Sincronización WiFi entre iPhone y Apple Watch en Europa

Última actualización: 28/11/2025
Autor: Isaac
  • Apple desactiva en la Unión Europea la sincronización automática de redes WiFi entre iPhone y Apple Watch por las exigencias de la Digital Markets Act.
  • La compañía alega riesgos de privacidad al compartir el historial de redes con terceros y prefiere eliminar la función antes que abrir su hardware.
  • Los usuarios europeos deberán introducir manualmente las contraseñas WiFi en el Apple Watch y gestionar las redes desde el propio reloj.
  • El cambio evidencia una mayor fragmentación regional de funciones en el ecosistema Apple y reaviva el debate entre interoperabilidad y privacidad.

Sincronización WiFi entre iPhone y Apple Watch

La sincronización WiFi entre iPhone y Apple Watch ha sido durante años una de esas funciones silenciosas de Apple que “simplemente funciona” y casi nadie se paraba a pensar cómo lo hacía. Configurabas el iPhone, te conectabas a una red inalámbrica y, sin tocar nada más, el reloj era capaz de aprovechar esa misma conexión cuando el móvil no estaba cerca, manteniendo notificaciones, llamadas y datos actualizados.

Todo este engranaje automático, sin embargo, está dando un giro muy serio en Europa. Con iOS 26.2 y watchOS 11.2 Apple va a suprimir la sincronización automática de redes WiFi entre el iPhone y el Apple Watch en los países de la Unión Europea, en gran parte por la presión regulatoria del Digital Markets Act (DMA). A partir de ese momento, el reloj seguirá conectándose a WiFi, pero ya no heredará sin esfuerzo todas las redes conocidas por el iPhone, y eso cambia bastante la experiencia para quienes usan el Watch con más independencia.

Qué era exactamente la sincronización WiFi automática entre iPhone y Apple Watch

Durante mucho tiempo, cuando configurabas tu reloj, el sistema se encargaba de compartir de forma transparente las redes WiFi conocidas por el iPhone. Es decir, si tu móvil se conectaba a la WiFi de casa, de la oficina o de un bar, el Apple Watch “aprendía” esas credenciales sin que tú tuvieras que escribir ninguna contraseña en la diminuta pantalla del reloj.

Gracias a esta sincronización silenciosa de credenciales, si dejabas el iPhone cargando en el salón y te ibas a otra habitación o bajabas a la calle, el Apple Watch podía seguir enganchado a una red WiFi conocida siempre que estuviera al alcance. Eso le permitía seguir recibiendo notificaciones, mostrar información actualizada de apps como Tiempo o Bolsa, enviar y recibir mensajes, e incluso hacer llamadas de FaceTime Audio sin depender del teléfono en todo momento.

Esta característica encajaba perfectamente con la filosofía de Apple de reducir al mínimo la fricción para el usuario. No había que ir guardando contraseñas en varios sitios ni repetir configuraciones: conectabas el iPhone una sola vez y el resto del ecosistema se beneficiaba. Para muchos usuarios pasaba desapercibida, pero su ausencia se nota en cuanto deja de estar disponible.

La sincronización de redes WiFi no era solo un tema de comodidad básica. Servía de base para otras experiencias avanzadas que Apple fue añadiendo con los años, como el traspaso automático de llamadas entre dispositivos, el desbloqueo del Mac con el Apple Watch o determinadas integraciones con HomeKit. Todo ello se apoyaba en que el reloj pudiese comunicarse de forma estable con Internet incluso cuando el iPhone no estaba justo al lado.

Conexión WiFi del Apple Watch

Por qué Apple elimina esta función en Europa: DMA, privacidad y tiras y aflojas

El origen de este cambio está en la Digital Markets Act (DMA) de la Unión Europea, una normativa pensada para controlar a las grandes plataformas tecnológicas consideradas “guardianes de acceso” al mercado digital. Entre muchas otras obligaciones, la DMA exige que ciertas tecnologías clave de los sistemas operativos se abran a terceros desde el primer día, para garantizar la interoperabilidad y evitar que un único fabricante tenga todas las ventajas.

