- Linux ofrece asistentes de IA de escritorio como Newelle, LM Studio, PyGPT y Jan.ai que pueden igualar o superar a Copilot según el caso de uso.
- Herramientas como LM Studio y Jan.ai permiten ejecutar modelos locales en formato GGUF, mejorando privacidad y funcionamiento sin conexión.
- Distros como Linuxfx Winux, Zorin OS o Kubuntu facilitan migrar desde Windows gracias a escritorios muy similares y utilidades integradas.
- La mejor alternativa surge de combinar la distro adecuada con el copiloto de IA que encaje con tu flujo de trabajo y tus requisitos de datos.
Si usas Linux a diario, seguro que más de una vez has pensado que te vendría de lujo tener un asistente tipo Windows Copilot integrado en el escritorio, igual que en Windows. La realidad es que en la mayoría de distros GNU/Linux no viene ningún copiloto de serie, y eso hace que muchos usuarios simplemente tiren de navegador y usen ChatGPT, Claude o similares en su versión web.
La buena noticia es que hoy ya existen alternativas potentes a Windows Copilot para Linux, con aplicaciones de escritorio nativas, integración con el sistema, soporte para modelos locales y conexión a los mismos LLM que ya usas en la nube. Y, además, si vienes huyendo de Windows por temas de telemetría, requisitos absurdos de hardware o simplemente cansancio, el ecosistema Linux también te ofrece distros muy parecidas a Windows que hacen la transición mucho más suave.
Por qué buscar una alternativa a Windows Copilot en Linux

En Windows, Copilot ya empieza a estar metido hasta en la sopa, pero en Linux esa integración no existe de forma oficial. Eso tiene un lado negativo (no tienes asistente nada más instalar la distro) y uno muy positivo: puedes elegir tú qué IA usar, cómo integrarla y, sobre todo, hasta qué punto quieres ceder datos o depender de la nube.
Muchos usuarios migran a Linux por motivos muy similares a los que llevan a buscar alternativas a Microsoft 365 Copilot uOffice: coste, privacidad, flexibilidad y rechazo al monopolio de una sola empresa marcando el camino. El auge de las herramientas en la nube, las suscripciones constantes y la telemetría agresiva han hecho que cada vez más gente busque entornos abiertos, personalizables y sin ataduras.
Además, hay un factor práctico importante: no todos los equipos están preparados para las últimas versiones de Windows. Requisitos como TPM 2.0, POPCNT o ciertas generaciones mínimas de CPU dejan fuera a montones de ordenadores que, sin embargo, pueden mover sobradamente una distro Linux moderna… y también modelos de IA locales bien optimizados.
Por tanto, cuando hablamos de alternativas a Windows Copilot para Linux, no hablamos solo de “otro chat de IA”, sino de construir tu propio entorno de productividad con asistentes inteligentes, eligiendo entre apps de escritorio, modelos locales u online y, si quieres, incluso una distro que se parezca a Windows para que el cambio no sea traumático.
Cómo elegir la mejor alternativa a Copilot para tu entorno Linux

Antes de lanzarte a instalar asistentes y distros como loco, conviene pararse un momento a pensar en qué tipo de uso vas a darle a la IA en Linux. No es lo mismo alguien que solo quiere un chat para preguntas rápidas que un desarrollador que busca autocompletado en el editor, integración con terminal y modelos 100 % locales.
Un primer filtro básico es la facilidad de uso. Si estás acostumbrado a Windows, probablemente agradecerás un escritorio y unas aplicaciones con un diseño familiar. En el terreno de la IA, también se agradece una interfaz limpia, donde puedas chatear, cargar archivos y cambiar de modelo sin perderte en menús extraños.
Otro punto clave es la integración con tu flujo de trabajo: ¿quieres que la IA esté pegada al escritorio y al sistema (terminal, notificaciones, atajos de teclado), o te basta con una ventana independiente tipo chat? Hay herramientas ultra integradas con GNOME, con línea de comandos y con extensiones, y otras más sencillas enfocadas a “abrir, preguntar y cerrar”.
