Cómo migrar de Windows 10 a Windows 11 sin perder nada importante

Última actualización: 22/05/2026
Autor: Isaac
  • Es posible actualizar de Windows 10 a Windows 11 manteniendo archivos y, en muchos casos, aplicaciones y ajustes.
  • La compatibilidad de hardware y unas buenas copias de seguridad previas son claves para evitar pérdidas de datos.
  • Windows ofrece varias opciones de reinstalación y restauración que permiten reparar el sistema sin formatear por completo.
  • La migración a un nuevo PC y el retorno a Windows 10 son viables si se elige el método adecuado y se gestionan bien las copias de seguridad.

Migrar de Windows 10 a Windows 11 sin perder datos

Dar el salto de Windows 10 a Windows 11 puede imponer un poco de respeto, sobre todo si tu PC es algo veterano o si tienes miedo de cargarte programas y documentos importantes. La buena noticia es que existen varios métodos para actualizar, reinstalar o incluso volver atrás sin perder archivos personales y, en muchos casos, sin tocar tus aplicaciones.

En esta guía vamos a recopilar y ordenar toda la información clave sobre compatibilidad, requisitos, copias de seguridad, actualización, reinstalación, restauración y transferencia de datos entre equipos. El objetivo es que puedas migrar a Windows 11 (o regresar a Windows 10) con la máxima seguridad posible, minimizando el riesgo de pérdida de datos y entendiendo qué se mantiene y qué se borra en cada escenario.

Requisitos y compatibilidad para pasar de Windows 10 a Windows 11

Antes de pensar en migrar aplicaciones y configuraciones, hay que aclarar si tu ordenador puede ejecutar oficialmente Windows 11 o si necesitarás recurrir a métodos no soportados por Microsoft.

Windows 11 exige, entre otros requisitos, un procesador compatible, al menos 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento, TPM 2.0 habilitado y arranque seguro (Secure Boot). Muchos equipos con procesadores relativamente antiguos (por ejemplo, un Intel i5-4570 con 8 GB de RAM y SSD de 128 GB) pueden funcionar perfectamente para tareas básicas, pero no aparecen en la lista oficial de CPUs compatibles.

Para saber si tu PC pasa el filtro, Microsoft ofrece la aplicación PC Health Check (Comprobación de estado del PC). Esta herramienta te indica si cumples los requisitos oficiales de Windows 11 y, si no, qué componente es el problema: CPU no admitida, falta de TPM 2.0, arranque seguro desactivado, etc.

Si tu equipo no cumple con TPM 2.0, Secure Boot o procesador compatible, hay métodos para saltarse estas comprobaciones durante la instalación (modificación del registro, herramientas de terceros, etc.). Sin embargo, son procedimientos no soportados oficialmente por Microsoft, con los que puedes quedarte sin ciertas actualizaciones o soporte en el futuro. Debes valorar si te compensa hacer ese «apaño» o si es mejor seguir en Windows 10 mientras tenga soporte o plantearte un equipo nuevo.

Sea cual sea tu decisión, hay un punto imprescindible: hacer una copia de seguridad completa de tus datos antes de cualquier actualización, reinstalación o cambio de sistema. Aunque el proceso esté pensado para conservar todo, un corte de luz o un fallo de disco puede fastidiar el plan.

Preparativos esenciales: copias de seguridad y conexión a Internet

Para migrar a Windows 11 sin perder datos y minimizar sustos, es fundamental dedicar unos minutos a preparar el terreno. Estos pasos previos se aplican tanto si vas a actualizar directamente como si piensas reinstalar el sistema operativo.

En primer lugar, realiza una copia de seguridad de tus archivos importantes. Puedes usar OneDrive, otro servicio en la nube, un disco duro externo o un software específico de copia de seguridad. Lo ideal es que tengas al menos tus documentos, fotos, vídeos, proyectos de trabajo y cualquier archivo crítico guardado fuera del disco principal.

Si quieres ir un paso más allá, puedes crear una imagen completa del sistema en Windows 10 antes de actualizar a Windows 11. Esta imagen te permitirá restaurar el PC exactamente al estado anterior si algo sale mal durante el proceso de actualización o instalación.

