Guía completa para configurar la pantalla táctil en KDE Plasma

Última actualización: 28/01/2026
Autor: Isaac
  • KDE Plasma ofrece modo táctil nativo, gestos desde los bordes y una Vista general que facilitan el uso del escritorio con los dedos.
  • Herramientas como touchegg, Touché y kwin-gestures permiten crear gestos avanzados en X11 y Wayland para controlar ventanas y volumen.
  • Plasma 6.3 mejora el escalado fraccional, el color, la gestión de dispositivos de entrada y optimiza widgets y notificaciones para equipos táctiles.
  • Combinando teclado en pantalla, ajustes de panel, escalado y libinput es posible lograr una experiencia táctil muy cercana a GNOME o Windows.

Configuración pantalla táctil en KDE Plasma

Si llevas tiempo peleándote con tu portátil o tableta para conseguir una experiencia fluida con pantalla táctil en KDE Plasma, no eres la única persona. Entre distribuciones, versiones de Plasma, X11, Wayland, drivers y herramientas de gestos, es normal acabar un poco perdido. La buena noticia es que hoy en día, con Plasma 5 maduro y Plasma 6 en plena forma, se puede lograr algo muy cercano a lo que ofrece Windows o GNOME si se sabe por dónde empezar.

En las siguientes líneas te voy a contar, con calma y paso a paso, cómo dejar tu equipo con Plasma listo para usarse solo con los dedos: gestos, teclado en pantalla, escalado, modo táctil automático, configuración avanzada con libinput y KWin, mejoras específicas de Plasma 6.3 y hasta cómo lidiar con bugs típicos de touchpad y pantallas táctiles. Todo explicado en español de España y con un tono lo más práctico y natural posible.

Plasma como escritorio táctil: contexto y diferencias frente a GNOME y Windows

KDE Plasma ha pasado de ser “el escritorio de ratón y teclado” a tener un soporte táctil bastante sólido, especialmente desde Plasma 5.24, 5.25 y toda la rama 6.x. Aunque GNOME sigue siendo la referencia en Linux cuando pensamos en tablets y convertibles, Plasma se ha puesto al día con una combinación de modo táctil, gestos, paneles adaptados y mejoras en KWin.

Muchos usuarios que venían de GNOME destacan que allí funciona bastante bien desde el minuto uno: rotación automática de pantalla, presión prolongada para clic derecho, gestos multitáctiles, overview muy usable con dedos… y que Windows, aun así, sigue teniendo una integración táctil más pulida, especialmente en dispositivos como Surface.

En Plasma 5 la experiencia táctil era ya aceptable si se invertía tiempo en configurarla: añadir herramientas como touchegg, Touché, Onboard y activar gestos personalizados. Con Plasma 6 y, en particular con Plasma 6.3, el escritorio da un salto más: se mejoran el escalado, el renderizado, la gestión de dispositivos de entrada y el modo táctil, lo que reduce la necesidad de apaños externos.

No obstante, hay que tener en cuenta el hardware. Equipos como algunas tabletas Lenovo o convertibles Yoga suelen ir muy bien con Linux, mientras que ciertos modelos Surface siguen siendo un dolor: drivers poco maduros, kernels parcheados y comportamiento impredecible (pantalla táctil no funciona). Antes de meterte a fondo a configurar, conviene asumir que el resultado puede variar mucho según el dispositivo.

Entorno KDE Plasma con pantalla táctil

Activar y aprovechar el modo táctil nativo de KDE Plasma

Una de las claves para que Plasma sea cómodo con los dedos es su modo táctil integrado en el propio entorno de escritorio. No es un añadido extraño, sino una forma de adaptar tamaño, espaciado y algunos comportamientos cuando detecta que estás usando la pantalla táctil como principal método de entrada.

En muchos convertibles, Plasma es capaz de activar el modo táctil de forma automática: por ejemplo, cuando giras la pantalla 360°, cuando desacoplas un teclado o cuando cambias de modo portátil a tableta. También puedes habilitarlo de forma manual desde las preferencias del sistema, por si quieres forzar ese modo aunque tengas el teclado conectado.

