Ventajas y desventajas de apagar el router por la noche

Última actualización: 12/03/2026
Autor: Isaac
  • Apagar el router por la noche ofrece un ahorro energético moderado y reduce ligeramente la exposición a ciberataques, pero el impacto económico es bajo.
  • Los routers están diseñados para funcionar 24/7; apagarlos cada día puede interferir en actualizaciones, domótica, seguridad del hogar y teléfono fijo.
  • La evidencia científica no demuestra que el WiFi doméstico sea dañino, aunque sí conviene cuidar la higiene de sueño y el uso de móviles antes de acostarse.
  • Los expertos recomiendan priorizar una buena configuración y reinicios puntuales frente al apagado diario, valorando cada caso según dispositivos y necesidades.

router encendido de noche

La duda de si es buena idea apagar el router por la noche se ha colado en muchas conversaciones: que si ahorra luz, que si dura más, que si las ondas son malas, que si así nadie te hackea… Al final, cada uno hace lo que le parece, pero es fácil equivocarse porque hay de todo: mitos, datos medio ciertos y algunas verdades que casi nunca se explican bien.

En las siguientes líneas vas a encontrar una visión lo más completa y aterrizada posible sobre el tema: qué pasa realmente con el consumo, cómo afecta a la vida útil del equipo, qué dicen los estudios sobre salud, qué riesgos hay en seguridad y en qué situaciones sí merece la pena apagarlo… y en cuáles es mejor dejarlo tranquilo trabajando 24/7, que para eso está diseñado.

Mitos más comunes sobre apagar el router por la noche

Uno de los errores más repetidos es pensar que apagar el router cada noche mejora su rendimiento. Estos aparatos están fabricados para funcionar de manera continua, con una temperatura relativamente estable. Si los estás apagando y encendiendo a diario, provocas cambios bruscos de temperatura y pequeños picos eléctricos que pueden generar más estrés en los componentes internos de lo que creemos.

También se oye mucho que así vas a ahorrar un dineral en la factura de la luz. La realidad es bastante menos espectacular: un router doméstico típico se mueve entre unos 5 y 12 W de consumo, y los cálculos de distintas fuentes sitúan el gasto anual en rangos que van aproximadamente desde 12-13 euros hasta 20-26 euros si está encendido todo el año sin parar. Incluso tomando escenarios más altos (262 kWh al año y unos 70-75 euros), apagarlo ocho horas diarias reduce solo un tercio de ese consumo, es decir, hablamos de unos 8-25 euros al año como máximo, y en la mayoría de hogares el ahorro se queda por debajo de los 10 euros anuales. La gestión del suministro eléctrico en hogares inteligentes ayuda a poner en contexto estos números y decidir prioridades de ahorro.

Otro tópico es que, si lo apagas, nadie podrá hackear tu red. Estrictamente cierto mientras está desenchufado: sin red, no hay ataque posible. Pero la seguridad de una red doméstica no se basa en apagar el router, sino en tener un buen cifrado (WPA2 o WPA3), una contraseña robusta, el firmware actualizado, desactivar funciones poco seguras como WPS o la administración remota y vigilar qué dispositivos se conectan. Reducir unas horas la “ventana” de exposición ayuda algo, pero no sustituye a una configuración segura.

Y luego está el tema de la salud: hay quien insiste en que las ondas WiFi son peligrosas para el organismo. La evidencia científica disponible hasta ahora no respalda esa idea. Las redes WiFi emiten en 2,4 y 5 GHz con muy poca potencia, y la radiación que recibes de un router es decenas o incluso centenares de veces menor que la de un móvil pegado a la oreja durante una llamada. Organismos como la OMS y las autoridades europeas coinciden en que, a los niveles habituales de exposición en el hogar, no hay pruebas de daños para la salud.

Conviene además recordar que, aunque desconectes tu router, seguirás rodeado de señales inalámbricas: las de tus vecinos, las redes de comercios cercanos, puntos de acceso públicos… Basta abrir la lista de redes en el móvil para comprobarlo. Por eso no tiene sentido obsesionarse con “apagar el WiFi” como si con eso eliminaras todas las ondas del entorno.

router wifi en casa

Ventajas reales de dejar el router encendido 24/7

Más allá de desmontar mitos, es importante entender por qué, en la práctica, las operadoras y muchos técnicos recomiendan no apagar el router cada noche. Para empezar, mientras está encendido mantiene una comunicación constante con la central de la compañía, aportando datos sobre calidad de línea, cortes, errores, etc. Si lo apagas a diario, esa monitorización se interrumpe y, ante ciertos problemas, al operador le puede costar más detectar qué está fallando.

