Cómo revertir una actualización problemática desde Configuración en Windows 11

Última actualización: 30/04/2026
Autor: Isaac
  • Windows 11 permite desinstalar actualizaciones y volver a versiones anteriores desde Configuración y WinRE.
  • Las opciones de recuperación varían según se trate de parches de calidad o grandes actualizaciones de características.
  • Herramientas como modo seguro, Restaurar sistema y comandos DISM/SFC ayudan a reparar fallos graves.
  • Si nada funciona, es posible reinstalar Windows 11 conservando archivos personales para recuperar la estabilidad.

Revertir una actualización problemática desde Configuración en Windows 11

Cuando una actualización de Windows 11 sale mal, tu ordenador puede pasar de ir como un tiro a convertirse en un equipo casi inutilizable de un día para otro. Bloqueos, cuelgues, errores extraños o cambios de interfaz que no te convencen son algunos síntomas típicos de una actualización problemática. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, tienes varias formas de dar marcha atrás sin perder tus archivos personales.

En este artículo vas a encontrar una guía completa y ordenada para revertir una actualización problemática desde Configuración en Windows 11 y, si hace falta, usando herramientas más avanzadas como el modo seguro, el entorno de recuperación (WinRE) o incluso un USB de instalación. Verás también qué límites tiene cada método, qué puedes esperar al desinstalar actualizaciones y qué alternativas tienes cuando ya no es posible volver atrás (consulta cómo revertir con WUSA, DISM y PowerShell).

Por qué querrías revertir una actualización de Windows 11

Las actualizaciones de Windows 11 están diseñadas para mejorar la seguridad, el rendimiento y añadir funciones nuevas (y sus ventajas y riesgos), pero en ocasiones se tuercen: drivers que fallan, programas que dejan de funcionar o cambios de diseño que simplemente no te gustan nada, como el nuevo menú Inicio de algunas versiones.

En otros casos, después de actualizar puedes notar que el sistema se queda congelado, los iconos no responden o el ratón se mueve pero no puedes hacer clic en nada. Es decir, el PC arranca, ves el escritorio, pero la experiencia es tan mala que prácticamente no puedes trabajar, jugar ni hacer tareas básicas. Si sucede, consulta cómo solucionar bloqueos aleatorios.

También es bastante habitual que, tras instalar una gran actualización de características (por ejemplo, pasar de Windows 11 23H2 a 24H2 o 25H2), algunos juegos o aplicaciones empiecen a fallar, se cierren solos o incluso bloqueen todo el equipo. Hay casos reportados con versiones recientes en los que títulos exigentes dejan de ser jugables por completo (ver problemas con las últimas actualizaciones).

En estas situaciones, si no quieres esperar a que Microsoft publique un parche, el camino más directo es revertir la actualización de Windows 11 a un estado anterior, ya sea desinstalando la actualización concreta, volviendo a la versión anterior del sistema o incluso reinstalando la misma versión para reparar archivos dañados.

Diferencias entre actualizaciones de calidad y de características

Opciones para revertir actualizaciones de Windows 11

Antes de entrar en materia conviene tener claro que no todas las actualizaciones son iguales. En Windows 11 conviven actualizaciones de calidad (acumulativas y de seguridad) y actualizaciones de características o versiones grandes (23H2, 24H2, 25H2, etc.). Cada tipo se revierte de forma ligeramente distinta.

Las actualizaciones de calidad suelen venir identificadas con códigos del tipo KB5066128, KB5068861, etc. Normalmente incluyen correcciones de errores, parches de seguridad y mejoras menores. Si alguna de estas provoca una avería, puede desinstalarse directamente desde Configuración > Windows Update a través del historial de actualizaciones.

Las actualizaciones de características, en cambio, suponen un salto de versión, como pasar a Windows 11 24H2 o 25H2, o instalar un paquete de habilitación (enablement package) tipo KB5054156 que activa una gran actualización que ya estaba lista en el sistema. Estas versiones grandes se revierten desde el apartado de Recuperación, usando la opción de volver a la versión anterior de Windows, cuando está disponible.

Es importante entender que el propio sistema establece límites de tiempo para poder dar marcha atrás a una actualización. Tras una gran actualización de versión suele haber un plazo (por defecto rondando los 10 días) durante el cual puedes volver a la versión anterior desde Configuración. Una vez pasado ese periodo, la carpeta de copia (windows.old) se borra y ya no es posible usar ese método.

