Cómo volver a Windows 10 desde Windows 11 paso a paso

Última actualización: 01/03/2026
Autor: Isaac
  • La opción integrada para volver de Windows 11 a Windows 10 solo está disponible durante 10 días tras la actualización y puede desactivarse antes si se borran archivos del sistema.
  • Cuando la función “Volver” no está disponible, es necesario reinstalar Windows 10 mediante una instalación limpia utilizando la herramienta oficial de creación de medios de Microsoft.
  • Las copias de seguridad y las imágenes de sistema permiten restaurar Windows 10 a un estado anterior, pero solo si se han creado antes de instalar Windows 11.
  • Según el método elegido para regresar, se conservarán o perderán aplicaciones, configuraciones y datos, por lo que siempre es recomendable hacer una copia de seguridad completa.

Volver a Windows 10 desde Windows 11

Si has instalado Windows 11 y ahora estás pensando que estabas mejor con Windows 10, que sepas que no eres el único. A muchos usuarios no les termina de convencer el nuevo sistema, ya sea por rendimiento, compatibilidad de programas o simples preferencias personales. La buena noticia es que en la mayoría de los casos es posible dar marcha atrás y volver al sistema anterior sin demasiadas complicaciones, siempre que conozcas bien tus opciones y los límites de tiempo que impone Microsoft.

En este artículo vas a encontrar una guía muy completa sobre todas las formas de volver a Windows 10 desde Windows 11: desde la opción rápida integrada en la propia configuración del sistema (disponible solo unos días) hasta la reinstalación limpia utilizando la herramienta oficial de Microsoft o la restauración desde una copia de seguridad o imagen del sistema. También verás qué se conserva y qué se pierde con cada método, qué requisitos debes tener en cuenta y algunos matices importantes que muchas veces se pasan por alto.

Plazo de 10 días para volver de Windows 11 a Windows 10

Tras actualizar a Windows 11 desde Windows 10, el sistema mantiene durante un tiempo una copia de la instalación anterior en una carpeta especial (windows.old), lo que permite regresar a Windows 10 sin formatear y sin perder tus archivos personales. Sin embargo, esa posibilidad está limitada en el tiempo.

Microsoft establece que, por norma general, solo dispones de 10 días desde la actualización para usar la función de vuelta atrás integrada en Windows. Durante ese periodo, el sistema conserva los datos migrados, tus documentos y la mayoría de programas que tenías instalados antes de actualizar, de modo que el proceso es bastante cómodo.

Pasado ese margen de 10 días, Windows elimina automáticamente los archivos de la instalación anterior para ahorrar espacio en disco. Cuando eso ocurre, la opción de “Volver” desaparece de la configuración y ya no podrás regresar con un clic: tendrás que recurrir a una instalación limpia o a una imagen de sistema que hubieras creado previamente.

Hay que tener en cuenta que, incluso dentro de esos 10 días, hay determinadas acciones que provocan que la opción de retroceso se desactive antes de tiempo. Cualquier modificación o borrado de la carpeta windows.old o de $windows.~bt, así como algunos procesos de restablecimiento, pueden hacer que el sistema ya no tenga los archivos necesarios para restaurar Windows 10.

Este plazo aplica tanto a instalaciones estándar como a muchos equipos de marca (Dell, ASUS, Alienware, etc.), siempre que la actualización a Windows 11 se haya hecho siguiendo los canales oficiales. En equipos donde se ha forzado la instalación de Windows 11 sin cumplir requisitos, la situación puede ser diferente y, en la práctica, la única salida realista suele ser reinstalar Windows 10 desde cero.

Cómo volver a Windows 10 desde Windows 11 usando la opción “Volver”

Mientras sigas dentro de esos 10 días y no se haya tocado la carpeta con la versión anterior, dispones de un método rápido y bastante seguro para retroceder de Windows 11 a Windows 10 desde la propia configuración del sistema, sin acudir a herramientas externas.

