- La escasez de DRAM y NAND por el auge de la IA ha disparado el coste de fabricación de portátiles, afectando sobre todo a la gama baja.
- Los fabricantes trasladan el aumento de precios de memoria y CPU al usuario, empujando al alza los portátiles estándar y favoreciendo los modelos premium.
- Se anticipa la desaparición progresiva de portátiles por debajo de 500 euros y un fuerte crecimiento del mercado reacondicionado y de segunda mano.
- Usuarios y empresas alargan la vida útil de sus equipos y se enfrentan a retos de seguridad y soporte mientras valoran cuándo y cómo renovar hardware.
El mercado de portátiles vive uno de sus momentos más delicados en décadas: los precios de los componentes clave se han disparado, la oferta se ha tensionado y los fabricantes se ven atrapados entre costes al alza y una demanda cada vez más frágil. Lo que hasta hace poco era un presupuesto razonable para renovar equipo se está quedando corto a marchas forzadas.
Quien estuviera esperando a cambiar de portátil confiando en ofertas agresivas se encuentra ahora con un panorama mucho más duro: configuraciones que rondaban los 800-900 euros se mueven ya hacia los 1.200-1.300 euros sin que el salto de calidad justifique, ni de lejos, esa diferencia. Y el origen del problema está bastante claro: la memoria DRAM y los chips NAND para almacenamiento se han convertido en el epicentro de una tormenta perfecta que afecta a toda la industria tecnológica.
Cómo la crisis de memoria ha dinamitado el coste de los portátiles

El primer gran detonante es la descompensación brutal entre oferta y demanda de DRAM y NAND. La fiebre por la inteligencia artificial ha volcado las fábricas hacia los centros de datos, donde se instalan módulos de memoria masivos y de altísimo rendimiento, dejando a los PCs y portátiles en un segundo plano productivo.
Hasta hace nada, la memoria representaba alrededor del 15 % del coste de fabricación de un portátil. Las previsiones para este ciclo apuntan a que esa partida puede superar fácilmente el 30 % del coste total del equipo. Es decir, sólo RAM y almacenamiento se comen casi un tercio de lo que cuesta producir el dispositivo antes de que llegue a la tienda.
Esta reorientación hacia IA ha generado lo que muchos analistas llaman un auténtico “desahucio tecnológico” del PC tradicional: los chips de memoria para ordenadores de consumo pierden prioridad en las líneas de producción frente a las soluciones destinadas a servidores y aceleradores de IA. Micron, SK Hynix o Samsung encuentran mucho más rentable llenar sus fábricas de memorias para GPUs y nodos de IA que para portátiles básicos.
Como consecuencia, el coste incremental por equipo se ha disparado. Desde inicios de 2025 se calculan aumentos de entre 90 y 165 dólares sólo en memoria y almacenamiento por cada PC fabricado. Estos sobrecostes son imposibles de ignorar y estrangulan los márgenes, sobre todo en la gama baja.
Al mismo tiempo, firmas como Gartner y Omdia estiman que los precios de DRAM y SSD podrían acumular subidas superiores al 130 % antes de que termine este ciclo, y que la memoria puede encarecerse en un 60 % adicional sólo en el primer trimestre de 2026. Todo esto cae de lleno sobre el coste de los portátiles, que ya no pueden mantenerse en los precios a los que estábamos acostumbrados.
El papel de Intel, AMD y la escalada del precio de las CPUs
A la memoria hay que sumarle otro ingrediente clave: el procesador ya no actúa como amortiguador de costes. Intel ha iniciado una subida notable de precios en sus CPUs, arrancando por las gamas de entrada y por generaciones anteriores que, precisamente, son las que suelen montar los portátiles más asequibles.
Los datos que manejan los analistas apuntan a incrementos superiores al 15 % en CPUs de gama baja, con previsiones de que el impacto se extienda a las gamas media y alta a lo largo del segundo trimestre de 2026. Esto implica que los fabricantes, que ya van ahogados por la memoria, ven cómo se encarece también el corazón del equipo.
Históricamente, cuando Intel subía precios o tenía problemas de suministro, AMD servía de refugio para fabricantes y usuarios: mejores prestaciones por euro y disponibilidad algo mayor. Esta vez, sin embargo, la tormenta ha salpicado a los dos grandes. AMD ha ganado cuota de mercado en los últimos años, pero empiezan a aparecer informes de escasez en sus procesadores de entrada, precisamente los que nutren portátiles económicos.
