- Clawbot es el robot base del ecosistema VEX EDR, diseñado para aprender robótica con un chasis con ruedas y brazo con garra.
- El kit VEX Clawbot incluye unas 300 piezas, cuatro motores, metal estructural, ruedas, engranajes y sujetadores, pero no incorpora sistema de control.
- Este robot se usa masivamente en educación y competiciones para trabajar mecánica, programación y trabajo en equipo a partir de un diseño estándar y modificable.
- El término también aparece en contextos de ficción y teorías de fans, asociado a robots tipo chica, reliquias y control de cuerpos con fuertes implicaciones narrativas.

Si has oído hablar de Clawbot y no tienes muy claro qué es, es normal que estés un poco perdido, porque el término se usa en contextos bastante distintos. Por un lado tenemos al Clawbot como robot educativo dentro del ecosistema VEX, muy popular en aulas y competiciones de robótica; por otro, aparece la palabra relacionada con teorías y debates de fans en torno a tramas de anime y ciencia ficción, donde se habla de robots tipo chica, reliquias, fuentes de energía y control de cuerpos. Todo esto puede sonar un poco a mezcla extraña, pero tiene sentido si lo organizamos bien.
A lo largo de este artículo vas a encontrar una explicación detallada y con calma sobre qué es Clawbot, cómo es el kit VEX Clawbot, qué incluye, para qué sirve y por qué es tan usado, conectándolo además con el contexto más friki que aparece en algunas conversaciones online, donde se especula sobre robots, incineradores, personajes atrapados y control mental. La idea es que, al terminar de leer, tengas una visión clara de la parte técnica, educativa y también narrativa asociada a Clawbot, contada en un tono cercano, sin tecnicismos innecesarios pero con toda la chicha.
Qué es exactamente Clawbot
Clawbot, en su uso más habitual dentro de la robótica educativa, es el nombre de un robot de referencia del sistema VEX EDR (actualmente conocido como VEX V5 en muchas gamas). Se trata de un robot con una estructura básica tipo chasis con ruedas y un brazo con garra, diseñado para que cualquier persona que empiece en robótica -desde estudiantes de secundaria hasta adultos curiosos- pueda montar, entender y programar su primer robot con cierta complejidad, pero sin morir en el intento.
Cuando se habla del VEX Clawbot Kit, se hace referencia a un conjunto de piezas que incluye todo lo necesario para construir este robot base a nivel mecánico. Es el robot “oficial” que se propone como punto de partida en todos los kits de VEX EDR, porque está pensado como plataforma de aprendizaje: montar el chasis, identificar los motores, entender cómo funcionan las ruedas, trabajar con engranajes y, sobre todo, aprender cómo se controla una garra robótica que puede agarrar y soltar objetos.
Aunque en muchos foros se mezcla el término Clawbot con otros robots de ficción, el uso más sólido y estándar es este: un robot educativo con garra, modular, extensible y muy usado en competiciones de aula y de ligas de robótica. Gracias a esa fama, es habitual encontrar tutoriales, modificaciones, estrategias de competición y un montón de proyectos basados en Clawbot, desde simples pruebas de movimiento hasta robots que compiten recogiendo objetos, apilando piezas o realizando tareas semi-automatizadas.
En paralelo, la palabra “Clawbot” se cruza con debates de fans en comunidades online donde se citan elementos como reliquias inexistentes en ciertos niveles, robots humanoides, modos berserker y fuentes de energía oscuras. Aunque ahí no se habla del kit VEX como tal, sí se juega con la idea de un robot equipado con un sistema de agarre y capacidades especiales, que puede ser capturado, desguazado o usado como fuente de energía por otros personajes. Esta parte más narrativa ayuda a entender cómo, en el imaginario colectivo, un “claw bot” es un robot asociado tanto a la fuerza mecánica de la garra como a un trasfondo más siniestro o misterioso.

Contexto narrativo: robots, reliquias y control de cuerpos
En algunas discusiones de fans se menciona un “robot tipo chica” que aparece en niveles l6-l5 y que, en cierto momento de la historia, deja de verse. A partir de ahí se abre la teoría de que ese robot podría haber sido capturado por un personaje llamado Bondrewd (a quien a menudo se alude simplemente como Bond o papá Bond), conocido por sus experimentos extremos con reliquias y tecnología. La idea es que ese robot acabe sirviendo como fuente de componentes o incluso como energía para otros artefactos.
