Cómo crear una unidad booteable desde macOS paso a paso

Última actualización: 20/02/2026
Autor: Isaac
  • Una unidad booteable permite arrancar el Mac desde un USB con un instalador o un macOS completo.
  • El método oficial con Terminal y createinstallmedia es el más fiable para instaladores de macOS.
  • Herramientas gráficas como BalenaEtcher facilitan crear medios de arranque de otros sistemas pero conlimitaciones.
  • La compatibilidad del Mac, el formato del USB y la seguridad de arranque son claves para que la unidad sea detectable.

Crear unidad booteable desde macOS

Si usas Mac a diario, tarde o temprano te vendrá de lujo saber cómo crear una unidad booteable desde macOS. Ya sea para instalar el sistema desde cero, recuperar un equipo que no arranca bien o llevar siempre un macOS funcional en el bolsillo, tener un USB de arranque preparado te puede ahorrar muchos sustos y, si lo deseas, puedes crear un USB de rescate con antivirus.

En este artículo vamos a ver, paso a paso, todas las formas prácticas de preparar un USB booteable en Mac: desde el método oficial con Terminal, pasando por opciones con aplicaciones gráficas como BalenaEtcher, hasta el caso particular de crear un sistema macOS completo en un disco externo en lugar de un simple instalador. Vamos a hilar fino, recogiendo todos los matices de los métodos más utilizados y añadiendo trucos y advertencias que conviene tener muy presentes.

Qué es una unidad booteable en macOS y para qué sirve

Cuando hablamos de un USB o disco “booteable” nos referimos a una unidad externa capaz de arrancar el Mac por sí sola. En lugar de depender del disco interno, el ordenador carga el sistema desde ese USB o disco externo, lo que abre varias posibilidades muy interesantes.

Por un lado, puedes crear un instalador de arranque de macOS, es decir, un pendrive que contiene el instalador completo del sistema. Este tipo de unidad sirve para hacer instalaciones limpias, reinstalar macOS cuando el disco interno está vacío o dañado, o instalar una versión concreta del sistema sin depender de Recuperación por Internet.

Por otro lado, también es posible configurar un macOS completo en un disco externo, de manera que no solo tengas el instalador, sino un sistema operativo funcional listo para usar. En este escenario, el USB o el SSD externo actúa como si fuera el disco interno del Mac: puedes iniciar sesión, instalar apps, guardar documentos, etc.

Es importante distinguir estas dos ideas porque, aunque a veces se confunden, un instalador ejecutable no es lo mismo que un sistema totalmente operativo. El primero se utiliza para instalar macOS en un disco (interno o externo), mientras que el segundo es un sistema ya instalado y listo para trabajar desde la propia unidad externa.

En cualquier caso, para que el Mac reconozca esa unidad en el arranque, tiene que estar correctamente formateada, preparada con los archivos adecuados y firmada de la manera que espera el firmware del equipo. Si alguno de estos elementos falla, es probable que al encender y mantener pulsada la tecla Opción (Alt) solo veas el disco interno y el USB parezca “invisible”.

Requisitos previos antes de crear el USB de arranque

Antes de ponerte manos a la obra necesitas revisar una serie de requisitos básicos para que el proceso funcione a la primera y no pierdas tiempo. Muchos problemas al crear unidades booteables vienen precisamente de saltarse alguno de estos puntos.

Lo primero es disponer de una unidad USB o disco externo con suficiente capacidad. Para un instalador de macOS, Apple suele recomendar como mínimo 8 GB de espacio, aunque hoy en día es fácil encontrar pendrives de 16 GB o más a buen precio. Si tu idea es instalar un sistema completo en el disco externo, entonces te interesa usar al menos 64 GB, y preferiblemente un SSD externo para notar un rendimiento decente.

El siguiente requisito clave es la conexión a Internet del Mac durante el proceso. Apple indica de forma explícita que el equipo debe estar en línea para que el instalador pueda descargar firmware y otros datos específicos del modelo. Si el Mac no puede obtener esa información, puede que la instalación no termine o que, tras el reinicio, aparezca en pantalla el conocido símbolo de un círculo con una línea atravesándolo, indicando que ese sistema no es válido para tu hardware.

