Recuperar Windows 11 que no arranca tras una actualización mayor

Última actualización: 16/02/2026
Autor: Isaac
  • Las actualizaciones mayores de Windows 11 pueden corromper archivos de arranque, drivers y configuración, impidiendo que el sistema se inicie con normalidad.
  • El entorno de recuperación (WinRE) ofrece herramientas clave como Reparación de inicio, Restaurar sistema y desinstalación de actualizaciones para recuperar el equipo sin perder datos.
  • Cuando las reparaciones no son suficientes, la reinstalación manteniendo archivos o la instalación limpia permiten devolver la estabilidad al sistema.
  • Contar con copias de seguridad de sistema y de datos reduce drásticamente el impacto de futuros fallos de arranque tras nuevas actualizaciones.

Recuperar Windows 11 que no arranca tras una actualización

Cuando Windows 11 deja de arrancar después de una actualización grande, el susto es importante: pantalla negra, bucles de reinicio, mensajes de reparación automática o, directamente, que el sistema ni siquiera llega a cargar. Aunque parezca que todo se ha ido al traste, en la mayoría de casos el problema tiene solución sin perder tus archivos personales.

En las siguientes líneas vas a encontrar una guía muy completa con todas las causas habituales y las soluciones más eficaces que se utilizan en soporte técnico profesional y en la propia comunidad de Microsoft. Verás desde comprobaciones básicas de hardware hasta comandos avanzados para reparar el arranque, desinstalar actualizaciones conflictivas o, si no queda otra, reinstalar Windows 11 de forma limpia.

Por qué Windows 11 no arranca tras una actualización mayor

Cuando un PC pasa de una versión a otra (por ejemplo de Windows 11 21H2 a 22H2 o a una nueva build grande), el sistema reescribe archivos críticos, drivers y la configuración de arranque. Cualquier fallo durante ese proceso puede hacer que Windows no vuelva a iniciar con normalidad.

Entre las causas más frecuentes que explican que Windows 11 no arranque después de actualizar están:

  • Archivos del sistema dañados durante la instalación o por un corte de luz / batería agotada.
  • Controladores incompatibles (muy típico con tarjetas gráficas, almacenamiento y utilidades de placa base).
  • Actualización interrumpida por reinicio forzado o apagado en mitad del proceso.
  • Errores en el sector de arranque (MBR/BCD) o particiones EFI mal configuradas.
  • Conflictos con software de terceros: antivirus, programas de optimización, suites OEM, etc.
  • Modificaciones manuales del registro de Windows o servicios del sistema desactivados.
  • Falta de espacio en disco durante la actualización, dejando archivos a medio copiar.
  • Problemas físicos en el disco duro o SSD (sectores dañados, unidad moribunda).

También hay que tener en cuenta que no existe un único patrón de fallo: dos equipos pueden mostrar un síntoma parecido (pantalla negra, bucle de arranque) pero tener orígenes distintos, desde un simple driver mal instalado hasta un RAID OEM que ha dejado de ser compatible.

Comprobar primero el hardware básico y la alimentación

Aunque el problema haya aparecido tras una actualización, conviene descartar que no sea algo tan simple como una falta de alimentación o un monitor mal conectado. Es un paso rápido y a veces ahorra mucho tiempo.

Empieza revisando que el PC muestra algún signo de vida al pulsar el botón de encendido: ventiladores que giran, LEDs en la placa o la caja, actividad en el disco. Si no hay nada de eso, puede que el problema no sea Windows sino la propia alimentación.

Haz estas comprobaciones básicas:

  • Verifica que el cable de corriente está bien enchufado tanto al PC como a la regleta o toma de pared.
  • Prueba con otro cable de alimentación o enchufe distinto para descartar fallos tontos.
  • En portátiles, deja cargando la batería un buen rato y prueba de nuevo a encender.
  • Asegúrate de que el monitor está encendido, con el cable de vídeo bien conectado y en la entrada correcta.

Si parece que la torre arranca pero la pantalla sigue en negro, revisa también que la tarjeta gráfica y los cables de vídeo estén bien asentados y prueba con otro cable o con la gráfica integrada si la placa la tiene.

