- La nueva barra de tareas y el menú de inicio de Windows 11 permiten anclar, desanclar y reorganizar aplicaciones para acceder más rápido a lo que usas a diario.
- Desde la configuración puedes ajustar alineación, tamaño, comportamiento, temas, colores, iconos y fuentes para adaptar la interfaz a tu forma de trabajar.
- Limitar animaciones, apps en segundo plano y usar herramientas de limpieza y copias de seguridad mejora el rendimiento y la estabilidad del sistema.
- Windows 11 Pro añade funciones avanzadas de seguridad y gestión que, junto a una activación legal y económica, lo hacen adecuado para uso profesional.
Si acabas de dar el salto a Windows 11 y ves la nueva barra de tareas centrada y el menú de inicio rediseñado, es normal que al principio te sientas un poco perdido. Este cambio visual es bastante grande respecto a Windows 10, pero la buena noticia es que se puede personalizar casi todo: posición, tamaño, iconos, panel de widgets, secciones recomendadas y un largo etcétera.
A lo largo de este artículo vas a ver, paso a paso, cómo activar y ajustar el nuevo diseño de la barra de tareas y del menú de inicio, cómo anclar y desanclar aplicaciones, organizar carpetas, cambiar temas, iconos, fuentes, optimizar el rendimiento y, de regalo, algunas recomendaciones sobre licencias baratas y legales de Windows 11 para que tengas el sistema bien activado sin meterte en líos.
Cómo funciona la nueva barra de tareas en Windows 11
En Windows 11, la parte de la barra de tareas donde aparecen los iconos de las aplicaciones está pensada para acceder rápido y gestionar mejor los programas abiertos. Puedes anclar tus apps favoritas, desanclar las que no usas y reorganizarlo todo arrastrando iconos sin complicaciones.
Cuando una aplicación está abierta, su icono se muestra con una pequeña línea o subrayado en la barra de tareas, para que sepas al instante qué está en ejecución. La ventana activa se resalta con el color de énfasis del sistema, lo que ayuda a identificar de un vistazo en qué programa estás trabajando en cada momento.
Este diseño busca favorecer una navegación rápida y una multitarea más cómoda, sobre todo si trabajas con varias ventanas a la vez. Si vienes de versiones anteriores, el cambio visual es notable, pero la lógica es muy similar: iconos anclados a la izquierda (o centrados) y aplicaciones abiertas resaltadas.
Fijar, quitar y reordenar aplicaciones en la barra de tareas
La barra de tareas es un espacio muy valioso del escritorio, así que conviene llenarla solo con accesos directos a las aplicaciones que realmente usas a diario. Anclar y desanclar es algo que harás continuamente al principio hasta dejarla a tu gusto.
Para anclar una aplicación desde la búsqueda, escribe su nombre en el cuadro de búsqueda de la barra de tareas, haz clic derecho sobre el resultado y selecciona la opción Anclar a la barra de tareas. Así no necesitas tener la app abierta para anclarla, basta con encontrarla.
Si la aplicación ya está abierta, también puedes anclarla directamente desde su icono activo: haz clic derecho sobre el icono de la barra de tareas y elige Anclar a la barra de tareas. Desde ese momento quedará fija incluso cuando cierres la ventana.
Para quitar algo que ya no quieres ver ahí, haz clic derecho sobre el icono anclado y pulsa Desanclar de la barra de tareas. Así irás limpiando la zona inferior hasta quedarte solo con lo importante y ganar espacio visual.
Si no te convence el orden de los iconos, simplemente haz clic y arrastra cada aplicación a la posición que más te convenga. Puedes, por ejemplo, dejar a la izquierda los navegadores, en el centro herramientas de trabajo y a la derecha apps secundarias.
Por qué merece la pena personalizar Windows 11
Configurar la interfaz no es solo cuestión de estética: un entorno limpio y adaptado a ti puede reducir la carga mental y mejorar bastante la productividad. Si usas el PC muchas horas, esos pequeños ajustes se notan a la larga.
Un escritorio bien organizado te permite acceder a archivos, apps y configuraciones sin estar rebuscando por menús llenos de iconos que nunca usas. Menos clics, menos distracciones y más foco en lo que realmente tienes que hacer.
Además, una interfaz que sientas como tuya hace que todo sea más intuitivo y familiar. Ajustar barra de tareas, colores, temas o fuentes no es un capricho: te ayuda a moverte por el sistema con menos esfuerzo.
Por último, con las opciones de accesibilidad y personalización puedes adaptar Windows 11 a tus necesidades físicas o visuales, cambiando tamaños de texto, contrastes, animaciones y mucho más para que resulte cómodo a la vista.