Tampoco hay que olvidar la compatibilidad de dispositivos y formatos. En el mundo Office se habla de DOCX, XLSX o PDF; en el entorno IA hablamos de conexiones a APIs (Gemini, GPT‑4, Claude, DeepSeek), soporte de modelos GGUF locales, compatibilidad con estándares como MCP (Model Context Protocol) y, por supuesto, disponibilidad en Linux, Windows y macOS si trabajas en varios sistemas. También es útil saber cómo usar IA en OnlyOffice en Linux para procesar documentos locales.
Por último, entra en juego el modelo de precios. Algunas alternativas son completamente gratuitas y de código abierto, otras funcionan con planes freemium y límites mensuales, y unas cuantas ofrecen versiones Enterprise con políticas de seguridad avanzadas. Valora si te compensa pagar por más velocidad, mejores modelos o funciones corporativas, o si con una opción gratuita u open source te sobra.
Newelle: copiloto integrado en GNOME para Linux
Si usas Ubuntu, Pop!_OS o cualquier distro con GNOME como escritorio principal, Newelle es una de las alternativas a Windows Copilot más interesantes. Está desarrollada como aplicación nativa para este entorno, usando GTK4 y la librería Adwaita, así que se integra visualmente como si viniera con el propio sistema.
La gracia de Newelle es que no se limita a ser un simple chat. Ofrece un asistente conversacional con soporte de voz, “vibe coding” para ayudarte a programar de forma más fluida, renderizado de texto enriquecido e integración con el terminal. Además, tiene sistema de perfiles y extensiones para ir ampliando capacidades según lo que necesites.
Uno de sus puntos fuertes frente a Copilot es la flexibilidad de modelos. En lugar de estar atado a un único proveedor, Newelle puede trabajar con LLM locales y remotos: Groq, Google Gemini, GPT4Free, Anthropic Claude y otros servicios que expongan una API compatible. También soporta el Model Context Protocol, lo que abre la puerta a integrarse con más herramientas y fuentes de contexto.
Para instalarlo, basta con usar Flatpak desde Flathub, por ejemplo con el comando típico de instalación. En cuanto lo tengas en marcha, tendrás un copiloto siempre disponible en tu escritorio GNOME, con el plus de poder controlar mejor qué modelos usas, dónde se ejecutan y qué datos salen de tu máquina.
LM Studio: modelos locales potentes en tu Linux
Si lo que buscas es un entorno para descargar y ejecutar modelos de lenguaje en local, con interfaz cómoda y soporte multiplataforma, LM Studio es una opción que merece mucho la pena. Su app de escritorio está disponible para Linux, Windows y macOS, y está pensada para trabajar con modelos en formato GGUF.
Entre los modelos compatibles se encuentran Gemma, DeepSeek‑R1, Llama y multitud de LLM alojados en Hugging Face. La filosofía es clara: tú descargas el modelo, lo cargas en tu máquina y lo usas de forma privada, sin depender de una conexión permanente a la nube ni de un proveedor concreto. Si necesitas alternativas a servicios en la nube, consulta opciones para modelos locales y cómo elegirlos.
LM Studio no solo es un “visor de modelos”. Incluye aceleración por GPU para procesar las peticiones mucho más rápido si tu tarjeta gráfica lo permite, admite parámetros personalizados por consulta y permite gestionar varias sesiones gracias al motor llama.cpp. También integra un modo servidor para que puedas exponer tu propio endpoint de IA local y consumirlo desde otras apps.
Para quienes desarrollan, la herramienta incorpora SDK para Python y TypeScript/JavaScript, integración por línea de comandos (LMS chat) e incluso soporte para modo headless vía llmster. Y, por supuesto, puedes usarla como asistente generalista, para programar o para experimentar con diferentes modelos sin salirte de Linux.
La instalación en Linux suele hacerse mediante AppImage: descargas el archivo, le das permisos de ejecución en Propiedades y lo lanzas. A partir de ahí, tienes un equivalente a Copilot que no depende de Microsoft ni de la nube, especialmente útil si te preocupa la privacidad o trabajas en entornos sin conexión constante.
