- Modern Standby (S0ix) mantiene el equipo en S0 con subestados de ultra bajo consumo para ofrecer encendido casi instantáneo.
- Sustituye en muchos portátiles al modo S3 clásico, permitiendo actividad de red y tareas de mantenimiento en reposo.
- Una mala implementación dispara el consumo y la temperatura en suspensión, sobre todo en algunos modelos con Windows y Linux.
- WoL, la autonomía en reposo y la compatibilidad con Linux dependen mucho del firmware, drivers y configuración de cada equipo.
Si tienes un portátil moderno con Windows y notas que la batería baja más de la cuenta mientras está “suspendido”, es muy probable que tu equipo no esté usando el clásico modo de suspensión S3, sino el nuevo modelo de bajo consumo llamado Modern Standby (S0ix). Este sistema promete una experiencia tipo móvil: pantalla apagada, equipo aparentemente dormido, pero aún conectado y capaz de seguir haciendo cosas en segundo plano.
El problema es que esa teoría tan bonita no siempre cuadra con la realidad. Muchos usuarios se encuentran con que, en lugar de ahorrar, el portátil consume más batería, se calienta en reposo e incluso se queda sin carga de un día para otro. Para entender qué está pasando, por qué algunos fabricantes lo implementan mejor que otros y cómo afecta a Windows y Linux, hay que ir al detalle de qué es exactamente S0ix, cómo funciona Modern Standby y en qué se diferencia del viejo S3.
Qué es Modern Standby (S0ix) y de dónde sale
Modern Standby es el nombre que usa Microsoft para un conjunto de estados de bajo consumo dentro del estado de energía S0, definidos originalmente por ACPI como S0ix (S0 idle low power). A diferencia de la suspensión S3 de toda la vida —donde el sistema entra en un estado de “sueño profundo”—, en Modern Standby el equipo permanece técnicamente en S0, pero con el procesador y la mayoría de componentes en niveles de consumo mínimos.
La idea viene del mundo de los smartphones: el dispositivo tiene la pantalla apagada, parece dormido, pero sigue conectado a la red, puede recibir notificaciones, descargar correos o aplicar actualizaciones mientras tú no lo usas. En Windows 8 y 8.1 esto se llamó Connected Standby. Con Windows 10 y posteriores se amplió el concepto y se rebautizó como Modern Standby, añadiendo más flexibilidad de hardware y permitiendo también escenarios con la red desconectada.
En la práctica, cuando un portátil soporta Modern Standby, significa que su firmware, drivers y sistema operativo están preparados para pasar por distintos subestados S0ix, donde el SoC apaga casi todo, excepto lo imprescindible para oír “eventos interesantes”: una pulsación de teclado, un paquete de red concreto, una señal de mantenimiento del sistema, etc.
En procesadores modernos de Intel y AMD, estos estados S0ix están muy vinculados al diseño del SoC. AMD, por ejemplo, añadió soporte para S0ix en procesadores Ryzen a través de actualizaciones de AGESA; en un tweet público confirmó que AGESA 1.9.0.0 incorporaba compatibilidad con S0ix, pero eso no significa que todos los fabricantes de placas base lo activen en BIOS, ni que todos los modelos lo expongan de la misma manera.
Modern Standby frente a la suspensión clásica S3
Para entender los problemas y las ventajas de Modern Standby, hay que compararlo con el modelo tradicional S3 (Sleep), que ha sido el estándar durante años en portátiles y sobremesas. Con S3, el sistema está o bien totalmente activo o bien en un estado de suspensión profundo; no hay un abanico tan fino de niveles de consumo.
En modo S3, el procesador se apaga, muchos dispositivos están completamente desalimentados y la memoria RAM se mantiene en autorefresco con un consumo muy bajo. Esto se traduce en un consumo extremadamente contenido: en portátiles bien afinados puede rondar los 2 vatios, y la temperatura del equipo se mantiene muy baja, casi como si estuviera apagado.
