- Domina sistemas clave como Grandes Runas, Recuerdos, sigilo y combate a caballo para hacer Elden Ring más manejable sin perder desafío.
- Aprovecha el mundo abierto para explorar con cabeza, farmear materiales y runas, y alternar zonas o jefes cuando te atasques.
- Experimenta con builds, magia, Médikas milagrosas y redistribución de atributos para ajustar tu estilo de juego en cualquier momento.
- Observa el entorno, lee descripciones y habla con todos los NPC para descubrir puzles, gestos, torres y secretos que el juego no explica claramente.
Si acabas de aterrizar en las Tierras Intermedias y ya has muerto más veces de las que quieres admitir, tranquilo: Elden Ring está pensado para hacerte sufrir, pero también para recompensar a quien aprende sus reglas. Esta guía reúne secretos, mecánicas ocultas y recomendaciones prácticas para que exprimas el juego al máximo sin perder del todo la cordura.
El objetivo es que puedas pasarte Elden Ring al 100% en una sola partida, descubrir todos los finales, dominar el combate y entender las locuras del mundo abierto. Todo ello sin reventarte la historia con spoilers y con un lenguaje claro, cercano y con algún que otro truco digno de veterano de FromSoftware.
Primeros pasos: cómo empezar fuerte en Elden Ring
Antes de volverte loco explorando, conviene tener claros unos básicos, porque las primeras horas marcan la diferencia entre un inicio infernal y uno “solo” duro. Elden Ring es más accesible que otros Souls gracias al mundo abierto, pero sigue sin perdonar los errores tontos.
Uno de los puntos clave es elegir bien la clase inicial, ya que tu arquetipo condiciona tus primeras horas, tus armas disponibles y la forma en la que encaras los primeros jefes. No es irreversible, porque más adelante podrás redistribuir estadísticas, pero empezar cómodo se nota muchísimo.
También debes asumir desde el minuto uno que la historia no sigue una ruta lineal obligatoria y el orden de zonas y jefes es flexible. Aprovecha esto a tu favor: si un jefe te revienta sin piedad, no te obceques, vete a otra zona, sube de nivel, mejora armas y vuelve más adelante.
Por último, es fundamental mentalizarse de que la paciencia y la lectura del entorno valen más que el “botoneo” compulsivo. Mirar bien los escenarios, leer descripciones de objetos y escuchar diálogos te evita muertes ridículas y, de paso, te revela secretos de mecánicas que el juego apenas explica.

Clases, progreso e historia sin spoilers
Al crear tu personaje, verás varias clases iniciales; más que “bloquearte” en un rol, definen tu distribución de atributos y equipo de salida para que tengas una base coherente. Por ejemplo, algunas destacan en fuerza y vigor, otras en fe o inteligencia, y otras apuestan por la destreza y la velocidad.
Sea cual sea la que elijas, ten claro que todas las clases pueden llegar a ser eficaces si subes los atributos correctos y consigues el equipo adecuado. No existe una única “mejor clase”, pero sí combinaciones que facilitan más el principio, sobre todo para novatos.
En cuanto a la narrativa, Elden Ring está diseñado para que puedas abordar sus grandes zonas y jefes en más de un orden posible. No necesitas seguir una ruta fija para avanzar la historia principal, y muchas tramas de NPC se cruzan y se actualizan cuando derrocas a grandes señores.
Si lo que quieres es arañar hasta el último secreto y final, lo ideal es seguir una ruta que permita ver las seis conclusiones del juego en una sola partida. Esto exige estar atento a diálogos, misiones de personajes y decisiones clave, porque algunas rutas de final se excluyen entre sí si tomas ciertos caminos demasiado pronto.
El truco está en que cada vez que superes un gran jefe o una mazmorra principal, hagas una ronda rápida de visitas a tus NPC importantes. Muchas líneas de misión solo avanzan (o se bloquean) tras ciertos hitos, y volver a hablar con ellos tras esos momentos evita perder recompensas y desenlaces únicos.
FAQ esencial: builds, equipo y dificultad
Una de las grandes dudas de cualquier jugador nuevo es cómo montar su personaje, porque las builds determinan completamente tu estilo de combate, tu equipo ideal y hasta qué jefes se te harán más sencillos. No es lo mismo ir a fuerza bruta con colosal que a hechicero de cristal.