PyGPT: asistente todo en uno al estilo Google AI Studio
Para quienes quieren algo más parecido a un “hub de IA personal” con muchas integraciones, PyGPT encaja bastante bien. Es un proyecto de código abierto con aplicación de escritorio para Linux, Windows y macOS, y su enfoque recuerda bastante a Google AI Studio, pero instalado en tu equipo.
PyGPT ofrece chat conversacional, generación de texto, imágenes y vídeo, soporte de voz y, algo muy útil, carga de archivos como contexto para realizar RAG (búsqueda y generación aumentada por recuperación). Esto te permite hacer preguntas sobre documentos propios, datos técnicos o notas sin tener que copiar y pegar todo en el prompt.
Además del uso generalista, PyGPT incorpora plugins muy orientados a la automatización y el desarrollo: ejecución de código en terminal, creación de agentes, crear y depurar scripts, etc. Esto lo hace muy interesante si usas Linux como máquina de trabajo y quieres que el asistente pueda “ensuciarse las manos” en la consola cuando haga falta.
En muchas distros se puede instalar cómodamente mediante Snap con un solo comando. Una vez instalado, tendrás un copiloto versátil para tu sistema Linux, capaz de hablar con múltiples APIs y de actuar como centro neurálgico de tus tareas de IA cotidianas.
Jan.ai: IA local, agentes y trabajo sin conexión
Otro proyecto que se está ganando su espacio entre los usuarios avanzados es Jan.ai, un asistente de escritorio pensado para ejecutar modelos de lenguaje de forma local, aunque también pueda conectarse a LLM en la nube. Su objetivo es permitirte trabajar con IA incluso cuando no tienes Internet, algo que Copilot no puede ofrecer.
Con Jan.ai puedes usarlo como chat generalista, generador de código, sistema de grounding de contexto o herramienta de creación de contenido multimedia, siempre que el modelo cargado lo soporte. Trabaja con modelos como ChatGPT, Gemini, Claude y otros en formato GGUF, y te permite elegir dónde y cómo se ejecutan.
Una de sus características más potentes es el trabajo con agentes de IA. Jan.ai puede conectarse a servicios como Notion, Jira, Google Drive, Slack y otras herramientas de productividad para montar flujos de trabajo “agentic” (sistema operativo agentico): el asistente deja de ser un simple chat y pasa a ejecutar tareas, consultar documentos, mover información entre servicios y ayudarte a automatizar procesos.
A nivel de instalación en Linux, lo habitual es descargar el paquete .deb y usar dpkg para instalarlo. Una vez en marcha, obtienes una alternativa a Copilot orientada a sacar trabajo adelante, con un foco mucho mayor en la autonomía de la IA y en el uso de recursos locales.
Conviene tener en cuenta que, según el modelo que cargues en Jan.ai, no todas las capacidades estarán disponibles: hay LLM que aún no generan imágenes, otros que se centran en programación, otros optimizados para razonamiento… Antes de descargar un modelo, revisa bien si se adapta al tipo de tareas que tienes en mente.
Linuxfx Winux: distro Linux que imita a Windows con asistente propio
Hasta ahora hemos visto copilotos de IA para instalar en cualquier distro, pero ¿y si además quieres que tu propio sistema Linux se parezca lo máximo posible a Windows y tenga un asistente integrado? En ese terreno destaca Linuxfx Winux (también conocida como Windowsfx).
Linuxfx Winux es una distribución basada en Ubuntu que copia de forma muy fiel la apariencia y el comportamiento de Windows, especialmente de Windows 10 y 11. Utiliza KDE Plasma como escritorio, modificado con las librerías gráficas WXD para replicar el estilo visual de Microsoft: barra de tareas, menú Inicio, iconos, panel de control, bandeja del sistema, escritorios virtuales… todo te resultará extremadamente familiar si vienes del ecosistema Windows.
No se queda en un simple cambio de fondo de pantalla: la integración estética también se extiende a aplicaciones como LibreOffice, que se personaliza con temas para asemejarse visualmente a Word, Excel y PowerPoint. Además, trae de serie navegadores como Google Chrome y Firefox, y un repertorio de software muy completo para cubrir la mayoría de usos cotidianos.