Al entrar en modo táctil, la interfaz se hace más “toqueteable”: el Gestor de tareas y la bandeja del sistema aumentan de tamaño para que sea más fácil dar a los iconos, y las barras de título de las aplicaciones KDE se vuelven más altas, con más área de toque para mover, maximizar o cerrar ventanas con el dedo sin frustración.

Además, los menús contextuales se redimensionan para ofrecer más altura en cada elemento, lo que mejora muchísimo la precisión al seleccionar una opción concreta con la yema. Este ajuste, que parece un detalle menor, marca mucha diferencia cuando estás trabajando sin ratón.

Por si fuera poco, Plasma permite ajustar el tamaño de los iconos incluso cuando el modo táctil está desactivado. Así puedes encontrar un punto intermedio entre uso con ratón y comodidad táctil, especialmente útil si eres de los que alternan constantemente entre teclado, touchpad y pantalla.

Gestos de pantalla táctil y touchpad en KDE Plasma

Uno de los aspectos que más se están puliendo en Plasma es la navegación del escritorio mediante gestos, tanto en panel táctil como en la propia pantalla. A partir de Plasma 5.25 se introduce una “Vista general” muy visual y gestos desde bordes que recuerdan bastante a GNOME o a lo que vemos en tablets modernas.

La Vista general de Plasma muestra todas las ventanas abiertas junto con los escritorios virtuales en una sola pantalla. Desde ahí puedes cambiar entre apps, buscar con KRunner o el lanzador de aplicaciones, e incluso añadir, renombrar y eliminar escritorios virtuales de forma rápida.

En la pantalla táctil puedes configurar deslizamientos desde los bordes: por ejemplo, arrastrar desde la parte superior para abrir la Vista general, usar otros bordes para Mostrar escritorio, activar la cuadrícula de escritorios o el efecto Presentar ventanas. Estos gestos siguen el dedo de forma bastante natural, ofreciendo una sensación fluida muy parecida a la de iPadOS o GNOME.

En el touchpad también hay soporte de gestos, especialmente bajo Wayland. Aquí entran en juego tanto las capacidades nativas de KWin como herramientas externas, dependiendo de la versión de Plasma y de si usas X11 o Wayland. Sobre X11, durante mucho tiempo la referencia ha sido touchegg, mientras que en Wayland están apareciendo soluciones como kwin-gestures.

Usuarios que han probado Plasma con pantallas táctiles destacan que, en las últimas versiones, la experiencia con la Vista general activada por gestos “no tiene mucho que envidiar a iPadOS”, siempre con la salvedad de que el resultado depende del hardware y del estado de los drivers en cada distro.

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Configurar Gestos: touchegg, Touché y kwin-gestures

En X11, una de las formas más sencillas de conseguir gestos avanzados tanto para pantalla táctil como para touchpad es instalar touchegg, un reconocedor de gestos multitáctiles muy completo. Suele distribuirse en paquetes .deb (por ejemplo, AMD64.deb en sistemas basados en Debian/Ubuntu), y permite detectar deslizamientos, pellizcos y otros gestos con varios dedos.

Sobre ese motor se apoya Touché, una interfaz gráfica para gestionar de forma visual los gestos de touchegg. Lo más cómodo es instalarla desde Flathub: allí encontrarás un flatpak listo para usar y una guía rápida. En distribuciones como Kubuntu 20.04, conviene añadir también el repositorio recomendado para asegurarte de disponer de la última versión de flatpak antes de instalar Touché.

Una vez instalados touchegg y Touché, puedes crear perfiles de gestos: desplazamientos de tres o cuatro dedos, pellizcos de zoom, etc., y asignarles combinaciones de teclas, comandos o acciones de ventana. Es una forma muy flexible de adaptar el escritorio a tu manera de trabajar.

En Wayland la cosa cambia, porque touchegg está muy orientado a X11. Usuarios que han migrado a Wayland desde X11 (por problemas con suspensión, apagado de tapa, pantallas negras al volver del reposo, etc.) se han encontrado sin esta herramienta y han tenido que buscar alternativas específicas para KWin.

Ahí brilla kwin-gestures, una solución pensada precisamente para Wayland y Plasma que se integra de forma muy limpia con el gestor de ventanas. Está muy bien documentada y permite definir gestos con tres o cuatro dedos en el touchpad, con acciones personalizadas para volumen, gestión de ventanas y mucho más.