Todo esto implica que, si una actualización gorda como 25H2 te trae un nuevo menú Inicio que odias o problemas con algún juego, tendrás que decidir relativamente rápido si te quedas con ella o vuelves a la versión anterior. Si la opción aparece deshabilitada o en gris, significa que el sistema ya no conserva los archivos necesarios para revertirla.

Cómo desinstalar una actualización desde Configuración en Windows 11

La forma más simple y rápida de deshacer una actualización problemática es quitarla directamente desde el historial de Windows Update. Este método es perfecto cuando el equipo sigue arrancando con normalidad y puedes navegar por la app de Configuración sin grandes problemas.

Para desinstalar una actualización concreta de Windows 11 desde Configuración, sigue estos pasos generales:

  • Abre la aplicación Configuración. Puedes hacerlo con la combinación de teclas Windows + I o buscando «Configuración» en el menú Inicio.
  • En el panel de la izquierda, entra en Windows Update.
  • Haz clic en Historial de actualizaciones para ver todo lo que se ha instalado recientemente.
  • Dentro del historial, localiza el enlace Desinstalar actualizaciones. Esto abrirá una sección donde se listan las actualizaciones instaladas que se pueden quitar.
  • Revisa las últimas actualizaciones instaladas (por fecha). Si sabes que el problema empezó tras una actualización concreta, selecciónala y pulsa en Desinstalar.
  • Espera a que el sistema realice el proceso y, cuando termine, reinicia el equipo si no lo hace automáticamente.

Con este método podrás eliminar, por ejemplo, un parche de seguridad como KB5066128 o una actualización de calidad como KB5068861 que esté causando cuelgues, pérdidas de rendimiento o comportamientos extraños. Es un proceso pensado para ser seguro y reversible, y suele ser el primer recurso cuando algo va mal justo después de actualizar.

Ten en cuenta, eso sí, que a veces notarás que tras «desinstalar» una actualización y reiniciar, esta sigue apareciendo en la lista y el sistema parece no haber cambiado. Esto puede ocurrir con algunos paquetes de habilitación de versiones grandes, o si Windows considera que forma parte esencial del sistema. En esos casos tendrás que recurrir a otros métodos más específicos para revertir versiones completas.

Además, aunque desinstales una actualización problemática, es bastante probable que Windows 11 vuelva a intentar instalarla más adelante cuando Microsoft publique una revisión del parche. Por eso es buena idea estar atento y, si ves que sale una nueva versión supuestamente corregida, probar de nuevo para beneficiarte de las mejoras de seguridad y estabilidad. Si lo prefieres, también puedes instalarla manualmente.

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Volver a la versión anterior de Windows 11 desde Recuperación

Cuando lo que te está dando problemas no es un simple parche sino una gran actualización de características (como un salto de 23H2 a 24H2 o 25H2), la herramienta clave está en el apartado de Recuperación. Esta opción te permite echar marcha atrás a la versión anterior de Windows, manteniendo tus archivos personales.

Para intentar volver a la versión anterior de Windows 11 desde la propia Configuración, la ruta general es esta:

  • Abre Configuración y ve a Sistema > Recuperación.
  • En el bloque de opciones de recuperación, busca el apartado Volver (o «Volver a la versión anterior de Windows»).
  • Si el botón Volver está disponible, haz clic en él. Windows te pedirá que indiques por qué quieres deshacer la actualización (rendimiento, errores, que no te gusta la versión, etc.).
  • Sigue el asistente en pantalla. El sistema te recordará que se conservarán tus archivos personales, pero se eliminarán las aplicaciones y controladores instalados tras la actualización, así como algunos cambios de configuración.
  • Confirma y deja que el proceso se complete; puede tardar un buen rato. El PC se reiniciará y, si todo va bien, arrancará con la versión anterior de Windows 11.

Para que esta opción funcione es imprescindible que Windows conserve intactas las carpetas windows.old y $windows.~bt que se crean durante una actualización grande. Si las has borrado para liberar espacio, si el sistema las ha limpiado automáticamente tras unos días o si se han dañado, el botón Volver aparecerá en gris y con un mensaje indicando que ya no puedes regresar a la versión anterior. Si quieres conocer formas de tener más control sobre las actualizaciones, revisa las opciones avanzadas que ofrecen algunas guías.

Otro detalle importante es que, si usaste un USB para actualizar a una versión de Windows, es posible que el asistente te pida que lo vuelvas a conectar durante el proceso de reversión. Ténlo a mano por si acaso, sobre todo si participas en programas como Windows Insider y saltas entre compilaciones preliminares.

