Cómo actualizar Ubuntu 24.04 a Ubuntu 26.04 LTS paso a paso

Última actualización: 24/04/2026
Autor: Isaac
  • Ubuntu 26.04 LTS introduce GNOME 50, Kernel 7.0, Wayland puro y utilidades del sistema reescritas en Rust, reforzando rendimiento y seguridad.
  • La ruta de actualización soportada va de Ubuntu 24.04 LTS (o 25.10) a 26.04 LTS, siempre con el sistema completamente actualizado y con copia de seguridad previa.
  • Es fundamental revisar PPAs, espacio en disco y drivers (especialmente Nvidia) antes de lanzar do-release-upgrade para evitar conflictos de paquetes.
  • Tras la actualización conviene verificar kernel y versión, reactivar solo repositorios compatibles y comprobar funciones clave como la sesión Wayland y el uso de sudo-rs.

Actualización de Ubuntu LTS

Actualizar Ubuntu de una versión LTS a la siguiente es uno de esos trabajos que parece sencillo, pero que puede convertirse en un pequeño drama si no se prepara bien. Pasar de Ubuntu 24.04 a Ubuntu 26.04 implica tocar cientos de paquetes, el kernel, el escritorio y hasta componentes críticos como sudo, así que conviene ir con calma y saber qué se está haciendo.

En esta guía vas a encontrar un recorrido completo y muy detallado para actualizar Ubuntu 24.04 LTS (Noble Numbat) a Ubuntu 26.04 LTS (Resolute Raccoon) usando la terminal, incluyendo qué cambia en la nueva versión, cómo dejar tu sistema listo, qué comandos ejecutar, cómo resolver errores típicos y qué revisar después del reinicio. La idea es que puedas hacer la migración con la máxima tranquilidad posible, tanto en tu PC personal como en servidores.

Qué aporta Ubuntu 26.04 LTS y por qué merece la pena actualizar

Antes de lanzarte a la actualización, viene bien saber qué te vas a encontrar. Ubuntu 26.04 LTS es una versión de soporte extendido muy ambiciosa que introduce cambios profundos en el escritorio, el kernel y la seguridad, no es simplemente un lavado de cara.

Para empezar, Ubuntu 26.04 LTS se basa en GNOME 50, con un entorno de escritorio más pulido, mejor soporte para Wayland (especialmente en gráficas Nvidia), mejoras de rendimiento con triple buffering y nuevas funciones como herramientas de bienestar digital para controlar el tiempo de uso de la pantalla.

El corazón del sistema se actualiza a Linux Kernel 7.0, el primer kernel que consolida el soporte estable para drivers en Rust. Incluye un nuevo planificador de CPU orientado a reducir microcortes bajo carga (Time-Slice Priority / TIP) y mejoras importantes en sistemas de archivos como XFS, que gana capacidades de autorreparación ante ciertos errores.

Otro cambio clave es que Ubuntu 26.04 apuesta completamente por Wayland: la sesión X11/Xorg desaparece de la pantalla de login. Esto no significa que las aplicaciones antiguas dejen de funcionar, porque sigue existiendo XWayland como capa de compatibilidad, pero ya no podrás iniciar una sesión “clásica” de Xorg.

En la parte de seguridad, Canonical da un paso grande con la reimplementación de utilidades críticas en Rust. El viejo sudo es sustituido por sudo-rs y buena parte de las coreutils tradicionales pasan a versiones escritas en Rust, reduciendo la superficie de ataque por vulnerabilidades de memoria sin que cambie el comportamiento habitual de los comandos.

El escritorio también estrena nuevas aplicaciones por defecto: Showtime reemplaza a Totem como reproductor de vídeo, Resources sustituye al antiguo monitor del sistema, Papers toma el relevo de Evince como visor de documentos, Loupe continúa como visor de imágenes, y en algunos entornos se adopta Ptyxis como terminal pensada para trabajar con contenedores.

Si trabajas con IA o cómputo en GPU, te va a interesar que NVIDIA CUDA y AMD ROCm pasan a estar disponibles directamente desde los repositorios oficiales, sin depender de PPAs de terceros. Además, Ubuntu 26.04 pule el flujo de cifrado de disco completo respaldado por TPM, facilitando configuraciones con PIN o frase de paso tras la instalación y mejor integración con biometría.

