Qué son los archivos README y cómo usarlos bien

Última actualización: 21/02/2026
Autor: Isaac
  • Un archivo README es el documento principal que explica qué contiene un proyecto digital, para qué sirve y cómo utilizarlo.
  • Suele escribirse en texto plano o Markdown (README.md) e incluye descripción, instalación, uso, requisitos, licencia y contactos.
  • En GitHub el README se muestra en la portada del repositorio, actúa como carta de presentación y guía básica para usuarios y contribuyentes.
  • Un README claro, completo y actualizado mejora la comprensión, reduce errores y facilita el trabajo colaborativo en cualquier proyecto.

Ejemplo de archivo README

Si trabajas con proyectos digitales, tarde o temprano te vas a cruzar con un archivo llamado README. Aunque parezca un simple documento de texto, es mucho más importante de lo que parece: es la carta de presentación de tu proyecto, la primera puerta de entrada para cualquiera que quiera saber qué has hecho, cómo usarlo y si le merece la pena dedicarle tiempo.

En el mundo del desarrollo de software, la ciencia de datos o incluso en trabajos académicos y proyectos colaborativos, un README bien escrito ahorra dudas, evita errores y facilita que otras personas (o tú mismo dentro de unos meses) entiendan rápidamente el sentido del proyecto. Vamos a ver con calma qué son los archivos README, para qué sirven, qué deben incluir y cómo sacarles todo el partido.

Qué es exactamente un archivo README

Un archivo README es un documento de texto que acompaña a un proyecto digital y cuyo objetivo principal es explicar de forma clara qué contiene el proyecto, para qué sirve y cómo se utiliza. Traducido literalmente sería algo así como “léeme”, y esa es justo su función: ser lo primero que alguien lee cuando abre un repositorio, una carpeta de datos o un paquete de software.

Este tipo de archivo puede guardarse en distintos formatos de texto: desde el clásico readme.txt (texto plano) hasta readme.doc, readme.1st o extensiones menos habituales como .me. El formato concreto suele adaptarse al sistema operativo y al programa con el que se va a visualizar, de forma que cualquier usuario pueda abrir y leer el archivo sin complicarse.

Hoy en día, sobre todo en proyectos de software y repositorios de código, el formato más habitual es el README.md. La extensión .md indica que el archivo está escrito en Markdown, un lenguaje de marcado muy sencillo que permite convertir texto en HTML utilizando unos pocos símbolos para dar formato. Esto facilita que el contenido sea fácil de leer tanto en bruto como renderizado en una web, además de permitir títulos, listas, enlaces, tablas, imágenes y demás sin complicaciones.

Un README bien estructurado ofrece a la persona usuaria o colaboradora un resumen completo y comprensible del proyecto. No pretende ser una documentación exhaustiva, sino una guía práctica: qué hace el proyecto, por qué es útil, cómo empezar a usarlo y dónde encontrar más información si hace falta.

En el ámbito de los datos, por ejemplo en repositorios de datasets, es muy común que el README (a veces en formato readme.txt) recoja información general, autoría, palabras clave, cobertura geográfica y temporal, licencia de uso y metodología empleada para generar o recopilar los datos, así como el software recomendado para trabajar con ellos.

Archivo README en proyecto de software

Breve historia y uso estándar de los README

Aunque hoy los asociamos sobre todo con plataformas como GitHub, la costumbre de incluir un archivo README en los paquetes de software viene de décadas atrás. Hay ejemplos documentados desde mediados de los años 70, cuando ya se distribuían programas con un pequeño documento que explicaba su contenido y uso.

Con el tiempo, la práctica se consolidó hasta el punto de que en los GNU Coding Standards (los estándares de codificación de GNU) se considera que el archivo README es un requisito. Estos estándares influyeron en gran parte del ecosistema de software libre y contribuyeron a que el README se convirtiera en algo casi obligatorio en cualquier paquete serio.

