el soporte a protocolos obsoletos como NTLMv1 y a funciones como Windows Mixed Reality en su forma clásica.

Windows 11 26H1 “Bromine”: enfoque en ARM e IA

Ya mirando un poco más allá, Windows 11 26H1, con nombre en clave “Bromine”, apunta a ser la próxima gran actualización centrada en la arquitectura ARM. Microsoft quiere que los futuros portátiles con chips como Snapdragon X2 o la plataforma NVIDIA N1X salgan directamente con esta versión preinstalada.

La compañía prepara drivers y perfiles específicos para que estos equipos funcionen perfectos desde el primer arranque, con especial énfasis en el soporte de NPU potentes (hasta 80 TOPS) para funciones de IA bajo el paraguas de Copilot+.

Entre las mejoras de experiencia de usuario se incluye el retorno de la “Vista de Agenda” en el calendario de la barra de tareas, facilitando ver tus próximos eventos de un vistazo, y un modo oscuro más coherente y pulido en todo el sistema, algo que muchos usuarios venían reclamando desde hace tiempo.

También habrá cambios orientados a la productividad en entornos corporativos, como una detección más inteligente de la ubicación de trabajo en Microsoft Teams cuando nos conectamos a redes WiFi concretas, siempre que el usuario dé su consentimiento. Además, se seguirá trabajando en la integración más segura de drivers y corrección de bugs habituales.

Qué pueden hacer centros y usuarios con dispositivos Windows 11 SE

Para los colegios y organizaciones que apostaron por Windows 11 SE, la gran pregunta es obvia: qué hacer con esos equipos a partir de ahora. Mientras dure el soporte (hasta octubre de 2026) seguirán recibiendo parches, así que no es una urgencia inmediata, pero sí conviene planificar.

Una opción es migrar gradualmente a dispositivos con Windows 11 Education o Pro, que mantienen un ciclo de soporte más largo y ofrecen herramientas de gestión adecuadas para entornos educativos, aunque con algo más de complejidad que SE.

En otros casos, quizás tenga sentido reutilizar parte del hardware cambiando de sistema operativo si las especificaciones son demasiado ajustadas para las ediciones completas de Windows 11 y no se justifica la inversión en licencias nuevas.

Lo que sí está claro es que no es buena idea quedarse indefinidamente en Windows 11 SE una vez terminado el soporte. El riesgo de vulnerabilidades, unido al estancamiento de funciones, terminará pesando más que la comodidad de “no tocar nada”. La propia Microsoft lo deja claro en su mensaje oficial: es recomendable hacer la transición a otro dispositivo compatible con otra edición de Windows 11.

Todo este movimiento alrededor de Windows 11 SE, el fin del soporte de 23H2, la retirada de la activación offline y la apuesta fuerte por nuevas ramas como 25H2 y 26H1 dibuja un panorama en el que Microsoft empuja con fuerza hacia un Windows 11 más moderno, conectado y centrado en la seguridad y la IA, aun a costa de dejar atrás versiones y equipos que, sobre el papel, siguen funcionando bien para muchos usuarios.