Guía completa para entender FOSDEM

Última actualización: 28/01/2026
Autor: Isaac
  • FOSDEM es un encuentro gratuito y comunitario centrado en el software libre y de código abierto celebrado cada año en Bruselas.
  • La edición de 2026 tendrá lugar en el campus Solbosch de la Université libre de Bruxelles, con acceso libre sin registro previo y amplio seguimiento por streaming.
  • Su programa combina pistas principales, salas de desarrolladores, charlas relámpago, BoF, stands y actividades paralelas como FOSDEM Fringe y FOSDEM Junior.
  • El evento se organiza íntegramente por voluntariado respaldado por la asociación sin ánimo de lucro FOSDEM vzw, y reúne a miles de participantes de todo el mundo.

Conferencia FOSDEM sobre software libre

Si te interesa el software libre, el código abierto y las comunidades tecnológicas, FOSDEM 2026 va a ser una de esas citas que hay que marcar en rojo en el calendario. Este encuentro en Bruselas reúne cada año a miles de desarrolladores, administradores de sistemas, activistas digitales y gente curiosa de medio mundo, en un ambiente totalmente comunitario y muy alejado de las típicas ferias comerciales.

A lo largo de este artículo vamos a repasar con todo lujo de detalles qué es FOSDEM, cómo surgió, qué ofrece su edición de 2026, quién participa y qué tipo de actividades te vas a encontrar si te animas a ir (o a seguirlo online). Todo ello, usando un lenguaje cercano y accesible, pero manteniendo la profundidad que merece uno de los eventos más importantes del ecosistema FOSS en Europa.

Qué es FOSDEM y qué la hace especial

FOSDEM es el acrónimo de Free and Open Source Software Developers’ European Meeting, un encuentro europeo de desarrolladores de software libre y de código abierto que se celebra de forma anual en Bruselas, Bélgica. A diferencia de otros congresos tecnológicos, no es una feria de negocio ni una conferencia de pago: es un evento totalmente comunitario, sin ánimo de lucro y abierto al público.

La esencia de FOSDEM se podría resumir en que es un lugar donde la gente que crea, mantiene o contribuye a proyectos de software libre puede verse físicamente, compartir ideas, presentar avances, debatir sobre el futuro de la tecnología abierta y, por supuesto, colaborar en persona en sesiones de hacking y discusión.

Una de las características más llamativas es que la asistencia es completamente gratuita. No hay entradas, no hay pases VIP, no hay registro obligatorio: simplemente llegas al campus, entras en las salas que quieras, te sientas y participas. La organización anima a quien pueda a apoyar el evento mediante donaciones o patrocinio, pero la entrada no tiene coste.

Con los años, FOSDEM se ha ganado una reputación muy sólida como una de las conferencias más importantes de software libre en Europa y, de hecho, del mundo. Se la considera un punto de encuentro clave para comunidades de proyectos consolidados y también para tecnologías emergentes, donde se marcan tendencias técnicas, sociales y políticas dentro del universo FOSS.

Fechas y lugar de celebración de FOSDEM 2026

La edición de FOSDEM 2026 se celebrará durante un fin de semana completo, en concreto del 31 de enero al 1 de febrero de 2026. Como es tradición, se organizará en la ciudad de Bruselas, que actúa prácticamente como “sede permanente” del evento desde sus inicios.

El lugar concreto donde se desarrolla FOSDEM es el campus Solbosch de la Université libre de Bruxelles (ULB). Este campus universitario se sitúa en Bruselas, Bélgica (Europa, planeta Tierra, como les gusta decir a ellos), y pone a disposición del evento un gran número de edificios y aulas, hasta llegar a utilizar decenas de salas en paralelo.

Para quienes no puedan desplazarse a la capital belga, existe la posibilidad de seguir buena parte del contenido por streaming. La organización se esfuerza por retransmitir en directo las charlas de las pistas principales y la mayoría de salas de desarrolladores, así como en grabar las sesiones para que queden disponibles posteriormente.

