- Google permite en muchas cuentas cambiar la dirección principal @gmail.com sin perder datos, aunque la función se está desplegando de forma gradual y tiene límites.
- La antigua dirección se mantiene como alias, puedes iniciar sesión con ambas y tus archivos, correos y fotos siguen intactos tras el cambio.
- Si tu cuenta no tiene la opción, puedes recurrir a alternativas como crear un nuevo Gmail con reenvío, añadir alias o modificar solo el nombre visible.
- Antes de cambiar conviene hacer copia de seguridad y revisar servicios y apps vinculados, ya que algunos pueden requerir ajustes o tener restricciones.

Puede que lleves años usando la misma cuenta de Gmail y que, cada vez que la ves, pienses que ya no encaja contigo. Tal vez elegiste un apodo poco profesional, cambiaste de apellido, te abriste camino en otro sector o, simplemente, te cansaste de esa dirección que creaste cuando empezabas en Internet. La buena noticia es que hoy en día sí existen formas de cambiar la dirección de tu correo @gmail.com sin perder tus datos, aunque el proceso no es igual para todo el mundo.
En los últimos meses Google ha empezado a activar de forma gradual una función muy esperada: la posibilidad de modificar la dirección principal de tu Cuenta de Google que termina en @gmail.com sin tener que crear una cuenta nueva. Aun así, sigue habiendo limitaciones, escenarios en los que no aparece la opción y alternativas que conviene conocer (nueva cuenta, reenvío, alias, cambio de nombre visible, etc.). Vamos a verlo todo paso a paso, con detalle y en castellano de España, para que elijas la fórmula que mejor se adapte a tu caso.
Qué es exactamente la dirección de tu correo @gmail.com
Cuando hablamos de «dirección de Gmail» no nos referimos solo a algo que usas para mandar y recibir mensajes, sino a la credencial principal con la que entras en todos los servicios de Google: YouTube, Drive, Fotos, Calendar, tu Android, el Chromebook, etc. Esa dirección es el correo de tu Cuenta de Google y sirve para identificarte tú y para que otros sepan quién eres en el ecosistema de Google.
Esta dirección principal suele terminar en @gmail.com y, en algunos casos, en variantes como @gmail.es, aunque hoy la gran mayoría de cuentas de consumo usan el dominio @gmail.com. Es muy importante porque está asociada a tus archivos, tus copias de seguridad, tus suscripciones y a montones de servicios en los que inicias sesión con Google, tanto de la propia compañía como de terceros.
La Cuenta de Google, además del correo principal, te permite añadir otras direcciones de correo adicionales como correos de recuperación o alternativas. Esos correos extra no cambian tu dirección de Gmail, pero sí sirven, por ejemplo, para recuperar el acceso si olvidas la contraseña o para iniciar sesión con una dirección distinta, manteniendo todo en la misma cuenta.
Precisamente por todo lo que hay «colgado» de tu cuenta, durante años cambiar la dirección principal implicaba crear una cuenta nueva y moverlo todo a mano: correos, documentos, fotos, accesos a webs, etc. Era un proceso largo y bastante engorroso, así que mucha gente lo iba dejando… hasta que Google por fin ha empezado a habilitar una opción oficial de cambio directo en algunas cuentas.
Qué se puede y qué no se puede cambiar en Gmail
Lo primero que tienes que tener claro es que, aunque parezca un detalle menor, no es lo mismo cambiar el nombre que se muestra en tus correos que cambiar realmente la dirección @gmail.com. Son dos ajustes diferentes y no afectan del mismo modo a tu cuenta ni a tus datos.
Por un lado, puedes modificar tantas veces como quieras el nombre que aparece cuando envías un correo (por ejemplo, de «Pepito99» a «José Pérez»). Ese cambio solo afecta a cómo te ven tus destinatarios en la bandeja de entrada y no toca tu dirección real; seguirá siendo la misma, aunque el nombre visible sea otro.
Por otro lado está el cambio «gordo»: sustituir tu dirección actual de Gmail por otra nueva que también termine en @gmail.com. Esta función, que hasta hace nada era imposible para correos @gmail.com, se está desplegando de forma progresiva y, de momento, no está disponible para todo el mundo ni en todas las situaciones.
Además, hay que distinguir entre cuentas @gmail.com personales y cuentas gestionadas por empresas, colegios u organizaciones. Si tu usuario forma parte de un dominio corporativo (por ejemplo, G Suite / Google Workspace de una compañía), las normas cambian: lo normal es que tengas que pedir el cambio al administrador, y muchas veces ni siquiera es posible renombrar la dirección a tu antojo.
