Configurar el archivo de paginación en un SSD secundario

Última actualización: 28/01/2026
Autor: Isaac
  • La memoria virtual actúa como extensión lenta de la RAM y su estabilidad depende en gran medida de cómo y dónde se configure el archivo de paginación.
  • Ubicar pagefile.sys en un SSD secundario rápido mejora la respuesta del sistema y reduce errores como «scratch disc full» frente a usar un HDD.
  • Es clave dimensionar el archivo de paginación según la RAM real y el uso del equipo, evitando tamaños desproporcionados o desactivar la paginación por completo.
  • Optimizar el SSD (TRIM, espacio libre, servicios y cachés) y vigilar el uso de RAM y disco ayuda a prevenir cuelgues y mantener una buena estabilidad.

Configuración de archivo de paginación en SSD

Cuando estás trabajando tan tranquilo y empiezan a aparecer avisos tipo «scratch disk full», «memory or paging error» o «virtual memory problem in Photoshop», es señal de que algo no va del todo fino en tu PC. Lo normal es que el equipo se vuelva torpe, que las aplicaciones se queden colgadas o incluso se cierren de golpe sin preguntar.

Detrás de estos mensajes suele haber un culpable claro: una memoria virtual mal dimensionada o mal ubicada. Es decir, el archivo de paginación de Windows (pagefile.sys) no está dando la talla para la carga de trabajo que le estás metiendo, o está en el disco equivocado. Configurarlo en un SSD secundario rápido puede marcar una diferencia importante en estabilidad, sobre todo si sueles apurar la RAM.

Qué es la memoria virtual y cómo encaja el archivo de paginación

En Windows, la memoria virtual es un área del disco que el sistema usa como extensión de la RAM física. Cuando la memoria principal se queda corta, el sistema mueve a disco las partes menos utilizadas de los procesos y datos, evitando así cuelgues masivos y cierres de programas.

Piensa en la RAM como la mesa de trabajo rápida donde tienes lo que estás usando ahora mismo, y en la memoria virtual como un cajón grande pero más lento donde Windows aparca lo que no necesita de inmediato. Ese cajón es el archivo de paginación, el famoso pagefile.sys, que se guarda en una unidad de almacenamiento.

Cuando la RAM está cerca del límite, Windows recurre a técnicas como la paginación, la compresión de memoria, el recorte de conjuntos de trabajo y cambios de prioridad para liberar espacio. Parte de ese proceso implica mandar páginas de memoria al archivo de paginación en disco.

Es importante tener claro que esta memoria virtual no es un turbo de rendimiento: no acelera el ordenador, simplemente evita que se estrelle cuando la RAM no da más de sí. Si abusas de ella, notarás el sistema lento porque el disco, por rápido que sea el SSD, sigue siendo mucho más lento que la RAM.

En Windows 10 y Windows 11 el comportamiento general es similar: el sistema usa la RAM como zona principal, y cuando se llena, comprende, reduce y deriva páginas al archivo de paginación. La diferencia es que Windows 11 gestiona mejor estas decisiones y suele necesitar menos ajustes manuales.

En cualquier caso, si tu PC va corto de memoria o abusas de programas pesados, la combinación ideal es un equipo con mucha RAM y SSD NVMe para que el uso inevitable de memoria virtual sea lo menos doloroso posible.

Cuándo conviene tocar la memoria virtual y el archivo de paginación

Normalmente, si tienes un PC moderno con bastante RAM y no trabajas con tareas muy pesadas, puedes dejar la memoria virtual en modo “administrado por el sistema” y olvidarte. Pero hay varios escenarios en los que conviene revisar la configuración:

  • Equipos con 4-8 GB de RAM que se usan para multitarea pesada, juegos exigentes o edición de foto y vídeo.
  • Mensajes frecuentes de «memoria virtual insuficiente» o avisos de Photoshop y otros programas sobre problemas con el disco de trabajo.
  • Situaciones en las que el disco del sistema se llena y aparece el aviso «scratch disc full».
  • Casos en los que quieres mejorar la estabilidad moviendo el archivo de paginación a un SSD secundario rápido y dejando respirar al disco del sistema.

En equipos muy justos o antiguos, ajustar la memoria virtual ayuda a reducir cuelgues, pero no hace milagros: si estás siempre topando con el límite, toca ampliar RAM o cambiar de PC. En entornos profesionales (servidores, estaciones de trabajo con mucha RAM) también hay que considerar los volcados de memoria del kernel, que pueden requerir un archivo de paginación grande si se quieren diagnósticos avanzados.