Cuando la web se convirtió en la plataforma estándar para distribuir software, muchos proyectos empezaron a mover parte de la información que antes estaba en el README (manuales, licencia, noticias, etc.) a sitios web, wikis o al paquete tarball de código fuente. Aun así, el archivo README nunca desapareció: en muchos casos se mantuvo como resumen local, aunque a veces quedase algo incompleto frente a la documentación online.

La popularidad de plataformas como GitHub y de comunidades de software libre más veteranas ha hecho que los README vuelvan a estar en primera línea. En GitHub, por ejemplo, si un repositorio contiene un archivo README en el directorio raíz, el sistema lo convierte automáticamente a HTML y lo muestra en la página principal del proyecto, de manera que es lo primero que se ve al entrar.

Además, la noción de “archivo readme” se usa a veces de forma genérica para referirse a cualquier documento corto que explique el contenido de una carpeta o proyecto, incluso aunque el archivo no se llame exactamente README. En muchos proyectos de software libre se distribuye un conjunto estándar de archivos junto al README, cada uno con una función bien definida.

Archivos habituales que acompañan a un README

En proyectos que siguen estándares como los Gnits Standards o los generados con herramientas como GNU Autotools, es frecuente encontrar, además del README principal, otros archivos de texto que completan la información del proyecto. Algunos de los más típicos son:

  • README: información general del proyecto, propósito y visión global.
  • AUTHORS: listado de personas autoras o colaboradoras principales.
  • THANKS: agradecimientos a personas o instituciones que han ayudado.
  • CHANGELOG: registro de cambios detallado, pensado sobre todo para desarrolladores.
  • NEWS: registro de cambios más resumido y entendible para usuarios finales.
  • INSTALL: instrucciones específicas de instalación y requisitos técnicos.
  • COPYING / LICENSE: texto de la licencia de uso y distribución del software.
  • BUGS: errores conocidos y formas de reportarlos correctamente.
  • FAQ: preguntas frecuentes con sus respuestas.
  • TODO: lista de tareas pendientes y futuras mejoras previstas.
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Todos estos documentos, junto con el README, forman el esqueleto de la documentación básica de muchos paquetes. En algunos casos, parte de esta información se duplica tanto en el repositorio como en la web del proyecto para facilitar el acceso desde distintos canales.

El rol del README en GitHub y plataformas similares

En GitHub el README tiene un papel especialmente protagonista. Para empezar, suele ser lo primero que ve cualquier persona que visita tu repositorio. Si el archivo está bien hecho, en unos segundos quedará claro qué hace el proyecto, por qué puede interesar, cómo ponerlo en marcha y quién está detrás.

GitHub reconoce automáticamente el README cuando se coloca en ciertas ubicaciones del repositorio. Si lo pones en la carpeta .github, en el directorio raíz o en la carpeta docs, la plataforma lo detecta y lo muestra de forma destacada a los visitantes. Cuando hay varios README, GitHub sigue un orden de prioridad: primero busca en .github, luego en la raíz y por último en docs.

Además, si creas un repositorio público cuyo nombre coincide exactamente con tu nombre de usuario y añades un README en la raíz, ese archivo se convierte automáticamente en tu README de perfil. Se muestra en tu página de usuario, permitiéndote crear una sección de presentación personalizada usando GitHub Flavored Markdown.

Cuando un README (o cualquier archivo .md) se visualiza en GitHub, la plataforma genera de forma automática una tabla de contenidos basada en los títulos del documento. Puedes ver ese índice haciendo clic en el icono de “Outline” o esquema, lo que facilita mucho navegar por README largos con varias secciones.

GitHub también permite enlazar directamente a secciones concretas. Cada encabezado genera un ancla automática, y basta con pasar el ratón por encima del título para ver el icono de enlace. De esta forma, puedes compartir URLs que apunten justo a la parte del README que quieres destacar (por ejemplo, la sección de instalación o la de contribuciones).

Hay un detalle práctico importante: por motivos de rendimiento, si tu README supera los 500 KiB de tamaño, GitHub truncará el contenido a partir de ese punto en la vista renderizada. Por eso se recomienda reservar el README para la información esencial y mover tutoriales o manuales largos a wikis o documentación aparte.