Con Modern Standby, en cambio, el sistema no salta de golpe a un estado profundo, sino que va desactivando componentes de forma gradual. La transición desde el uso activo a un estado S0ix de muy bajo consumo es una serie de pasos: el sistema operativo va parando servicios, las aplicaciones dejan de tener permisos para ejecutarse libremente en segundo plano, los controladores apagan partes de hardware cuando ya no se necesitan, etc.
La diferencia clave está en el “camino” de entrada y salida del bajo consumo. En S3, el firmware participa de forma intensa en esa transición; en Modern Standby, la lógica recae en gran medida en el sistema operativo y en los controladores, lo que permite entradas y salidas de suspensión mucho más rápidas y, en teoría, una mejor integración con el hardware moderno.
En un equipo Modern Standby bien configurado, cuando entra en su estado de energía más bajo, el aspecto práctico es muy similar al de un equipo en S3: CPU apagada, RAM en autorefresco y casi nada gastando energía. Sin embargo, como el sistema permanece oficialmente en S0, puede reactivarse en milisegundos, y el sistema operativo puede decidir en qué momentos exactos “despertar un poco” para hacer tareas de mantenimiento o atender al tráfico de red.
Uno de los beneficios importantes para el usuario es el “encendido instantáneo”: desde que pulsas el botón o abres la tapa hasta que ves la pantalla encendida suele transcurrir menos de un segundo, de forma muy parecida a lo que pasa con un móvil o una tablet, mucho más rápido que la reanudación clásica de S3.
Cómo funciona una sesión de Modern Standby en Windows
Microsoft describe Modern Standby como una sesión continua que abarca desde que se apaga la pantalla hasta que vuelve a encenderse. Dentro de esa sesión hay dos grandes segmentos: la fase de “pantalla apagada” y la de “suspensión profunda” en S0ix. El sistema va alternando entre momentos de inactividad casi total y pequeños periodos de actividad controlada.
Cuando el usuario activa la suspensión —pulsando el botón de encendido, cerrando la tapa, eligiendo la opción Suspender desde el menú de inicio, etc.— Windows inicia el proceso de entrada a Modern Standby. En esta fase, tanto las aplicaciones como los componentes del propio sistema operativo deben prepararse para una operación de bajo consumo: detener tareas en segundo plano, pausar sincronizaciones, guardar estados, etc.
A continuación, los controladores y el hardware deben hacer algo similar. El sistema va notificando a los distintos dispositivos que deben pasar a estados de bajo consumo. Solo cuando software y hardware están listos, Windows empuja al SoC a entrar en un estado S0ix de bajo consumo, manteniéndose a la escucha únicamente de eventos importantes.
Durante el tiempo que el equipo permanece en Modern Standby, pueden producirse transiciones puntuales al modo activo. Esto suele pasar por tres motivos: entrada del usuario, actividad de red o tareas internas del sistema. Por ejemplo, un paquete de red que cumple un patrón WoL, un teclado integrado, el ratón o un temporizador interno pueden desencadenar un “despertar” corto para hacer un trabajo concreto.
En Windows 10 y posteriores, la norma general es que toda actividad en Modern Standby esté muy limitada en frecuencia y duración. El sistema intenta que el SoC permanezca en el estado S0ix más profundo el máximo tiempo posible, solo despertando en ráfagas muy breves cuando es estrictamente necesario. El objetivo es reducir drásticamente las ocasiones en las que el software puede ejecutar código mientras el equipo está en reposo.
En los primeros sistemas con Connected Standby de Windows 8.1, Windows forzaba al menos una transición de inactividad a actividad cada 30 segundos para tareas de mantenimiento del kernel. Esa obligación desapareció en Modern Standby para Windows 10, lo que permite períodos mucho más largos de inactividad profunda y, en teoría, un ahorro de batería mucho mayor si todo está bien afinado.
Cuando el usuario decide reanudar el equipo —por ejemplo, pulsando el botón de encendido o abriendo la tapa—, la pantalla se enciende casi de forma inmediata, los adaptadores de red recuperan sus modos de funcionamiento activos y las aplicaciones de escritorio vuelven a estar disponibles. El objetivo de diseño es que el tiempo de respuesta sea equiparable al desbloqueo de un teléfono: prácticamente instantáneo.