En cualquier caso, si tu PC va corto de memoria o abusas de programas pesados, la combinación ideal es un equipo con mucha RAM y SSD NVMe para que el uso inevitable de memoria virtual sea lo menos doloroso posible.

¿En qué disco conviene poner el archivo de paginación?

El archivo de paginación funciona mejor cuanto más rápida sea la unidad donde está alojado. El orden lógico de preferencia es:

  • SSD NVMe (M.2) como mejor opción posible.
  • SSD SATA como alternativa muy válida.
  • HDD mecánico solo si no hay SSD disponible.

Si tienes varios discos, lo ideal es situar la paginación en la unidad más rápida y menos cargada de trabajo. En muchos equipos eso significa dejarlo en el SSD del sistema, pero si cuentas con un SSD secundario dedicado a datos o juegos, puedes mover ahí el archivo de paginación para descargar la unidad del sistema.

Moverlo a una partición distinta del mismo disco no aporta prácticamente nada: sigues utilizando el mismo dispositivo físico, y lo único que haces es complicar el esquema de particiones y potencialmente aumentar la fragmentación lógica.

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Donde sí merece la pena jugar es cuando dispones de varios discos similares: puedes dejar una parte de la memoria virtual en el SSD principal y otra en un SSD secundario para repartir la carga, o concentrarla en la unidad que tenga menos tráfico de lectura/escritura habitual (por ejemplo, un SSD que solo se usa para algunos programas).

Configurar la memoria virtual en Windows 10 y Windows 11

Aunque los menús cambian ligeramente entre versiones, el camino general para ajustar la memoria virtual en Windows 10 y Windows 11 es muy parecido. Desde aquí podrás elegir la unidad que va a alojar pagefile.sys, definir tamaños mínimos y máximos o dejar que el sistema lo gestione.

Para llegar a la pantalla de configuración avanzada, el método rápido clásico es:

  • Pulsar Windows + R, escribir sysdm.cpl y dar a Enter para abrir las Propiedades del sistema.
  • Ir a la pestaña Opciones avanzadas y, en la sección Rendimiento, pulsar en Configuración.
  • En la nueva ventana, entrar en la pestaña Opciones avanzadas y hacer clic en Cambiar… dentro de Memoria virtual.

Por defecto suele estar marcada la casilla “Administrar automáticamente el tamaño del archivo de paginación para todas las unidades”. Mientras esté activada, Windows decide dónde va la paginación y cuánto ocupa en cada momento.

Si quieres controlar su comportamiento, tendrás que desmarcar esa casilla. Así se habilitan las opciones para cada unidad: puedes establecer un tamaño personalizado, dejarla gestionada por el sistema solo en ciertos discos o, en casos extremos, eliminar el archivo de paginación de una unidad concreta.

En Windows 11 la lógica es la misma, aunque llegues a la ventana desde Configuración > Sistema > Acerca de > Configuración avanzada del sistema. Una vez en las propiedades avanzadas, los pasos son idénticos a los de Windows 10.

Elegir tamaño: cuánto archivo de paginación necesitas realmente

Durante muchos años se repitió la regla de oro de que el archivo de paginación debía ser de 1,5 veces la RAM para el tamaño inicial y hasta 3 veces la RAM para el máximo. Esa recomendación tenía sentido en equipos antiguos con poca memoria, pero en PCs modernos con 16, 32 GB o más, se ha quedado desfasada.

En la práctica, el tamaño adecuado depende de tres factores: cuánta RAM tienes, qué tipo de tareas haces y cuánto espacio libre queda en el disco donde alojas la memoria virtual. No tiene sentido reservar 64 GB de pagefile en un equipo con 32 GB de RAM que nunca pasa de 12 GB de uso.

Una forma razonable de plantearlo hoy sería:

  • 4 GB de RAM o menos: entre 4 y 8 GB de paginación para evitar cuelgues constantes.
  • 8 GB de RAM: entre 4 y 8 GB suelen bastar; más allá de 8-10 GB es preferible pensar en aumentar la RAM.
  • 16 GB de RAM: puedes fijar entre 4 y 16 GB según el uso; para usuarios estándar, 4-8 GB de paginación es suficiente.
  • 32 GB o más: en la mayoría de casos basta con dejarlo administrado por el sistema o fijar unos pocos GB para volcados de errores y márgenes puntuales.

