- Endesa y su comercializadora regulada Energía XXI han sufrido un ciberataque que permitió un acceso no autorizado a su plataforma comercial.
- Se han visto comprometidos datos personales, contractuales y, en algunos casos, datos bancarios (IBAN), pero la compañía insiste en que las contraseñas no se han filtrado.
- El atacante, que se hace llamar Spain, asegura haber robado más de 1 TB de información de hasta 20 millones de clientes y ha intentado negociar con la empresa.
- Autoridades y expertos recomiendan extremar la precaución ante posibles fraudes, revisar cuentas y contratos, y vigilar comunicaciones sospechosas.

El reciente ciberataque contra Endesa y su comercializadora regulada Energía XXI ha puesto en alerta a millones de usuarios en España, al destaparse un acceso ilícito a su plataforma comercial que ha comprometido información sensible de clientes de luz y gas. La compañía, uno de los grandes actores del sector energético, ha tenido que activar a contrarreloj todos sus protocolos de seguridad y comunicación.
Según ha reconocido la propia empresa, terceros no autorizados habrían accedido y, en algunos casos, exfiltrado datos personales y financieros vinculados a contratos energéticos. Aunque Endesa recalca que las contraseñas de acceso no se han visto afectadas, el volumen y la naturaleza de la información filtrada han desatado preocupación entre los consumidores y han vuelto a poner el foco en la ciberseguridad del sector energético español.
Qué ha pasado exactamente en el ciberataque a Endesa
Endesa y Energía XXI han confirmado la existencia de un incidente de seguridad que permitió un acceso no autorizado e ilegítimo a su plataforma comercial. Ese acceso habría posibilitado que un actor malicioso consultara y copiara datos pertenecientes a una parte de su base de clientes, tanto de mercado libre (Endesa Energía) como de mercado regulado (Energía XXI).
En los correos remitidos a los afectados, la empresa explica que, a pesar de las medidas de seguridad previamente implantadas, se han detectado evidencias claras de que un atacante logró superar las barreras de protección y llegar a bases de datos internas. A partir de esa detección, Endesa asegura que se activaron de inmediato los procedimientos de respuesta a incidentes previstos para estos casos.
La compañía indica que el incidente quedó “contenido de manera inmediata y satisfactoria”, pero reconoce que, durante la ventana de exposición, se produjo un acceso a información considerada confidencial. Paralelamente, se han puesto en marcha tareas de monitorización reforzada de los sistemas para identificar cualquier actividad anómala posterior al ataque.
Endesa también ha reconocido ante sus clientes que todavía está investigando el alcance definitivo de la brecha, tanto con sus equipos internos como con proveedores tecnológicos implicados en la gestión de la plataforma comercial, con el objetivo de reconstruir con precisión qué ocurrió y en qué momento.
Qué tipo de datos se han visto comprometidos
La información facilitada por la eléctrica a los usuarios afectados detalla que el atacante habría tenido acceso a datos identificativos básicos, datos de contacto y números de DNI, junto con otros elementos vinculados a los contratos de suministro. No se trata únicamente de nombres y apellidos: en muchos casos hablamos de información suficiente para perfilar a un cliente concreto.
Además de esos datos personales, la empresa reconoce que se han visto comprometidos datos relacionados con los contratos energéticos, como referencias de contrato de luz o gas y códigos de identificación de los puntos de suministro (CUPS). Esta información, por sí sola, ya permite construir una imagen bastante detallada de la relación del cliente con la compañía.
El punto más delicado del incidente es que, en determinados casos, también se habrían expuesto los medios de pago asociados a los contratos. En la práctica, esto implica que los atacantes podrían haber obtenido el IBAN de la cuenta bancaria desde la que se abonan las facturas, así como ciertos datos de facturación e historial de cambios en las cuentas asociadas.
Endesa insiste reiteradamente en todos sus comunicados en que las contraseñas y credenciales de acceso a las áreas de cliente no forman parte del conjunto de datos comprometidos. Es decir, los atacantes no dispondrían, según la empresa, de los datos necesarios para entrar directamente en el área privada de los usuarios.
En algunos análisis independientes se subraya, no obstante, que el paquete de información filtrada sería especialmente amplio: datos personales completos, información financiera, detalles de consumo y datos regulatorios (como inclusión en listas Robinson, cuentas exentas o historiales de incidencias), lo que aumenta notablemente el riesgo de usos maliciosos si se confirma todo lo que asegura el ciberdelincuente.
El hacker «Spain» y la posible filtración masiva de 20 millones de clientes
Mientras Endesa mantiene un tono prudente en sus comunicaciones oficiales, en paralelo ha ido ganando peso el testimonio de un ciberdelincuente que se hace llamar Spain en foros de la dark web. Este atacante asegura ser el responsable del incidente y afirma haber obtenido una base de datos en formato .sql de dimensiones muy preocupantes.
