Nuevas gafas de Apple: así será la gran apuesta en gafas inteligentes

Última actualización: 21/03/2026
Autor: Isaac
  • Apple prioriza nuevas gafas inteligentes tipo Ray-Ban Meta, con modelo N50 sin pantalla y otro futuro con display integrado.
  • Primeras gafas: diseño ligero, cámaras, audio, IA y fuerte dependencia del iPhone, con precio estimado entre 400 y 600 euros.
  • Segunda generación con pantalla se apoyará en visionOS y Apple Intelligence, mientras Vision Pro sigue como opción de realidad mixta premium.
  • Calendario filtrado: anuncio de las gafas sin pantalla en torno a 2026 y lanzamiento en 2027, con variante Vision Air y casco M5 como contexto.

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Las nuevas gafas de Apple se están convirtiendo en el proyecto más comentado de la compañía, incluso por encima de futuros modelos de Vision Pro más baratos o ligeros. No son un casco de realidad mixta como el que ya conocíamos, sino unas gafas que, vistas desde fuera, podrían pasar por un modelo clásico de óptica, pero que esconden cámaras, micrófonos, altavoces e inteligencia artificial muy avanzada para competir de tú a tú con las Ray-Ban de Meta.

En los últimos meses se ha filtrado un aluvión de datos sobre estas gafas: fechas tentativas de presentación y lanzamiento, posibles precios, nombres en clave como N50 o referencias a un hipotético modelo Vision Air, detalles sobre su dependencia del iPhone, el papel crucial de Siri y Apple Intelligence e incluso la estrategia de Apple para no quedarse atrás frente a Meta, Xiaomi o Samsung. Con todo esto sobre la mesa, merece la pena ordenar la información y ver con claridad qué está tramando Apple.

La apuesta estratégica de Apple por las gafas inteligentes

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Uno de los giros más llamativos es que Apple ha decidido aparcar el desarrollo del modelo económico de Vision Pro, conocido internamente como N100 o informalmente como Vision Air más asequible, para liberar recursos hacia estas nuevas gafas inteligentes tipo Ray-Ban Meta. Los ingenieros que trabajaban en esa versión recortada del casco se habrían reasignado a este proyecto, lo que deja claro qué producto ve Apple con más potencial masivo a corto plazo.

El movimiento no es casual: las Ray-Ban Meta se han consolidado como líderes en el segmento de gafas inteligentes, y la llegada de las Ray-Ban Display, con pantalla en las lentes, ha dejado claro que Meta va fuerte y rápido. Apple, que suele llegar algo más tarde pero con productos muy pulidos, no quiere quedarse mirando cómo se reparte el pastel de un mercado que podría ser gigantesco en los próximos años.

En este contexto han ido surgiendo nombres como Apple Glass o proyecto N50 para referirse al modelo de gafas sin pantalla, más ligero y dependiente del iPhone, pensado para ofrecer cámaras, audio y funciones de realidad aumentada apoyadas en la IA, pero sin dar todavía el salto completo a la RA superpuesta en el campo de visión.

En paralelo, las filtraciones apuntan a que Apple también tiene en marcha un segundo modelo con pantalla integrada en las lentes, algo así como la respuesta directa a las Ray-Ban Display. Este modelo con display estaría pensado para llegar algo más tarde, con un enfoque más ambicioso en realidad aumentada y una integración todavía más profunda con visionOS.

Diseño y materiales: tecnología con aspecto de gafas normales

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Todo lo que se sabe hasta ahora apunta a que Apple quiere que sus gafas sean, ante todo, un accesorio que puedas llevar todo el día sin dar el cante. Igual que pasó con el Apple Watch, la apuesta es que la gente las vea como un complemento de moda que encaja con su estilo, pero cargado de electrónica por dentro.

Las filtraciones hablan de distintas monturas con materiales variados, desde aluminio o metal ligero hasta plásticos de alta calidad, con varios colores, tamaños y formas para adaptarse a estilos muy diferentes. La idea es replicar la estrategia de personalización que ya existe con las correas del Apple Watch o las fundas del iPhone, solo que aplicada a gafas que vas a llevar puestas en la cara todo el día.

