- Windows 11 incluye numerosos ajustes de privacidad repartidos por Configuración que conviene revisar a fondo tras la instalación.
- Es posible limitar en gran medida la telemetría, la publicidad personalizada y los permisos de aplicaciones, aunque no eliminar del todo el envío de datos.
- Herramientas específicas y opciones avanzadas permiten ir más allá de lo que ofrece el sistema por defecto para reforzar la privacidad.
- Revisar periódicamente estos ajustes y el panel de privacidad de la cuenta de Microsoft ayuda a mantener el control sobre los datos a largo plazo.
Si acabas de estrenar equipo o has actualizado y te preguntas qué ajustes de privacidad tocar tras instalar Windows 11, vas por buen camino. La configuración por defecto de Microsoft prioriza la comodidad, la personalización y el diagnóstico del sistema, pero a cambio abre muchas puertas a la recopilación de datos.
Sin necesidad de ser un experto, puedes dejar Windows 11 mucho más discreto con unos cuantos cambios bien pensados. En los próximos apartados verás cómo reducir al mínimo razonable el envío de información, revisar permisos sensibles y apoyarte en herramientas especializadas, tanto con las opciones nativas como con soluciones de terceros y trucos avanzados.
Primeros pasos: dónde están los ajustes de privacidad en Windows 11

El centro de control de la privacidad en Windows 11 está en la aplicación de Configuración > Privacidad y seguridad. Desde ahí puedes elegir qué información compartes y qué no, tanto con Microsoft como con las aplicaciones que tienes instaladas.
Para acceder, pulsa en el botón de Inicio y entra en Configuración (icono del engranaje) y después entra en el apartado Privacidad y seguridad de la columna izquierda. Verás dos bloques claramente diferenciados: los Permisos de Windows (lo que el propio sistema recoge y usa) y los Permisos de la aplicación (a qué puede acceder cada programa).
Dentro de esta sección general encontrarás enlaces a los principales ajustes que afectan a la privacidad: General, Voz, Historial de actividad, Comentarios y diagnósticos, Permisos de búsqueda, así como permisos concretos como ubicación, cámara o micrófono. Conviene recorrerlos con calma, porque muchos vienen activos de fábrica.
Si quieres profundizar todavía más, Microsoft ofrece un resumen oficial de la recopilación de datos en Windows y documentación sobre cómo usa la telemetría. No es una lectura ligera, pero ayuda a entender qué se envía exactamente al marcar o desmarcar cada casilla.
Controlar la telemetría, diagnósticos y comentarios

Uno de los aspectos más polémicos es la telemetría de Windows 11, es decir, los datos de diagnóstico y uso que se envían a Microsoft de forma periódica. Oficialmente sirven para mejorar el sistema y detectar errores, pero también nutren funciones de personalización y recomendaciones.
En todas las ediciones de Windows 11 puedes ir a Configuración > Privacidad y seguridad > Comentarios y diagnósticos (o “Diagnósticos y comentarios” según la versión) y desactivar la opción Enviar datos de diagnóstico opcionales. De este modo solo se mandan los datos mínimos obligatorios que Microsoft considera esenciales para mantener la seguridad y el correcto funcionamiento del sistema.
Ten en cuenta que, incluso en este modo reducido, sigue existiendo una telemetría básica que no se puede deshabilitar por completo. Aun así, desmarcar los datos opcionales evita que se envíe información más detallada, como el uso concreto de aplicaciones o el historial de navegación en algunos contextos.
En las ediciones Pro y Enterprise puedes ir más allá entrando en el Editor de directivas de grupo (gpedit.msc). Entra en Configuración del equipo > Plantillas administrativas > Componentes de Windows > Recopilación de datos y versiones preliminares y establece la directiva “Permitir la recopilación de datos de diagnóstico” en “Deshabilitado”. Este ajuste reduce todavía más el nivel de datos que se comparten, aunque tampoco lo elimina al 100 %.
Si te gusta saber exactamente qué se está enviando, Windows 11 cuenta con el Visor de datos de diagnóstico. Lo puedes activar desde Configuración > Privacidad y seguridad > Diagnósticos y comentarios, habilitando la opción “Ver datos de diagnóstico”. Al abrir la aplicación desde la Microsoft Store verás cada evento en formato JSON, con fecha, servicio implicado y tipo de información recogida, pudiendo buscar términos concretos como “micrófono” o “ubicación”. Es una forma bastante transparente de revisar qué viaja a los servidores de Microsoft.