Por último, en entornos corporativos se refuerza la integración con autenticación en la nube y MFA, así como la gestión centralizada de aplicaciones mediante un Centro de Software unificado que administra tanto paquetes .deb como snaps, dejando atrás herramientas antiguas y dispersas.

Requisitos de sistema y rutas de actualización soportadas

Para que la actualización vaya fluida, es importante asegurarse de que el equipo cumple unos mínimos. Canonical marca unos requisitos básicos y recomendados que conviene respetar, sobre todo en el escritorio.

En servidores, Ubuntu 26.04 Server LTS se conforma con un procesador de doble núcleo a 1 GHz, 1 GiB de RAM y 4 GiB de disco, aunque en la práctica casi cualquier máquina actual cumplirá con bastante margen.

En escritorios, los requisitos mínimos pasan por un procesador de doble núcleo a 2 GHz, 2 GiB de RAM y 25 GiB de espacio, además de una tarjeta gráfica con aceleración 3D, resolución 1024×768 y al menos 128 MiB de memoria de vídeo.

La recomendación realista para un uso cómodo es contar con 4 a 6 GiB de RAM, 25 GiB o más de disco y una GPU con 3D a 1280×1024 y 256 MiB de VRAM. Si te quedas muy justo de memoria o de almacenamiento, la actualización puede ser un suplicio y quedarse a medias.

En cuanto a rutas oficiales, puedes subir directamente de Ubuntu 24.04 LTS a 26.04 LTS siguiendo el canal LTS. También es posible actualizar desde la versión intermedia Ubuntu 25.10. Si vienes de una LTS más antigua, como 22.04, tendrás que hacer el salto en dos etapas: primero a 24.04 y luego a 26.04.

Conceptos básicos: update, upgrade, dist-upgrade y do-release-upgrade

Buena parte de la actualización se basa en entender qué hace cada comando de apt. No es lo mismo actualizar la lista de paquetes que cambiar de versión del sistema, y mezclar conceptos lleva a errores frecuentes.

El primer protagonista es sudo apt update. Este comando solo descarga y actualiza la información de los paquetes desde los repositorios configurados en tu sistema. Es decir, baja los metadatos de las versiones disponibles, compara con lo que tienes instalado y determina qué paquetes podrían actualizarse, pero no instala nada.

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Una vez ejecutado update, puedes ver qué paquetes tienen versiones nuevas con sudo apt list –upgradable y consultar cómo enumerar los paquetes instalados. Este listado te muestra cada paquete instalado en el sistema que cuenta con una versión más reciente en los repositorios configurados.

Para instalar efectivamente esas versiones nuevas se usa sudo apt upgrade. Con este comando se descargan e instalan las versiones más modernas de los paquetes que no requieren desinstalar nada. Es capaz de añadir nuevos paquetes si son necesarios como dependencias, pero nunca quita paquetes existentes: si una actualización implica eliminar algo, esa actualización concreta se omite.

Cuando queremos un comportamiento más agresivo, entra en juego sudo apt dist-upgrade (o sudo apt full-upgrade, que hace lo mismo en la herramienta apt moderna). Este comando no solo actualiza paquetes, sino que gestiona cambios de dependencias más complejos, pudiendo incluso eliminar paquetes que entran en conflicto. Además, prioriza los componentes más importantes si hay dilemas.

El comando realmente responsable de cambiar de una versión de Ubuntu a la siguiente es sudo do-release-upgrade. Este asistente se encarga de descargar el conjunto de paquetes de la nueva versión, desactivar repositorios de terceros, resolver dependencias y guiarte durante todo el proceso de migración LTS a LTS o desde una versión intermedia.

Preparativos imprescindibles antes de actualizar de 24.04 a 26.04

La mayoría de problemas en actualizaciones grandes no se deben a bugs gravísimos, sino a saltarse los preparativos básicos. Un rato de prevención vale más que varias horas de rescatar un sistema a medias.