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Por otro lado, buena parte de los procesos técnicos y de mantenimiento (actualizaciones de firmware del router, pruebas de línea, cambios de configuración remotos) se lanzan de madrugada precisamente para no molestar al usuario. Si el equipo está apagado, esas tareas pueden quedar pendientes o fallar, lo que, a la larga, afecta a la estabilidad y seguridad de la conexión.

Si tienes una casa con dispositivos conectados, apagar el router por rutina puede ser un auténtico quebradero de cabeza. Tu red WiFi es el “pegamento” que mantiene vivos altavoces inteligentes, aspiradoras robot, bombillas, enchufes y termostatos WiFi, televisores conectados, consolas, NAS… Si el router se apaga, se queda todo colgado: se pierden automatizaciones, no funcionan las órdenes por voz, no se ejecutan copias de seguridad nocturnas y, en muchos casos, al reanudar la conexión hay que esperar un rato hasta que cada aparato detecta la red y se vuelve a asociar.

Más delicado aún es el caso de la seguridad del hogar. Muchas cámaras IP, sensores de movimiento, alarmas conectadas o detección de humo y fugas de agua dependen de que el router esté operativo para poder enviar avisos al móvil o a la central receptora. Si desenchufas el router por la noche o durante unas vacaciones, pierdes esa capa de protección: ante un incidente, el sistema no podrá comunicarse contigo.

Además, ciertos teléfonos fijos modernos ya no usan la clásica roseta de pared, sino que se conectan al puerto de telefonía del propio router. En esos casos, apagar el router equivale a quedarse sin línea fija durante las horas en que está apagado. Puede no importarte, pero conviene tenerlo presente, sobre todo si hay personas mayores en casa que usan el fijo como teléfono principal.

Otro argumento a favor de dejarlo siempre encendido tiene que ver con la propia vida útil del aparato. Los routers están diseñados para funcionar durante meses seguidos sin reinicios manuales, manteniendo una temperatura estable. Los ciclos continuos de apagado y encendido pueden provocar estrés térmico y pequeños picos eléctricos que, con el tiempo, afectan más a la fuente de alimentación y a ciertos componentes que el mero hecho de estar encendido.

apagar router por la noche

Cuándo sí tiene sentido apagar (o reiniciar) el router

Aunque no sea buena idea convertirlo en un ritual diario, hay varias situaciones en las que apagar el router está plenamente justificado. Una de las más claras son las ausencias largas: si vas a pasar semanas o meses fuera de casa y no dependes de cámaras o sistemas de vigilancia conectados, desenchufar el router reduce algo el riesgo de ciberataques mientras no estás y recorta, aunque sea modestamente, el consumo eléctrico.

Otra razón frecuente es la solución de problemas de conexión. Si notas cortes constantes, lentitud injustificada o fallos raros, uno de los primeros consejos técnicos es apagar el router, esperar alrededor de 30 segundos y volver a encenderlo. Ese reinicio “en frío” borra procesos colgados, limpia la memoria y resetea la conexión con la operadora, arreglando la mayoría de incidencias menores.

También puede ser necesario apagar o reiniciar el router cuando se realiza una actualización manual de firmware o un cambio de configuración más profundo desde el panel de administración. En ocasiones, el propio sistema te pedirá que lo reinicies para aplicar los cambios, y en estos casos sí es importante seguir las instrucciones al pie de la letra.

Si tu proveedor te asigna una IP pública dinámica y, por algún motivo, necesitas cambiarla (por ejemplo, para evitar un bloqueo, resolver problemas con ciertos servicios online o dejar atrás un posible ataque DDoS), mantener el equipo apagado unos minutos puede forzar la asignación de una nueva dirección IP cuando se vuelva a conectar.

En escenarios de seguridad más delicados, si sospechas que alguien está usando tu WiFi sin permiso o notas comportamientos extraños en la red, una pauta razonable es: apagar el router para cortar el acceso, volver a encenderlo, entrar cuanto antes en la configuración, cambiar la contraseña de la red inalámbrica, revisar la lista de dispositivos conectados y, si es posible, actualizar el firmware. Aquí el apagado sirve como medida inmediata para echar intrusos y ganar tiempo.

