NetLimiter y alternativas gratis para limitar ancho de banda por aplicación en gaming

Última actualización: 09/05/2026
Autor: Isaac
  • NetLimiter permite limitar y priorizar el ancho de banda por aplicación en Windows, ofreciendo control total del tráfico y firewall integrado.
  • La herramienta incluye prueba gratuita de 28 días, pero después requiere licencia de pago, lo que hace interesante buscar alternativas sin coste.
  • Es posible mejorar la estabilidad en gaming y streaming combinando QoS en el router, límites por dispositivo y software de priorización en la tarjeta de red.
  • Antes de aplicar límites conviene optimizar la red local, revisar el router, el WiFi y el cableado, y valorar una tarifa con mayor velocidad.

Control de ancho de banda por aplicación

Cuando te pones a jugar online o a hacer streaming desde tu PC con Windows, seguro que has notado más de una vez cómo una simple descarga en segundo plano, Chrome con demasiadas pestañas o un cliente de torrent pueden arruinarte la experiencia: sube el ping, aparecen tirones y todo va a trompicones. No es que tu conexión sea horrible, es que Windows, por defecto, deja que todas las aplicaciones se peleen por el mismo ancho de banda sin ningún tipo de control.

En las conexiones de fibra actuales solemos ir bastante sobrados, pero cuando la velocidad es limitada, compartes red, haces streaming o utilizas servicios exigentes como Nvidia GeForce Now, Xbox Cloud Gaming o cualquier plataforma de juego en la nube, tener a Chrome o a otro programa chupando todo el ancho de banda puede ser un drama. Aquí es donde entra en juego la idea de limitar el ancho de banda por aplicación, con herramientas como NetLimiter… y también con alternativas gratuitas para lograr un gaming mucho más estable.

Qué hace realmente NetLimiter y por qué se habla tanto de él

NetLimiter se ha ganado fama porque ofrece un control muy fino sobre toda la conexión de tu PC en Windows. No se limita a mostrar cuánto consume cada programa, sino que permite decidir cuánto ancho de banda puede usar cada aplicación, tanto de subida como de bajada, y además aplicar límites globales al equipo completo.

De serie, Windows solo permite ver algo de información sobre uso de red (por ejemplo, en el Administrador de tareas o en la configuración de uso de datos), pero no da una opción clara para decir: “Chrome, como mucho, a 1 Mbps; GeForce Now, todo lo demás”. Esa capa de gestión fina es precisamente lo que NetLimiter añade encima del sistema.

Cuando instalas NetLimiter y lo arrancas, te encuentras una ventana principal donde aparecen todos los procesos que están generando tráfico de red en ese momento. Para cada uno de ellos ves, en tiempo real, la velocidad de descarga y subida que están utilizando, de forma parecida a un monitor de red avanzado.

La gracia está en que, junto a cada proceso, aparecen campos donde puedes marcar límites concretos de bajada y subida. Por defecto la herramienta suele sugerir valores bajos (como 5 KB/s), pero al hacer clic sobre cada cifra puedes introducir la velocidad exacta que quieras asignar a esa aplicación.

Por ejemplo, es perfectamente posible decirle a NetLimiter: “a Google Chrome, máximo 150 Mbps de descarga y 100 Mbps de subida”. Introduces esos valores en los campos correspondientes, activas las casillas de la regla y, desde ese momento, Chrome quedará ‘capado’ a esa velocidad, aunque tu conexión pueda dar bastante más.

Del mismo modo, puedes ir aplicación por aplicación y decidir qué límite le corresponde a cada una: un cliente de descargas, un reproductor de streaming, un launcher de juegos que se pone a actualizar todo el catálogo justo cuando quieres jugar, etc. Todo ello se controla desde la misma interfaz, sin tener que marearte con configuraciones rebuscadas del sistema operativo o del router.

Además de limitar programas individuales, NetLimiter permite establecer un límite global de ancho de banda para todo el ordenador. De este modo, si tienes contratados 300 Mbps pero quieres asegurarte de que otros dispositivos de la red (consolas, móviles, smart TV…) puedan navegar cómodamente, podrías fijar tu PC a, por ejemplo, 200 Mbps y dejar el resto libre para el resto de usuarios.

Más allá de estos límites, el programa incorpora estadísticas de uso de red muy completas, filtros avanzados, un sistema de reglas, y hasta un firewall integrado. Ese cortafuegos te da la opción de bloquear completamente el acceso a Internet de una aplicación concreta con un solo clic, algo útil si quieres impedir que ciertos programas llamen a casa o se actualicen en momentos inoportunos.