En este contexto, la Comisión Europea entiende que, si el Apple Watch puede recibir automáticamente credenciales WiFi procedentes del iPhone, ese mismo canal debería poder ser utilizado por otros dispositivos ajenos a Apple, como relojes de otras marcas, tabletas o incluso equipos de fabricantes competidores. El razonamiento es: si existe un mecanismo interno, debe estar disponible para todos por igual.

Apple, sin embargo, considera que compartir este tipo de acceso supondría un riesgo inaceptable para la privacidad. Según la compañía, el historial de redes WiFi a las que se conecta un usuario puede revelar información extremadamente sensible: qué hospitales frecuenta, si acude a clínicas de fertilidad, qué juzgados o instituciones visita, dónde vive o trabaja, o incluso a qué lugares acude de forma periódica.

Desde la perspectiva de Apple, abrir este canal de sincronización a empresas externas implicaría dar a terceros acceso a un mapa muy detallado de la vida del usuario, justo lo que la compañía lleva años diciendo que quiere evitar. En comunicados previos sobre otras partes de la DMA, la firma ya ha advertido de que ciertas exigencias podrían “entregar datos sensibles a empresas que viven de recolectarlos”, algo que para ellos choca de frente con su discurso de privacidad.

Ante esta disyuntiva, y según ha explicado la propia Apple a medios europeos, la decisión ha sido desactivar por completo la sincronización automática de redes WiFi entre iPhone y Apple Watch en la Unión Europea. De este modo, técnicamente cumple con la normativa: si ya no existe ese canal exclusivo a nivel de sistema, no hay nada que abrir a terceros. Es una medida preventiva para evitar que Bruselas pueda exigir acceso directo al hardware WiFi del iPhone antes de finales de 2025.

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Qué cambia a partir de iOS 26.2 y watchOS 11.2 para los usuarios europeos

Con la llegada de iOS 26.2 y watchOS 11.2, los usuarios de la Unión Europea dejarán de disfrutar de esa magia en segundo plano. El Apple Watch ya no recibirá automáticamente las contraseñas WiFi guardadas en el iPhone, de modo que, si el teléfono no está cerca, el reloj no heredará de forma transparente las nuevas redes a las que te conectes con tu móvil.

En la práctica, esto significa que, cuando quieras usar el Apple Watch en una red WiFi donde nunca hayas escrito la contraseña directamente en el reloj, tendrás que introducirla manualmente en el propio Apple Watch. No es algo imposible, pero sí más pesado, sobre todo si hablamos de contraseñas largas y complejas típicas de muchos routers actuales.

Este cambio afecta especialmente a quienes usan el Apple Watch en modo más independiente, por ejemplo, cuando dejan el iPhone en casa y se mueven por un entorno en el que hay WiFi pero no siempre cobertura celular. En esos casos, antes bastaba con que el iPhone hubiese conocido esa red en algún momento; ahora tendrás que asegurarte de que el reloj también la “conoce” porque has metido la clave manualmente.

Apple ha dejado claro que esta limitación solo se aplicará a los países de la Unión Europea. En el resto del mundo, la sincronización automatizada seguirá funcionando del mismo modo que hasta ahora. Esto introduce una novedad importante en el ecosistema de la compañía: por primera vez, una función de conectividad esencial presenta un comportamiento notablemente distinto según la región, algo que históricamente Apple intentaba evitar para mantener una experiencia unificada.

En el día a día, el reloj seguirá siendo capaz de conectarse a redes conocidas por él mismo y continuará ofreciendo conexión celular en los modelos GPS + Cellular. La diferencia es que perderás esa comodidad de que cualquier WiFi aprendida por el iPhone se propague de forma automática al Watch, sin que tú intervengas en absoluto.

Cómo se conectará ahora el Apple Watch a redes WiFi paso a paso

Aunque desaparezca la sincronización automática con el iPhone en Europa, el Apple Watch mantiene su propio sistema para buscar y conectarse a redes WiFi de forma nativa. El proceso se realiza directamente desde la app Configuración del reloj, sin necesidad de tocar el móvil, y es recomendable hacerlo en las redes que utilices con frecuencia.