Novedades clave de diseño en Windows 11
Una de las señales de identidad de Windows 11 es su menú de inicio completamente rediseñado y centrado en la barra de tareas. Desaparecen los “live tiles” de Windows 10 y se apuesta por un panel más limpio con aplicaciones ancladas y una sección de contenido recomendado.
Otra de las grandes mejoras son los Snap Layouts y los grupos de ajuste, que permiten organizar las ventanas en distintas distribuciones predefinidas. Esto resulta muy útil en pantallas grandes o configuraciones multi-monitor para trabajar con varias apps a la vez.
El sistema también integra un panel de Widgets con noticias, tiempo, tráfico y otra información personalizada, que se abre desde su icono en la barra de tareas. Puedes ajustarlo para que muestre solo lo que de verdad te interesa.
Las sesiones de concentración vinculadas a la app Reloj ayudan a reducir interrupciones cuando necesitas estar a tope, combinando temporizadores, silenciamiento de notificaciones y listas de tareas.
En entornos profesionales, la diferencia entre Windows 11 Home y Pro se nota: la edición Pro añade funciones como BitLocker, Hyper-V o Windows Sandbox, además de opciones avanzadas de gestión y seguridad pensadas para empresas y usuarios exigentes.
Configurar orientación, tamaño y comportamiento de la barra de tareas
Aunque la barra de tareas centrada es el sello visual de Windows 11, muchos prefieren volver al estilo clásico con iconos alineados a la izquierda. Afortunadamente, esa opción sigue disponible desde la configuración.
Para cambiar la alineación, haz clic derecho en un espacio vacío de la barra de tareas y entra en Configuración de la barra de tareas. Dentro, busca la sección Comportamientos de la barra de tareas y, en “Alineación de la barra de tareas”, elige Izquierda o Centrada según te resulte más cómodo.
En ese mismo panel puedes ajustar el tamaño de los botones de la barra, activando o desactivando la opción de “botones pequeños”. Esto es útil si quieres que quepan más iconos sin que todo se vea apelotonado.
Windows 11 permite también definir un comportamiento más minimalista o más informativo. Desde la configuración de la barra puedes ocultarla automáticamente cuando no esté en uso, mostrar u ocultar insignias en los iconos (por ejemplo, contadores de mensajes) o decidir qué iconos de esquina del sistema se ven.
Si necesitas hilar fino, abre la app Configuración con Windows + I, ve a Personalización > Barra de tareas y decide qué iconos del sistema se muestran (Búsqueda, Vista de tareas, Chat, etc.), cómo funciona el desbordamiento de la bandeja y si quieres activar características como “Peek” para previsualizar ventanas al pasar el ratón, o mostrar los segundos en el reloj.
Aprovechar al máximo el nuevo menú de inicio
El menú de inicio de Windows 11 es el punto de partida de casi todo, así que conviene dejarlo bien configurado para que muestre solo las apps y archivos que realmente necesitas. Está dividido, básicamente, en aplicaciones ancladas y una zona de elementos recomendados.
La sección de aplicaciones ancladas se puede personalizar al detalle: abre inicio, localiza la app que quieras, haz clic derecho y elige “Anclar al inicio”. Para quitar algo, vuelve a hacer clic derecho y selecciona “Desanclar del inicio”. Para reorganizar, arrastra los iconos a la posición que quieras.
Si ves la parte de Recomendados llena de cosas que no te interesan, puedes limpiarla fácilmente. Desde el menú de inicio, haz clic derecho sobre un elemento y elige la opción para borrar todas las recomendaciones, dejando esa zona totalmente despejada.
Además, en la configuración de Inicio puedes decidir si quieres mostrar más apps ancladas o más recomendaciones, ajustando el equilibrio entre ambas zonas. Esto afecta al tamaño efectivo del menú, ya que define cuántas filas se mostrarán.
Una función muy útil es la posibilidad de crear carpetas dentro del panel de apps ancladas. Para ello, arrastra una aplicación encima de otra y se formará una carpeta con ambas. Después puedes renombrarla haciendo clic en el nombre y editándolo, ideal para agrupar por tipo (ofimática, juegos, edición, etc.).
Mover y recordar vistas en el menú de inicio
Aunque en Windows 11 el menú de inicio no se puede desplazar libremente por la pantalla como en épocas más antiguas, sí puedes variar su posición relativa cambiando la alineación de la barra de tareas. Si colocas los iconos a la izquierda, el botón y el menú de inicio también se desplazarán a esa zona.
Las secciones de Ancladas y Todas las aplicaciones recuerdan la última vista que hayas usado. Por ejemplo, si despliegas “Mostrar todo” en las apps ancladas, la próxima vez que abras inicio seguirá en vista expandida sin que tengas que repetir la acción.