El acceso físico al evento no requiere ningún tipo de acreditación previa. No hace falta inscribirse ni reservar plaza: basta con aparecer por el campus durante esos días, localizar en el programa la charla o la sala que más te interese y entrar. Eso sí, como suele llenarse bastante, conviene llegar con algo de margen si hay una ponencia muy popular.

Bruselas, además, resulta un entorno bastante cómodo para un encuentro de este tipo: es una ciudad bien comunicada, con presencia de instituciones europeas y una comunidad activa de gente vinculada al software libre y a la cultura digital, lo que facilita que FOSDEM tenga cada año un ambiente muy internacional.

Objetivos y filosofía del evento

El corazón de FOSDEM gira alrededor de una idea muy clara: promover el uso y el desarrollo del software libre y de código abierto. Desde el primer momento se planteó como un punto de encuentro entre personas y proyectos que, de otro modo, solo interactuarían a través de listas de correo, repositorios de código o chats.

Entre los objetivos principales del evento se encuentran proporcionar un espacio en el que los asistentes puedan entrar en contacto con otros desarrolladores y comunidades, poner cara a la gente con la que colaboran habitualmente y descubrir iniciativas nuevas con las que quizá se animen a contribuir.

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Otro aspecto clave es mantener a los participantes informados sobre las últimas novedades del mundo del software libre y del open source. Las charlas suelen cubrir tanto avances técnicos (nuevas versiones, herramientas, arquitecturas, estándares) como cuestiones de gobernanza de proyectos, licencias, sostenibilidad de comunidades, modelos de financiación o impacto social y político.

Durante las dos jornadas, se organizan multitud de ponencias y presentaciones impartidas por responsables de proyectos, mantenedores, contribuyentes clave y figuras destacadas de la comunidad. Esto permite ir más allá de las simples demos: se discuten hojas de ruta, decisiones de diseño, problemas de escalabilidad, implicaciones éticas y mucho más.

La organización también subraya como objetivo fundamental la difusión de las ventajas del software libre y de las soluciones de código abierto, tanto desde el punto de vista técnico como desde la perspectiva social y económica. La idea es mostrar que el modelo FOSS no solo es viable, sino que resulta estratégico para empresas, administraciones públicas y usuarios finales.

Actividades y formato del programa

Una de las cosas que más impresiona a quien visita FOSDEM por primera vez es la cantidad y diversidad de actividades que se desarrollan en paralelo. El programa se estructura en varios tipos de sesiones, cada una con su enfoque y formato particular.

Por un lado están las pistas principales (main tracks), que suelen ser charlas de alto nivel, a menudo con ponentes muy reconocidos, que abordan temas transversales y de interés amplio para buena parte de la comunidad. Estas sesiones acostumbran a celebrarse en auditorios grandes y son las que más público atraen.

Otro componente esencial son las salas de desarrolladores (developer rooms o devrooms). En lugar de estar gestionadas directamente por el equipo central de FOSDEM, estas salas son organizadas por las propias comunidades de proyectos, grupos de interés o colectivos temáticos. En ellas se concentran charlas, reuniones, debates y sesiones de trabajo centradas en un área específica (por ejemplo, sistemas federados, contenedores, seguridad, bases de datos, lenguajes de programación o administración de sistemas).

En estas devrooms se pueden encontrar presentaciones más especializadas, sesiones de hacking, mesas redondas y discusiones abiertas, todo con un formato mucho más participativo. Es el espacio ideal para que quienes colaboran en un mismo proyecto o ecosistema se junten y avancen en tareas concretas.

Además, el evento cuenta con charlas relámpago (lightning talks), que son intervenciones muy breves en las que se presentan ideas, proyectos o herramientas de forma condensada. Este formato permite que haya espacio para propuestas nuevas o experimentales que aún no justifican una charla larga, pero merecen visibilidad.