Ajustes generales de privacidad y publicidad personalizada
Además de la telemetría, Windows 11 incluye un surtido de opciones generales de privacidad pensadas para personalizar anuncios, mejorar resultados de búsqueda o mostrar contenido adaptado a tus intereses, todo ello basado en tu actividad.
Entra en Configuración > Privacidad y seguridad > General. Aquí verás varias opciones que conviene revisar con lupa:
- Permitir que las aplicaciones muestren anuncios personalizados mediante mi ID de publicidad: crea un identificador único asociado a tu usuario que pueden usar aplicaciones y servicios para rastrear tu comportamiento y mostrar anuncios segmentados. Si lo desactivas, seguirás viendo publicidad, pero dejará de estar basada en ese perfil tan detallado.
- Permitir que los sitios web muestren contenido relevante localmente accediendo a mi lista de idiomas: las webs pueden leer qué idiomas tienes configurados para adaptar el contenido. Aunque pueda parecer inocente, también sirve para afinar la segmentación, así que puedes desactivarlo si quieres minimizar filtros.
- Permitir que Windows mejore el inicio y los resultados de búsqueda mediante el seguimiento de los inicios de las aplicaciones: Windows registra qué programas abres para sugerirte los más usados en el menú de inicio y en el buscador. Es cómodo, pero implica que el sistema sabe exactamente qué aplicaciones utilizas y con qué frecuencia. Si la privacidad pesa más que esa comodidad, lo ideal es desmarcarlo.
- Mostrarme contenido sugerido en la aplicación Configuración: se usa para mostrar recomendaciones, avisos y sugerencias basadas en tu uso dentro de la app de Configuración. Puedes desactivarlo si no quieres que el sistema te “empuje” constantemente a usar funciones que no has pedido.
Otro apartado relacionado es el de las Experiencias personalizadas de Windows, que aparece dentro de Comentarios y diagnósticos. Si lo dejas activado, el sistema aprovechará tus datos de diagnóstico (excepto el historial de navegación en algunos escenarios) para mostrar sugerencias, anuncios de productos Microsoft y recomendaciones más ajustadas a tu perfil. Si buscas máxima discreción, desactiva también este conmutador.
Historial de actividad y sincronización entre dispositivos
Windows 11 registra por defecto un historial de actividad con información sobre las aplicaciones abiertas, documentos recientes y, en algunos casos, webs visitadas, pensado para facilitar la continuidad entre dispositivos y recuperar lo que estabas haciendo.
Para gestionarlo, entra en Configuración > Privacidad y seguridad > Historial de actividad. Desde aquí puedes desmarcar la opción de almacenar tu actividad en el dispositivo y, sobre todo, desactivar el envío de dicho historial a Microsoft si utilizas una cuenta de la compañía sincronizada en varios PC.
En este apartado tienes también un botón para borrar el historial de actividad ya recopilado. Es recomendable pulsarlo si nunca habías revisado esta configuración y quieres partir de cero. A partir de ese momento, la cantidad de datos que se seguirá guardando y sincronizando se reducirá de forma notable.
Otra pieza relacionada con la sincronización son las opciones de copia de seguridad de Windows. En Configuración > Cuentas > Copia de seguridad de Windows puedes decidir si se guardan en la nube configuraciones del sistema, personalización, contraseñas y otras preferencias. Si prefieres que todo quede en local, desactiva las opciones de sincronización que no quieras que viajen a OneDrive.
Las llamadas experiencias compartidas (o “Compartir entre dispositivos”) permiten enviar enlaces, apps y determinadas acciones entre varios equipos ligados a la misma cuenta Microsoft; también afectan a apps como Phone Link que sincronizan el móvil con el PC. Si esa magia entre dispositivos no te aporta gran cosa, puedes entrar en Configuración > Aplicaciones > Configuración avanzada de aplicaciones y desactivar “Compartir entre dispositivos” para cerrar otra vía de circulación de datos.