Otro aspecto importante es la compatibilidad entre la versión de macOS y tu Mac. No todas las versiones se pueden instalar en todos los equipos: si intentas usar un instalador demasiado moderno o demasiado antiguo para tu modelo, el proceso se detenará o no podrás arrancar desde ese USB. Conviene comprobar en la web de Apple qué versiones soporta exactamente tu Mac antes de descargar e instalar.

Por último, asegúrate de tener copias de seguridad actualizadas de tus datos importantes, especialmente si tu objetivo es realizar una instalación limpia y borrar por completo el disco interno. Time Machine o un clon en otro disco pueden salvarte la vida si algo no sale como esperabas o decides volver atrás.

Descargar el instalador completo de macOS en tu Mac

El paso fundamental para crear un instalador de arranque oficial es disponer del paquete de instalación completo de macOS en tu carpeta de Aplicaciones. No vale con actualizaciones parciales: necesitas el instalador entero que Apple distribuye a través de la App Store o de su web.

En la mayoría de los casos, la forma más sencilla es ir a la App Store de macOS y buscar la versión que quieres instalar: macOS Sierra, High Sierra, Mojave, Catalina, Big Sur, Monterey, Ventura, etc. Al pulsar en “Obtener” o “Descargar”, el sistema bajará el instalador y, al terminar, lo colocará en /Aplicaciones con un nombre del estilo “Instalar macOS Ventura.app” o similar.

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En versiones más recientes o cuando se trata de sistemas no visibles directamente en la App Store, Apple ofrece enlaces específicos en su web de soporte que abren la descarga del instalador completo en tu Mac. Es importante no mover esa app de la carpeta Aplicaciones ni renombrarla antes de crear el USB, porque el comando de Terminal necesita encontrarla exactamente ahí.

Si ya habías ejecutado un instalador anteriormente, puede que el sistema lo haya borrado de Aplicaciones al terminar la instalación. En ese caso, tendrás que volver a descargarlo desde la App Store o desde los enlaces oficiales. Asegúrate de controlar qué versión te estás bajando, para evitar incompatibilidades con el modelo de Mac en el que vas a usar la unidad booteable.

Cuando compruebes que la app de instalación está lista en la carpeta Aplicaciones, ya tendrás en tus manos la pieza clave para generar el USB ejecutable mediante Terminal, utilizando la herramienta createinstallmedia que Apple incluye dentro de esos instaladores.

Preparar, conectar y renombrar el USB o disco externo

El siguiente paso consiste en preparar de forma adecuada la unidad en la que vas a crear tu disco de arranque. Aunque aparentemente baste con enchufar un pendrive, en la práctica necesitas formatearlo con el sistema de archivos correcto y, a menudo, darle un nombre concreto para que el comando funcione sin errores.

Empieza conectando la unidad USB o el disco externo al Mac y abre la aplicación Utilidad de Discos (la encontrarás en la carpeta Utilidades dentro de Aplicaciones). En la barra lateral verás tanto unidades físicas como volúmenes; selecciona el dispositivo físico del USB, no solo una partición concreta, para poder borrar y crear la tabla de particiones desde cero.

Al pulsar en “Borrar”, elige un esquema de particiones compatible con el arranque de macOS. Para equipos modernos con APFS, suele usarse el esquema Mapa de particiones GUID (GPT) y, como formato, APFS o Mac OS Plus con registro, dependiendo de la versión de macOS y del tipo de instalador. Muchos tutoriales tradicionales siguen recomendando Mac OS Plus (con registro) cuando se usa createinstallmedia, y el propio asistente se encarga luego de reorganizar el contenido según convenga.

Es importante que prestes atención al nombre del volumen que creas. En muchos ejemplos de Apple, el comando de Terminal está preparado para que el USB se llame exactamente “Untitled” (o “Sin título” en algunos sistemas pero escrito como Untitled en la ruta). Si vas a copiar un comando de este tipo, asegúrate de darle ese nombre literal al volumen cuando lo formatees, para evitar tener que modificar la ruta manualmente.

Una vez terminado el formateo y montado el nuevo volumen, tendrás tu USB limpio y listo para que puedas copiar en él el instalador booteable. Recuerda que todo lo que hubiese en el pendrive se habrá borrado, así que no uses una unidad donde conserves datos importantes sin copia de seguridad.