Para que una construcción funcione, necesitas alinear atributos, armas, armaduras, talismanes, magias o cenizas de guerra hacia un mismo objetivo. Por ejemplo, si te centras en hechicería, tiene poco sentido invertir mucho en fuerza; en cambio, inteligencia, mente y aprendizaje son tu pan de cada día.
La dificultad siempre es tema caliente en los juegos de FromSoftware, pero dentro de ese estándar, Elden Ring es probablemente el título más amable para nuevos jugadores gracias al mundo abierto y las opciones de farmeo. Puedes retroceder, mejorar equipo, invocar espíritus y cooperar.
Aun así, el juego no te va a dar la mano todo el rato, así que conviene interiorizar algunos hábitos básicos para morir menos y progresar sin tanto atasco. Desde administrar bien tus runas hasta no lanzarte de cabeza a zonas claramente demasiado avanzadas para tu nivel.
Un aspecto que muchos pasan por alto es el inventario: leer las descripciones de los objetos te explica mecánicas enteras que el juego no detalla en tutoriales. Hay ítems que incluso aplican penalizaciones por el simple hecho de llevarlos encima, así que ignorar el texto puede costarte vida o daño.
Consejos básicos para morir menos
El primer gran cambio de mentalidad es aprender a conocer bien cada objeto que recoges, revisando su descripción y efecto antes de equiparlo o usarlo. Así evitarás sorpresas desagradables, como objetos que reducen tus PS máximos si permanecen en el inventario sin que lo sepas.
Otro punto clave es dominar el combate a caballo con Torrentera, porque muchos enemigos y jefes son mucho más asequibles montado, mientras que otros se vuelven un infierno si insistes en pelear así. Aprender cuándo desmontar y cuándo usar el salto doble es vital.
Explorar está genial, pero conviene hacerlo con cabeza: adentrarte de golpe en zonas de nivel muy superior solo por curiosidad puede hacerte perder montones de runas. Lo mejor es ir desbloqueando bien cada región inicial, asegurando Lugares de Gracia y puntos de viaje rápido antes de aventurarte lejos.
Con las caídas hay que tener especial respeto, ya que un mal salto o una esquiva temeraria al borde de un precipicio pueden tirarte por un barranco en un segundo. Antes de saltar a una repisa dudosa, utiliza piedras brillantes para comprobar si la caída es mortal: si se rompen al caer, tú también cascarás.
Por último, adopta un ritmo tranquilo: abusar del esquive sin medir tiempos te deja vendido porque consume resistencia y te deja sin estamina para bloquear, atacar o rodar cuando importa. Observa patrones, rueda en el momento justo y no temas retroceder y mejorar si un jefe se te atraganta.
Trucos avanzados y secretos de progreso
Una de las primeras sorpresas que muchos se llevan en la Mesa Redonda es Fia, que te ofrece un abrazo aparentemente inocente; lo que el juego no subraya es que mientras lleves su Bendición del baldaquino en el inventario, tendrás un 5% menos de vida máxima. Al usar el objeto, el efecto negativo desaparece y recuperas esos PS.
Para moverte por zonas oscuras, en lugar de depender siempre de la antorcha, te conviene conseguir cuanto antes una linterna, ya que este objeto se equipa como consumible y cuelga del cinturón, permitiéndote mantener ambas manos libres para armas o escudo. Se puede comprar a un mercader en la Cabaña del comerciante solitario de Necrolimbo occidental.
Conforme avances, obtendrás Recuerdos de jefes principales, que puedes gastar en runas o canjear por armas, hechizos y habilidades especiales; lo interesante es que encontrarás mausoleos errantes que te permiten duplicar estos Recuerdos de forma totalmente legítima y descubrir ubicaciones y cofres secretos. Eso sí, cada mausoleo solo puede usarse una vez.
Si un comerciante o NPC vendedor muere por cualquier motivo, no pierdes su inventario para siempre, ya que su campanilla o ítem asociado se puede entregar a las Doncellas gemelas quiescentes de la Mesa Redonda. A partir de ese momento, sus objetos se suman al catálogo de las Doncellas.
Para los que vengan de Dark Souls, hay una visita muy especial en Necrolimbo, en la Cueva de Agualóbrega; allí te espera una referencia directa a los títulos anteriores de FromSoftware que te arrancará una sonrisa si eres fan. No diremos más para no arruinar la sorpresa.