Voz, escritura y reconocimiento: datos que no se ven pero cuentan
Los servicios de reconocimiento de voz y escritura también juegan un papel importante en la privacidad. Aunque muchas mejoras se procesan en el propio dispositivo, Windows puede enviar fragmentos de lo que dices o escribes para mejorar sus modelos.
Entra en Configuración > Privacidad y seguridad > Voz y desactiva el reconocimiento de voz en línea si no quieres que tus comandos o dictados se procesen en la nube de Microsoft. Las aplicaciones que usen exclusivamente ese motor perderán funciones, pero seguirás teniendo otros sistemas de dictado local o de terceros si los utilizas.
Justo debajo encontrarás el apartado de Personalización de entrada manuscrita y escritura. Esta función recopila las palabras y expresiones que empleas al teclear o escribir con lápiz digital, para perfeccionar el autocompletado y el diccionario. Aunque la compañía indica que se almacena principalmente en local y, en algunos casos, se sincroniza a través de tu cuenta, si no quieres que nada de lo que escribes se use con estos fines, desactiva la personalización y elimina los datos almacenados.
En la práctica, dejar esto activado puede resultar cómodo si escribes mucho en la misma máquina, pero supone dar más información sobre tu vocabulario, nombres propios y temas recurrentes. Dependiendo de la sensibilidad de lo que sueles redactar, quizá te compense sacrificar algo de comodidad.
Encontrar mi dispositivo y ajustes de ubicación
La ubicación es uno de los datos más delicados desde el punto de vista de la privacidad. Windows 11 puede determinarla a partir del GPS (en tablets y convertibles), redes WiFi y otros sensores, y compartirla con Microsoft y con las apps que la soliciten.
Si quieres empezar por lo más global, entra en Configuración > Privacidad y seguridad > Encontrar mi dispositivo. Cuando esta función está activada, el sistema envía periódicamente tu ubicación a la cuenta de Microsoft para ayudarte a localizar el equipo si se pierde o te lo roban. Es bastante útil en un portátil que se mueve de un lado a otro, pero en un PC de sobremesa en casa o la oficina puede ser prescindible. Si te preocupa más la privacidad que la localización remota, puedes desactivarla sin problemas.
Más abajo, dentro de Permisos de aplicaciones > Ubicación, verás un interruptor general de “Servicios de ubicación” y, debajo, una lista de aplicaciones que han solicitado ese acceso. Puedes optar por deshabilitar todo el servicio para que ningún programa (ni el propio Windows) tenga acceso a tu posición, o bien mantenerlo activo pero concederlo solo a apps que realmente lo necesitan, como mapas o tiempo atmosférico.
En ese mismo panel puedes borrar el historial de ubicaciones almacenado en el dispositivo. Es recomendable hacerlo de vez en cuando, sobre todo si en el pasado mantenías este permiso siempre activo sin tener claro cómo se usaba.
Permisos de aplicaciones: cámara, micrófono, archivos y más
Uno de los bloques más importantes tras instalar Windows 11 es el de los permisos de la aplicación. Al igual que ocurre en los móviles, el sistema agrupa el acceso a recursos delicados (cámara, micrófono, biblioteca de documentos, etc.) para que puedas decidir quién toca qué.
Vuelve a Configuración > Privacidad y seguridad y baja hasta la sección “Permisos de la aplicación”. Encontrarás una lista larga de categorías, entre otras:
- Ubicación: acceso a tu posición aproximada o exacta.
- Cámara: permiso para usar la webcam o cámara integrada.
- Micrófono: acceso al audio de entrada de tu equipo.
- Activación por voz: capacidad para escuchar una frase clave y empezar a grabar.
- Notificaciones: control de acceso al sistema de notificaciones de Windows.
- Información de cuenta: lectura de tu nombre, foto y otros datos de perfil.
- Contactos, Calendario, Correo electrónico, Mensajes, Llamadas y su historial: todo lo relativo a tu agenda y comunicaciones sincronizadas.
- Señales de radio: acceso a Bluetooth y otras tecnologías inalámbricas.
- Otros dispositivos: compatibilidad para compartir información con equipos cercanos sin emparejarlos explícitamente.
- Diagnósticos de la aplicación: permiso para que unas apps lean datos de diagnóstico de otras.
- Descargas automáticas de archivos: control sobre apps de almacenamiento que bajan ficheros en segundo plano.