En ese marco argumental se menciona un incinerador-sparagmos, descrito como una reliquia que ni siquiera existe oficialmente en el nivel l5, pero que de algún modo Bondrewd consigue. Algunos fans plantean que este incinerador podría estar vinculado al propio robot tipo chica, que habría sido desmontado o “reciclado” para alimentar el dispositivo. La especulación gira en torno a que el cuerpo principal del robot actuara como una especie de batería o motor central para una instalación llamada Idofront.
Durante el llamado arco de Ido, entra en juego Reg, un personaje que utiliza una energía oscura o combustible especial. En el momento en que consume esa energía, entra en un modo agresivo, casi berserker, con un odio muy marcado hacia Bondrewd. En los debates de la comunidad se sugiere que, en ese momento, no es simplemente Reg el que está actuando, sino que parece como si “una persona dentro de él” se hiciera temporalmente con el control del cuerpo, aprovechando el poder del incinerador.
Esta idea lleva a una teoría llamativa: que la conciencia o voluntad de la chica-robot capturada estuviera de algún modo atrapada en el sistema de energía o en el incinerador, y que, cuando Reg absorbe ese poder, esa entidad aproveche la ocasión para tratar de atacar, aunque sea indirectamente, al responsable de su cautiverio. Se especula con que el objetivo real podría ser dañar la base, el dispositivo de restricción o el “lugar” asociado a Bondrewd, usando el cuerpo de Reg como vehículo temporal.
A partir de ahí surge una pregunta recurrente en los foros: ¿es posible que en el futuro volvamos a encontrar a esa “ella” liberada? Es decir, que la chica-robot, o su conciencia, consiga separarse por fin del sistema de contención y reaparezca como personaje relevante. Buena parte del interés en esta teoría se debe a que todo apunta a que no era un personaje cualquiera, sino alguien clave en la trama, cuyo destino aún está envuelto en misterio.
El kit VEX Clawbot como robot de iniciación
Dejando a un lado la parte más de ficción, cuando hablamos del kit VEX Clawbot nos referimos al robot de cimentación para todo el ecosistema de robots VEX EDR. Esto significa que es el modelo que se propone como base sobre la cual aprender los fundamentos de la robótica: estructura, mecánica, motores, transmisión de movimiento y, más adelante, programación y control.
Dentro de cada kit general de VEX EDR, el Clawbot aparece como el robot estándar que se puede montar siguiendo unas instrucciones paso a paso muy detalladas. Estas instrucciones están pensadas para que incluso quien nunca ha tocado un destornillador pueda seguirlas sin demasiata frustración. A lo largo del montaje se van introduciendo conceptos como el uso de metal estructural (perfiles, placas y piezas en forma de L o C), la disposición de los motores y la colocación de ruedas y engranajes para transmitir la fuerza donde hace falta.
El Clawbot está concebido como un robot de tipo “caja de herramientas educativa”: además de aprender a montarlo, el usuario se familiariza con cómo se fijan las piezas mediante tornillos, tuercas y otros sujetadores. Esta parte, que puede parecer un poco repetitiva, es básica para introducir a los estudiantes en la importancia de una buena construcción mecánica, que evite holguras, deformaciones y fallos durante el movimiento o al agarrar objetos con la garra.
Con un Clawbot se cubre el ciclo completo de un proyecto de robótica formativo: desde el montaje físico del chasis y el brazo, pasando por el cableado de los motores, hasta la programación básica de movimientos, giros, apertura y cierre de la garra. Para muchos equipos de competición escolares, este robot es la primera toma de contacto antes de pasar a diseños más personalizados y complejos.
Otro motivo por el que el Clawbot se ha convertido en el estándar de VEX es que permite enseñar lo que se conoce como iteración del diseño: una vez tienes el modelo base, puedes modificarlo a tu gusto, cambiando la posición del brazo, añadiendo sensores, reforzando partes de la estructura o variando el sistema de engranajes para priorizar velocidad o fuerza. Esa capacidad de personalización engancha mucho a los estudiantes que quieren llevar su robot “un paso más allá”.