A nivel de ingeniería, el reto es considerable: esas monturas deben albergar batería, chip, varias cámaras, micrófonos, altavoces y sensores, todo ello sin convertirse en un ladrillo pesado e incómodo. Se ha comentado que Apple estaría experimentando con procesos como la fabricación mediante impresión 3D para algunas piezas, lo que permitiría ajustar mejor el diseño y ofrecer más variantes sin disparar los costes.

En el caso del modelo conocido como Apple Vision Air (un concepto algo aparte, más cercano a un dispositivo ligero de realidad mixta), se ha llegado a mencionar el uso de acabados en titanio y un color Midnight o Medianoche muy similar al de otros productos de la marca. Incluso se han visto filtraciones del cable de alimentación con conector de aluminio anodizado y ocho pines, pensado para un equipo menos exigente en potencia que las Vision Pro.

En cuanto a las lentes, se espera que Apple ofrezca versiones estándar y de sol, además de soporte para graduación mediante el sistema que ya utiliza en Vision Pro junto a Zeiss. Y como en cualquier dispositivo con cámaras integradas, las gafas contarán con un LED visible que señalará cuando se está grabando vídeo o tomando fotos, un punto clave para la privacidad de quienes te rodean.

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Hardware interno: procesador, cámaras, audio y conectividad

Por dentro, las nuevas gafas de Apple sin pantalla estarían basadas en un chip personalizado derivado del Apple Watch. No hablamos de un procesador del nivel de un M5, como en las Vision Pro (2025), sino de algo pensado para ofrecer eficiencia, buena autonomía y capacidad suficiente para gestionar sensores, cámaras, audio y parte de las tareas de IA ligera.

El apartado de cámaras será uno de los pilares del dispositivo. Se espera la inclusión de múltiples cámaras integradas en la montura, pensadas tanto para foto y vídeo “normal” como para la captura de vídeo espacial, que luego podría reproducirse en dispositivos compatibles como las Vision Pro. Todo ello con controles sencillos a golpe de toque en la varilla o mediante comandos de voz con Siri.

En las patillas se integrarán también altavoces de tipo abierto, similares en concepto a los de otros wearables de audio, que permitirán escuchar música, podcasts, audiolibros y las indicaciones de Siri sin necesidad de llevar auriculares metidos en el oído. Esta configuración hará posible también realizar y recibir llamadas directamente desde las gafas, usando el micrófono integrado.

A nivel de conectividad, la estrategia es muy parecida a la de las primeras generaciones de Apple Watch: las gafas estarían fuertemente ligadas al iPhone, que se encargará de la mayoría del procesamiento pesado. El dispositivo de bolsillo gestionará Apple Intelligence, la reproducción avanzada de contenidos, las conexiones de red y buena parte de las funciones de IA, mientras que las gafas actuarán como “sensor y salida” siempre accesibles.

Esta dependencia tiene ventajas claras: permite que las gafas sean más ligeras, con mejor autonomía y un coste más contenido, al no tener que incluir todo el músculo de cómputo y batería dentro de la montura. Y, como ya se vio con el Apple Watch, deja la puerta abierta a que futuras generaciones ganen independencia a medida que la tecnología lo permita.

Funciones clave de las nuevas gafas de Apple

Apple rara vez lanza un producto nuevo con absolutamente todo lo que podría tener desde el primer día. Suele preferir un conjunto de funciones reducido pero muy pulido, que se va ampliando con actualizaciones y nuevas generaciones. Con las gafas inteligentes, todo apunta a un enfoque similar, con un primer modelo sin pantalla centrado en unos cuantos pilares muy concretos.

En el apartado de imagen, las gafas permitirán hacer fotos y grabar vídeo de forma discreta, incluyendo la posibilidad de capturar contenido espacial. La activación será táctil (gestos sencillos en las varillas) y por voz con Siri, de forma que puedas, por ejemplo, decir algo tipo “haz una foto de lo que estoy viendo” y olvidarte.