Lo primero, y esto no es negociable, es hacer una copia de seguridad completa de tus datos importantes. Aunque el proceso está diseñado para mantener intacto tu directorio personal, siempre existe el riesgo de cortes de luz, errores humanos o conflictos extraños. En servidores y máquinas de empresa es muy recomendable combinar backups con snapshots de la VM o de ZFS si usas ZFS en raíz.

Antes de nada conviene confirmar la versión actual con: cat /etc/os-release, donde deberías ver un campo VERSION_ID=»24.04″ si realmente estás en Ubuntu 24.04 LTS. Si estás en 22.04 o en otra versión, ajusta el plan y haz las actualizaciones intermedias necesarias.

A continuación, es obligatorio dejar el sistema completamente al día. Abre una terminal y ejecuta en este orden:

sudo apt update
sudo apt upgrade
sudo apt dist-upgrade
sudo apt autoremove

Con esto te aseguras de que no quedan paquetes a medio actualizar ni dependencias obsoletas. Cuando termines, comprueba si hace falta reiniciar lanzando:

&& echo «REBOOT REQUIRED» || echo «No reboot needed»

Si ves “REBOOT REQUIRED”, reinicia antes de seguir. El asistente de actualización puede negarse a empezar si hay un reinicio pendiente o, peor, encontrarse con un kernel nuevo que todavía no se ha arrancado.

Otro paso crucial es auditar los repositorios de terceros (PPAs). Son la causa número uno de líos en las migraciones. Puedes listarlos con:

grep -r «^deb » /etc/apt/sources.list /etc/apt/sources.list.d/

Apunta todo lo que no sea repositorio oficial de Ubuntu (por ejemplo, PPAs de navegadores, editores de código, drivers, etc.). El proceso de upgrade desactivará estos repos, pero deberás decidir luego cuáles quieres volver a activar y, sobre todo, si tienen soporte para Ubuntu 26.04.

Revisa también el espacio en disco disponible en la partición raíz con:

df -h /

Lo ideal es tener al menos 10-15 GB libres. Si vas muy justo, limpia la caché de paquetes con sudo apt clean y borra archivos temporales o innecesarios. El descargador de paquetes va a necesitar varios gigas durante el proceso.

Si usas gráfica Nvidia con drivers propietarios, merece la pena comprobar la versión actual con nvidia-smi. Los drivers antiguos (series 470 o 390) pueden no llevarse bien con el kernel 7.0, mientras que las versiones 535 y superiores están preparadas. Si detectas una versión antigua, actualiza antes usando sudo ubuntu-drivers autoinstall y reinicia para comprobar que el sistema arranca sin problemas.

Por último, asegúrate de tener instalado el componente que gestiona las actualizaciones de versión con:

sudo apt install update-manager-core

Configuración del canal de actualizaciones LTS

Ubuntu decide qué nuevas versiones ofrecerte en función de un archivo de configuración. Para saltar de una LTS a la siguiente necesitas que el sistema esté configurado en modo lts.

Comprueba el contenido de /etc/update-manager/release-upgrades con:

cat /etc/update-manager/release-upgrades

Deberías ver algo como:


Prompt=lts

Si en tu caso aparece Prompt=normal, significa que el sistema está preparado para ofrecer también versiones intermedias de desarrollo. Para pasar a un escenario LTS a LTS puro, puedes cambiarlo con:

sudo sed -i ‘s/Prompt=normal/Prompt=lts/’ /etc/update-manager/release-upgrades

Vuelve a revisar el archivo para confirmar que el valor ha quedado bien guardado. Con esto te aseguras de que cuando lances el asistente, te ofrezca Ubuntu 26.04 LTS en cuanto Canonical lo habilite en el canal LTS.

Cómo lanzar la actualización a Ubuntu 26.04 LTS desde la terminal

Una vez preparado todo, toca dar el salto. Para entornos con PPAs, drivers propietarios o servidores, la vía recomendada es usar la terminal con do-release-upgrade, porque permite ver claramente qué hace el sistema en cada momento.

