- Rustler mezcla la estructura de los GTA clásicos con una Edad Media paródica y repleta de anacronismos.
- El combate top-down combina armas medievales, caballos y humor absurdo con granadas sagradas y turds.
- Su mundo abierto ofrece misiones del Gran Torneo, actividades secundarias locas y bardos como “radio” dinámica.
- Desarrollado por Jutsu Games, recibió críticas mixtas pero destaca por su personalidad y tono irreverente.
Rustler: Grand Theft Horse es de esos juegos que ves por primera vez y piensas: “¿De verdad han hecho un GTA medieval?”. Y sí, la idea va justo por ahí, pero con un toque todavía más gamberro, lleno de anacronismos, chistes absurdos y un sentido del humor muy a lo Monty Python que le sienta de maravilla a su ambientación de Edad Media “de aquella manera”.
A lo largo de este análisis en profundidad vamos a desgranar todo lo que ofrece Rustler: su mundo abierto con vista cenital, cómo funciona la acción, qué tipo de misiones propone, el papel del protagonista “The Guy”, las armas, las actividades secundarias, la música dinámica con bardos perseguidamente pesados y hasta la recepción que ha tenido entre crítica y jugadores. Si te atrae la mezcla de sandbox clásico con caballos robados, lanzas, turds y chistes sobre la Inquisición, quédate, porque aquí hay tela que cortar.
¿Qué es Rustler (Grand Theft Horse)?
Rustler es un videojuego de acción y aventura en mundo abierto con perspectiva cenital, claramente inspirado en los primeros Grand Theft Auto pero trasladado a un escenario medieval descaradamente inexacto desde el punto de vista histórico. Ha sido desarrollado por el estudio polaco Jutsu Games y publicado por Modus Games, apostando por un estilo de juego directo, violento, irreverente y lleno de guiños a la cultura pop.
En Rustler manejas a “The Guy”, un campesino sin nombre cuyos padres, según el propio juego, fueron demasiado vagos como para molestarse en bautizarle como es debido. Desde esa premisa tan simple, el título construye una aventura en la que este don nadie puede terminar codeándose con nobles, metiéndose en el Gran Torneo del reino y sembrando el caos en pueblos y ciudades a golpe de espada, ballesta o caballo robado.
El juego combina mecánicas clásicas de los sandboxes -misiones principales y secundarias, mundo abierto, actividades opcionales, libertad para liarla parda- con una ambientación de Edad Media caricaturizada, donde la Inquisición, la caza de brujas o las injusticias del sistema feudal se tratan con una mezcla de sátira, humor negro y tonterías varias que difícilmente encontrarás en otros títulos más “serios”.
En cuanto a su trayectoria, Rustler llegó primero en forma de acceso anticipado el 18 de febrero de 2021, permitiendo que los jugadores probaran sus virtudes y defectos mientras el estudio pulía el producto. Posteriormente, el juego se lanzó de forma completa en PC y consolas el 31 de agosto de 2021, consolidándose como la tercera gran obra del estudio, tras 911 Operator y 112 Operator.
Un GTA de la Edad Media… pero sin ponerse histórico
Uno de los mayores atractivos de Rustler es que se toma la Edad Media como mero telón de fondo para montar un GTA clásico en clave de parodia. No esperes rigor histórico, porque el propio estudio lo deja claro: el juego se sitúa en un entorno “históricamente inexacto”, donde lo importante es la broma, el chiste fácil y la referencia metida con calzador antes que respetar fechas o costumbres reales.
La estructura del juego recuerda muchísimo a los primeros Grand Theft Auto con vista cenital: cámara desde arriba, un mapa abierto que puedes recorrer como te apetezca, misiones que arrancan al llegar a ciertos puntos, posibilidad de ignorar la historia principal para dedicarte a hacer el cafre… Pero todo eso se retuerce con elementos medievales llevados al extremo, como caballeros que son tremendamente valientes y, al mismo tiempo, ridículamente estúpidos.