Spain afirma que se hizo con más de 1 TB de información correspondiente a alrededor de 20 millones de personas, una cifra muy superior a la reconocida públicamente por la compañía, que de momento no ha puesto números sobre la mesa. Según este individuo, el acceso a los sistemas se habría realizado en apenas dos horas y media, lo que apuntaría a una vulnerabilidad grave o a credenciales comprometidas, o a técnicas de movimiento lateral como el pivoting en hacking.
Para respaldar sus declaraciones, el hacker ha llegado a compartir datos reales de un periodista que había firmado un contrato doméstico con Endesa, demostrando así que, al menos, parte de la información que dice poseer coincide con datos actuales y verificados. Posteriormente, también publicó una muestra de unos 1.000 registros de clientes en un foro clandestino.
El ciberdelincuente sostiene que ya ha intentado contactar con cuentas corporativas de Endesa por correo electrónico con la intención de negociar, criticando que, a su juicio, la compañía no haya mostrado interés en dialogar ni en proteger a sus clientes. Afirma asimismo haber recibido ofertas de terceros por la base de datos, con cantidades que, según él, superarían los 200.000 euros por una parte del paquete.
En sus mensajes, Spain lanza además un aviso: si no recibe respuesta, amenaza con seguir filtrando más información, asegurando que “todos los clientes están en riesgo” y presionando a la empresa al recordar sanciones anteriores vinculadas a la gestión de datos personales.
Respuesta oficial de Endesa y notificación a las autoridades
Desde el momento en que se tuvo constancia del incidente, Endesa afirma haber activado sus protocolos internos de ciberseguridad, lo que incluye el bloqueo inmediato de las cuentas de acceso que se consideraban comprometidas, así como una revisión detallada de los registros de actividad (logs) de sus sistemas.
La compañía remarca que los servicios y la operativa diaria funcionan con normalidad, es decir, el suministro de luz y gas no se ha visto afectado ni ha habido interrupciones en la atención comercial ordinaria. El problema se sitúa en el plano de la confidencialidad de los datos, no en la continuidad del servicio energético.
De acuerdo con la normativa de protección de datos, Endesa explica que ha notificado el incidente a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) tras realizar una evaluación inicial del alcance de la brecha. También se ha informado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que, en caso necesario, se puedan emprender investigaciones penales.
La empresa asegura que está llevando a cabo una investigación interna en profundidad, revisando sus sistemas, la actuación de sus proveedores y todos los posibles vectores de entrada que pudieran haber sido utilizados por el atacante. En función de los resultados, se prevé la aplicación de nuevas medidas técnicas y organizativas que refuercen su postura de seguridad.
Endesa ha reiterado en sus comunicaciones su compromiso con la privacidad y la transparencia, asegurando que volverá a contactar con los clientes si se obtienen datos adicionales relevantes sobre lo sucedido o si se detecta un aumento del nivel de riesgo para los derechos de los afectados.
Riesgos reales para los clientes: suplantación de identidad y fraudes
Aunque, a fecha de los comunicados enviados, la compañía indica que no tiene constancia de un uso fraudulento de los datos sustraídos, reconoce abiertamente que el acceso no autorizado abre la puerta a varios escenarios de riesgo para los usuarios, especialmente en el medio y largo plazo.
El primer peligro señalado es la posible suplantación de identidad de los clientes. Con nombre, apellidos, DNI, dirección y datos bancarios, cualquier ciberdelincuente podría intentar contratar servicios, solicitar créditos o realizar operaciones financieras a nombre de las víctimas. Este tipo de fraudes se han vuelto relativamente frecuentes en los últimos años en España.
Otro riesgo importante es el de que los datos robados se publiquen o se vendan en foros clandestinos, perdiéndose por completo el control sobre quién accede a esa información y con qué fin. Una vez los datos circulan en mercados ilícitos, pueden reutilizarse durante meses o incluso años en múltiples campañas delictivas.
Los expertos en ciberseguridad también advierten del aumento de campañas de phishing, spam y malvertising muy dirigidas, en las que los atacantes se hacen pasar por Endesa, por bancos u otras entidades relacionadas. El hecho de disponer de datos reales y precisos de los clientes les permite elaborar mensajes mucho más creíbles, lo que incrementa la tasa de éxito de las estafas.
Entre los escenarios contemplados se encuentran correos electrónicos, SMS o llamadas telefónicas en los que se solicitan datos adicionales, se piden pagos urgentes o se anima al usuario a descargar archivos supuestamente legítimos (como facturas o comprobantes) que, en realidad, contienen malware o redirigen a páginas web falsificadas.
Recomendaciones para los clientes afectados o potencialmente afectados
Ante esta situación, tanto la propia Endesa como diferentes organismos y asociaciones de consumidores han difundido una serie de pautas básicas de autoprotección dirigidas a los usuarios que han recibido el aviso o sospechan que podrían estar incluidos en la filtración.
En primer lugar, se recomienda vigilar con mucha atención las comunicaciones recibidas en los próximos días y semanas. Cualquier correo, SMS o llamada que solicite datos sensibles, contraseñas, códigos bancarios o que incluya enlaces sospechosos debe tratarse con extrema cautela. En caso de duda, es preferible no facilitar información y contactar directamente con la empresa a través de sus canales oficiales.