En una sesión local o por SSH (mejor dentro de tmux o screen para prevenir cortes de conexión), ejecuta:

sudo do-release-upgrade

El asistente empezará comprobando si hay una nueva versión de Ubuntu disponible para tu canal. Descargará una herramienta específica de upgrade y te mostrará un resumen con los cambios previstos, los paquetes que se van a instalar, actualizar y eliminar y el volumen aproximado de descarga.

Durante el proceso verás varios pasos: lectura de listas de paquetes, cálculo de cambios, descarga de cientos de paquetes, instalación y limpieza final. En una conexión de banda ancha normal, puede irse entre 40 minutos y algo más de una hora, según la velocidad y la cantidad de software instalado.

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Mientras el asistente trabaja, no cierres la terminal ni suspendas el equipo. Si estás en un portátil, asegúrate de tenerlo conectado a la corriente. Cualquier corte en mitad de la instalación puede dejar el sistema en un estado a medio camino que obliga a meter mano con dpkg y apt.

Es normal que aparezcan diálogos pidiendo tu intervención. Por ejemplo, cuando hay archivos de configuración modificados, el sistema te preguntará si quieres conservar tu versión o instalar la nueva del mantenedor. Como regla general, si has tocado tú mismo esa configuración (por ejemplo en /etc/ssh/sshd_config o /etc/default/grub), suele ser más seguro mantener la local y luego revisar cambios manualmente. Si no la has modificado nunca, normalmente puedes aceptar la nueva.

Otro punto en el que el asistente te pedirá confirmación es cuando proponga eliminar paquetes obsoletos que ya no son necesarios en la nueva versión. En un sistema relativamente estándar puedes aceptar sin problemas. Si tienes muchas cosas instaladas de forma experimental, siempre puedes decir que no y hacer la limpieza más tarde con sudo apt autoremove.

También verás avisos sobre que los repositorios de terceros se desactivan temporalmente durante la actualización. Esto es comportamiento estándar y deseable: evita conflictos con paquetes de PPAs que todavía no están preparados para la nueva LTS.

En algunos escenarios, justo después del lanzamiento, es posible que al ejecutar do-release-upgrade obtengas el mensaje de que “no se ha encontrado una nueva versión”. Canonical libera la actualización de forma escalonada para no saturar los servidores y detectar problemas tempranos. Si quieres forzar la actualización sin esperar a que se active la notificación general, puedes usar:

sudo do-release-upgrade -d

Este modificador hace que el sistema consulte el canal de desarrollo, que es el que primero ofrece la nueva LTS. En máquinas críticas o de trabajo suele ser más prudente esperar unas horas o días a que la actualización se ofrezca de forma normal, o incluso al primer punto de mantenimiento (26.04.1), pero en equipos de pruebas puede ser útil tirar de -d.

Uso de apt para mantener el sistema al día y automatizar actualizaciones

Además de la actualización puntual a 26.04, puede que te interese automatizar las actualizaciones diarias de paquetes para no tener que estar pendiente todo el tiempo. Esto no sustituye al do-release-upgrade, pero sí mantiene el sistema parcheado y al día dentro de la misma versión.

A nivel manual, lo habitual es ejecutar periódicamente:

sudo apt update && sudo apt upgrade

Con esta línea encadenas la actualización de la lista de paquetes y la instalación de las nuevas versiones disponibles. El sistema mostrará un resumen con cuántos paquetes se actualizan, cuántos nuevos se instalan, cuántos se eliminan y el tamaño de la descarga. Al terminar, en ocasiones te pedirá reiniciar si se ha actualizado el kernel o componentes importantes.

Si quieres ir un paso más allá y automatizar este proceso, puedes programar una tarea en cron para que lance las actualizaciones a una hora concreta, por ejemplo de madrugada. Para editar la tabla de tareas del usuario root:

sudo crontab -e

Si es la primera vez que lo ejecutas, escogerás un editor de texto (nano suele ser el más amigable). En el archivo que se abre puedes añadir una línea como:

00 3 * * * root apt update -y && apt-get dist-upgrade -y

Con esto le estás diciendo a cron que, todos los días a las 3:00 de la mañana, ejecute como root un apt update automático seguido de un dist-upgrade. El parámetro -y en cada comando hace que acepte automáticamente las preguntas tipo “¿Desea continuar?”. Ten en cuenta que, aunque es cómodo, automatizar dist-upgrade en producción requiere prudencia: en algunos casos podría eliminar paquetes o introducir cambios que quieras supervisar manualmente.