Ejemplo real de configuración avanzada con kwin-gestures

Un caso práctico: un usuario con Wayland, Plasma y kwin-gestures configuró su touchpad para que deslizamientos y pellizcos con diferentes números de dedos controlasen volumen, maximizar, minimizar y cerrar ventanas. Todo ello gracias a una sencilla sintaxis de configuración.

Por ejemplo, con tres dedos se definió un gesto de swipe hacia la izquierda para enviar Alt+Izquierda (navegación atrás global) y, hacia la derecha, Alt+Derecha (adelante). De esta forma se podía avanzar y retroceder en el navegador o en gestores de archivos simplemente deslizando.

El mismo usuario definió un gesto de swipe vertical con tres dedos, con comportamiento continuo: al deslizar hacia arriba se lanzaba periódicamente Shift+Subir volumen, y hacia abajo Shift+Bajar volumen. El resultado en vídeo mostraba un ajuste de volumen muy suave y responsivo, ideal para multimedia.

Con cuatro dedos, deslizando hacia arriba se asignó el atajo de «Maximizar ventana» de KWin, mientras que un pellizco hacia dentro con tres dedos hacía «Minimizar ventana» y, con cuatro dedos, «Cerrar ventana». Gracias a los atajos de KWin y la integración de kwin-gestures, todo se sentía natural y muy personalizable.

Esta combinación de gestos definidos a bajo nivel y acciones de ventana de Plasma permite acercarse mucho a la fluidez de GNOME o incluso de algunos gestos de macOS, pero adaptados al gusto de cada usuario. Es ideal para quien quiere exprimir el touchpad al máximo en un portátil sin depender tanto del ratón.

Teclado en pantalla y entrada táctil: Onboard y ajustes prácticos

Si quieres usar Plasma solo con los dedos, necesitas un teclado en pantalla fiable y flexible. Una opción veterana y muy extendida es Onboard, que se integra bien con la mayoría de escritoros Linux, incluido KDE.

En distribuciones basadas en Debian/Ubuntu basta con ejecutar algo tan sencillo como sudo apt install onboard. Una vez instalado, Onboard suele crear un acceso directo a su configuración, pero lo ideal no es entrar desde ahí, sino desde su icono en la bandeja del sistema.

La recomendación práctica es iniciar Onboard y, desde su icono en la barra (clic derecho), acceder a las preferencias avanzadas para ajustar tamaño, disposición y comportamiento. Muchos usuarios encuentran muy útil habilitar un pequeño icono flotante que aparece cuando cierran el teclado, normalmente en la parte inferior derecha de la pantalla.

Ese botón flotante permite recuperar el teclado en pantalla en cualquier momento sin tener que ir a menús ni paneles, lo que encaja perfectamente con un flujo 100 % táctil. Además, puedes jugar con temas y niveles de transparencia para que el teclado no estorbe demasiado el contenido.

Si combinas Onboard con el modo táctil de Plasma y un buen escalado de pantalla, tendrás una sensación bastante cercana a la de un tablet Android o iPad en lo que a escritura se refiere, salvando las distancias con la integración a bajo nivel que tienen esos sistemas.

Hacer la interfaz más táctil: panel, escalado y menú de aplicaciones

Otro truco importante para una buena experiencia táctil en KDE Plasma es dedicar unos minutos a adaptar el panel, la escala de pantalla y el menú de aplicaciones a tu resolución y a tus dedos. De nada sirve tener gestos si los botones son minúsculos.

En equipos con resoluciones altas y pantallas pequeñas, muchas personas acaban usando un escalado de alrededor de 150 % en la configuración de pantalla del sistema. Este ajuste hace que textos, iconos y controles sean más grandes y cómodos de pulsar, sin que la imagen se vea ridículamente grande.

Además, en Plasma puedes hacer clic derecho sobre el panel inferior y entrar a “Editar panel” para cambiar la altura del panel a tu gusto. Subir un poco la altura hace que el área de los iconos y botones del gestor de tareas sea mucho más fácil de tocar con precisión.

En cuanto al menú, si haces clic derecho en el botón del lanzador de aplicaciones (la clásica “K” o icono equivalente, abajo a la izquierda) tendrás la opción de “Mostrar alternativas”. Ahí puedes escoger un panel de aplicaciones más amigable para el tacto, con iconos grandes y rejillas que se llevan mejor con los dedos que el menú clásico orientado a ratón.

