Qué es Project Magnus en Xbox y por qué puede cambiar las consolas

Última actualización: 14/02/2026
Autor: Isaac
  • Project Magnus es la nueva plataforma de Xbox basada en una potente APU de AMD y en un Windows adaptado al gaming que fusiona PC y consola.
  • Xbox Magnus será un sobremesa “tipo consola” pero con soporte para tiendas de terceros como Steam, Epic Games Store y GOG, además de la app Xbox.
  • Las filtraciones apuntan a especificaciones muy superiores a PS6 y a un precio potencialmente por encima de los 1.000 dólares por unidad.
  • Microsoft apuesta por un ecosistema abierto con hardware propio y OEM, donde la marca Xbox se convierta en una familia de dispositivos más que en una única consola cerrada.

Project Magnus Xbox

Si sigues la actualidad del gaming, seguro que te suena eso de Project Magnus y la próxima Xbox. Desde filtraciones en foros hasta declaraciones veladas de ejecutivos, todo apunta a que Microsoft está preparando un movimiento enorme que puede cambiar para siempre lo que entendemos por “consola”.

Lo que hasta hace poco eran simples rumores se ha ido consolidando gracias a informes de periodistas como Jez Corden, filtradores como Kepler L2 y análisis de expertos técnicos. El resultado es una foto bastante clara: Xbox Magnus no será una consola al uso, sino una especie de PC con Windows “consolizado”, con un chip brutal de AMD, soporte para tiendas de terceros como Steam y Epic Games Store y un precio que puede romper todos los esquemas.

Qué es exactamente Project Magnus en Xbox

Project Magnus es el nombre en clave del nuevo System-on-Chip (SoC) que AMD está desarrollando para la próxima generación de hardware de Microsoft Gaming. En la práctica, este chip es el corazón de lo que muchos ya llaman Xbox Magnus, la sucesora de Xbox Series X|S, pero con una filosofía muy distinta: más cerca de un PC de sobremesa de gama alta que de una consola cerrada tradicional.

Según las filtraciones, la idea de Microsoft es lanzar un dispositivo de sobremesa “tipo consola” que en realidad es una PC completa con Windows. No habría barrera real entre el ecosistema de Xbox y el de ordenador, porque el sistema operativo sería esencialmente Windows, con una interfaz adaptada a la TV y al mando como capa principal para jugar desde el sofá.

Esto supone que Xbox dejaría de ser únicamente “la caja bajo la tele” para convertirse en una familia de dispositivos creados por Microsoft y por fabricantes externos, todos basados en Magnus y en un Windows centrado en el juego. La marca Xbox pasaría a ser, más que nunca, un ecosistema de software, servicios y tiendas.

Además, las fuentes apuntan a que la consola/PC de Magnus tendrá una ventana de lanzamiento estimada para finales de 2027, con la posibilidad de deslizarse hacia 2028 si el desarrollo del sistema operativo o del hardware lo requiere. No es una fecha grabada en piedra, pero es el horizonte que manejan los insiders.

Nueva generación Xbox Magnus

Una “PC con Windows” disfrazada de consola

Uno de los detalles más llamativos de Project Magnus es que no se tratará de una consola cerrada al estilo clásico. Jez Corden y otros analistas coinciden en que el nuevo hardware será, técnicamente, una PC con Windows 11 (o su revisión futura) optimizado para gaming y para el salón.

En lugar de la estructura actual, donde Xbox Series X|S tiene un sistema operativo muy cercano a Windows pero recortado y con fuerte control de la tienda de Microsoft, Xbox Magnus funcionaría como un PC normal con capacidad para ejecutar:

  • La app de Xbox y su interfaz de consola como experiencia principal cuando juegues en TV.
  • Tiendas de terceros como Steam, Epic Games Store o GOG, instaladas y ejecutadas como en cualquier ordenador.
  • Aplicaciones tradicionales de Windows, con la diferencia de que el sistema estará muy pensado para manejo con mando y uso en pantalla grande.

Esto abre la puerta a que puedas comprar y jugar títulos de Steam, Epic o GOG directamente en el nuevo hardware de Xbox, sin depender únicamente de la Microsoft Store. Para el jugador de PC que quiera algo “enchufar y jugar” en el salón, es un caramelo enorme.

A cambio, Microsoft renuncia a parte del modelo clásico de consola, donde se subvencian las máquinas vendiendo juegos y servicios en una tienda cerrada. Si los usuarios gastan su dinero en Steam u otras plataformas, la compañía ingresa menos por juego, lo que encarece el hardware porque ya no se puede compensar tanto con el software.

