- Affinity Photo puede exportar archivos PSD manteniendo la mayoría de capas, máscaras y grupos, siempre que no se usen funciones sin equivalente directo en Photoshop.
- Las capas de ajuste y algunos efectos avanzados pueden cambiar de aspecto o rasterizarse al convertir entre Affinity y Photoshop, por lo que conviene revisarlos caso a caso.
- Photopea permite abrir archivos .afphoto con sus capas y convertirlos gratuitamente a PSD multilayer en cualquier sistema operativo.
- Affinity Photo es una alternativa potente y de pago único a Photoshop, con una interfaz muy similar y buena compatibilidad con recursos como pinceles .abr y archivos PSD.
Si acabas de aterrizar en Affinity Photo y vienes de años usando Photoshop, es muy probable que la primera gran duda que te surja sea cómo exportar un archivo PSD con todas sus capas, totalmente compatible con Photoshop. A muchos usuarios les pasa lo mismo: trabajan cómodamente en Affinity, van a Archivo > Exportar, eligen PSD y, al abrir el resultado en Photoshop, se encuentran con una sola capa aplastada. La sensación lógica es: “¿qué narices he hecho mal?”
En realidad, el problema no suele ser que Affinity Photo no pueda hacerlo, sino cómo está montado el documento y qué tipo de capas contiene. Además, hay matices importantes sobre qué elementos se conservan y cuáles no cuando se pasa de Affinity a Photoshop (y viceversa). A todo eso se suma que existen alternativas para trabajar con archivos .afphoto fuera de Affinity, como Photopea, y otras herramientas listadas en programas para abrir archivos PSD que también permiten convertirlos en PSD multilayer de manera bastante fiel.
¿Se puede exportar desde Affinity Photo a PSD multilayer sin aplanar?
La respuesta corta es que sí, Affinity Photo puede exportar a PSD manteniendo la estructura de capas, siempre que no le obliguemos, por configuración o por el propio contenido del documento, a fusionar todo. Affinity está diseñado precisamente para ser compatible con PSD, porque es el formato de facto para intercambio entre aplicaciones de edición de imagen profesional.
Ahora bien, hay ciertos tipos de capas y funciones que no tienen una equivalencia perfecta entre Affinity y Photoshop. Cuando eso ocurre, Affinity se ve obligado a rasterizar o convertir de una forma que, desde el punto de vista de Photoshop, termina siendo una capa “plana”. Eso es lo que hace que, en muchos casos, “parezca” que todo se ha aplanado, aunque realmente lo que ocurre es que algunas capas específicas se han convertido en píxel, mientras otras sí se mantienen.
En el flujo normal de trabajo, al ir a Archivo > Exportar y elegir PSD, Affinity crea un archivo que Photoshop puede abrir sin perder la mayoría de las capas de píxel, máscaras y grupos. Los problemas empiezan sobre todo con capas de ajuste, efectos de capa complejos o funciones exclusivas de Affinity. Por eso es tan importante entender qué traduce bien y qué no, y también existen guías para exportar PSD a SVG si necesitas otros formatos.
Interfaz y transición desde Photoshop: claves para entender qué exportas
Una de las grandes bazas de Affinity Photo es que su interfaz es muy familiar para quien viene de Photoshop. Ambas aplicaciones presentan una disposición de paneles y herramientas tan similar que el cambio es mucho menos traumático de lo que cabría pensar. Esto afecta directamente a cómo organizas tu archivo antes de exportarlo a PSD, ya que los paneles de capas, ajustes y filtros son conceptualmente muy parecidos.
En Affinity puedes reorganizar prácticamente todos los paneles del espacio de trabajo para que se parezcan a los de Photoshop. La única salvedad notable es que la barra de herramientas principal no se puede mover, aunque a cambio puedes personalizar qué herramientas contiene y cómo se muestran. Esa posibilidad de rehacer el panel de herramientas casi al milímetro es algo que Photoshop nunca ha ofrecido, y ayuda mucho a quienes llevan años con atajos y posiciones muy interiorizados.
El proceso para crear un nuevo documento también es prácticamente idéntico: Archivo > Nuevo en ambos casos. Esto hace que para el usuario que llega de Photoshop, gran parte de la curva de aprendizaje se concentre en matices más avanzados (como las “Personas” de Affinity o el modo en que se tratan ciertas capas), y no tanto en la base del flujo de trabajo.