Formato y enlaces dentro de un README

Para que el README sea fácil de mantener y funcione bien tanto en GitHub como en clones locales, es recomendable usar enlaces relativos y rutas de imágenes relativas al archivo donde se encuentran. Así, si por ejemplo tienes un README en la raíz y un documento docs/CONTRIBUTING.md, el enlace dentro del README quedaría algo así como (docs/CONTRIBUTING.md).

Este tipo de enlace relativo hace que, al cambiar de rama o clonar el repositorio, las rutas sigan funcionando correctamente sin necesidad de modificarlas. GitHub se encarga de transformar internamente estas rutas para apuntar a la versión correcta del archivo según la rama mostrada. También se admiten rutas que comiencen por /, que se interpretan relativas a la raíz del repositorio, así como operadores habituales como ./ o ../.

Es importante que el texto del enlace se mantenga en una sola línea, ya que si se parte en varias líneas el enlace puede dejar de funcionar como se espera. Por otro lado, se recomienda evitar enlaces absolutos a archivos internos del repositorio, porque pueden romperse si cambia la URL base o se hace un fork.

Respecto al alcance del documento, conviene recordar que el README debe contener únicamente la información indispensable para empezar a usar y contribuir al proyecto. Para documentación extensa (manuales de usuario, guías completas de API, etc.), resulta más limpio utilizar una wiki o un sistema de documentación aparte, enlazándolo desde el propio README.

Para qué sirve realmente un archivo README

Más allá de la teoría, el archivo README funciona en la práctica como guía inicial y punto de referencia. No pretende sustituir una documentación formal extensa, pero sí ofrecer una explicación ordenada y práctica sobre lo más importante del proyecto.

Entre sus usos más habituales están: explicar el objetivo del proyecto, describir qué datos o archivos incluye, indicar cómo empezar a utilizarlo, señalar requisitos técnicos clave y evitar errores causados por un uso inadecuado. Cuando varios usuarios trabajan sobre el mismo código o datos, un README claro ahorra infinitas preguntas repetidas.

En proyectos compartidos, sobre todo en equipos grandes o comunidades open source, el README es casi una pieza de infraestructura de comunicación. Sirve para alinear expectativas, indicar el nivel de madurez del proyecto, definir cómo se contribuye y dejar claro qué soporte se ofrece (si es que se ofrece alguno).

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Incluso en proyectos personales, aunque solo tú vayas a tocarlos, un README bien escrito actúa como memoria a largo plazo. Con el tiempo es fácil olvidar decisiones, dependencias o pasos de instalación; tenerlo documentado te evita tener que “redescubrir” tu propio proyecto meses después.

Por todo ello, el README no es solo una formalidad: es una herramienta práctica que mejora la organización, la comunicación y la mantenibilidad de cualquier tipo de proyecto digital.

Cuándo conviene crear un archivo README

La respuesta corta es que conviene crear un README siempre que exista un proyecto que vaya a ser usado, revisado o mantenido por alguien distinto de quien lo creó… y eso incluye a tu “yo del futuro”. No hace falta que sea un mega repositorio open source: basta con que haya algo de complejidad o que el contenido pueda generar dudas.

Algunos ejemplos donde un README resulta especialmente útil son los proyectos web o de programación, donde conviene explicar requisitos, procesos de desarrollo, comandos de arranque y entorno de ejecución. También es muy interesante en carpetas con datos importantes, para aclarar qué representan esos datos, su procedencia y posibles limitaciones.

Otros contextos típicos son los sitios web alojados en un hosting, que muchas veces incluyen un README con instrucciones de despliegue, o los trabajos académicos y técnicos, en los que el README puede describir scripts, experimentos, versiones de herramientas usadas o cómo reproducir resultados.

En proyectos colaborativos, internos o públicos, el README es casi obligatorio. Ayuda a que las personas nuevas puedan incorporarse al proyecto con menos fricción, y actúa como referencia compartida para mantener un mismo criterio de uso y contribución entre todas las partes implicadas.