También forman parte habitual de FOSDEM los llamados Birds of a Feather (BoF), encuentros más informales donde personas con un interés común se reúnen en un espacio físico para comentar temas compartidos sin una estructura tan rígida como la de una ponencia tradicional. Es un formato flexible que invita a la conversación abierta y al intercambio de experiencias.

En paralelo, el campus acoge una zona de stands de proyectos, comunidades y organizaciones relacionadas con el software libre. Allí los asistentes pueden charlar directamente con miembros de los equipos, resolver dudas, conocer la hoja de ruta de un proyecto o incluso apuntarse a colaborar. Suelen repartirse folletos, pegatinas, merchandising y, en general, se respira un ambiente bastante distendido.

Quién participa: ponentes y perfiles de asistentes

La comunidad de ponentes de FOSDEM es muy variada, pero comparte un punto en común: todas las personas que suben al escenario están vinculadas de forma activa al software libre o al código abierto. No se trata de un congreso donde predominan los discursos comerciales, sino de un espacio donde hablan quienes están en el día a día de los proyectos.

Entre los perfiles habituales se encuentran desarrolladores de software, arquitectos técnicos, mantenedores de proyectos, responsables de comunidades y activistas de derechos digitales. También acuden especialistas en seguridad, expertos en DevSecOps, personas implicadas en sistemas distribuidos y federados, y profesionales de la nube y la arquitectura nativa cloud.

En cuanto al público asistente, el abanico es todavía más amplio. Por las aulas de FOSDEM pasan programadores, administradores de sistemas, ingenieros DevOps, hackers, estudiantes de carreras técnicas y profesionales de TI que quieren ponerse al día o conectar con comunidades de su interés. También hay gente curiosa que simplemente quiere entender mejor cómo funciona el mundo del open source.

La procedencia geográfica es claramente internacional. Cada año acuden personas de Bélgica, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Países Bajos, India y muchos otros países, convirtiendo el campus de la ULB en un mosaico de idiomas y culturas tecnológicas. El inglés suele ser el idioma vehicular de la mayoría de charlas, aunque pueden encontrarse sesiones en otras lenguas europeas.

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Además de los ponentes y asistentes, hay que mencionar a quienes montan los expositores y stands, procedentes de proyectos de software libre, fundaciones, colectivos y organizaciones relacionadas con la cultura abierta. Su papel es clave para visibilizar herramientas, iniciativas y recursos que quizá no son tan conocidos fuera de ciertos nichos.

Historia y evolución de FOSDEM

La historia de FOSDEM arranca en el año 2000, cuando Raphael Bauduin, un entusiasta del movimiento Linux en Bélgica, decidió que quería aportar algo a la comunidad de software libre más allá de escribir código. Su idea fue organizar un encuentro europeo de desarrolladores en Bruselas que sirviera como punto de referencia para quienes trabajaban en proyectos de código abierto.

Aquel primer evento recibió el nombre de Open Source Developers’ European Meeting (OSDEM). Bauduin lanzó una lista de correo, preparó una web sencilla y empezó a difundir la convocatoria. El boca a boca hizo el resto, y no tardaron en sumarse figuras destacadas del mundo open source como Carsten Haitzler (conocido como Rasterman), Gordon Lyon (Fyodor, creador de Nmap) o Jeremy Allison, entre otros.

La buena acogida de aquella primera edición dejó claro que existía una necesidad real de un espacio presencial para la comunidad FOSS en Europa. Al año siguiente, el encuentro se repitió y adoptó el nombre con el que se le conoce hoy: FOSDEM. La F se añadió, según se cuenta, a petición de Richard Stallman, para recalcar el componente de software libre (Free Software) junto al de código abierto.

Desde entonces, FOSDEM ha ido creciendo de forma constante tanto en número de participantes como en variedad de actividades. A principios de la década de 2010 el congreso rondaba los 4.000 visitantes; en 2011 ya se hablaba de unas cuatro mil personas, y para 2013 la participación estimada subió hasta las 5.000.