Rehacer aspecto, redistribuir estadísticas y perdonar errores
Si con el tiempo no te convence el físico de tu personaje, no estás atado de por vida a tu primer diseño, ya que en la habitación de Fia en la Mesa Redonda encontrarás un espejo que te permite volver al editor de apariencia tantas veces como quieras. La “cirugía estética” en Elden Ring sale totalmente gratis.
Cuando lo que te preocupa no es la cara sino la build, el juego también tiene solución: al derrotar al jefe principal de la Academia de Raya Lucaria desbloqueas la opción de respetear tus atributos. Para hacerlo, necesitas gastar Lágrimas larvarias, un recurso limitado que debes gestionar con cuidado.
Si te has venido arriba y has atacado por error a un NPC importante, aún puedes arreglar el desaguisado: en la región de Liurnia se encuentra la Iglesia de los Juramentos, donde puedes restaurar tus pecados y reconciliarte. Para ello, necesitarás Lágrimas lunares, otro tipo de recurso especial.
Otra mecánica que muchos ignoran son las Médikas milagrosas del Frasco de lágrimas maravillosas, que permiten mezclar dos Lágrimas con efectos distintos para crear una poción personalizada. Estos efectos van desde curaciones extra hasta refuerzos ofensivos o defensivos muy útiles frente a jefes complicados.
A medida que derrotes enemigos de élite repartidos por el mundo, irás consiguiendo Lágrimas con efectos muy variados, y combinarlas desde el inicio de la partida supone una ayuda brutal. No hace falta “guardar” el frasco para ocasiones especiales; úsalo a menudo, sobre todo cuando estás atascado.
Magia, torres y espacios de hechizo extra
El repertorio mágico de Elden Ring es enorme, con más de 200 hechizos, encantamientos e invocaciones, por lo que los personajes centrados en magia cuentan con una variedad tremenda de estilos y sinergias. Desde magos de cristal frágiles pero devastadores hasta clérigos tanque con fe alta.
Para aprovechar esa variedad necesitas espacios de memoria suficientes, algo que no depende solo del atributo de aprendizaje, porque las torres mágicas repartidas por el mapa suelen esconder Piedras de la memoria. Cada una amplía en un hueco adicional el número de hechizos equipables.
Estas torres, como la de Orydis o la Torre marginal de los conversos, suelen estar cerradas por acertijos, plataformas o requisitos concretos, pero siempre hay una manera de entrar explorando bien los alrededores o resolviendo un enigma. Muchas te plantean pequeños puzles ambientales o pruebas de parkour.
Hay ocho Piedras de la memoria en total, de modo que un mago dedicado puede llegar a equipar una barbaridad de hechizos sin necesidad de subir tanto aprendizaje. Incluso puedes aprovechar esto para, una vez recogidas, redistribuir estadísticas y mover puntos a vigor, mente u otro atributo.
Gestos, puzles y mecánicas poco evidentes
Los gestos no están solo para presumir tras matar a un jefe; en Elden Ring hay puzles y secretos que se resuelven utilizando emotes concretos en lugares específicos. En las ruinas de los bosques brumosos, por ejemplo, un gesto que no tienes desde el inicio resulta clave para un enigma temprano.
Esto hace que sea fundamental hablar repetidamente con todos los NPC y agotar sus líneas de diálogo. Muchos te otorgan gestos nuevos, objetos importantes o pistas crípticas sobre lugares y mecánicas secretas que de otra forma jamás descubrirías.
Otro sistema que suele pasar desapercibido son las balizas del mapa, porque puedes colocar hasta cinco marcadores luminosos que te orientan mientras exploras sin saturar la vista. Cuando colocas una sexta baliza, la más antigua desaparece automáticamente, pero también puedes “limpiarlas” pasando físicamente por encima.
En cuanto al inventario, cuando recoges un objeto nuevo, el icono que aparece arriba a la izquierda te indica de qué tipo es (arma, llave, talismán…). Luego, dentro del inventario, pulsar el botón de ordenación por “adquisición reciente” te permite localizar rápidamente lo último que has obtenido.
Más adelante, desbloquearás Grandes Runas tras vencer a semidioses; equiparlas no basta, porque hay que activar su poder gastando Arcos de runa, que funcionan de manera parecida a la humanidad o las ascuas de los Souls. Una vez consumidos, tu Gran Runa entra en efecto hasta que mueres.