Este procedimiento está pensado para usuarios que han actualizado recientemente, han detectado bloqueos, problemas de compatibilidad con aplicaciones, drivers conflictivos o, simplemente, no terminan de acostumbrarse a los cambios de la interfaz, el menú Inicio o el comportamiento general de Windows 11 y prefieren recuperar su Windows 10 “de toda la vida”.

Para iniciar el proceso puedes usar el teclado: con la combinación de teclas Win + I se abre la aplicación de Configuración. A partir de ahí, los pasos son muy parecidos tanto en la interfaz moderna de Windows 11 como en la explicación clásica de Microsoft para la sección de Recuperación.

Una vez dentro de Configuración, ve al apartado Sistema > Recuperación. En algunas guías antiguas se detalla el camino pasando primero por “Actualización de Windows > Opciones avanzadas > Recuperación”, pero en la práctica acabarás en la misma pantalla de opciones de recuperación del sistema.

En esta sección deberías ver un bloque llamado “Volver” o “Volver a la versión anterior de Windows”. Si tu equipo todavía está dentro de los 10 días y no se ha tocado la imagen de la instalación anterior, aquí aparecerá el botón que permite regresar a Windows 10 sin borrar tus archivos personales. Si no sale, significa que el plazo ha expirado o que el sistema ha eliminado los datos necesarios.

Cuando pulsas en “Volver”, Windows te pedirá que indiques el motivo por el que quieres regresar. Esta pequeña encuesta sirve a Microsoft como feedback sobre lo que no ha gustado de Windows 11 (rendimiento, incompatibilidades, interfaz, etc.). Selecciona la opción que más encaje con tu caso, o escribe detalles adicionales si aparece un campo para ello, y haz clic en “Siguiente” para continuar.

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En una de las pantallas posteriores, el sistema te sugerirá buscar actualizaciones antes de retroceder, por si algún parche reciente pudiera solucionar los problemas que estás teniendo. Si tu intención es clara y quieres volver igualmente a Windows 10, simplemente elige “No, gracias” para continuar con el proceso de vuelta atrás sin pasar por Windows Update.

A continuación verás varios avisos importantes. Uno de ellos recalca que, si tienes el equipo conectado a la corriente mediante adaptador de CA, lo dejes enchufado y no fuerces el apagado durante la reversión. Otro matiz es que vas a perder las aplicaciones y cambios de configuración realizados ya en Windows 11, es decir, todo lo que hayas instalado o configurado después de la actualización no se mantendrá al volver a Windows 10.

Si durante el tiempo que has estado en Windows 11 has cambiado la contraseña de tu cuenta local para iniciar sesión, el asistente te avisará de que, una vez restaures la versión anterior, puede que necesites la contraseña antigua usada en Windows 10. Esto es especialmente relevante en equipos compartidos o donde se han creado varias cuentas.

Por último, verás el botón “Volver a Windows 10” o “Volver a la compilación anterior”. Al hacer clic, el ordenador se reiniciará y comenzará el proceso de restauración. Durante esta fase, es normal que aparezcan varias pantallas de progreso, reinicios y mensajes como “Restaurando la versión anterior de Windows”. Lo fundamental es no desconectar la corriente ni apagar el equipo a la fuerza hasta que el proceso termine y vuelvas a ver el escritorio de Windows 10.

Situaciones en las que la opción “Volver” no está disponible

En muchos equipos, cuando el usuario se acuerda de que prefiere Windows 10, ya es demasiado tarde: al ir a Configuración > Sistema > Recuperación descubre que la opción de “Volver” aparece en gris o directamente no existe. Esto puede deberse a varios motivos específicos que conviene tener claros.

El caso más habitual es que hayan pasado más de 10 días desde la actualización. Transcurrido ese plazo, Windows elimina de forma automática la carpeta windows.old donde se almacenan los archivos de la instalación anterior, por lo que ya no hay base técnica para hacer el retroceso con un clic. El sistema “limpia” estos datos para recuperar espacio en disco.