Controlando a The Guy, vivirás situaciones típicamente medievales filtradas por el prisma del humor: injusticias feudales, procesos inquisitoriales, caza de brujas, disputas entre nobles y campesinos o la obsesión del reino con el Gran Torneo, una competición que promete media corona a quien logre imponerse en las pruebas y que se convierte en la gran meta del protagonista.
Lo interesante es que Rustler no obliga al jugador a seguir el guion al pie de la letra. Puedes elegir cumplir las misiones de la historia principal, con su trama ligera, fácil de seguir y deliberadamente difícil de empatizar porque todo el mundo es bastante miserable, o simplemente pasar de todo eso y centrarte en crear tu propio caos, atacando aldeas, provocando a los guardias o trasteando con las actividades secundarias.
Un sandbox medieval lleno de humor y anacronismos
Si algo define a Rustler es su sentido del humor gamberro y autoconsciente. El mundo del juego está plagado de anacronismos: elementos modernos colocados en un contexto medieval simplemente porque sí, para arrancar una sonrisa. Un ejemplo muy gráfico es el de las zonas señalizadas como “NO HORSE ZONE”, auténticos equivalentes a los aparcamientos prohibidos, pero para monturas en lugar de coches.
El juego también propone actividades como participar en una arena de “Artes Marciales Medievales”, una especie de versión ruda y brutal de las peleas en jaula, pero con estética de torneos caballerescos y combates cuerpo a cuerpo al más puro estilo medieval. Estas peleas funcionan como entretenimiento extra para romper la rutina de las misiones y, de paso, ganar algo de fama o dinero.
Otro de los toques humorísticos más locos es la posibilidad de “tunear” a tu caballo, parodiando la típica mecánica de personalización de coches en juegos tipo GTA. En lugar de entrar en un taller de tuning, aquí lo haces con monturas medievales para darles un aspecto peculiar o efectos cómicos. Es un chiste constante a los clichés de los sandboxes modernos.
Entre las facciones raras que te puedes encontrar destaca la secta de los “Round-Earthers”, seguidores de la idea -en plena Edad Media caricaturizada- de que la Tierra es redonda. Desde el propio juego en castellano se juega con esa premisa, plantándote situaciones en las que tienes que convencer a aldeanos de que están equivocados sobre cómo es el mundo, girando la broma de las teorías de la Tierra plana que tanto ruido hacen hoy en día.
En general, el tono recuerda a un sketch largo de comedia: referencias a la cultura pop, chistes absurdos, personajes que se comportan de forma ridícula incluso en los momentos supuestamente serios, y un ambiente general de parodia donde casi nada se toma demasiado en serio, ni el sistema feudal, ni la religión, ni las instituciones del reino.
Acción top-down: combate clásico con armas medievales
En lo jugable, Rustler apuesta por un combate directo visto desde arriba, muy a la vieja escuela. El jugador controla al protagonista en tiempo real, moviéndose por el mapa y utilizando diferentes armas para enfrentarse a enemigos, guardias y todo tipo de objetivos que se crucen en su camino. La cámara cenital facilita ver el entorno y planear cómo entrar en cada reyerta.
El arsenal disponible incluye armas medievales de todo tipo, como espadas, lanzas y ballestas, que sirven como equivalente de las pistolas y fusiles en los GTA clásicos, pero adaptadas al entorno de la Edad Media caricaturizada. También puedes utilizar flails (mayales), una opción ideal si quieres sentirte especialmente brutal, y hasta objetos grotescos como turds que añaden un punto escatológico a la mezcla.
Si buscas algo más contundente, el juego te deja probar “armas especiales” como granadas sagradas -un claro guiño a los Monty Python-, capaces de generar un daño enorme en zona y convertir un enfrentamiento tenso en una carnicería cómica en cuestión de segundos. Este tipo de herramientas le añade variedad al combate y casa bien con el tono de parodia.
Los caballos, más allá de usarse como vehículos, se convierten en auténticas armas en movimiento. Nada hay más peligroso que un enemigo que se te viene encima a lomos de una montura a toda velocidad, o un jugador que decide arrollarlo todo a golpe de pezuña. También puedes usar carros y practicar el “drifting” medieval, derrapando por caminos y calles empedradas mientras huyes de las autoridades.