El audio integrado permitirá escuchar música, podcasts, audiolibros y notas de voz directamente desde las patillas, además de gestionar llamadas y mensajes sin sacar el iPhone del bolsillo. Es un planteamiento parecido al de unas gafas de audio, pero vitaminado con toda la parte de cámaras e IA.

Otra función estrella será la navegación asistida: Siri podrá dar indicaciones por voz mientras caminas o conduces, sin necesidad de mirar una pantalla. Imagina que vas por la calle y las gafas te dicen “gira a la derecha en la próxima esquina” mientras tú sigues con la vista en el entorno real.

La integración con Apple Intelligence y la llamada Visual Intelligence será fundamental. Gracias a las cámaras, las gafas podrán identificar objetos, animales, plantas, monumentos u otros elementos del entorno y ofrecer información o responder preguntas sobre lo que estás viendo, igual que ya hacen los iPhone pero de una forma mucho más natural, ya que la cámara está siempre alineada con tu mirada.

Entre las funciones deseadas también destaca la traducción de conversaciones en tiempo real, usando el micrófono y el audio de las gafas para escuchar a la otra persona y devolverte el contenido ya traducido a tu idioma, al estilo de lo que ya hacen ciertos modos en AirPods, pero apoyado ahora en un dispositivo que tienes en la cara.

En el plano de comunicación, se espera que las gafas permitan enviar y recibir mensajes mediante voz, gestionar notificaciones básicas y reaccionar rápidamente a avisos importantes sin tener que mirar el móvil. Todo ello muy integrado con el ecosistema de Apple: app Buscar, Apple Music, servicios de iCloud, etc.

El papel central de Siri y Apple Intelligence

Para que este producto tenga sentido, Siri no puede ser el asistente que conocemos hoy. Las gafas dependerán enormemente de la interacción por voz y del contexto visual, y eso implica una renovación profunda del asistente de Apple. La compañía ya está en pleno proceso de reconstrucción de Siri sobre modelos de lenguaje de gran tamaño.

La nueva Siri, que se vincularía con versiones futuras de iOS como iOS 27, promete mantener conversaciones más fluidas, entender mejor el contexto, seguir cadenas de tareas y manejar instrucciones más complejas al estilo de un chatbot avanzado. En el caso de las gafas, además tendrá que “entender” lo que ve la cámara y combinarlo con lo que oye y con la información que tiene en tu iPhone.

Eso significa que Siri debería ser capaz de analizar en tiempo real la escena que tienes delante, detectar personas, señales, menús de restaurantes, carteles, monumentos o cualquier otro elemento visual relevante, para poder responder cosas como “¿qué edificio es ese?”, “¿cómo se llama esta planta?” o “traduce lo que pone en ese cartel”.

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Además, la integración con las funciones de traducción de Apple y con lo que ya se ha visto en los AirPods permitiría que las gafas tradujeran conversaciones al vuelo, te avisaran de información importante que hayas marcado previamente o recuperaran datos de tu entorno digital (correos, mensajes, recordatorios) cuando los necesites, todo ello sin tocar un solo botón.

En resumen, sin una Siri renovada y una Apple Intelligence realmente competente, las gafas perderían gran parte de su gracia. De ahí que Apple esté apostando tan fuerte por la IA generativa y por su propio silicio eficiente, como ya ha demostrado con chips como el M5 en Vision Pro (2025), que mejoran rendimiento y autonomía mientras permiten experiencias más avanzadas gracias a la IA.

Modelos con y sin pantalla: N50, versión con display y Vision Air

Las informaciones filtradas dibujan un catálogo futuro de gafas de Apple con dos grandes ramas de producto. Por un lado, estarán las gafas sin pantalla integrada, con nombre en clave N50, enfocadas en cámaras, audio, Siri e IA, y muy dependientes del iPhone. Serían el equivalente a las Ray-Ban Meta Gen 2 en la estrategia de Meta.

Por otro lado, Apple trabaja en unas gafas con pantalla en las lentes, que irían más en la línea de las Ray-Ban Display. Estas permitirían mostrar en tu campo de visión notificaciones, mensajes, fotos, información contextual o elementos de realidad aumentada, apoyándose en visionOS y en la experiencia que Apple ya tiene con Vision Pro.

