- GlobalFoundries pasa de estar al borde de la bancarrota a liderar una estrategia centrada en IP de procesadores para IA física y edge computing.
- La adquisición de MIPS aporta núcleos RISC-V Atlas de 64 bits, mientras que la compra del IP ARC de Synopsys suma CPU, DSP, NPU y herramientas ASIP.
- La combinación MIPS + ARC + RISC-V y la capacidad de fabricación propia crea una infraestructura integrada para automoción, industria, edge AI y centros de datos.
- El éxito dependerá de la integración técnica, la adopción por parte de clientes y la capacidad de competir frente al ecosistema abierto RISC-V y otros proveedores de IP.

La apuesta de GlobalFoundries por la inteligencia artificial y RISC-V no es un gesto aislado, sino el síntoma de un cambio de etapa en la industria de los semiconductores. De estar al borde del colapso financiero hace unos años, la compañía ha pasado a firmar acuerdos estratégicos de gran calado, como la adquisición de MIPS y el portafolio de IP ARC de Synopsys, con un objetivo claro: convertirse en un actor de referencia en la capa de infraestructura que hará posible la próxima oleada de sistemas inteligentes.
En este nuevo escenario, el foco ya no está solo en fabricar chips más pequeños o rápidos, sino en controlar la propiedad intelectual de procesadores especializados, DSP, NPU y arquitecturas RISC-V capaces de ejecutar cargas de trabajo de IA de forma eficiente en consumo y coste. GlobalFoundries quiere posicionarse justo ahí: entre el diseño de IP de alto valor y la fabricación de nodos maduros optimizados para automoción, edge AI, centros de datos e industria.
Un mercado de IA física en plena aceleración
El llamado mercado de IA física está entrando en una fase de crecimiento exponencial, impulsado por la necesidad de que las máquinas no solo procesen datos en la nube, sino que puedan percibir, comprender y actuar en el mundo real. Hablamos de robots en almacenes, sistemas de visión en fábricas, vehículos conectados, dispositivos médicos inteligentes o sensores avanzados desplegados en ciudades y entornos industriales.
Esta transformación no consiste en mejoras marginales, sino en un cambio de paradigma hacia la computación especializada y muy eficiente en energía, especialmente en el borde (edge). En este contexto, el hardware sigue siendo la base: alrededor de la mitad del mercado de IA física se concentra en chips, módulos y sistemas embebidos, aunque el crecimiento más dinámico está en el software y en tecnologías como la visión artificial, que se apoyan precisamente en esa infraestructura de silicio.
Aplicaciones como la robótica, la logística avanzada o la salud conectada exigen procesadores capaces de ejecutar modelos de IA en tiempo real, con latencias mínimas y consumos muy ajustados. Eso requiere arquitecturas flexibles, IP de procesadores configurables y la capacidad de diseñar SoC heterogéneos en los que CPU, DSP, NPU y aceleradores específicos trabajen de forma coordinada.
En este entorno se entiende mejor por qué GlobalFoundries se ha decidido a reforzar su posición en IP de procesador con MIPS y ARC, incluyendo RISC-V. No se trata solo de fabricar para terceros, sino de controlar parte de los “motores” que van dentro de los chips destinados a IA física y edge computing.
De la casi bancarrota a una estrategia agresiva en IP
Hace apenas unos años, GlobalFoundries estaba al borde del abismo financiero. Entre 2017 y 2019, la compañía atravesó una etapa crítica marcada por recortes, cierres y venta de fábricas, y una decisión que cambió su rumbo: abandonar la carrera por los 7 nm debido a los enormes costes de desarrollo y al dominio de TSMC y Samsung en ese nodo avanzado.
Al renunciar a competir en los procesos más punteros, GlobalFoundries se replegó hacia nodos maduros como 22 nm, donde su tecnología ofrecía una buena relación rendimiento/precio. Esta jugada, que parecía un paso atrás, se convirtió en una ventaja inesperada cuando estalló la época dorada de la criptominería. El boom de demanda de ASICs y GPUs para minar criptomonedas saturó la capacidad de TSMC y Samsung, y muchos pedidos acabaron recalando en las líneas de producción de GlobalFoundries.
