Windows Boot Recovery Toolkit: guía completa para rescatar tu PC

Última actualización: 21/02/2026
Autor: Isaac
  • Un Windows Boot Recovery Toolkit combina unidad de recuperación, ISOs de rescate y copias completas del sistema para devolver a la vida equipos que no arrancan.
  • Herramientas como Ventoy, SystemRescue, MediCat, Hiren’s BootCD PE, Clonezilla o GParted permiten instalar, reparar, clonar y recuperar datos desde medios arrancables.
  • La unidad de recuperación oficial de Windows y las imágenes de sistema facilitan reinstalar o restaurar el sistema operativo sin perder el control sobre licencias y configuraciones.

Herramientas Windows Boot Recovery

Cuando Windows deja de arrancar y el sistema se queda inutilizado, la diferencia entre perderlo todo o recuperar tu PC en minutos suele estar en tener a mano un buen conjunto de herramientas de rescate. Bajo el paraguas de lo que muchos llaman «Windows Boot Recovery Toolkit» se agrupan utilidades, sistemas arrancables y copias de seguridad que te permiten volver a poner en pie cualquier equipo, incluso después de un desastre serio.

En este artículo vas a encontrar una guía muy completa, en castellano de España y con un lenguaje lo más claro y llano posible, para entender y montar tu propio kit de rescate para Windows: unidades de recuperación, discos de arranque, copias de imagen del sistema y utilidades avanzadas como Ventoy, SystemRescue, MediCat, System Image Backup o herramientas de reparación específicas. La idea es que termines con un USB o disco externo desde el que puedas arrancar, diagnosticar, reparar y, si hace falta, reinstalar Windows sin dramas.

Qué es realmente un «Windows Boot Recovery Toolkit»

Cuando se habla de un Windows Boot Recovery Toolkit no se refiere a un único programa mágico, sino a un conjunto de medios de arranque y utilidades de recuperación que puedes usar cuando el PC no pasa de la pantalla de inicio o está destrozado por malware, fallos de disco u otros problemas gordos.

En la práctica, este kit suele incluir una unidad de recuperación de Windows, imágenes de instalación del sistema, copias de seguridad completas del equipo y varios sistemas de rescate (Windows PE y distribuciones Linux especializadas) con herramientas para particiones, clonación de discos, reparación de archivos, test de memoria, etc.

La clave está en combinar varias piezas para cubrir todos los escenarios posibles: desde un simple error de arranque por archivos corruptos, hasta una infección de ransomware que te impide entrar en el escritorio o un fallo físico del disco duro que te obliga a cambiarlo por uno nuevo. Para saber qué mirar tras un incidente y organizar la respuesta, resulta útil leer guías de respuesta a incidentes que expliquen los pasos a seguir.

Este enfoque se apoya en medios arrancables (USB, DVD o incluso discos externos) porque las herramientas de rescate no corren dentro de Windows, sino que son sistemas independientes. Por eso, cada vez que quieras usarlas, tendrás que reiniciar el equipo con el USB conectado y seleccionar el arranque desde ese dispositivo en la BIOS o en el menú de arranque rápido (teclas tipo F8, F12, Esc, etc., según fabricante).

Unidad de recuperación de Windows: la base del kit

El pilar más sencillo y a la vez más importante de cualquier Windows Boot Recovery Toolkit es la unidad de recuperación oficial de Windows. Es una utilidad integrada en el propio sistema que genera un USB con los archivos esenciales necesarios para restaurar el PC a su estado de fábrica o reinstalar Windows en limpio.

Esta herramienta crea un medio arrancable que incluye los archivos del sistema de Windows, las actualizaciones instaladas en el momento de la creación y las personalizaciones específicas del fabricante del equipo (drivers, software preinstalado, etc.). Es una solución pensada para escenarios de «bare metal recovery», es decir, cuando incluso has cambiado el disco duro por uno vacío o has borrado por completo el contenido del anterior.

Conviene entender que la unidad de recuperación está muy centrada en devolver el sistema operativo a un estado funcional. Por eso, aunque es perfecta para reinstalar, no guarda tus documentos, fotos ni archivos personales. Para eso necesitas otras copias de seguridad complementarias, como veremos más adelante.

Además, el contenido del USB de recuperación se queda «congelado» en el momento en que lo generas. Con el paso del tiempo irán apareciendo parches y mejoras del sistema, por lo que es recomendable recrear esta unidad al menos una vez al año para asegurarte de que incluye las últimas actualizaciones importantes de Windows.

