Cómo probar y recuperar el menú contextual extendido y clásico en Windows 11

Última actualización: 02/05/2026
Autor: Isaac
  • Windows 11 introduce un nuevo menú contextual compacto que convive con el menú clásico completo de Windows 10.
  • El comportamiento del clic derecho se controla mediante verbos y claves del Registro, que permiten activar o desactivar el menú extendido.
  • Es posible recuperar el menú clásico o alternar entre ambos usando archivos .reg, comandos de consola o herramientas de terceros.
  • Las actualizaciones de Windows pueden revertir los cambios, por lo que conviene guardar scripts y tomar precauciones como puntos de restauración.

menú contextual extendido en Windows 11

Si usas Windows 11 a diario, seguro que ya te has topado con el nuevo menú contextual minimalista que aparece al hacer clic derecho. Es más bonito, sí, pero para muchos usuarios avanzados se ha convertido en un auténtico estorbo: menos opciones a la vista, más clics para hacer lo mismo de siempre y, en ocasiones, funciones de terceros que directamente han desaparecido del primer plano.

La parte buena es que no estás atado a este cambio para siempre. Con unos cuantos ajustes, es posible probar el nuevo menú contextual extendido, recuperar el menú clásico completo de Windows 10 o incluso alternar entre uno y otro según te convenga. Todo pasa por tocar el Registro de Windows o usar herramientas de terceros que automatizan el proceso.

Qué es el menú contextual de Windows y por qué ha cambiado en Windows 11

El menú contextual es ese listado de comandos que aparece al hacer clic con el botón derecho sobre un archivo, carpeta, acceso directo, el escritorio o casi cualquier objeto del sistema. Desde ahí puedes realizar acciones como abrir, copiar, borrar, imprimir, cambiar propiedades o lanzar utilidades de terceros como compresores, antivirus, editores, etc.

En versiones anteriores, especialmente en Windows 10, este menú podía llegar a ser enorme porque mostraba todos los comandos registrados por el sistema, por el propio Explorador y por los programas instalados. Esto era muy flexible, pero con el tiempo muchos menús se volvían un auténtico caos, con opciones repetidas y entradas poco útiles.

Windows 11 ha intentado poner orden re-diseñando este menú contextual: ahora es más compacto, con esquinas redondeadas, efecto de transparencia y una selección reducida de opciones “básicas”. El resto se esconde bajo el famoso comando “Mostrar más opciones”, que abre un segundo menú, el clásico, con todas las entradas completas.

En la práctica, esto significa que ahora existen dos menús contextuales en Windows 11: uno reducido y moderno (el nuevo) y otro ampliado, idéntico al de Windows 10 (el clásico). El sistema prioriza el nuevo diseño, pero el antiguo sigue ahí en segundo plano.

La consecuencia es clara: muchos usuarios sienten que ahora necesitan más clics y más tiempo para hacer lo mismo que antes. Comandos habituales como “Abrir con”, accesos directos de compresores (7-Zip, WinRAR, etc.) o funciones de herramientas avanzadas dejan de estar visibles de inmediato.

Cómo funciona el menú contextual por dentro: verbos, comandos y Registro

Detrás de cada opción que ves al hacer clic derecho hay un mecanismo bastante estructurado. Windows utiliza lo que llama “verbos” del menú contextual para identificar qué hace cada comando y cómo se ejecuta.

Un “verb” es simplemente una cadena de texto registrada en el sistema (por ejemplo, open, print, explore, find, openas, properties) que está asociada a una orden concreta. Esa orden suele ser la ruta de un ejecutable acompañada de parámetros, algo del estilo:

«MiPrograma.exe» «%1»

Donde %1 actúa como marcador de posición para el archivo o carpeta sobre el que has hecho clic. De esta forma, el mismo verbo puede aplicarse a muchos archivos diferentes y pasarle al programa el que corresponda en cada momento.

Además de la cadena interna (el nombre del verbo), cada comando puede tener una cadena de presentación que es lo que realmente ves en el menú. Por ejemplo, el verbo openas se muestra como “Abrir con”. Puedes incluir un ampersand (&) para definir la tecla de acceso rápido, como “&Do It”, que se puede seleccionar pulsando la letra asociada.

El sistema también define un conjunto de verbos canónicos que son comunes a cualquier instalación de Windows: open (Abrir), opennew, print (Imprimir), explore, find (Buscar), openas (Abrir con), properties (Propiedades) y printto, entre otros. Estos verbos tienen la ventaja de que Windows genera automáticamente su nombre traducido al idioma del sistema.