Ese incremento de carga de trabajo y contratos, sumado a acuerdos relevantes con el Gobierno de Estados Unidos, permitió a la fundición sanear sus finanzas y estabilizar su posición en el mercado. El punto de inflexión definitivo llegó con su salida a bolsa en 2021, que reforzó su balance y le dio margen para plantear movimientos estratégicos a largo plazo.
Con las cuentas ya en orden, la compañía ha pasado de una estrategia defensiva a una estrategia ofensiva centrada en IP de procesador y soluciones para IA. De ahí surgen decisiones como el acuerdo para adquirir MIPS y el pacto definitivo con Synopsys para hacerse con su negocio de Soluciones de IP de Procesador, incluyendo los núcleos ARC y ARC-V orientados a IA y RISC-V.
GlobalFoundries adquiere MIPS: RISC-V y Atlas como pieza clave

Uno de los movimientos más llamativos es el acuerdo de GlobalFoundries para adquirir MIPS, una empresa histórica en el mundo de las arquitecturas de procesador que en los últimos años ha reconducido su negocio hacia la propiedad intelectual RISC-V y soluciones de IA. Con esta compra, GlobalFoundries pasa a controlar un catálogo de IP orientado a CPUs de nueva generación.
MIPS aporta a la fundición sus núcleos MIPS Atlas, basados en arquitectura RISC‑V de 64 bits, diseñados específicamente para aplicaciones exigentes como la IA en el borde, los sistemas embebidos de alto rendimiento y la automoción. No se trata de simples núcleos genéricos tomados del estándar abierto RISC-V, sino de implementaciones comerciales personalizadas y optimizadas que MIPS licencia a terceros para integrarlos en sus propios SoC.
En la práctica, RISC-V se percibe cada vez más como el gran candidato a suceder a x86 en determinados segmentos y, al mismo tiempo, como el nuevo rival directo de Arm en dispositivos conectados, automoción e IoT avanzado. Su naturaleza abierta y modular permite a los diseñadores de chips adaptar la arquitectura a las necesidades concretas de cada producto, algo especialmente útil en IA y edge computing.
Al hacerse con MIPS, GlobalFoundries pasa a competir con otros jugadores especializados en IP RISC-V como SiFive, Andes o Ventana Micro. Todas estas compañías ofrecen núcleos optimizados sobre la base de RISC-V para que otras empresas puedan integrarlos en sus diseños, y la fundición estadounidense quiere situarse en ese mismo terreno, añadiendo además la ventaja de disponer de capacidad propia de fabricación.
Esta integración entre IP de CPU y nodos de proceso propios permitirá a GlobalFoundries ofrecer soluciones más verticales, donde cliente y fundición trabajen sobre un stack conjunto: diseño de núcleo RISC-V Atlas, integración en SoC y fabricación en tecnologías optimizadas para automoción, industria o infraestructura de centros de datos.
La compra del IP ARC de Synopsys: apuesta total por la infraestructura de IA
En paralelo a la adquisición de MIPS, GlobalFoundries ha alcanzado un acuerdo definitivo con Synopsys para comprar su negocio de Soluciones de IP de Procesador. Esta operación incluye los núcleos ARC y ARC‑V, así como IP asociada para DSP y NPU, y un conjunto de herramientas ASIP (Application-Specific Instruction-set Processor) de alto nivel.
Con esta desinversión, Synopsys se desprende del segmento de IP de procesadores generalistas para concentrarse en áreas de mayor margen y crecimiento, como las herramientas EDA, el software de diseño y otros bloques de IP esenciales para sistemas de IA y soluciones de nivel de sistema. En otras palabras, Synopsys deja de jugar directamente en la capa de CPU para reforzar su papel como proveedor de infraestructura de diseño y IP de alto valor.