También se suele recomendar usar el mismo valor para tamaño inicial y tamaño máximo, de modo que el archivo de paginación tenga tamaño fijo. Con ello se evita que Windows esté agrandando y encogiendo el archivo constantemente, lo que puede provocar fragmentación y un uso algo más ineficiente del disco.

Por otro lado, si dejas que el sistema gestione el tamaño (modo administrado por Windows), el archivo puede crecer mucho en situaciones extremas. Esto es útil para servidores o máquinas con cargas muy variables, pero en equipos domésticos solo suele implicar consumo extra de espacio y posible fragmentación, sin beneficios reales si raramente llegas a esos picos.

Ten en cuenta, además, que los volcados de memoria del sistema (por ejemplo, Kernel Memory Dump) pueden necesitar un cierto tamaño de archivo de paginación para generarse correctamente, aunque en PCs de usuario normal suelen ser relativamente pequeños.

Ventajas de usar un SSD secundario para el archivo de paginación

Situar la memoria virtual en un SSD secundario aporta varias ventajas claras si lo comparas con dejarla en un HDD mecánico o en un disco del sistema ya saturado. La primera es obvia: la velocidad de acceso. Un SSD, especialmente si es NVMe, puede ser decenas de veces más rápido que un HDD.

Cuando Windows recurre a la paginación, cada lectura o escritura en el archivo de paginación es un cuello de botella potencial. En un HDD, ese cuello de botella es muy acusado porque la aguja tiene que reposicionarse físicamente en cada acceso. Un SSD, en cambio, puede atender múltiples peticiones prácticamente al instante, incluso si la unidad está bastante llena.

Además, mover pagefile.sys a un SSD secundario libera a la unidad principal de parte de su carga de trabajo: el disco del sistema ya está ocupado con lecturas y escrituras continuas de Windows, programas y actualizaciones. Separar ese tráfico del tráfico de la memoria virtual puede mejorar la fluidez general del equipo.

Por la parte de la durabilidad, los SSD modernos soportan muchos más ciclos de escritura que los primeros modelos. La idea de que usar la memoria virtual en un SSD se lo “come” rápido es un mito bastante superado: salvo en escenarios profesionales extremos, es un uso perfectamente razonable.

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Eso sí, si tu PC depende constantemente de la memoria virtual (uso de disco al 100% y RAM siempre cerca del límite), la solución no es mover el archivo de paginación, sino ampliar la RAM o reducir la carga de aplicaciones en paralelo.

Buenas prácticas para que la memoria virtual sea estable

Para que el archivo de paginación en un SSD secundario ayude de verdad a la estabilidad, no basta con moverlo y ya está. Conviene seguir algunas pautas básicas para evitar problemas típicos como cuelgues, errores «scratch disk full» o picos de uso de disco que dejan el equipo temblando.

La primera norma es dejar siempre espacio libre suficiente en la unidad donde resides pagefile.sys. Como referencia, intenta mantener al menos el tamaño del archivo de paginación más un 10-20 % adicional sin ocupar. Si llenas el SSD casi al máximo, a Windows le costará gestionar la memoria virtual y los temporales de las aplicaciones.

Otra recomendación es no caer en el extremo contrario: no hace falta reservar 30 o 40 GB de paginación “por si acaso” si nunca los vas a usar. Además de desperdiciar espacio, en HDD puede aumentar la fragmentación del disco; en SSD, simplemente es un consumo de almacenamiento que podrías dedicar a otras cosas.

También ayuda configurar el plan de energía del sistema en modo Alto rendimiento cuando se trabaja con tareas intensivas. Así evitas que Windows baje frecuencias de CPU o APAGUE ciertos dispositivos en momentos críticos, lo cual se nota cuando el sistema va justo de memoria y tiene que tirar de paginación.

Por último, es mucho más efectivo cerrar programas que no estás usando: navegadores llenos de pestañas, clientes de mensajería, reproductores, etc. Aunque estén minimizados, siguen reteniendo RAM, y esa RAM extra puede marcar la diferencia entre un sistema que funciona fluido y otro que está constantemente intercambiando datos con el SSD.