Diferenciar fallo de hardware y fallo de software

Antes de meterte a reparar Windows 11 a ciegas, viene bien distinguir si el origen es más bien físico o de sistema operativo. Algunos indicios de problema de hardware son:

  • Ruidos raros procedentes del interior de la caja (clics en el disco, ventiladores atascados).
  • Olor a quemado, chispazos o apagados súbitos nada más encender.
  • El equipo ni siquiera llega a mostrar el logotipo de la placa o de Windows.

Cuando el origen es software, lo habitual es que el ordenador encienda, se escuchen ventiladores y discos, pero el proceso de arranque falle en algún punto: se queda congelado en el logo, pantalla negra con cursor, pantalla azul (BSOD) o entra en bucle de “Preparando reparación automática”.

En muchos casos de fallo después de una actualización grande de Windows 11 estamos en este segundo escenario, así que el objetivo será aprovechar el entorno de recuperación del sistema para intentar repararlo.

Forzar la entrada al entorno de recuperación de Windows (WinRE)

Si Windows 11 no arranca por sí solo, la clave es llegar al entorno de recuperación (Windows RE), un menú especial desde el que podrás ejecutar herramientas como Reparación de inicio, Restaurar sistema o el Símbolo del sistema avanzado.

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Normalmente, cuando el arranque falla varias veces seguidas, el propio sistema muestra el mensaje “Preparando reparación automática” y, al cabo de unos segundos, te lleva al menú de opciones avanzadas. Si no lo hace, puedes forzarlo:

  1. Enciende el PC y espera a que aparezca el logo de Windows.
  2. En cuanto lo veas, mantén pulsado el botón de encendido hasta que el equipo se apague.
  3. Repite este apagado brusco 2 o 3 veces.
  4. En el siguiente arranque, Windows debería mostrar WinRE con las opciones de “Solucionar problemas” y “Opciones avanzadas”.

También puedes acceder a WinRE desde Windows que sí arranca pero da errores: ve a Configuración > Sistema > Recuperación > Inicio avanzado y pulsa en reiniciar ahora.

Usar Reparación de inicio de Windows 11

La herramienta de Reparación de inicio es casi siempre el primer intento recomendable cuando el sistema no termina de arrancar. Analiza de forma automática archivos de arranque, configuración del BCD y otros componentes críticos.

Una vez dentro del entorno de recuperación, sigue esta ruta:

  1. Elige Solucionar problemas.
  2. Entra en Opciones avanzadas.
  3. Haz clic en Reparación de inicio.
  4. Selecciona tu cuenta y, si lo pide, introduce la contraseña.

A partir de ahí, deja que el asistente trabaje sin tocar nada. Puede reiniciarse varias veces y tardar unos minutos. Si todo va bien, en el siguiente arranque debería entrar en Windows 11 con normalidad.

Volver a la versión anterior de Windows 11 tras la actualización

Si el problema empezó justo después de instalar una actualización de características importante (un salto de versión), una solución muy efectiva es regresar a la versión anterior de Windows que tenías hace unos días.

Desde el entorno de recuperación:

  1. Ve a Solucionar problemas.
  2. Entra en Opciones avanzadas.
  3. Selecciona Volver a la versión anterior de Windows.

Esta opción utiliza los archivos que el sistema guarda durante unos días tras una actualización grande para deshacer el cambio completo. Ten en cuenta que:

  • Solo está disponible por un periodo limitado (normalmente 10 días) desde la instalación.
  • Mantiene tus archivos personales, pero se eliminan los cambios de sistema de esa actualización.

Si esta alternativa aparece y se completa sin errores, es muy posible que el problema desaparezca porque vuelves a un Windows 11 que ya funcionaba bien en tu máquina.

Quitar actualizaciones problemáticas desde WinRE

No siempre el lío viene de una gran actualización; también hay parches acumulativos menores que pueden dejar Windows inestable o impedir el arranque. En esos casos, puedes desinstalar la última actualización aplicada.

Dentro de WinRE, usa esta ruta:

  1. Entra en Solucionar problemas.
  2. Pulsa en Opciones avanzadas.
  3. Elige Desinstalar actualizaciones.

Verás dos tipos de parches que se pueden quitar:

  • Actualizaciones de calidad (las mensuales/acumulativas).
  • Actualizaciones de características (saltos de versión grandes).