Este cambio encaja con la nueva filosofía de la empresa: romper barreras entre PC y consola, abrazar las plataformas abiertas y reforzar servicios como Game Pass o Xbox Cloud Gaming como piezas clave del negocio, más allá de si juegas desde una máquina “oficial” o desde un dispositivo OEM.

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La revolución OEM: alianzas con ASUS y otros fabricantes

El movimiento de Magnus no se entiende sin mirar al impulso que Microsoft está dando a las alianzas OEM con marcas como ASUS. El ejemplo más claro es la ROG Xbox Ally, un dispositivo portátil con Windows que se mostró en el Xbox Games Showcase 2025, donde quedó claro que la marca pretende ir más allá de su propio hardware.

La idea es que, igual que ocurre con los portátiles con Windows o los móviles Android, Microsoft se encargue del sistema operativo y de una “experiencia de referencia”, dejando que socios como ASUS, MSI, Dell u otros fabricantes se encarguen de diseñar máquinas con diferentes formatos, precios y prestaciones.

Así podríamos ver desde equipos más modestos 1080p y relativamente asequibles, hasta auténticos monstruos “ultra-premium” con refrigeración avanzada, memorias más rápidas y configuraciones muy caras. Todo ello ejecutando el mismo ecosistema de Xbox y Windows adaptado al juego.

Esta estrategia supone un giro enorme respecto al modelo tradicional de consolas cerradas, donde Sony, Nintendo o la propia Microsoft controlan el 100% del hardware. Aquí la intención es inundar el mercado con opciones para todo tipo de bolsillos, manteniendo a Xbox como la capa común de software y servicios.

La ROG Xbox Ally y sus sucesoras serían solo la punta de lanza de una oleada de dispositivos certificados como “Xbox-ready”, que compartirían SoC Magnus (o variantes), acceso total a Windows y compatibilidad con la experiencia de salón tipo consola.

Una portátil Xbox de la propia Microsoft también está en camino

Aunque el foco esté en la colaboración con terceros, las filtraciones dejan claro que Microsoft no renunciará a tener su propia portátil first-party. Habrá un dispositivo interno que funcionará como “la Surface del gaming”: una máquina que marque el estándar de calidad y experiencia para el resto.

Esta portátil, basada igualmente en la filosofía Magnus, serviría como referencia para estudios y desarrolladores, al mismo tiempo que otras marcas cubren nichos más específicos (más potencia, menos precio, diseños gaming extremos, etc.). La estrategia recuerda precisamente a la gama Surface en el mundo de los portátiles, donde Microsoft muestra “cómo debería ser” un equipo con Windows moderno.

Aun así, las prioridades internas estarían claras: primero la máquina de sobremesa de nueva generación, prevista para 2027, y alrededor de ella la portátil y el resto de dispositivos asociados, que extenderían la experiencia de Xbox a formato móvil y a distintas gamas de precio.

Para los jugadores preocupados por una posible retirada de Microsoft del hardware, las palabras de Sarah Bond, presidenta de la división Xbox, son un mensaje directo: la próxima consola/PC de escritorio está en desarrollo, y se concibe como una plataforma premium que incluso superará a PS6 en potencia.

Arquitectura Magnus: especificaciones técnicas y potencia bruta

Detrás de todo esto está Magnus, la APU de AMD pensada para ser la más grande y potente jamás usada en una máquina de juegos doméstica. Varias filtraciones coincidentes detallan cómo sería este chip y por qué va a disparar tanto la potencia como el coste.

Según el canal Moore’s Law Is Dead y filtradores como Kepler L2, el SoC Magnus contaría con un tamaño de unos 408 mm² fabricado en el nodo TSMC N3P, lo que la convierte en una APU un 13% más grande que la de Xbox Series X y Xbox One X, y aproximadamente un 46% más grande que la que supuestamente empleará PS6.

En el apartado gráfico, se habla de una GPU RDNA 5 con 70 Compute Units, de las cuales 68 estarían activas, lo que implica un salto enorme en rendimiento frente a la actual generación. Esta GPU estaría pensada para exprimir al máximo tecnologías modernas como:

  • Ray tracing avanzado con más efectos en tiempo real y mejor calidad de iluminación.
  • Procesamiento por IA apoyado en una NPU XDNA3 de hasta 110 TOPS para tareas de escalado, reconstrucción de imagen y otras funciones inteligentes.
  • Escalado por hardware para mantener altas tasas de frames con resoluciones efectivas muy elevadas.