Para GlobalFoundries, en cambio, la adquisición del portafolio ARC y ARC‑V es una apuesta directa por la infraestructura de computación especializada que dará soporte a la IA física. Con estos activos, la empresa ya no será solo una foundry que fabrica chips diseñados por otros, sino que se convertirá en proveedor de los motores de cómputo especializados que impulsan la próxima generación de sistemas autónomos y dispositivos inteligentes.
El IP ARC de Synopsys se ha consolidado como una opción muy utilizada en SoC heterogéneos y sistemas embebidos de baja potencia, donde importa tanto la eficiencia energética como la capacidad de personalizar el conjunto de instrucciones para aplicaciones específicas. La línea ARC‑V, en particular, se alinea con el creciente protagonismo de RISC-V como segunda gran arquitectura tras Arm, superando incluso las expectativas en aplicaciones de IA y despliegues en el borde.
El gran valor añadido de esta operación no está solo en los núcleos en sí, sino en la integración entre IP de procesador, herramientas ASIP y la propia arquitectura MIPS que también pasa a manos de GlobalFoundries. Esta combinación crea una oferta muy completa para clientes que quieran desarrollar procesadores o aceleradores específicos sin partir de cero y reduciendo de forma notable el ciclo de diseño.
Sinergia MIPS + ARC: una infraestructura única para la IA física
La jugada estratégica de GlobalFoundries se entiende mejor si se observa en conjunto: la integración de la arquitectura MIPS con el portafolio ARC funciona como un auténtico “one-stop shop” para empresas que necesiten una suite completa de IP de procesador para IA y computación embebida avanzada.
Por un lado, MIPS aporta una arquitectura consolidada y muy probada en sistemas embebidos, con un historial de diseños orientados a minimizar consumo y ofrecer gran estabilidad. Aunque su protagonismo mediático se haya reducido con el auge de Arm y RISC-V, sigue siendo una base tecnológica sólida para muchos tipos de dispositivos.
Por otro lado, el portafolio ARC de Synopsys introduce el componente exponencial del crecimiento, con núcleos configurables, DSP especializados y NPUs orientadas a cargas de trabajo de IA. Este conjunto encaja muy bien con la evolución hacia SoC heterogéneos, en los que distintos tipos de procesadores se reparten las tareas según su especialización.
A todo esto se suma RISC-V, que se ha consolidado como segunda arquitectura de procesadores tras Arm y uno de los pilares del ecosistema de IA y edge. Su modelo de desarrollo abierto y respaldado por una amplia red de empresas y comunidades facilita la creación de soluciones altamente personalizables, justo lo que demandan los nuevos dispositivos de IA física y las aplicaciones críticas en automoción o industria.
La integración de las herramientas ASIP con MIPS y ARC pretende acelerar de manera drástica los ciclos de diseño de nuevos procesadores. En un mercado donde el “time to market” puede ser la diferencia entre liderar un segmento o quedarse fuera, disponer de una plataforma que facilite crear silicio a medida, optimizado en rendimiento y eficiencia energética, se convierte en un factor competitivo clave.
Impacto para clientes: de la IP suelta a la solución integrada
Con estas adquisiciones, GlobalFoundries aspira a ofrecer una capa de infraestructura única que combine IP de procesador y capacidad de fabricación. Para un cliente que quiere lanzar un chip de IA para robótica, automoción o wearables, la propuesta es muy atractiva: en lugar de buscar IP por un lado y negociar fabricación por otro, puede apoyarse en un proveedor que le entregue un paquete más integrado.
Esta “tienda única” ofrece una gama que va desde arquitecturas maduras hasta RISC-V de última generación, pasando por DSP y NPU, todo ello respaldado por herramientas avanzadas de diseño. Además, al estar alineada con nodos de proceso específicos de GlobalFoundries, la solución puede optimizarse desde el inicio para los requisitos de consumo, fiabilidad y costes de producción propios de automoción, industrial o data centers.
Para muchos diseñadores de SoC de IA, las principales barreras no son solo técnicas, sino de complejidad de integración y tiempos de validación. Si el stack combinado MIPS + ARC + RISC-V + ASIP cumple lo prometido y reduce fricción, tiempo de desarrollo y riesgos, GlobalFoundries podría convertirse en un socio de referencia para una amplia variedad de proyectos.