Empieza normalmente por la última actualización de calidad; si tras desinstalarla Windows 11 vuelve a arrancar, ya sabes qué parche la ha liado. En ese caso, conviene pausar temporalmente Windows Update y esperar a que Microsoft corrija el problema o instales la actualización manualmente más adelante desde el Catálogo de Microsoft.

Restaurar el sistema a un punto anterior

Si Reparación de inicio y la desinstalación de actualizaciones no arreglan nada, otra carta muy útil es Restaurar sistema, siempre que tengas puntos de restauración creados (Windows suele generarlos antes de cambios importantes).

Para usarlo desde WinRE:

  1. Accede a Solucionar problemas > Opciones avanzadas.
  2. Haz clic en Restaurar sistema.
  3. Selecciona tu instalación de Windows 11 y pulsa en Siguiente.
  4. Elige el punto de restauración más reciente de cuando el PC funcionaba bien.
  5. Confirma con Finalizar y espera a que el proceso termine.

Esta función no borra tus documentos ni fotos, pero sí revierte drivers, actualizaciones y programas instalados después de esa fecha. Es como viajar atrás en el tiempo al último estado estable del sistema.

Reparar el arranque con comandos avanzados (MBR, BCD y archivos)

En escenarios más serios, el problema puede estar en el propio registro de arranque (MBR/BCD) o en archivos del sistema corruptos. Aquí entra en juego el Símbolo del sistema desde el entorno de recuperación.

Para abrirlo, desde WinRE ve a Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Símbolo del sistema. Una vez dentro, puedes ejecutar una batería de comandos muy útiles:

  • Comprobar el disco principal (cambia C: si tu sistema está en otra letra):
    chkdsk c: /f /r
  • Comprobar y reparar archivos de sistema (cuando consigas arrancar o desde entorno con acceso al sistema):
    sfc /scannow
  • Reparar MBR y BCD en equipos BIOS/UEFI tradicionales:
    bootrec /fixmbr
    bootrec /fixboot
    bootrec /rebuildbcd

En casos con arranque UEFI y partición EFI dañada, la propia comunidad de Microsoft recomienda una secuencia como:

  • Listar discos para comprobar que se ve la unidad del sistema:
    diskpart
    list disk
    exit
  • Volver a generar los archivos de arranque UEFI apuntando al sistema (cambia la ruta si Windows no está en C:\):
    mountvol A: /s
    bcdboot C:\Windows /s A: /f UEFI

Estos comandos se usan cuando el instalador de Windows no detecta la instalación existente o el sistema se niega a arrancar pese a que el disco aparece correctamente en DiskPart.

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Arrancar Windows 11 en modo seguro para eliminar drivers y programas conflictivos

Muchas veces el sistema realmente sí puede arrancar, pero un driver o programa se carga y lo bloquea nada más iniciar. En esos casos, el Modo seguro es tu mejor aliado, porque arranca Windows solo con lo mínimo imprescindible.

Para llegar al Modo seguro cuando Windows no entra normalmente:

  1. Accede a WinRE con los métodos anteriores.
  2. Ve a Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Configuración de inicio.
  3. Pulsa en Reiniciar.
  4. En la lista que aparece, elige 4 o F4 para Modo seguro, o 5 o F5 si lo quieres con funciones de red.

Si en Modo seguro llegas al escritorio, significa que el núcleo de Windows y el arranque básico están bien y el problema casi seguro está en drivers, servicios de terceros o aplicaciones mal instaladas.

Desde ahí puedes:

  • Abrir el Administrador de dispositivos y desinstalar drivers recién instalados, sobre todo de gráfica, almacenamiento, audio y utilidades de placa base.
  • Quitar antivirus de terceros y programas de “optimización” que tocan el registro o servicios del sistema.
  • Revisar las aplicaciones de inicio (Administrador de tareas > pestaña Inicio) y deshabilitar las sospechosas.