En el terreno de la compatibilidad, Linuxfx Winux viene preparada para ejecutar programas EXE e instaladores MSI con doble clic, gracias a Wine y otras capas de compatibilidad. Eso sí, hay que ser realistas: programas sencillos y software antiguo suelen ir bastante bien, pero los juegos modernos con sistemas antitrampas o aplicaciones muy complejas pueden dar más guerra o directamente no funcionar.
En cuanto a requisitos, es bastante más ligera que un Windows moderno. La edición Winux 11.25.09.2 Normal pide una CPU Dual Core de 64 bits, 3 GB de RAM y unos 25 GB de almacenamiento (se recomiendan 4 GB y 50 GB en SSD). La versión Light baja un poco las exigencias de CPU pero mantiene 3 GB de RAM, mientras que la edición FAT, pensada para exprimir al máximo la distro, sube hasta 6 GB de RAM mínimos y 80 GB de disco. Todas las variantes funcionan bien en máquinas virtuales si activas el soporte 3D e instalas las guest additions.
Helloa y PowerToys Control Tools: IA y extras a lo Windows
Uno de los elementos que hacen que Linuxfx Winux se sienta aún más cercana a Windows moderno es la inclusión de un asistente de inteligencia artificial llamado Helloa. Este compañero funciona de manera similar a Cortana o Siri: puedes usarlo para hacer búsquedas, ejecutar comandos, controlar partes del sistema y pedirle acciones mediante voz o texto.
Gracias a Helloa, un usuario recién llegado desde Windows tiene la sensación de que no ha perdido ese “copiloto” integrado en el sistema, aunque en este caso estemos hablando de una distro Linux con sus propias herramientas bajo el capó de Ubuntu y KDE Plasma.
La distro también incorpora una suite de utilidades llamada PowerToys Control Tools, claramente inspirada en las PowerToys de Microsoft. Con ellas puedes acceder a un panel de control avanzado donde ajustar opciones de red, gráficos y demás parámetros del sistema de forma más amigable que editando ficheros de configuración o tirando de terminal.
Entre las funciones destacadas de estas herramientas está un subsistema para ejecutar apps de Android directamente sobre Linuxfx Winux, gestionado desde el propio conjunto de PowerToys. También centralizan la administración de cuentas en la nube: puedes vincular Microsoft (para usar OneDrive), Google y otros servicios desde un solo punto.
El resultado es un entorno donde el usuario percibe una coherencia muy fuerte con Windows: mismo tipo de menú Inicio, accesos directos, bandeja del sistema similar, control de volumen y red con el mismo enfoque, calendario integrado, escritorios virtuales, etc. Todo ello sobre una base Ubuntu con soporte LTS y actualizaciones a través del gestor estándar de Canonical.
Versiones, coste y descarga de Linuxfx Winux
Linuxfx Winux se ofrece en dos ediciones principales: Free Edition y Professional. La edición gratuita proporciona la apariencia de Windows 10/11, compatibilidad con programas básicos de Windows mediante Wine, la suite LibreOffice tematizada, navegadores, herramientas multimedia como VLC o Kodi, editores como GIMP y Steam para juegos, entre otros paquetes preinstalados.
Para usuarios que quieran ir un paso más allá, la versión Professional añade funciones avanzadas específicas: soporte completo para instalar apps y juegos de Android, ajustes y herramientas adicionales de WxDesktop, asistente de voz por comandos más completo, integración con Microsoft Active Directory, gestor de archivos de OneDrive y acceso a todos los recursos de WxDesktop.
La Professional tiene un precio único relativamente asequible, muy por debajo del coste de una licencia de Windows, y está orientada sobre todo a usuarios y empresas que quieran una experiencia casi calcada a la de Microsoft en cuanto a aspecto y utilidades extra, sin renunciar a la base Linux.
La descarga de Linuxfx Winux se realiza en formato ISO de unos 5,1 GB, que puedes conseguir mediante descarga directa desde SourceForge o vía torrent (suele ir más rápido). La última versión disponible, Winux 11.25.09.2 LTS “NOBLE”, está basada en Ubuntu 24.04.3 LTS con kernel 6.14, trae KDE Plasma 5.27 estable, soporta BIOS Legacy y UEFI, y no te obliga a disponer de TPM ni otras restricciones de hardware para instalarse.
