NAS con IP dinámica vs estática: cuál te conviene para acceso remoto

Última actualización: 20/02/2026
Autor: Isaac
  • La IP privada del NAS debe ser estática en la LAN; la IP pública puede ser dinámica si usas DDNS u otras soluciones de acceso remoto.
  • Una IP pública estática simplifica el acceso y el alojamiento de servicios, pero suele implicar mayor coste y más exposición a ataques.
  • Las IP dinámicas son estándar, más económicas y suficientemente válidas para la mayoría de usos domésticos con NAS y VPN propia.
  • La combinación NAS con IP local fija + DDNS sobre IP pública dinámica ofrece un buen equilibrio entre comodidad, seguridad y precio.

NAS con IP dinámica vs estática

Cuando montas un NAS en casa y quieres acceder a él desde fuera, la duda aparece rápido: ¿me vale con una IP dinámica o necesito sí o sí una IP estática? Es una de las preguntas más repetidas en foros de Synology, QNAP y compañía, sobre todo cuando entran en juego servicios como OpenVPN, reenvío de puertos o acceso remoto al NAS.

Para tomar una buena decisión no basta con saber la teoría básica; hace falta entender cómo encajan IP estática y dinámica en un escenario real con un NAS, qué implican en seguridad, en costes, en facilidad de acceso remoto y qué alternativas hay hoy (DDNS, VPN comerciales, túneles seguros, etc.) que han cambiado bastante el panorama respecto a hace unos años.

Qué es realmente una dirección IP y por qué importa en un NAS

Una dirección IP es el identificador numérico que permite que tu dispositivo exista en la red. Igual que tu casa tiene calle, número y código postal, cada equipo conectado (incluido tu NAS) usa una IP para enviar y recibir datos. Sin IP no hay forma de que un paquete de información llegue al destino correcto.

Técnicamente, una IP clásica IPv4 está compuesta por cuatro números entre 0 y 255 separados por puntos, algo del estilo 192.168.1.50 o 83.45.210.7. Esa cadena indica a los routers por dónde deben encaminar los paquetes, de qué red vienen y a qué dispositivo concreto van.

La asignación de los rangos de IP públicos no es aleatoria; la gestiona la IANA (Internet Assigned Numbers Authority), parte de la ICANN. Los proveedores de Internet (ISP) reciben bloques de IP y los reparten entre sus clientes. Después, cada router de casa suele gestionar otro conjunto de IP privadas para la red local.

En el día a día, esto hace posible que tu NAS, tu portátil, tu tele o tu consola puedan identificarse y comunicarse sin pisarse entre sí, tanto dentro de tu casa como hacia Internet. Cuando hablamos de acceder a tu NAS desde fuera, la IP que de verdad importa es la pública de tu conexión, que es la “cara” con la que sales a Internet.

Tipos de IP: privada, pública, dedicada, compartida… y dónde encaja tu NAS

Antes de meternos en la pelea IP dinámica vs. estática aplicada al NAS, conviene aclarar varios apellidos que se ponen a las IP y que a menudo se mezclan: privada, pública, dedicada y compartida. No hablan de lo mismo que “estática” y “dinámica”, pero se combinan entre sí.

Las IP privadas son las que usa tu red local (LAN). Tu router reparte direcciones del tipo 192.168.x.x o 10.x.x.x a todos los dispositivos de casa: NAS, PC, móvil, impresora, etc. Estas IP no son visibles desde Internet, solo existen dentro de tu red. Son clave para que el router sepa a qué aparato entregar cada paquete.

Las IP públicas son las que asigna tu proveedor de Internet a tu conexión. Esa IP es la que ven las webs cuando navegas y la que se utiliza para entrar desde fuera a servicios que tengas en casa (como tu NAS) mediante reenvío de puertos, VPN, etc. Cuando hablamos de IP estática o dinámica para un NAS, casi siempre nos referimos a esta IP pública residencial.

Una IP dedicada es una dirección asignada en exclusiva a un usuario, una empresa o un servidor. Nadie más la comparte en ese momento. Eso puede ocurrir con una IP pública de tu conexión de empresa o con una IP dedicada de un servidor o de una VPN.

Una IP compartida se usa simultáneamente por varios usuarios. Muchos ISP hacen NAT a gran escala o CG-NAT y varios clientes “salen” a Internet con la misma IP pública. Lo mismo pasa con gran parte de los servidores VPN comerciales: muchos clientes comparten la misma IP de salida para mezclar su tráfico y ganar privacidad.