Para conectarte a una nueva red WiFi desde el Apple Watch, tienes que seguir esta secuencia básica: abrir la app Ajustes en el reloj, entrar en el apartado WiFi y esperar a que busque redes disponibles. Verás aparecer la lista de redes a tu alrededor y podrás tocar sobre el nombre de aquella a la que quieras acceder.

En función del modelo que tengas, las posibilidades de conexión varían ligeramente. Los Apple Watch Series 6 y posteriores pueden engancharse tanto a redes de 2,4 GHz como de 5 GHz, mientras que los Apple Watch Series 5 y anteriores, así como el Apple Watch SE original, están limitados a bandas de 2,4 GHz. Es un detalle a tener en cuenta si en casa solo tienes activa la red de 5 GHz.

Cuando selecciones una red que requiera contraseña, el reloj te pedirá que introduzcas la clave usando el teclado del Apple Watch o la función Escribir. Una vez escrita, basta con tocar en “Conectar” y, si los datos son correctos, el Apple Watch se asociará a esa WiFi y la recordará para futuras ocasiones, igual que hace el iPhone.

Si en algún momento quieres que deje de recordar una red concreta, puedes volver a Ajustes > WiFi, tocar el nombre de la red a la que estás conectado y seleccionar la opción “Olvidar esta red”. Al hacerlo, el reloj dejará de conectarse automáticamente a ella hasta que vuelvas a introducir la contraseña.

Cuándo puede y cuándo no puede conectarse el Apple Watch a una red WiFi

Aunque pueda parecer que el Apple Watch se conecta a cualquier red que vea, en realidad hay una serie de condiciones muy claras para que la conexión WiFi funcione bien. De entrada, el reloj solo se conectará a redes WiFi compatibles (802.11b/g/n 2,4 GHz y, en los modelos más nuevos, también 5 GHz), y además existen restricciones con las llamadas redes cautivas.

El reloj no se lleva nada bien con las redes públicas que piden datos de inicio de sesión adicionales, suscripciones o instalación de perfiles, como las que se encuentran en hoteles, universidades, algunos comercios y redes gratuitas de ayuntamientos o empresas. Este tipo de WiFi, conocidas como redes cautivas, requieren que pases por una página web intermedia en la que aceptas condiciones o introduces credenciales, algo que el Apple Watch, por diseño, no gestiona igual que el iPhone.

Cuando el reloj sí consigue engancharse a una WiFi compatible y no está usando la conexión del iPhone ni datos móviles, en el Centro de control del Apple Watch aparecerá el icono de WiFi. Esta es la forma más rápida de comprobar de un vistazo cómo se está conectando el dispositivo en cada momento, sin entrar en menús de ajustes.

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En los modelos GPS + Cellular, además, el Apple Watch puede acceder a datos móviles con un plan celular asociado. Esto permite realizar llamadas, usar apps que requieren Internet o recibir notificaciones sin necesidad de iPhone ni WiFi cercana. Sin embargo, incluso en esos modelos, la gestión fina de redes WiFi sigue siendo relevante para ahorrar batería y disponer de mayor estabilidad allí donde la señal móvil es débil.

Con watchOS 5 y versiones posteriores, Apple introdujo la opción de elegir directamente a qué red WiFi conectarse desde el reloj, sin depender tanto del iPhone. Esta capacidad ahora cobra todavía más importancia en Europa, ya que el usuario deberá tomarse la molestia de ir añadiendo manualmente las redes en las que quiera que el Apple Watch tenga conexión autónoma.

Control de la conexión desde el Centro de control del Apple Watch

El Centro de control es el sitio en el que puedes activar o desactivar WiFi y datos móviles de forma rápida, lo cual resulta útil cuando quieres ahorrar batería o cuando prefieres que el reloj no use una red determinada. El acceso varía ligeramente según la versión de watchOS, pero el funcionamiento general es parecido.

En watchOS 9 y versiones anteriores, se accede manteniendo pulsada la parte inferior de la pantalla y deslizando hacia arriba. En versiones más recientes, se hace con el botón lateral, que abre directamente el Centro de control. Dentro verás el icono de WiFi y, si tu modelo lo admite, el botón de Datos móviles.