Mark Gurman ha llegado a comentar que, cuando estas gafas con display se emparejen con un Mac, podrían llegar a ejecutar una versión completa de visionOS, ofreciendo una experiencia muy cercana a la de un casco de realidad mixta, pero en formato gafas ligeras. Cuando se conectaran a un iPhone, en cambio, usarían una interfaz más ligera, adaptada al día a día móvil.

En paralelo a estas dos líneas está el proyecto conocido como Apple Vision Air, que se sitúa a medio camino entre las gafas tipo Ray-Ban y las Vision Pro: sería un dispositivo de realidad mixta más fino y ligero, con un diseño muy delgado, acabados en titanio y un cable de alimentación propio, pensado como una opción menos pesada y, en teoría, más asequible que las Vision Pro originales.

La existencia de Vision Air refuerza la idea de que Apple quiere cubrir distintos niveles de precio y complejidad: desde gafas ligeras sin pantalla pensadas para el día a día, hasta equipos de realidad mixta avanzados, pasando por modelos híbridos que sirvan de puente entre ambos mundos.

Precios previstos y comparación con Meta

En cuanto a precios, Apple parece tener claro que estas gafas no pueden situarse en la liga de las Vision Pro, que siguen siendo un producto caro y muy de nicho. Las referencias apuntan a que el modelo sin pantalla se movería en una horquilla aproximada de entre 400 y 600 euros.

Teniendo en cuenta que las Ray-Ban Meta parten en torno a 319 euros en sus versiones más básicas, y que las Ray-Ban Display con pantalla integrada suben hasta unos 799 dólares en Estados Unidos, Apple intentaría colocar sus gafas inteligentes en un rango competitivo, más cerca de unos AirPods Max o de unos AirPods Pro de gama alta que de un Apple Watch Ultra.

La clave para el éxito comercial estará en si Apple consigue mantener el precio por debajo de la barrera psicológica de los 500 euros. En ese caso, el dispositivo podría atraer a un público amplio que ve las Vision Pro como algo totalmente fuera de su alcance, pero que sí estaría dispuesto a pagar por unas gafas “normales” que les ofrezcan cámaras avanzadas, IA siempre disponible y audio integrado.

En el lado opuesto del espectro siguen las Vision Pro (2025), que mantienen un precio de salida de 3.499 dólares en Estados Unidos y alrededor de 3.699 euros en países como Francia o Alemania. Su renovación reciente con chip M5, tasas de refresco de hasta 120 Hz y una autonomía algo mejor refuerza la apuesta de Apple por la realidad mixta, aunque por ahora con un público mucho más entusiasta y reducido.

Fechas de presentación y lanzamiento: qué se espera en los próximos años

En cuanto al calendario, las fuentes más fiables coinciden en que Apple está planeando una presentación temprana de sus gafas sin pantalla y un lanzamiento comercial algo más tardío. Mark Gurman ha comentado la posibilidad de que la compañía muestre el dispositivo en 2026, con ventas ya en 2027.

Este desfase entre anuncio y llegada al mercado no sería nuevo para Apple: el Apple Watch se presentó en 2014 y se lanzó en 2015, y algo similar podría repetirse con las gafas inteligentes, especialmente si quieren dar tiempo a los desarrolladores para preparar experiencias y apps adaptadas.

Otros analistas como Ming-Chi Kuo se inclinan también por un lanzamiento comercial alrededor de 2027 para la primera generación sin pantalla. El modelo con display integrado se situaría algo más allá, con una ventana inicial alrededor de 2028, aunque Apple estaría intentando adelantarlo para no quedarse desfasada frente a las evoluciones de Meta.

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En el caso de las Apple Vision Air de realidad mixta ligera, las predicciones hablan de una posible presentación en octubre de 2025 y un inicio de distribución en torno a enero de 2026. Esto encajaría en una estrategia de escalonar lanzamientos: primero reforzar la gama de realidad mixta con un casco más liviano, y después entrar fuerte en el mercado de gafas tipo Ray-Ban.