Otro motivo frecuente es que se haya utilizado la herramienta de limpieza de disco o funciones similares para borrar manualmente las carpetas windows.old o $windows.~bt. Esta limpieza puede haberse hecho de forma consciente (para ganar espacio) o inconsciente, por ejemplo, marcando opciones en el Liberador de espacio en disco sin saber que eso elimina la posibilidad de volver a la versión anterior.

En algunos casos, realizar un procedimiento de “Restablecer este PC” o un reinicio profundo también invalida el retroceso. Estas operaciones generan una nueva instalación de referencia, por lo que el sistema considera que la versión anterior ya no es recuperable desde la función “Volver”. Lo mismo puede ocurrir si has modificado ciertas configuraciones avanzadas, o si has creado determinadas cuentas que cambian la estructura de usuarios.

Los fabricantes también introducen particularidades. Por ejemplo, en la documentación de ASUS se especifica que la función de “Go back” solo está disponible dentro de esos 10 días y que, además de los casos de limpieza o reinicio, la creación de una nueva cuenta de usuario (más allá de pasar de local a cuenta Microsoft) puede desactivar la opción antes de tiempo.

Si tu dispositivo es de marca (Dell, ASUS, Alienware, etc.), es posible que cuente con métodos propios adicionales para restaurar el equipo, como Cloud Recovery en algunos modelos ASUS o recuperaciones de fábrica específicas de Dell. Estas utilidades pueden ayudarte a dejar el equipo como venía de fábrica, pero no siempre sirven para volver a una versión concreta de Windows 10 si venía con otro sistema o incluso con FreeDOS.

Volver a Windows 10 con una instalación limpia usando la herramienta oficial

Cuando la opción de “Volver” ya no aparece o no funciona, la alternativa estándar recomendada por Microsoft es realizar una instalación limpia de Windows 10. Esto implica reinstalar el sistema operativo desde cero, utilizando un medio de instalación creado con la herramienta de creación de medios (Media Creation Tool) de Windows 10.

Antes de lanzarte a este proceso, lo más importante es asegurarte de tener una copia de seguridad de tus datos. Una instalación limpia puede borrar todo el contenido de la unidad donde está el sistema, por lo que conviene guardar en un disco externo, en la nube o en otra partición documentos, fotos, vídeos, proyectos de trabajo y cualquier otro archivo importante.

El primer paso es ir a la página oficial de descargas de Microsoft para Windows 10 y descargar la herramienta de creación de medios. Una vez ejecutas el archivo, el asistente te preguntará si quieres actualizar el equipo en el que estás o crear medios de instalación para otro PC; en este escenario nos interesa la segunda opción para generar un USB o DVD de arranque.

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Tras elegir “Crear medios de instalación para otro PC”, podrás seleccionar idioma, edición y arquitectura de Windows 10, aunque en muchos casos la herramienta detectará de forma automática la configuración recomendada para tu equipo. A continuación, escoge si quieres crear una unidad flash USB de arranque (recomendado) o guardar un archivo ISO para grabarlo en un DVD más tarde.

Si optas por el USB, necesitarás una memoria de al menos 8 GB que se formateará durante el proceso, así que asegúrate de que no contenga datos que quieras conservar. La herramienta descargará la imagen de Windows 10 desde los servidores de Microsoft y la volcará al USB, dejándolo listo para arrancar el ordenador directamente en el instalador de Windows.

Una vez creado el medio de instalación, reinicia el PC con el USB conectado. Es posible que tengas que entrar en la BIOS/UEFI para cambiar el orden de arranque o usar una tecla de menú de arranque rápido (F12, Esc, etc., según el fabricante) para seleccionar la unidad USB. Cuando el equipo arranque desde el medio, se iniciará el instalador de Windows 10 con las opciones habituales.

Durante la instalación, podrás elegir el tipo de instalación. Una opción es una instalación completamente limpia, eliminando particiones o formateando la unidad donde se encuentra Windows 11; la otra permite instalar Windows 10 manteniendo ciertos archivos personales en un directorio Windows.old, aunque en la práctica es un camino menos recomendable si vienes de un sistema que ya arrastra problemas.