Al volver a una versión anterior, recuerda que seguirás perteneciendo al Programa Windows Insider si ya estabas apuntado; es decir, el sistema volverá a instalar futuras compilaciones cuando estén listas. Volver atrás no te saca del programa, simplemente retrocede a la versión estable anterior para que puedas seguir trabajando mientras llegan nuevas builds.

Qué hacer cuando Windows 11 no arranca o se queda congelado

Hay casos en los que la actualización problemática provoca que Windows 11 arranque pero no sea usable: ves el escritorio, pero el ratón no puede hacer clic en nada, los iconos no responden, las ventanas se quedan congeladas y solo algunos atajos de teclado como la tecla Windows o Alt + F4 funcionan. O directamente el sistema entra en un bucle de reinicios o pantallazos azules.

Cuando la situación es así de grave, necesitas tirar de herramientas de recuperación avanzadas. Tendrás dos grandes cartas que jugar: el modo seguro y el entorno de recuperación de Windows (WinRE). Desde ahí podrás intentar desinstalar actualizaciones, reparar el arranque, usar Restaurar sistema, ejecutar comandos de reparación o, en último extremo, reinstalar Windows 11 conservando tus archivos.

Si todavía puedes, por ejemplo, abrir Configuración desde un inicio normal, puedes probar a arrancar el equipo en modo seguro desde el propio sistema: Configuración > Sistema > Recuperación > Inicio avanzado > Reiniciar ahora. Si no es posible por los cuelgues, también podrás forzar WinRE interrumpiendo el arranque varias veces.

En el entorno de recuperación verás opciones como Solucionar problemas, Opciones avanzadas, Reparación de inicio, Desinstalar actualizaciones, Restaurar sistema, Símbolo del sistema o Configuración de inicio. Vamos a ver con detalle en qué consiste cada una y cuándo conviene usarlas.

Crear un medio de instalación USB para acceder a WinRE

Si el equipo no te deja llegar a WinRE de forma normal o prefieres tener una herramienta externa por si acaso, es muy recomendable crear un USB de instalación de Windows 11. Te servirá tanto para reinstalar el sistema como para acceder a las opciones de recuperación desde fuera del propio Windows.

Para preparar este USB de instalación vas a necesitar algunos elementos básicos:

  • Una memoria USB de al menos 8 GB. Es imprescindible que hagas copia de seguridad de su contenido, porque se formateará durante el proceso.
  • Otro ordenador con acceso a Internet en el que descargar la herramienta de creación de medios de Microsoft.

Los pasos generales serían:

  • Desde el otro PC, entra en la página oficial de descarga de Windows 11 de Microsoft y descarga la Herramienta de creación de medios.
  • Ejecuta la herramienta y acepta los términos de licencia cuando te los muestre.
  • En la primera pantalla de opciones, marca «Crear medio de instalación (unidad flash USB, DVD o archivo ISO) para otro PC» y pulsa en Siguiente.
  • Si lo necesitas, desactiva la casilla «Usar las opciones recomendadas para este equipo» y elige idioma, edición de Windows y arquitectura adecuados para el equipo problemático.
  • En «Elegir qué medio usar», selecciona Unidad flash USB, elige la memoria correcta de la lista y continúa.
  • Espera a que la herramienta descargue Windows 11 y genere el USB de instalación. Cuando acabe, tendrás un medio listo para arrancar el PC averiado.

Con este USB podrás iniciar el ordenador que no funciona bien, entrar en el instalador de Windows 11 y, en vez de instalar desde cero, usar la opción «Reparar el equipo» que te lleva al entorno de recuperación avanzado. Es una forma muy útil de acceder a herramientas como Reparación de inicio, Restaurar sistema o el propio desinstalador de actualizaciones aunque Windows no arranque con normalidad.

Entrar en el BIOS y arrancar desde el USB de instalación

Una vez creado el USB, el siguiente paso es conseguir que el PC problemático arranque desde esa memoria en lugar del disco interno. Para ello tendrás que acceder a la BIOS o UEFI del equipo y comprobar el orden de arranque.