En memoria, los rumores apuntan a un bus de 192 bits capaz de soportar hasta 48 GB de GDDR7, una auténtica barbaridad para una consola/PC de salón, con un ancho de banda pensada para juegos muy pesados y futuros motores gráficos.

Kepler L2 también ha comentado la cifra de RAM de distintos dispositivos next-gen de Sony y Microsoft: la portátil de PlayStation tendría 24 GB, PS6 se movería en torno a 30 GB y Xbox Magnus llegaría a los 36 GB de RAM. Esto refuerza la idea de que Magnus será la plataforma más ambiciosa en términos de memoria y recursos puros.

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Este mismo filtrador considera que, con estas especificaciones, PS6 no podrá igualar el rendimiento de la nueva Xbox: menos núcleos de CPU, frecuencias algo inferiores, menos CUs y menor ancho de banda de memoria y caché. No sería un abismo enorme, pero sí suficiente para que, en su opinión, el 100% de los juegos multi se vean o rindan mejor en la máquina de Microsoft, en contraste con el equilibrio 50/50 que hemos visto entre PS5 y Series X.

Ventana de lanzamiento y retos con Windows 11

Las estimaciones actuales sitúan a Xbox Magnus en una ventana de lanzamiento orientativa para finales de 2027, aunque algunas fuentes hablan también de 2028 como posibilidad si el calendario interno se retrasa por razones técnicas o de mercado.

Uno de los principales desafíos no es solo el hardware, sino la integración de Windows 11 (o su evolución) como sistema operativo base. Hacer que Windows funcione de forma totalmente fluida en una experiencia de consola, sin las incomodidades habituales del escritorio tradicional, es una tarea enorme.

De hecho, hace poco saltó a la luz un problema importante con una actualización de Windows 11 en los dispositivos ROG Xbox Ally de ASUS, que llegó a afectar al funcionamiento adecuado de la base de software del propio fabricante. Microsoft está trabajando en solucionarlo, y este tropiezo sirve como aviso a tiempo: si quieren basar la próxima generación de Xbox en Windows, tienen que pulir al máximo la estabilidad y las actualizaciones.

Los periodistas especializados apuntan a que el equipo de Windows y la división Xbox han empezado a colaborar de forma más estrecha que nunca. El objetivo es ofrecer una versión del sistema centrada en videojuegos y en la experiencia de salón, claramente diferenciada del Windows de oficina o productividad tradicional.

Por eso se habla de que la compañía dispone de, como mínimo, dos años para resolver problemas y ajustar el sistema operativo antes de comprometerse de lleno con el lanzamiento de Magnuss. Todo ello con una prioridad clara: calidad por encima de la prisa, especialmente tras algunos estrenos inestables de hardware y software vistos en los últimos tiempos.

Precio de Xbox Magnus: hacia una consola de más de 1.000 dólares

La otra gran cuestión que rodea a Project Magnus es el precio de salida del dispositivo. Varias fuentes coinciden en que, si Microsoft sigue adelante con esta filosofía premium y abierta, el coste podría superar con creces lo que estamos acostumbrados a pagar por una consola de sobremesa.

Analistas como Kepler L2, junto con estudios de la lista de materiales (Bill of Materials, BOM), calculan que Xbox Magnus podría situarse entre los 800 y los 1.200 dólares, e incluso rebasar de forma clara la barrera psicológica de los 1.000. Sería, de confirmarse, la máquina de juego doméstica más cara de la historia en su categoría.

Este precio tan alto se explicaría por varios factores clave que empujan hacia arriba el coste:

  • Una APU gigantesca y muy avanzada, fabricada en un nodo de vanguardia (TSMC N3P), con muchos núcleos y unidades de cómputo, lo que dispara la factura de producción.
  • Memoria GDDR7 en cantidades muy superiores a generaciones anteriores, con un bus de 192 bits y hasta 48 GB posibles, algo más propio de GPUs de PC de gama muy alta.
  • Una estrategia comercial menos dependiente de los ingresos por juegos y servicios cerrados, precisamente porque la consola será compatible con Steam y otras tiendas que no controlan directamente.

En generaciones previas, tanto Microsoft como Sony o Nintendo solían vender las consolas con márgenes mínimos o incluso con pérdidas al principio, confiando en recuperar la inversión a través de la venta de juegos físicos/digitales y de suscripciones. Abrir el sistema a tiendas de terceros reduce ese colchón, lo que obliga a subir el precio base del hardware si no quieren que cada unidad suponga un agujero económico mayor.