Minas, mapa y farmeo de materiales
Si necesitas materiales de mejora para tus armas, no hace falta ir a ciegas: las minas se reconocen fácilmente en el mapa, ya despejado, gracias a pequeñas manchas oscuras con bordes rojizos. Suelen aparecer incrustadas en montañas o acantilados.
Del mismo modo, los fragmentos de mapa se localizan en zonas grises iniciales como monumentos marcados sutilmente sobre el mapamundi “sin explorar”. Si te fijas, verás un icono como de estela o monolito que indica dónde está el pilar con el mapa físico.
Otra mecánica infravalorada son las piedras brillantes: además de marcar caminos invisibles sobre el vacío, sirven como “sonar” para comprobar si una caída es letal. Si al lanzar una se oye cómo explota, da por hecho que tu personaje correrá el mismo destino.
Las antorchas, además de iluminar, funcionan como arma situacional, ya que ciertos enemigos como las babas viscosas del techo o algunos mineros son extremadamente vulnerables al fuego directo. Eso sí, ojo porque algunos mineros pueden explotar si los prendes.
Existe incluso una Antorcha repelente de bestias que ahuyenta lobos y otros animales agresivos, ideal para reducir encuentros molestos en zonas salvajes. Puede comprarse a un mercader en la Cabaña del comerciante solitario de Caelid.
Combate profundo: secretos del sistema de lucha
En combate, no te limites a rodar; saltar y agacharte también sirven para esquivar ataques con precisión quirúrgica gracias a unas hitboxes muy depuradas. Muchos golpes horizontales se pueden evitar con un simple salto, y ciertos proyectiles pasan por encima si te agachas en el momento justo.
Los escudos grandes resultan especialmente útiles porque tienden a hacer rebotar los ataques pesados enemigos, dejándolos expuestos para contraguardias demoledoras. Lo mismo se aplica al revés: los enemigos con escudos enormes aguantan mejor combos ligeros, así que prioriza golpes fuertes o ataques de salto.
Si te agarra un jefe o cualquier enemigo con animación de presa, machacar los gatillos puede reducir el daño o acortar la duración del agarre. No es magia, pero a veces marca la diferencia entre vivir con un punto de vida o besar el suelo.
Los combos también tienen su truco: encadenar varios golpes seguidos con la misma arma va aumentando gradualmente el daño total que infliges. Cada arma tiene entre cuatro y seis animaciones de ataque ligero, según su peso, y conocer ese “baile” te ayuda a optimizar cuándo cortar el combo o rematar.
Llevar un arma a dos manos no es solo cuestión de estilo, porque al hacerlo obtienes un 50% extra efectivo en tu atributo de fuerza a efectos de requisitos y daño. De ahí que puedas manejar armas que en teoría no cumples a una mano si decides empuñarlas con ambas.
IA enemiga, runas extra y daño entre monstruos
Todos los enemigos esconden una barra de “equilibrio” o resistencia invisible que se va llenando a medida que les infliges daño, bloquean golpes o reciben impactos cargados. Cuando se desborda, se tambalean y quedan totalmente expuestos a ataques críticos.
De vez en cuando verás enemigos con ojos que brillan intensamente; en Elden Ring, esto no significa que lleven tus runas, sino que al morir otorgarán una cantidad extra de experiencia. Son un caramelito para farmeo, así que merece la pena priorizarlos.
Un detalle muy cómodo es que en cuanto das el golpe final a un enemigo que deja objeto, se produce una pequeña explosión azul que indica el drop. No necesitas esperar a que el cuerpo termine su animación para saber que ha soltado algo.
En cuanto a la fauna grande del juego, muchos monstruos colosales pueden hacerse daño entre sí si sus ataques se cruzan, incluso aunque sean del mismo tipo. Provocar peleas entre gigantes, golems, troles o cangrejos gigantes puede ahorrarte una cantidad ingente de trabajo.
En grupos de semihumanos, si localizas y matas al líder (normalmente más grande o con arma distinta), el resto de la banda entra en estado de confusión y deja de ser tan agresivo. Es una forma muy eficiente de desactivar grupos peligrosos sin enfrentarte a todos a la vez.
Sigilo y eliminación silenciosa
Aunque Elden Ring no sea un juego de infiltración puro, el sigilo es una herramienta potentísima, ya que puedes limpiar campamentos enteros a base de puñaladas por la espalda si rompes la línea de visión de los enemigos. Basta con esconderte tras rocas, muros o vegetación y esperar a que pierdan tu rastro.