- Documentos, Imágenes, Vídeos, Biblioteca de música, Carpeta de descargas: acceso directo a tus bibliotecas de usuario.
- Sistema de archivos: permiso global que abre las puertas a todos los archivos del dispositivo, incluyendo el contenido de OneDrive vinculado.
- Capturas de pantalla y bordes de captura: control sobre qué apps pueden hacer o manipular capturas.
Al entrar en cada uno de ellos verás primero un interruptor general que controla si Windows puede usar ese recurso en absoluto. Si lo desactivas, ni el sistema ni ninguna app tendrán acceso. Justo debajo tienes otra opción para permitir o bloquear el acceso a ese permiso por parte de las aplicaciones, y, más abajo, la lista de apps concretas que lo han pedido, con un conmutador individual.
La idea es dedicar unos minutos a revisar estas listas y desactivar todo lo que no tenga sentido. Por ejemplo, si una app de notas reclama acceso al micrófono sin función de dictado, o un pequeño juego pide acceso a tu biblioteca de documentos, lo más prudente es cortar el acceso.
En las categorías donde se pueda generar historial (ubicación, micrófono en ciertas condiciones, etc.), el panel ofrecerá botones para eliminar los datos acumulados. Si llevas tiempo usando ese permiso sin ser muy consciente de ello, es buena práctica vaciar esos registros.
Búsqueda, indexación y lo que Windows sabe de tus archivos
Otro área que suele pasar desapercibida es la búsqueda interna de Windows 11. Para ofrecer resultados rápidos, el sistema mantiene un índice de los archivos y rutas de tu equipo, de modo que al empezar a escribir en el buscador pueda sugerirte documentos, carpetas y aplicaciones al instante.
Aunque este índice se guarda a nivel local, Microsoft advierte en su documentación de que otras aplicaciones pueden llegar a consultarlo si tienen los permisos adecuados, lo que abre la puerta a que programas de terceros sepan de un vistazo qué tipo de archivos guardas y dónde.
Para revisar estas opciones entra en Configuración > Privacidad y seguridad > Permisos de búsqueda. Aquí puedes limitar la búsqueda online desde el cuadro de búsqueda de Windows, de forma que el sistema deje de enviar tus términos de búsqueda directamente a Internet para traerte resultados web mezclados con los locales. También puedes ajustar filtros de contenido adulto y la integración con tu nube.
En el apartado Buscando en Windows podrás escoger el modo de indexación de archivos (clásico o mejorado) y, sobre todo, añadir exclusiones para que ciertas carpetas no se indexen. Si tienes directorios con contenido especialmente sensible, añadirlos aquí te asegura que no aparecerán en resultados de búsqueda ni en resúmenes de indexación.
Reducir el alcance del índice y desactivar la búsqueda online no solo ayuda a la privacidad, sino que puede recortar ligeramente el consumo de recursos, ya que el servicio de indexación tendrá menos trabajo y habrá menos tráfico saliente para consultas de búsqueda.
Panel de privacidad de Microsoft y gestión de datos en la cuenta
Aunque configures Windows 11 con mucho cuidado, si usas una cuenta Microsoft para iniciar sesión y servicios asociados como Edge, Bing, OneDrive, Xbox o Microsoft 365, parte de tu actividad acabará en la nube. Por suerte, la compañía ofrece una herramienta centralizada para revisarlo y borrar lo que no te interese conservar.
Desde cualquier navegador puedes ir a la página del Panel de privacidad de Microsoft. Una vez inicies sesión con tu cuenta verás diferentes categorías: historial de navegación, actividad de búsqueda, ubicación, información de aplicaciones y servicios, y más. En cada sección podrás consultar qué datos concretos se han guardado y eliminarlos uno a uno o en bloque.
Este panel es especialmente útil si llevas años usando productos de Microsoft sin haber tocado nunca estos ajustes. Dedicar un rato a limpiarlo suele revelar búsquedas antiguas, ubicaciones de dispositivos, registros de actividad en aplicaciones y otros datos que quizá no te apetece seguir dejando almacenados.
Conviene también revisar desde aquí las preferencias de anuncios asociadas a tu cuenta y desactivar la personalización de publicidad a nivel de cuenta Microsoft, no solo a nivel de dispositivo. De ese modo, reducirás el rastreo publicitario también en otros equipos y servicios donde uses el mismo usuario.