En el Registro de Windows, todos estos comandos se organizan principalmente bajo HKEY_CLASSES_ROOT, donde se definen los tipos de archivo (extensiones), sus identificadores de programa (ProgID) y las subclaves shell y command que determinan qué aparece en el menú contextual para cada tipo de archivo y cómo se ejecuta.

Menús contextuales extendidos y verbos avanzados

No todos los comandos del menú contextual tienen por qué mostrarse siempre. Windows permite registrar “verbos extendidos”, pensados para funciones menos habituales o dirigidas a usuarios avanzados, que solo aparecen si haces clic derecho manteniendo pulsada la tecla MAYÚS (Shift).

Estos verbos extendidos se registran de forma similar a los normales, pero el sistema los trata de manera especial. De esta forma se evita saturar el menú contextual estándar, dejando a la vista solo lo más usado y reservando otros comandos para quien los necesita de verdad.

El método más sencillo para ampliar o personalizar el menú de un tipo de archivo consiste en añadir una subclave Shell bajo el ProgID de la aplicación asociada a esa extensión. Dentro de esa subclave se crean otras subclaves con el nombre del verbo (open, print, doit, etc.) y, a su vez, una subclave command donde se indica la cadena de ejecución.

También se puede definir un verbo predeterminado para que el sistema sepa qué hacer cuando se invoca ShellExecuteEx sin especificar verbo. A partir de Windows 2000 (Shell 5.0 en adelante), el sistema busca en este orden: verbo “open”, verbo por defecto definido, primer verbo registrado y verbo “openas”. Si no encuentra ninguno válido, la operación falla.

Para controlar qué verbos se muestran, Windows permite aplicar directivas de grupo mediante el valor SuppressionPolicy en la clave del verbo. Si la directiva asociada está activada, el comando se oculta del menú contextual. Esto se utiliza, por ejemplo, en entornos corporativos para limitar qué opciones pueden usar los usuarios.

Además de los tipos de archivo clásicos, algunos objetos predefinidos del Shell (Carpeta, Papelera de reciclaje, Mi PC, etc.) también exponen menús contextuales que se pueden ampliar añadiendo verbos en el Registro, usando su nombre de objeto en lugar de una extensión de archivo. La documentación oficial de Microsoft marca claramente cuáles admiten esta ampliación.

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Registrar aplicaciones para manejar tipos de archivo arbitrarios

Más allá de definir el menú contextual de un tipo de archivo concreto, una aplicación puede registrarse para abrir archivos de tipo desconocido con un “procedimiento predeterminado”. Esto es muy útil cuando un usuario intenta abrir un archivo que no tiene aún asociación, pero quiere usar una aplicación concreta.

Para lograrlo, hay que duplicar la estructura de claves que usarías para el ProgID normal de la aplicación, pero colocándolas en HKEY_CLASSES_ROOT\Applications\NombreDeLaApp.exe. Ahí se puede incluir también un valor FriendlyAppName para que Windows muestre un nombre amigable en cuadros de diálogo y menús.

En estas claves se definen tanto el comando por defecto de apertura como los verbos adicionales (print, printto, etc.), por lo general usando alguna marca de línea de comandos (por ejemplo, /a) que indique a la aplicación que el archivo que se abre es de un tipo genérico o no asociado inicialmente.

Si además se añade una subclave DefaultIcon, se suele usar un icono genérico que represente ese estado “arbitrario”. De este modo, si más tarde el usuario asocia oficialmente nuevas extensiones a la aplicación, heredarán automáticamente los mismos iconos y menús contextuales definidos en este procedimiento predeterminado.

Gracias a este sistema, una misma aplicación puede ofrecer una experiencia coherente incluso con archivos que originalmente no estaban pensados para ser abiertos con ella, manteniendo a la vez el control total sobre cómo se integran sus comandos en el menú contextual de Windows.

Extender el submenú “Nuevo” del Explorador de archivos

Cuando abres el menú Archivo en el Explorador (o haces clic derecho en una carpeta o el escritorio) verás el submenú “Nuevo”, desde donde puedes crear carpetas y accesos directos, y también documentos de ciertos programas (documentos de Office, archivos comprimidos, etc.).