Combinando estos pequeños cambios obtienes un escritorio donde los elementos clave son más grandes, están mejor espaciados y resultan mucho más cómodos de usar en modo tableta o híbrido, sin renunciar a la productividad habitual de un escritorio completo.

Firefox, desplazamiento táctil y XInput2

Un detalle que a menudo pasa desapercibido es que algunos navegadores, como Firefox, necesitan un pequeño ajuste para aprovechar bien la entrada táctil y el desplazamiento fluido en entornos Linux, especialmente en configuraciones X11.

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Para mejorar el comportamiento táctil en Firefox se puede editar el archivo /etc/security/pam_env.conf con permisos de administrador (por ejemplo, con sudo nano) y añadir al final una línea como:

MOZ_USE_XINPUT2 DEFAULT=1

Tras guardar los cambios y reiniciar sesión, Firefox utilizará XInput2, lo que se traduce en una mejor integración con eventos táctiles, desplazamiento y gestos básicos. Si lo prefieres, también puedes optar por Chrome o navegadores basados en Chromium, que en algunas distros se comportan de forma más predecible con pantallas táctiles.

Sea cual sea tu navegador de referencia, merece la pena comprobar en sus preferencias o flags si hay opciones relacionadas con input táctil, smooth scrolling o soporte experimental, ya que algunos ajustes marcan diferencia a la hora de navegar usando solo los dedos.

Plasma 5.25: overview, gestos desde bordes y mejoras visuales

La llegada de KDE Plasma 5.25 supuso un punto de inflexión en la navegación por espacios de trabajo mediante efectos visuales avanzados y gestos integrados. Muchas de las mejoras que hoy damos por sentadas se introdujeron o pulieron en esa versión.

El nuevo efecto de Vista general no solo mostraba las ventanas abiertas y los escritorios virtuales, sino que además permitía buscar directamente aplicaciones, documentos y pestañas del navegador aprovechando KRunner y el lanzador de aplicaciones. Todo ello, accesible también con gestos de pantalla táctil.

Con 5.25 se consolidó también la opción de configurar deslizamientos desde los bordes de la pantalla táctil para invocar Vista general, la cuadrícula de escritorio, el efecto Presentar ventanas o Mostrar escritorio, con animaciones que acompañaban el movimiento del dedo.

En el plano visual se mejoró notablemente la gestión del color: se introdujo la presentación de fondos de pantalla que actualiza dinámicamente el color de acento, y se permitió teñir todos los colores del esquema usando ese color de acento, con control sobre la intensidad del tinte para que no resulte exagerado.

También se añadió la posibilidad de usar el color de acento en la barra de título o área de cabecera de las ventanas, así como efectos de mezcla que animan suavemente el cambio de esquemas de color. Todo ello contribuye a una experiencia de escritorio más coherente y moderna, también cuando se usa en modo táctil.

Rendimiento, correcciones y pulido continuo en Plasma 5.x

Mientras se trabajaba en los gestos y en la experiencia táctil, los desarrolladores de KDE han ido cerrando también montones de errores y pequeños fallos de usabilidad que, en el día a día, terminan marcando la diferencia entre algo “usable” y algo realmente agradable.

Entre las correcciones destacadas están arreglos para que la sesión en Plasma no se vuelva más lenta cuantos más fondos de pantalla añadas, o para evitar que un panel se quedase atascado en el centro de la pantalla al arrastrarlo desde un borde hacia otro.

Se han corregido problemas como el clic desalineado al usar la sesión Wayland en máquinas virtuales, se ha mejorado el funcionamiento de las pantallas de arranque múltiples en Preferencias del sistema, y los diálogos «Obtener una nueva » volvieron a funcionar correctamente incluso en idiomas distintos del inglés.

Pequeños detalles de interfaz, como mostrar iconos en los menús Atrás/Adelante de Dolphin, mantener siempre visible la barra de uso de disco o evitar que se corte el texto en el deslizador de perfiles de energía cuando se usan idiomas con palabras muy largas, han sido pulidos versión tras versión.