No obstante, todo este valor está supeditado a la ejecución correcta de la integración. Los equipos de ingeniería procedentes de Synopsys y MIPS deben coordinarse, unificar hojas de ruta y asegurar compatibilidad entre herramientas y bloques IP. El reto es grande, pero si se resuelve bien, el resultado puede dar a la fundición una ventaja difícil de replicar.
La compañía, además, se sitúa en un punto estratégico de la “curva S” física de la IA: la fase en la que la adopción de hardware especializado se acelera de forma muy rápida y pasa de proyectos piloto a despliegues masivos. Controlar IP, herramientas y fabricación en ese momento puede traducirse en un crecimiento relevante en licencias, regalías y contratos de producción.
Cronograma, ejecución financiera y retos de integración
Desde el punto de vista financiero, tanto la compra de MIPS como la adquisición de los activos de IP de procesador de Synopsys deben entenderse como inversiones de infraestructura a largo plazo, no como operaciones pensadas para incrementar los ingresos de forma inmediata.
La transacción con Synopsys se estructura como compra de activos estratégicos centrados en IP y talento de ingeniería. El retorno económico de este movimiento se medirá en forma de adopción por parte de clientes y nuevas licencias en los próximos años, no en los resultados trimestrales a corto plazo.
En cuanto a plazos, se espera que el cierre de algunas de estas operaciones llegue en la segunda mitad de 2025 y 2026, sujeto a las aprobaciones regulatorias correspondientes y a los procesos internos de integración. Entre los hitos clave están la unificación de los equipos técnicos, la definición de una hoja de ruta de IP conjunta y la presentación al mercado de una plataforma clara y bien articulada.
La fuerte capacidad de generación de caja de GlobalFoundries y su balance saneado tras la salida a bolsa son factores que le permiten afrontar este tipo de compras sin la presión de obtener retornos inmediatos. Eso da margen para centrarse en consolidar una infraestructura robusta de procesadores en lugar de priorizar beneficios de corto plazo.
La verdadera prueba llegará cuando el portafolio combinado se traduzca en proyectos reales. A partir de 2027 y años posteriores, se verá si los clientes utilizan de forma intensiva la suite MIPS-ARC-RISC-V-ASIP para diseñar chips de IA física de manera más rápida y eficiente. Solo así se validará la lógica de las adquisiciones y se confirmará que el valor potencial se transforma en ingresos reales por licencias y producción.
Riesgos competitivos: el empuje del ecosistema abierto RISC-V
Uno de los principales riesgos que afronta GlobalFoundries con esta estrategia es el ritmo de evolución del ecosistema abierto RISC-V. Aunque ARC‑V y los núcleos Atlas se apoyan en esta arquitectura, existen muchas otras iniciativas, tanto comerciales como comunitarias, que avanzan a gran velocidad.
Mientras la fundición desarrolla su stack de IP propietario y herramientas integradas, la comunidad RISC-V sigue recibiendo grandes inversiones para reforzar su software, toolchains, compiladores, depuradores y soporte a desarrolladores. Si el ecosistema abierto ofrece mayor flexibilidad, documentación más rica y un ritmo de innovación más rápido, parte del atractivo de las soluciones propietarias podría diluirse.
A esto se suma la competencia directa de empresas como SiFive, Andes o Ventana Micro, que también se posicionan como proveedores de núcleos RISC-V altamente optimizados. Estas firmas no tienen fábricas propias, pero sí una gran especialización en diseño de IP, y trabajan con múltiples foundries, lo que les da cierta flexibilidad a la hora de ajustar su oferta a diferentes nodos y proveedores.
En este contexto, el éxito de GlobalFoundries dependerá de su capacidad para desarrollar y comercializar de forma agresiva su suite combinada, demostrando que su integración vertical (IP + fabricación) ofrece ventajas reales en costes, plazos y seguridad, especialmente en sectores sensibles como la defensa, automoción crítica o infraestructuras de datos.