Este submenú se puede personalizar añadiendo entradas para crear archivos de tu aplicación. Para ello es necesario que exista un tipo de archivo asociado (extensión y ProgID) y añadir una subclave ShellNew bajo la clave de la extensión en el Registro (por ejemplo, HKEY_CLASSES_ROOT\.myp\ShellNew).

Dentro de ShellNew se pueden usar diferentes valores para indicar el método de creación:

  • Command: ejecuta una aplicación para que se encargue de crear el archivo (REG_SZ con la ruta del programa).
  • Data: crea un archivo con unos datos binarios por defecto (REG_BINARY).
  • FileName: genera un archivo copiando otro existente, indicado por ruta completa (REG_SZ).
  • NullFile: crea un archivo vacío sin contenido inicial, no requiere valor.

Una vez definida la clave ShellNew, el sistema añadirá un elemento en el submenú “Nuevo” con la descripción del ProgID (por ejemplo, “Aplicación MyProgram”). Al seleccionarlo, Windows creará un archivo como “Nuevo MyProgram Application.myp” y lo abrirá con la aplicación asociada.

Este comportamiento se combina con el resto de configuraciones del ProgID: iconos definidos en DefaultIcon, verbos como open o print y cualquier verbo adicional que hayas configurado. Así, el tipo de archivo queda totalmente integrado tanto en el menú contextual como en el menú “Nuevo”.

Todo este entramado de claves y verbos es el mismo que aprovechan tanto Microsoft como aplicaciones de terceros para implementar cambios como el nuevo menú contextual extendido de Windows 11 o el regreso al estilo clásico de Windows 10.

El nuevo menú contextual extendido de Windows 11: ventajas e inconvenientes

Con Windows 11, Microsoft ha intentado “limpiar” la experiencia de clic derecho. El nuevo menú contextual viene con un diseño más limpio y compacto, iconos renovados, transparencia tipo Mica y un enfoque en las tareas más habituales. A primera vista, es más agradable y menos intimidante que la lluvia de opciones que podías ver en algunos equipos con muchos programas instalados.

Entre las ventajas que Microsoft persigue están el orden visual y la rapidez para tareas básicas. Copiar, pegar, renombrar, compartir o ver propiedades son accesos directos claros y fáciles de encontrar. Para un usuario poco experimentado, esto puede resultar incluso más cómodo que el menú anterior.

Sin embargo, el recorte y la separación en dos niveles (menú moderno + “Mostrar más opciones”) tiene consecuencias. Muchas utilidades que antes tenías a un clic ahora exigen hacer clic derecho, luego “Mostrar más opciones” y, solo entonces, seleccionar el comando. Esto se nota sobre todo con compresores de archivos, herramientas de desarrollo, sistemas de control de versiones o antivirus.

A esto se suma que algunos programas todavía no se han actualizado para integrarse en el nuevo menú moderno. En la práctica, su entrada solo aparece en el menú clásico oculto, obligándote sí o sí a usar la opción extendida cada vez que los necesitas. Y en muchos casos, esos programas nunca se adaptarán.

Por todo ello, una parte importante de la comunidad ha reaccionado bastante mal a este cambio. Las críticas se suman a las que ya recibieron el nuevo menú Inicio y la barra de tareas de Windows 11, considerados por muchos como un paso atrás en funcionalidad aunque sean más vistosos.

Microsoft lleva tiempo ajustando estos elementos con sucesivas actualizaciones y se espera que con builds futuras (como la actualización 25H2) siga retocando el comportamiento y diseño para hacerlos más usables. Mientras tanto, son muchos los usuarios que han decidido tomar un atajo y forzar el regreso del menú clásico.

Cómo acceder al menú contextual clásico sin modificar nada

Antes de ponerte a tocar el Registro, conviene saber que Windows 11 ya incluye una forma oficial de ver el menú contextual completo de siempre en cualquier momento, sin cambios permanentes.

Cuando haces clic derecho en el Escritorio, en una carpeta o sobre un archivo, verás el menú compacto. En la parte inferior aparece la opción “Mostrar más opciones”. Si haces clic ahí, se abre el menú clásico ampliado tal como lo conocías en Windows 10, con todas las entradas de terceros, “Abrir con”, etc.

Si no quieres hacer el segundo clic cada vez, tienes un atajo de teclado: pulsa Shift + F10 sobre el elemento que quieras y se mostrará directamente el menú clásico completo, saltándote el menú nuevo.