Herramientas de terceros para endurecer la privacidad en Windows 11
Si, además de los ajustes nativos, quieres un control más fino, existen aplicaciones específicas para recortar la telemetría y bloquear comunicaciones no deseadas en Windows 11. Son especialmente útiles si te incomoda navegar por el registro o las directivas de grupo a mano.
Una de las más conocidas es O&O ShutUp10++. Se trata de una herramienta portable que muestra un enorme listado de ajustes relacionados con la privacidad, la seguridad y las actualizaciones. Muchos de ellos no aparecen en la interfaz estándar de Configuración, sino que se aplican mediante cambios en el registro y en políticas internas.
ShutUp10++ agrupa más de un centenar de parámetros y los acompaña de una recomendación de nivel (recomendado, limitado, no recomendado) para que sepas de un vistazo qué cambios son seguros para la mayoría de usuarios y cuáles podrían romper funciones concretas. Desde aquí puedes desactivar telemetría avanzada, limitar el uso compartido de datos de cuenta, recortar integraciones de aplicaciones preinstaladas y mucho más.
Otra utilidad potente es Spybot Anti-Beacon, orientada a bloquear la telemetría a nivel de red. En lugar de actuar sobre el registro, modifica el archivo de hosts del sistema y añade reglas para impedir que Windows contacte con más de un centenar de servidores de telemetría conocidos de Microsoft. El efecto es que, aunque el sistema intente enviar datos de diagnóstico, las conexiones fallan antes de salir del equipo.
Por último, herramientas como XD-AntiSpy, de código abierto y también portable, ofrecen un enfoque modular. Presentan distintas categorías (bloqueo de anuncios, ajustes de Edge, controles sobre características de inteligencia artificial como Copilot o Recall, etc.) y permiten marcar uno a uno los elementos que quieras activar o desactivar. El objetivo es limitar al máximo qué puede recopilar Windows 11 sin obligarte a tocar manualmente cada valor del registro.
Antes de usar cualquiera de estas utilidades es fundamental crear un punto de restauración del sistema o una copia de seguridad completa. Estos programas realizan cambios profundos y, aunque estén muy probados, siempre puede haber un ajuste que no se lleve bien con tu configuración concreta. Si algo se tuerce, el punto de restauración te permite volver atrás en pocos minutos.
Actualizar desde Windows 10 a Windows 11 con la privacidad en mente
Si todavía estás en Windows 10 y te planteas dar el salto, es normal que te preocupen tanto la privacidad como la estabilidad. Muchos usuarios vienen de instalaciones veteranas llenas de programas, ajustes finos y datos que no quieren perder.
En cuanto al proceso, la forma más cómoda es usar Windows Update si tu portátil o sobremesa aparece como compatible. El asistente de actualización mantiene tus archivos y aplicaciones, y suele respetar bastantes preferencias de privacidad que ya tenías en Windows 10, aunque no todas. Aun así, una vez terminada la migración, conviene repasar por completo el apartado “Privacidad y seguridad” porque Windows 11 introduce nuevas opciones y servicios que pueden venir activados por defecto.
En lo que respecta a la cuenta, sigue siendo posible instalar y usar Windows 11 con una cuenta local, aunque Microsoft cada vez lo ponga más difícil. Hay distintos trucos (desconectar temporalmente el equipo de Internet durante el asistente, usar ciertas combinaciones en el OOBE, etc.), y si buscas opciones para instalar Windows 11 sin Internet ni cuenta Microsoft existen métodos que suelen funcionar según la versión del instalador. Si finalmente acabas con una cuenta Microsoft en línea, puedes minimizar el impacto con los ajustes que has visto y usando el panel de privacidad de la cuenta.
Respecto al riesgo de que algo se rompa, siempre hay cierto porcentaje de instalaciones que presentan errores tras la actualización, sobre todo en sistemas con muchos años de uso, drivers extraños o software de seguridad muy intrusivo. Por eso es sensato hacer antes una copia de tus datos importantes y, si es posible, una imagen del sistema con herramientas como Clonezilla o Acronis, de forma que puedas recuperar el estado actual si la cosa sale mal.