Crear un USB booteable de macOS con Terminal (método oficial)

La forma más directa y “bendecida” por Apple para crear un instalador booteable es utilizar la herramienta createinstallmedia desde la app Terminal. Este método, aunque suene técnico, se reduce básicamente a ejecutar un único comando bien escrito y esperar a que haga su trabajo.

Con el USB ya formateado (por ejemplo con el nombre “Untitled”) y el instalador de macOS en la carpeta Aplicaciones, abre Terminal desde Aplicaciones > Utilidades. A continuación, deberás pegar el comando que corresponde a tu versión de macOS. Cada versión tiene su ruta exacta, pero el esquema general se parece a este ejemplo clásico de macOS Sierra:

sudo /Applications/Install\ macOS\ Sierra.app/Contents/Resources/createinstallmedia –volume /Volumes/Untitled –applicationpath /Applications/Install\ macOS\ Sierra.app –nointeraction

En sistemas más modernos, algunos parámetros han cambiado o se han simplificado, pero la idea sigue siendo la misma: indicar la ruta del ejecutable createinstallmedia, el volumen de destino y la ubicación del instalador. Al usar sudo, el sistema te pedirá la contraseña de tu usuario administrador; introdúcela (no se mostrará nada en pantalla mientras escribes) y pulsa Intro.

A partir de ahí, el proceso borrará de nuevo el USB y empezará a copiar los archivos necesarios del instalador al pendrive. Verás en Terminal distintos mensajes de progreso, y según la velocidad del puerto y del dispositivo puede tardar desde unos pocos minutos hasta bastante más, sobre todo en unidades USB 2.0 antiguas.

Cuando Terminal indique que ha terminado, tendrás un USB booteable listo para ser utilizado como instalador de macOS. Este método es el que se suele recomendar para hacer instalaciones limpias del sistema, ya que el propio instalador ha sido creado de forma oficial y está preparado para interactuar correctamente con el firmware del Mac.

Arrancar el Mac desde el USB e instalar macOS

Con tu unidad booteable lista, el siguiente paso es enseñarle al Mac a iniciar desde ella. Para hacerlo, apaga el ordenador por completo y asegúrate de que el USB o disco externo con el instalador está conectado a uno de los puertos disponibles antes de encender.

En Macs con procesador Intel, enciende el equipo y mantén pulsada la tecla Opción (Alt) en el teclado nada más escuchar el sonido de arranque o ver que se ilumina la pantalla. Al cabo de unos segundos aparecerá el gestor de arranque, que muestra las unidades desde las que es posible iniciar el sistema.

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En esta pantalla deberías ver el disco interno y, además, el icono de tu USB booteable con macOS. Usa las teclas de cursor o el ratón para seleccionarlo y confirma. El Mac empezará entonces a cargar el sistema desde esa unidad, por lo general mostrando el logotipo de Apple y una barra de progreso que puede demorarse algo más que un arranque normal.

Una vez cargado el entorno de instalación, podrás elegir entre varias opciones: abrir Utilidad de Discos para borrar y preparar el disco interno, reinstalar macOS sobre la instalación existente, o instalar el sistema en otra unidad distinta. Si quieres una instalación realmente limpia, deberás borrar primero el disco interno (teniendo claro que se borran todos los datos) y luego indicar el destino de la nueva instalación.

El instalador se ocupará del resto, copiando los archivos necesarios y reiniciando el ordenador varias veces si hace falta. Mientras dure el proceso es recomendable que el Mac esté conectado a Internet, porque en algunos casos descargará firmware adicional o componentes concretos para ese modelo, tal y como advierte Apple en sus notas oficiales.

Crear un sistema macOS completo en un USB (no solo instalador)

Hay usuarios que no se conforman con tener un simple instalador y buscan algo más ambicioso: un macOS completamente instalado en una unidad externa para poder arrancar el Mac y trabajar directamente desde ahí. Este enfoque tiene sentido, por ejemplo, para tener un sistema de emergencia preparado si el disco interno falla.

Un caso típico es el de una iMac 27” 5K de 2017 con procesador Intel, ejecutando Ventura, en la que el usuario pretende clonar su sistema actual a un USB booteable. Utilidad de Discos puede ver ese USB, el usuario restaura el contenido del disco interno al pendrive formateado como APFS, reinicia manteniendo pulsada la tecla Opción para elegir el volumen de arranque y… solo aparece el disco interno, sin rastro del USB.