Esto tiene una consecuencia curiosa: en el día a día estarás conviviendo con dos menús contextuales simultáneos. El nuevo, reducido, que es el que aparece por defecto, y el clásico que puedes invocar cuando echar de menos tus comandos de siempre.

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Si con este método te apañas, quizá no necesites hacer más. Pero si te resulta un engorro o trabajas constantemente con funciones que están solo en el menú antiguo, seguramente te interesará forzar que el menú clásico aparezca siempre como predeterminado.

Forzar el menú clásico de Windows 10 mediante el Registro

Para devolver el comportamiento del clic derecho al estilo Windows 10, Microsoft no ofrece ningún botón ni opción gráfica. Hay que recurrir al Registro de Windows, bien de forma manual o bien automatizada (con archivos .reg o scripts de comandos).

La clave que controla el comportamiento del menú contextual extendido en Windows 11 se encuentra bajo:

HKEY_CURRENT_USER\Software\Classes\CLSID

Creando una clave concreta con un identificador especial, se consigue que el sistema deje de mostrar el menú moderno y vuelva al menú clásico completo como predeterminado. El identificador que se usa normalmente es:

{86ca1aa0-34aa-4e8b-a509-50c905bae2a2}

Dentro de esa clave hay que añadir una subclave llamada InprocServer32 y guardar su valor predeterminado vacío. Aunque parezca que no se está cambiando nada, el hecho de crear y guardar ese valor es lo que desactiva el comportamiento del menú nuevo.

Una vez hechas estas modificaciones, basta con reiniciar el Explorador de Windows (cerrándolo desde el Administrador de tareas y volviéndolo a ejecutar) o simplemente reiniciar el PC para que los cambios se apliquen. Desde ese momento, al hacer clic derecho verás siempre el menú antiguo de Windows 10.

Método automático: archivo .reg para cambiar el menú contextual

Si prefieres no navegar por el Registro a mano, puedes crear un archivo .reg que añada de golpe las entradas necesarias. La idea es escribir los comandos adecuados en el Bloc de notas, guardarlos con la extensión .reg y ejecutarlos con un doble clic.

El proceso es sencillo: abres el Bloc de notas, pegas el contenido con las claves y valores que crean {86ca1aa0-34aa-4e8b-a509-50c905bae2a2}\InprocServer32 bajo HKEY_CURRENT_USER\Software\Classes\CLSID, y te aseguras de que el valor predeterminado de InprocServer32 queda definido pero vacío.

Después, en el cuadro de guardado, eliges “Todos los archivos” en el tipo y escribes un nombre que termine en .reg. Al ejecutarlo, Windows te pedirá confirmación para fusionarlo con el Registro. Cuando aceptes, se aplicarán los cambios de forma automática.

Para que se reflejen en la interfaz, es conveniente reiniciar el equipo o, al menos, cerrar y volver a abrir el Explorador. A partir de ese momento, tu clic derecho mostrará directamente el menú clásico, sin necesidad de pulsar “Mostrar más opciones”.

Conviene guardar ese archivo .reg en un lugar accesible (Escritorio, Documentos, etc.) porque tras algunas actualizaciones importantes de Windows, Microsoft puede reescribir claves del Registro y devolver el comportamiento original. Tener el .reg a mano te permite reaplicar el cambio en cuestión de segundos.

Método manual paso a paso: editar el Registro a mano

Si eres de los que prefieren tener todo bajo control, también puedes hacer el cambio a menú contextual clásico completamente a mano. Eso sí, es recomendable tener cierta experiencia con el Editor del Registro y tomar precauciones.

Lo primero es abrir el cuadro Ejecutar con Windows + R, escribir regedit y pulsar Intro. Antes de tocar nada, resulta muy sensato hacer una copia de seguridad del Registro o, al menos, de la rama que vas a modificar. Puedes ir a “Archivo > Exportar”, seleccionar “Todo”, dar un nombre al archivo .reg de copia y guardarlo.

Después navega hasta HKEY_CURRENT_USER\Software\Classes\CLSID. Haz clic derecho sobre la clave CLSID en el panel izquierdo, elige “Nuevo > Clave” y llámala exactamente:

{86ca1aa0-34aa-4e8b-a509-50c905bae2a2}

Una vez creada, haz clic derecho sobre esa nueva clave, elige de nuevo “Nuevo > Clave” y pon como nombre InprocServer32. Dentro de ella verás el valor (Predeterminado). Haz doble clic sobre él y, sin escribir nada en el campo de datos, pulsa Aceptar para que quede guardado en blanco.