La gracia está en que una IP puede ser, por ejemplo, pública, dinámica y compartida (caso típico de un usuario doméstico tras CG-NAT), o pública, estática y dedicada (una conexión de empresa pensada para alojar servicios, o una IP dedicada de una VPN.

IP estática: qué es y qué supone para tu NAS

Cuando tu ISP te asigna una IP estática, esa dirección pública no cambia con el tiempo. Reinicies el router, apagues el NAS o haya un corte de luz, la IP que te entrega el operador siempre es la misma mientras mantengas el contrato o ese rango siga operativo.

No hay una promesa “para siempre”, porque el operador podría reestructurar su red, pero en la práctica una IP estática permanece invariable durante años. Eso hace que sea muy cómoda si estás montando servicios accesibles desde el exterior, incluido tu NAS con VPN propia o con acceso por HTTPS.

Ventajas de una IP estática para un NAS y otros servicios

La principal ventaja es obvia pero muy potente: tienes una dirección invariable a la que siempre puedes apuntar. Eso se traduce en varios beneficios claros en un entorno doméstico o de pequeña oficina.

Para empezar, el acceso remoto es mucho más sencillo y predecible. Si quieres conectarte por VPN a tu red para acceder al NAS, o abrir un puerto del router para servicios web, FTP o multimedia del NAS, siempre apuntas al mismo número. No hace falta perseguir cambios de IP ni tirar de servicios adicionales solo para saber “dónde está” tu casa en Internet.

  Los navegadores web más seguros y privados

Otra ventaja es que evitas ciertos lapsos de conexión relacionados con cambios de IP. Cuando un router pierde la IP y obtiene otra, algunos dispositivos o servicios pueden quedar “colgados” hasta que renuevan la resolución. Con una IP fija ese escenario se reduce, algo especialmente interesante en entornos que mueven mucho tráfico o donde hay sesiones largas (copias de seguridad remotas al NAS, por ejemplo).

En algunos casos, una IP estática también se utiliza para listas blancas de seguridad. Por ejemplo, limitar el acceso a un panel de administración o a un recurso crítico solo a una IP concreta. Si esa IP no cambia, la configuración es muy simple.

Desventajas de la IP estática: coste, seguridad y disponibilidad

La IP estática tiene su parte menos agradable, y al planteártela para tu NAS conviene valorar las pegas con calma. La más evidente es que suele tener un coste extra. Muchos operadores solo ofrecen IP fija en tarifas de empresa o a cambio de un suplemento mensual, lo cual puede no compensar si solo quieres acceder puntualmente al NAS desde fuera.

Otra cuestión es que no todos los ISP ofrecen IP estática a clientes residenciales. Hay operadores que directamente no la dan salvo que contrates un servicio profesional o cambies a un plan business más caro. Eso limita bastante tus opciones si no quieres complicarte con cambios de proveedor.

También puede requerir configuración manual en tu router. Hay operadores que te entregan los datos de IP, máscara, puerta de enlace y DNS para que los fijes en el equipo. Si no estás muy suelto con redes, es fácil cometer errores y dejarte la conexión a medio funcionar o con problemas de rutas.

En lo que respecta a seguridad, una IP que nunca se mueve es un objetivo más cómodo para atacantes persistentes. Si tienes un puerto del NAS o del router abierto a Internet y alguien lo detecta, puede lanzar ataques de fuerza bruta, escaneos o intentos de explotación a lo largo del tiempo con la garantía de que esa IP seguirá ahí.

Por último, la IP estática asociada a tu línea hace que tu actividad sea un poco más rastreable a largo plazo. No es que una IP dinámica te vuelva anónimo, ni mucho menos, pero con una fija es más sencillo agrupar acciones en el tiempo asociadas a la misma dirección.

IP dinámica: cómo funciona y qué implica para tu NAS

En el otro lado tenemos la IP dinámica, que es lo que la inmensa mayoría de usuarios domésticos reciben por defecto. Tu ISP mantiene un pool de direcciones públicas y las va asignando automáticamente a los routers de sus clientes mediante DHCP. Cuando tu conexión se establece o se renueva, te “tocará” una IP u otra de ese conjunto.

La IP puede cambiar al reiniciar el router, tras un corte de suministro prolongado o simplemente porque el ISP reorganiza su pool o renueva los alquileres DHCP. A veces se mantiene meses, a veces rota con más frecuencia; depende totalmente de la política del operador.

Ventajas de la IP dinámica en un entorno doméstico

La IP dinámica es la opción estándar porque abarata mucho la gestión de la red. No hace falta reservar una dirección fija para cada cliente, los bloques se reutilizan y el ISP tiene más margen para jugar con un número limitado de IP IPv4.

