- Home Assistant OS permite centralizar toda la domótica de casa en un único sistema local, con alto nivel de privacidad y control.
- Virtualizar HAOS sobre Windows con VirtualBox o VMware ofrece flexibilidad, copias de seguridad sencillas y gran portabilidad.
- Es clave contar con un mini PC con buen hardware, red en puente y SSD para asegurar estabilidad y buen rendimiento continuado.
- La combinación de backups internos y snapshots de la VM facilita probar integraciones y actualizaciones sin miedo a romper la instalación.
Si quieres probar Home Assistant OS en tu PC con Windows sin volverte loco con Linux o Proxmox, montar una máquina virtual con VirtualBox o VMware es una de las formas más sencillas y flexibles. Podrás centralizar toda la domótica de tu casa, trastear sin miedo y, si algo se rompe, borrar la VM y volver a empezar.
La idea es usar Windows como sistema operativo principal y, encima, levantar una máquina virtual que ejecute Home Assistant Operating System (HAOS). De esta forma puedes seguir usando tu ordenador o mini PC para otras tareas como Plex Media Server u otros servicios, mientras de fondo tienes tu centro de domótica funcionando 24/7 con un consumo moderado y muchas opciones de copia de seguridad.
Qué es Home Assistant OS y por qué montarlo en una máquina virtual
Home Assistant es un sistema de domótica de código abierto pensado para unificar y controlar todos los dispositivos inteligentes de tu casa: bombillas, enchufes, sensores, cámaras, termostatos, altavoces y prácticamente cualquier gadget de domótica que se te ocurra. Todo se gestiona desde una interfaz web muy visual y una app móvil, con paneles totalmente personalizables.
Uno de sus grandes puntos fuertes es que toda la lógica funciona de manera local en tu red doméstica, sin depender de servidores externos salvo en integraciones concretas en la nube. Eso significa más privacidad, menos latencia y que tu casa sigue funcionando aunque falle el acceso a Internet, siempre que los dispositivos sean compatibles con control local.
Home Assistant OS (HAOS) es el sistema operativo completo y auto contenido que incluye Home Assistant y todos sus componentes. Viene listo para usar, con gestor de complementos (add-ons), copias de seguridad, servidor de base de datos y todo lo necesario para automatizar tu hogar sin tener que montar nada a mano.
Montarlo en una máquina virtual sobre Windows te permite probarlo a fondo sin comprar hardware dedicado. Es tan simple como instalar VirtualBox o VMware Workstation, descargar la imagen oficial de HAOS y crear una VM con el hardware asignado. Si te gusta, más adelante podrás migrar la configuración a un mini PC, un NUC o incluso a un dispositivo dedicado tipo Home Assistant Yellow.
Además, las máquinas virtuales son ideales para “cacharrear” con automatizaciones, integraciones y actualizaciones, porque puedes hacer snapshots, restaurar copias de seguridad y mover la VM a otro equipo con muy poco esfuerzo. Si rompes algo, siempre podrás volver atrás sin drama.
Requisitos de hardware recomendados para el mini PC o equipo host

Para que Home Assistant OS vaya fino en una máquina virtual sobre Windows, el equipo físico (host) debe cumplir unos mínimos de hardware. Piensa que tendrás el sistema operativo principal (Windows 10/11 normalmente) y, además, una VM funcionando 24/7, por lo que no conviene quedarse corto.
Lo más habitual es usar un mini PC siempre encendido como “cerebro” de la domótica, ya que consume poco, hace poco ruido y puedes dejarlo trabajando todo el día. La idea es que ahí tengas Windows como sistema base, y por encima levantes la VM con HAOS junto con otros servicios que quieras (por ejemplo, Plex Media Server).
Un hardware que se está recomendando mucho para este tipo de uso es la plataforma Intel N100 o similar de bajo consumo. Con un procesador de este tipo, el sistema va sobrado para mover Windows, Home Assistant en VM y algunos servicios adicionales, manteniendo un consumo muy contenido y un funcionamiento bastante silencioso.