En la lista de Todas las aplicaciones puedes alternar entre diferentes vistas (Categoría, Cuadrícula, Lista, según la implementación de Microsoft en tu versión). El sistema memoriza la opción elegida, así que no tendrás que reconfigurarla cada vez que abras el menú.
Si te molestan las sugerencias y contenido de ciertos proveedores en la zona recomendada, desde la configuración de inicio puedes desactivar proveedores concretos o incluso todos. Si lo haces, esa sección se colapsará y dejará de mostrarse.
Para aprender de forma visual, muchas guías incluyen vídeos explicativos sobre cómo personalizar el menú de inicio, donde se ve claramente el cambio de posición del botón, la creación de carpetas y la organización de apps ancladas, algo muy práctico si prefieres verlo en acción.
Organizar tus aplicaciones y accesos rápidos
Además de la barra de tareas y el menú de inicio, es importante cuidar cómo organizas tus aplicaciones dentro de la lista de programas instalados, porque es donde acabarás buscando lo que no tengas anclado.
Si entras en el menú de inicio y haces clic en Todas las aplicaciones, verás el listado completo de programas. Desde ahí puedes mover elementos en el panel principal utilizando opciones como “mover arriba” o “mover abajo” tras hacer clic derecho.
Esta organización ayuda a que las apps clave queden siempre en la parte superior de las secciones más relevantes, reduciendo el tiempo que pasas desplazándote hacia abajo cada vez que necesitas abrir algo puntual.
Cuando algo esté de más en el inicio, puedes simplemente seleccionar la opción Remover del inicio para desanclarlo, sin desinstalar la aplicación. De este modo limpias la interfaz pero mantienes el programa instalado por si más adelante vuelves a necesitarlo.
Del mismo modo, si echas en falta una app en el panel inicial, basta con localizarla en la lista de todas las aplicaciones, hacer clic derecho y optar por Anclar al inicio para que aparezca como acceso directo. En unos minutos puedes rediseñar por completo la parrilla de iconos.
Temas, colores, iconos y fuentes de Windows 11
Más allá de la barra de tareas y del menú de inicio, Windows 11 incluye muchas opciones para cambiar el aspecto general del escritorio: temas, colores, fondos, sonidos, iconos y fuentes del sistema.
En la sección Personalización > Temas de la app Configuración puedes elegir entre varios temas preinstalados con combinaciones de colores y fondos ya preparadas. También es posible descargar temas adicionales desde la Microsoft Store si quieres algo más específico.
Desde el apartado Colores, dentro de Personalización, eliges el modo claro, oscuro o personalizado, pudiendo aplicar un estilo para las ventanas del sistema y otro para las aplicaciones. Además, puedes seleccionar un color de acento para resaltar bordes, botones y la barra de tareas. También puedes hacer la barra de tareas transparente o acrílica con utilidades o configuraciones específicas.
Si quieres ir un paso más allá, puedes cambiar los iconos del escritorio y del sistema. Para ello, haz clic derecho en el escritorio, entra en “Personalizar”, luego en “Temas” y después en “Configuración de iconos de escritorio”. Desde ahí podrás sustituir iconos como Equipo, Papelera o Red por archivos .ico personalizados.
En el menú de Fuentes, dentro de Personalización, verás todas las tipografías disponibles en el sistema. Puedes ajustar el tamaño del texto desde Accesibilidad > Tamaño del texto, y refinar estilos o pesos de fuentes según la información que ofrezca cada tipo instalada.
Widgets, centro de acciones y ajustes rápidos
El panel de widgets de Windows 11 es otra pieza nueva pensada para reunir información relevante en un solo vistazo: noticias, tiempo, bolsa, calendario, tráfico y más, según los widgets que añadas.
Para acceder, haz clic en el icono de Widgets en la barra de tareas. Una vez dentro, puedes agregar nuevos módulos con el botón de suma o gestionar los existentes desde el icono de tres puntos, donde tendrás opciones para cambiar tamaño o eliminarlos.
Al igual que con los iconos del escritorio, puedes reordenar los widgets arrastrándolos arriba o abajo, colocando primero lo que más consultas y dejando contenido menos importante más abajo o directamente quitándolo.
El Centro de acciones y el panel de configuración rápida permiten controlar notificaciones y ajustes esenciales como Wi-Fi, Bluetooth, brillo o volumen. Se accede haciendo clic en el icono de notificación o sobre los iconos de red, batería o sonido.
Dentro de la configuración rápida, pulsando en el icono de lápiz podrás añadir o quitar mosaicos de funciones rápidas, así como reorganizarlos. En el apartado de notificaciones, desde Configuración > Sistema > Notificaciones, decides qué apps pueden mostrar avisos y cómo aparecen.