Crear la unidad es muy sencillo: solo tienes que abrir la herramienta de «Unidad de recuperación» desde el menú Inicio buscando ese nombre, o ejecutar directamente el comando recoverydrive.exe. Una vez dentro, marca la opción que copia los archivos del sistema en el USB, conecta una memoria vacía y deja que el asistente copie todos los datos necesarios. Puede tardar un buen rato, porque mueve muchos ficheros.

Cuando en el futuro el sistema no arranque o quieras reinstalarlo desde cero, iniciarás el PC desde ese USB, entrarás en el Entorno de Recuperación de Windows (Windows RE) y podrás elegir restaurar el equipo desde la unidad, con opciones como eliminar solo tus archivos o limpiar por completo el disco.

Reinstalar o recuperar Windows con la unidad de recuperación

Una vez creada la unidad de recuperación, se convierte en tu salvavidas para reinstalar el sistema. El proceso comienza siempre arrancando el ordenador desde el USB que generaste con la utilidad de Windows, algo que puede requerir cambiar el orden de arranque en la BIOS o usar el menú de inicio rápido propio de tu placa base o portátil.

Cuando el equipo inicia desde este medio aparece el Entorno de Recuperación de Windows (Windows RE). Desde ahí, una de las opciones clave es «Recuperar desde una unidad», que desencadena la reinstalación del sistema usando la copia de archivos que guardaste en su día en el USB.

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Antes de continuar, Windows te pedirá que elijas entre borrar únicamente tus archivos personales o realizar una limpieza profunda del disco, eliminando completamente los datos para evitar recuperaciones posteriores. La segunda opción es más lenta, pero recomendable si vas a regalar o vender el equipo, o si sospechas de malware persistente.

Tras confirmar la acción, la herramienta procede a recuperar el sistema. Al finalizar, tendrás un Windows recién instalado, tal y como estaba el dispositivo cuando se creó el medio de recuperación, con sus drivers básicos y personalizaciones de fábrica.

En resumen, esta unidad te permite solucionar de forma rápida problemas graves de arranque o instalaciones destrozadas, sin recurrir a descargas adicionales o a soportes físicos del fabricante, y es un componente imprescindible de cualquier Windows Boot Recovery Toolkit mínimamente serio.

Windows Repair Toolbox: caja de herramientas portátil para reparar el sistema

Más allá de las utilidades integradas en el propio sistema operativo, es muy útil contar con un programa como Windows Repair Toolbox, una suite portátil que reúne en una sola interfaz muchas de las mejores herramientas gratuitas para diagnosticar y reparar problemas de Windows.

La idea de esta aplicación es que no tengas que ir persiguiendo programas uno a uno: desde su ventana puedes descargar y ejecutar al vuelo utilidades de análisis, limpieza, reparación, pruebas de hardware y mucho más. Prácticamente todas las herramientas que integra son portátiles, así que no ensucian el sistema con instalaciones interminables.

Windows Repair Toolbox detecta automáticamente la edición y arquitectura de Windows donde se ejecuta y baja la versión adecuada de cada programa. Además, incorpora una función para descargar de golpe todos los componentes externos y mantenerlos actualizados, algo perfecto si sueles trabajar en equipos sin conexión o quieres tener un pendrive de reparación listo para usar.

Una de las características más potentes es la capacidad de ejecutar varias herramientas en cadena de forma desatendida. Puedes marcar un conjunto de utilidades de limpieza de malware, reparación de sistema y mantenimiento, y dejarlas trabajar una tras otra mientras tú haces otra cosa. Incluso permite configurar el envío de un correo al terminar, con los registros generados.

En el apartado de información del sistema, el programa muestra datos relevantes de hardware y software del equipo que estás reparando, ofrece accesos directos a los comandos más habituales de chkdsk, sfc y DISM, e incluye una función concreta para ver detalles avanzados de la memoria RAM. También incorpora un front-end gráfico para la conocida Sysinternals Suite y acceso al Antivirus Removal Tool del mismo desarrollador, pensado para limpiar restos de antivirus antiguos.

Otro punto interesante es que permite añadir tus propias herramientas favoritas a su interfaz, cambiar el icono del programa y el texto de la barra de título, realizar pruebas de control de calidad una vez finalizada la reparación y guardar notas sobre el trabajo que se ha hecho en el equipo.