En resumen, el combo de DRAM, NAND y CPUs ha hecho que el coste de fabricar un portátil suba de manera desproporcionada. Hay estimaciones que señalan que sólo sumando procesador, memoria y almacenamiento, el coste de un modelo medio podría haberse encarecido hasta un 58 %. Es decir, aunque las marcas no ganasen ni un euro más, el precio final tendría que subir sí o sí.
Es aquí donde entran en juego los márgenes de beneficio. Las marcas de portátiles y las tiendas trabajan con márgenes ajustados pero innegociables: si el coste se dispara, o suben el PVP o entran en pérdidas. De ahí que un portátil que costaba 900 euros pueda colocarse perfectamente en 1.250-1.300 euros con el mismo diseño, misma pantalla y mismos acabados que hace un año.
Caída de ventas de PC: la gama baja se lleva el golpe más fuerte
Los informes de Omdia y otras consultoras reconocen que el mercado de PC está afrontando una contracción histórica. Para 2026 se proyecta que los ordenadores de sobremesa caigan alrededor de un 10 %, quedando en unos 53 millones de unidades, mientras que los portátiles descenderían en torno al 12 %, hasta los 192 millones.
El descenso no se reparte de forma uniforme. Donde más se nota es en las gamas baratas, sobre todo por debajo de los 500 dólares/euros, que podrían desplomarse casi un 28 %. En este nivel de precio los fabricantes ya prácticamente no tienen margen para absorber sobrecostes y el usuario es extremadamente sensible a cualquier subida.
Además, muchos de esos equipos económicos dependen de componentes de generaciones anteriores (memorias LPDDR4X, SSD de líneas antiguas, procesadores de bajo coste), que ahora pierden prioridad en fabricación e incluso se están descontinuando. Eso reduce todavía más la disponibilidad y hace que ciertas configuraciones “baratas” simplemente dejen de ser viables.
Mientras tanto, los fabricantes están virando hacia un enfoque más claro en productos premium con precio y margen más elevados. Se espera que los ordenadores por encima de los 900 dólares mantengan o incluso mejoren su volumen de ventas, porque el público profesional y las empresas están más dispuesto a pagar por equipos críticos aunque cuesten más.
Este desplazamiento hacia arriba de la gama implica un efecto colateral evidente: el PC realmente económico empieza a desaparecer del escaparate, y quien necesite algo muy asequible tendrá que mirar a la segunda mano o a generaciones anteriores.
Windows, Mac, Chromebooks y otros: quién gana y quién pierde
Si miramos las plataformas, la crisis de costes tampoco afecta a todos por igual. Los PC con Windows, que concentran alrededor del 80-83 % del mercado, cargarán con la mayor parte de la caída y podrían reducir envíos en torno a un 12 %. Son precisamente los que más dependen de configuraciones de gama media y baja.
Los Chromebooks son uno de los grandes damnificados. Muy apoyados en contratos educativos y en clientes que buscan el mínimo precio posible, su capacidad para absorber el encarecimiento de memoria y almacenamiento es casi nula. Los pronósticos hablan de recortes de hasta un 28 % en ventas, lo que pone en cuestión el modelo de negocio de algunos proveedores.
En el extremo opuesto están los Mac de Apple, que verían una contracción mucho más moderada, alrededor del 5 %. Su fuerte posicionamiento en la gama alta y el control casi absoluto de su cadena de suministro les permite navegar mejor en este entorno, incluso aprovechando la situación con equipos relativamente “asequibles” dentro de su ecosistema.
En ciertos mercados emergentes empieza a tener protagonismo HarmonyOS en portátiles y dispositivos híbridos, con un crecimiento a partir de una base todavía pequeña. Su impacto global aún es limitado, pero se perfila como un posible actor a observar si la crisis se alarga.
Por si faltara algo, la incertidumbre geopolítica y los riesgos logísticos —por ejemplo, tensiones en Oriente Medio— añaden más dudas a la ecuación. Cualquier perturbación en transporte marítimo o en cadenas de suministro regionales puede agravar todavía más la falta de componentes.
PC baratos contra las cuerdas: hacia el fin de los portátiles por menos de 500 euros
Los análisis de firmas como Gartner son especialmente duros con el futuro de la gama de entrada. Se habla abiertamente de que los portátiles por debajo de los 500 dólares/euros tienen fecha de caducidad y podrían desaparecer del mercado alrededor de 2028.
