Tutorial completo de AppCleaner para Mac: cómo borrar apps sin dejar restos

Última actualización: 25/02/2026
Autor: Isaac
  • AppCleaner permite desinstalar aplicaciones en macOS eliminando también archivos asociados como preferencias, cachés y elementos de soporte.
  • Su uso es muy sencillo: se arrastra la app a la ventana de AppCleaner, se revisan los ficheros detectados y se confirma el borrado.
  • Al ser gratuito, ligero y centrado en una sola función, es una alternativa práctica frente a suites de limpieza más complejas o de pago.
  • Combinado con buenos hábitos de organización, ayuda a mantener el Mac limpio de restos de software y a optimizar el espacio disponible.

Tutorial AppCleaner para Mac

Si acabas de aterrizar en macOS después de años en Windows, es fácil que eches de menos herramientas como Revo Uninstaller para borrar programas y todo rastro que dejan en el sistema; puedes consultar nuestros consejos y diferencias para usuarios de macOS. En Mac la cosa funciona de forma distinta: arrastras la app a la Papelera y listo… pero, en realidad, no siempre se va todo. Archivos de configuración, cachés y otros restos se quedan escondidos en carpetas del sistema.

Para solucionar esto existe AppCleaner para Mac, una utilidad ligera y muy sencilla que se ha convertido en uno de los clásicos para desinstalar aplicaciones a fondo en macOS. En este tutorial vamos a ver, paso a paso, cómo usarla, qué hace exactamente, qué la diferencia de otros desinstaladores y algunos consejos prácticos para que mantengas tu Mac limpio sin complicarte la vida.

Qué es AppCleaner y por qué merece la pena usarlo en Mac

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AppCleaner es una aplicación gratuita diseñada específicamente para macOS cuyo objetivo es ayudarte a desinstalar apps y eliminar los ficheros que dejan tirados por el sistema. A diferencia de Windows, donde muchos programas traen su propio desinstalador, en Mac la mayoría de aplicaciones se gestionan simplemente borrando el archivo .app, lo que no siempre elimina preferencias, cachés y otros complementos.

Cuando arrastras una app a la Papelera, macOS no busca los archivos asociados en tu carpeta de usuario ni en las rutas de sistema. AppCleaner se encarga justo de eso: localiza librerías, archivos de soporte, preferencias y otros elementos vinculados con la aplicación que quieres eliminar, y te los presenta para que decidas si quieres borrarlo todo.

Un punto importante es que se trata de un software muy ligero y fácil de usar. No llena tu Mac de servicios en segundo plano ni consume recursos de forma innecesaria. Lo abres cuando lo necesitas, arrastras la app a la ventana, revisas lo que va a eliminar y confirmas. Ideal si vienes de Windows y no quieres complicarte con procesos raros o menús ocultos.

Además, AppCleaner resulta especialmente útil si instalas y pruebas muchas aplicaciones. Con el tiempo, esos restos de software que has ido borrando a medias se acumulan y pueden ocupar varios gigas de espacio en el disco, algo que se nota bastante si usas un Mac con un SSD de capacidad limitada.

Cómo descargar e instalar AppCleaner en tu Mac

El proceso de instalación es muy sencillo y no se aleja mucho de lo que ya habrás visto con otras apps de macOS. Eso sí, es importante descargar AppCleaner de una fuente fiable para evitar versiones modificadas o con añadidos sospechosos y consultar otros programas para limpiar Mac.

En primer lugar, asegúrate de que tu versión de macOS es compatible con la edición actual de la herramienta. Aunque AppCleaner suele mantener soporte para muchas versiones, conviene revisar siempre la página oficial para confirmar que tu Mac mini con chip Apple Silicon o cualquier otro modelo está cubierto y no vas a tener problemas de compatibilidad.

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Una vez tengas el archivo .dmg descargado, ábrelo con un doble clic. Normalmente verás la clásica ventana en la que solo tienes que arrastrar el icono de AppCleaner a la carpeta Aplicaciones. Este gesto copia la app en el lugar correcto y hace que se integre como cualquier otra aplicación de macOS.

El primer arranque puede mostrarte un aviso de seguridad de macOS indicando que la app se ha descargado de Internet. Aquí basta con pulsar en “Abrir” para autorizarla. Si el sistema no te deja, revisa Preferencias del Sistema > Seguridad y privacidad, donde podrás permitir su ejecución de forma manual.

Cuando AppCleaner esté instalado, no verás menús complejos ni asistentes interminables. La interfaz es minimalista y está pensada para que puedas empezar a desinstalar en cuestión de segundos, algo perfecto si vienes de un entorno como Windows y aún estás ubicándote entre tantos cambios.