Si pulsas sobre el icono de WiFi, este se atenúa y el Apple Watch se desconecta de la red a la que estaba unido en ese momento. En los modelos GPS + Cellular, esta acción tiene un matiz importante: el reloj no volverá a conectarse solo a esa misma red hasta que ocurra alguna de estas cosas: vuelvas a activar manualmente la WiFi en el Centro de control, te desplaces a otra ubicación, sean aproximadamente las 5:00 de la hora local o reinicies el dispositivo.

En cuanto a los datos móviles, basta con tocar el botón de Datos móviles en el Centro de control para activar o desactivar la conexión celular. Cuando está activa, el reloj puede funcionar de forma verdaderamente independiente: llamadas, mensajes, apps que tiran de Internet… todo ello sin necesidad de estar cerca de un iPhone o una red WiFi previamente guardada.

Esta combinación de WiFi seleccionable y conexión celular hace que, incluso sin la antigua sincronización automática con el iPhone, el Apple Watch mantenga bastantes opciones de conectividad. Eso sí, para quienes tienen un modelo solo GPS, la gestión de redes WiFi desde el reloj pasa a ser mucho más crucial.

Requisitos, configuración inicial y problemas habituales con el Apple Watch

Para poder aprovechar todas estas funciones, Apple mantiene una serie de requisitos mínimos de hardware y software. Para configurar y usar un Apple Watch actual, necesitas un iPhone XS o posterior con iOS 18 o una versión más reciente. Si tienes un modelo de iPhone anterior o un sistema sin actualizar, es posible que no puedas emparejar el reloj o que algunas funciones de conectividad no estén disponibles.

Durante la primera configuración, el Apple Watch se sincroniza con el iPhone y muestra la esfera cuando ha terminado el proceso inicial. En ese momento ya estará listo para usarse de manera básica. Mientras se sincroniza, tienes la opción de tocar “Descubre tu reloj” en el iPhone para ver novedades, trucos, consejos y acceder directamente al manual de uso dentro de la app Apple Watch.

Tras completar el emparejamiento, puedes abrir en cualquier momento la app Apple Watch en el iPhone y pulsar en la pestaña Descubrir para repasar estos mismos recursos: guías, funciones recientes, personalización de esferas, gestión de apps, etc. Es una buena fuente de información para entender cómo se comportan las conexiones Bluetooth, WiFi y celulares del reloj.

Si encuentras problemas al enlazar o al usar tu Apple Watch, hay varios puntos básicos que conviene revisar. En primer lugar, es importante asegurarse de que el iPhone tiene instalada la versión más reciente de iOS, ya que muchos fallos se resuelven simplemente actualizando el sistema. También es recomendable apagar y encender de nuevo tanto el iPhone como el Apple Watch, para forzar una reconexión limpia.

En algunos casos, el Apple Watch puede seguir enlazado a otro iPhone o asociado a una Cuenta de Apple distinta. Si el reloj había pertenecido a otra persona, es probable que siga activo el bloqueo de activación, de modo que necesitarás que el antiguo propietario cierre sesión y lo quite de su cuenta. Además, si no recuerdas el código de desbloqueo del reloj, tendrás que borrarlo por completo y configurarlo de nuevo desde cero.

Sincronización, alcance y uso del Apple Watch cuando el iPhone está lejos

Una duda bastante habitual es qué pasa con la sincronización de datos entre el iPhone y el Apple Watch cuando cada uno está en una red WiFi diferente o muy separados físicamente. Oficialmente, Apple indica que la mejor forma de mantener una conexión estable entre ambos dispositivos es que estén en la misma red WiFi o bien que el reloj use la conexión celular cuando la tenga activa.

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Si el iPhone emparejado está conectado a una red WiFi conocida y dentro de alcance razonable, el reloj puede comunicarse con él mediante WiFi en lugar de depender solo de Bluetooth. Esto amplía considerablemente la distancia a la que ambos pueden trabajar juntos, siempre que compartan la misma red inalámbrica (por ejemplo, diferentes habitaciones de la misma casa o distintas plantas de una oficina).