El procedimiento varía algo según el fabricante, pero en líneas generales es así:

  • Con el PC apagado, conecta el USB de instalación de Windows 11 a un puerto libre.
  • Enciende el ordenador y, nada más ver el logo del fabricante, pulsa repetidamente la tecla de acceso a la BIOS. Lo más habitual es F2, pero también pueden ser DELETE/DEL, F10, F8, ESC o incluso F4 en algunos equipos.
  • Una vez dentro de la BIOS/UEFI, entra en el modo avanzado (a menudo con F7 o una opción similar) para ver todas las configuraciones.
  • Busca el apartado de Boot / Opciones de arranque / Boot Order y asegúrate de que la entrada correspondiente al USB (normalmente algo tipo «UEFI: nombre de tu USB») está en primer lugar.
  • Guarda los cambios y sal de la BIOS, generalmente con la tecla F10, confirmando que quieres guardar y reiniciar.
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Si lo has configurado correctamente, el equipo debería iniciar ahora desde el USB y mostrarte la pantalla de selección de idioma y distribución de teclado del instalador de Windows 11. Desde ahí, en lugar de pulsar en Instalar, haz clic en «Reparar el equipo» en la esquina inferior para entrar en el entorno de recuperación.

Una vez dentro de WinRE, verás el menú de Solucionar problemas, que te da acceso tanto a las opciones de recuperación automáticas como a herramientas manuales más avanzadas. Este será tu centro de operaciones para intentar revertir la actualización problemática.

Opciones avanzadas en WinRE para reparar Windows 11

Dentro del entorno de recuperación de Windows 11 (WinRE), al elegir Solucionar problemas y luego Opciones avanzadas, tendrás a tu disposición varias herramientas muy útiles cuando una actualización ha dejado el sistema patas arriba.

Las principales opciones que te interesan en este contexto son:

  • Reparación de inicio: Windows intenta detectar y corregir automáticamente problemas que impiden que el sistema arranque con normalidad.
  • Desinstalar actualizaciones: te permite quitar la última actualización de calidad o la última actualización de características instalada.
  • Restaurar sistema: si tenías puntos de restauración creados, puedes devolver el sistema a un estado anterior a la actualización problemática.
  • Símbolo del sistema: abre una consola desde la que podrás ejecutar comandos de reparación avanzados.
  • Configuración de inicio: sirve para reiniciar el equipo en modo seguro, modo seguro con funciones de red y otras variantes.

Un enfoque sensato es ir probando estas opciones de menos invasivas a más drásticas. Empieza por Reparación de inicio para ver si el propio sistema es capaz de arreglar el problema de arranque o cuelgues sin tocar tus datos ni configuraciones más de lo necesario.

Si la reparación automática no tiene éxito, el siguiente paso lógico es usar Desinstalar actualizaciones. Esta herramienta específica de WinRE es especialmente útil cuando no puedes acceder a Configuración con normalidad desde el escritorio, pero sabes que el desastre empezó tras la última actualización.

En caso de que ni la reparación de inicio ni la desinstalación de actualizaciones resuelvan el problema, Restaurar sistema y el uso de comandos como DISM y SFC desde el símbolo del sistema serán tus mejores aliados antes de plantearte reinstalar por completo.

Desinstalar la última actualización de calidad o de características desde WinRE

Dentro de las opciones avanzadas de WinRE, la función Desinstalar actualizaciones está pensada justo para situaciones en las que una actualización reciente ha roto algo serio, pero ya no puedes manejarte con soltura en el escritorio de Windows.

Al acceder a esta opción verás normalmente dos posibilidades:

  • Desinstalar la última actualización de calidad: elimina el parche acumulativo o de seguridad más reciente (por ejemplo, KB5066128).
  • Desinstalar la última actualización de características: revierte la última gran versión de Windows 11 instalada (como un salto a 24H2 o 25H2, o un paquete de habilitación tipo KB5054156).

Lo más aconsejable es comenzar por la actualización de calidad. Selecciona «Desinstalar la última actualización de calidad» y confirma el proceso. Windows se encargará de revertir ese parche y, una vez hecho, reiniciará el sistema. Comprueba entonces si el equipo vuelve a comportarse con normalidad.

Si tras quitar la actualización de calidad sigues sufriendo los mismos cuelgues, errores o problemas de rendimiento, vuelve a WinRE y esta vez intenta «Desinstalar la última actualización de características». Este proceso es más profundo, ya que implica regresar a la versión de Windows anterior a esa gran actualización, pero manteniendo tus archivos personales.

Ten presente que, como en el caso del botón Volver dentro de Configuración, esta opción depende de que el sistema conserve los archivos necesarios de la versión previa. Si han sido eliminados o dañados, no será posible desinstalar la última actualización de características y tendrás que considerar alternativas como Restaurar sistema o reinstalar el sistema operativo.