También conviene comprobar que tu equipo está conectado a Internet y, si es un portátil, mantenerlo enchufado a la corriente mientras dure la actualización o la reinstalación. Las interrupciones de energía en mitad de la instalación de Windows son una receta perfecta para acabar con un sistema inestable o directamente inarrancable.

Por último, asegúrate de que tienes suficiente espacio libre en disco. Microsoft recomienda al menos 64 GB libres para instalar o actualizar a Windows 11, aunque es buena idea contar con algo más de margen para evitar errores por falta de espacio durante el proceso.

Cómo actualizar de Windows 10 a Windows 11 sin perder datos

Si tu PC es compatible oficialmente con Windows 11, la forma más sencilla de migrar manteniendo archivos, aplicaciones y configuración es usar las herramientas de actualización que ofrece el propio sistema y Microsoft.

En los escenarios normales, cuando actualizas de Windows 10 a Windows 11 mediante Windows Update o el Asistente de instalación, el instalador respeta tus documentos, tus fotos, la mayoría de tus programas y tus ajustes de usuario. Solo se sustituyen los archivos del sistema operativo y se aplican los cambios necesarios para pasar a la nueva versión.

Durante esta actualización: no se borran tus carpetas personales, tu cuenta de usuario se mantiene, tu escritorio sigue tal como lo tenías y tus aplicaciones más habituales continúan instaladas. Aun así, es posible que algún programa muy antiguo o poco compatible tenga problemas tras el cambio y requiera reinstalación.

Vamos a ver las dos vías principales para actualizar sin perder datos: Windows Update y el Asistente de instalación de Windows 11.

Opción 1: Actualizar a través de Windows Update

Si tu PC cumple con los requisitos y Microsoft ya ha liberado Windows 11 para tu dispositivo, lo más habitual es que la actualización aparezca directamente en Configuración > Actualización y seguridad > Windows Update (en Windows 10).

En ese apartado verás un mensaje que indica que «Actualizar a Windows 11» está disponible. Solo tienes que pulsar en «Descargar e instalar» y seguir las instrucciones en pantalla. El proceso suele tardar entre 30 y 90 minutos, dependiendo de la velocidad del equipo, del disco y de la conexión.

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Durante la actualización, el ordenador se reiniciará varias veces. Es importante no forzar el apagado ni cortar la alimentación mientras se están copiando archivos o completando pasos críticos de la instalación. Al finalizar, iniciarás sesión en tu cuenta de siempre y encontrarás tus archivos y configuración prácticamente igual que antes, pero con Windows 11.

Opción 2: Usar el Asistente de instalación de Windows 11

Puede ocurrir que tu PC sea compatible pero la actualización no aparezca todavía en Windows Update. En ese caso, puedes forzar la actualización con el Asistente de instalación de Windows 11, disponible en la página oficial de descargas de Microsoft.

El procedimiento es sencillo: entras en el sitio de descarga de Windows 11, haces clic en la opción «Asistente de instalación» y descargas el ejecutable. Una vez descargado, ejecutas el archivo y sigues los pasos que va indicando el asistente en pantalla (aceptar términos, comprobar compatibilidad, descargar archivos, instalar).

Al igual que con Windows Update, este método mantiene tus documentos, tus aplicaciones y tus configuraciones. Eso sí, es importante disponer de suficiente espacio libre en el disco (de nuevo, el mínimo recomendado es 64 GB). Si el espacio se queda corto, el propio asistente podrá avisarte y pedirte que liberes sitio.

En ambos casos, aunque la promesa de no perder datos se suele cumplir, es siempre recomendable tener una copia de seguridad reciente, porque ningún proceso de actualización está libre al 100 % de fallos imprevistos.

Migrar a un nuevo PC con Windows 11 manteniendo archivos y configuración

Otro escenario muy habitual es que no quieras solo actualizar, sino estrenar un equipo nuevo con Windows 11 y trasladar allí tus archivos, ajustes y preferencias desde un ordenador con Windows 10 (o incluso desde otro Windows 11).