Otro detalle útil es que Affinity permite ocultar o mostrar la barra de tareas superior, e incluso personalizar qué opciones aparecen en dicha barra. Para quien está preparando documentos que vayan y vengan en PSD con Photoshop, disponer de accesos directos claros a exportación, refinado de selección o modos de vista ayuda a trabajar de manera más fluida.
Navegación, transformación y las “Personas” de Affinity Photo
La forma en que Affinity gestiona la navegación por el lienzo y las transformaciones es muy similar a Photoshop, pero con pequeños cambios que pueden liarte si vienes con automatismos de años. Un ejemplo muy claro es el mantenimiento de la proporción al transformar: en Photoshop sueles mantener pulsado Mayús para conservar la relación de aspecto, mientras que en Affinity Photo ocurre justo al revés; la proporción se mantiene por defecto y debes pulsar Mayús si quieres distorsionar libremente.
Este cambio aparentemente pequeño tiene un impacto directo cuando preparas elementos para exportar a PSD. Si sin querer has distorsionado un objeto que en Photoshop esperabas ver con otra proporción, al abrir el PSD parecerá “mal escalado”, cuando realmente la transformación la hiciste tú en Affinity de forma inconsciente por la diferencia de comportamiento del modificador Mayús.
Otra particularidad muy importante de Affinity Photo son sus “Personas”: modos de trabajo especializados que cambian la interfaz completa según la tarea que vayas a realizar (Foto, Licuar, Exportar, etc.). Puedes cambiar de Persona desde los iconos de la parte superior izquierda o mediante el menú correspondiente.
Por ejemplo, la “Persona Licuar” es el equivalente a entrar en Filtro > Licuar en Photoshop. En Affinity, al activarla, toda la interfaz se reconfigura para mostrarte solo las herramientas y opciones relacionadas con el licuado. La ventaja es que todo está más ordenado y enfocado; el inconveniente es que, en rendimiento bruto, Affinity suele ser notablemente más lento que Photoshop en este tipo de operaciones, sobre todo en equipos justos de recursos.
Este rendimiento más bajo se nota cuando trabajas con documentos pesados que luego quieres exportar a PSD: cuantas más deformaciones, filtros complejos o acciones exigentes apliques, más probable es que tengas que rasterizar ciertas capas antes de exportar, lo que hará que en Photoshop lleguen ya “aplanadas”.
Capas en Affinity Photo y su correspondencia en PSD
El panel de capas en Affinity Photo está diseñado para resultar muy familiar al usuario de Photoshop. En la parte superior dispones de la opacidad y del modo de fusión, y en la parte inferior se concentran los iconos para crear nuevas capas, añadir máscaras, efectos, etc. El flujo de trabajo básico de apilar, agrupar y organizar capas por carpetas es prácticamente idéntico.
Una diferencia sutil es que en Affinity se usan casillas de verificación para ocultar o mostrar capas, situadas a la derecha del nombre, en lugar del clásico icono de ojo a la izquierda que ves en Photoshop. La mecánica es la misma: marcar o desmarcar para ocultar o hacer visible. También puedes reordenar capas simplemente arrastrándolas arriba o abajo, lo que se respeta al exportar a PSD.
Donde sí cambia la película es a la hora de crear recortes (clipping). En Photoshop es muy frecuente usar Alt y hacer clic entre dos capas para generar un recorte. En Affinity Photo, en cambio, debes arrastrar físicamente una capa sobre otra y soltarla para que quede recortada. El resultado visual es similar y se traduce razonablemente bien a PSD, pero el manejo es algo más delicado y menos inmediato si estás acostumbrado a la lógica de Photoshop.
Además, Affinity permite colapsar estructuras recortadas, lo que facilita mantener un panel de capas más limpio sin abusar de grupos. Esta forma de organizarse suele respetarse al moverse a Photoshop, aunque la representación visual no siempre es calcada y puede requerir algún ajuste manual en el PSD resultante.
Otro matiz que suele desconcertar a quien viene de Photoshop es que al hacer doble clic en una capa en Affinity no se abre un panel equivalente a los Estilos de capa de Photoshop. Eso ya es una pista de que funciones específicas como “Fusionar si” (Blend If) no existen tal cual en Affinity, y por tanto tampoco pueden traducirse de forma directa al exportar a PSD.