Reinicio limpio para cazar aplicaciones problemáticas

Cuando sospechas que es un programa o servicio concreto el que revienta el arranque, un método muy efectivo es hacer un inicio limpio para que Windows cargue solo lo esencial de Microsoft.

Con el sistema arrancado (idealmente en Modo seguro si no puedes de otra forma):

  1. Pulsa Windows + R, escribe msconfig y acepta.
  2. En la pestaña Servicios, marca Ocultar todos los servicios de Microsoft.
  3. Pulsa en Deshabilitar todos para parar los servicios de terceros.
  4. Aplica cambios y, antes de reiniciar, abre el Administrador de tareas y en la pestaña Inicio desactiva todo lo que no sea crítico.

Tras reiniciar, si el equipo arranca bien, ve activando servicios y programas poco a poco hasta localizar cuál provoca el fallo. Es un proceso algo laborioso, pero muy útil para conflictos raros que las herramientas automáticas no detectan.

Errores tras instalar Windows 11 desde cero o cambiar de disco

A veces el problema no surge tras una actualización, sino después de una instalación nueva de Windows 11 o al migrar a un SSD. En esos escenarios, también pueden aparecer mensajes de “Windows no se ha podido iniciar” o bucles de reparación.

Además de los comandos de bootrec que ya hemos visto, conviene asegurarte de que:

  • Has arrancado y instalado en modo UEFI si tu equipo es moderno y tiene Secure Boot y TPM.
  • La BIOS tiene como primer disco de arranque el SSD donde está Windows 11.
  • No hay unidades USB conectadas que hagan que la BIOS intente arrancar desde ellas.

Cuando el instalador o WinRE no detectan la instalación porque el controlador de la controladora (RAID/NVMe propietario) no está cargado, puede ser necesario cargar drivers OEM específicos desde un USB durante la instalación. Si ni así detecta el disco, suele ser señal de que la controladora ya no es compatible con la última build de Windows 11 o que el disco ha fallado.

Comprobar y reparar el disco duro o SSD

Muchas pantallas negras, bloqueos después del logo o mensajes de archivos faltantes en realidad vienen de errores físicos en el disco. Un SSD con sectores defectuosos o un HDD en las últimas puede provocar que archivos críticos de Windows no se lean correctamente tras la actualización.

Desde el entorno de recuperación, ya hemos mencionado el comando:

chkdsk c: /f /r

Este análisis buscará sectores dañados e intentará recuperar y reasignar bloques. Es conveniente usarlo con cada unidad que intervenga en el arranque cambiando la letra (D:, E:, etc.).

Cuando consigas acceder a Windows, también puedes lanzar comprobaciones gráficas desde el Explorador de archivos: clic derecho en la unidad > Propiedades > pestaña Herramientas > Comprobar dentro de “Comprobación de errores”.

Problemas de BIOS/UEFI, RAID y orden de arranque

En un número menor de casos, especialmente en equipos de marca o con configuraciones avanzadas, el bloqueo después de actualizar puede venir de una configuración errónea del firmware (BIOS/UEFI).

Aspectos a revisar en la BIOS cuando Windows 11 no arranca:

  • Que el disco que contiene Windows aparezca correctamente y esté en primer lugar en el orden de arranque.
  • Que el modo de la controladora esté en AHCI y no en RAID si has dejado de usar arreglos RAID.
  • Desactivar tecnologías como Intel Rapid Storage / AMD StoreMI si impiden que el instalador o WinRE vean el disco.

Ten en cuenta que desactivar RAID sin más puede dejar ilegibles los datos de un volumen RAID existente. Si tu sistema estaba en un RAID propietario y la última versión de Windows 11 ya no lo soporta bien, la recomendación oficial suele ser respaldar los datos y reinstalar de forma limpia sin RAID.

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Apagado forzado controlado y bucles de reparación automática

Cuando tras la actualización el equipo se queda colgado continuamente o entra en un bucle de “Reparación automática” que nunca termina, puede interceptarse ese ciclo forzando un apagado completo.

El procedimiento suele ser:

  • Mantén pulsado el botón de encendido 5-10 segundos hasta que se apague del todo.
  • Desconecta el equipo de la corriente (y la batería en portátiles extraíbles) durante al menos 30 segundos.
  • Vuelve a conectarlo y arranca; si vuelve al bucle, usa el método de tres intentos fallidos para abrir WinRE.