Usar Restaurar sistema para volver a un punto anterior

Restaurar sistema es una herramienta veterana de Windows que sigue siendo muy útil cuando una actualización o instalación reciente ha estropeado algo. Funciona devolviendo el sistema a un punto de restauración anterior, en el que se guardan el estado del registro, algunos archivos del sistema y determinados componentes críticos.

Si tenías activo Restaurar sistema y hay puntos disponibles, desde WinRE puedes utilizarlo así:

  • En Opciones avanzadas, selecciona Restaurar sistema.
  • Se abrirá un asistente en el que podrás elegir uno de los puntos de restauración disponibles. Desplázate por la lista hasta localizar uno creado antes de la actualización problemática.
  • Selecciona el punto más reciente que sea anterior al problema y continúa con las opciones avanzadas.
  • Confirma que quieres restaurar. El sistema te advertirá de que no se verán afectados tus archivos personales, pero que sí pueden desinstalarse programas, drivers y actualizaciones instaladas después de ese punto.
  • Deja que la restauración se complete; el equipo se reiniciará y, si todo sale bien, arrancará con la configuración del momento en que se creó el punto de restauración.

Si durante el proceso aparece algún error y no puede completarse la restauración, no insistas en bucle con el mismo punto. Pasa a la siguiente opción de reparación, como los comandos avanzados desde el símbolo del sistema o la reinstalación conservando archivos.

Reparar Windows con comandos DISM, SFC y CHKDSK

Cuando sospechas que la actualización ha dejado archivos del sistema dañados o componentes inconsistentes, una buena jugada es usar la consola de comandos desde WinRE para intentar repararlos. Hay tres comandos clásicos que conviene ejecutar por este orden: DISM, SFC y CHKDSK.

Para acceder a ellos, en Opciones avanzadas selecciona Símbolo del sistema. En la terminal que se abre, ve introduciendo uno a uno estos comandos (cada uno seguido de la tecla Intro):

  • DISM /Online /Cleanup-Image /RestoreHealth – comprueba la imagen de Windows y descarga archivos necesarios desde los servidores de Microsoft para reparar componentes dañados.
  • sfc /scannow – analiza la integridad de los archivos del sistema y reemplaza los que estén corruptos por copias correctas.
  • chkdsk c: /f /x /r – revisa y repara errores en el disco de sistema (sustituye «c:» si tu partición de Windows tiene otra letra en este entorno).

Es importante que esperes a que termine cada comando antes de lanzar el siguiente. Algunos pueden tardar bastante, especialmente CHKDSK cuando revisa discos grandes. Una vez ejecutados todos, cierra la ventana del símbolo del sistema y reinicia el ordenador para comprobar si el sistema se comporta mejor.

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Estos comandos no revierten la actualización en sí, pero pueden corregir muchos problemas secundarios que hayan aparecido tras instalarla, como archivos corruptos, sectores defectuosos en el disco o incoherencias internas que provocan cuelgues y errores de sistema.

Arrancar en modo seguro para desinstalar o revertir cambios

El modo seguro de Windows 11 es una versión reducida del sistema en la que solo se cargan los controladores y servicios imprescindibles. Es muy útil cuando una actualización ha roto drivers, ha instalado software que entra en conflicto o ha provocado que el escritorio normal se congele.

Para iniciar en modo seguro desde Windows (si todavía puedes acceder de alguna manera) puedes ir a Configuración > Sistema > Recuperación y, en el apartado Inicio avanzado, pulsar en Reiniciar ahora. Tras el reinicio, elige Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Configuración de inicio > Reiniciar y selecciona la opción 4 (Modo seguro) o 5 (Modo seguro con funciones de red).

Si no puedes hacerlo desde el propio Windows, entra en WinRE como explicábamos antes (forzando el arranque avanzado o usando un USB de instalación) y, dentro de Solucionar problemas, accede a Configuración de inicio. Al reiniciar verás una lista de opciones y podrás arrancar en modo seguro con las teclas numéricas correspondientes.

Una vez que consigas entrar en modo seguro, si el sistema responde mejor, aprovecha para revertir los cambios que provocaron el problema: desinstala controladores recientes, borra programas conflictivos, restaura configuraciones del Registro si las habías cambiado o desinstala actualizaciones desde Configuración > Windows Update > Historial > Desinstalar actualizaciones. Si el problema está en un driver concreto, puedes optar por revertir a un controlador anterior.