Las confrontaciones suelen ser rápidas y caóticas, con grupos de guardias persiguiéndote si te pasas de la raya. Rustler no se corta a la hora de permitirte liarla muy parda en las ciudades: si empiezas a matar habitantes o a incendiar cosas al azar, las fuerzas del orden irán aumentando en número y agresividad hasta que la situación sea insostenible, replicando esa sensación de escalada típica de los juegos de mundo abierto del estilo GTA.
Trama principal: del campesino al aspirante a medio reino
A nivel de argumento, Rustler no intenta ser un drama complejo, sino más bien una historia ligera repleta de traiciones y “jugadas sucias”. The Guy comienza siendo un pobre campesino sin ningún tipo de relevancia, atrapado en un sistema feudal que le aplasta y le condena a una vida miserable, pero pronto se ve envuelto en los preparativos del Gran Torneo del reino.
Este Gran Torneo, presentado con bastante sorna, promete como recompensa la mitad del reino para el vencedor, lo que convierte a The Guy en un candidato improvisado con mucho que ganar y poco que perder. Para llegar hasta ahí, el protagonista deberá completar encargos para todo tipo de personajes dudosos, desde nobles con más ego que cerebro hasta matones locales.
La historia se construye sobre la idea de que, para prosperar en este mundo, hay que ser creativo y poco escrupuloso. El juego invita a formar alianzas peculiares, a aprovecharse de la estupidez ajena y a doblar la moral cada vez que conviene, incluyendo traicionar a los aliados cuando la situación lo requiere. No se trata de una narrativa épica de héroes nobles, sino de una aventura de supervivencia picaresca muy acorde con el tono humorístico.
Entre misión y misión, el protagonista se cruzará con caballeros supuestamente valerosos pero profundamente idiotas, señores feudales sin escrúpulos, inquisidores que rozan la parodia de sí mismos, brujas, campesinos asustados y toda una galería de personajes que solo sirven para hacer avanzar la trama y colocar al jugador en situaciones cada vez más grotescas.
El propio desarrollo del torneo y los caminos alternativos para llegar hasta la recta final permiten que el jugador sienta que, aunque el relato es bastante sencillo, existe margen para jugar a ser un auténtico canalla, engañando, traicionando y aprovechando cada hueco del sistema para prosperar en un entorno que, por defecto, no da nada por hecho a un simple campesino como The Guy.
Mundo abierto y actividades secundarias: mucho “horsin’ around”
Más allá de la trama principal, Rustler ofrece un abanico bastante amplio de actividades secundarias y situaciones absurdas con las que perder el tiempo de la mejor manera posible. El propio juego alude a todo esto como “a lot of horsin’ around”, que puede traducirse en algo así como un montón de gamberradas con caballos de por medio.
Entre las locuras que puedes hacer está la opción de disparar vacas al cielo, una imagen que sintetiza a la perfección el tipo de humor del juego: coger un elemento rural típicamente medieval y convertirlo en un gag visual extremo. También es posible disfrazarse de guardia o incluso de la propia Muerte, colándote en sitios o sembrando el pánico gracias a esas apariencias tan poco discretas.
Otras actividades incluyen quemar grandes montones de “weed”, en un claro guiño a la cultura moderna y al lenguaje callejero, o utilizar un carro de labranza para “dibujar” formas raras sobre el terreno, retorciendo una actividad agrícola rutinaria en una especie de graffiti rural pero con surcos en lugar de pintura.
Uno de los momentos más intensos puede darse cuando decides exterminar a media ciudad y enfrentar la respuesta total de la guardia. En ese punto, el juego despliega una auténtica oleada de enemigos que tratarán de darte caza, generando persecuciones caóticas y tiroteos -o, mejor dicho, espadazos y flechazos- frenéticos en calles y plazas.