Por último, hay un caso concreto en el que sí puede venir bien darle un descanso extra: en épocas de calor extremo. Si el router está en un lugar mal ventilado o recibe directamente el sol, es fácil que se sobrecaliente y baje el rendimiento. Apagarlo un rato para que se enfríe ayuda, pero lo realmente recomendable es reubicarlo en una zona fresca, elevada, sin obstáculos encima y sin “encajonarlo” en muebles cerrados.

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Ahorro energético: cuánto se gana apagando el router

El argumento del ahorro energético suena muy atractivo, sobre todo en un contexto de subidas en el precio de la luz, pero conviene poner los números sobre la mesa para saber cuánto se gana realmente apagando el router por la noche. Diferentes fuentes toman como referencia routers de entre 5 y 10 W de consumo medio. Si consideramos 10 W las 24 horas, hablaríamos de unos 240 W al día, unos 7,2 kWh al mes y algo más de 80 kWh al año.

Si lo apagas, por ejemplo, 8 horas cada noche, el equipo estaría encendido solo 16 horas diarias, de modo que el consumo se recorta aproximadamente en un tercio. Con esas cifras, se estima un ahorro de unos 2,4 kWh al mes. Traducido a dinero, con precios medios habituales de la electricidad, eso se queda en torno a 70-80 céntimos mensuales, menos de 10 euros al año.

Otros estudios, tomando modelos más tragones (entre 9 y 10 W de media con picos mayores) elevan el gasto a unos 79 kWh por hora y 262 kWh por año, lo que con determinadas tarifas puede suponer entre 23 y 76 euros anuales. Incluso en este escenario alto, apagarlo todas las noches ronda los 8-25 euros de ahorro al año. No es ridículo, pero tampoco es la panacea del ahorro eléctrico.

Comparado con el llamado consumo fantasma de otros aparatos (televisores, consolas, microondas, equipos de música en stand by, cargadores siempre enchufados), el router no es precisamente el peor de la casa. En España, se calcula que ese consumo en reposo representa entre el 7 y el 11 % de la energía anual del hogar, unos 300 kWh de media, alrededor de 50 euros al año. En muchos casos, sale más a cuenta atacar esos otros aparatos con regletas con interruptor o temporizadores que obsesionarse con el router.

Por eso, desde el punto de vista estrictamente económico, muchos expertos coinciden: el ahorro existe, pero es modesto. Tiene sentido si quieres exprimir cada céntimo de consumo y estás dispuesto a asumir los inconvenientes, pero no es el factor decisivo para la mayoría de usuarios.

Salud, ondas WiFi y calidad del sueño

La parte de salud es probablemente la que más controversia genera porque mezcla estudios científicos, percepciones personales y mucha desinformación que circula por redes sociales. A día de hoy, la posición de organismos como la OMS es clara: a los niveles de exposición actuales, no hay evidencia de que las redes WiFi domésticas dañen la salud. La potencia de emisión es baja y las distancias típicas en un hogar reducen aún más la intensidad de campo que llega al cuerpo.

Dicho esto, también han ido apareciendo trabajos que apuntan a una posible influencia de determinadas radiaciones en la calidad del sueño. Algunos experimentos en laboratorio, con pocas personas y en condiciones muy controladas, han observado cambios en la actividad cerebral durante el descanso cuando los sujetos duermen cerca de fuentes de microondas similares a un router doméstico. En algunos casos, los participantes declararon dormir algo peor o tener un sueño menos profundo.

Hay que ser prudentes: se trata de muestras pequeñas, con resultados que necesitan replicarse a mayor escala y que no establecen una relación causal firme. Pero sí invitan a mantener cierta actitud de precaución razonable en personas especialmente sensibles o que duermen con el router literalmente al lado de la cama. Una medida sencilla es situar el equipo lejos de las zonas de descanso, evitar colocarlo en mesillas o cabeceros y, si te quedas más tranquilo, programar el apagado de la WiFi (o del router entero) mientras duermes.

Otro factor que influye tanto o más que las ondas es el uso excesivo de móviles y pantallas antes de acostarse. La luz azul de smartphones, tablets y ordenadores reduce la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. Los expertos en higiene del sueño recomiendan limitar el uso de estos dispositivos al menos una hora antes de dormir, activar los filtros de luz azul y, si es posible, dejar el móvil lejos de la cama para evitar la tentación de mirar notificaciones cada dos por tres.