En el paso de la clave de producto, si tu equipo ya tenía una licencia digital de Windows 10 asociada al hardware (por ejemplo, venía con Windows 10 de fábrica o se activó en su día antes de pasar a Windows 11), normalmente puedes omitir la introducción de la clave y, una vez el sistema se conecte a Internet, se activará automáticamente. Si dispones de una clave de licencia válida, también puedes introducirla en ese momento para asegurarte de la activación.

Cuando la instalación finalice, pasará por el asistente inicial de configuración (cuentas, opciones de privacidad, red, etc.) y llegarás al escritorio. A partir de ahí tendrás que reinstalar tus programas y restaurar la copia de seguridad de tus documentos, ya sea desde un disco externo o desde la nube, según donde los hubieras guardado.

Reinstalar Windows 10 en equipos con FreeDOS u otros sistemas

Hay situaciones particulares en las que el equipo no venía con Windows 10 preinstalado, sino con sistemas como FreeDOS o sin sistema operativo. Un ejemplo típico es el de ciertos PCs gaming o sobremesa que el usuario ha montado o comprado pensando en instalar Windows mediante una licencia aparte, y que después han recibido Windows 11 forzado mediante trucos externos.

Si tu ordenador se vendía originalmente con FreeDOS y más tarde tú mismo instalaste Windows 10, para después forzar la actualización a Windows 11 aunque el hardware no cumpliera los requisitos oficiales, es muy probable que no exista ninguna partición de recuperación de Windows 10 proporcionada por el fabricante. En este contexto, la opción “Volver” difícilmente estará disponible, especialmente si ya han pasado años desde la actualización.

La consecuencia de esto es que la única vía razonable para regresar a Windows 10 pasa por hacer una instalación limpia utilizando la herramienta de creación de medios de Microsoft, tal y como se ha explicado en el apartado anterior. No hay un mecanismo mágico para degradar Windows 11 manteniendo todo tal cual, si el sistema se instaló de forma forzada y no hay instantáneas de la versión anterior.

En estos casos, es aún más importante revisar bien tus datos: comprueba qué particiones tienes, decide dónde quieres instalar exactamente Windows 10 y en qué ubicaciones guardarás tus copias de seguridad de documentos, imágenes, vídeos o proyectos críticos. Si tienes varias unidades o discos físicos, puede ser buena idea mantener una unidad solo para datos y otra para el sistema.

Respecto a la licencia, si ya tenías una clave de Windows 10 o una licencia digital vinculada a tu cuenta de Microsoft, podrás reutilizarla. Si en su día activaste correctamente Windows 10 en ese hardware, lo normal es que, tras la instalación limpia, se reactive sin problemas al conectarse a Internet, siempre que no hayas cambiado componentes clave que invaliden la huella del dispositivo.

Restaurar Windows 10 desde una copia de seguridad o imagen del sistema

Un escenario ideal es haber sido previsor y contar con una imagen del sistema de Windows 10 creada antes de dar el salto a Windows 11. Si es tu caso, tienes una vía muy directa para restaurar el equipo exactamente al estado en que estaba en el momento de crear esa copia, sin depender de la función de “Volver” ni del límite de 10 días.

Las imágenes de sistema o copias completas permiten dejar el disco tal y como estaba en el momento en que se generaron, incluyendo sistema operativo, programas instalados, configuraciones y, en muchos casos, los datos del usuario. Para acceder a esta restauración normalmente es necesario iniciar el entorno de recuperación avanzada de Windows o usar la herramienta con la que se creó la imagen (si es de un programa de terceros).

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En muchos PCs puedes entrar al entorno de recuperación avanzado mediante teclas como F8, F11 o una combinación específica del fabricante durante el arranque. Desde ese menú suelen aparecer opciones como “Solucionar problemas”, “Opciones avanzadas” y, dentro de ellas, recuperar el sistema desde una imagen guardada en un disco externo u otra unidad.