Qué información debe contener un buen README

Un README efectivo no tiene por qué ser largo, pero sí necesita estar bien organizado y ser muy claro. Hay cierta información básica que casi siempre conviene incluir, y otros contenidos opcionales que aportan mucho valor según el tipo de proyecto.

Como mínimo, la mayoría de repositorios y paquetes bien documentados incluyen el nombre del proyecto, una breve descripción del objetivo, un resumen del contenido del repositorio, las indicaciones para usarlo o instalarlo y los requisitos esenciales (dependencias, versión mínima de lenguaje, sistema operativo, etc.).

También es muy recomendable añadir alguna forma de contacto o soporte, aunque solo sea un correo electrónico o el enlace a la sección de “Issues” del repositorio. Esto orienta a quien encuentre problemas sobre dónde y cómo reportarlos, en lugar de dejarle perdido sin saber a quién dirigirse.

Además de lo básico, suele ser útil incluir información sobre la fecha de creación o versión actual, el listado de autores o responsables, la licencia de uso y cualquier aviso relevante sobre el uso de los datos o del código (por ejemplo, si se trata de una versión experimental o no apta para producción).

El orden también influye en la legibilidad: lo más crítico (qué es el proyecto, para qué sirve, cómo se usa) debería aparecer al principio del documento, dejando para más adelante detalles secundarios, créditos ampliados o notas históricas. De esta forma, quien solo está explorando de pasada puede llevarse una idea clara con un vistazo rápido.

Contenido típico de un README en software

En proyectos de software, los README suelen ir un paso más allá e incluir varios bloques temáticos adicionales. En muchos casos, el archivo recoge, de forma breve, instrucciones de configuración, instrucciones de instalación, indicaciones de uso básico, un manifiesto de archivos (explicar para qué sirve cada carpeta importante) y un resumen de la licencia.

También es habitual incluir una sección con información sobre el desarrollador o el equipo, posibles formas de contribuir al proyecto, un listado de errores conocidos y una breve guía de solución de problemas frecuentes. Todo ello ayuda a que quien se acerca al repositorio tenga una visión global y práctica sin necesidad de rebuscar en otros sitios.

En algunos casos, el README puede contener un pequeño registro de cambios o apuntar a un archivo CHANGELOG externo. Asimismo, es bastante común que incluya una sección de “Noticias” o “Novedades” donde se destaquen los cambios relevantes entre versiones, sobre todo cuando el público objetivo son usuarios finales más que desarrolladores.

En el contexto de repositorios académicos o de datos, además de la descripción del contenido, muchas plantillas recomiendan describir la metodología de recogida o generación de los datos, las variables incluidas, el rango temporal y geográfico de la información, y cualquier limitación relevante de uso o interpretación.

El README como herramienta de comunicación en GitHub

Cuando subes un proyecto a GitHub, el README se convierte no solo en documentación, sino también en un elemento de comunicación y presentación. De hecho, la propia plataforma recomienda añadir un README a cualquier repositorio público para ayudar a los visitantes a entender rápidamente de qué va el proyecto.

Puedes aprovechar el README para explicar qué hace el proyecto, por qué puede resultar útil, cómo empezar (por ejemplo, con una sección de “Getting started”), dónde obtener ayuda (issues, foros, chat, etc.) y quién mantiene activamente el código. Todo esto influye en la percepción de calidad y en la confianza que genera el repositorio.

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En muchos casos, los desarrolladores utilizan sus repositorios de GitHub como portafolio profesional. En ese contexto, unos README cuidados marcan una diferencia enorme: permiten a reclutadores u otras personas interesadas ver, de un vistazo, el alcance del proyecto, las tecnologías empleadas y la forma de trabajar del autor o autora.

Si tu intención no es atraer contribuciones ni promocionar el repositorio (por ejemplo, si es un proyecto privado o muy interno), no es obligatorio tener un README muy elaborado. Aun así, suele ser práctico mantener al menos un mínimo de documentación básica para uso propio y del equipo.