Los expertos aconsejan también revisar con frecuencia los movimientos de las cuentas bancarias asociadas a Endesa o Energía XXI, así como comprobar que no existan cargos, domiciliaciones o productos financieros que el titular no haya contratado. Si se detecta algo extraño, conviene avisar al banco lo antes posible y, si procede, presentar denuncia ante las autoridades.
Quienes utilicen aplicaciones o áreas de cliente vinculadas a los contratos energéticos deberían actualizar sus contraseñas por otras más robustas y únicas, incluso aunque Endesa señale que esas claves no se han visto filtradas. El cambio periódico de contraseñas y el uso de autenticación en dos pasos son medidas recomendables en cualquier contexto.
En el caso de personas que ya no sean clientes de Endesa o Energía XXI pero hayan recibido el aviso, algunas organizaciones de consumidores sugieren ejercer el derecho de supresión de datos ante la compañía para minimizar su exposición futura. La AEPD dispone de modelos de solicitud para este tipo de trámites en su sede electrónica.
Canales de contacto y teléfonos habilitados por Endesa
Para resolver dudas y canalizar posibles incidencias relacionadas con el incidente, la compañía ha habilitado líneas telefónicas específicas para los afectados, diferenciando entre las dos comercializadoras implicadas en el ciberataque.
Los clientes de Endesa Energía (mercado libre) pueden dirigirse al número 800 760 366, mientras que los usuarios de Energía XXI (mercado regulado) disponen del teléfono 800 760 250. En estos canales se atienden consultas relativas al aviso recibido, posibles anomalías detectadas o dudas sobre los pasos a seguir.
Además, la empresa ha recordado que sus delegados de protección de datos están disponibles para cualquier consulta relacionada con la privacidad y el tratamiento de la información personal. Se puede contactar con ellos a través de las direcciones de correo electrónico oficiales indicadas en los comunicados.
La compañía insiste en que no se deben facilitar datos personales o financieros a personas o números no verificados, incluso aunque digan llamar en nombre de Endesa, del banco o de organismos públicos. La recomendación es colgar, buscar el contacto oficial en la web de la entidad correspondiente y confirmar la llamada por esa vía.
En caso de contar con indicios sólidos de un uso indebido de la información, los usuarios también pueden presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos si consideran que se ha vulnerado su derecho fundamental a la protección de datos, además de acudir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Un episodio más en la escalada de ciberataques al sector energético
El incidente que afecta a Endesa se enmarca en un contexto de creciente presión sobre las infraestructuras críticas y los grandes operadores en España y en Europa. En los últimos meses, empresas del Ibex 35 como Iberdrola, Repsol, Iberia o Banco Santander han reconocido haber sufrido ataques informáticos o fugas de datos de relevancia.
Datos analizados por firmas especializadas apuntan a que, durante el último año, los incidentes de ciberseguridad en sectores esenciales habrían crecido más de un 40%, con el área energética concentrando un porcentaje especialmente significativo. El papel estratégico de estas compañías las convierte en objetivos muy atractivos para grupos criminales y, en algunos casos, actores ligados a intereses geopolíticos.
Expertos en monitorización y seguridad informática subrayan que no solo importa la cantidad de incidentes, sino su gravedad y la eficacia con la que se ejecutan. En muchas organizaciones persisten problemas como la falta de segmentación adecuada de redes, permisos excesivos, configuraciones erróneas o dependencia casi total de proveedores externos sin suficiente supervisión.
Desde el ámbito técnico se insiste en la necesidad de reforzar la observabilidad y la monitorización continua de sistemas, redes y aplicaciones, de forma que se puedan detectar comportamientos anómalos y aplicar detección y defensa antes de que deriven en brechas masivas de datos. Las soluciones que combinan supervisión integral con capacidades de análisis avanzado y, cada vez más, con inteligencia artificial, ganan peso en un entorno de amenazas en constante evolución.
En paralelo, se recalca que la seguridad no depende solo de herramientas, sino también de organización interna y cultura: saber quién tiene acceso a qué, revisar periódicamente esos accesos, auditar configuraciones y formar al personal en buenas prácticas sigue siendo tan importante como disponer de la última tecnología de defensa; junto a estas medidas conviene aplicar reglas de firewall y AppLocker adecuadas.
El caso de Endesa ilustra hasta qué punto un ataque dirigido a una gran compañía energética puede impactar directamente en millones de ciudadanos sin necesidad de cortar la luz ni el gas: basta con comprometer los datos personales y financieros de sus clientes para generar incertidumbre, trabajo extra de vigilancia y riesgo de fraudes a medio plazo. Mientras la investigación técnica avanza y las autoridades valoran responsabilidades, la prioridad para los usuarios pasa por mantener la calma, reforzar sus propias medidas de protección digital, estar muy atentos a cualquier movimiento extraño en bancos y contratos, y utilizar los canales oficiales de la compañía y de los organismos públicos para resolver dudas o denunciar posibles estafas.
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