Para ti, esto se traduce en que no pagas nada extra por tener IP dinámica. Está incluida en cualquier tarifa básica de fibra o ADSL. Si solo navegas, haces streaming, juegas online o sincronizas archivos con el NAS cuando estás dentro de casa, no necesitas nada más.

Otra ventaja es que no tienes que configurar nada en el router a nivel de IP pública. El servidor DHCP del operador se encarga de asignar la dirección y de renovar los alquileres. Tú solo conectas el router y listo.

En cuanto a privacidad y seguridad, una IP que de vez en cuando cambia pone un pelín más difícil vincular tu actividad a muy largo plazo, y también hace menos cómodo que un atacante mantenga un ataque prolongado contra la misma dirección. Si la IP rota, sus intentos pueden dejar de ir al objetivo original.

Desventajas de la IP dinámica al usar un NAS con acceso remoto

El gran inconveniente aparece cuando quieres que tu NAS sea accesible siempre desde el mismo nombre de host o dirección. Si la IP pública va cambiando, entonces cualquier registro DNS que apunte a ella se quedará desactualizado cada vez que haya un cambio.

Si optas por abrir puertos en el router hacia tu NAS (sea para servicios nativos del NAS o para OpenVPN), con IP dinámica no puedes confiar en memorizar la dirección numérica. Tendrás que apoyarte en soluciones como DDNS (DNS dinámico) que vayan actualizando el nombre de dominio cada vez que cambie tu IP.

Eso complica un poco la configuración de acceso remoto directo. Necesitas crear una cuenta en un proveedor de DDNS (o usar el que trae el propio NAS), configurarla en el router o en el NAS para que se actualice la IP y, además, asegurarte de que no estás tras CG-NAT, porque entonces los puertos ni siquiera serán accesibles desde fuera.

También existe el riesgo de que, en el momento justo en el que necesitas acceder, el ISP haya cambiado tu IP y el servicio DDNS todavía no lo haya reflejado. Suele ser cuestión de minutos, pero puede dar algún que otro susto si dependes del acceso en un momento crítico.

IP del NAS: estática o dinámica dentro de tu red local

Hasta ahora hemos hablado de IP pública, pero en todos esos tutoriales de OpenVPN para Synology suele aparecer otro requisito: que la IP del NAS en la red local sea fija. Aquí el concepto es distinto: se trata de la IP privada, la que usa el NAS dentro de tu LAN.

  Webempresa. Características, Planes Y Precios, Métodos De Pago Y Más

Cuando el router reparte IP por DHCP, cada dispositivo obtiene una dirección interna que también puede cambiar con el tiempo. Si el NAS hoy es 192.168.1.20 y mañana pasa a ser 192.168.1.35, cualquier regla de reenvío de puertos o configuración de VPN que apunte a la IP antigua dejará de funcionar.

Por eso, aunque tu IP pública sea dinámica, es muy recomendable fijar una IP estática privada para el NAS. Eso se puede hacer de dos formas: configurando manualmente la IP en el propio NAS o, mejor todavía, creando una reserva DHCP en el router para la MAC del NAS para que siempre reciba la misma.

Esta IP privada fija no tiene coste adicional y no tiene impacto en tu exposición a Internet, porque sigue estando detrás del NAT del router. Simplemente te da estabilidad dentro de la red local, que es lo que necesitan las VPN, las reglas de puertos y otros servicios internos.

OpenVPN en el NAS: ¿realmente necesitas IP pública estática?

Uno de los temas que más genera confusión es cuando un tutorial dice que “tu NAS debe tener una IP estática” para montar OpenVPN. Lo que suele querer decir es justamente lo anterior: IP estática en la red local, para que el router siempre sepa a qué IP interna reenviar el puerto UDP 1194 (o el que decidas usar).

El reenvío de puertos del router no necesita que tu IP pública sea fija; lo que requiere es que el dispositivo destino en la LAN no cambie de IP. Si tu NAS mantiene su IP privada estática, puedes montar OpenVPN sin problema aunque la IP pública del ISP sea dinámica.

Lo que sí te complica la vida con IP pública dinámica es el modo en que los clientes se conectan desde fuera: no van a recordar una IP que cambia. Aquí es donde entra en juego el DNS dinámico (DDNS), que básicamente asocia tu IP variable a un nombre de host estable, del estilo tunombre.synology.me o similar.