Todo esto hace que NetLimiter sea interesante tanto para usuarios domésticos que simplemente quieren algo de control sobre su conexión, como para perfiles más avanzados que necesitan monitorear y gestionar de forma exhaustiva todo el tráfico que entra y sale del equipo.

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Versiones, prueba gratuita y limitaciones de NetLimiter

NetLimiter no es un programa enteramente gratuito, aunque se pueda descargar sin pagar nada al principio. Desde su web oficial puedes bajar la versión actual, que viene con un periodo de prueba de 28 días totalmente funcional. Durante ese tiempo, todas las funciones clave están disponibles sin restricciones.

Pasados esos 28 días, para seguir utilizándolo necesitas adquirir una licencia. El precio suele rondar los 19 dólares por un año de uso completo, según la edición y las promociones puntuales. Además, la propia desarrolladora ofrece un periodo de reembolso de 30 días posteriores a la compra si no estás satisfecho con el producto.

El programa ofrece distintas ediciones: una versión Lite y una versión Pro. La edición Lite se enfoca en lo básico: monitorizar tráfico, establecer prioridades y límites de ancho de banda por aplicación, y poco más. Suele ser suficiente si solo quieres controlar el uso de red de unas cuantas apps en tu PC de casa para mejorar la experiencia de juego o streaming.

La versión Pro, en cambio, añade funciones pensadas para entornos más complejos o para usuarios que necesitan un control muy detallado. Incluye administración remota, gestión de permisos de usuarios, filtros avanzados de contenido y ese firewall integrado que te permite bloquear y desbloquear Internet a golpe de clic para cualquier programa.

NetLimiter funciona sin problemas desde Windows 7 hasta las versiones actuales de Windows 10 y Windows 11, y está completamente traducido al castellano, con una interfaz bastante asequible incluso para quien no está acostumbrado a herramientas de red.

Cómo se utiliza NetLimiter para limitar aplicaciones concretas

Una vez instalado NetLimiter, el flujo de trabajo es bastante sencillo. Abres la aplicación y, en la ventana principal, ves un listado de todos los procesos y programas que están usando la red en ese momento. Junto a cada uno, la herramienta muestra gráficas y datos actualizados de consumo, tanto de bajada como de subida.

Para limitar una aplicación, basta con localizarla en la lista (por ejemplo, Chrome, un cliente de torrent o un juego en línea) y hacer clic en la parte de la velocidad. Ahí puedes introducir el valor máximo de ancho de banda que deseas asignar, en la unidad que uses (generalmente Kbit/s o Mbit/s). Después, simplemente activas la casilla de la regla para que empiece a aplicarse.

Si quieres comprobar que el límite está funcionando, puedes lanzar un test de velocidad o realizar alguna acción que normalmente saturaría la conexión (como iniciar una gran descarga o reproducir contenido en alta resolución) y observar cómo, pese a ello, la velocidad de ese programa concreto no sobrepasa el valor que has marcado.

El mismo procedimiento sirve tanto para limitar un único proceso como para configurar varios. Puedes tener, por ejemplo, un límite para Chrome, otro para un cliente de streaming, otro para un juego en línea, y así ir ajustando según tu uso. Si deseas fijar un tope para todo el equipo, en el apartado global de la interfaz puedes definir un máximo de subida y bajada para el sistema completo y activar sus casillas, igual que con las reglas individuales. Para soluciones a nivel de red, también existe la opción de limitar el ancho de banda por IP desde el router.

En cualquier momento puedes editar, desactivar o eliminar las reglas, de modo que resulta fácil probar distintas configuraciones hasta dar con el punto correcto entre estabilidad del juego, calidad del streaming y velocidad de navegación general.

Además de los límites, NetLimiter muestra estadísticas históricas de uso de ancho de banda, lo que ayuda a descubrir aplicaciones que, quizás sin que lo supieras, están haciendo un uso intensivo de la red de fondo. Desde ese mismo panel puedes ver qué reglas están activas, qué programas están instalados con acceso a la red, aplicar filtros y analizar en detalle la actividad.

El caso típico: Chrome vs Nvidia GeForce Now

Un escenario muy común es el de usuarios que no tienen una conexión de altísima velocidad y quieren jugar en Nvidia GeForce Now mientras Chrome está abierto en segundo plano, quizás reproduciendo un vídeo, con redes sociales, o gestionando otras tareas ligeras. El problema es que Chrome, según lo que tenga cargado, puede devorar ancho de banda sin ninguna piedad.