Errores habituales durante la actualización y cómo solucionarlos

Aunque todo esté bien preparado, a veces aparecen problemas durante o después del proceso. Lo bueno es que la mayoría de fallos tienen solución con unos pocos comandos si sabes qué buscar.

Si la actualización se detiene quejándose de paquetes rotos o dependencias incumplidas, lo primero que debes probar es:

sudo apt –fix-broken install
sudo apt install -f

Estos comandos intentan reparar dependencias incompletas e instalar los paquetes que faltan. Es una forma rápida de recuperar un estado coherente del sistema de paquetes.

En ocasiones, si el proceso se ha interrumpido a mitad (por ejemplo, al cerrar la terminal sin querer o por un corte de energía), dpkg puede quedarse en un estado “a medias”. En ese caso, el comando de referencia es:

sudo dpkg –configure -a

Con él se reanudan las configuraciones pendientes de paquetes que se habían desempaquetado, pero no terminado de configurar. A menudo, combinarlo con sudo apt install -f deja el sistema estable de nuevo.

Uno de los fallos más temidos es el pantallazo negro al arrancar tras la actualización, que suele estar relacionado con problemas en el módulo de la GPU Nvidia para el nuevo kernel. Si te ocurre, prueba a arrancar en modo recuperación desde GRUB, entra en un shell de root y ejecuta:

sudo dkms autoinstall

Este comando fuerza la reconstrucción de los módulos DKMS para el kernel actual. Si el driver de Nvidia no está presente, puedes reinstalarlo con:

sudo ubuntu-drivers autoinstall

Después de eso, reinicia con sudo reboot y comprueba si el sistema arranca normalmente a la interfaz gráfica.

Otro tipo de problema se da con aplicaciones muy antiguas que esperan un servidor X11 puro y fallan bajo Wayland. En muchos casos basta con lanzar la aplicación forzando el backend X11 a través de XWayland. Por ejemplo, para aplicaciones GTK puedes usar:

GDK_BACKEND=x11 nombre-aplicacion

En aplicaciones basadas en Qt, el truco es:

QT_QPA_PLATFORM=xcb nombre-aplicacion

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Y si se trata de programas que usan SDL, puedes probar con:

SDL_VIDEODRIVER=x11 nombre-aplicacion

Si quieres que esta variable se aplique siempre a un programa concreto, puedes copiar su .desktop a ~/.local/share/applications/ y modificar la línea Exec= añadiendo la variable correspondiente delante del comando.

Comprobaciones posteriores al primer arranque en Ubuntu 26.04

Si todo ha ido bien, después del reinicio te encontrarás con la pantalla de login renovada y, poco después, con el escritorio de Ubuntu 26.04. Aun así, conviene hacer una pequeña revisión para confirmar que la actualización se ha completado correctamente.

Para empezar, verifica el kernel y la versión de Ubuntu con:

uname -r
lsb_release -a

Deberías ver algo en la línea de 7.0.0-XX-generic como versión del kernel y, en la descripción, “Ubuntu 26.04 LTS” con nombre en clave “resolute”. Eso indica que estás efectivamente en la nueva LTS con el kernel previsto.

También puedes comprobar que sudo-rs está en uso ejecutando:

sudo –version

La salida debería indicar la versión de sudo-rs, y al usar sudo whoami deberías obtener “root” sin problemas. Para el usuario final el comportamiento es idéntico, pero por debajo se trata de una implementación más segura.

Otro paso importante tras la actualización es decidir qué hacer con los repositorios de terceros que se desactivaron. Revisa los archivos en /etc/apt/sources.list.d/ que tengan sufijos de respaldo (como .distUpgrade) y consulta si el proveedor del software ya da soporte a Ubuntu 26.04 (a menudo usando el nombre en clave “resolute”). Cuando lo confirmes, puedes reactivar ese repositorio con add-apt-repository o ajustando el archivo y luego ejecutando:

sudo apt update
sudo apt upgrade -y

Si un PPA aún no ofrece paquetes para 26.04, lo más sensato es dejarlo deshabilitado de momento. Forzar repos antiguos sobre una LTS nueva es un billete asegurado a conflictos y roturas.