Además, el propio mundo invita a desviarte constantemente: retos improvisados, pequeños encargos, peleas en arenas, robos de caballos o simplemente la curiosidad de ver qué pasa si te metes donde no te llaman. La gracia de Rustler es que, incluso cuando no estás avanzando en la historia, sientes que siempre hay algo ridículo por hacer o un chiste nuevo por descubrir.
Los bardos: tu radio medieval ambulante
Una de las ideas más originales de Rustler en lo sonoro es el uso de los bardos como “radio” personalizada. En lugar de sintonizar emisoras mientras conduces un coche, aquí puedes contratar a un bardo para que te acompañe a todas partes, cantando y tocando temas que funcionan como banda sonora dinámica de tus andanzas.
Estos bardos no son simples elementos decorativos: te siguen incluso en medio de los combates más sangrientos, adaptando la intensidad de la música a lo que está ocurriendo en pantalla. Si todo está tranquilo, la melodía puede ser relativamente relajada; si estalla una batalla campal, el ritmo sube, reforzando la sensación de caos y adrenalina.
La relación con el bardo también se usa para meter chistes mecánicos. El juego te permite cambiar la canción… a puñetazos. Si el tema que está sonando te tiene cansado, puedes soltarle un golpe al bardo, provocando que se ponga con otra melodía, como si estuvieras saltando de pista en una lista de reproducción, pero con violencia física incluida.
Este concepto de “radio medieval sudorosa” no solo aporta variedad a nivel de sonido, sino que refuerza la idea de que Rustler se ríe de las convenciones modernas del videojuego, adaptándolas al tono y época del juego a base de chistes. Donde otros títulos incluirían un dial de radio elegante, aquí tienes a un músico exhausto corriendo detrás de ti mientras esquiva espadazos.
La selección musical acompaña perfectamente al tono general: temas festivos, desenfadados, con un aire folk y medieval, pero con la contundencia suficiente como para que las peleas resulten emocionantes. Incluso el tema del tráiler de jugabilidad, “Korrigan” de BouzoukXp, se utiliza como carta de presentación del estilo sonoro del juego.
Desarrollo, lanzamiento y recepción crítica
Rustler ha sido desarrollado por Jutsu Games, un estudio con sede en Polonia que ya contaba con cierta experiencia en títulos de gestión y simulación relacionados con servicios de emergencia, como 911 Operator y 112 Operator. Con Rustler dieron un giro hacia el sandbox de acción, manteniendo su gusto por los juegos con personalidad pero cambiando totalmente de género.
El título se estrenó en acceso anticipado el 18 de febrero de 2021, permitiendo que los jugadores de PC pudieran probar una versión en desarrollo, reportar fallos y dar feedback sobre mecánicas y equilibrio. Durante este periodo, el estudio fue puliendo el sistema de combate, ajustando las misiones y añadiendo contenido para reforzar el potencial humorístico del mundo.
Tras ese tiempo de rodaje, Rustler se lanzó de forma completa el 31 de agosto de 2021 en Windows y consolas, ampliando su alcance a una base de usuarios mucho más amplia. Esta versión final recogía todo el trabajo previo del acceso anticipado, consolidando las ideas que mejor habían funcionado e intentando limar las asperezas más evidentes.
En cuanto a recepción, el título obtuvo críticas mixtas en Metacritic en todas las plataformas, lo que indica que, aunque su propuesta gustó a muchos por su originalidad y tono, también generó sensaciones encontradas en otros ámbitos. La ambientación medieval paródica fue uno de los puntos más alabados, mientras que ciertos aspectos jugables levantaron más dudas.
Por ejemplo, el medio Nintendo Life destacó que la ambientación y el concepto general resultan muy atractivos, pero criticó lo que consideraba unos controles poco pulidos, que podían restar precisión y comodidad al manejar al personaje y durante los combates en la versión de Switch. Por su parte, la publicación Push Square describió Rustler como una “adaptación divertida de los viejos GTA”, aunque señaló que, en ocasiones, el juego parecía esforzarse demasiado por hacer la gracia, perdiendo algo de naturalidad.