Además de ver, los enemigos oyen; esto implica que tirar objetos, disparar flechas a paredes o lanzar una piedra puede servir para atraer a un enemigo lejos de su grupo. Separar unidades de patrulla así te permite rematarlas una a una sin levantar alarmas.
La postura agachada y el movimiento lento reducen enormemente el ruido que haces, sobre todo sobre hierba alta. Aprovecha las rutas de patrulla para colocarte justo detrás de ellos y ejecutar un golpe crítico que quite buena parte de la barra de vida, si no toda.
Dominar a Torrentera: combate y exploración a caballo
El caballo es uno de los grandes cambios jugables respecto a Dark Souls, y conviene tratarlo como una extensión de tu personaje, porque muchos combates, especialmente en mundo abierto, se resuelven mejor desde la montura. Torrentera es rápido, maniobrable y letal en carrera.
Los resortes espirituales, esas corrientes de aire que ves en el suelo, permiten pegar saltos colosales tanto hacia arriba como hacia abajo sin recibir daño por caída. Si apuntas bien, puedes usar estas corrientes para descender desde grandes alturas sin riesgo.
El doble salto del corcel se puede redirigir en el aire, algo esencial para precisar saltos en plataformas, bordes de acantilado y accesos a zonas secretas en exteriores. Su animación de salto es más predecible que la del personaje a pie, así que úsalo para plataformeo cuando sea posible.
Montar y desmontar Torrentera otorga unos pocos frames de invulnerabilidad, lo que significa que puedes esquivar ciertos ataques cronometrando la invocación o la caída del caballo. No es infalible, sobre todo ante ataques de área, pero bien usado te salva de golpes muy dolorosos.
Mientras cabalgas, mantener pulsado el ataque fuerte hace que el arma pueda golpear a los enemigos solo con rozarlos, aprovechando el movimiento de la montura. Con armas como espadas gemelas, esto se convierte en un torbellino brutal al pasar junto a grupos de enemigos.
Si un enemigo montado cae de su caballo, acércate rápido porque tendrás una ventana para ejecutar un ataque crítico en el suelo. Y ojo, lo mismo te puede pasar a ti: si te tiran, pueden castigarte mientras estás vulnerable.
Cuando Torrentera muere, la siguiente vez que lo invoques tendrás que gastar un trago de Vial de lágrimas carmesí para devolverlo a la vida. La animación de derribo y muerte es muy parecida, pero si el caballo relincha de forma lastimera, significa que ha muerto de verdad.
Mecánicas de supervivencia y calidad de vida
En suelos envenenados o con efectos de plaga, evita rodar a toda costa, porque si tu personaje se reboza en el veneno, seguirá recibiendo daño incluso después de salir de la zona contaminada. Muévete rápido pero sin rodar, busca islas seguras y usa objetos de curación de estado si hacen falta.
En combates intensos, encontrar el vial correcto en la cruceta puede ser un drama, por eso mantener pulsado abajo en el pad te devuelve siempre al primer objeto de la rueda rápida. Coloca ahí tu Vial de curación principal y te ahorrarás paseos mortales por el menú.
Las mesas, cajas y mobiliario de los escenarios se rompen al rodar o caer encima, pero si calculas bien tus saltos, puedes aterrizar sobre estos elementos sin destruirlos y ganar un poco de altura extra para alcanzar plataformas aparentemente inaccesibles. Es un truco muy útil para exploración fina.
Respecto a sistemas clásicos de la saga, Elden Ring elimina por completo los estados de hueco o muerto viviente y la necesidad de reparar armas y armaduras. Esto reduce bastante la carga de gestión y te deja concentrarte más en explorar y combatir.
Como nota de calidad de vida extra, recuerda que puedes acceder a la Mesa Redonda más rápido usando el listado de puntos de viaje y, desde ahí, el atajo directo al Lugar de Gracia asociado. Un pequeño truco que, a la larga, ahorra muchos segundos de navegación de mapa.
Todo este cúmulo de pequeños trucos, mecánicas escondidas y consejos prácticos convierte a Elden Ring en un juego mucho más manejable sin restarle intensidad; dominar sus sistemas, desde los Recuerdos y las Grandes Runas hasta el sigilo, la magia y el combate a caballo, te permite afrontar las Tierras Intermedias con confianza y disfrutar de sus secretos sin que cada encuentro sea una pared imposible.
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