- Permite transformar VMware Workstation en un servidor para compartir máquinas virtuales a través de la red local.
- Ofrece la capacidad de automatizar el encendido de las VM en un orden específico tras el arranque del host.
- Incluye un sistema de roles y permisos para gestionar el acceso remoto de forma segura.

Cuando hablamos de virtualización, VMware Workstation se posiciona como una herramienta brutal para quienes necesitan montar varios sistemas operativos, ya sea Windows o Linux, sobre un único equipo físico. Es la opción ideal para no tener que comprar diez ordenadores distintos y poder gestionar entornos aislados de forma eficiente y rápida en el mismo escritorio.
Mucha gente piensa que solo sirve para uso personal, pero la realidad es que permite configurar un entorno de servidor para que otros usuarios accedan a las máquinas virtuales a través de la red. Esto evita el engorro de copiar discos virtuales pesados que consumen CPU y memoria, permitiendo que un equipo potente haga el trabajo sucio mientras los demás se conectan remotamente.
¿En qué consiste VMware Workstation Server?

Básicamente, es un modo de funcionamiento que convierte tu instalación de VMware en un servidor. Lo más chulo es que las máquinas virtuales pueden arrancar automáticamente en cuanto el sistema operativo anfitrión se enciende, sin que tengas que iniciar sesión manualmente. Antiguamente existía el VMware Server (o GSX), que era un hipervisor gratuito, pero VMware lo retiró en 2011 para integrar estas funciones directamente en Workstation y en ESXi.
Si tienes un equipo con mucha potencia, puedes configurarlo como servidor y dejar que otros usuarios, con ordenadores más modestos, accedan a las VM compartidas. Esto es un salvavidas para pequeñas empresas o grupos de estudio que no pueden permitirse desplegar una infraestructura compleja de vSphere pero necesitan funcionalidad profesional.
Pasos para configurar el servidor y compartir máquinas

Lo primero es asegurarse de que el software esté bien instalado. En Windows, es fundamental comprobar que el servicio de VMware Workstation Server esté activo y configurado para iniciar automáticamente; si no, te saltará un aviso diciendo que el servidor no está disponible. En sistemas Linux, el proceso es similar, aunque el demonio encargado es el llamado vmware-workstation-server.
Para empezar a compartir, ve al menú de Preferencias (Edit > Preferences) y entra en el apartado de Shared VMs. Aquí debes marcar la casilla para habilitar el recurso compartido y el acceso remoto. Por defecto, el sistema utiliza el puerto HTTPS 443, aunque puedes cambiarlo si aún no has compartido ninguna máquina. Es recomendable asignar una carpeta específica, como /vms/SharedVMs, para mantener el orden.
Una vez configurado el servidor, elige la máquina virtual que quieras compartir (asegúrate de que esté apagada). Haz clic derecho sobre ella y selecciona Manage > Share. En este punto, el asistente te advertirá que algunas funciones, como el arrastrar y soltar o las carpetas compartidas, dejarán de funcionar a cambio de ganar el control de acceso de usuarios y el inicio automático. Tienes dos opciones: mover la VM directamente a la carpeta compartida o crear un clon para mantener la original como copia de seguridad.
Gestión del encendido y control de acceso

Una de las ventajas más potentes es poder decidir el orden de arranque de las máquinas. Por ejemplo, si tienes un servidor de base de datos y un cliente, puedes configurar que el servidor arranque primero y el cliente después, añadiendo un retraso (por defecto 120 segundos) para que todo cargue correctamente. Esto se gestiona haciendo clic derecho en la carpeta de Máquinas Virtuales Compartidas y seleccionando Manage > Power Actions.
En cuanto a la seguridad, puedes asignar roles específicos para que no todo el mundo pueda hacer de todo. Hay roles predefinidos como Administrador, Solo lectura o Creador de VM. Si usas Linux, puedes crear un usuario nuevo en la consola (por ejemplo, con el comando adduser) y luego, desde la interfaz de VMware, asignarle los privilegios necesarios para que acceda remotamente sin comprometer la seguridad del sistema.
Cómo conectarse desde otro equipo

Para entrar en el servidor desde otra máquina, simplemente abre VMware Workstation en tu PC local y ve a File > Connect to Server. Introduce la dirección IP estática del servidor y las credenciales del usuario que configuraste previamente. Si el sistema te avisa de que el certificado de seguridad no es válido, puedes darle a Connect Anyway para entrar.
Una vez dentro, verás una pestaña con la IP del servidor donde podrás gestionar el hardware, encender o apagar las máquinas y monitorizar el uso de CPU y RAM. Una ventaja enorme frente al RDP o SSH es que puedes desactivar la tarjeta de red de la VM sin que se corte tu sesión de gestión.
Creación de máquinas virtuales desde cero
Si aún no tienes la VM creada, el proceso es bastante intuitivo. Al crear una nueva máquina, elige la opción Típica y selecciona la imagen ISO del sistema operativo. Es vital darle un nombre claro y elegir una ruta de almacenamiento accesible. En cuanto al disco, para la mayoría de los casos, 80 GB suelen bastar, y es preferible guardarlo como un único archivo para mejorar el rendimiento.
En el apartado de hardware, no te pases con la RAM para no congelar el equipo físico; por ejemplo, si tienes 8 GB totales, asigna unos 3072 MB a la VM. En la configuración de procesadores, poner 2 núcleos suele ser el punto óptimo. No olvides revisar en las opciones avanzadas que el firmware sea UEFI y que el arranque seguro esté desactivado si el sistema operativo te da problemas al iniciar.
Alternativas web: VMware WSX
Para aquellos que no quieren instalar el software cliente, existe VMware WSX, una interfaz web. Se instala mediante un archivo .bundle en Linux (requiere privilegios de root) y permite gestionar las VM desde un navegador usando el puerto 8888. No obstante, WSX es antiguo y usa Python 2.6, por lo que puede dar errores de protocolo TLS con versiones modernas de VMware Workstation (de la 12 en adelante), siendo más compatible con la versión 11.1.2.
Tener un entorno de virtualización bien montado permite optimizar al máximo el hardware disponible, facilitando la colaboración en red y el despliegue de servicios que deben estar siempre activos. Al combinar la creación meticulosa de máquinas virtuales con la potencia del modo servidor y un control estricto de los permisos, cualquier usuario puede transformar un PC potente en una estación de trabajo remota sumamente versátil y profesional.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.