Rustler en español: GTA clásico con humor cañero
La descripción del juego en español refuerza esta idea de “GTA medieval gamberro”. Rustler se presenta como un título de acción en mundo abierto al estilo de los primeros GTA, pero trasladando el concepto a la Edad Media. En lugar de coches, tenemos caballos; en lugar de pistolas, armas blancas; y en lugar de rascacielos, castillos, aldeas y campos de cultivo.
Desde la propia sinopsis se deja claro que vas a encarnar a un delincuente en plena Edad Media, realizando misiones disparatadas plagadas de referencias a la cultura pop, jugando con la idea de reinterpretar tópicos actuales en un contexto medieval absurdo. De ahí surgen encargos como convencer a los aldeanos de que se equivocan sobre la forma de la Tierra o coger un caballo prestado (es decir, robarlo sin remordimientos) para no perder el tiempo en desplazamientos largos.
La jugabilidad mantiene la perspectiva cenital típica de los GTA clásicos, con la acción centrada en el uso de armas blancas y herramientas propias del medievo. Aun así, el juego se permite bastantes licencias anacrónicas, no solo en el tono, sino también en los propios gadgets y sucesos que vas encontrando, algo que sus autores admiten sin complejos.
El humor es claramente irreverente, con inspiración reconocida en los Monty Python. La forma de tratar a la Inquisición, a los caballeros, a las brujas o incluso a los campesinos recuerda a sketches como los de “Los caballeros de la mesa cuadrada”, con personajes ridiculizados y situaciones que saltan de lo serio a lo absurdo en cuestión de segundos.
Todo esto se articula alrededor de The Guy, un protagonista que sirve de vehículo para vivir la injusticia feudal, la persecución de la Inquisición, los procesos de caza de brujas y el camino hacia el Gran Torneo. El jugador decide si quiere construir ese camino siguiendo las misiones una a una o si prefiere pasar de la trama y centrarse en sembrar el caos por pura diversión.
Jutsu Games y su catálogo
Rustler forma parte del catálogo de Jutsu Games, un estudio que ha ido diversificando sus propuestas a lo largo de los años. Antes de este “GTA medieval”, la compañía ya había llamado la atención con 911 Operator (2017) y 112 Operator (2020), dos juegos en los que el jugador gestiona servicios de emergencia, recibiendo llamadas y tomando decisiones en tiempo real.
Tras esos títulos de corte más serio y estratégico, la llegada de Rustler en 2021 supuso una apuesta por el humor y la acción desenfadada, demostrando que el estudio no tiene miedo de cambiar radicalmente de tono y mecánicas. A partir de ahí, Jutsu Games ha seguido ampliando su línea de proyectos, incluyendo propuestas como Infection Free Zone (lanzado en acceso anticipado en 2024) y el anunciado Solar Expanse.
Este contexto ayuda a entender por qué Rustler se siente como un experimento fresco dentro del catálogo del estudio, combinando su experiencia previa en sistemas y simulación con una capa de sandbox cómico que le da una personalidad muy marcada. Aunque no sea perfecto, sí deja claro que Jutsu Games busca diferenciarse a base de conceptos llamativos.
Conviene recordar, además, que el propio juego incluye un disclaimer explícito: todos los elementos inspirados en la cultura pop deben interpretarse como parodia o caricatura. Es decir, Rustler no pretende representar fielmente ningún hecho histórico ni reproducir tal cual otros productos de entretenimiento, sino burlarse de ellos desde el respeto y el humor.
Al final, Rustler: Grand Theft Horse se coloca como una propuesta muy particular dentro de los juegos de mundo abierto: mezcla la estructura de los viejos GTA, la estética y armas medievales, un humor descaradamente absurdo y una lista de actividades ridículas que hacen que cada partida pueda llenarse de anécdotas. Puede que no sea el sandbox más pulido del mercado, pero si lo que buscas es reírte a base de caballos robados, bardos apaleados para cambiar de canción y vacas que salen volando, tiene todo lo necesario para sacarte más de una carcajada.
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