Optimización específica de SSD para mejorar estabilidad y vida útil

Además de dónde colocas pagefile.sys, hay varias configuraciones que conviene revisar para que el SSD (sea o no el secundario donde pongas la paginación) trabaje de forma óptima. Muchas vienen bien ajustadas de fábrica en Windows 10 y 11, pero nunca está de más comprobarlas.

Lo primero es asegurarse de que el SSD funciona con los modos correctos en la BIOS. Para SSD SATA, el estándar habitual es AHCI, diseñado originalmente para discos mecánicos pero compatible con SSD. Algunas guías recomiendan no forzar AHCI en ciertas configuraciones específicas, pero en sistemas modernos con Windows correctamente instalado suele ser la opción esperada.

También debes confirmar que el comando TRIM está activado. TRIM permite al SSD gestionar mejor los bloques borrados y mantener el rendimiento a lo largo del tiempo. En Windows 10 y 11 viene habilitado por defecto, pero puedes asegurarte ejecutando en un símbolo del sistema con permisos de administrador:

  • fsutil behavior set disabledeletenotify 0 (activa TRIM si no lo estaba).

Windows incorpora además la herramienta “Optimizar unidades”, que ya no desfragmenta un SSD al estilo clásico sino que lanza operaciones de mantenimiento y TRIM (a veces se le llama reTRIM). Es recomendable que esa optimización automática quede habilitada para el SSD.

Otra fuente de escrituras continuas sobre el disco es el servicio de indexado de Windows. En un SSD la ganancia real de tener indexado el contenido es muy pequeña, y a cambio mantiene un flujo constante de operaciones de escritura/lectura que puedes ahorrarte si no usas a menudo el buscador por contenido.

Ajustes avanzados: servicios, cachés y limpieza del archivo de paginación

Si te gusta afinar al máximo, hay una serie de parámetros avanzados que afectan de forma indirecta al rendimiento y la estabilidad del sistema cuando se usa la memoria virtual, sobre todo en SSD.

Por ejemplo, puedes revisar o desactivar funciones como Prefetch y Superfetch (SysMain en versiones recientes): están pensadas para precargar datos de programas usados con frecuencia, algo utilísimo en HDD, pero menos clave en SSD modernos, donde su impacto se reduce y puede aumentar escrituras innecesarias.

Lo mismo ocurre con el servicio Windows Search, que mantiene el índice de archivos. Si el SSD principal o secundario está muy ocupado o quieres minimizar escrituras, puedes desactivarlo o quitar del índice las unidades SSD donde no te interese buscar por contenido.

También hay ajustes de registro relacionados con la limpieza del archivo de paginación al apagar. Valores como ClearPageFileAtShutdown pueden hacer que Windows borre la paginación cada vez que apagas el equipo, lo que añade un buen puñado de escrituras y alarga el tiempo de apagado sin ganar estabilidad ni seguridad en la mayoría de escenarios domésticos.

Otra configuración posible afecta a la caché de escritura del SSD, que se puede activar o desactivar desde el Administrador de dispositivos en algunas unidades. Dependiendo del modelo, desactivar cierta caché puede mejorar la consistencia frente a cortes de luz a costa de algo de rendimiento, pero no es un ajuste imprescindible salvo que tengas necesidades muy concretas.

Por último, si manejas valores muy personalizados de paginación, conviene no desactivar del todo el archivo salvo que tengas mucha RAM (16 GB o más) y un uso muy controlado del equipo. Hay aplicaciones y juegos que, aunque tengas RAM de sobra, esperan que exista pagefile.sys y pueden comportarse de forma errática si no lo encuentran.

Cómo mover el archivo de paginación a un SSD secundario

Si tu objetivo concreto es colocar el archivo de paginación en un SSD secundario para ganar estabilidad y liberar la unidad del sistema, el procedimiento paso a paso es sencillo y lo puedes aplicar tanto en Windows 10 como en Windows 11.

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Una vez llegas a la ventana de Memoria virtual (como hemos visto antes), verás un listado de unidades. Lo habitual es que C: tenga un archivo de paginación administrado por el sistema. Para moverlo:

  • Desmarca “Administrar automáticamente…” si aún está activo.
  • Selecciona la unidad del sistema (normalmente C:) y marca la opción “Sin archivo de paginación”. Pulsa en Establecer.
  • Selecciona ahora la letra de tu SSD secundario y elige “Tamaño personalizado” o “Tamaño administrado por el sistema”, según prefieras.
  • Introduce los valores de tamaño inicial y máximo si optas por un tamaño fijo, y pulsa de nuevo en Establecer.
  • Confirma los avisos y reinicia el equipo para que Windows cree pagefile.sys en la nueva unidad.