Oportunidades de mercado: automoción, edge, industria y centros de datos
Las adquisiciones de MIPS y del IP ARC de Synopsys abren a GlobalFoundries la puerta para reforzar su presencia en mercados de alto crecimiento donde ya operaba como fabricante, pero en los que ahora podrá aportar también valor en la parte de diseño de CPU y aceleradores.
En automoción, por ejemplo, la combinación de núcleos RISC‑V Atlas con tecnologías de proceso robustas y enfocadas a seguridad funcional permite desarrollar controladores, plataformas de infoentretenimiento y sistemas de asistencia avanzada a la conducción con mayores niveles de integración y eficiencia energética.
En edge AI y sistemas embebidos de alto rendimiento, disponer de CPU personalizables, DSP y NPU integrables en SoC específicos facilita crear dispositivos capaces de ejecutar modelos de visión, análisis de sensores o inferencia local sin depender tanto de la nube. Esto es clave en robótica, automatización industrial y dispositivos IoT avanzados.
También en el ámbito de los centros de datos e infraestructuras de red, GlobalFoundries puede posicionarse como proveedor de soluciones optimizadas para tareas concretas, como aceleración de IA, offload de red o procesamiento de paquetes, combinando sus nodos maduros con IP de procesador adaptada a estas cargas de trabajo.
La propia compañía reconoce que esta integración puede convertirla en competidora de algunos de sus actuales clientes, al ofrecer diseños de CPU RISC‑V integrados con sus tecnologías de proceso. No obstante, también le abre puertas para competir por contratos especialmente sensibles, como los del Departamento de Defensa de EE. UU., donde la integración vertical, la soberanía tecnológica y la seguridad de la cadena de suministro son factores decisivos.
Perspectiva para inversores y salud del ecosistema de IP
Desde la óptica de los inversores, estas operaciones se interpretan como una apuesta decidida de GlobalFoundries por ocupar un rol central en el ecosistema de propiedad intelectual de procesadores, en un momento en el que la IA y el edge computing exigen arquitecturas cada vez más a medida.
La subida cercana al 7 % en el valor de las acciones de GlobalFoundries tras conocerse la adquisición de MIPS es un indicio de que el mercado percibe positivamente la estrategia. Sin embargo, los analistas también son conscientes de que la materialización del valor dependerá de la ejecución y de la capacidad de la empresa para convertir este portfolio ampliado en contratos concretos y licencias recurrentes.
La evolución de Synopsys tras desprenderse de su negocio de IP de procesadores funciona casi como un termómetro de la salud general del mercado de IP. Si la compañía sigue reforzando su liderazgo en herramientas EDA e IP clave para IA y sistemas avanzados, será una señal de que el ecosistema se mantiene dinámico y que hay espacio para que GlobalFoundries crezca como nuevo actor relevante en este campo.
En cambio, cualquier tropiezo significativo en el posicionamiento de GlobalFoundries en la capa de propiedad intelectual podría generar dudas sobre la solidez y escalabilidad de este mercado, sobre todo si no se alcanzan los niveles de adopción esperados para 2027 y años posteriores.
Con todo, la empresa parece decidida a jugar la partida a largo plazo, confiando en que la curva de adopción de la IA física y del hardware especializado impulse la demanda de sus IP y de su capacidad de fabricación integrada, y le permita diferenciarse dentro de un sector dominado hasta ahora por TSMC y Samsung en los nodos punteros.
El conjunto de movimientos de GlobalFoundries —salida de la carrera de 7 nm, reposicionamiento en nodos maduros, saneamiento financiero con el auge de la criptominería, contratos gubernamentales, salida a bolsa y ahora la compra de MIPS y del IP ARC de Synopsys— dibuja la trayectoria de una compañía que ha pasado de estar contra las cuerdas a diseñar una estrategia ambiciosa para liderar la infraestructura de procesadores para IA y RISC-V. Si consigue integrar con éxito estos activos, mantener el ritmo frente al ecosistema abierto y traducir su oferta en proyectos reales de automoción, edge, industria y centros de datos, podrá consolidarse como uno de los grandes referentes en la nueva etapa de la computación especializada.
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