El razonamiento es bastante simple: con subidas de hasta un 130 % en DRAM y SSD y una estimación de encarecimiento de los PC de alrededor del 17 %, los equipos más baratos dejan de ser rentables. Hasta hace no tanto, los fabricantes asumían parte de esos costes para seguir copando cuota y atraer usuarios a su ecosistema, pero el margen de maniobra se ha agotado.
Gartner también prevé que los usuarios alargarán la vida útil de sus ordenadores hasta un 20 %, estirando la renovación todo lo posible. Eso conlleva cierto riesgo: muchos equipos se quedarán sin actualizaciones de seguridad si, por ejemplo, siguen en sistemas como Windows 10 una vez que caduque el soporte oficial.
En el caso de Microsoft, se espera que las actualizaciones de seguridad de Windows 10 finalicen en octubre de 2026, con programas de soporte extendido de pago. Millones de usuarios podrían verse atrapados entre pagar por extender el soporte, cambiar de sistema (Linux empieza a asomar como alternativa real) o soportar un PC cada vez más inseguro.
La subida de costes tampoco perdona a los PC centrados en IA de consumo, como los Copilot+ PC. Estos equipos requieren aún más memoria, mejores SSD y CPUs más capaces, justo los componentes que más se encarecen. Paradójicamente, la inteligencia artificial que impulsa la demanda es la misma que puede frenar su llegada masiva a la gama media por culpa del precio.
Impacto directo en fabricantes: gigantes contra marcas pequeñas
La crisis de costes no afecta igual a todos los fabricantes. Las cuatro grandes marcas de portátiles de consumo —HP, Lenovo, ASUS y Dell— cuentan con enormes inventarios de equipos producidos antes de que la memoria alcanzara los niveles actuales de escasez y precio.
Ese colchón de stock les permite mantener precios competitivos durante algo más de tiempo, mientras que marcas más pequeñas o de ámbito local se ven obligadas a subir precios de forma inmediata, sin margen para esperar. El resultado es un mercado aún más polarizado, donde quien no tiene volumen sufre el golpe antes y con más fuerza.
Las previsiones internas del sector señalan que el punto de inflexión llegará cuando se agote el inventario “barato”. Muchas fuentes sitúan ese momento en torno a marzo y al segundo trimestre del año, cuando los portátiles fabricados con memoria comprada a buen precio desaparezcan de las estanterías.
En ese escenario, se anticipan subidas generalizadas de hasta un 20 % en portátiles a lo largo del año, tanto en equipos de consumo como en modelos profesionales. Reportes apuntan a que Framework ya ha subido tarifas cerca de un 40 %, mientras que Dell habría aplicado incrementos importantes en portátiles empresariales a finales de año.
Los estudios de TrendForce indican que HP y Lenovo están preparando incrementos adicionales en los precios de sus gamas de portátiles para los próximos meses. Incluso aunque algunos directivos de Intel hablen de inventarios de RAM suficientes para 9-12 meses, la realidad es que esas memorias de reemplazo ya se están comprando hoy a precios disparados, y ese sobrecoste terminará apareciendo en la etiqueta.
HP, Dell y Lenovo en la cuerda floja por la memoria y la regulación
Si miramos el frente bursátil, se ve con claridad que no todas las grandes marcas de PC están reaccionando igual a esta tormenta. HP es, ahora mismo, la más castigada: acumula caídas cercanas al 45 % en un año, muy por encima del retroceso de sus competidores directos.
El problema de HP es su alta dependencia del PC tradicional de consumo y corporativo estándar. En un contexto en el que las ventas de ordenadores flojean y los componentes se encarecen, cada dólar añadido al coste de fabricación golpea el margen. Y no siempre se pueden trasladar esos incrementos al usuario sin hundir todavía más el volumen de ventas.
La compañía reconoce que la volatilidad de la memoria seguirá presionando sus márgenes y sitúa sus previsiones de beneficio por acción en el rango bajo de lo estimado, lo que ha generado desconfianza en los inversores. A esto se suman factores como los nuevos aranceles del +15 % en Estados Unidos, que encarecen la importación de hardware.