Como es lógico, el autor deja claro que el uso de Windows Repair Toolbox es bajo tu responsabilidad absoluta y que no ofrece garantía ninguna. Además, recuerda que los programas de terceros que se descargan a través de él pertenecen a sus creadores y se rigen por sus propias licencias, por lo que es tu obligación comprobar si puedes usarlos en el entorno en el que trabajas (doméstico, empresa, cliente, etc.).

Esta caja de herramientas es compatible desde Windows 7 hasta Windows 11, se distribuye en un archivo comprimido de pequeño tamaño y no requiere instalación: basta con descomprimirla en una carpeta y ejecutarla. Es perfecta para llevarla en tu pendrive de recuperación junto a otras utilidades como Ventoy o SystemRescue.

SystemRescue: kit de rescate Linux para sistemas Windows y Linux

Dentro de un Windows Boot Recovery Toolkit moderno no puede faltar SystemRescue (antes SystemRescueCd), una distribución Linux orientada a tareas de rescate y administración que se ejecuta desde un medio arrancable sin necesidad de instalar nada en el disco.

SystemRescue está pensada para abordar situaciones críticas: discos dañados, particiones corruptas, sistemas que no arrancan, necesidad de clonar o respaldar datos de un Windows que ya no se puede iniciar, y un largo etcétera. Funciona tanto en ordenadores de sobremesa como en servidores, y sirve igual para equipos Windows que Linux.

El sistema viene cargado de utilidades como GNU Parted y GParted (su versión con interfaz gráfica), herramientas de archivos como FSArchiver para hacer copias flexibles de particiones y sistemas, utilidades específicas para trabajar con distintos sistemas de archivos (ext4, xfs, btrfs, vfat, ntfs), y soporta también recursos compartidos de red vía Samba y NFS.

Entre las herramientas avanzadas destacan ddrescue, que intenta clonar dispositivos con errores de hardware rellenando los sectores defectuosos con patrones definidos, TestDisk para recuperar particiones perdidas o dañadas, Memtest para comprobar la memoria cuando sospechas de fallos aleatorios, y Rsync para realizar copias de seguridad remotas fiables y eficientes.

Una de sus grandes ventajas es que puede arrancarse desde CD/DVD o desde un USB, y si quieres incluso se puede instalar en el propio disco duro. La documentación oficial es bastante completa, con guías de inicio rápido para los que van con prisa y capítulos tanto de uso básico como de uso avanzado.

SystemRescue también permite crear versiones personalizadas del sistema, añadiendo scripts propios, automatizando restauraciones o adaptando el entorno a tus necesidades concretas. Esto encaja muy bien en un kit de rescate profesional en el que quieras automatizar ciertas tareas de reparación o copia de seguridad.

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Para muchos usuarios de Windows es especialmente útil para sacar datos de un equipo que ya no arranca. Al soportar lectura y escritura sobre particiones NTFS mediante Ntfs3g, puedes entrar en la unidad de Windows, copiar documentos críticos a otro disco o a un recurso de red, y luego ya plantearte reinstalar el sistema con tranquilidad.

Ventoy, ISOs de rescate y copia de imagen del sistema en un solo USB

Otra pieza moderna muy potente para un Windows Boot Recovery Toolkit es Ventoy, una herramienta de código abierto que convierte un USB en un dispositivo multiboot de ISOs. En lugar de estar grabando y formateando el pendrive cada dos por tres, instalas Ventoy una vez y luego solo tienes que copiar archivos ISO al volumen principal del USB.

Un uso muy práctico consiste en preparar un pendrive con Ventoy y añadirle, por ejemplo, un ISO de instalación o recuperación de Windows 11, imágenes de sistemas de rescate como Medcat USB, GParted, Clonezilla, Hiren’s BootCD PE o SystemRescue, y cualquier otra utilidad arrancable que quieras tener a mano.

Para crear el ISO de Windows 11 puedes recurrir a la herramienta oficial Media Creation Tool de Microsoft. Desde la página de descargas, bajas el asistente, aceptas los términos, eliges el idioma y la edición, desmarcas la opción de usar la configuración recomendada para este PC si quieres cambiar algo, y cuando te pregunte qué medio quieres crear, eliges «Archivo ISO» en lugar de «Unidad flash USB». Guardas ese ISO directamente en la partición principal del USB Ventoy y listo.

Ventoy también acepta el ISO que puedes descargar desde la sección «Descargar imagen de disco de Windows 11» en la web de Microsoft. Una vez copiado, al arrancar desde el pendrive verás un menú con todas las ISOs que hayas puesto, y podrás elegir qué sistema iniciar en cada momento: el instalador de Windows, un entorno de rescate, una distribución Linux, etc.