Modern Standby conectado vs desconectado y comportamiento de la red
Los sistemas Modern Standby pueden operar en dos modalidades principales: conectados a la red o desconectados durante el reposo. En la modalidad conectada, que se asemeja más a Connected Standby, el equipo puede seguir sincronizando correo, recibir llamadas VoIP, descargar noticias o aplicar ciertos tipos de actualizaciones mientras está dormido.
Cuando el sistema no tiene servicios ni aplicaciones que requieran tráfico de red, el adaptador entra en un modo de baja energía, en el que descarga parte de la lógica de red al propio hardware (protocol offload) y mantiene patrones de Wake on LAN (WoL) para reaccionar ante ciertos paquetes. En este estado el consumo es mínimo y el equipo no debería calentarse de forma apreciable.
Si un servicio del sistema o una app con permisos necesita la red —por ejemplo, el cliente de correo sincronizando bandeja de entrada o el servicio de actualizaciones de Windows comprobando parches críticos—, Windows activa de nuevo la interfaz de red, la pasa temporalmente a un estado activo, realiza la tarea necesaria y, una vez terminada, vuelve a bajarla a modo de baja energía.
En ocasiones, el portátil puede permanecer en modo activo (siempre con pantalla apagada) durante más tiempo del deseable. Esto suele suceder cuando Windows considera que debe completar tareas de mantenimiento más pesadas: instalación de actualizaciones críticas, indexación, operaciones de disco, etc. Los componentes que son capaces de impedir que el SoC vuelva a S0ix se conocen como “activadores” (requesters o blockers) porque están registrados en el administrador de energía como procesos que pueden bloquear la transición al estado inactivo.
La duración de estos periodos activos es muy variable y está controlada para no destrozar la autonomía. Herramientas como SleepStudy, integrada en Windows, o el sistema de trazas ETW permiten ver qué componentes mantienen el equipo despierto y durante cuánto tiempo lo hacen, lo que es clave para diagnosticar consumos extraños en Modern Standby.
Problemas reales: consumo excesivo y portátiles que no “duermen”
Sobre el papel, Modern Standby debería mejorar la experiencia de usuario y reducir el consumo en reposo. Sin embargo, la implementación práctica deja bastante que desear en muchos equipos. Se han documentado casos donde un portátil que, en S3, consumía unos 2 W en suspensión, pasa a gastar tres, cinco e incluso diez veces más en Modern Standby.
En pruebas con modelos como Dell XPS 15, ASUS ZenBook o Lenovo IdeaPad, se han observado consumos en “reposo” de más de 27 W con la tapa cerrada y temperaturas de superficie en torno a los 50 ºC. Es decir, el portátil está técnicamente en Modern Standby, pero el estado real se parece más a tenerlo encendido sin apenas uso que a una suspensión de bajo consumo.
La consecuencia para el usuario es obvia: el equipo puede pasar horas en la mochila calentito, la batería se desploma y corres el riesgo de perder todo lo que tenías abierto si el sistema se queda sin carga antes de que vuelvas a encenderlo. Desde hace años hay quejas similares en dispositivos Surface de Microsoft y en portátiles de múltiples marcas.
Una parte del problema es que Modern Standby sustituye al modo S3 en muchos equipos. El usuario ya no tiene en las opciones de energía la posibilidad de elegir “suspensión clásica”; al darle a Suspender, entra sí o sí en S0ix. Hay hacks para intentar forzar S3 mediante el registro o ajustes avanzados, pero varios usuarios han reportado que sus equipos luego no despiertan correctamente o se vuelven inestables.
Como solución de compromiso, algunos optan por forzar siempre la hibernación en el plan de energía, de modo que al cerrar la tapa o pulsar el botón el sistema guarda el estado en disco y se apaga de verdad. Esto es más lento a la hora de volver a trabajar, pero garantiza un consumo casi nulo y evita sorpresas con la batería.