Mientras tanto, las Vision Pro (2025) con chip M5 ya tienen fecha de llegada a tiendas en varios países (Australia, Canadá, Francia, Alemania, Hong Kong, Japón, EAU, Reino Unido y EEUU), aunque España sigue fuera de la lista de disponibilidad. Es una pista más de que Apple todavía considera este producto una apuesta a medio plazo y no un superventas inmediato.

Vision Pro (2025) y el contexto de la realidad mixta en Apple

Aunque la estrella mediática del futuro son las gafas tipo Ray-Ban, no hay que olvidar que Apple ha renovado sus Vision Pro con un nuevo chip M5, el mismo que se estrena también en los MacBook Pro de 14 pulgadas y en los iPad Pro. El cambio mantiene prácticamente el mismo diseño y especificaciones, pero aumenta la potencia y la eficiencia.

Gracias al M5, las Vision Pro (2025) pueden ofrecer tasas de refresco de hasta 120 Hz, frente al máximo de 100 Hz de la primera generación, y una autonomía algo mejor: alrededor de dos horas y media de uso general y unas tres horas de reproducción de vídeo con la batería externa.

El nuevo SoC no solo rinde más, sino que permite acelerar tareas intensivas de IA, como la creación de las “Personas” o avatares digitales que se usan en videollamadas, o la conversión de fotos 2D en fotos espaciales, un proceso que ahora puede ser hasta un 50% más rápido. Son mejoras que, aunque sutiles, demuestran que Apple sigue invirtiendo en esta categoría.

La otra novedad destacada es la Dual Knit Band, una nueva banda de soporte para la cabeza que mezcla conceptos de la Dual Loop Band y la Solo Knit de la primera generación. Se vende como accesorio opcional por unos 99 dólares y es compatible también con las Vision Pro originales, ofreciendo un ajuste más cómodo para sesiones largas.

El gran problema de Vision Pro, sin embargo, no es tanto el hardware como la escasez de contenido verdaderamente aprovechable. Los eventos deportivos, conciertos y experiencias inmersivas diseñadas específicamente para el casco son espectaculares, pero el catálogo sigue siendo limitado. Hasta que Apple no resuelva este punto, las Vision Pro continuarán siendo un dispositivo para entusiastas y early adopters.

¿Por qué las gafas inteligentes pueden ser el gran producto de masas?

Si se pone todo en perspectiva, se entiende por qué Apple ha decidido priorizar las gafas inteligentes sobre una versión barata de Vision Pro. El casco de realidad mixta es un aparato caro, voluminoso y muy específico, con un público objetivo reducido, mientras que unas gafas con aspecto normal, precio relativamente contenido y funciones útiles en el día a día tienen mucho más potencial de convertirse en un éxito masivo.

Las gafas N50 sin pantalla, bien integradas con el iPhone y con Siri y Apple Intelligence funcionando como deben, pueden convertirse en el próximo gran wearable de la compañía, siguiendo la estela del Apple Watch pero con un rol todavía más discreto y permanente: están siempre en tu cara, siempre escuchando (dentro de unos límites razonables) y siempre listas para darte contexto sobre el mundo que te rodea.

Al mismo tiempo, Apple sabe que llega a un mercado donde Meta, Xiaomi y Samsung ya se han movido. Eso obliga a ajustar muy bien la experiencia, el diseño y el precio, y a no dormirse con los tiempos de lanzamiento. De ahí la sensación de “prisa controlada” que transmiten las filtraciones: se acelera el proyecto N50 y se ponen más recursos, pero sin perder la obsesión por los detalles típica de Apple.

Queda por ver cómo responderán los usuarios cuando las gafas salgan al mercado, pero, con todo lo que se ha ido conociendo, la jugada de Apple parece clara: usar la IA, el diseño de wearables y su ecosistema cerrado para ofrecer unas gafas que se sientan naturales, que no den pereza de usar y que añadan valor real a la vida diaria, más allá del simple efecto “gadget nuevo”. Si lo consiguen, podrían estar ante su próxima gran categoría de producto tras el iPhone, el Apple Watch y los AirPods.

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