Google activa la opción oficial de cambiar tu dirección @gmail.com
Google ha comunicado en sus páginas de ayuda que está poniendo en marcha, a escala global, la opción de cambiar la dirección de correo electrónico de las cuentas que terminan en @gmail.com sin necesidad de crear una nueva cuenta. Se trata de una función que durante años solo estaba disponible para usuarios que usaban correos externos (tipo Outlook o Yahoo) como correo principal de la cuenta de Google.
El cambio se está distribuyendo de manera gradual y por fases. Eso significa que puede que en tu cuenta veas ya la opción «Cambiar el correo de la cuenta de Google» y que otra persona cercana, con Gmail también, todavía no la tenga disponible. No es un error, es que el despliegue no llega a todos a la vez y Google no suele dar fechas concretas para cada región.
Esta nueva función permite modificar solo la parte del nombre de usuario que va antes de @gmail.com, manteniendo el dominio. Es decir, puedes pasar de a , siempre que el nuevo nombre no esté cogido por otra persona o no haya sido usado en el pasado por otra cuenta que fue eliminada.
Uno de los puntos claves que Google destaca es que, tras el cambio, tu dirección antigua de Gmail no se pierde ni desaparece. Pasa a convertirse en una dirección alternativa (alias) de la misma cuenta, de forma que seguirás pudiendo iniciar sesión con ella y los correos que te envíen a esa dirección llegarán igualmente a tu bandeja de entrada.
Paso 1: comprobar si puedes cambiar tu dirección de Gmail desde tu cuenta
Antes de emocionarte pensando en el nuevo nombre perfecto, es imprescindible comprobar si tu cuenta muestra o no la opción oficial de cambio. Este es el primer filtro y, para mucha gente, el punto donde se descubre que en su caso todavía no está disponible.
Para hacer la comprobación debes ir, desde el navegador de tu ordenador, a la dirección myaccount.google.com/google-account-email. Es posible que primero tengas que iniciar sesión en tu Cuenta de Google si no lo habías hecho ya en esa ventana.
Una vez dentro de la página de gestión de tu cuenta, en la parte superior izquierda verás el menú lateral donde aparece la sección «Información personal». Haz clic ahí; es donde se concentran los datos básicos de tu perfil, incluyendo nombre, fecha de nacimiento y correos asociados.
Dentro de «Información personal» localiza el bloque de «Correo electrónico» o «Información de contacto». Ahí deberías ver la línea que indica tu «Correo electrónico de tu Cuenta de Google» o «Dirección de correo electrónico de la Cuenta de Google». Pincha sobre esa sección para desplegar las opciones disponibles.
Si estás entre los usuarios que ya tienen el cambio activado, verás un botón o enlace con el texto «Cambiar el correo de la cuenta de Google» o «Cambiar el correo electrónico de la Cuenta de Google». En ese caso, perfecto: podrás seguir con el proceso. Si en lugar de eso te aparece un mensaje del tipo «No puedes cambiar esta dirección», de momento tu cuenta no permite este cambio directo y tendrás que usar alguna de las alternativas que veremos después.
Paso 2: revisar posibles problemas y efectos antes de cambiar
Si tu cuenta sí muestra el botón de cambio, antes de lanzarte conviene pararte un momento a revisar las implicaciones. Aunque Google intenta que el proceso sea transparente, advierte de varios posibles problemas con servicios y funciones que dependen de tu dirección actual.
Al cambiar un correo @gmail.com por otra dirección nueva que también termina en @gmail.com, puede haber incompatibilidades o ajustes necesarios con dispositivos y aplicaciones. Google menciona, por ejemplo, algunos Chromebooks y apps de terceros que usan el inicio de sesión con Google; en ciertos casos puede que tengas que volver a iniciar sesión o actualizar credenciales y revisar la sincronización de Gmail en Android.
También es recomendable que, antes del cambio, crees una copia de seguridad de tus datos de Google mediante la herramienta de exportación (Google Takeout) y, para mayor seguridad, activar el cifrado en Gmail. No es que el proceso borre tu información, pero siempre es una medida prudente cuando vas a hacer un cambio tan profundo en la «identidad» de tu cuenta.
Otro detalle a tener en cuenta es que, tras renombrar tu dirección, algunos parámetros de las aplicaciones pueden volver a su estado inicial o necesitar configuración adicional. Es un efecto parecido al de estrenar dispositivo nuevo: quizá tengas que revisar notificaciones, permisos, inicio automático de sesión o asociaciones de cuentas en ciertas apps.
