Ubisoft se reordena: cancelaciones, retrasos y un nuevo modelo creativo

Última actualización: 22/01/2026
Autor: Isaac
  • Ubisoft cancela seis juegos, incluido el remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, tras años de retrasos y cambios de rumbo.
  • La compañía retrasa otros siete títulos, uno de ellos de gran peso que se da por hecho que es el remake de Assassin's Creed IV: Black Flag.
  • Se implanta un nuevo modelo de cinco Casas Creativas, cierres de estudios, recortes de costes y fin del teletrabajo generalizado.
  • El grupo asume fuertes pérdidas a corto plazo mientras intenta reforzar su apuesta por mundos abiertos y juegos como servicio.

Logo de Ubisoft

La última ronda de anuncios de Ubisoft ha sacudido con fuerza a la industria del videojuego. Tras varias semanas de rumores, la editora francesa ha confirmado un paquete de medidas que incluye cancelaciones de proyectos importantes, retrasos en cadena y una profunda reestructuración interna que afectará a sus estudios y empleados en todo el mundo.

En el centro de todo está una decisión que los jugadores llevaban años temiendo: el remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo no verá la luz. El juego, que se había convertido en un símbolo de los problemas internos de la compañía, ha sido descartado junto a otros proyectos mientras Ubisoft intenta adaptarse a un mercado AAA cada vez más competitivo y caro.

Seis juegos cancelados y siete retrasos: Prince of Persia se queda sin regreso

La compañía ha confirmado que ha optado por cancelar seis videojuegos que seguían en desarrollo. Entre ellos destaca el remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, que llevaba años dando tumbos. La empresa admite que, pese al potencial del proyecto y al cariño que despierta la saga, el juego no alcanzaba el estándar de calidad y los criterios de priorización que se ha marcado para los próximos años.

El caso de Las Arenas del Tiempo es especialmente llamativo: anunciado en 2020, llegó a tener fecha de lanzamiento, sufrió varios retrasos, cambios de estudio y hasta un reinicio de su desarrollo, pasando de Ubisoft Pune y Mumbai a Ubisoft Montreal y contando en un momento dado con el apoyo de Ubisoft Toronto. Durante meses se llegó a dar por hecho que se publicaría en el actual ejercicio fiscal, pero finalmente ha terminado en la papelera.

Junto a este remake, Ubisoft ha detenido también otras tres nuevas propiedades intelectuales que nunca se habían presentado al público, un juego para móviles y un sexto proyecto del que no se han dado detalles. En todos los casos, la explicación oficial apunta a que no cumplían con el nuevo listón de calidad ni encajaban en la hoja de ruta a largo plazo que la editora quiere seguir.

El movimiento no se limita a las cancelaciones: la empresa ha informado de que siete juegos adicionales han sido retrasados para darles más tiempo de desarrollo. Uno de ellos, todavía sin anunciar, estaba previsto para el año fiscal que termina en marzo de 2026 y pasa ahora al ejercicio siguiente, es decir, a 2027. Dentro del sector se da casi por hecho que se trata del rumoreado remake de Assassin’s Creed IV: Black Flag, también mencionado como Black Flag Resynced, aunque Ubisoft evita confirmarlo.

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Desde la dirección financiera se insiste en que este tipo de decisiones, por dolorosas que sean ahora, pretenden maximizar el valor de los títulos que sí saldrán al mercado y evitar lanzamientos por debajo de las expectativas, algo que la compañía ha sufrido en varios proyectos recientes.

Un “reset” estratégico con cinco Casas Creativas y recorte de costes

Estas decisiones forman parte de un plan mucho más amplio que Ubisoft describe como un “gran reinicio organizativo y operativo”. El objetivo es reagrupar sus marcas, alinear mejor los recursos y reducir una estructura que la propia compañía reconoce como sobredimensionada tras años de expansión.

El nuevo modelo se articula en torno a cinco Casas Creativas (Creative Houses), divisiones semiautónomas que se centrarán en tipos de juego y franquicias concretas, cada una con responsabilidad plena sobre la visión creativa, el presupuesto y la gestión de marca. Se trata de un cambio profundo respecto al funcionamiento anterior, más distribuido entre múltiples equipos sin una separación tan clara.