Aunque parezca que no has modificado nada, este simple hecho de abrir y guardar el valor predeterminado vacío es crucial; sin ello, el truco no funciona. Cuando termines, cierra el Editor del Registro y reinicia el PC o el proceso explorer.exe desde el Administrador de tareas.

Si algún día quieres volver al menú moderno de Windows 11, el procedimiento inverso es aún más sencillo: abres regedit, vuelves a HKEY_CURRENT_USER\Software\Classes\CLSID y eliminas la clave {86ca1aa0-34aa-4e8b-a509-50c905bae2a2}. Al reiniciar el Explorador, el sistema recuperará el comportamiento por defecto.

Uso de la consola: comandos para activar y desactivar el menú extendido

Para los que prefieren automatizar y no andar clicando por el Registro, existe otra alternativa: utilizar reg.exe desde el Símbolo del sistema. Con un par de líneas puedes crear o borrar las claves necesarias y reiniciar el Explorador sin reiniciar el equipo.

Por ejemplo, puedes abrir “cmd” desde la búsqueda de la barra de tareas y pegar un comando que añada la entrada de InprocServer32 vacía en la ruta adecuada, usando la notación abreviada de HKCU y CLSID. Con eso, se desactiva el menú moderno y se fuerza el clásico.

También es posible añadir más comandos en el mismo script para realizar ajustes extra, como ocultar la barra de comandos del Explorador, e inmediatamente después matar explorer.exe y volverlo a lanzar. De esta forma los cambios se aplican en el acto, sin necesidad de reiniciar el sistema.

En el mismo estilo, puedes crear un segundo bloque de comandos que se encargue de borrar las claves creadas (tanto la del menú contextual como la de la barra de comandos) y luego reiniciar el Explorador. Así alternas entre el estilo de Windows 10 y el de Windows 11 con tan solo ejecutar uno u otro script.

Este enfoque tiene la ventaja de que no necesitas descargar nada ni navegar a mano por regedit. Eso sí, sigue siendo una modificación directa del Registro, por lo que conviene manejarla con cuidado y, si es posible, probarla primero en una cuenta de usuario donde puedas asumir riesgos mínimos.

Programas para recuperar el menú clásico sin tocar el Registro a mano

Si directamente no quieres ver ni en pintura el Editor del Registro o la consola, existen aplicaciones de terceros que hacen todo el trabajo sucio por ti. Son utilidades centradas en personalizar Windows 11 y, entre otras cosas, ofrecen un interruptor para activar el menú clásico de contexto.

La ventaja de estos programas es que convierten un procedimiento técnico en un simple par de clics, a menudo con interfaces en español y sin pasos complicados. Eso sí, conviene descargarlos siempre de fuentes fiables y entender que por detrás siguen tocando las mismas claves de las que hemos hablado.

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Una de las opciones más sencillas es Win 11 Classic Context Menu, una pequeña herramienta portable y gratuita. No necesita instalación, tiene interfaz minimalista y en español, y se limita básicamente a ofrecer dos botones: uno para habilitar el menú clásico y otro para restaurar el predeterminado de Windows 11.

Tras seleccionar la opción deseada, la propia aplicación te permite reiniciar el Explorador para que el cambio surta efecto al instante. Es la forma más rápida y cómoda de deshacer el menú moderno sin pelearte con el Registro.

Otra herramienta muy popular es Winaero Tweaker, un conjunto de ajustes avanzados para distintas versiones de Windows. Entre sus muchas funciones, incluye una sección específica para Windows 11 llamada “Classic full context menus”. Al activar esa opción, forzarás el retorno del menú contextual completo en el sistema.

Por último, Ultimate Windows Tweaker 5 también ofrece un interruptor para recuperar el menú contextual clásico de Windows 10. Además, permite revertir otros cambios introducidos por Windows 11, como la cinta del Explorador de archivos, la opción de abrir en Terminal, ciertos botones de acción rápida o efectos de transparencia.

Esta herramienta ha sido desarrollada para un sitio especializado de confianza y no incluye anuncios ni compras integradas, pero Windows puede mostrar advertencias durante la instalación, ya que ofrece funciones capaces de modificar elementos internos del sistema. En ese caso, basta con crear una excepción si confías en la fuente.