Objetos inteligentes, capas rasterizadas y máscaras
Affinity Photo trata de forma diferente los recursos que se añaden al documento. Cada imagen que arrastras dentro de un documento en Affinity pasa a ser, de facto, un objeto inteligente (o su equivalente) desde el primer momento. Esto se parece a lo que hace Photoshop cuando arrastras un archivo externo: lo inserta como objeto inteligente en lugar de rellenar la capa de píxel directamente.
En ambos programas puedes recurrir al menú contextual para rasterizar el objeto inteligente. En Affinity, un clic derecho y la opción de rasterizar harán que el contenido se convierta en píxeles “fijos”. Aquí es importante conocer una gran diferencia técnica: cuando rasterizas en Affinity, todo lo que queda fuera del lienzo se recorta y se pierde, mientras que en Photoshop, en muchos casos, la información exterior se conserva en el objeto inteligente aunque no esté visible en pantalla.
Esta distinción puede afectar al archivo PSD exportado. Si rasterizas en Affinity antes de exportar, Photoshop recibirá una capa completamente plana y recortada al lienzo, sin posibilidad de recuperar partes ocultas; en caso de problemas puedes aprender a recuperar archivos PSD dañados.
En cuanto a las máscaras de capa, la buena noticia es que Affinity y Photoshop son casi clavados en este terreno. Puedes crear máscaras sobre cualquier capa desde el icono correspondiente del panel de capas, pintar con blanco y negro para revelar u ocultar contenido, y combinar máscaras con grupos, recortes y demás. Al exportar a PSD, estas máscaras suelen mantenerse sin grandes sorpresas, ya que la lógica de mapa de bits en escala de grises es la misma en ambas aplicaciones.
Este comportamiento consistente con máscaras y capas de píxel normales es lo que permite que, en general, un PSD generado desde Affinity conserve su estructura “multilayer”, siempre que no abusemos de funciones exclusivas que no tengan traducción directa.
Selecciones, perfeccionado de bordes y su impacto en el PSD
Affinity Photo ofrece herramientas de selección muy parecidas a las de Photoshop. La clásica herramienta Lazo tiene su equivalente en la herramienta de selección de mano alzada, que permite dibujar selecciones a pulso alrededor de la zona que quieras aislar. También encontrarás herramientas de marco rectangular, elíptico y otras variantes similares en nombr y comportamiento.
Sin embargo, hay algunas diferencias llamativas. Affinity no dispone de un clon exacto de la herramienta Lazo magnético de Photoshop. Tampoco muestra una herramienta Lazo poligonal separada, sino que reproduce ese comportamiento manteniendo pulsada la tecla Mayús mientras usas la selección de mano libre. Es un atajo que conviene tener muy presente, sobre todo si estás recortando elementos que luego necesitas editar capa a capa en un PSD compartido.
En el terreno del perfeccionado de bordes, ambas aplicaciones incluyen una función para afinar selecciones complicadas, como cabellos, pelajes o telas. Photoshop ofrece “Seleccionar y aplicar máscara”, con opciones como Radio inteligente, muy útiles para detectar transiciones suaves. Affinity, por su parte, cuenta con un botón de “Perfeccionar” en la barra contextual cuando tienes una selección activa.
Las opciones de refinamiento en Affinity resultan algo menos claras e intuitivas que en Photoshop. No incorpora un equivalente directo a la detección de bordes con radio inteligente, aunque sí proporciona controles como Suavizar o Desvanecer que cumplen parte de esa función. El resultado práctico suele ser correcto, pero para trabajos de recorte extremadamente delicados muchos usuarios siguen prefiriendo el motor de Photoshop.
Desde el punto de vista de la exportación a PSD, todo lo que sean selecciones convertidas en máscaras se trasladará relativamente bien. El problema no está en la selección en sí, sino en cómo la proceses luego en forma de ajustes, filtros o fusionados. Por eso, si sabes que tu archivo irá a Photoshop, suele ser buena idea dejar ciertos refinados finos para la fase final ya dentro del propio Photoshop, usando su herramienta de selección y máscara nativa.