Una vez descargada, puedes usar la imagen ISO para probar la distro en máquina virtual o grabarla en una memoria USB y arrancar cualquier ordenador desde ella para instalarla. Ten en cuenta que, al no ser una distribución oficial de una gran compañía, su comunidad de desarrolladores es más pequeña, así que siempre es buena idea tener un plan B por si en el futuro el proyecto se ralentiza o se interrumpe.
Otras distros Linux con “sabor a Windows”
Linuxfx Winux no está sola en esto de parecerse a Windows para facilitar la migración. Hay otras distros que siguen un enfoque similar en mayor o menor medida, y que pueden ser una alternativa interesante si no te termina de convencer Windowsfx o si prefieres bases distintas.
Por un lado está Kubuntu, una variante oficial de Ubuntu que sustituye el escritorio GNOME por KDE Plasma. Aunque no intenta copiar Windows de forma tan agresiva, el resultado es un entorno con menú Inicio, barra de tareas y bandeja de sistema muy familiar para cualquiera que venga de Microsoft. Además, al ser sabor oficial de Ubuntu, tiene una comunidad amplia y soporte muy sólido.
En un terreno más especializado encontramos Kali Linux, pensada para hacking ético y auditoría de seguridad. No es una distro recomendable para usuarios novatos, pero tiene un modo “Undercover” que transforma el escritorio para que parezca Windows, ideal cuando necesitas pasar desapercibido en entornos sensibles. Si dominas Linux y te mueves en ciberseguridad, este modo hace que trabajar se parezca bastante a estar en un Windows 10 camuflado.
También existe Chalet OS, derivada de Xubuntu (Ubuntu con XFCE) con una capa estética muy centrada en imitar a Windows Vista y 7. Incluye temas, iconos y disposición del escritorio que recuerdan mucho a esas versiones de Windows, aunque su comunidad es más reducida y su futuro es menos claro que el de otros proyectos.
Y, por último, una de las favoritas de muchos usuarios que migran desde Windows 11 es Zorin OS. Esta distro siempre se ha caracterizado por su sencillez, y en las versiones recientes ha apostado por un escritorio que puede emular la apariencia de Windows 11, con barra de tareas centrada e interfaces modernas, pero sin los requisitos exagerados de hardware (como el famoso TPM 2.0). Su comunidad es amplia y su desarrollo constante, lo que la convierte en una apuesta muy sólida a largo plazo.
En conjunto, todas estas opciones comparten el objetivo de reducir el miedo a dar el salto desde Windows a Linux, ofreciendo entornos visualmente familiares, menús reconocibles y una curva de aprendizaje mucho más suave.
¿Qué combinación elegir para tener “tu Copilot” en Linux?
Viendo el panorama, la decisión no pasa solo por elegir una app de IA concreta, sino por pensar en la combinación de distro + copiloto que mejor se adapte a ti. Si te gusta GNOME y quieres algo bien integrado, Newelle puede ser tu compañero ideal. Si priorizas la privacidad y los modelos locales, LM Studio y Jan.ai brillan con luz propia.
Si prefieres un centro de mando para varios LLM y servicios web, PyGPT cumple muy bien ese rol, con chat, RAG, generación multimedia y plugins para automatizar tareas. En cambio, si lo que te preocupa es que el salto desde Windows no sea un trauma, Linuxfx Winux, Zorin OS o Kubuntu te darán un escritorio muy familiar sobre el que luego podrás instalar cualquiera de estos asistentes.
La clave está en experimentar sin miedo: casi todas estas herramientas tienen versiones gratuitas, o bien son completamente open source, así que puedes probar, comparar rendimiento, ver qué modelo de IA se entiende mejor con tus proyectos y ajustar hasta dar con la mezcla que te resulte más natural.
Al final, el valor de estas alternativas a Windows Copilot para Linux no está solo en “tener un chat inteligente a mano”, sino en la libertad para decidir qué modelos usas, cómo los ejecutas, qué datos compartes y qué aspecto tiene tu sistema, algo que en el ecosistema Windows y Copilot viene bastante más cerrado de fábrica.
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