A partir de 2017, las cifras se dispararon todavía más y se calcula que la asistencia supera habitualmente los 8.000 visitantes, consolidándose como uno de los mayores encuentros de software libre del planeta. Este crecimiento ha venido acompañado de más pistas, más salas de desarrolladores, más temas y una agenda cada vez más densa.

La historia del evento también está vinculada a algunos hitos de la comunidad. Durante varios años, entre 2002 y 2006, la Free Software Foundation eligió FOSDEM como escenario para entregar sus premios al Avance del Software Libre, correspondientes a los años 2001 a 2005. Este gesto reforzó la relevancia del congreso dentro del ecosistema FOSS.

Con la llegada de la pandemia de COVID-19, FOSDEM tuvo que adaptarse a una realidad muy distinta. Las ediciones de 2021 y 2022 se organizaron de forma totalmente online, trasladando al mundo virtual las charlas, devrooms y muchas de las interacciones que antes se daban en los pasillos del campus. Aun así, la comunidad respondió y el evento consiguió mantener su espíritu colaborativo en formato remoto.

En las ediciones posteriores, desde 2023 hasta 2025, el encuentro recuperó la presencialidad en Bruselas, combinándola con esfuerzos importantes de streaming y grabación para llegar a quienes no podían desplazarse. El programa se fue enriqueciendo con nuevas temáticas, más actividades paralelas y propuestas pensadas para distintos tipos de público.

FOSDEM reciente: crecimiento, diversidad y nuevos formatos

Los últimos años han marcado una etapa de consolidación y expansión para FOSDEM. El congreso ha pasado de reunir a unos pocos miles de asistentes a manejar cifras que rondan, e incluso superan, los 8.000 participantes físicos en el campus de la ULB. El número de ponencias, pistas y devrooms tampoco ha dejado de aumentar.

En una de las ediciones recientes se celebró el 25 aniversario del software libre y del propio espíritu que dio origen a FOSDEM. Aquel año se congregaron cerca de 8.000 personas, con un programa que incluía 787 ponentes, 781 eventos y 63 pistas distintas, lo que da una idea de la enorme variedad de contenidos disponibles durante tan solo dos días.

Esa edición contó también con ponentes externos muy relevantes, procedentes de organizaciones como la Linux Foundation o la NASA, que participaron como oradores en las charlas principales. La mezcla de proyectos comunitarios con instituciones grandes mostró hasta qué punto el software libre se ha convertido en un pilar de la tecnología moderna.

En años posteriores, el evento siguió creciendo: se registraron cifras como 948 ponentes, 875 sesiones y 67 temas en una edición, y en otra se alcanzaron los 1.118 ponentes, repartidos en 1.074 actividades y 78 pistas. Esta expansión ha ido acompañada de un esfuerzo logístico importante, utilizando hasta 35 salas diferentes en el campus de la Université libre de Bruxelles.

Además de los formatos tradicionales, FOSDEM ha ido introduciendo y consolidando iniciativas paralelas como FOSDEM Fringe, un conjunto de actividades, talleres y encuentros independientes pero relacionados con el congreso, organizados alrededor de las mismas fechas. Estos actos complementarios permiten extender el espíritu del evento más allá de los dos días oficiales.

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Otra novedad destacada ha sido la puesta en marcha de FOSDEM Junior, una serie de talleres y actividades diseñadas para niños y adolescentes de entre 7 y 17 años. El objetivo es acercar el mundo del software libre y la programación a las generaciones más jóvenes, despertando vocaciones técnicas y fomentando valores de colaboración y compartición desde edades tempranas.

En cuanto al contenido de las ponencias clave, algunas ediciones han puesto un foco especial en temas como el papel histórico de las mujeres en la tecnología y la necesidad de mejorar la diversidad en las comunidades FOSS. Personajes como Laura Durieux han ofrecido charlas destacadas sobre estos asuntos, reforzando la dimensión social del evento.