Para cubrir la parte de copia de seguridad completa del sistema, una estrategia muy eficiente consiste en usar la función de «Imagen del sistema» (System Image Backup) de Windows 11. Aunque es una utilidad heredada de Windows 7, sigue presente y permite generar un «snapshoot» completo del equipo (sistema, programas y datos) en un disco externo.

El proceso es sencillo: conectas una unidad externa, abres el Panel de control clásico, entras en «Copia de seguridad y restauración (Windows 7)» y eliges «Crear una imagen del sistema» en el panel lateral. Luego seleccionas el disco donde quieres guardar la copia, revisas qué particiones se van a incluir y arrancas la copia.

Una vez creada, si algún día Windows no arranca, puedes iniciar el equipo con un medio de instalación o recuperación de Windows, entrar en el Entorno de Recuperación y usar la opción de «Recuperación de imagen del sistema» para devolver el PC exactamente al estado en que estaba cuando hiciste el respaldo. Es una especie de foto congelada de tu equipo funcionando bien.

Combinando Ventoy para gestionar múltiples ISOs y System Image Backup para tener una copia completa de tu configuración, consigues que un solo USB o disco externo te sirva tanto para reparar, reinstalar, como para restaurar tu Windows tal cual lo tenías cuando todo iba fino.

MediCat, Hiren’s BootCD PE, Clonezilla, GParted y otras imágenes imprescindibles

Un Windows Boot Recovery Toolkit bien montado suele apoyarse también en ISOs de rescate muy conocidas que concentran muchas utilidades en un único entorno de arranque. Algunas de las más útiles que puedes añadir a tu USB con Ventoy son MediCat USB, Hiren’s BootCD PE, Clonezilla o el ISO independiente de GParted.

Hiren’s BootCD PE, por su parte, ofrece un entorno basado en Windows PE pensado específicamente para tareas de rescate. Trae de serie numerosas utilidades de disco, herramientas de copia de seguridad, diagnósticos de hardware y programas de reparación habituales en el mundillo técnico, todo en un entorno tipo Windows muy familiar para quien no está cómodo con Linux.

Clonezilla es otro clásico: se trata de una herramienta libre de clonación de discos y particiones muy similar a soluciones comerciales tipo True Image o Norton Ghost. Con ella puedes hacer imágenes exactas de discos enteros o particiones concretas y restaurarlas después en otro dispositivo, lo que viene de lujo para migrar sistemas a discos nuevos o para mantener copias maestras de instalaciones limpias.

GParted, aunque también viene dentro de distribuciones como SystemRescue, puede descargarse como ISO independiente. Es un editor de particiones con interfaz gráfica que te permite crear, redimensionar, mover o borrar particiones de distintos sistemas de archivos. Es especialmente útil cuando Windows no arranca por problemas de partición o cuando necesitas reorganizar el disco antes de reinstalar.

Si añades estas ISOs a tu pendrive Ventoy junto a las de Windows y SystemRescue, tendrás a mano un abanico muy completo de opciones: instalar de cero, reparar, clonar, redimensionar, respaldar y rescatar datos en casi cualquier circunstancia, incluso cuando el disco original está muy tocado.

Alternativa avanzada: crear tu propio Windows To Go multiboot

Además de los métodos clásicos, muchos usuarios avanzados han optado por montar sistemas Windows completamente portátiles en discos SSD externos tipo NVMe, aprovechando que son baratos, pequeños y muy rápidos. Esto te permite llevar en el bolsillo un Windows de verdad, arrancable en distintos equipos, junto con otros sistemas y herramientas.

La idea es parecida al antiguo «Windows To Go», pero hecha a tu medida. Se puede lograr de dos formas: clonando tu instalación actual de Windows a la unidad externa o instalando el sistema desde cero sobre ese disco mediante la aplicación de una imagen con DISM y la creación manual de la entrada de arranque con bcdboot.

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Para clonar, es importante tocar primero cierta clave del registro que indica si el sistema es portátil o no, ajustándola a un valor que permita que Windows arranque sin restricciones desde un dispositivo externo. Después, se clona el contenido del disco interno al SSD externo con una herramienta de clonación y se intenta arrancar desde él en el equipo que quieras.