El caso es especialmente sangrante en portátiles con soporte solo para S0ix/S2idle bajo Linux. Hay usuarios que reportan consumos cercanos al 100 % de la batería en una noche con equipos como Dell XPS con GPU integrada, incluso después de aplicar recomendaciones típicas de ahorro (ajustes con powertop, desactivar Bluetooth y Wi-Fi, etc.). Frente a esto, portátiles como un MacBook Pro con Apple Silicon, con hardware y sistema muy integrados, consiguen cifras de consumo en reposo por debajo del 1 % de batería al día.
Modern Standby en Linux: S0ix, S2idle y dolores de cabeza
En el mundo Linux, el soporte de Modern Standby es todavía más delicado. Muchos portátiles modernos, en lugar de ofrecer el estado de suspensión S3 clásico, solo exponen S2idle (o “s2idle”) como opción de mem_sleep. S2idle es, en esencia, el equivalente al modelo S0ix: el sistema permanece técnicamente en S0, pero intenta entrar en estados de bajo consumo con el procesador y la RAM en mínimos.
En teoría, un S2idle bien implementado debería acercarse al consumo de S3. En la práctica, si hay un solo controlador mal implementado, un dispositivo que no entra en su modo de bajo consumo o un servicio que no coopera, el equipo se pasa la noche medio despierto, con la CPU saliendo y entrando de estados de bajo consumo y con la batería cayendo a plomo.
Hay guías específicas para comprobar el soporte de S0ix en Linux analizando, por ejemplo, las tablas ACPI y el comportamiento del sistema en reposo. Una de las referencias más citadas explica cómo verificar si el equipo ha alcanzado realmente los estados S0ix más profundos, desgranando contadores y estados internos. Estos métodos suelen incluir comandos avanzados, lectura de ficheros en /sys y análisis de trazas de energía.
Usuarios de equipos como la Dell XPS 13 o la XPS 15 recientes comentan que, incluso tras seguir todas las recomendaciones habituales —desactivar Intel VMD cambiando de RAID a AHCI en la BIOS, aplicar ajustes recomendados por powertop, desactivar radios inalámbricas, etc.— siguen viendo consumos en reposo del 12 % de batería al día o más, lo que está muy lejos de lo razonable.
Ante estas situaciones, muchos se preguntan si realmente es viable usar S2idle en portátiles actuales o si se trata simplemente de combinaciones desafortunadas de hardware y firmware que Linux aún no maneja con la misma fineza que Windows. A día de hoy, la respuesta depende mucho del modelo concreto y del nivel de soporte por parte del fabricante: hay equipos con buenas cifras y otros en los que la suspensión moderna es prácticamente inutilizable.
Cómo comprobar y activar Modern Standby en Windows
Si quieres saber si tu ordenador es compatible con Modern Standby, en Windows 10 y 11 puedes usar la herramienta de línea de comandos powercfg. El proceso es sencillo y no requiere instalar nada adicional.
Primero, abre la ventana “Ejecutar” con el atajo WIN + R, escribe cmd y pulsa Aceptar para abrir el símbolo del sistema. Una vez allí, ejecuta el comando:
powercfg /a
En la salida del comando verás los estados de suspensión admitidos por tu equipo. Si aparece algo como “Standby (S0 Low Power Idle) – Red conectada” o similar, significa que tu PC soporta Modern Standby. Si solo ves S3 como estado de suspensión disponible, tu equipo utiliza el modelo tradicional y no entra en S0ix.
Para entrar manualmente en Modern Standby, basta con ir al menú Inicio, pulsar en el icono de encendido y elegir la opción Suspender. Si el hardware y los drivers están preparados, el sistema transitará a S0ix en lugar de usar S3. Ten en cuenta que, si el portátil permanece inactivo durante más tiempo, Windows puede pasar automáticamente de Modern Standby a hibernación, entrando en un estado aún más profundo donde el consumo es casi nulo, pero la reanudación es más lenta.