En el caso de que el iPhone se quede en casa conectado a la WiFi doméstica y tú te conectes con el Apple Watch a la WiFi de otro sitio, como una biblioteca, el comportamiento cambia. El reloj puede tener conectividad a Internet propia gracias a esa red, pero la sincronización directa con el iPhone no será igual que si estuvieran en la misma red local, y determinadas acciones en tiempo real podrían no actualizarse hasta que vuelvan a estar cerca o compartan conexión.

En cuanto a los datos de salud, muchas personas se preguntan si pueden acceder de forma remota a la información de Apple Health desde un ordenador o por medio de una web. De momento, la vía principal para consultar los datos detallados de Salud sigue siendo la app en el iPhone, aunque parte de la información se sincroniza con iCloud para realizar copias de seguridad y mantenerla entre dispositivos del mismo usuario. No existe, sin embargo, un acceso web completo a todos los datos de Apple Health con la misma profundidad que en el iPhone.

Respecto a apps de terceros que lean datos de Salud y ofrezcan acceso por web, es posible encontrar soluciones puntuales que extraen parte de la información, pero suelen requerir configuraciones específicas y no están tan integradas como la experiencia nativa. En todo caso, el flujo principal de datos sigue pasando por el emparejamiento directo entre Apple Watch e iPhone.

Una decisión que reabre el debate sobre apertura, privacidad y experiencia de uso

notch no estará en el iphone plegable

La desactivación de la sincronización automática de redes WiFi en Europa se suma a otras medidas en las que Apple ha preferido renunciar a ciertas funciones antes que abrir más su ecosistema. La compañía ya ha accedido a algunos cambios derivados de la DMA, como permitir marketplaces alternativos en iOS o adoptar ciertos estándares de carga, pero ha marcado una línea roja cuando percibe que se toca de lleno la privacidad o el control sobre su hardware.

Desde Bruselas, el objetivo es que los grandes actores del sector no utilicen tecnologías exclusivas para reforzar su posición dominante. La interoperabilidad pretende que un reloj de otra marca pueda jugar en una liga parecida a la del Apple Watch si el usuario lo desea. Pero, como se ve en este caso, la forma de implementar esas obligaciones puede acarrear efectos secundarios incómodos para el usuario final.

Para Apple, este episodio es un ejemplo de cómo, en su opinión, determinadas regulaciones terminan degradando funciones que aportaban comodidad real y que, sin ser imprescindibles, simplificaban bastante la vida cotidiana de millones de personas. Desde su punto de vista, abrir el acceso al historial de redes WiFi es un precio demasiado alto, y la única salida compatible con su discurso de privacidad pasa por eliminar la función, al menos por ahora, en el territorio afectado.

Mirando a futuro, no sería raro que esta no fuera la última función que desaparece o se ve recortada en Europa por la presión regulatoria. Si los reguladores siguen exigiendo accesos cada vez más profundos al sistema y al hardware en nombre de la interoperabilidad, Apple podría optar por limitar otras funciones avanzadas o modular experiencias que hasta ahora daban forma a su ecosistema más cerrado.

Para los usuarios, el escenario que se dibuja es el de un ecosistema de Apple cada vez más fragmentado por regiones, donde determinadas características funcionan de una manera en la UE y de otra en el resto del mundo. Y aunque muchos de estos cambios parezcan pequeños ajustes técnicos, en conjunto pueden suponer más pasos manuales, más contraseñas y una sensación de vuelta a procesos que ya dábamos por superados.

Si algo deja claro todo este asunto es que la convivencia entre la apertura obligada por ley, la defensa de la privacidad y la búsqueda de la mejor experiencia de usuario no siempre tiene una solución sencilla. En el caso concreto de la sincronización WiFi entre iPhone y Apple Watch, Europa se quedará sin una de esas funciones invisibles que solo se valoran de verdad cuando desaparecen, mientras Apple refuerza su mensaje de que, si tiene que elegir, priorizará la protección de los datos del usuario por encima de la comodidad inmediata.

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