Herramienta Pluma, pinceles y sensibilidad a la presión
Para quienes se apoyan mucho en el trazado vectorial, la Herramienta Pluma de Affinity Photo es un alivio. Funciona prácticamente igual que en Photoshop: colocas puntos de ancla, arrastras para modificar las tangentes y creas curvas de Bézier con total precisión. Esto significa que cualquier tutorial o hábito que tengas con la Pluma en Photoshop es prácticamente aplicable tal cual en Affinity.
Este paralelismo tiene una consecuencia práctica muy importante en la exportación a PSD. Los trazados creados con la Pluma pueden convertirse en selecciones, máscaras o formas, y en general se traducen bastante bien al formato PSD. Aunque internamente el motor vectorial de cada programa es distinto, la capa de compatibilidad que maneja Affinity para PSD suele salvar bien estos casos.
En el apartado de pinceles, Affinity Photo no se queda corto. Trae una colección muy amplia de pinceles por defecto y ofrece controles casi calcados a los de Photoshop: opacidad, flujo, dureza, tamaño dinámico, etc. Además, añade características especialmente útiles para ilustradores y pintores digitales, como la opción de estabilizador, que suaviza el trazo y ayuda a conseguir líneas más limpias.
Un punto clave para quienes tienen una biblioteca grande de pinceles en Photoshop es que Affinity Photo permite importar pinceles .abr. Es decir, puedes cargar muchos de tus pinceles favoritos directamente en Affinity, lo que hace la transición mucho más llevadera y evita tener que buscar sustitutos para cada herramienta.
Respecto a las tabletas gráficas, Affinity sorprende para bien. La sensibilidad a la presión es muy fina y, en muchos casos, la herramienta Pincel se siente incluso más suave y estable que en Photoshop, al menos según las experiencias de varios usuarios. Para aprovechar esa sensibilidad debes activar la opción de forzar presión en la barra de opciones del pincel.
Todo este comportamiento de pinceles y presiones no suele romperse al exportar a PSD, porque, al fin y al cabo, la información que se queda en el archivo son píxeles ya pintados. Lo que no viaja en el PSD es la gestión interna de pinceles, presets o parámetros avanzados, que son específicos de cada aplicación y no forman parte del formato PSD estándar.
Filtros, capas de ajuste y sus límites al exportar a Photoshop
Affinity Photo ofrece un abanico de filtros algo más reducido que Photoshop en número, pero muy bien seleccionado. Encontrarás filtros agrupados en categorías como Desenfoque, Nitidez, Distorsión, Ruido, Detección, Color, Separación de frecuencia, Aplicar imagen, Iluminación, Sombras/Iluminación y Eliminación de niebla. Aunque en cifras brutas hay menos opciones que en Photoshop, están cubiertos prácticamente todos los usos habituales en edición de foto profesional.
En paralelo, Affinity dispone de una batería muy completa de capas de ajuste. Incluye los clásicos como Curvas, Niveles, Mapa de degradado, Balance de color, etc., y añade algunos extras interesantes como Dividir tonos, que resulta muy práctico para dar estilos de color específicos a luces y sombras. Curiosamente, en algunos casos Affinity llega a ofrecer más tipos de ajuste que Photoshop.
El problema llega cuando estos filtros y ajustes tienen que cruzar la frontera hacia Photoshop en forma de PSD. Las capas de ajuste se exportan como tales, pero con frecuencia no se convierten exactamente al ajuste equivalente de Photoshop, incluso cuando en teoría existe un ajuste parecido. Puede haber cambios en la intensidad, en la forma en que se manejan los canales o en parámetros específicos.
Por eso, muchos usuarios que comparten proyectos con personas que trabajan exclusivamente en Photoshop prefieren aplanar o rasterizar ciertos efectos y ajustes críticos antes de entregar el PSD, para asegurarse de que el resultado visual sea el mismo. Esto, evidentemente, reduce la capacidad de edición posterior por capas en Photoshop, pero garantiza coherencia en el aspecto final.
También hay que tener en cuenta el caso contrario: al abrir un PSD creado en Photoshop dentro de Affinity Photo, la mayoría de capas de píxel y estructuras básicas funcionarán bien, pero las capas de ajuste avanzadas pueden comportarse de forma diferente, o no replicar exactamente el resultado que veías en Photoshop. Es algo que conviene testear archivo por archivo si el proyecto es crítico.