Puede aparecer un aviso sobre la imposibilidad de crear información de depuración si no hay un archivo de paginación suficientemente grande en la unidad del sistema. Si no realizas diagnósticos de kernel, no suele ser crítico, pero es algo a tener en cuenta en entornos profesionales.

Recuerda que, aunque muevas la paginación a un SSD secundario, el sistema seguirá usando también otros mecanismos de gestión como la compresión de memoria y diversos buffers internos. Es decir, el archivo de paginación no es el único factor que influye en la estabilidad, pero sí uno de los que más se notan cuando las cosas van justas.

En algunos casos muy avanzados se puede incluso jugar con enlaces simbólicos (mklink) para redirigir ciertos archivos de intercambio a otras unidades, pero no es una práctica necesaria para un uso normal y puede complicar el mantenimiento del sistema.

Uso del símbolo del sistema para configurar la paginación

Si prefieres automatizar el proceso o estás ajustando varios equipos, Windows permite modificar la configuración del archivo de paginación desde la línea de comandos usando WMIC (en versiones donde sigue disponible) u otras herramientas.

Por ejemplo, puedes consultar el estado actual del archivo de paginación con:

  • wmic pagefile list /format:list

Para desactivar la gestión automática y pasar a un tamaño personalizado, puedes usar algo como:

  • wmic computersystem where name=»%computername%» set AutomaticManagedPagefile=false

Y después establecer tamaño mínimo y máximo para una ruta concreta de pagefile.sys en C: (que podrías adaptar a la unidad de tu SSD secundario) con un comando tipo:

  • wmic pagefileset where name=»C:\\pagefile.sys» set InitialSize=9216,MaximumSize=12288

Tras realizar los cambios deseados, un reinicio con shutdown -r -t 00 hará que Windows aplique la nueva configuración. De forma similar, puedes devolver el control al sistema más adelante con:

  • wmic computersystem where name=»%computername%» set AutomaticManagedPagefile=true

No obstante, para la mayoría de usuarios el camino gráfico estándar desde las propiedades del sistema es más que suficiente y evita errores de sintaxis o rutas mal apuntadas.

Diagnosticar problemas ligados a la memoria virtual

Si sospechas que la paginación está detrás de la lentitud o inestabilidad del equipo, es buena idea dedicar unos minutos a observar cómo se comporta el sistema antes y después de mover el archivo de paginación al SSD secundario.

En el Administrador de tareas (Ctrl + Shift + Esc) puedes revisar la pestaña Rendimiento para ver el uso de RAM y disco en directo. Si con la RAM casi llena el uso de disco se planta al 100 % durante largos periodos, es probable que la memoria virtual esté trabajando a destajo.

El Monitor de recursos ofrece un detalle más fino: en la pestaña Memoria verás cuánta memoria comprometida (suma de RAM + paginación en uso) hay, y qué procesos son más tragones. Si prefieres automatizar el diagnóstico, puedes medir I/O de disco por proceso y lanzar alertas para identificar culpables.

También tienes pistas claras cuando empiezan a aparecer avisos de memoria insuficiente, cierres inesperados de aplicaciones pesadas o mensajes de programas tipo Photoshop quejándose de su disco de trabajo. En esos casos, además de revisar la paginación, deberás comprobar que las unidades involucradas tienen espacio libre de sobra; y si quieres profundizar, prueba con Windows Performance Recorder para detectar cuellos de botella de hardware.

En escenarios muy cargados, liberar el inicio de Windows de programas innecesarios, desactivar servicios prescindibles y mantener el sistema limpio de software que se carga en segundo plano puede reducir notablemente la presión sobre la memoria virtual y el archivo de paginación.

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Al final, configurar bien el archivo de paginación en un SSD secundario rápido, mantener suficiente espacio libre, ajustar su tamaño a tus necesidades reales y cuidar algunos detalles del sistema (como TRIM, indexado o servicios que escriben de más) es una combinación que suele traducirse en un equipo mucho más estable, con menos avisos de «scratch disk full» y menos cuelgues cuando exiges al máximo la RAM, sin poner en riesgo la vida útil del SSD y sin necesidad de recurrir siempre a un cambio completo de ordenador.