Esto demuestra que, aunque Utilidad de Discos permite hacer una restauración o clon a otra unidad, no siempre basta con clonar a nivel de sistema de archivos para que el resultado sea booteable. El firmware del Mac y las exigencias de seguridad de las versiones modernas de macOS (sobre todo en equipos Intel con T2 y en Apple Silicon) hacen que el proceso de arranque dependa de más factores que un simple volcado de datos.

En muchos casos es preferible recurrir a un método soportado para instalar macOS de forma limpia en el disco externo, en lugar de intentar clonar. Es decir, arrancar el instalador de macOS (desde un USB booteable o desde Recuperación), seleccionar el disco externo como destino de la instalación y dejar que el sistema se encargue de preparar todo lo necesario para que ese volumen pueda arrancar.

Una vez completada la instalación en el USB o SSD externo, sí debería aparecer como opción válida en el menú de arranque al pulsar Opción. Si aun así no se muestra, es recomendable revisar la configuración de seguridad y arranque del Mac (en equipos con chip T2 o en procesadores Apple Silicon, el equivalente se gestiona desde las opciones de seguridad de arranque), para permitir el arranque desde soportes externos si se hubiera desactivado.

Resumiendo, aunque clonar con Utilidad de Discos puede sonar cómodo, no siempre es el mejor camino para tener un macOS completo arrancable en un USB; muchas veces es más fiable instalar el sistema directamente sobre la unidad externa usando el instalador oficial.

Crear una unidad booteable desde macOS sin usar Terminal: BalenaEtcher

Si no te llevas especialmente bien con la línea de comandos y te apetece una alternativa más visual, puedes recurrir a aplicaciones de terceros como BalenaEtcher. Este programa está pensado para grabar imágenes de sistemas operativos en pendrives o tarjetas SD de una forma extremadamente sencilla, y está disponible para Mac, Windows y Linux.

BalenaEtcher resulta muy útil cuando quieres crear un USB booteable con distribuciones de Linux (por ejemplo, Ubuntu) u otros sistemas que se distribuyen en formato imagen (ISO, IMG, etc.), por lo que conviene verificar la integridad de las imágenes ISO antes de grabarlas. Su interfaz es muy directa: eliges la imagen, eliges el dispositivo de destino y le das al botón para grabar. Poco más.

Para empezar, debes ir a la web oficial de la aplicación y descargar el archivo DMG para macOS. Una vez bajado, lo abres y arrastras el icono de BalenaEtcher a la carpeta Aplicaciones, como con cualquier otra app que instalas fuera de la App Store.

La primera vez que la lances, puede que macOS te muestre un aviso de seguridad (el conocido Gatekeeper) indicando que se trata de una app descargada de Internet. Para evitar problemas, suele recomendarse abrirla con clic derecho sobre el icono y seleccionando “Abrir”, de manera que el sistema te deje ejecutarla sin tener que cambiar ajustes globales de seguridad.

Al iniciarse, BalenaEtcher mostrará una ventana con tres pasos clarísimos: seleccionar la imagen que quieres grabar, elegir el dispositivo (tu USB) y pulsar en “Flash”. En ese momento, la app pedirá tu contraseña para poder escribir en bajo nivel en la unidad seleccionada y te mostrará un aviso para concederle los permisos correspondientes.

Una vez autorizada, comenzará el proceso de grabación de la imagen en el USB, mostrando una barra de progreso. Cuando finaliza, tendrás un USB listo para arrancar el sistema que contenía esa imagen, por ejemplo una distro de Linux preparada para probarse directamente desde el pendrive.

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Limitaciones y consideraciones al usar BalenaEtcher

BalenaEtcher tiene una ventaja evidente: es muy cómodo y prácticamente cualquiera puede seguir sus pasos. Sin embargo, no todo son rosas, y conviene tener claras algunas limitaciones importantes antes de decantarte por este método para tus unidades booteables.

Una de las pegas más comentadas es que, tras grabar la imagen, el USB queda estructurado de tal forma que no es fácil acceder a sus particiones desde macOS. En muchos casos, el sistema ni siquiera monta las particiones de forma habitual, haciendo que parezca que el pendrive está vacío o con un formato extraño.