Google además establece limitaciones temporales: una vez que hayas cambiado la dirección, no podrás realizar otro cambio de dirección de Gmail durante un periodo de 12 meses. Y aunque puedes volver a usar tu dirección anterior como principal, la nueva dirección creada no puede eliminarse por completo de la cuenta.
Paso 3: cambiar la dirección de tu correo @gmail.com desde la configuración
Si ya has hecho las comprobaciones y aceptas las condiciones, llega el momento de realizar el cambio efectivo de tu dirección de Gmail desde la propia configuración de la Cuenta de Google. El proceso en sí es bastante sencillo, aunque exige que el nuevo nombre de usuario esté libre.
En la pantalla donde aparece tu «Correo electrónico de la Cuenta de Google», haz clic en la opción «Cambiar el correo de la cuenta de Google». A continuación, se abrirá un cuadro para introducir el nuevo nombre de usuario (la parte anterior a @gmail.com) que quieres utilizar.
Debes escribir un nombre que no esté ya en uso por otra Cuenta de Google y que tampoco haya sido utilizado por alguien que después borró su cuenta. Si el nombre está ocupado o bloqueado, Google te mostrará un aviso para que pruebes con otra variante (normalmente te propone alternativas similares).
Una vez elegido un nombre disponible, Google te pedirá confirmar la acción con botones del tipo «Cambiar correo / Sí, cambiar correo» o similares. Este es el punto de no retorno inmediato, así que asegúrate de que el nombre te convence y de que lo has escrito correctamente antes de continuar.
Después solo tienes que seguir los pasos en pantalla que Google te vaya indicando. Es posible que se solicite una verificación extra (por ejemplo, un código enviado a tu móvil o a un correo alternativo) para confirmar que eres el propietario legítimo de la cuenta antes de aplicar el cambio.
Una vez completado el proceso, tu Cuenta de Google tendrá una nueva dirección principal de Gmail, mientras que la antigua dirección se mantendrá automáticamente como correo electrónico alternativo o alias. Podrás seguir iniciando sesión con ambas direcciones, y los mensajes enviados a cualquiera de las dos llegarán a la misma bandeja de entrada.
Qué pasa después de cambiar tu dirección de Gmail
Tras el cambio, lo primero que notarás es que tu nueva dirección aparece como principal en todos los ajustes de tu Cuenta de Google. Cuando entres en la configuración de Gmail, Drive o cualquier otro servicio, verás el nuevo correo como identificador principal de la cuenta.
Sin embargo, Google conserva tu antigua dirección de Gmail como dirección alternativa. Eso implica que podrás iniciar sesión indistintamente con la dirección nueva o con la vieja, y que los correos enviados a cualquiera de las dos se seguirán recibiendo en la misma bandeja. Es una forma de no romper contactos antiguos ni accesos ya configurados.
En cuanto a tus datos, Google indica que el contenido de la cuenta se mantiene intacto: tus fotos en Google Fotos, los documentos y carpetas de Drive, los correos antiguos de Gmail y los historiales de otros servicios no se borran por el mero hecho de cambiar la dirección. Aun así, de nuevo, se aconseja tener una copia de seguridad realizada con antelación.
Debes tener presente la limitación de no poder cambiar otra vez la dirección de Gmail en un plazo de 12 meses. Aunque se permite volver a poner como principal tu dirección anterior, el alias que creaste no desaparece. Es decir, el cambio no es completamente reversible desde el punto de vista administrativo.
Es posible que, en los días posteriores, tengas que revisar algunos servicios externos (como plataformas en las que inicias sesión con tu Cuenta de Google) por si necesitan que vuelvas a autorizar el acceso con tu «nuevo» correo o que actualices manualmente la dirección que figura en tu perfil de usuario.
Método alternativo 1: crear una nueva cuenta de Gmail y reenviar el correo
En muchos casos, especialmente si tu cuenta aún no tiene habilitada la función oficial de cambio, la alternativa más práctica sigue siendo abrir una nueva cuenta de Gmail con la dirección que quieres y configurar un reenvío automático desde la cuenta antigua a la nueva.
Para crear una nueva cuenta tienes que ir a la página de alta de Google, rellenar tus datos personales (nombre, apellidos, fecha de nacimiento, etc.) y elegir un nuevo nombre de usuario que se convertirá en tu dirección @gmail.com. También se te pedirá una contraseña segura y, opcionalmente, un número de teléfono y un correo de recuperación. Si prefieres un proveedor distinto, consulta motivos para cambiar a Proton Mail.