El plan típico con OpenVPN en un NAS es: IP privada fija para el NAS en la LAN + IP pública dinámica del ISP + DDNS bien configurado. Así, en los clientes OpenVPN pones el nombre de host y no te importa si la IP cambia, porque el servicio de DDNS se encarga de mantenerlo al día.

Respecto a la pregunta de por qué muchos ejemplos usan UDP 1194 en lugar de TCP, tiene que ver con el rendimiento. UDP no hace control de errores ni confirmaciones de recibo como TCP, lo que reduce la sobrecarga y mejora la velocidad y latencia de la VPN, especialmente para tráfico interactivo o de streaming. OpenVPN está optimizado tradiconalmente para UDP, aunque puede funcionar sobre TCP si lo prefieres.

¿Es mejor montar OpenVPN en el router que en el NAS?

Otra duda recurrente es si es “más inteligente” o “más seguro” instalar OpenVPN directamente en el router en lugar de en el NAS. Las dos opciones son válidas, pero no son equivalentes en comodidad, rendimiento y mantenimiento.

Si instalas OpenVPN en el router, toda la red local suele quedar accesible a través del túnel. Es decir, no solo el NAS, sino también PCs, impresoras, dispositivos IoT, etc. Eso puede ser una ventaja si quieres replicar tu red de casa como si estuvieras allí, pero exige ser muy cuidadoso con las reglas de firewall.

Muchos routers de gama media o de operadora ofrecen soporte de VPN bastante limitado: poca capacidad de CPU, menos opciones de cifrado, firmware menos actualizado. Eso puede traducirse en conexiones más lentas que si la VPN corre en el NAS, que suele tener procesadores más capaces y software mejor mantenido.

Montar la VPN en el NAS tiene la ventaja de que centralizas el acceso solo en el dispositivo que te interesa. Puedes configurar que la VPN dé acceso solo a las subredes donde está el NAS, controlar registros, certificados, usuarios y actualizar el software desde la interfaz del fabricante con relativa facilidad.

A nivel de seguridad pura, ninguna de las dos opciones es “mágicamente mejor”; depende totalmente de cómo configures cifrado, contraseñas, certificados y reglas de firewall. Lo importante es que expongas el menor número de servicios posible a Internet y que mantengas todo bien actualizado.

Mitos habituales sobre IP estática y dinámica (aplicados al NAS)

Alrededor de este tema circulan una buena colección de mitos que conviene desmontar para tomar decisiones sensatas. Muchos vienen de épocas en las que las soluciones de acceso remoto eran más limitadas que ahora.

Uno de los más repetidos es que “la IP estática es más rápida o da mejor ping”. No, el tipo de IP no cambia ni la velocidad de tu fibra ni la latencia de tus partidas online. Eso lo marcan la calidad de la línea, la congestión de la red, las rutas que tome tu tráfico y la capacidad del operador, no que la IP sea fija o variable.

También se suele decir que “con IP dinámica no puedes tener nada accesible desde fuera”. Eso podía ser un problema hace años, pero hoy casi todos los fabricantes integran algún tipo de DDNS gratuito o soluciones como túneles cifrados, Cloudflare Tunnel, Tailscale, etc. Cada vez es menos habitual abrir puertos a pelo o pagar IP fija solo para entrar a un NAS desde el móvil.

Otro mito es que “la IP estática es más segura porque siempre es la misma y puedes controlarla mejor”. En realidad, desde el punto de vista de ataques externos, una IP fija es un objetivo estático perfecto para escaneos y ataques persistentes. Con IP dinámica, un reinicio de router puede hacer que el atacante pierda la pista de tu dirección.

  Amazon Prime Day 2025: fechas y novedades del evento de compras más grande del verano

También asusta bastante el tema de IPv6 y el hecho de que cada dispositivo tenga IP pública propia. Se suele afirmar que “tener IP pública IPv6 te deja todo expuesto”. En la práctica, los routers modernos traen un firewall IPv6 ya configurado de fábrica, y el espacio de direcciones es tan enorme que el escaneo aleatorio no es práctico. Como siempre, lo clave es tener bien configurado el firewall, no el tipo de IP.

IP dinámica, IP estática y servicios de terceros (VPN, proxy, etc.)

Más allá de lo que haga tu ISP, también puedes “jugar” con IPs a través de servicios como VPN comerciales, proxies o el propio navegador Tor. Esto afecta sobre todo a cómo sales tú a Internet, no tanto a cómo otros acceden a tu NAS.