Exportar PSD desde Affinity y abrir .afphoto con otras herramientas
Affinity Photo cuenta con una “Persona Exportar” dedicada íntegramente a preparar archivos de salida, aunque en la práctica muchos usuarios siguen prefiriendo el método clásico de ir a Archivo > Exportar, igual que harían en Photoshop. Desde ahí puedes elegir formato PSD, ajustar la compatibilidad y decidir si quieres incluir ciertas capas u opciones.
Cuando eliges PSD, Affinity intenta respetar al máximo la estructura de capas, grupos, máscaras y objetos incrustados. La gran excepción son las capas de ajuste y algunos efectos avanzados, que, como ya se ha comentado, no siempre encuentran un equivalente directo en Photoshop y pueden cambiar de apariencia o acabar rasterizados.
Si lo que necesitas es abrir un archivo .afphoto sin tener Affinity instalado, existe una alternativa muy potente en el navegador: Photopea. Se trata de un editor online que, según su propio creador, es capaz de abrir archivos .afphoto con todas sus capas, incluyendo texto, objetos inteligentes y filtros inteligentes, y convertirlos a PSD multilayer sin coste.
El propio desarrollador de Photopea comenta que, a día de hoy, probablemente sea la única forma gratuita de abrir archivos .afphoto en sistemas donde Affinity no está disponible: Linux, Chromebooks, móviles Android, iOS, etc. El flujo es muy sencillo: entras en Photopea.com, arrastras tu archivo .afphoto a la ventana del navegador y se abre de inmediato, sin necesidad de registrarse.
Una vez abierto, puedes revisar si el documento se ve como debería y, si todo está correcto, exportarlo a PSD conservando la estructura de capas o, si lo necesitas, convertirlo a PNG y seguir guías para convertir múltiples PSD a PNG transparentes. Es una solución muy útil, por ejemplo, cuando necesitas pasar un proyecto iniciado en Affinity a un compañero que solo usa Photoshop, y tú no tienes Affinity a mano en ese equipo.
Ventajas e inconvenientes de Affinity Photo frente a Photoshop en este contexto
En cuanto a posicionamiento en el mercado, Affinity Photo se presenta como una alternativa profesional a Photoshop con un modelo de pago único. El precio ronda los 50 dólares por licencia, lo que la hace especialmente atractiva frente a la suscripción mensual de Photoshop, que suele situarse alrededor de los 10 dólares mensuales en sus planes básicos de fotografía.
Entre sus ventajas destaca, además del coste, la curva de aprendizaje para usuarios de Photoshop: la interfaz es muy parecida y altamente personalizable. Esto, unido a la compatibilidad razonablemente buena con recursos de Photoshop (incluyendo archivos PSD y pinceles .abr), hace que la transición sea bastante suave para muchos profesionales y aficionados avanzados.
En el lado menos favorable, hay que señalar que Affinity Photo suele ser más lento que Photoshop en ciertas operaciones intensivas (como licuado, filtros complejos o trabajo con archivos muy grandes). También echa en falta funciones avanzadas muy usadas por algunos retocadores, como “Fusionar si”, y detalles de ergonomía como la facilidad para crear recortes de capa con modificadores de teclado.
A nivel de recursos formativos, Photoshop lleva casi dos décadas dominando el sector, por lo que la cantidad de tutoriales, cursos y documentación que existen para Photoshop es abrumadoramente superior. Affinity está creciendo rápido en este terreno, con cada vez más contenido específico, y comparativas como Affinity Photo vs GIMP vs Photoshop ayudan a decidir según necesidades.
Con todo, Affinity Photo resulta especialmente recomendable para usuarios novatos y de nivel intermedio-alto que quieren un programa potente sin entrar en el ecosistema de suscripción, así como para quienes se sienten algo saturados por la interfaz y complejidad histórica de Photoshop. Para estos perfiles, poder exportar PSD multilayer y mantener buena parte de la compatibilidad es un argumento de peso.
Al final, trabajar con Affinity Photo sabiendo cómo traduce sus capas y ajustes a PSD, y apoyarse en herramientas como Photopea cuando hace falta abrir .afphoto en otros sistemas, permite mover proyectos entre plataformas sin renunciar a un flujo de trabajo por capas flexible. Conocer estos matices de compatibilidad, fortalezas y limitaciones es lo que marca la diferencia entre encontrarte un PSD completamente aplanado y disfrutar de un archivo multilayer listo para seguir editando cómodamente en Photoshop.
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