- Soluciones a errores de reconocimiento de tipografías y cuelgues durante el arranque del programa.
- Optimización del tiempo de carga mediante el uso de comandos específicos en la línea de ejecución.
- Métodos para instalar complementos externos y corregir errores visuales en el renderizado de texto.
A veces, cuando nos ponemos manos a la obra con GIMP, nos topamos con algunos fallos técnicos que pueden sacar de quicio, especialmente en lo que respecta a la gestión de las letras y los complementos. Desde tipografías que se niegan a aparecer en la lista hasta un programa que parece haberse quedado congelado al iniciar, estos inconvenientes son más comunes de lo que pensamos pero, por suerte, tienen solución.
Para que no pierdas los nervios mientras diseñas, hemos recopilado una serie de trucos y arreglos definitivos que te ayudarán a poner a punto tu editor de imágenes. Vamos a analizar desde los problemas más tontos de configuración hasta esos errores internos de las librerías que hacen que el software se comporte de forma errática en Windows o Linux.
Lidiar con los problemas de tipografías

Es muy habitual que, al instalar una fuente nueva en la carpeta de Windows, GIMP simplemente no la reconozca en el menú desplegable. Aunque otros programas como Word la vean perfectamente, GIMP puede ser más quisquilloso. Si te ocurre que el autocompletado ha dejado de funcionar y tienes que escribir el nombre exacto con mayúsculas y minúsculas para que cambie la letra, es probable que haya un fallo en la indexación de las fuentes.
En casos más graves, el programa puede llegar a colgarse justo al arrancar mientras escanea las carpetas de letras. Esto suele pasar por culpa de archivos de tipografías mal formados que confunden a la herramienta Fontconfig. Si te encuentras en este atasco, lo ideal es actualizar Fontconfig a una versión superior a la 2.2.0. Si tienes prisa y necesitas entrar al programa ya mismo, puedes ejecutarlo con el comando –no-fonts, aunque ten en cuenta que esto desactivará por completo la herramienta de texto.
Otro quebradero de cabeza es la librería Pango. En versiones antiguas como la 1.2, las fuentes de símbolos que no usan Unicode pueden provocar que GIMP se cierre inesperadamente. La solución es sencilla: actualizar a Pango 1.4 para que el programa pueda leer estos caracteres sin petar.
En Windows, es posible que veas aparecer una ventana de consola con el mensaje de que no la cierres. No te asustes, no es que el programa se haya colgado, sino que GIMP ha encontrado una fuente corrupta y ha lanzado ese aviso. Como es un problema de enlace entre las librerías y el sistema operativo, no se puede quitar del todo, así que lo mejor es minimizar la ventana y seguir trabajando.
Errores visuales y renderizado de texto

Hay un bug bastante molesto donde, al combinar ciertos colores en los textos, aparecen píxeles extraños alrededor de las letras que ensucian el diseño. Para solucionar esto de raíz sin tener que andar pintando encima de la capa, puedes crear un archivo llamado fonts.conf. Dentro de este archivo debes pegar el código de configuración de rgba en modo «none».
Este archivo debe guardarse en la ruta ~/.gimp-2.8/ para tu usuario, o en /etc/gimp/2.0/ si quieres que el arreglo afecte a todos los usuarios del sistema (requiriendo permisos de administrador). Una vez guardado y reiniciado GIMP, esos bordes feos desaparecerán.
Optimización del arranque y plugins

Muchos usuarios se quejan de que GIMP tarda una eternidad en abrirse. Lo cierto es que el núcleo del programa es ligero, pero el proceso de carga de datos, fuentes y plugins es lo que ralentiza todo. Para diagnosticar exactamente qué es lo que frena el inicio, puedes lanzar el programa con el argumento –verbose y verás el proceso detallado en tiempo real.
Si quieres que el programa vuele, puedes crear un acceso directo personalizado añadiendo modificadores al ejecutable. Por ejemplo, el comando –no-data evita cargar pinceles y patrones, mientras que –no-splash elimina la pantalla de bienvenida. Si no vas a usar texto, el comando –no-fonts es el que más velocidad aporta. Para los plugins, si no utilizas la programación de scripts, eliminar script-fu.exe de la carpeta de plugins puede darte un empujón extra de rendimiento.
Instalación de complementos y errores de interfaz

Para añadir funcionalidades, como el famoso plugin de Guardar para la web, el proceso varía según el sistema. En Ubuntu basta con instalar el registro de plugins mediante la terminal, mientras que en Windows debes instalar plugins en GIMP descargando el archivo .exe y moviéndolo manualmente a la carpeta de plug-ins de tu perfil de usuario antes de reiniciar el programa.
Si alguna vez experimentas un fallo donde la interfaz se queda en gris y no ves las herramientas aunque el programa esté corriendo, intenta cambiar la versión de la instalación o, en casos muy curiosos en macOS, se ha reportado que «sacudir» la ventana del programa puede forzar la actualización de la interfaz y hacer que los elementos vuelvan a ser visibles.
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