Componentes principales del kit VEX Clawbot
El kit VEX Clawbot destaca por venir con un conjunto de aproximadamente 300 piezas, suficientes para montar el robot base y dejar un margen amplio para ajustes y pequeñas modificaciones. Esa cifra incluye tanto las piezas estructurales metálicas como tornillería, ruedas, engranajes y diversos elementos de unión, de modo que el usuario no se queda corto a la hora de experimentar.
Entre los componentes más importantes se incluyen cuatro motores, que son los responsables de proporcionar la energía mecánica al robot. Normalmente se destinan dos de ellos a la tracción (movimiento de las ruedas) y el resto al accionamiento del brazo y de la garra. Esta configuración de cuatro motores permite trabajar con conceptos como tracción diferencial (hacer girar el robot variando la velocidad de un lado y de otro) y control de diferentes grados de libertad en el brazo.
El apartado de estructura lo forman múltiples piezas de metal estructural en distintos tamaños y formas. Este tipo de perfiles perforados facilita que se puedan montar desde chasis compactos hasta brazos más largos, simplemente eligiendo agujeros y combinaciones distintas. Gracias a esta flexibilidad, el Clawbot no es un robot “cerrado”, sino una propuesta de diseño que se puede adaptar fácilmente a diferentes misiones o pruebas.
En cuanto a la transmisión, el kit incluye ruedas y engranajes. Las ruedas son las responsables del desplazamiento del robot por el suelo, y se pueden combinar con distintas configuraciones de engranajes para jugar con la relación velocidad/par. Los engranajes también se emplean en el mecanismo del brazo y la garra, permitiendo amplificar la fuerza de los motores o conseguir movimientos más suaves y controlables.
Por último, no hay que olvidar los sujetadores y pequeños accesorios, como tornillos, tuercas, separadores y otros elementos de fijación. Aunque suelen pasar más desapercibidos, son los que garantizan que el robot quede firme y aguante sin problemas el uso continuado en el aula o en entrenamientos para competiciones de robótica.
Qué NO incluye el kit Clawbot y cómo completarlo
Un detalle clave que muchas veces se pasa por alto es que el kit VEX Clawbot no incorpora ningún sistema de control del robot. Es decir, en la caja encontrarás toda la parte mecánica y los motores, pero no tendrás la electrónica de control (cerebro, mando, baterías específicas y, según el sistema, receptores o controladores).
Esto significa que, para convertir el Clawbot en un robot plenamente funcional y programable, es necesario combinar el kit con un sistema de control VEX compatible. En la práctica, suele hacerse de dos formas: o bien se adquiere el sistema de control por separado y se integra en el robot, o bien se opta directamente por uno de los kits “Robot Starter” o “Classroom & Competition” que ya incluyen tanto el Clawbot como el cerebro, el mando y el resto de elementos electrónicos.
Esta separación tiene su lógica desde el punto de vista educativo y económico: por un lado, permite reutilizar un mismo sistema de control en diferentes robots, sin necesidad de comprarlo cada vez; por otro, ofrece flexibilidad a centros educativos y equipos, que pueden decidir en qué momento cambiar de generación de controladores o actualizar sus componentes sin tener que rehacer toda la parte mecánica.
En el aula, lo habitual es que el profesorado configure el entorno de trabajo combinando varios kits Clawbot con un número más limitado de controladores, organizando turnos o grupos para que cada equipo tenga sus momentos de montaje y práctica de programación. De este modo, se abarata el coste total sin renunciar a una experiencia completa de robótica.
Para quien trabaja de forma particular en casa, suele ser más recomendable apostar por un kit que incluya ya Clawbot + sistema de control + batería y cargador, porque simplifica mucho las cosas y evita tener que encajar piezas sueltas de diferentes orígenes. Una vez montado y con el sistema de control en marcha, el usuario puede empezar a programar movimientos, rutas, respuestas a sensores y tareas más avanzadas.
Usos educativos y en competición del Clawbot
El VEX Clawbot se ha consolidado como robot de referencia en entornos educativos y de competición por varias razones. La primera es que, al ser un diseño estándar, resulta mucho más sencillo compartir recursos: guías, actividades, plantillas de código, retos por niveles de dificultad y ejemplos de modificaciones se encuentran con facilidad, lo que ayuda tanto a docentes como a estudiantes a avanzar más rápido.