Si prefieres crearlo desde cero, puedes usar un pendrive de instalación de Windows, entrar en las opciones de reparación, abrir un símbolo del sistema y usar Diskpart para preparar la unidad externa: crear una partición EFI de tamaño adecuado en FAT32 y varias particiones para los distintos sistemas que quieras tener (por ejemplo, varias instalaciones de Windows, un servidor, alguna distro Linux, etc.).

Luego copias la imagen de Windows al volumen correspondiente usando el comando DISM con la opción /Apply-Image, y finalmente ejecutas bcdboot para instalar el gestor de arranque en la partición EFI. Tras reiniciar, el sistema externo debería iniciar la fase de configuración inicial de Windows (OOBE) como si fuera una instalación nueva.

La ventaja de este enfoque es que puedes tener en un mismo dispositivo varios Windows (incluidos servidores en versión de prueba), entornos PE de rescate, Linux, herramientas autónomas y cualquier otro sistema arrancable. Además, mantenerlo al día es tan simple como aplicar las actualizaciones normales de Windows y los updates de los gestores de paquetes de las distribuciones Linux que uses.

Conviene tener cuidado con la clave de «portable OS» en el registro si clonas desde o hacia el disco interno, ya que si se queda mal configurada Windows podría tratar el propio disco del PC como si fuera extraíble y limitar funciones. En caso de que el arranque falle tras una clonación, puedes reparar el cargador de arranque arrancando desde un medio de instalación de Windows y usando bcdboot para recrear las entradas adecuadas en la unidad externa.

Claves de producto, licencias y protección frente a fallos de arranque

Más allá de las herramientas de rescate, merece la pena tener controlada la licencia de Windows y las posibles causas de que un PC no arranque correctamente, porque ambos aspectos se cruzan en el momento de reparar o reinstalar.

En muchos equipos modernos, especialmente los que vienen con Windows preinstalado por fabricantes como Dell, HP o Lenovo, la clave de producto OEM va incrustada en el firmware UEFI/BIOS. En esos casos, Windows suele activarse automáticamente al reinstalar, sin que tengas que escribir nada, pero puede que aun así quieras recuperar la clave para documentarla.

Hay varias formas de consultar el identificador de producto: desde una ventana de símbolo del sistema como administrador puedes usar el comando wmic apuntando al servicio de licencias para intentar leer el valor OA3xOriginalProductKey; en PowerShell, una consulta similar usando Get-WmiObject te devuelve el mismo dato si está disponible. Si no aparece nada, lo más probable es que el equipo dependa de la activación digital y no de una clave tradicional.

También puedes recurrir a herramientas de terceros como ShowKeyPlus, que de forma sencilla muestra la edición instalada, la clave actual, la clave original OEM almacenada en el firmware y otros detalles sobre la licencia. Permite guardar esos datos en un archivo de texto, algo muy recomendable si gestionas varios equipos.

Además, los comandos de gestión de licencias de Windows (slmgr.vbs) te sirven para comprobar el estado de activación y ver parte de la clave asociada, mientras que desde Configuración > Sistema > Activación puedes confirmar si tu copia está activada con una licencia digital vinculada a tu cuenta de Microsoft. Si es así, normalmente no necesitarás teclear la clave al reinstalar.

Respecto a los problemas de arranque, conviene saber que muchas veces no son culpa de Windows directamente. Las causas típicas incluyen fallos en la fuente de alimentación, módulos de memoria defectuosos, discos duros moribundos, conexiones sueltas, conflictos con periféricos, sobrecalentamiento, actualizaciones problemáticas o malware que bloquea el inicio del sistema.

Por eso, un buen kit de rescate debe permitirte tanto diagnosticar el hardware (memoria, disco, temperatura), como reparar archivos de sistema, gestionar particiones y recuperar datos antes de tomar la decisión de reinstalar. Combinando la unidad de recuperación de Windows, los entornos de rescate basados en PE y Linux, las copias de imagen del sistema y utilidades como Windows Repair Toolbox, puedes cubrir prácticamente todo el abanico de escenarios en los que un PC decide no arrancar.

Con todo lo anterior, se puede montar sin demasiada complicación un conjunto de medios y herramientas capaz de salvarte en la mayoría de desastres informáticos habituales, desde un simple archivo de arranque corrupto hasta un disco duro quemado o un ransomware tozudo. Tener preparado de antemano tu propio Windows Boot Recovery Toolkit, con su USB multiboot, sus imágenes de sistema y sus utilidades de diagnóstico, marca la diferencia entre sufrir horas de frustración o recuperar tu equipo con calma y en relativamente poco tiempo.

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