Boot Trace en Windows 11: guía completa para analizar el arranque

Última actualización: 28/11/2025
Autor: Isaac
  • Un Boot Trace registra con detalle kernel, controladores y servicios durante el arranque de Windows 11 usando ETW.
  • Windows Performance Recorder, incluido en Windows Performance Toolkit del ADK, es la herramienta clave para capturar estas trazas.
  • Combinar Boot Trace con inicio limpio, gestión de programas de inicio y control de archivos temporales mejora notablemente arranque y apagado.

Boot trace en Windows 11

Si tu equipo con Windows 11 tarda una eternidad en arrancar o notas que, tras iniciar sesión, el escritorio se queda medio colgado durante un buen rato, puede que haya llegado la hora de hacer un Boot Trace completo del arranque. No es magia negra: se trata de registrar con lujo de detalles qué hace el sistema operativo, sus controladores y ciertos programas justo desde que pulsas el botón de encendido hasta que puedes ponerte a trabajar con normalidad.

El propio sistema incluye herramientas muy potentes para registrar esa información, pero están algo escondidas y su uso no siempre es evidente. Además, con el tiempo se va llenando de basura digital: programas al inicio, cookies, temporales y restos de actualizaciones que no ayudan precisamente a que el arranque sea rápido. En este artículo vamos a ver cómo capturar un Boot Trace en Windows 11 con Windows Performance Recorder, qué papel juegan las sesiones de seguimiento como la del registrador global, y qué ajustes complementarios puedes aplicar para reducir bloqueos al apagar o reiniciar.

Qué es un Boot Trace en Windows 11 y para qué sirve

Analizar arranque Windows 11

Un Boot Trace en Windows 11 es, básicamente, un registro extremadamente detallado del proceso de arranque. Windows dispone de unos componentes internos de seguimiento de software capaces de anotar qué hace el kernel, qué controladores se cargan, qué servicios arrancan y cómo se comportan otros proveedores de eventos durante las distintas fases de inicio.

Todo este mecanismo se apoya en Event Tracing for Windows (ETW), la tecnología de trazas de eventos que Microsoft utiliza desde hace años para diagnosticar problemas de rendimiento. En lugar de instalar herramientas externas raras, lo que se hace es activar sesiones especiales de seguimiento que van guardando eventos en un archivo de registro, normalmente con extensión .etl, que luego se analiza con herramientas específicas.

Durante el arranque puedes usar distintos métodos de seguimiento. Uno de los más potentes es apoyarse en la sesión de seguimiento del registrador global, que se inicia muy pronto en el arranque y permite capturar información crítica incluso antes de que se inicien la mayoría de servicios. Eso sí, esta sesión tiene limitaciones importantes (como el número de proveedores activos simultáneamente o el tamaño del búfer), por lo que hay que conocerlas bien antes de tirar de ella a lo loco.

La gracia del Boot Trace es que no se limita a decirte “tu PC tarda 80 segundos en arrancar”, sino que te enseña exactamente qué controlador, servicio o aplicación está retrasando el arranque, si hay cuellos de botella en disco, si Explorer tarda demasiado en cargar después del inicio de sesión o si cierto software de terceros está bloqueando el apagado o reinicio.

Herramientas necesarias: Windows ADK y Windows Performance Toolkit

Windows Performance Recorder

Para capturar un Boot Trace moderno en Windows 11, la opción recomendada es usar el Windows Performance Recorder (WPR), que forma parte del Windows Performance Toolkit (WPT). Este a su vez se incluye dentro del Windows Assessment and Deployment Kit, más conocido como Windows ADK.

El ADK se descarga desde la web oficial de Microsoft utilizando las rutas de descarga actualizadas que suelen agruparse bajo el enlace corto http://aka.ms/adk. Para entornos sin conexión o cuando se quiere conservar el instalador, Microsoft ofrece también una versión offline, por ejemplo el ADK 21H2 compatible con Windows 10 y Windows 11, que puedes obtener como paquete descargable completo.

  Problemas con la VPN del navegador Opera: ¿Cómo se solucionan?

Durante la instalación del ADK es muy importante que, si solo quieres trabajar con Boot Traces y análisis de rendimiento, marques únicamente la característica Windows Performance Toolkit. El instalador incluye muchas herramientas adicionales de pruebas, despliegue y evaluación que no necesitas para este escenario, así que puedes dejarlas todas sin seleccionar para ahorrar espacio y tiempo.

Una vez termina la descarga e instalación, los ejecutables de WPT aparecen normalmente en la ruta C:\Program Files (x86)\Windows Kits\10\Windows Performance Toolkit. Dentro de esa carpeta encontrarás, entre otros, WPR.exe (recorder), WPA.exe (analyzer) y utilidades como XPerf. Es bastante habitual crear un acceso directo a WPR en el escritorio para no tener que ir navegando por carpetas cada vez.