Este método solo será válido si efectivamente habías generado una imagen de Windows 10 antes de instalar Windows 11. Si la copia contiene la instalación de Windows 10 en un disco externo u otra partición, el asistente de restauración podrá reemplazar la instalación actual de Windows 11 por la de Windows 10, devolviendo al equipo su estado anterior.

Fabricantes como ASUS documentan también soluciones adicionales como Cloud Recovery para determinados modelos, que permiten descargar una imagen del sistema desde los servidores del fabricante y restaurar el PC al estado de fábrica original. Esto puede incluir Windows 10 si el equipo venía así de serie, pero no siempre será útil si el dispositivo traía FreeDOS u otro sistema diferente.

Qué se conserva y qué se pierde al volver a Windows 10

Uno de los puntos que más dudas genera a la hora de dar este paso es qué va a pasar con los datos y programas al regresar de Windows 11 a Windows 10. La respuesta depende completamente del método que elijas y del estado de tu instalación actual.

Si utilizas la opción “Volver a la versión anterior” integrada en la configuración de Windows y estás dentro del plazo adecuado, el sistema se encarga de restaurar la instalación previa. En este escenario, lo habitual es que se mantengan tus archivos personales (documentos, fotos, etc.) y también la mayoría de programas y configuraciones que ya tenías en Windows 10 antes de actualizar a Windows 11.

Eso sí, todos los programas que hayas instalado, desinstalado o modificado mientras usabas Windows 11 se perderán, junto con los ajustes que hayas cambiado durante ese periodo. Piensa que lo que estás haciendo es un viaje en el tiempo al momento exacto en que actualizaste a Windows 11, por lo que cualquier cambio posterior no se tendrá en cuenta.

En el caso de las instalaciones limpias mediante la herramienta de creación de medios, el panorama cambia radicalmente. Cuando formateas la unidad del sistema e instalas Windows 10 desde cero, todas las aplicaciones y configuraciones se eliminan. En función de la opción concreta elegida durante la instalación, puedes mantener cierta carpeta de datos anterior, pero lo más seguro es actuar como si fueras a perderlo todo en esa partición.

Esto significa que tendrás que reinstalar manualmente tus programas, reconfigurar opciones del sistema, configurar de nuevo redes, impresoras, cuentas y demás. Es una oportunidad para dejar el equipo limpio y sin “basura” acumulada, pero también supone dedicar tiempo a volver a dejar todo a tu gusto y comprobar que no te dejas atrás nada importante.

Al restaurar desde una imagen de sistema, lo que se conserva o se pierde viene definido por el momento en que creaste esa imagen. El equipo quedará exactamente como estaba entonces, con sus programas, drivers y datos tal y como los tenías, pero cualquier archivo creado o modificado después de la fecha de la copia no estará presente a menos que lo tengas respaldado por otro lado.

En todos los escenarios, la recomendación más sensata es realizar una copia de seguridad previa aunque vayas a usar el método teóricamente “seguro” de volver desde la configuración. A veces los procesos fallan, se interrumpen por cortes de luz o encuentran errores de disco, y no quieres que un imprevisto te haga perder documentos críticos, fotos familiares o información de trabajo que no tengas replicada en otra ubicación.

Tomarse unos minutos para decidir el método adecuado y preparar los respaldos marca la diferencia entre un cambio de sistema relativamente tranquilo y un dolor de cabeza mayúsculo si algo sale mal en mitad del proceso.

Volver a Windows 10 desde Windows 11 es perfectamente posible en la mayoría de casos, ya sea aprovechando la ventana de 10 días que ofrece la propia configuración de Windows, recurriendo a una instalación limpia con la herramienta oficial de Microsoft o tirando de una imagen de sistema que hubieras preparado con antelación; conocer los límites de cada método, saber qué se mantiene y qué se pierde y dedicar un rato a hacer copias de seguridad antes de tocar nada es lo que te permitirá cambiar de sistema con la mayor tranquilidad posible y sin sorpresas desagradables.

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