A nivel de memoria RAM, lo ideal es contar con al menos 16 GB en el host. Con menos es posible que todo funcione, pero si Windows 11 y la VM con Home Assistant empiezan a competir por RAM, notarás tirones, swaps a disco y una experiencia general más torpe. Con 16 GB puedes asignar unos 4 GB a la máquina virtual y seguir teniendo margen suficiente para el sistema principal.
En cuanto al almacenamiento, se recomienda un SSD NVMe con, como mínimo, 64 GB de espacio útil para la VM. Home Assistant en sí no ocupa demasiado, pero las bases de datos, registros y copias de seguridad irán creciendo con el uso. Tener el disco de la máquina virtual en un SSD rápido mejora mucho los tiempos de arranque, reinicio y respuesta general de la interfaz.
Para la red, lo mejor es que el mini PC o equipo host esté conectado por cable a tu router o switch. Aunque Home Assistant puede funcionar sobre WiFi, si quieres estabilidad, baja latencia y un buen descubrimiento de dispositivos en la red local, el cable Ethernet Gigabit es la opción más sólida.
Como ejemplo de equipos que encajan muy bien en este escenario, se suelen mencionar mini PCs como el GEEKOM Mini Air12 o el GEEKOM Mini IT12. El primero, con procesador de bajo consumo y buena conectividad USB, es suficiente para uno o varios servicios ligeros y una VM con Home Assistant; el segundo, con CPU Intel Core i7, 32 GB de RAM y 1 TB NVMe, está pensado para levantar varias máquinas virtuales a la vez con potencia de sobra.
Descarga de Home Assistant OS para VirtualBox y VMware en Windows
Una vez tienes claro el hardware y el equipo con Windows preparado, el siguiente paso es descargar la imagen oficial de Home Assistant OS adecuada para el tipo de virtualización que vayas a usar: VirtualBox o VMware Workstation, principalmente.
En la web de Home Assistant encontrarás una sección de instalación con todas las opciones disponibles: imágenes para Raspberry Pi, plataformas específicas, contenedores, instalación en bare metal y, por supuesto, imágenes para máquinas virtuales. En esa página debes buscar el apartado correspondiente a tu sistema, y dentro, la descarga para VirtualBox o VMware.
Cuando selecciones la opción de Windows verás los enlaces concretos para las imágenes preconfiguradas de HAOS. Lo ideal, si quieres probar con ambas plataformas, es que descargues tanto la imagen de VirtualBox como la de VMware y las guardes en una carpeta específica del SSD donde vayas a ejecutar las VMs.
Las imágenes suelen venir comprimidas (por ejemplo en formato ZIP), así que tendrás que descomprimirlas y dejar el archivo de disco virtual resultante (VMDK, VDI, etc.) listo para que lo use la herramienta de virtualización. Esa carpeta donde descomprimes será, en la práctica, el “hogar” de tu máquina virtual.
Es muy recomendable que dicha carpeta esté localizada en una unidad SSD de buena velocidad. Si la dejas en un disco duro mecánico o en una unidad externa lenta, notarás un rendimiento bastante peor, sobre todo en arranques, reinicios, copias de seguridad internas de HA y operaciones intensivas de base de datos.
Instalación y configuración de Home Assistant OS con VMware Workstation
Si optas por VMware Workstation en Windows, el proceso de creación de la máquina virtual con Home Assistant OS es bastante directo, pero hay varios detalles importantes (como el uso de UEFI) que hay que ajustar para que todo arranque correctamente.
Tras instalar y abrir VMware Workstation, el primer paso es crear una nueva máquina virtual desde la opción “Create a New Virtual Machine”. Selecciona el modo avanzado “Custom (Advanced)” para poder controlar mejor todas las opciones de hardware y compatibilidad que vas a necesitar.
En la pantalla de compatibilidad de hardware, puedes elegir VMware Workstation 17.X o la versión más reciente disponible. Después, en lugar de decirle que instale un sistema operativo desde un ISO, elige la opción “I will install the operating system later” para que VMware no intente realizar una instalación convencional.