En algunos casos se opta por comprimir todo el contenido de esa carpeta en un archivo ZIP y distribuirlo internamente, de forma que puedas ejecutar WPR y WPA sin reinstalar todo el ADK en cada máquina. Basta con descomprimir el paquete en cualquier ubicación y lanzar las herramientas desde ahí, siempre con permisos suficientes.

Cómo crear un Boot Trace con Windows Performance Recorder en Windows 11

Para capturar un Boot Trace real en Windows 11 con WPR, el primer paso es ejecutar WPR.exe con privilegios de administrador. Puedes hacerlo desde el menú Inicio escribiendo “Windows Performance Recorder”, pulsando con el botón derecho y eligiendo “Ejecutar como administrador”, o lanzando el ejecutable directamente desde la carpeta del toolkit con clic derecho y la misma opción.

Al abrirse, WPR muestra una interfaz bastante sencilla con varias configuraciones predefinidas. La más importante para nuestro objetivo es el escenario de rendimiento llamado Boot. Este escenario ya viene preparado para registrar información clave del arranque: kernel, disco, CPU, controladores, servicios y actividad tras el inicio de sesión.

Lo más cómodo suele ser dejar las otras opciones tal y como vienen de serie, salvo que tengas una razón muy clara para cambiarlas. WPR permite ajustar, por ejemplo, el tipo de detalle (ligero, detallado, etc.), si se recopilan pilas de llamadas y otros parámetros avanzados, pero para la mayoría de diagnósticos de arranque basta con la configuración recomendada por la propia herramienta.

Antes de iniciar el seguimiento, WPR te pedirá que elijas un destino para guardar el archivo ETL que contendrá la traza. Es aconsejable seleccionar una unidad con espacio libre suficiente y evitar rutas de red lentas. Pon un nombre identificable, algo así como “BootTrace_W11_FechaHora.etl”, para no mezclarlo con otras pruebas que hagas más adelante.

Cuando pulses en “Start”, el sistema te avisará de que necesita reiniciar el equipo para comenzar la captura del boot. A partir de ese momento, Windows se apagará y arrancará registrando en detalle todo el proceso. Tú solo tienes que dejar que reinicie y, después, iniciar sesión como lo haces normalmente.

Tras el inicio de sesión, Windows Performance Recorder se vuelve a activar automáticamente al cabo de unos segundos. Verás una pequeña ventana indicando que la herramienta está recopilando datos y un contador de tiempo. De forma predeterminada, suele esperar unos dos minutos para dejar que el Explorador de Windows y el resto de tareas posteriores al inicio terminen de cargarse, lo que ayuda a identificar también problemas durante la fase de logon y no solo en el arranque puro.

Cuando ese temporizador finaliza, WPR detiene la sesión de seguimiento, escribe la traza en el archivo ETL en la ruta que seleccionaste y te muestra un mensaje confirmando que el Boot Trace se ha guardado correctamente. A partir de ahí ya puedes abrir la traza con Windows Performance Analyzer para estudiar, con mucho detalle, qué partes del arranque están consumiendo más tiempo o recursos.

  Formas fáciles de reparar un iPhone atrapado en el modo zoom

Seguimiento avanzado durante el arranque: sesión del registrador global y ETW

Detrás de Windows Performance Recorder está el sistema de trazas ETW (Event Tracing for Windows), que permite habilitar distintas sesiones de seguimiento que recogen eventos de componentes concretos: kernel, controladores de dispositivos, servicios del sistema y otros proveedores especializados.

Una de las sesiones más especiales es la llamada sesión de seguimiento del registrador global (Global Logger Session). Esta sesión se puede configurar de tal forma que se active muy temprano durante el inicio del sistema, incluso antes de que se carguen todos los servicios convencionales, lo que la hace muy útil cuando se quiere captar información de problemas que ocurren justo en las primeras fases del arranque.

Sin embargo, el registrador global tiene varias limitaciones que conviene conocer. Por ejemplo, el número de proveedores ETW que se pueden activar de forma simultánea en esa sesión es reducido, y también hay restricciones en cuanto al tamaño del búfer y la cantidad de datos que puede manejar sin perder eventos. Si te pasas activando proveedores o ajustas mal los parámetros, puedes terminar generando trazas incompletas o con huecos.

Por este motivo, Microsoft recomienda tener muy claro qué quieres investigar antes de tirar del registrador global. Si solo necesitas capturar un Boot Trace típico para medir rendimiento, suele bastar con el escenario estándar de arranque de WPR, que ya combina los proveedores más relevantes del kernel y de los controladores sin meterse en configuraciones demasiado agresivas.

En escenarios más avanzados, sí puede tener sentido ajustar las sesiones ETW manualmente o con scripts, por ejemplo para habilitar proveedores concretos de un driver conflictivo o de cierto software crítico de terceros. Aun así, la mayoría de administradores y técnicos de soporte se defienden perfectamente usando las configuraciones que trae WPR sin necesidad de entrar al detalle de ETW.