La primera de estas casas será Vantage Studios, creada en colaboración con Tencent, que se encargará de las grandes franquicias de Ubisoft como Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six, con la clara intención de convertirlas en marcas anuales capaces de generar ingresos multimillonarios de forma sostenida.

  • Casa Creativa 1 (Vantage Studios): eje de las grandes sagas de referencia, como Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six.
  • Casa Creativa 2: enfocada a shooters competitivos y cooperativos como The Division, Ghost Recon o Splinter Cell.
  • Casa Creativa 3: centrada en experiencias “live” y juegos como servicio tales como For Honor, The Crew, Riders Republic, Brawlhalla o Skull & Bones.
  • Casa Creativa 4: especializada en mundos de fantasía y aventuras narrativas, donde se engloban Anno, Might & Magic, Rayman, Prince of Persia y Beyond Good & Evil.
  • Casa Creativa 5: dirigida al segmento de juegos casuales y familiares, con marcas como Just Dance, Idle Miner Tycoon, Ketchapp, Hungry Shark, Invincible: Guarding the Globe, Uno y las licencias de Hasbro.

Estas cinco casas se apoyarán en dos pilares transversales: una Creative Network, que agrupará estudios internos capaces de aportar manos y conocimientos de producción a los proyectos que lo necesiten, y una estructura de Core Services encargada de la parte tecnológica: desde motores gráficos y servidores hasta el despliegue de herramientas de inteligencia artificial generativa que, según la firma, estarán orientadas a mejorar la experiencia del jugador y la eficiencia del desarrollo.

Cierres de estudios, despidos y fin del teletrabajo generalizado

El giro estratégico no llega solo. Ubisoft ha confirmado una serie de cierres de estudios, reestructuraciones internas y recortes de plantilla que afectan a varias regiones. Entre las medidas más llamativas está la clausura de Ubisoft Halifax, especializado en juegos para móviles, y del estudio de Ubisoft Estocolmo, que se suman a los despidos ya realizados en equipos como Massive o RedLynx.

La empresa reconoce que se trata de una reducción de tamaño a gran escala, con miles de puestos de trabajo que irán desapareciendo en los próximos ejercicios, y lo vincula directamente a su objetivo de rebajar los costes fijos. De hecho, Ubisoft presume en sus resultados de haber alcanzado antes de tiempo un programa previo de ahorro y plantea ahora un nuevo listón: quiere recortar otros 200 millones de euros adicionales en costes básicos en los dos años fiscales que vienen.

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En total, desde 2022 la compañía calcula que habrá reducido en torno a 500 millones de euros su base de costes, un ajuste que no sólo pasa por suprimir proyectos y equipos, sino también por cambios en las condiciones laborales. Uno de los puntos que más llama la atención es la eliminación del teletrabajo como norma: la empresa quiere que los empleados regresen a la oficina cinco días a la semana, aunque se contemplan ciertos días puntuales de trabajo remoto a lo largo del año.

En la práctica, esta oleada de ajustes deja una sensación agridulce: para Ubisoft es una forma de intentar recuperar competitividad y disciplina interna, pero para muchos trabajadores significa despidos masivos y menos flexibilidad. El debate sobre si la compañía se había expandido demasiado o simplemente ha gestionado mal algunas de sus apuestas recientes sigue muy vivo entre analistas y aficionados.

Impacto económico: pérdidas fuertes a corto plazo y apuesta por el largo plazo

Desde el punto de vista financiero, la propia Ubisoft reconoce que este plan tendrá un impacto negativo inmediato en sus cuentas. La empresa habla de una depreciación acelerada de activos de alrededor de 650 millones de euros, relacionada precisamente con la cancelación de proyectos y la revisión del valor de su catálogo en desarrollo.