Durante el proceso, Google te mostrará distintas opciones de personalización y configuración de privacidad. Puedes elegir ajustes rápidos o personalizados, según el nivel de control que quieras sobre el uso de tus datos. Al final tendrás que aceptar las condiciones de servicio y la política de privacidad para activar la cuenta.
Una vez creada la nueva cuenta, llega la parte realmente útil: configurar el reenvío de todo lo que te llegue a la cuenta antigua para que vaya a parar automáticamente a la nueva dirección. De este modo, quien no conozca tu nuevo correo podrá seguir escribiendo al antiguo sin que tú pierdas esos mensajes.
Para activar este reenvío entra en Gmail con tu cuenta vieja, accede a «Configuración» y pulsa en «Ver todos los ajustes». Desde ahí ve a la pestaña «Reenvío y correo POP/IMAP» y selecciona la opción «Añadir una dirección de reenvío». Introduce la nueva dirección de Gmail que has creado y sigue los pasos.
Google enviará un correo de verificación a la nueva cuenta con un enlace o un código. Tendrás que acceder a ese mensaje desde la nueva bandeja de entrada y confirmar el reenvío. Después, vuelve a la configuración de la cuenta antigua, actualiza la página y marca la opción «Reenviar una copia del correo entrante a…» seleccionando tu nuevo correo y guardando los cambios.
A partir de ese momento, todo lo que llegue a tu antigua dirección se reenviará automáticamente a la nueva. Podrás ir informando poco a poco a tus contactos de la nueva dirección, sin miedo a perder mensajes importantes si alguien sigue usando el correo anterior.
Método alternativo 2: añadir un alias a tu cuenta de Gmail
Otra forma de «cambiar» de dirección, sin dejar de usar tu bandeja de siempre, es añadir una dirección de correo secundaria como alias. Un alias es básicamente otra dirección que apunta a la misma cuenta; es decir, todos los mensajes que lleguen al alias aparecen en tu Gmail principal y, además, puedes enviar correos «como si fueras» esa segunda dirección.
Para configurar un alias entra en Gmail, pincha en el icono de la rueda dentada, luego en «Ver todos los ajustes» y ve a la pestaña «Cuentas e importación». Ahí verás una sección llamada «Enviar correo como» desde la que puedes añadir otra dirección.
Haz clic en «Añadir otra dirección de correo electrónico» e introduce la dirección secundaria que quieres usar como alias. Puede ser una cuenta antigua, una nueva que hayas creado antes o incluso una dirección de otro proveedor, mientras tengas acceso a ella.
En este punto podrás elegir el nombre que verán tus destinatarios cuando envíes correos desde esa dirección y es importante que la casilla «Tratar como alias» esté marcada. Después, pulsa «Siguiente» y completa el proceso de verificación: Google enviará un correo a esa cuenta secundaria con un enlace o un código que tendrás que aceptar.
Cuando todo esté listo, tu Gmail principal te permitirá elegir desde qué dirección quieres enviar cada correo. Al redactar un mensaje, podrás desplegar el campo «De» y seleccionar el alias. Así, a ojos de quien recibe el mensaje, estarás usando otra dirección aunque gestionas todo desde la misma bandeja.
Método alternativo 3: cambiar solo tu nombre en Gmail
Si lo que realmente te incomoda es cómo aparece tu nombre cuando envías correos, pero no te importa tanto la dirección concreta @gmail.com, quizá te baste con editar el nombre asociado a tu cuenta, algo que puedes hacer tantas veces como quieras.
Para cambiar tu nombre visible entra en Gmail, haz clic en el icono de la rueda de configuración y elige «Ver todos los ajustes». Después ve a la pestaña «Cuentas e importación» y localiza la sección «Enviar correo como», donde aparece tu nombre actual vinculado a tu dirección.
Junto a tu dirección principal verás un enlace del tipo «Editar información» o «Cambiar detalles». Al pulsarlo se abrirá una ventana en la que puedes escribir un nuevo nombre (por ejemplo, pasando de un apodo a tu nombre completo, o añadiendo tus dos apellidos para darle un toque más formal).
Cuando guardes los cambios, a partir de ese momento los destinatarios verán ese nuevo nombre en la bandeja de entrada, justo al lado de tu dirección de correo. Tu usuario de Gmail seguirá siendo el mismo, pero la imagen que proyectas al enviar mensajes será mucho más profesional o actualizada.
Método alternativo 4: jugar con los puntos en tu dirección de Gmail
Hay un truco poco conocido que, sin ser un cambio «real» de dirección, puede ser útil en ciertas situaciones: en Gmail, los puntos que pongas en la parte anterior a @gmail.com no se tienen en cuenta. Para Google, y son exactamente la misma cuenta.