GitHub ofrece además algunas utilidades específicas alrededor del README: genera automáticamente un índice, admite badges e iconos, y permite insertar imágenes, GIFs o vídeos para mostrar demostraciones del proyecto. Bien usados, todos estos elementos pueden hacer el README más atractivo y fácil de navegar.

Cómo estructurar y mejorar tu README

Al analizar repositorios populares (por ejemplo, proyectos de grandes organizaciones tecnológicas o agencias espaciales), se observa que sus README suelen compartir una serie de patrones comunes, aunque cada proyecto mantenga su propia identidad visual y de contenido.

Es frecuente encontrar un título claro y una posible imagen de portada (como un logo o banner del proyecto), seguido de algunas insignias o badges que resumen el estado del proyecto, la licencia, la versión actual o el estado de las pruebas. Después suele venir una descripción del proyecto, un apartado sobre el estado (estable, en desarrollo, experimental, etc.) y una sección con demostraciones o capturas de pantalla.

También es muy habitual encontrar un bloque con acceso al proyecto (enlaces a la versión desplegada, a la documentación, a paquetes publicados), un listado de tecnologías utilizadas, secciones dedicadas a colaboradores, personas desarrolladoras y, por supuesto, la licencia. Estos elementos ayudan a que el README funcione tanto como guía rápida para usuarios como tarjeta de presentación para posibles contribuidores.

Respecto al diseño, aunque estamos hablando de un archivo de texto, hay mucho margen para hacerlo más legible: usar encabezados bien jerarquizados, listas ordenadas y no ordenadas, tablas cuando tenga sentido, y negritas para destacar ideas clave. En Markdown, además, se pueden insertar imágenes, GIFs y pequeñas decoraciones (como emojis) para hacerlo más amigable, siempre sin perder de vista la claridad.

Un truco poco comentado es escribir siempre pensando en alguien que no sabe absolutamente nada del proyecto. Eso implica evitar suposiciones sobre conocimientos previos, usar frases claras y directas, e ir aclarando términos técnicos la primera vez que aparecen. Y, por supuesto, mantener el README actualizado cada vez que cambie algo relevante en el proyecto.

Licencia, contribuciones y autoría

En proyectos de código abierto, un apartado especialmente importante del README es el dedicado a la licencia. Publicar el código en un repositorio público no lo convierte automáticamente en software libre; hace falta indicar de forma expresa bajo qué condiciones puede usarse, modificarse y redistribuirse.

Lo más habitual es utilizar licencias conocidas (MIT, Apache, GPL, Creative Commons para documentación, etc.) y enlazar desde el README al archivo LICENSE o COPYING del repositorio. De esta forma, cualquier persona interesada sabe al momento qué puede hacer con el código y qué obligaciones tiene (por ejemplo, atribución, compartir igual, limitaciones de responsabilidad, etc.).

Otro bloque clave en un README maduro es la guía de contribución. Aquí se explica cómo pueden otras personas colaborar con el proyecto: normas de estilo, proceso para enviar pull requests, cómo reportar bugs, qué tipo de contribuciones se aceptan y dónde se coordina el trabajo. A veces esta información se separa en un archivo CONTRIBUTING.md enlazado desde el README.

También es buena práctica visibilizar a las personas contribuyentes y desarrolladoras. Algunos proyectos incluyen tablas con avatares y nombres enlazados a sus perfiles, otros simplemente listan los usuarios principales. Este gesto no solo reconoce el trabajo, sino que facilita el contacto directo si alguien necesita hablar con una persona concreta del equipo.

Finalmente, conviene dedicar unas líneas a explicar cómo obtener ayuda y qué canales existen: issues en GitHub, foros, listas de correo, chats, etc. Si el proyecto no ofrece soporte oficial, también es válido indicarlo claramente para evitar malentendidos.

Con todo lo anterior, el archivo README se convierte en una pieza central de cualquier proyecto digital: explica qué es, cómo funciona, quién lo mantiene y bajo qué condiciones se puede usar. Cuidar su contenido y mantenerlo al día es una inversión pequeña que marca una gran diferencia en la forma en que otras personas perciben y utilizan tu trabajo.

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