Lenovo también sufre, con una caída aproximada del 30 %, pero dispone de mayor diversificación geográfica y de negocio, especialmente en Asia, lo que le permite absorber parte del impacto. Sus rebotes intermedios han sido más consistentes, aunque sigue lejos de una recuperación clara.
Dell, por su parte, presenta un caso más peculiar: tras una bajada inicial, llegó a encadenar subidas cercanas al 40 % antes de corregir y moverse prácticamente plana. El mercado valora su exposición a infraestructuras, servidores y soluciones de IA, que compensan la debilidad del PC convencional, y el papel de su marca gaming Alienware, que opera en segmentos de alto margen.
Los usuarios se refugian en el mercado reacondicionado y de segunda mano
Ante el panorama actual, no sorprende que el mercado de portátiles y PCs reacondicionados esté creciendo con fuerza en Europa. La subida de precios en hardware nuevo ha empujado a muchos usuarios a buscar alternativas más baratas, aunque suponga renunciar a la última generación.
Datos de la firma Context señalan que, por ejemplo, las ventas de PC reacondicionados se duplicaron en Reino Unido en el cuarto trimestre de 2025 respecto al mismo periodo del año anterior. En conjunto, mercados como Reino Unido, Alemania, Italia, España y Francia registraron un incremento interanual del 7 % en dispositivos de segunda mano.
En el caso de los portátiles reacondicionados, el segmento estrella se mueve entre los 200 y 300 euros, que concentra cerca del 40 % de las ventas. La franja de 300 a 400 euros también gana terreno: ha pasado, en apenas un año, de alrededor del 15 % a cerca del 23 % de cuota en este mercado.
La tendencia no se limita a los portátiles. Los sobremesa reacondicionados destacan en el rango de 100-200 euros, y muchas tablets de segunda mano ya superan cómodamente los 100 euros. La clave es que, aunque los precios de segunda mano también suben, siguen siendo bastante más asumibles que el hardware nuevo fabricado con componentes a coste actual.
Este auge puede verse reforzado por normativas como la ley europea de derecho a reparar, que facilitará el acceso a piezas de repuesto y fomentará la reutilización de dispositivos. En un contexto en el que renovar a nuevo es cada vez más caro, reparar o comprar reacondicionado se convierte en tabla de salvación para muchos bolsillos.
Consejos de compra en plena escalada de precios
Más allá de los informes de consultoras, voces del sector del hardware insisten en un mensaje bastante claro: si necesitas realmente un portátil o componentes, mejor no esperar demasiado. Influencers y expertos en montaje de PC están recomendando aprovechar el stock actual antes de que se agote.
El razonamiento es sencillo: los equipos que ahora vemos en oferta suelen estar montados con memoria comprada a precios previos a la crisis. Una vez esos KITS de RAM, SSD y CPUs se acaben, los fabricantes tendrán que producir con componentes mucho más caros, y el resultado serán portátiles con PVP notablemente más altos.
Algunos datos apuntan a que ya hay componentes que prácticamente han duplicado su precio y podría haber todavía otro tramo al alza. La memoria DRAM, por ejemplo, ha llegado a registrar subidas interanuales de hasta el 171 %, y los fabricantes anticipan nuevas alzas del 15-20 % en los próximos trimestres si la demanda de IA no cede.
El precedente más parecido lo vivimos con las tarjetas gráficas en plena fiebre de la criptominería. Entonces, quien pudo se montó un PC sin GPU dedicada para esperar tiempos mejores. Ahora la situación es peor, porque lo que se está encareciendo son piezas imprescindibles: RAM, SSD y procesadores. Sin ellas directamente no tienes equipo funcional.
La recomendación generalizada es clara: si tu portátil está al límite, comprar ahora puede salir bastante más barato que hacerlo dentro de unos meses. Y si no necesitas renovarlo de inmediato, conviene pensar en alternativas como ampliar memoria (si es posible), optar por reacondicionado o revisar el salto a otros sistemas operativos más ligeros.
Con la memoria, el almacenamiento y los procesadores encareciéndose por culpa del empuje de la IA, la industria del PC se asoma a una etapa en la que el ordenador verdaderamente barato será cada vez más raro, las gamas premium resistirán gracias a su margen y los usuarios tendrán que elegir mejor dónde poner cada euro: comprar ya, aguantar equipo, apostar por segunda mano o incluso cambiar de plataforma y sistema para estirar unos años más sus dispositivos.
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