En el paso de tipo de sistema operativo, selecciona “Linux” y, como versión, “Other Linux 5.X kernel 64-bit”. Home Assistant OS se basa en un Linux moderno, así que esta opción encaja perfectamente y evita problemas de drivers virtuales y compatibilidad.
Es un buen momento para darle a la VM un nombre descriptivo y elegir como ruta de almacenamiento la misma carpeta donde tienes el disco de HAOS descargado. De este modo, todos los archivos de la máquina virtual quedarán agrupados y será más sencillo hacer copias de seguridad o mover la VM a otro equipo.
En la parte de recursos de hardware, se suele recomendar asignar al menos 4 cores lógicos de CPU y unos 4 GB de RAM a la máquina virtual. Si tu equipo host tiene margen, puedes darle algo más, pero con esa configuración inicial Home Assistant suele ir muy fluido para un uso doméstico normal.
Para la red, es clave seleccionar “Use bridged networking” o red en puente. Esto hace que la VM de Home Assistant aparezca en tu red local como si fuera un dispositivo más con su propia dirección IP, algo fundamental para que los dispositivos de domótica puedan descubrirlo y comunicarse correctamente.
En la parte de almacenamiento, deja los valores por defecto de tipo de controlador (SCSI, LSI Logic, etc.) y elige la opción “Use an existing virtual disk”. Ahí es donde le indicarás a VMware que utilice el archivo de disco virtual de Home Assistant que descargaste de la web oficial.
Cuando selecciones el disco, VMware te preguntará si quieres convertirlo al formato nativo que utiliza Workstation. Acepta (“Convert”) para optimizar compatibilidad y rendimiento, especialmente en operaciones de snapshot y gestión de espacio en disco.
Antes de arrancar por primera vez, es imprescindible cambiar el tipo de firmware de la VM a UEFI. Desde “Edit virtual machine settings”, en la pestaña “Options”, localiza la sección de firmware y marca “UEFI” en lugar de BIOS. Sin este cambio, HAOS no arrancará correctamente.
Con todo esto listo, ya puedes iniciar la máquina virtual. En la primera pantalla de arranque suele aparecer la posibilidad de elegir “Slot A”; puedes seleccionarlo o esperar unos segundos y se iniciará automáticamente. Tras un par de minutos de procesos internos, verás en la consola la dirección IP que HAOS ha obtenido en tu red local (IPv4 e incluso IPv6).
Para acceder a la interfaz web de Home Assistant, basta con ir en tu navegador a la IP mostrada seguida del puerto 8123, algo del estilo http://192.168.X.X:8123. En el primer arranque es normal que tarde varios minutos: el sistema termina de preparar la base de datos, integraciones base y configuración inicial.
Instalación y configuración de Home Assistant OS con VirtualBox
Si prefieres usar VirtualBox en vez de VMware, el procedimiento es similar: creas una nueva máquina virtual, le asignas recursos y le “enchufas” el disco virtual de Home Assistant OS. La clave, de nuevo, es activar EFI y usar red en modo puente para que la VM tenga IP propia en tu LAN.
Después de instalar VirtualBox, pulsa en “Nueva” para crear una VM y elige un nombre identificable, como “Home Assistant”. En el tipo de sistema operativo selecciona “Linux” y en versión “Linux 2.6 / 3.X / 4.X / 5.X (64-bit)”, que es la opción genérica para kernels modernos.
En el asistente, desmarca o deja vacía cualquier instalación desatendida y cualquier imagen ISO, ya que no vas a instalar un sistema operativo desde cero, sino a usar un disco ya preparado por el equipo de Home Assistant.
En la sección de hardware, asigna como mínimo 2 GB de RAM y 2 cores de CPU, aunque lo recomendable para ir sobrado y evitar cuellos de botella es subir a 4 GB y 4 cores, siempre que tu equipo host lo permita sin problemas.
Muy importante: marca la casilla “Habilitar EFI”. Si se te pasa este detalle, Home Assistant no arrancará, porque la imagen de HAOS viene preparada para iniciar en modo UEFI. Si no lo haces ahora, podrás cambiarlo más tarde en la configuración de la VM, pero es más cómodo dejarlo ya listo durante el asistente.