Este trabajo constante en el «fondo» sostiene la experiencia táctil: menos bugs, efectos más fluidos y herramientas más coherentes se traducen en un entorno que responde mejor cuando interactúas con él desde una pantalla táctil o un touchpad con gestos complejos.

Salto a Plasma 6 y 6.3: escalado fraccional, color y mejor hardware

Con Plasma 6 y especialmente con KDE Plasma 6.3, el escritorio entra en una nueva etapa pensada para monitores de alta resolución, escalado fraccional y una integración más madura con Wayland, todo lo cual beneficia directamente a los dispositivos táctiles modernos.

En KWin se ha rediseñado el soporte de escalado fraccional: ahora es posible disfrutar de una visualización más nítida ajustando escalas que no sean múltiplos exactos de 100 %, manteniendo una alineación más fina con la cuadrícula de píxeles. Esto ayuda enormemente a que textos y elementos UI se vean claros en pantallas densas.

El modo Luz nocturna ha ganado precisión en el color, pudiendo prescindir en muchos casos de perfiles ICC. Una nueva configuración en KWin permite ajustar con mayor exactitud la reproducción de colores y añade transparencias sutiles en widgets y ventanas emergentes, dando un toque moderno sin romper la legibilidad.

En la interfaz, el widget del Administrador de tareas puede ahora mostrar información textual adicional cuando se desactivan miniaturas, de forma que sigues teniendo contexto sobre las aplicaciones abiertas. Este tipo de detalle es útil cuando trabajas en pantallas pequeñas en modo táctil, donde no siempre hay espacio para previews grandes.

Otra mejora muy práctica para portátiles es la función que desactiva automáticamente el panel táctil al conectar un ratón. Aunque no es estrictamente táctil de pantalla, mejora mucho la experiencia de entrada, especialmente si alternas entre usar el equipo en modo escritorio y modo portátil/tableta.

Tabletas gráficas, dispositivos y ajustes finos de entrada

Plasma 6.3 también trae cambios importantes en la configuración de dispositivos como tabletas gráficas y lápices, que comparten muchas necesidades con pantallas táctiles avanzadas: precisión, presión, inclinación, zonas activas, etc.

La página de configuración de tabletas se reorganiza en tres pestañas independientes, facilitando gestionar los diferentes aspectos de cada dispositivo. Durante la prueba del lápiz se muestra información en tiempo real sobre inclinación y presión, lo que ayuda a ajustar con precisión el rango de sensibilidad que quieres utilizar.

Se añade además la posibilidad de mapear toda la superficie de la tableta a la pantalla, así como de definir rangos de presión que ignoren toques demasiado suaves o excesivamente fuertes. Este nivel de control es clave para quien quiere trabajar con dibujo o edición en un entorno Plasma con entrada táctil combinada.

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En conectividad, la configuración del punto de acceso Wi-Fi ahora incluye la opción de generar contraseñas aleatorias, aumentando la seguridad de forma sencilla. Y el menú principal de las preferencias ha sido reorganizado, creando una nueva categoría de “Ayuda” y fusionando “Configuración” con “Sistema” para facilitar la navegación.

En el gestor de archivos, al arrastrar un archivo desde una ventana parcialmente cubierta, se ha corregido un comportamiento molesto: la ventana de origen ya no salta automáticamente al frente, evitando que tapes el destino. Además, se añade un botón en el menú contextual para ir directo al archivo objetivo de un enlace simbólico.

Kickoff, notificaciones y widgets más inteligentes

El lanzador de aplicaciones Kickoff también ha recibido un repaso: el cambio de categorías ahora requiere un clic explícito, mejorando la precisión en pantallas táctiles, aunque puedes volver al comportamiento anterior si lo prefieres. Mediante KMenuEdit es posible desactivar iconos simbólicos y editar archivos .desktop directamente desde “Editar aplicación…”.

El widget del reloj se ha vuelto más útil mostrando todos los eventos programados del día en lugar de solo los cinco primeros, algo muy práctico cuando usas el dispositivo como centro de productividad o agenda móvil.

El sistema de notificaciones se ha refinado para que, al salir del modo “No molestar”, no te encuentres con una avalancha de notificaciones antiguas desplegadas, sino con un resumen en forma de contador de notificaciones perdidas. Así puedes recuperar el control visual sin que el sistema te abrumes.