Además, las previsiones internas apuntan a pérdidas operativas cercanas a los 1.000 millones de euros en determinados ejercicios, así como a un flujo de caja libre negativo de entre 400 y 500 millones en uno de los años de transición. La compañía incluso se ha visto obligada a retirar estimaciones previas para los años fiscales 2026-2027, al considerar que ya no reflejan la realidad tras el giro de timón.

Pese a este panorama, desde la cúpula de Ubisoft se insiste en que el mercado de los juegos AAA “excepcionales” ofrece un potencial financiero más alto que nunca cuando un título consigue destacar. De ahí que la estrategia se base en concentrar esfuerzos en menos lanzamientos, pero con mayores recursos, mundos abiertos más ambiciosos y experiencias como servicio que puedan sostenerse durante años si funcionan.

La declaración pública de su director financiero, Frederick Duguet, va en esa línea: el ejecutivo señala que el mercado se ha vuelto más selectivo y agresivo, y que eso obliga a elevar los criterios de calidad y priorizar de forma más estricta en qué juegos se invierte. Los proyectos que no encajan en ese marco, por muy avanzados que estuvieran, se han quedado fuera.

Mientras tanto, la compañía confía en que su catálogo actual, algunas nuevas IP en marcha y acuerdos con socios externos permitan suavizar la travesía. Entre los títulos que sobreviven al recorte se citan cuatro nuevas propiedades intelectuales en desarrollo, una de ellas el MOBA March of Giants, adquirido recientemente y que se integrará en una de las Casas Creativas.

El ocaso del remake de Prince of Persia y el futuro de la saga

El punto más simbólico de todo este proceso, al menos a ojos de los jugadores europeos y españoles, es el adiós definitivo al remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo. Hablamos de uno de los títulos más recordados del catálogo de Ubisoft, especialmente en la época de PlayStation 2, GameCube y la primera Xbox, y de un proyecto que había generado muchas expectativas cuando se anunció.

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Tras la presentación inicial en 2020, la nueva versión del clásico fue retrasándose una y otra vez. Primero se pospuso unos meses, después se dejó sin fecha concreta y, con el tiempo, se confirmó que cambiaba de manos entre estudios, pasando de India a Canadá. Rumores posteriores apuntaban incluso a un reinicio completo del desarrollo, con cambios en el equipo creativo y en el actor protagonista.

En 2025, varias filtraciones daban por hecho que el juego estaba encaminado para principios de 2026, y algunos organismos de calificación por edades llegaron a registrarlo, lo que alimentó la percepción de que el lanzamiento era inminente. Sin embargo, el comunicado actual lo deja claro: después de más de cinco años de incertidumbre, Ubisoft ha preferido cancelar el proyecto antes que publicar algo que no represente la esencia del original.

En su mensaje oficial, la empresa reconoce que esta decisión es profundamente decepcionante para los fans y para los equipos implicados, pero insiste en que no estaba dispuesta a comprometer lo que considera un legado clave de su catálogo. La franquicia, en cualquier caso, no desaparece: Prince of Persia se integra en la Casa Creativa dedicada a los mundos de fantasía y aventuras narrativas, compartiendo espacio con Anno, Rayman o Beyond Good & Evil, y la compañía recuerda que su entrega más reciente, The Lost Crown, demuestra que sigue habiendo margen para nuevas propuestas bajo esa marca.

Para la comunidad española y europea, donde Las Arenas del Tiempo fue un juego especialmente influyente, la cancelación se percibe como una oportunidad perdida. A la vez, muchos jugadores entienden que lanzar un remake que no estuviera a la altura habría sido un golpe todavía mayor para la imagen de Ubisoft, ya bastante tocada tras varios tropiezos de alto perfil.

El movimiento que está haciendo Ubisoft combina recortes dolorosos, un cambio profundo de estructura y una apuesta clara por menos juegos pero más grandes, con la mirada puesta en mundos abiertos y experiencias de larga duración. El coste inmediato es muy alto, tanto en dinero como en confianza de los fans, pero la compañía confía en que este “reset” le permita llegar a la próxima década con un catálogo más sólido, procesos internos más afinados y marcas capaces de sostenerse muchos años sin repetir errores recientes.

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