Si, además, usas firewalls avanzados o herramientas de sandbox como Comodo Firewall o Sandboxie, conviene comprobar que tienen versiones compatibles con Windows 11 y revisar que no bloqueen servicios esenciales del sistema tras la actualización, porque a veces un cortafuegos demasiado celoso puede provocar comportamientos raros.
VPN, proxy y DNS: capa extra de privacidad al navegar
Los ajustes internos de Windows 11 controlan lo que el sistema comparte por su cuenta, pero la privacidad en Internet depende también de cómo te conectas a la red. Para reducir el rastreo por parte de webs, operadores y otros intermediarios, puedes configurar una VPN, un proxy o DNS más respetuosos con la privacidad directamente en el sistema operativo.
En Configuración > Red e Internet > VPN puedes añadir manualmente una conexión VPN. Esto hace que todo el tráfico del equipo pase por un túnel cifrado hacia un servidor remoto, ocultando tu IP real y dificultando que terceros asocien tu actividad en línea contigo. Eso sí, la elección del proveedor es crucial: con una VPN gratuita y poco fiable puedes pasar de estar vigilado por tu operador a estarlo por la empresa que te da la VPN.
En la misma sección de red encontrarás el apartado Proxy, donde puedes optar por la detección automática o especificar un servidor de forma manual (o a través de un script). Un proxy actúa como intermediario entre tu PC y las webs que visitas, ocultando parcialmente tu dirección IP real y permitiendo cierto filtrado del tráfico.
Cambiar los servidores DNS también puede suponer una mejora de privacidad y de seguridad. En lugar de usar los DNS de tu operador, puedes elegir servicios que no registren tu actividad o que incorporen bloqueo de dominios maliciosos. Para hacerlo, ve al panel clásico de Conexiones de red, entra en las propiedades de tu adaptador y edita la configuración del Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4) para introducir los DNS deseados. Si quieres combinar esto con controles de red más avanzados, también es útil informarse sobre el control de puertos con Portmaster para bloquear comunicaciones no deseadas.
Configurando la VPN, el proxy o los DNS a nivel de sistema, todos los navegadores y aplicaciones se benefician de esos ajustes, sin tener que ir una por una. Es un complemento interesante a los cambios de privacidad internos de Windows, especialmente si te preocupa el rastreo externo más que el de Microsoft.
Buenas prácticas adicionales más allá de Windows
Aunque ajustes cada rincón de Windows 11, gran parte de tu huella digital se genera en navegadores, aplicaciones y servicios online. Por eso, merece la pena acompañar la configuración del sistema con unas cuantas costumbres saludables.
En primer lugar, considera usar navegadores centrados en la privacidad o, al menos, revisar las opciones de seguridad y rastreo del que ya utilizas. Bloquear cookies de terceros, limitar el fingerprinting del navegador, usar extensiones de bloqueo de rastreadores y revisar con frecuencia el historial ayudan bastante.
En cuanto a los buscadores, Google, Bing y otros gigantes basan su modelo en recopilar y explotar tus consultas. Existen alternativas enfocadas a no registrar tu historial de búsquedas ni vincularlo a tu identidad, que encajan mejor con una filosofía de mínima exposición de datos.
También es buena idea ser más exigente con las aplicaciones que instalas. Algunas herramientas aparentemente inocuas incorporan sistemas agresivos de telemetría o publicidad. Revisar los permisos, consultar opiniones de otros usuarios, optar por proyectos de código abierto cuando sea posible y descargar siempre desde sitios oficiales reduce significativamente el riesgo de encontrarte con software espía camuflado.
Refuerza estas costumbres con un antivirus fiable (el propio Windows Defender, bien configurado, es una opción perfectamente válida) y un firewall que vigile qué programas salen a Internet. Bloquear comunicaciones innecesarias o sospechosas, como drivers que “llaman a casa” constantemente, ayuda a mantener tu sistema más silencioso en la red.
Con todo esto, Windows 11 puede pasar de ser un sistema hablador a un vecino discreto que respeta mejor tus límites. No vas a conseguir un anonimato absoluto, porque sigue siendo un producto de una gran empresa y conserva un nivel mínimo de telemetría, pero con los ajustes y herramientas adecuados puedes reducir drásticamente la cantidad de información que comparte sobre ti y moverte con mucha más tranquilidad en tu día a día digital.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.