El Widget Explorer permite ahora eliminar de forma masiva todas las instancias de un widget, incluso aquellas huérfanas o ligadas a pantallas deshabilitadas. Esto hace mucho más sencillo limpiar configuraciones antiguas cuando cambias de monitor, algo muy típico en escenarios portátiles/tablet.

Por otra parte, cuando inicias aplicaciones que tienen permiso para capturar dispositivos de entrada y pantalla, Plasma te muestra una notificación con consejos sobre cómo desactivar esa captura y recuperar el control total, una función muy importante en términos de seguridad y privacidad.

Energía, monitor del sistema y Discover en entornos táctiles

El widget de «Energía y batería» también se ha vuelto más listo: ahora avisa de forma más precisa sobre la baja carga de auriculares inalámbricos y representa mejor el estado de la batería. En el uso diario con dispositivos móviles y convertibles, estos avisos ayudan bastante.

La aplicación Monitor del Sistema mejora la precisión al medir la carga de CPU, al tiempo que reduce su propio consumo de recursos, algo crítico si la usas en portátiles que funcionan frecuentemente a batería. Además, en FreeBSD se añade soporte para recopilar estadísticas de GPU, y el Centro de Información muestra datos adicionales sobre todas las GPUs y ciclos de carga de la batería.

En KWin se introduce una opción para desactivar temporalmente reglas de redefinición de atributos de ventanas, útil para depurar comportamientos raros con ciertas aplicaciones o en configuraciones multimonitor complejas.

La gestión del portapapeles se ha afinado para consumir menos memoria al almacenar historiales largos, y se añade un servicio que detecta cuándo el kernel mata una aplicación por falta de memoria, informándote de lo ocurrido en lugar de que parezca un simple cuelgue misterioso.

Discover, el centro de software de KDE, se adapta mejor a pantallas grandes limitando el layout a dos columnas, lo que mejora la legibilidad y la organización visual. Esto también se agradece al usarlo en modo táctil, donde los listados y tarjetas de apps deben ser fáciles de pulsar sin hacer zoom constante.

Problemas típicos con touchpad y libinput en Plasma y Wayland

A pesar de todas estas mejoras, es normal encontrarse con problemas concretos de touchpad o pantalla táctil dependiendo del hardware. Un ejemplo real: en Arch Linux con Plasma y sesión Wayland, un usuario se encontró con que la página de configuración de touchpad en Preferencias del sistema aparecía completamente en blanco.

El dispositivo, un touchpad HTIX5288, aparecía correctamente en libinput list-devices, con información sobre tamaño, capacidades (puntero, gesto), opciones como toque-para-hacer-clic, arrastre, desplazamiento de dos dedos, clickfinger, desactivar al escribir, etc. Además, libinput avisaba de un “kernel bug: clickpad advertising right button”, enlazando a una documentación que en esa versión estaba caída.

En este caso concreto, desarrolladores de KDE señalaron que se trataba de un error conocido en el módulo de configuración del panel táctil. Mientras se preparaba la corrección, una solución temporal fue acceder al módulo de forma directa ejecutando en un terminal:

kcmshell6 kcm_touchpad

Esto abría la configuración específica del touchpad incluso aunque desde la ruta habitual (Preferencias > Ratón y touchpad > Touchpad) se mostrase una página blanca. En otros escenarios, puede ser necesario ajustar parámetros en libinput o en la configuración del kernel si el hardware tiene un comportamiento peculiar.

En general, si no consigues ajustar tu panel táctil a través de la interfaz de KDE, la ruta técnica pasa por revisar la salida completa de libinput, consultar documentación del modelo concreto y guías sobre pantalla táctil no funciona, y, en última instancia, jugar con opciones de arranque del kernel, quirks o reglas de udev para corregir el comportamiento del dispositivo.

Con todo este panorama, KDE Plasma se ha convertido en una opción muy seria para quienes quieren un escritorio potente y flexible que también responda bien al dedo: modo táctil nativo, gestos desde bordes, kwin-gestures en Wayland, integración con Onboard, escalado fraccional en 6.3, numerosas correcciones y un ecosistema activo hacen posible trabajar en portátiles convertibles y tablets Linux con bastante comodidad, siempre que el hardware acompañe y dediques un rato a afinar la configuración inicial.

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