Muchas VPN ofrecen la posibilidad de usar IP estáticas o IP dedicadas. Cuando te conectas, tu tráfico sale a través de un servidor VPN que tiene su propia IP pública. Esa IP puede ser compartida o exclusiva para ti. Desde fuera, todos los sitios verán esa IP en lugar de la que te ha asignado tu ISP en casa.

Esto aporta ventajas de privacidad (tu IP residencial real no aparece hacia fuera) y flexibilidad (puedes tener una IP estática de otro país, por ejemplo), pero tiene matices importantes: no soluciona que tu NAS tenga una IP pública dinámica, porque el NAS seguirá colgado de la conexión de tu hogar.

Si lo que quieres es que ciertos servicios solo sean accesibles desde una IP concreta, puede tener sentido contratar una IP dedicada en una VPN y usar esa IP como origen permitido. Pero de nuevo, eso es para acceder tú a recursos externos, no para que Internet llegue a tu NAS.

Cómo saber si tu IP (y la de tu NAS) es estática o dinámica

Para aclararte en qué situación estás, tienes que distinguir entre IP privada del NAS e IP pública de tu conexión. Cada una puede ser estática o dinámica según cómo la tengas configurada.

En Windows, puedes abrir el Símbolo del sistema, ejecutar ipconfig /all y fijarte en la línea DHCP Enabled. Si pone “Yes”, la IP del equipo en tu LAN es dinámica; si pone “No”, estás usando una IP configurada manualmente, es decir, estática privada.

En macOS, ve a Ajustes del Sistema > Wi-Fi > Detalles de tu red > TCP/IP y revisa el campo Configurar IPv4. Si aparece “Manualmente”, estás con IP privada estática; si ves “Mediante DHCP”, la IP es dinámica.

En Android, dentro de Ajustes > Conexiones > Wi-Fi > tu red > Ver más, mira el apartado Configuración IP. Si marca DHCP, la IP es dinámica; si indica Estática, es una IP privada fija asignada a ese dispositivo.

En iOS, entra en Ajustes > Wi-Fi > tu red > Configurar IP. Si la opción es “Automática”, estás tirando de DHCP; si ves “Manual”, entonces estás usando IP privada estática.

Para saber si tu IP pública es fija o dinámica, puedes entrar en una web tipo “cuál es mi IP”, anotar el número, apagar el router unos minutos y volver a encenderlo. Si la IP pública que aparece después es distinta, lo más probable es que estés con IP dinámica. Si se mantiene idéntica durante meses, es muy posible que tengas una IP fija (o una “IP estable” que apenas rota).

IP estática vs dinámica: cuál tiene más sentido para tu NAS

La elección entre IP estática y dinámica para tu NAS depende más del tipo de acceso remoto que quieras montar y de cuánto quieras enredar con configuraciones o servicios externos, que de una cuestión de rendimiento puro.

Si tu idea es simplemente tener el NAS para copias de seguridad y acceso dentro de casa, la IP pública te da absolutamente igual. Lo que sí deberías fijar es la IP privada del NAS en tu LAN para evitar problemas con asignaciones DHCP cambiantes.

Si quieres acceso remoto clásico abriendo puertos o montando tu propia VPN en el NAS, la IP pública estática te simplifica bastante la vida, pero no es imprescindible. Con IP dinámica y un buen servicio de DDNS tendrás prácticamente la misma funcionalidad, con algún posible inconveniente puntual si la IP cambia justo en mal momento.

Solo empiezan a tener sentido claro las IP públicas estáticas cuando quieres alojar servicios “serios” hacia Internet (webs con dominio propio, correo, servicios empresariales) desde casa, cuando necesitas listas blancas muy estrictas basadas en IP o cuando exiges que la dirección nunca cambie por temas de integración con terceros.

Para la mayoría de escenarios domésticos con NAS, combinando IP privada estática para el NAS + IP pública dinámica del ISP + DDNS o soluciones de túnel, obtienes un equilibrio muy razonable entre comodidad, coste y seguridad sin tener que contratar una IP fija al operador.

Vista toda la película, lo importante al trabajar con un NAS no es tanto pelear por la IP estática pública, sino asegurarte de que la red local está bien pensada, el NAS tiene IP privada fija, los accesos remotos están protegidos con VPN o túneles seguros y los servicios expuestos a Internet son los mínimos; con eso bien atado, que la IP pública cambie de vez en cuando deja de ser un drama y pasa a ser solo un detalle más de la configuración.

montar sistemas de ficheros con SSHFS
Artículo relacionado:
Cómo montar sistemas de ficheros remotos con SSHFS paso a paso