En el apartado del disco duro virtual, selecciona la opción “Usar un archivo de disco duro virtual existente”. Se abrirá una ventana donde deberás pulsar en “Añadir” y navegar hasta la carpeta donde descomprimiste la imagen de Home Assistant para VirtualBox (VDI, VMDK, etc.). Selecciónala y vincúlala a la VM.
Con la máquina creada, toca ajustar algunos detalles en la configuración antes de arrancar. En “Red”, dentro de “Adaptador 1”, elige “Adaptador puente” y selecciona tu tarjeta de red física (normalmente la Ethernet). Así tu VM tendrá IP propia en la misma red que el resto de tus dispositivos.
Si por lo que sea no activaste EFI durante la creación de la máquina virtual, entra en “Sistema” y marca “Habilitar EFI (solo SO especiales)”. De nuevo, sin este cambio Home Assistant OS no pasará del arranque.
En la sección de audio puedes elegir “Intel HD Audio” como controlador, algo que suele ir bien si tienes pensado usar sonidos o notificaciones que pasen por la VM, aunque para un uso puramente domótico no es imprescindible.
Una vez guardados los cambios, puedes iniciar la máquina virtual y esperar unos minutos. Verás en la consola el arranque de HAOS y, al final, la IP que se le ha asignado. De forma similar a VMware, tendrás que acceder desde el navegador a esa IP con el puerto 8123 para comenzar la configuración inicial.
Si arrancas la VM con la red en NAT, Home Assistant seguirá funcionando internamente, pero no será accesible cómodamente desde el resto de dispositivos de tu casa. Por eso es tan importante el modo puente: así la VM participa como un equipo más en tu red doméstica y el descubrimiento de dispositivos funciona como debe.
Puesta en marcha inicial de Home Assistant OS
La primera vez que entres a la interfaz web de Home Assistant te aparecerá un asistente de bienvenida muy guiado. Desde ahí vas a definir las bases de tu instalación: usuario administrador, ubicación de la casa, preferencias de privacidad y detección inicial de dispositivos.
El primer paso es pulsar en “Crear mi hogar inteligente” para iniciar el asistente de configuración. Si ya tenías otra instancia de Home Assistant con copias de seguridad (backups), también podrás restaurarlas desde este mismo flujo, recuperando automatizaciones, integraciones y paneles.
Tendrás que crear un usuario administrador principal con nombre, nombre de usuario y contraseña. Es buena práctica tener al menos dos cuentas: una de administración “tocha” (por ejemplo, admin) y otra de uso diario con menos permisos, para evitar tocar cosas delicadas sin querer.
Después se te pedirá que sitúes tu casa en el mapa. Esta ubicación se usa para mostrar la información meteorológica local, calcular salidas y puestas de sol, y permitir automatizaciones basadas en geolocalización (por ejemplo, encender luces al llegar a casa). La posición se guarda en tu servidor, no se comparte públicamente.
En la siguiente pantalla puedes decidir si compartir estadísticas de uso anónimas con los desarrolladores de Home Assistant. Todo viene desactivado por defecto por motivos de privacidad; tú decides si quieres colaborar enviando algo de telemetría.
Al terminar el asistente, Home Assistant escaneará la red local en busca de dispositivos y servicios compatibles: altavoces inteligentes, hubs de iluminación, enchufes WiFi, cámaras, aplicaciones de streaming, etc. Lo que encuentre aparecerá en forma de sugerencias de integraciones listas para añadir.
El panel principal que verás al final del proceso es totalmente personalizable. Desde el menú de tres puntos puedes entrar en “Editar panel de control”, empezar con un panel vacío si quieres y crear tus propias vistas, tarjetas y botones para controlar luces, escenas, clima y todo lo que vayas integrando.
Gestión de dispositivos, integraciones y automatizaciones
El auténtico poder de Home Assistant está en cómo integra cientos de fabricantes y miles de dispositivos distintos bajo un mismo panel. Todo ello se organiza en varias secciones clave de los Ajustes: “Dispositivos y servicios”, “Automatizaciones y escenas”, “Complementos”, “Paneles de control” y “Sistema”.