Microsoft ofrece una experiencia integrada en la configuración inicial de Windows 11 que permite transferir archivos y ajustes del equipo antiguo al nuevo, siempre que uses una misma cuenta de Microsoft y que se cumplan ciertos requisitos.

Esta experiencia de migración está pensada para que, nada más encender tu nuevo PC, lo configures con tus documentos, tus carpetas personales y algunas de tus preferencias ya aplicadas, reduciendo mucho el tiempo de puesta a punto.

Conviene tener en cuenta que esta función tiene limitaciones claras sobre qué se copia y qué no, de forma similar a otras soluciones de migración de sistema. Te ayudará a arrancar más rápido en el nuevo equipo, pero no es un clon 1:1 de tu instalación antigua.

Qué se transfiere al nuevo equipo con Windows 11

Durante este proceso de migración desde un equipo anterior, el sistema está preparado para copiar:

  • Tus archivos personales: documentos, fotos, vídeos y otros archivos guardados en tus carpetas de usuario y unidades conectadas.
  • Configuración y preferencias: papel tapiz, temas y otras opciones de personalización, además de ciertos ajustes de Windows asociados a tu cuenta de Microsoft.

El objetivo es que, al finalizar, te encuentres con tu entorno habitual lo más reconocible posible, incluso en un hardware distinto, sin tener que ir repasando uno a uno todos los ajustes visuales o de comportamiento del sistema.

Qué no se transfiere durante la migración

Sin embargo, hay elementos que deliberadamente quedan fuera de este proceso y que no se copian al nuevo equipo:

  • Archivos de sistema y del propio sistema operativo (Archivos de programa, ProgramData, carpetas temporales, etc.).
  • Archivos almacenados en OneDrive, ya que se sincronizan en cuanto inicias sesión en OneDrive en el nuevo equipo.
  • Aplicaciones instaladas en tu PC anterior; tendrás que reinstalarlas manualmente desde sus fuentes oficiales.
  • Contraseñas guardadas y credenciales de inicio de sesión que no estén sincronizadas con tu cuenta de Microsoft o tu navegador.
  • Contenido de unidades cifradas con BitLocker, salvo que las descifres previamente antes de iniciar la transferencia.

Con esto, es importante asumir que, aunque tus documentos y ajustes básicos sí te acompañan, tendrás que invertir algo de tiempo en reinstalar aplicaciones y gestionar licencias. Gestionar licencias suele ser un paso necesario tras la reinstalación de programas.

Requisitos y funcionamiento de la migración entre equipos

Para que esta función de copia de datos funcione correctamente, debes cumplir varios requisitos en cuanto a hardware, sistema y cuenta:

  • Procesador: la función es compatible con la mayoría de equipos basados en Intel y AMD. Microsoft tiene previsto extender el soporte a más arquitecturas en el futuro.
  • Sistema operativo: el equipo antiguo puede ejecutar Windows 10 o Windows 11, mientras que el nuevo debe tener Windows 11 versión 2024 o posterior.
  • Cuenta de Microsoft: en el equipo nuevo, tienes que iniciar sesión con una cuenta de Microsoft durante la configuración inicial, y esa cuenta no debe tener una copia de seguridad previa asociada.

El flujo de trabajo suele ser así: configuras el nuevo PC con tu cuenta de Microsoft, eliges la opción de restaurar o copiar datos desde un dispositivo anterior y dejas que el sistema transfiera archivos y preferencias. El proceso se integra en el asistente de configuración de Windows 11 para que empieces con el entorno listo lo antes posible.

Reinstalar o refrescar Windows 11 sin perder datos ni programas

Una vez estás en Windows 11, puede que surjan problemas serios: fallos de rendimiento, cuelgues aleatorios, archivos de sistema corruptos por cortes de corriente o malware, o simplemente muchos cambios acumulados que quieras deshacer.

Desde Windows 10 existe la opción de «Reiniciar este PC» con la posibilidad de mantener tus archivos personales. En Windows 11 esta herramienta sigue presente y se ha integrado como uno de los métodos principales para refrescar el sistema operativo sin necesidad de formatear por completo.