Funcionamiento básico: cómo desinstalar apps con AppCleaner

El uso básico de AppCleaner es tan directo que en unos minutos ya lo tendrás dominado. La forma más rápida de desinstalar es abrir la app y arrastrar el icono del programa que quieras eliminar directamente a la ventana de AppCleaner.

Tras ese gesto, AppCleaner escaneará tu sistema en busca de todos los ficheros asociados a esa aplicación. En pantalla verás una lista con archivos de preferencias, cachés, elementos de soporte e incluso componentes que se cargan al inicio si la app los utiliza. Todo ello agrupado para que puedas revisar con calma.

En este listado, cada elemento aparece marcado por defecto, lo que significa que se eliminará al confirmar. Si por algún motivo quieres conservar un archivo concreto (por ejemplo, una preferencia que te interese mantener), puedes desmarcarlo manualmente antes de pulsar el botón de borrado definitivo.

Cuando estés conforme con la selección, haz clic en el botón de eliminar. AppCleaner enviará todos esos archivos a la Papelera de macOS, de forma que, si cambias de idea en el último momento, aún puedes restaurarlos antes de vaciarla. Es una capa de seguridad adicional para no quedarte tirado si has borrado algo por error.

Esta manera de trabajar permite que el proceso de desinstalación sea mucho más completo que el método tradicional de arrastrar el icono de la app a la Papelera. El resultado es un sistema más limpio, menos archivos inútiles repartidos por tu carpeta de usuario y una mejor gestión del espacio disponible en el disco.

Opciones avanzadas y trucos para sacarle más partido

Aunque a primera vista parezca una herramienta muy básica, AppCleaner esconde algunas funciones útiles para quienes quieren ir un poco más allá y mantener el Mac lo más pulcro posible a largo plazo. Una de ellas es la lista de aplicaciones instaladas que muestra dentro de la propia interfaz.

En lugar de arrastrar iconos, puedes abrir AppCleaner y consultar ese listado para ver todas las apps detectadas en el sistema. Desde ahí, basta con seleccionar la que te interese, y la herramienta se encargará de localizar sus ficheros asociados, presentándotelos del mismo modo que en el proceso estándar de desinstalación.

Otro aspecto interesante es que AppCleaner puede ayudarte a identificar componentes que ya no utilizas pero permanecen instalados, como pequeños plugins o utilidades que se cargan en segundo plano. Aunque no es un limpiador agresivo, sí sirve para revisar qué tienes instalado realmente y deshacerte de aquello que ha quedado olvidado.

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Si acostumbras a probar mucho software, es recomendable que, cada cierto tiempo, abras AppCleaner y le des un repaso a tus aplicaciones para no acumular programas que ya no necesitas; conoce 4 métodos para desinstalar programas en Mac. De este modo, evitas que tu Mac acabe lleno de utilidades que probaste un día y nunca más volviste a usar, con los archivos residuales ocupando espacio sin aportar nada.

Conviene también no obsesionarse con borrar absolutamente todo. Hay archivos de sistema que es mejor no tocar, y aunque AppCleaner se centra en contenidos asociados a las apps, siempre tiene sentido revisar la lista con algo de calma para asegurarte de que lo que eliminas es realmente prescindible y no va a afectar a tu flujo de trabajo diario.

Diferencias entre AppCleaner y otros desinstaladores en macOS

En el mundo Mac existen distintas herramientas orientadas a la limpieza y la desinstalación de software, muchas de ellas incluidas dentro de paquetes de optimización más amplios. Frente a ese enfoque, AppCleaner destaca por ser una utilidad muy focalizada: su misión es eliminar apps y sus archivos relacionados, sin funciones extra que puedan distraer.

Si vienes de Windows y estabas acostumbrado a suites como Revo Uninstaller, es fácil que busques algo parecido en macOS. La realidad es que AppCleaner no intenta replicar todas las opciones avanzadas de seguimiento de instalaciones o de limpieza profunda del registro, entre otras cosas porque en Mac no existe el registro de Windows y la arquitectura del sistema es distinta.

La gran ventaja de esta herramienta sobre algunas alternativas es que es gratuita y muy ligera, sin suscripciones ni módulos adicionales. Hay otras soluciones para Mac que integran desinstalador, limpieza de cachés, protección frente a malware y un largo etcétera, pero a cambio suelen requerir pago, ocupan más recursos y pueden resultar abrumadoras si solo quieres quitar apps sin dejar rastro.

Frente al borrado manual tradicional (arrastrar la app y olvidarte), AppCleaner añade la posibilidad de ver exactamente qué se va a eliminar, como explicamos en nuestro artículo sobre desinstalar programas en Mac, lo que te ofrece un control mucho mayor. No actúa a ciegas: tú decides si quieres borrar todo o conservar alguna parte, cosa que no ocurre si simplemente tiras el icono a la Papelera.