Optimizar Windows 11 para rendimiento y estabilidad
Si tu equipo no es especialmente potente, o simplemente quieres que el sistema vaya más ligero, conviene ajustar algunos detalles visuales para priorizar rendimiento frente a efectos estéticos. Windows 11 ofrece varias palancas para esto.
En Configuración > Accesibilidad > Efectos visuales puedes reducir o desactivar las animaciones, lo que agiliza la apertura y cierre de ventanas y menús. El cambio se nota especialmente en equipos con hardware modesto.
Si entras en Sistema > Acerca de > Configuración avanzada del sistema, dentro del apartado Rendimiento encontrarás un botón de “Configuración”. Ahí puedes elegir “Ajustar para obtener el mejor rendimiento” para deshabilitar todos los efectos visuales, o seleccionar “Personalizado” para activar solo los que realmente te interesen.
Otra fuente de consumo innecesario son las aplicaciones en segundo plano. Desde Configuración > Aplicaciones > Aplicaciones y características, selecciona una app, entra en “Opciones avanzadas” y en “Permisos de aplicaciones en segundo plano” marca “Nunca” si no necesitas que esté trabajando detrás de las cámaras.
Además, herramientas como Limpieza de disco o el desfragmentador/optimizador de unidades ayudan a liberar espacio y mantener los discos (especialmente los HDD) en buen estado. Ajustar los planes de energía en Sistema > Energía y suspensión también permite equilibrar rendimiento y consumo.
Seguridad, copias de seguridad y solución de problemas
Cuando te metes de lleno a personalizar Windows 11, sobre todo si tocas opciones avanzadas, es fundamental mantener ciertas medidas de seguridad para no acabar con un sistema inestable o con pérdida de datos.
El Registro de Windows, por ejemplo, es una base de datos muy delicada donde se guardan configuraciones internas del sistema y de las aplicaciones. Si vas a editarlo, haz siempre antes una copia de seguridad y limita los cambios a claves que entiendas bien; un error puede provocar fallos importantes.
Más allá del registro, lo ideal es crear con frecuencia copias de seguridad de archivos y puntos de restauración del sistema. Con la herramienta de copia de seguridad de Windows puedes hacer imágenes completas o copias de determinadas carpetas en discos externos o en la nube.
Para generar un punto de restauración, busca “Crear un punto de restauración” en el menú de inicio y sigue el asistente. Si algo sale mal después de un cambio grande, podrás volver a un estado anterior usando Restauración del sistema, accesible también desde la búsqueda.
En caso de errores, hay varios clásicos: si ves mensajes de “Acceso denegado”, asegúrate de usar una cuenta con permisos de administrador. Si sospechas que faltan archivos de sistema, puedes lanzar el comando sfc /scannow en una ventana de Símbolo del sistema con privilegios elevados para reparar componentes dañados. Para problemas concretos consulta soluciones si la barra de tareas o el menú inicio no responden.
Windows 11 para usuarios profesionales y contexto local
Las opciones de personalización de Windows 11 Pro están especialmente pensadas para quienes trabajan muchas horas delante del ordenador, como profesionales autónomos, usuarios de empresa o gente que teletrabaja con varios monitores.
En entornos donde el suministro eléctrico puede ser inestable o los equipos son una inversión importante, es clave optimizar consumo, rendimiento y durabilidad del hardware. Ajustar planes de energía, limitar apps en segundo plano y reducir efectos visuales contribuye a que los dispositivos duren más y consuman menos.
En el terreno corporativo, funciones como Política de grupo, Windows Sandbox o Windows Autopilot facilitan la gestión de flotas de equipos, la evaluación segura de software y el despliegue automatizado de configuraciones, todo ello apoyado en las mejoras de seguridad de Windows 11 Pro.
Si necesitas ir más allá de lo que permite la configuración estándar, existen utilidades de terceros como TaskbarX y Start11 que amplían las posibilidades de personalización del menú de inicio y la barra de tareas, permitiendo, por ejemplo, alineaciones más flexibles o diseños inspirados en versiones anteriores de Windows.
Por último, respecto a la activación del sistema, las formas más baratas y legítimas suelen pasar por adquirir licencias OEM o claves de actualización en distribuidores oficiales o en tiendas reconocidas que revenden licencias sobrantes de equipos empresariales, evitando siempre generadores ilegales o webs de dudosa reputación.
Un Windows 11 bien personalizado, con la barra de tareas y el menú inicio ajustados a tu gusto, colores y temas coherentes, widgets útiles, animaciones controladas y copias de seguridad al día, se convierte en un entorno de trabajo mucho más cómodo donde todo está exactamente donde lo esperas y el sistema responde ágil incluso en equipos modestos, permitiéndote centrarte en tus tareas sin pelearte con la interfaz.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.