Esto significa que, si tu dirección original es algo como , puedes darla como o incluso como y los correos te seguirán llegando igual. No hace falta cambiar ningún ajuste ni seguir un procedimiento, simplemente puedes introducirla con o sin puntos según te convenga.
Este comportamiento no te permite registrar una dirección completamente distinta (no podrás pasar de a solo con puntos), pero sí te da cierto margen para presentar la dirección de una forma algo más legible o elegante en tarjetas, currículos o formularios, sabiendo que todo lo que se envíe a cualquiera de esas variantes entrará en la misma bandeja.
Conviene recordar que este truco de los puntos se aplica únicamente al nombre de usuario de Gmail. En otros servicios de correo los puntos pueden sí cambiar la dirección por completo, así que no des por hecho que funciona igual en todas las plataformas.
Limitaciones, casos especiales y problemas frecuentes
Hay situaciones en las que cambiar de dirección de correo se complica más de lo deseable. Por ejemplo, si tienes cuentas en servicios de pago, plataformas de música, videojuegos o suscripciones que vinculan fuertemente tus datos a un correo concreto, a veces el cambio puede significar empezar de cero.
En el caso de YouTube, tu canal está asociado a tu Cuenta de Google y a su correo principal. Si cambias la dirección desde la propia configuración de Google (cuando la opción está disponible), en principio conservas tu canal, historial, suscripciones y listas, porque la cuenta de fondo sigue siendo la misma. El problema aparece cuando lo que haces es crear una cuenta de Gmail nueva y quieres mover el canal allí, algo que no siempre es directo y depende de si es un canal de marca o personal.
También hay que vigilar las cuentas de empresa o educativas gestionadas por un administrador (Google Workspace). En ese escenario, no es el usuario quien decide libremente cambiar su dirección, sino el administrador de la organización, que puede tener políticas restrictivas y obligaciones legales o laborales que limiten estos cambios.
Otro clásico son las webs y apps que solo permiten cambiar el correo una vez, o directamente no lo permiten. Si tu objetivo al cambiar tu Gmail es unificarlo con el correo que usas en todas tus cuentas online, dedica un rato a revisar los ajustes de las plataformas que más te importan (banco, redes sociales, tiendas, servicios de streaming, etc.) y comprueba si podrás actualizarlas sin perder datos.
Cuando termines de hacer el cambio (oficial o mediante nueva cuenta), es muy buena idea elaborar una lista de todas las plataformas clave donde usas ese correo como usuario o para recuperación. De este modo podrás ir actualizando la dirección sin prisas pero sin dejarte nada importante, reduciendo el riesgo de perder acceso en el futuro.
Preguntas frecuentes al cambiar la dirección de tu correo @gmail.com
Una duda muy típica es si, después de cambiar la dirección, seguirás recibiendo los correos enviados a tu dirección antigua. Si has usado la opción oficial de Google para cambiar una dirección @gmail.com por otra, la respuesta es sí: la antigua dirección se mantiene como alternativa y los mensajes que lleguen a ella acaban en la misma bandeja.
Otra preocupación habitual es qué ocurre con las fotos, archivos y mensajes antiguos. Google garantiza que el cambio de dirección no borra tu contenido: Google Fotos, Drive, Gmail, Calendar y el resto de servicios conservan la información tal y como estaba. Aun así, insisten en la recomendación de hacer copia de seguridad por precaución.
También se pregunta mucho si es posible cambiar tu dirección de Gmail varias veces seguidas. Aquí la respuesta es más estricta: una vez que realizas un cambio de dirección principal @gmail.com, se establece un límite de 12 meses durante el cual no podrás realizar un nuevo cambio del mismo tipo.
Por último, hay quien se plantea si es factible eliminar por completo la nueva dirección creada y volver al estado inicial. Lo que indica Google es que puedes volver a usar la dirección anterior, pero la nueva, una vez creada, no se puede borrar sin más. Así que conviene pensarse bien el nuevo nombre antes de aplicarlo.
Al final, cambiar la dirección de tu correo @gmail.com se ha vuelto mucho más flexible que hace unos años, pero sigue teniendo sus matices: ahora puedes renombrar tu dirección principal en muchas cuentas manteniendo tus datos, tirar de reenvíos desde una cuenta nueva, usar alias o simplemente ajustar el nombre con el que apareces en los mensajes. Lo importante es que, conociendo bien todas estas opciones y sus límites, puedas adaptar tu identidad digital en Gmail a tu situación actual sin perder información ni quedarte colgado en los servicios que usas cada día.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.