Para quienes solo necesitan una herramienta sencilla, sin adornos y que haga bien una tarea concreta, AppCleaner se convierte en una suerte de equivalente al desinstalador avanzando que conocías en Windows, adaptado a la forma en que macOS organiza los ficheros de las aplicaciones y su información asociada.

Relación con otros programas y herramientas de software

Puede llamar la atención que, al hablar de utilidades gratuitas, aparezcan referencias a proyectos de código abierto como GIMP, un editor de imágenes muy conocido. Aunque su propósito es distinto al de AppCleaner, ambos comparten una filosofía parecida: ofrecer una solución potente sin coste para el usuario.

GIMP, por ejemplo, es una herramienta de edición de imágenes que brinda una amplia gama de funciones similares a las de programas de pago, con capas, pinceles personalizados, filtros y todo tipo de recursos creativos. Encaja muy bien en el ecosistema de quienes buscan aplicaciones gratuitas pero completas para su Mac, del mismo modo que AppCleaner lo hace en el campo de la desinstalación.

Otro punto en común es la existencia de una comunidad activa de usuarios y desarrolladores. En el caso de GIMP, hay foros, tutoriales y contribuciones constantes que van mejorando la herramienta con el tiempo. En el ámbito de AppCleaner, aunque el proyecto es más sencillo, también se beneficia de comentarios de usuarios que ayudan a pulir la compatibilidad con nuevas versiones de macOS.

  No tienes que sentirte culpable por gastar dinero en ti.

Este tipo de ecosistemas de software libre y gratuito permiten que tengas en tu Mac un conjunto muy completo de herramientas fiables sin necesidad de recurrir siempre a suscripciones de pago, combinando utilidades como AppCleaner para el mantenimiento con aplicaciones de edición como GIMP para trabajos creativos del día a día.

Si vienes de un entorno dominado por programas comerciales, merece la pena explorar estas alternativas, ya que suelen recibir actualizaciones regulares, se adaptan bien a diferentes configuraciones de hardware (incluidos los nuevos chips Apple Silicon) y ofrecen una experiencia muy sólida sin coste de entrada.

Consejos prácticos para mantener tu Mac limpio y organizado

Más allá del uso concreto de AppCleaner, es buena idea adoptar ciertas rutinas para que tu Mac se mantenga en buen estado y no termine lleno de basura digital. Una de las claves es revisar de vez en cuando qué aplicaciones tienes instaladas y cuáles usas realmente.

Cuando detectes programas que llevas meses sin abrir, desinstálalos con AppCleaner para liberar espacio y evitar que sigan dejando archivos residuales. Al mismo tiempo, intenta no instalar todo lo que encuentres “por probar”; acumular software innecesario es una de las formas más rápidas de llenar tu SSD con datos poco útiles.

También conviene tener ordenadas tus carpetas de documentos, descargas y escritorio. Aunque esto no está directamente relacionado con AppCleaner, ayuda a que tengas una visión más clara de qué usas a diario y qué puedes eliminar. Si acostumbras a descargar instaladores y no los borras después, acabarás con un montón de archivos duplicados ocupando espacio que podrías necesitar.

Otra recomendación es combinar el uso de AppCleaner con las propias herramientas del sistema, como las opciones de almacenamiento de macOS que indican qué se lleva más espacio. Así podrás detectar si tienes muchas apps pesadas que apenas usas y que podrías desinstalar con la ayuda del desinstalador para librarte también de sus componentes ocultos.

A la hora de desinstalar, mantén siempre un punto de prudencia. Aunque AppCleaner está pensado para actuar sobre ficheros asociados a aplicaciones, revisa la lista antes de confirmar el borrado y asegúrate de que no estás eliminando algo que todavía necesitas, sobre todo si trabajas con proyectos complejos o con software que gestiona grandes bibliotecas de datos.

Con estos hábitos y aprovechando lo que ofrece AppCleaner, es mucho más sencillo que tu experiencia en macOS sea fluida, tu disco no se llene de restos innecesarios y no eches de menos tanto las antiguas herramientas de limpieza que utilizabas en tu época de usuario de Windows.

Todo este conjunto de prácticas, unido a una herramienta tan directa como AppCleaner y a la posibilidad de combinarla con otras aplicaciones gratuitas y de código abierto, hace que mantener tu Mac en forma y libre de archivos residuales sea algo bastante asumible incluso si llevas solo unas semanas en el ecosistema de Apple y todavía estás adaptándote al cambio desde Windows.