Incluso intentando montar las particiones desde Terminal, hay usuarios que se han encontrado con que no han conseguido acceder al contenido sin recurrir a herramientas adicionales. En equipos Windows, por ejemplo, la unidad puede llegar a aparecer como partición RAW, lo que complica todavía más su manejo si pretendías usar parte del espacio para guardar archivos aparte.

Esto contrasta con aplicaciones como Rufus en Windows, que sí permiten, en algunos modos, seguir utilizando parte del USB como almacenamiento “normal” después de crear el medio de arranque. En el caso de BalenaEtcher, su enfoque está más orientado a crear unidades temporales, pensadas para arrancar un sistema concreto sin preocuparse demasiado por utilizar el resto del espacio del pendrive.

Por tanto, si lo que buscas es un USB booteable “puntual”, que solo vas a usar para instalar o probar algo, estas limitaciones quizá no te importen demasiado. Pero si tu idea es combinar en la misma unidad un sistema de arranque y espacio para guardar otros ficheros, seguramente BalenaEtcher no sea la opción más cómoda en macOS.

Ten también en cuenta que, aunque BalenaEtcher es ideal para imágenes de Linux u otros sistemas, la creación de instaladores oficiales de macOS sigue estando mejor resuelta con el método de Terminal que ofrece Apple, ya que respeta todos los requisitos del firmware y gestiona adecuadamente las peculiaridades de APFS y los esquemas de arranque.

Consejos cuando el USB no aparece en el menú de arranque

A veces, incluso siguiendo los pasos al pie de la letra, te encuentras con que el Mac no muestra el USB booteable al mantener pulsada la tecla Opción durante el arranque. Esta situación suele ser frustrante, pero tiene varias posibles causas y soluciones.

Lo primero es revisar que la unidad se haya creado efectivamente como booteable. Si has usado Utilidad de Discos para restaurar un volumen, pero no has pasado por el proceso oficial de instalación (en el caso de macOS) o no has usado una herramienta adecuada para escribir una imagen arrancable, es posible que falte la información de arranque necesaria para que el firmware la reconozca.

Comprueba también el tipo de partición y el esquema de la unidad. En Macs modernos es fundamental que el USB esté en Mapa de particiones GUID (GPT) y no en MBR, y que el sistema de archivos sea compatible (APFS o Mac OS Plus con registro, según el caso). Si has clonado un disco APFS a un pendrive pero la tabla de particiones no está bien configurada, el resultado puede no ser arrancable.

Otro punto a tener en cuenta son los ajustes de seguridad del arranque. Algunos equipos, especialmente los que incluyen chip T2, permiten configurar el sistema para que solo arranque desde discos internos seguros. Si esa opción está activa, el Mac ignorará cualquier unidad externa, por muy bien preparada que esté. En ese caso, tendrás que entrar en las herramientas de seguridad de arranque y permitir el inicio desde soportes externos.

En ciertos escenarios también ayuda resetear la NVRAM o SMC (en los modelos donde tiene sentido), ya que ahí se guarda información sobre discos de arranque preferidos, puertos, etc. Si algo se ha quedado “atascado”, un reseteo puede devolver la situación a un estado más neutro en el que el firmware vuelva a detectar correctamente las unidades conectadas.

Por último, no olvides probar con otros puertos USB o incluso con otro cable o adaptador si estás usando un hub o un concentrador. Hay ocasiones en las que un simple problema físico o de alimentación hace que el Mac no vea el dispositivo en el momento crítico del arranque, mientras que en macOS sí parece funcionar con normalidad.

Dominar la creación de unidades booteables en macOS, tanto en forma de instaladores ejecutables como de sistemas completos en discos externos, te da una flexibilidad enorme a la hora de instalar, reparar o simplemente experimentar con el sistema. Conociendo las diferencias entre cada método, las limitaciones de herramientas como BalenaEtcher, y los requisitos de Apple en cuanto a conexión a Internet, compatibilidad de versiones y seguridad de arranque, podrás preparar el USB que mejor se adapte a tus necesidades y tener siempre un plan B a mano por si el disco interno de tu Mac decide jubilarse sin avisar.

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