En “Integraciones” verás la lista de servicios que Home Assistant ha detectado automáticamente en tu red o que has configurado manualmente: por ejemplo, tu sistema de iluminación, tu router, Chromecast, asistentes de voz, servicios en la nube, etc. Desde ahí podrás añadir nuevas integraciones mediante el botón “Añadir integración”.
El catálogo de integraciones oficiales es enorme y cubre la mayoría de marcas habituales, pero además existe la posibilidad de instalar una tienda de integraciones no oficiales (como HACS) para ampliar todavía más el soporte, siempre bajo tu responsabilidad.
En “Dispositivos” se muestra el listado de todos los dispositivos físicos o lógicos vinculados a las integraciones. Cada dispositivo puede exponer múltiples entidades (por ejemplo, una bombilla puede ofrecer encendido, brillo, temperatura de color, consumo de energía…).
La sección de “Entidades” te permite ver y filtrar todas estas piezas de información de manera detallada. Un único dispositivo puede generar desde unas pocas entidades hasta decenas, dependiendo de sus capacidades y sensores asociados.
Gracias a esta organización, es muy sencillo montar automatizaciones: reglas que reaccionan a eventos, estados o tiempos. Por ejemplo, encender ciertas luces al detectar movimiento y que además sea de noche, o bajar persianas cuando la temperatura exterior supere un umbral determinado.
Ventajas de ejecutar Home Assistant OS en máquina virtual
Montar Home Assistant OS sobre una máquina virtual en Windows tiene una serie de ventajas muy claras frente a instalarlo directamente en un solo dispositivo dedicado. Dependiendo de tus necesidades, puede ser la forma más cómoda de empezar y, en muchos casos, una solución a largo plazo perfectamente válida.
Una primera ventaja evidente es el coste. Tanto VirtualBox como VMware Workstation Player son gratuitos para uso personal, y si ya tienes un PC o mini PC disponible, no necesitas comprar todavía un equipo exclusivo para Home Assistant. Te permite probar, aprender, romper cosas y rehacerlas sin gastar un euro en hardware adicional.
La seguridad es otro punto muy a favor. Si dentro de la máquina virtual haces pruebas con integraciones, complementos o incluso te equivocas e instalas algo potencialmente peligroso, el sistema principal (Windows) queda aislado. Cualquier problema se limita al entorno virtual, que puedes apagar, restaurar desde una copia o borrar completamente.
Las máquinas virtuales también brillan en portabilidad. El disco de la VM se puede exportar o copiar a otro equipo relativamente fácil: mueves el archivo, lo importas en otro VirtualBox o VMware, y tienes tu Home Assistant con toda la configuración lista en el nuevo host.
La escalabilidad de recursos es otro aspecto interesante. Al principio puedes asignar a Home Assistant una cantidad contenida de CPU y RAM. Si con el tiempo ves que tu instalación crece, que la base de datos se hace grande o añades muchas automatizaciones, basta con apagar la VM, darle más núcleos o más memoria y volver a arrancar.
Además, como la VM no depende del hardware de forma directa, la compatibilidad a largo plazo es muy buena. Puedes cambiar de mini PC o de torre, pasar de un Intel N100 a un equipo más potente, y mantener exactamente la misma máquina virtual de Home Assistant, sin reinstalar ni reconfigurar todo desde cero.
Inconvenientes y limitaciones de usar máquina virtual
No todo son ventajas, claro; ejecutar Home Assistant en una VM sobre Windows también tiene algunas pegas que hay que valorar, sobre todo si piensas usarlo como sistema de domótica principal de la casa y no solo como banco de pruebas.
El rendimiento, aunque bueno, nunca será exactamente igual que en una instalación nativa sobre el hardware. La virtualización ha mejorado muchísimo, pero siempre hay una pequeña sobrecarga. Para domótica doméstica no suele ser un problema grave, aunque notarás que el arranque y los reinicios son algo más lentos.