En función de la gravedad del problema y de si el sistema arranca o no, tienes varias alternativas para reinstalar o restaurar Windows 11 sin perder tus datos, aunque la mayoría no garantizan conservar todas las aplicaciones. Vamos a ver los tres enfoques más destacados: actualización de reparación, «Reiniciar este PC» y restaurar desde Windows.old.

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Método 1: Actualización de reparación (reparar Windows 11 manteniendo programas)

Si tu Windows 11 todavía arranca y la mayoría de programas funcionan, pero sospechas que hay archivos de sistema dañados o que una actualización salió mal, puedes usar la llamada «actualización de reparación».

Esta técnica consiste en ejecutar el archivo Setup.exe de un medio de instalación de Windows 11 desde dentro del propio sistema. El instalador detecta que ya hay un Windows 11 instalado y te ofrece la opción de reinstalarlo conservando tus archivos personales y tus aplicaciones.

Los pasos generales son:

  • Descargar la herramienta de creación de medios de Windows desde la web oficial de Microsoft y crear con ella un archivo ISO de Windows 11 o un USB de instalación.
  • Abrir el ISO (montarlo) o el USB desde el Explorador de archivos y ejecutar el archivo Setup.exe en el directorio raíz.
  • Seguir las indicaciones de la pantalla de instalación de Windows 11, aceptar los términos de licencia y, cuando aparezca la opción, elegir «Conservar los archivos personales y las aplicaciones».
  • Iniciar la instalación y dejar que el PC se reinicie las veces necesarias.

Este tipo de reinstalación suele tardar más que un reinicio habitual porque Windows sustituye archivos de sistema y vuelve a configurar muchos componentes internos manteniendo tus programas. Es una forma bastante efectiva de reparar instalaciones dañadas sin tener que formatear y reinstalar todo desde cero.

Método 2: «Reiniciar este PC» manteniendo tus archivos

Otro procedimiento muy útil para arreglar problemas serios es la función «Reiniciar este PC» integrada en la sección de Recuperación de Windows 11. Está pensada para dejar el sistema en un estado casi de fábrica, pero con la posibilidad de conservar tus documentos.

Si el sistema arranca con normalidad, puedes acceder a esta herramienta entrando en Configuración (Win + I) > Sistema > Recuperación y haciendo clic en «Restablecer el PC». Si Windows no arranca, puedes crear una unidad de recuperación en otro equipo, iniciar desde ella y seguir la ruta Reparar el equipo > Solucionar problemas > Reiniciar este PC.

Al arrancar esta función, verás dos opciones principales:

  • Mantener mis archivos: reinstala Windows 11 pero mantiene tus archivos personales en tus carpetas de usuario.
  • Quitar todo: elimina todos tus archivos y programas y realiza una instalación limpia.

Si lo que buscas es refrescar el sistema sin perder tus documentos, tendrás que elegir «Mantener mis archivos». A continuación, Windows 11 te pedirá que decidas entre descarga en la nube (descargar archivos de sistema nuevos desde los servidores de Microsoft, consumiendo más de 4 GB de datos) o reinstalación local (usar los archivos ya presentes en el disco).

Antes de iniciar el restablecimiento, el asistente mostrará un resumen de la configuración seleccionada. Al pulsar en «Reiniciar» comenzará el proceso, que puede tardar varios minutos. Tus documentos se conservarán, pero la mayoría de los programas de terceros se eliminarán, por lo que luego tendrás que reinstalarlos.

Método 3: Restaurar usando la carpeta Windows.old

Cuando instalas Windows 11 sobre una instalación previa sin formatear la unidad del sistema, Windows suele crear una carpeta llamada Windows.old en la raíz de la unidad C:. Esta carpeta contiene los archivos de la instalación anterior (normalmente Windows 10 o un Windows 11 previo).

Si no has formateado la unidad C: y esa carpeta sigue existiendo, puedes recuperar manualmente muchos archivos y datos desde Windows.old. No es un mecanismo de migración automática ni un restaurador de programas, pero sirve para rescatar documentos, configuraciones específicas y archivos personales que no se hayan copiado correctamente.