En este tipo de casos, la idea es sencilla: reservar la gran mayoría del ancho de banda para GeForce Now (u otro servicio de juego en la nube) y dejar que Chrome funcione al mínimo indispensable para que no interrumpa el streaming ni genere lag o cortes. Por ejemplo, podrías asignar un 90 % de la capacidad de tu conexión a GeForce Now y solo un 10 % a Chrome.

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Con NetLimiter, eso se hace creando dos reglas: una para Chrome, con un límite relativamente bajo pero suficiente para cargar páginas y servicios web básicos, y otra para el cliente de GeForce Now, con un límite alto o sin limitar (dentro del tope global, si lo has configurado). De esa forma, cada vez que lanzas una partida, sabes que Chrome no va a sabotear el streaming descargando contenido a toda pastilla.

Este mismo enfoque sirve para servicios como Xbox Cloud Gaming, Amazon Luna, Steam Remote Play o cualquier plataforma que haga streaming de vídeo o juego. También es válido si estás emitiendo en directo con OBS mientras tienes otros programas abiertos; puedes dar prioridad total al tráfico de subida que usa el streaming, y contener a las demás aplicaciones para que no se coman tu upstream.

El único inconveniente, para muchos usuarios, es que NetLimiter, tras la prueba gratuita, es de pago. Y aquí es donde entra la necesidad de buscar alternativas gratuitas o enfoques distintos para conseguir un resultado parecido sin tener que pasar por caja.

Alternativas gratuitas para limitar el ancho de banda por aplicación

Si tu objetivo es lograr algo similar a NetLimiter pero sin gastarte dinero, tienes varias opciones. Para guías paso a paso puedes consultar cómo limitar el uso de ancho de banda en Windows 10 y 11. Ninguna suele igualar al 100 % la combinación de facilidad de uso, potencia y estabilidad de NetLimiter, pero según tu caso puede que te basten o incluso te resulten más cómodas.

Una primera alternativa pasa por el propio hardware de red. Algunos routers ofrecen funciones para limitar el ancho de banda por dispositivo o por . Aunque esto no permite separar el tráfico por aplicación dentro de un mismo equipo, sí puede ser útil si, por ejemplo, tienes un PC que se usa para descargas y quieres que nunca supere la mitad de tu conexión, dejando el resto libre para jugar online desde otra máquina.

En la configuración de muchos routers (por ejemplo, algunos modelos de TP-Link, ASUS, etc.) puedes encontrar apartados de control de ancho de banda o QoS donde se fijan límites máximos de subida y bajada para cada dispositivo. Es tan sencillo como localizar la IP o MAC del equipo que quieres limitar y asignarle un tope. Esto no distingue entre Chrome, GeForce Now u otras apps, pero al menos evita que ese equipo entero sature la red.

En ciertos PCs de gama media/alta, especialmente portátiles y placas base gaming, la tarjeta de red viene acompañada de software específico, como los drivers Killer o soluciones similares de priorización de tráfico. Estos programas permiten algo muy parecido a lo que hace NetLimiter, pero a nivel de controlador de red: puedes priorizar aplicaciones de juegos o de voz (como Discord) y, en algunos casos, limitar la velocidad que pueden usar las apps menos prioritarias.

Otra vía son herramientas de terceros de tipo shareware o freeware, como GlassWire, NetBalancer, TrafAdmin u otras soluciones de monitorización y gestión de tráfico. Algunas ofrecen modos gratuitos con funciones recortadas pero suficientes para establecer límites básicos por aplicación o, al menos, para priorizar unas sobre otras. Es cuestión de revisar licencias y comprobar qué permiten exactamente sin pagar.

Al margen de estos programas, también puedes tirar de soluciones más manuales, como modificar la configuración interna de ciertas apps para limitar su propio consumo de ancho de banda. Muchos clientes de descarga (por ejemplo, gestores de torrent, Steam a la hora de actualizar juegos, etc.) permiten definir un máximo de velocidad. No es tan cómodo ni centralizado como NetLimiter, pero ayuda bastante a mantener la red bajo control.

QoS: dar prioridad al tráfico de juegos y streaming

Además de limitar velocidades, existe otra técnica muy efectiva para lograr una experiencia de juego estable: configurar QoS (Quality of Service). Esta funcionalidad, presente en muchos routers modernos y en algunos drivers de red, no siempre reduce el ancho de banda de otras apps, pero sí organiza el tráfico para que lo importante pase primero.