Basura en el arranque: programas al inicio y archivos temporales

Más allá de las trazas y los análisis, en la vida real una de las causas más frecuentes de problemas de arranque lento en Windows 11 es la cantidad absurda de programas que se cargan automáticamente al inicio. Entre el propio sistema, el fabricante del PC, utilidades de hardware, suites de seguridad, clientes de mensajería, lanzadores de juegos y demás, es fácil que la lista del gestor de inicio se salga de la pantalla.

En muchos equipos nuevos, el usuario hace la configuración inicial y se olvida del tema. Rara vez abre el Administrador de tareas para revisar qué se arranca con Windows, o ni siquiera sabe que existe la pestaña Inicio. El resultado es que, en unos meses, el ordenador parece mucho más lento que el primer día, sin que la persona entienda exactamente por qué le está pasando eso a una máquina casi nueva.

Por si fuera poco, con el tiempo se van acumulando archivos temporales, archivos .tmp, caché del navegador, restos de actualizaciones .old y registros .log. Todo este material no solo ocupa espacio en disco; en algunos casos puede interferir en procesos de mantenimiento, copias de seguridad o escaneos de antivirus, lo que indirectamente también afecta a los tiempos de arranque y apagado.

Un técnico que llegue a un PC que “va a paso de tortuga” suele encontrarse cientos de miles de ficheros inútiles repartidos por el sistema. Antes incluso de ponerse a afinar el arranque con Boot Traces y demás, es habitual dedicar bastante tiempo a limpiar cookies de seguimiento, temporales y malware con herramientas específicas como antiespías gratuitos, limpiadores de disco y revisiones manuales de carpetas clave.

  Error IRQL_NOT_LESS_OR_EQUAL (0x0000000A): causas, soluciones y consejos para evitarlo

De hecho, no es raro que, en equipos muy castigados, el proceso completo de limpieza lleve horas: instalar las herramientas adecuadas, escanear, eliminar los elementos no deseados y, luego sí, empezar a optimizar lo que queda del sistema. Solo cuando se ha reducido la basura y se han frenado los programas innecesarios del arranque, un Boot Trace empieza a mostrar datos realmente útiles para afinar los últimos segundos del inicio.

Diagnosticar problemas de apagado y reinicio en Windows 11

En muchos casos, los problemas que llevan a plantearse un Boot Trace no se limitan al arranque. También es frecuente que el equipo tarde mucho en apagarse o ni siquiera llegue a completarlo, quedándose bloqueado en la pantalla de “Apagando” o “Reiniciando” durante un rato largo hasta que el usuario tira por la vía rápida y mantiene pulsado el botón de encendido.

Ese tipo de comportamiento suele indicar que algún componente, servicio o programa está bloqueando el proceso de cierre. Windows intenta detener ordenadamente todos los servicios, notificar a las aplicaciones abiertas y terminar procesos en segundo plano. Si uno de ellos no responde o se queda colgado al intentar guardar datos o liberar recursos, el sistema entero puede quedar a la espera de una respuesta que no llega.

Un primer paso para diagnosticar y reducir estas situaciones es realizar lo que se conoce como un inicio limpio (Clean Boot). No es una instalación nueva ni un modo seguro, sino una forma de arrancar Windows con la mínima combinación de controladores y programas de inicio de terceros, para comprobar si el problema viene de algo que se carga automáticamente.

El procedimiento típico consiste en abrir el cuadro “Ejecutar” con la combinación de teclas Windows+R, escribir msconfig y pulsar Intro. En la ventana de Configuración del sistema se selecciona la pestaña General y se marca la opción “Inicio selectivo”, desactivando la casilla de “Cargar elementos de inicio”. Después se va a la pestaña Servicios, se marca primero la casilla “Ocultar todos los servicios de Microsoft” (esto es muy importante para no deshabilitar servicios críticos del sistema) y luego se pulsa en “Deshabilitar todos” para dejar sin efecto, temporalmente, los servicios de terceros.

Tras aceptar y reiniciar, Windows arrancará con un conjunto mínimo de servicios y sin la mayoría de programas de terceros cargados en el inicio. A partir de ahí se comprueba si los problemas de apagado o arranque lento persisten. Si desaparecen, lo lógico es ir reactivando grupos de servicios y programas hasta localizar qué elemento concreto provoca el bloqueo. Es un proceso algo pesado, pero muy eficaz para detectar interferencias.

Conviene recordar que el inicio limpio es una técnica de diagnóstico. No está pensado como forma permanente de usar el sistema, sino como ayuda para identificar el origen del conflicto. Una vez solucionado, se restauran gradualmente los servicios y elementos de inicio necesarios, dejando desactivado solo aquello que se haya demostrado problemático o irrelevante