Riesgos y precauciones al usar programas y modificar el Registro

Independientemente de si cambias el menú contextual a mano o a través de programas, es importante tener presente que estás alterando partes sensibles de Windows. El Registro es el corazón de la configuración del sistema, y un error en una clave crítica puede provocar comportamientos extraños o incluso impedir que el sistema arranque con normalidad.

Los programas que tocan el Registro han mejorado mucho con los años, pero no están exentos de riesgos de compatibilidad. En determinados equipos, con drivers o aplicaciones muy concretas, una modificación aparentemente inocente puede desencadenar problemas difíciles de rastrear.

Por eso resulta casi obligatorio crear antes un punto de restauración del sistema. De esta manera, si algo sale mal, podrás devolver Windows 11 a un estado anterior en el que todo funcionaba bien, sin perder más tiempo del necesario intentando deshacer a mano cada cambio.

Además, es muy recomendable hacer copias de seguridad periódicas de los datos importantes (documentos, fotos, proyectos, etc.). Aunque los cambios deberían afectar solo a la configuración y no a tus archivos, siempre es mejor cubrirse las espaldas por si se produce algún fallo grave.

Estos consejos se aplican no solo al menú contextual, sino también a cualquier otra área clave del sistema que quieras personalizar: menú Inicio, barra de tareas, Explorador de archivos y demás. Cuanto más se toca, más posibilidades hay de que alguna actualización futura choque con tus ajustes y dé lugar a conflictos.

Respetar estas precauciones básicas te permitirá experimentar con el menú contextual extendido y con el clásico sin convertir tu PC en un campo de batalla cada vez que Microsoft lanza una nueva actualización acumulativa.

Compatibilidad futura y actualizaciones de Windows 11

Otro punto importante es que los cambios manuales que realices en el Registro pueden ser sobrescritos por futuras actualizaciones de Windows. Microsoft acostumbra a “limpiar” ciertas claves cuando introduce cambios profundos en el sistema, precisamente para evitar que ajustes antiguos rompan funciones nuevas.

Esto significa que, tras instalar una gran actualización (por ejemplo, un paquete de funciones importante), puedes encontrarte con que el menú contextual vuelve a su estado moderno por defecto, ignorando la configuración que habías aplicado para forzar el clásico.

Si detectas que ha pasado, el primer paso es repetir el proceso: volver a aplicar el archivo .reg, el script de consola o la configuración del programa que uses para restaurar el menú clásico, y reiniciar el sistema o el Explorador. En algunos periodos pueden darse varias actualizaciones seguidas que obliguen a repetir la operación varias veces.

Por eso resulta tan práctico conservar los archivos .reg o los scripts que hayas creado en un sitio fácil de localizar. Tenerlos listos te permitirá corregir la “reversión” de Windows en cuestión de segundos, sin necesidad de reconstruir el procedimiento desde cero cada vez.

Si no quieres estar continuamente luchando contra las actualizaciones, una alternativa razonable es apoyarte en aplicaciones como Win 11 Classic Context Menu, Winaero Tweaker o Ultimate Windows Tweaker 5. Sus desarrolladores suelen actualizar estas herramientas para adaptarse a los cambios del sistema y mantener la compatibilidad de sus ajustes con los parches de Microsoft.

En paralelo, Microsoft sigue trabajando en pulir la experiencia general de Windows 11. La compañía es consciente de la nostalgia y las críticas hacia algunos de los cambios, y en actualizaciones futuras como la 25H2 está revisando elementos clave como el menú Inicio para hacerlo más completo y personalizable, eliminando secciones poco útiles, ampliando la zona útil, permitiendo agrupar aplicaciones a gusto del usuario e incluso ofreciendo quitar apartados tan polémicos como las recomendaciones.

Al final, el objetivo de la empresa es ir reduciendo progresivamente la dependencia de las funciones “clásicas” mientras introduce mejoras reales. De ti depende decidir si quieres mantener el menú de toda la vida, probar el extendido moderno a fondo o ir alternando según evolucionen las actualizaciones.

Cada usuario tiene su propio ritmo y manera de trabajar: algunos valoran más la limpieza visual y otros necesitan tenerlo todo a golpe de clic sin capas intermedias. Lo importante es que Windows 11, con un poco de maña, te permite elegir qué tipo de menú contextual encaja mejor con tu forma de usar el PC y te deja probar tanto el nuevo menú extendido como el clásico sin quedar atrapado en uno solo.

Clic derecho extendido: qué es y cómo se hace en Windows 11-4
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