En este contexto, cerrar la conexión por la noche (ya sea apagando el router o desactivando las conexiones del móvil) puede ayudarte a “desconectar” de verdad: sin WiFi ni datos, se reducen las interrupciones y distracciones, y es más fácil centrarse en descansar sin estar pendiente de mensajes, redes o correos.

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Seguridad digital: lo que realmente importa

En materia de ciberseguridad, apagar el router por la noche tiene un beneficio evidente: durante ese tiempo, tu red deja de ser un objetivo accesible por Internet. Un atacante no puede lanzar intentos de fuerza bruta contra tu contraseña WiFi, ni explotar vulnerabilidades del firmware, ni escanear los puertos abiertos de tu red local mientras el equipo está desenchufado.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que esta no debería ser tu principal línea de defensa. Lo importante es que el router esté bien configurado y actualizado: contraseñas complejas que combinen letras, números y símbolos, cambio del SSID por defecto para no dar pistas del modelo y operador, cifrado WPA2 o WPA3 activado, desactivación de WPS y de la administración remota si no es imprescindible y un buen software antimalware en ordenadores y móviles.

Además, en caso de viaje largo, sí puede ser sensato plantearse apagarlo si no empleas sistemas de videovigilancia o alarmas conectadas. Mientras estás fuera, es más difícil reaccionar ante vulnerabilidades nuevas que requieran instalar un parche o cambiar la configuración, así que reducir el tiempo de exposición puede sumar un plus de tranquilidad. Si, por el contrario, dependes de cámaras o sensores online para vigilar la vivienda, en ese escenario apagarlo dejaría inutilizados esos sistemas, así que lo razonable es mantenerlo activo y reforzar bien la seguridad.

Por otro lado, algunos modelos de router y muchos sistemas de domótica permiten programar horarios o perfiles de acceso. De esta manera, puedes desconectar solo ciertos dispositivos en franjas concretas (por ejemplo, consolas por la noche o la WiFi de los niños a partir de cierta hora) sin necesidad de apagar todo el equipo, manteniendo el resto de la casa y los sistemas críticos siempre operativos.

router wifi apagado

Apagar, reiniciar, programar: qué recomiendan los expertos

En general, los técnicos coinciden en que no hay motivos de peso para apagar el router todas las noches en un hogar medio con varios dispositivos conectados. El ahorro en luz es modesto, los routers están diseñados para estar encendidos permanentemente y los cortes diarios pueden complicar la vida a la domótica, a los sistemas de seguridad y a quienes necesitan conexión casi desde que abren los ojos por la mañana.

Lo que sí recomiendan muchos especialistas es reiniciar el router de forma periódica, pero con una frecuencia mucho más baja: por ejemplo, una vez a la semana o cada dos semanas suele ser suficiente. Ese reinicio libera memoria, limpia procesos y refresca la conexión sin someter al aparato al estrés de apagados y encendidos constantes. Si tu router no tiene opción de reinicio programado, puedes usar un enchufe inteligente con programación local para automatizarlo.

Algunos fabricantes integran en sus routers una función de programar el apagado o encendido solo de la WiFi, sin apagar completamente el dispositivo. Es una alternativa intermedia interesante: dejas de emitir señal inalámbrica en determinadas horas (por ejemplo, de madrugada), pero sigues manteniendo la red cableada y evitas los picos eléctricos del apagado total.

Eso sí, si decides desconectar el router poniéndolo como rutina, conviene hacerlo bien: siempre dejar unos 20-30 segundos entre apagar y volver a enchufar, evitar encenderlo y apagarlo varias veces seguidas y revisar de vez en cuando que el firmware esté al día. Un router actualizado y bien ventilado va a durar muchos años aunque esté encendido 24/7, y probablemente lo cambies por uno nuevo antes de que muera por desgaste.

Al final, la decisión de apagar o no el router por la noche es bastante personal y depende mucho del tipo de hogar que tengas, de cuántos dispositivos conectados utilizas y de lo maniático que seas con la factura de la luz o con la exposición a ondas y posibles ataques. Entendiendo bien qué se gana y qué se pierde con cada opción, es mucho más fácil escoger la que encaja contigo sin caer en alarmismos ni promesas de ahorro milagroso.

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