Algunos fabricantes describen explícitamente en su documentación que, si tu portátil tiene Modern Standby, podrás ver comportamientos como que la música sigue sonando tras suspender o que sigues recibiendo alertas y notificaciones mientras la pantalla está apagada, algo imposible con la suspensión S3 clásica, donde casi todo el sistema queda totalmente quieto.
Wake on LAN y Modern Standby: qué cambia
Otro frente donde Modern Standby complica un poco la vida es el de Wake on LAN (WoL). En equipos antiguos en S3, activar WoL consistía básicamente en habilitar unas cuantas opciones en BIOS y en el controlador de red, y listo. Con S0ix, la historia tiene más matices porque el adaptador de red forma parte de un sistema mucho más dinámico de entrada y salida de bajo consumo.
Para que un equipo en Modern Standby pueda despertarse de forma remota, primero hay que asegurarse de que mantiene la conectividad de red en reposo. En Windows, esto implica ir a Configuración > Sistema > Energía y suspensión, abrir las opciones avanzadas de energía y, en tu plan activo, ajustar parámetros como el modo de ahorro de energía del adaptador inalámbrico a “Rendimiento máximo” y habilitar la opción “Permitir conectividad de red durante el modo de espera”.
Además, en el Administrador de dispositivos, en las propiedades del adaptador de red, suele ser necesario activar opciones del tipo “Permitir que este dispositivo reactive el equipo” y, cuando exista, “Permitir solo que un paquete mágico active el equipo”. Esto hace que la tarjeta esté preparada para escuchar ciertos patrones de tráfico incluso en los estados S0ix más profundos.
En la práctica, hay casos en los que estas opciones ni siquiera aparecen. Algunos usuarios de portátiles compactos o kits tipo Intel NUC se encuentran con que, en la pestaña de administración de energía del adaptador Ethernet, no existe la configuración de reactivación. En estos escenarios, aunque el router esté correctamente configurado para mandar paquetes WoL y el sistema operativo soporte Modern Standby, el hardware simplemente no ofrece la posibilidad de despertar el equipo por red.
Como alternativas, se pueden usar herramientas de administración remota como TeamViewer, AnyDesk o servicios similares, que mantienen procesos en segundo plano con capacidad de despertar el sistema siempre que éste conserve cierta conectividad en Modern Standby. También se puede recurrir a Windows Remote Management (WinRM) y la comunicación remota por PowerShell para enviar comandos al equipo mientras está en S0ix, siempre que los servicios necesarios estén habilitados y el cortafuegos lo permita.
Otra opción más avanzada pasa por crear servicios personalizados que escuchen en puertos concretos y que reaccionen a determinadas peticiones de red para despertar el sistema. No obstante, todas estas soluciones dependen de que el equipo realmente mantenga el adaptador de red operativo en Modern Standby, algo que no siempre sucede según la combinación de BIOS, drivers y sistema.
Cuando todo encaja —hardware compatible, drivers correctos, configuraciones ajustadas—, es posible conseguir un comportamiento muy cómodo: el portátil dormido en Modern Standby, con un consumo muy bajo y capacidad de despertar al recibir un paquete mágico o una orden remota, de forma similar a un servidor doméstico siempre disponible.
En el otro extremo, si la implementación es pobre, puedes encontrarte con que WoL jamás funciona, el equipo se calienta en reposo, o bien entra en bucles donde sale continuamente de S0ix para atender procesos que no terminan nunca de apagarse, con el consiguiente destrozo de batería.
Modern Standby (S0ix) es una pieza más del puzle del ahorro de energía en los portátiles modernos. Bien implementado puede ofrecer encendido instantáneo y un consumo ridículo en reposo manteniendo funciones de red, pero mal afinado provoca portátiles que no “duermen” realmente, usuarios frustrados que pierden batería a lo loco y, en muchos casos, la necesidad de recurrir a la hibernación o a ajustes avanzados para mitigar los problemas mientras fabricantes y sistemas operativos siguen puliendo este modelo de energía.
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