Este “apagado a mano” también ayuda cuando una tarea de Windows Update se ha quedado colgada en memoria y bloquea el arranque por intentar completarse una y otra vez.

Cuándo reinstalar Windows 11 manteniendo archivos y cuándo hacer instalación limpia

Hay situaciones en las que, por muchos parches y comandos, el sistema sigue sin arrancar o muestra errores constantes. En ese punto, lo más razonable suele ser reinstalar Windows. Aquí tienes dos enfoques:

1. Reinstalar conservando archivos personales (actualización en contexto)

Si el disco está sano y puedes preparar un medio de instalación, la herramienta oficial de Microsoft permite reparar Windows 11 sin borrar tus documentos:

  • Descarga el asistente desde la web de Microsoft y selecciona Actualizar este equipo ahora o crea un USB de instalación.
  • Al llegar a la pantalla “Listo para instalar”, asegúrate de que está marcada la opción “Conservar archivos personales y aplicaciones”.
  • Deja que el instalador reinstale el sistema por encima, respetando tus datos.

Esta técnica elimina muchos errores internos de Windows, pero mantiene programas, por lo que conviene después revisar drivers y software conflictivo como vimos antes.

2. Instalación limpia desde cero

Es la opción radical, pero a veces la única viable, sobre todo si:

  • El disco no se detecta correctamente salvo con drivers raros.
  • El sistema tiene meses o años de parches, cambios de hardware y errores acumulados.
  • Ya has agotado Reparación de inicio, chkdsk, SFC, DISM, Restaurar sistema y siguen los fallos.

El proceso recomendado consiste en:

  • Hacer copia de seguridad de tus archivos personales en un disco externo o en la nube. Si Windows no arranca, puedes usar un USB de Linux en modo live para copiar la carpeta Usuarios\tu_nombre a otra unidad o recurrir a un servicio técnico.
  • Crear un USB de instalación de Windows 11 con la herramienta de creación de medios en otro PC.
  • Arrancar desde ese USB en modo UEFI y, al llegar al tipo de instalación, elegir Personalizada.
  • Eliminar todas las particiones del disco del sistema (incluidas EFI, reservadas y recuperación) y seleccionar el espacio no asignado para que el instalador cree la estructura correcta.

Tras la instalación, tendrás un Windows 11 completamente limpio, por lo que será necesario reinstalar tus programas y restaurar tus copias de seguridad.

Importancia de las copias de seguridad de arranque en Windows 11

Cada vez que un PC con Windows 11 no arranca, el mayor miedo no suele ser el sistema operativo en sí, sino perder el acceso a los datos. Por eso tiene todo el sentido del mundo preparar una copia de seguridad “de arranque” que puedas restaurar incluso si Windows se niega a cargar.

Existen varias estrategias:

  • Usar la propia herramienta de Copia de seguridad de Windows y crear una imagen del sistema junto a un disco de reparación.
  • En soluciones de terceros, crear un USB de emergencia WinPE capaz de arrancar el PC y restaurar una imagen completa del disco o de la partición del sistema.
  • Programar copias periódicas de tus archivos personales y configuraciones críticas en un disco externo que no esté siempre conectado, para evitar que un fallo de hardware o un malware lo afecte todo.

La idea es sencilla: si algún día otra actualización mayor deja otra vez Windows 11 sin arrancar, puedas enchufar tu medio de rescate, restaurar la imagen y volver al punto exacto donde estabas sin dramas.

Cuando Windows 11 se queda atrapado tras una actualización importante y parece que tu PC ha pasado a mejor vida, lo normal es entrar en pánico, pero casi siempre hay margen de maniobra: desde las herramientas automáticas de reparación y restauración, pasando por la desinstalación de parches conflictivos, el modo seguro, los comandos avanzados en WinRE y, si no hay más remedio, la reinstalación conservando datos o en limpio; dedicar un rato a seguir estos pasos de forma ordenada, junto con el hábito de hacer buenas copias de seguridad, suele marcar la diferencia entre una tarde de susto controlado y un desastre irreversible.

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