Cuando ya hayas terminado las tareas de reparación, reinicia el equipo normalmente para comprobar si el problema ha desaparecido y el sistema vuelve a ser estable en el modo estándar.

Reinstalar Windows 11 conservando tus archivos

Si has llegado hasta aquí y ninguna de las opciones anteriores ha solucionado el desastre de la actualización, todavía te queda una baza muy potente: reinstalar Windows 11 sin perder tus archivos personales. Es un proceso más lento, pero suele dejar el sistema como recién instalado, corrigiendo la mayoría de errores persistentes.

Windows 11 incluye dentro de Configuración una función de recuperación que permite reinstalar el sistema manteniendo tus documentos. Para usarla, entra en Inicio > Configuración > Sistema > Recuperación y, en el apartado de recuperación del PC, elige la opción Restablecer este PC o «Restaurar PC» según la traducción que veas.

El asistente te preguntará si quieres «Conservar mis archivos» o «Quitar todo». En el contexto de una actualización problemática lo normal es escoger conservar los archivos, de modo que se restablezca el sistema pero manteniendo tus documentos personales intactos.

Después tendrás que elegir el método de reinstalación:

  • Descarga desde la nube: el sistema descargará la última imagen disponible de Windows 11 desde los servidores de Microsoft. Suele ser la opción más limpia y actualizada.
  • Reinstalación local: utiliza los archivos de instalación que ya hay en tu equipo. Es útil si tu conexión es mala, pero puede fallar si esos archivos están dañados.

Elijas la opción que elijas, el proceso llevará un tiempo y el equipo se reiniciará varias veces. Al finalizar tendrás la misma versión de Windows 11 reinstalada desde cero, con tus archivos personales en su sitio pero con aplicaciones y configuraciones reseteadas en gran medida.

Otra alternativa que ofrece Microsoft en versiones recientes es la opción «Solucionar problemas con Windows Update» para reinstalar tu versión actual. Desde Configuración > Sistema > Recuperación puedes encontrar un apartado llamado «Solucionar problemas usando Windows Update» que, al pulsar en «Reinstalar ahora», descarga una copia de reparación de la última actualización que se instaló correctamente. Es una forma muy cómoda de reparar archivos y componentes sin cambiar de versión.

Limitaciones, riesgos y qué esperar al revertir una actualización

Revertir o desinstalar una actualización de Windows 11 no es un truco mágico sin consecuencias. Siempre hay algunas limitaciones y efectos secundarios que conviene tener en mente antes de lanzarse de cabeza.

En primer lugar, no todas las actualizaciones se pueden quitar. Algunas forman parte de la base del sistema y Windows no permite desinstalarlas. En el caso de las grandes versiones, además, solo dispones de un tiempo limitado para poder volver atrás; una vez que pasan esos días, los archivos de la versión anterior se eliminan para liberar espacio.

Además, cuando usas opciones como Volver a la versión anterior de Windows o Desinstalar la última actualización de características, debes asumir que se desinstalarán las aplicaciones y drivers instalados después de la actualización, y que algunas personalizaciones y configuraciones recientes desaparecerán. Tus archivos personales se mantienen, pero el entorno puede cambiar bastante.

Otro aspecto importante es que desinstalar una actualización no es una solución permanente. Es probable que Microsoft publique una nueva versión corregida del mismo parche o de la misma actualización de características. Conviene que estés atento a las notas de las nuevas versiones y, cuando salga una que corrija el error que sufrías, valores reinstalarla para no quedarte indefinidamente en una versión vulnerable o sin mejoras.

Por último, si tu ordenador es gestionado por una empresa o un centro educativo, puede que algunas opciones de recuperación aparezcan deshabilitadas. El administrador de TI puede imponer políticas que controlen las actualizaciones y bloqueen funciones como «Solucionar problemas con Windows Update» o la reinstalación automática de la versión actual.

En definitiva, cuando una actualización de Windows 11 te deja colgado, tienes un abanico bastante amplio de soluciones: desde desinstalar parches concretos y volver a una versión anterior desde Configuración, hasta tirar de WinRE, modo seguro, Restaurar sistema, comandos avanzados o incluso reinstalar la misma versión conservando tus archivos. La clave está en ir de menos a más drástico, hacer copia de lo importante siempre que puedas y aprovechar el margen de tiempo que ofrece Windows antes de borrar los archivos de reversión, de manera que puedas recuperar la estabilidad sin renunciar a tus datos ni perder más tiempo del necesario.

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