También han tenido protagonismo iniciativas como Outreachy, que trabaja para abrir las puertas del software libre a grupos infrarrepresentados, y entidades como el Open Source Observatory (OSOR) de la Comisión Europea, que participa en devrooms y talleres enfocados al uso de software abierto en la administración pública y las políticas tecnológicas.

No todas las ediciones han estado exentas de debate. En una ocasión, la participación prevista de Jack Dorsey en representación de Block, Inc., generó controversia dentro de algunos sectores de la comunidad, tanto por su vinculación con la venta de Twitter a Elon Musk como por las dudas sobre su implicación directa en proyectos de código abierto y las críticas éticas al modelo de negocio de su empresa. Estos episodios muestran que FOSDEM también es un espacio donde se discuten críticamente las relaciones entre grandes corporaciones y el ecosistema FOSS.

La organización: comunidad, voluntariado y estructura legal

Uno de los rasgos más importantes de FOSDEM es que se organiza íntegramente gracias al trabajo de voluntarios. No hay una gran empresa detrás, sino un equipo de personas comprometidas con los valores del software libre que dedica una enorme cantidad de horas a preparar cada edición.

Con el paso del tiempo, este equipo ha ido creciendo y profesionalizando sus procesos, hasta el punto de redactar y aprobar una carta de principios (charter) que recoge los valores y normas de funcionamiento de la organización. Ese documento define el espíritu del evento y marca las líneas rojas en cuanto a independencia, neutralidad tecnológica y carácter comunitario.

Entre las personas que han formado parte del equipo organizador se encuentran nombres como Linda Calders, Dan Clark, Quint Daenen, Gerry Demaret, Julien Detroz, Pieter De Praetere, Michael De Swert, Philippe De Swert, Tatjana Dubrovica, Christian Eisenhammer o Koen Glotzbach, entre muchos otros. La lista es larga e incluye a quienes se encargan de logística, programa, infraestructuras, comunicación y otras tareas invisibles pero esenciales.

También aparecen en la organización personas como Geert Goossens, Sebastian Grömcke, Jan Gyselinck, Richard Hartmann, Alex Howe, Vasil Kolev, Thibault Molleman, Marthe Parada Delgado y Jonas Scheers, así como miembros adicionales que aportan su esfuerzo año tras año para que todo funcione sin depender de una estructura comercial.

La nómina continúa con colaboradores como Kristian Schuhmacher, Sebastian Schubert, Wouter Simons, Ieva Supjeva, Louis Taylor, Johan Van de Wauw, Mark Van den Borre y Wouter Verhelst, además de “las muchas personas voluntarias que ayudan durante el fin de semana”, una forma de reconocer que el éxito del evento es, en buena medida, fruto del trabajo colectivo.

Para dar soporte jurídico y financiero a esta actividad, se constituyó FOSDEM vzw, una asociación sin ánimo de lucro de derecho belga. La misión de esta entidad es apoyar y respaldar al equipo en la organización de la conferencia anual, gestionando los aspectos legales, contables y de patrocinio que serían difíciles de manejar solo con un grupo informal de voluntarios.

Esta estructura legal permite mantener la independencia del evento y su carácter no comercial, al tiempo que hace posible gestionar donaciones, patrocinios y acuerdos logísticos necesarios para movilizar a miles de personas y poner en marcha una infraestructura técnica y organizativa nada trivial.

Gracias a esta mezcla de pasión comunitaria, voluntariado y estructura formal, FOSDEM ha conseguido crecer sin perder de vista su objetivo principal: ser un punto de encuentro libre, abierto y plural para el mundo del software libre y de código abierto, tanto en Europa como a nivel internacional.

FOSDEM 2026 se inscribe en esa trayectoria de más de dos décadas, combinando tradición y renovación en un formato que sigue atrayendo a nuevas generaciones de desarrolladores, estudiantes y entusiastas del FOSS, a la vez que mantiene el vínculo con quienes llevan años construyendo este ecosistema.