El flujo típico cuando se instala un sistema nuevo sin formatear sería:

  • Arrancar desde un USB o DVD de instalación de Windows y seleccionar el idioma y preferencias iniciales.
  • Hacer clic en «Instalar ahora» y, al elegir dónde instalar, seleccionar la unidad C: evitando formatearla.
  • Completar la instalación normalmente.
  • Una vez iniciado el sistema, abrir el Explorador de archivos (Win + E), entrar en «Este equipo» y hacer doble clic en «Disco local (C:)».
  • Localizar la carpeta Windows.old y copiar de ahí los archivos que quieras recuperar a tu escritorio u otras carpetas.

Esta técnica es especialmente útil si has cometido algún error al instalar Windows 11 sobre Windows 10 y sospechas que has perdido documentos. Mientras Windows.old exista y no se haya borrado de forma automática o manual, tienes una segunda oportunidad para rescatar datos.

Volver de Windows 11 a Windows 10 sin formatear

No todo el mundo queda contento con Windows 11. Puede que después de probarlo notes peor rendimiento, problemas con ciertos programas, incompatibilidades de drivers o simplemente no te guste el cambio en la interfaz y quieras regresar a tu querido Windows 10.

Existen varias formas de volver a Windows 10 desde Windows 11, y no siempre implican formatear o perder tus archivos. En función del tiempo que haya pasado desde que actualizaste y de las copias de seguridad de las que dispongas, podrás recuperar también programas y configuraciones.

Opción rápida: volver a Windows 10 desde Configuración (10 días)

Cuando actualizas de Windows 10 a Windows 11, el sistema conserva durante un tiempo limitado una imagen del sistema anterior, que permite deshacer la actualización fácilmente si no te convence el resultado.

Durante los primeros 10 días tras la actualización, encontrarás en Configuración > Sistema > Recuperación una opción llamada «Volver a Windows 10». Si pulsas ahí y sigues los pasos, Windows 11 revertirá el sistema a la instalación anterior de Windows 10.

Esta vuelta atrás tiene varias ventajas importantes:

  • No borra tus archivos personales.
  • Mantiene la gran mayoría de programas que tenías antes de actualizar.
  • Respeta muchas de tus configuraciones y ajustes.

La limitación clave es el tiempo: pasados esos 10 días, Windows elimina automáticamente la imagen de la instalación anterior para ahorrar espacio, por lo que esta opción desaparece de la Configuración. Por eso conviene decidir pronto si te quedas en Windows 11 o si prefieres regresar a Windows 10 usando este método rápido.

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Instalación de Windows 10 con la herramienta oficial de Microsoft

Si ya han pasado los 10 días y la opción «Volver a Windows 10» ya no sale, la alternativa es reinstalar Windows 10 manualmente con la herramienta de creación de medios de Microsoft.

El proceso consiste en descargar dicha herramienta desde la página oficial, ejecutarla y seleccionar «Crear medio de instalación (USB)». Necesitarás un pendrive de al menos 8 GB para crear el USB booteable de Windows 10.

Una vez creado, deberás arrancar el PC desde ese USB (ajustando el orden de arranque en la BIOS/UEFI si hace falta). Durante la instalación, el asistente te dará a elegir entre una instalación limpia o conservar tus archivos. Ambas son válidas para regresar a Windows 10, pero sus consecuencias difieren:

  • Si eliges conservar tus archivos, mantendrás documentos personales, pero perderás aplicaciones y configuraciones que hayas ido aplicando.
  • Si optas por una instalación limpia, se borrará todo el contenido de la partición de sistema, quedando como un Windows recién instalado.

En cualquier caso, es muy recomendable contar con una copia de seguridad anterior a la actualización a Windows 11, o al menos una copia de tus archivos importantes en otra unidad, porque el riesgo de pérdida de datos aumenta cuando realizas instalaciones manuales.