Como Ubuntu 26.04 se basa únicamente en Wayland para GNOME, es buena idea hacer pruebas rápidas de compartición de pantalla y audio en las aplicaciones que uses para videoconferencia (Zoom, Teams, Google Meet, etc.). Si detectas que no se puede compartir pantalla, revisa el estado del servicio de portales con:

systemctl –user status xdg-desktop-portal-gnome

Si no está activo, puedes iniciarlo y habilitarlo con:

systemctl –user enable –now xdg-desktop-portal-gnome

Por último, una vez que hayas confirmado que todo funciona como debe, puedes hacer una pequeña limpieza de restos de la actualización ejecutando:

sudo apt clean
sudo apt autoremove

Esto eliminará paquetes y archivos descargados que ya no son necesarios, liberando algo de espacio en disco.

Dudas frecuentes sobre la actualización a Ubuntu 26.04

Una pregunta recurrente es si se puede actualizar directamente desde Ubuntu 22.04 a 26.04. La respuesta, de forma oficial, es que no: tienes que pasar primero a Ubuntu 24.04 LTS y, cuando esté estable, dar el salto a 26.04 desde ahí. Saltarse una LTS en medio no está soportado y puede dejar el sistema en un estado imposible de mantener.

Otra preocupación lógica es si la actualización borra tus archivos personales. El proceso de do-release-upgrade está diseñado para mantener intacto el contenido de /home y las aplicaciones instaladas (ya sean paquetes .deb, snaps o Flatpaks). Aun así, cualquier operación de este calibre debe hacerse con backup hecho, por si acaso.

Sobre la desaparición de X11, mucha gente se pregunta si “X se ha ido del todo”. La realidad es que la sesión pura de Xorg sí desaparece en GNOME, pero XWayland sigue presente, así que la grandísima mayoría de aplicaciones que usaban X a bajo nivel continuarán funcionando sin cambios visibles.

Si te da pereza pelearte con la terminal, es posible que prefieras esperar a usar el actualizador gráfico (Software Updater). Ten en cuenta que, en las LTS, Canonical suele retrasar la oferta automática de la nueva versión hasta el lanzamiento de la 26.04.1, normalmente en agosto, cuando ya se han pulido bastantes problemas iniciales. Si quieres ir antes, toca tirar de terminal.

Respecto a si es mejor actualización in-place o instalación limpia, la experiencia general indica que para la mayoría de usuarios la actualización in-place es la opción más cómoda y segura: conserva aplicaciones, configuraciones y datos, y evita tener que rehacerlo todo desde cero. Una instalación limpia solo suele estar justificada si tu sistema arrastra años de pruebas, compilaciones manuales o configuración muy desviada de la estándar.

Si tu sistema se basa en ZFS en raíz, la buena noticia es que la combinación Ubuntu 24.04 → 26.04 con ZFS está prevista y soportada, y el asistente gestiona bien los datasets. Aun así, es una excelente práctica crear un snapshot manual antes de empezar, por ejemplo con:

sudo zfs snapshot rpool/ROOT/ubuntu_noble@pre-upgrade

Así, si algo se tuerce de forma seria, siempre podrás volver atrás con un simple rollback de ZFS en lugar de tener que reinstalar desde cero.

Con todo lo visto, queda claro que actualizar Ubuntu 24.04 a Ubuntu 26.04 no es solo ejecutar un comando y olvidarse, sino un proceso que merece preparación: copias de seguridad, sistema completamente al día, PPAs bajo control, suficiente espacio en disco y especial atención a drivers y Wayland. Siguiendo estos pasos, controlando los comandos clave (update, upgrade, dist-upgrade y do-release-upgrade) y sabiendo cómo reaccionar ante los errores habituales, podrás dar el salto a la nueva LTS con todas sus ventajas en rendimiento, seguridad y escritorio moderno, minimizando sobresaltos y sin renunciar a tus datos ni a tus aplicaciones habituales.

GNOME 50 cómo actualizar
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