En el aula, el Clawbot se utiliza para trabajar competencias STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas). Montar el robot sirve para introducir conceptos de mecánica y diseño; cablearlo y conectarlo a un controlador permite hablar de electricidad y electrónica básica; programarlo abre la puerta a algoritmos, lógica y resolución de problemas; y todo ello se integra en actividades donde los alumnos tienen que colaborar, planificar y documentar su trabajo.
En el ámbito de la competición, el Clawbot suele ser el primer robot que construyen los equipos novatos para participar en ligas VEX. Aunque hay equipos más avanzados que desarrollan robots muy especializados, el Clawbot ofrece una base suficientemente sólida como para competir en pruebas sencillas de recogida y transporte de objetos, clasificación de piezas o cumplimiento de misiones determinadas en un campo de juego.
Una de las grandes ventajas del Clawbot en competiciones es que anima a los equipos a centrarse en la estrategia y la programación antes de lanzarse a rediseñar todo el robot. Al tener una referencia clara, pueden enfocarse en ajustar los recorridos, mejorar la precisión de los giros, optimizar la fuerza de la garra o decidir qué tareas resultan más rentables en cada partida, para luego, cuando dominen esto, plantearse modificaciones estructurales más complejas.
Además, el uso masivo del Clawbot crea una comunidad muy activa en la que se comparten soluciones creativas, mejoras y trucos: desde cómo evitar que el brazo se curve bajo carga hasta cómo configurar correctamente los motores para que el robot sea estable al acelerar o frenar. Todo esto lo convierte en una herramienta formativa muy potente, tanto dentro como fuera del aula.
Relación entre el Clawbot “real” y las versiones de ficción
Puede llamar la atención que el mismo término, Clawbot, aparezca en contextos tan diferentes como la robótica educativa y las tramas de animes o historias de ciencia ficción. Más allá de ser una coincidencia de nombre, hay ciertos puntos en común a nivel conceptual que ayudan a entender por qué esta palabra resulta tan sugerente.
En ambos casos, se trata de un robot con una capacidad de agarre o manipulación destacada, representada por la “claw” o garra. En la versión educativa, esto se traduce en un brazo mecánico con una pinza que recoge objetos; en la versión de ficción, puede aparecer como un robot antropomorfo o tipo chica con capacidades especiales, posiblemente reforzadas por reliquias o tecnología avanzada.
El vínculo con energías oscuras, reliquias y control de cuerpos en las historias de fans se puede leer, simbólicamente, como una exageración de lo que un robot puede hacer cuando se sale del mero aprendizaje: en lugar de limitarse a ejecutar órdenes sencillas, pasa a ser un recipiente para conciencias, emociones o voluntades ajenas, lo que abre la puerta a todo tipo de dilemas éticos y dramáticos.
Mientras que el Clawbot de VEX es una herramienta pedagógica que busca desarrollar habilidades técnicas y de trabajo en equipo, la versión de ficción funciona como un dispositivo narrativo para explorar temas como la identidad, la libertad o el sacrificio, especialmente cuando se plantea que el cuerpo de un robot pueda ser capturado, desmontado y usado en contra de su voluntad para alimentar otros sistemas, como el incinerador-sparagmos o la base de Idofront.
Este choque entre la realidad didáctica y la fantasía oscura demuestra hasta qué punto los robots con garras y brazos articulados forman parte ya del imaginario popular: desde la clase de tecnología, donde se aprende a montarlos, hasta los foros en los que se teorizan historias complejas y bastante más siniestras sobre su destino y su verdadero poder.
Con todo lo que hemos visto, Clawbot deja de ser solo un nombre llamativo para convertirse en un concepto con varias capas: en el plano práctico, es el robot base de VEX EDR, con unos 300 componentes, cuatro motores y una estructura metálica pensada para aprender robótica paso a paso, siempre que lo combinemos con un sistema de control adecuado; en el plano más narrativo, es el eco de tantas historias sobre robots capturados, reliquias imposibles y conciencias atrapadas que buscan un cuerpo desde el que recuperar su libertad. Esa mezcla entre herramienta educativa sólida y símbolo de algo más grande explica por qué, cuando alguien se pregunta qué es Clawbot, la respuesta tiene mucha más miga de la que parece a primera vista.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.