Otra contra importante son los requisitos de hardware del equipo host. No solo tienes que cumplir lo que pediría Home Assistant por sí mismo, sino que encima necesitas margen para que Windows y el resto de aplicaciones sigan funcionando con soltura. Si el mini PC va justo, el conjunto puede ir algo “ahogado”.
Hay que tener también en cuenta el tema de las licencias. Que algo corra dentro de una VM no significa que las licencias de los sistemas operativos o de ciertos programas dejen de aplicar. Windows, Plex o cualquier otro software con licencia deben estar correctamente activados según sus condiciones.
La configuración de red puede ser algo más delicada que si instalases HAOS directamente en un equipo dedicado. Para que Home Assistant vea bien todos los dispositivos, lo habitual es usar red puente (bridged) y asegurarse de que la VM obtiene una IP válida en tu subred. Si la dejas en NAT o con restricciones, muchos descubrimientos e integraciones locales no funcionarán correctamente.
Por último, la dependencia del equipo principal es total. Si el PC o mini PC con Windows se apaga, se reinicia por una actualización o sufre un fallo, tu instalación de Home Assistant se cae con él. Para reducir este problema puedes configurar que la VM arranque automáticamente con el inicio de Windows, pero aun así estás atado a la estabilidad del sistema host.
Dudas habituales al ejecutar HAOS en VM sobre Windows
Una pregunta muy frecuente es si se puede usar Home Assistant en una máquina virtual sin tener conexión a Internet continua. El sistema puede operar muchas funciones de domótica de forma local, pero la realidad es que necesitarás conexión al menos durante la configuración inicial, para actualizaciones, integraciones en la nube y actualizaciones de firmware de muchos dispositivos.
Otra duda típica es si es viable montar todo esto en un mini PC con menos de 16 GB de RAM. Posible es, sobre todo si usas Windows de forma ligera y asignas como mínimo 2 GB de RAM a la VM de Home Assistant, pero no es lo ideal. Con 16 GB tendrás una experiencia mucho más fluida y margen para que Plex u otros servicios convivan sin tirones.
También se suele preguntar qué ocurre si el mini PC o el equipo host se reinicia o se apaga. En ese caso, la máquina virtual se cierra y Home Assistant deja de funcionar. Para que el sistema vuelva a levantarse automáticamente, tendrás que configurar en tu software de virtualización que la VM arranque con el inicio de Windows o que se reactive tras un apagado inesperado.
Es perfectamente posible instalar y usar otras aplicaciones en el mismo mini PC que aloja la VM de Home Assistant, por ejemplo Plex Media Server en el propio Windows. Lo único que debes vigilar es el consumo de recursos: si empiezas a hacer transcodificación pesada en Plex mientras HAOS gestiona un montón de automatizaciones, podrías notar pérdida de rendimiento.
Respecto a las copias de seguridad, dispones de dos niveles: las internas de Home Assistant y las externas de la máquina virtual completa. Desde “Ajustes > Sistema > Copias de seguridad” puedes crear backups de la configuración, automatizaciones, integraciones y datos, que luego puedes restaurar en la misma instalación o en otra diferente.
A esto se suma la posibilidad de usar instantáneas o snapshots de la propia VM. Son muy útiles antes de realizar cambios importantes o actualizaciones delicadas, porque si algo sale mal puedes “viajar atrás en el tiempo” a un estado funcional del sistema en cuestión de segundos.
En versiones recientes de HAOS (a partir de la rama 11) se ha mejorado mucho la compatibilidad con sistemas de virtualización como Proxmox y KVM en lo relativo a instantáneas. Ahora, cuando se generan backups internos, se pausa de forma adecuada el registro de la base de datos para evitar corrupción, algo que también reduce riesgos cuando se usan snapshots externos.
Ejecutar Home Assistant OS en una máquina virtual sobre Windows es una forma muy flexible de centralizar la domótica de tu casa sin renunciar a usar el equipo para otras cosas. Con un mini PC bien dimensionado, red en puente, copias de seguridad periódicas y arrancando la VM automáticamente con el sistema, puedes tener un servidor domótico estable y potente a la vez que sigues disfrutando de Plex, descargas u otros servicios en el mismo hardware.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.