Restaurar desde una imagen de sistema previa

Si fuiste previsor y creaste una imagen de sistema de Windows 10 antes de instalar Windows 11, tienes una forma muy sólida y limpia de regresar exactamente al estado anterior a la actualización.

Esta restauración se hace desde el entorno de recuperación avanzada (WinRE), al que puedes acceder pulsando F8, F11 u otra tecla específica durante el arranque, o arrancando desde un medio de recuperación previamente creado.

Desde dicho entorno, podrás seleccionar la opción de restauración de sistema o imagen de sistema, indicar dónde está guardada (normalmente un disco duro externo) y dejar que Windows reescriba la instalación actual con la imagen de Windows 10. Es el método que mejor conserva programas, configuraciones y archivos tal y como estaban cuando hiciste la copia.

Compartir archivos entre PCs para migrar datos manualmente

Más allá de las herramientas automáticas de migración, una forma muy flexible de mover datos de un PC a otro o de rescatar archivos de un sistema problemático es compartir carpetas en red entre dos equipos Windows. Así puedes copiar documentos y configuraciones de manera manual, sin depender de asistentes.

Para facilitar este intercambio, puedes activar el uso compartido de la carpeta pública y desactivar la protección por contraseña en una red privada. Esto te permitirá acceder cómodamente a las carpetas compartidas desde otros ordenadores de casa u oficina.

Los pasos básicos son:

  • Ir a Inicio > Configuración > Red e Internet y, en tu conexión Ethernet o Wi-Fi, elegir que la red sea de tipo privado.
  • Volver al menú anterior y entrar en Configuración de red avanzada > Configuración de uso compartido avanzado.
  • Activar Descubrimiento de red y Compartir archivos e impresoras.
  • En la sección «Todas las redes», marcar Compartir carpetas públicas y desmarcar la opción de Compartir con protección por contraseña (solo si te resulta cómodo y el entorno es de confianza).

Estos ajustes hay que repetirlos en los equipos que quieras que se vean entre sí. Una vez configurado, podrás acceder desde un PC al otro a través del Explorador de archivos, escribiendo la dirección de red (por ejemplo, \\NombreDelEquipo) y copiando las carpetas o archivos que quieras migrar.

La importancia de las copias de seguridad para no perder datos ni programas

En todos los escenarios anteriores —actualizar a Windows 11, reinstalarlo, volver a Windows 10 o migrar a un equipo nuevo— hay un denominador común: si quieres minimizar al máximo el riesgo de pérdida de datos y programas, necesitas una estrategia de copias de seguridad.

Windows incluye sus propias funciones de Historial de archivos e imagen de sistema, pero mucha gente recurre a software específico para programar copias periódicas. Herramientas gratuitas de terceros permiten crear copias de seguridad del sistema, de discos completos, de particiones o de carpetas concretas, y restaurar luego con unos pocos clics.

Un buen software de copia de seguridad debería ofrecer, como mínimo:

  • Copias periódicas del sistema y de archivos, con opción de programarlas diariamente, semanalmente o mensualmente.
  • Copias incrementales, que solo guarden los cambios desde la última copia para ahorrar espacio.
  • Diferentes niveles de compresión y opciones avanzadas para ajustar el tamaño y el rendimiento del proceso.
  • Estrategias de limpieza automática para ir eliminando las copias más antiguas cuando el disco de destino se llena.

La idea es tener siempre una o varias copias recientes de tu sistema y tus datos, idealmente en un dispositivo externo. Así, si la actualización a Windows 11 se tuerce, si el reinicio del PC borra programas que no esperabas perder o si un disco falla, podrás restaurar el sistema a un estado anterior operativo con un impacto mínimo.

En definitiva, migrar de Windows 10 a Windows 11 o moverte entre distintas instalaciones y equipos no tiene por qué convertirse en un quebradero de cabeza enorme. Comprobando primero la compatibilidad del hardware, preparando buenas copias de seguridad, eligiendo el método de actualización o reinstalación adecuado y aprovechando las opciones de restauración y de compartición en red, puedes alargar la vida de tu PC, estrenar equipo o volver atrás con mucho más control sobre tus archivos, programas y configuraciones.

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