La idea de QoS (políticas de QoS en Windows 11) es que, aunque un programa esté utilizando gran parte de la capacidad de la línea, los paquetes de datos de aquellas aplicaciones que declares prioritarias (por ejemplo, juegos online, clientes de voz como Discord o servicios de streaming) se envían antes que los del resto. Esto hace que la conexión de esas apps críticas sea más estable y que la latencia baje, aunque en ocasiones se sacrifique algo de velocidad máxima en otros programas.

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Muchos routers traen perfiles de QoS preconfigurados para gaming, streaming o trabajo remoto. Normalmente se encuentran en la interfaz web del router, bajo nombres como QoS, Prioridad de tráfico, Juego en línea o similares. Allí puedes elegir qué dispositivo o qué tipo de tráfico se beneficia de prioridad alta, media o baja.

Es importante tener en cuenta que cada fabricante organiza QoS de forma distinta, y que el firmware del operador (la versión personalizada que te instala tu compañía telefónica) puede limitar o modificar estas opciones. Por eso conviene consultar el manual de tu modelo de router o la documentación online específica para ver exactamente qué se puede tocar.

En el caso de soluciones por software (como las que acompañan a tarjetas Killer u otros chips de red orientados a gaming), la interfaz suele ser bastante intuitiva: seleccionas la aplicación en una lista y arrastras su prioridad hacia arriba o hacia abajo. De ese modo, por ejemplo, puedes decir que Discord y tu juego favorito van siempre “por delante”, y dejar clientes de descarga o navegadores web con un nivel menor.

Optimizar la red antes de culpar al ancho de banda

Antes de volverse loco con límites, prioridades y configuraciones avanzadas, conviene asegurarse de que el problema no está en otro sitio. Muchas veces creemos que la línea “no da para más” cuando en realidad hay errores de configuración o cuellos de botella en la propia red local.

Lo primero es hacer uno o varios test de velocidad, en condiciones lo más controladas posible: un solo equipo conectado al router por cable, sin más tráfico activo de fondo. Con eso puedes comprobar si realmente estás recibiendo la velocidad que tienes contratada. Si el resultado es muy inferior, quizá haya una avería o problema con tu operadora o con el router de la compañía.

En redes WiFi, son frecuentes problemas como la saturación del canal o el uso de la banda incorrecta. La banda de 2,4 GHz, aunque tiene más alcance, ofrece menos velocidad que la de 5 GHz y suele estar más saturada por otros dispositivos y redes vecinas. Un simple cambio de canal o de banda puede mejorar bastante la experiencia de juego o streaming sin tocar nada más; consulta nuestra configuración avanzada de WiFi.

En redes cableadas, otro punto débil puede ser el cableado o el hardware intermedio. Cables Ethernet de categoría baja, switches antiguos o tarjetas de red limitadas a velocidades inferiores pueden hacer que, aunque tu línea sea rápida, el equipo no pase de cierto techo. Sustituir un cable o un switch viejo a veces arregla problemas que parecían culpa de la operadora.

No hay que olvidar tampoco la seguridad de la red. Si tu WiFi no tiene una contraseña robusta o, peor aún, no tiene ninguna, es posible que haya intrusos conectados consumiendo ancho de banda, algo que afecta directamente a tu ping y a la estabilidad general. Bastan unos minutos para cambiar la clave en el panel del router y cerrar esa puerta.

Si tras revisar estos puntos sigues viendo que tu velocidad se queda corta para lo que necesitas (por ejemplo, jugar en la nube y hacer streaming a la vez), quizá toque valorar una tarifa de mayor velocidad. Muchas operadoras ofrecen ya conexiones de 300, 600 Mbps o incluso 1 Gbps a precios razonables, y en ocasiones con promociones o regalos asociados que pueden hacer el cambio más atractivo.

Una vez que tienes claro que la red local está en forma y que la línea es suficiente para tu uso, entonces sí tiene sentido meterse a fondo con herramientas tipo NetLimiter, configuraciones de QoS y programas de priorización para exprimir la conexión.

Con todo lo anterior, el objetivo es claro: conseguir que tu PC con Windows utilice el ancho de banda de manera inteligente, sin que una aplicación que no es crítica te arruine la partida o el directo. Combinando una red bien configurada, posibles mejoras de la tarifa, QoS en el router y software de control como NetLimiter u otras alternativas, es perfectamente posible disfrutar de un gaming mucho más estable, incluso con conexiones que no son espectaculares en velocidad pura.

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