Los rumores sobre un precio “premium” encajan con declaraciones de Sarah Bond, que ha insistido en que la próxima Xbox de escritorio apuntará claramente a la gama alta y ofrecerá una experiencia superior a la de PS6. Si Sony decide mantener un coste más agresivo, por debajo de la nueva máquina de Microsoft, la batalla se librará en un terreno curioso: potencia y apertura frente a precio y accesibilidad.

En ese escenario, parece que Magnus no está pensada para arrasar en ventas masivas desde el primer día, sino para establecer una base tecnológica muy sólida para los próximos años, quizá incluso una década, aunque eso signifique ser un producto aspiracional para un público dispuesto a pagar bastante más.

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Comparativa con PS6 y el resto de la próxima generación

La nueva Xbox Magnus y la futura PlayStation 6 comparten proveedor principal: AMD. Sony trabaja en su propio proyecto, conocido como Project Amethyst, que servirá no solo para PS6, sino también para su próxima consola portátil y, posiblemente, para gráficas de PC.

En el caso de Xbox, el corazón será Magnus; en el de Sony, Amethyst y las tecnologías relacionadas con PSSR y nuevas técnicas de reescalado y procesamiento. Ambas máquinas apuntan a un lanzamiento similar en torno a 2027, si se confirman los calendarios filtrados por insiders como Kepler L2 y Moore’s Law Is Dead.

Kepler asegura que las especificaciones base de PS6 y Xbox Magnus ya estarían “cerradas”, es decir, con pocos cambios grandes por delante. Lo interesante es que, aún partiendo de esa base, pronostica que la nueva Xbox tendrá ventaja clara en casi todos los apartados de rendimiento puro: más unidades de cómputo, frecuencias superiores, mayor ancho de banda de memoria y más RAM disponible.

En cuanto a capacidades de IA, se habla de que PS6 podría rondar los 1200 TOPS, una cifra bastante espectacular si tenemos en cuenta que PS5 Pro se quedaría en torno a los 300 TOPS. Aun así, los analistas creen que Magnus ofrecerá una integración de IA muy profunda gracias a su NPU XDNA3, enfocada al escalado por hardware y a otros usos avanzados en juegos.

Todo esto, unido al precio potencialmente mayor de la Xbox, configura un escenario donde PS6 podría ser la opción más “mainstream” y asequible, mientras que Xbox Magnus se coloca como producto de gama entusiasta, comparable a un PC gaming de alta gama ya montado y optimizado para el salón.

Un cambio radical en la estrategia de Xbox y en el modelo de consola

Si miramos el conjunto, Project Magnus supone un giro histórico para la marca Xbox. Tras una generación complicada, con ventas inferiores a PS5, subidas de precio en hardware y Game Pass, cancelaciones de proyectos y cierres de estudios, Microsoft ha tenido que replantearse cómo quiere seguir en el negocio del gaming.

Frente a la opción de retirarse del hardware y centrarse solo en servicios, la compañía ha elegido lo contrario: apostar por una máquina extremadamente potente, muy cara y mucho más abierta, que borre las fronteras entre consola y PC. El mensaje de Sarah Bond negando cualquier retirada del mercado del hardware, y prometiendo una próxima generación “premium” más fuerte que PS6, va justamente en esa línea.

Esta filosofía modular y abierta también deja claro que a Microsoft le interesa más que nunca su ecosistema de bibliotecas. La prioridad ya no es tanto la caja de plástico bajo la TV, sino que sigas dentro del entorno Xbox y Windows juegues donde juegues, sea en Magnus, en un portátil de ASUS, en un PC montado por ti o en la nube.

Si todo sale como esperan, ya no estarás atado siete u ocho años a una única consola cerrada; podrás saltar entre distintos dispositivos compatibles, conservando tus juegos, tu Game Pass, tus compras de otras tiendas y, en general, toda tu vida digital de jugador.

Es una apuesta enorme y arriesgada, porque depende de muchos factores: desde que Windows no se convierta en un incordio en formato consola, hasta que el precio no expulse a demasiados usuarios, pasando por la respuesta de Sony y la competencia de los PCs gaming tradicionales. Pero si algo dejan claro todas las filtraciones es que Magnus es, probablemente, la hoja de ruta más ambiciosa de Xbox en las últimas décadas.

Al final, Project Magnus se perfila como mucho más que “otra Xbox nueva”: es la fusión definitiva entre consola y ordenador, con un chip monstruoso de AMD, un Windows reconvertido en sistema operativo para juegos, compatibilidad total con tiendas de terceros, alianzas con fabricantes OEM y una visión de largo plazo que prioriza la calidad y el ecosistema por encima de los números de lanzamiento. Si los planes se mantienen y el hardware llega en torno a 2027, estaremos ante una generación que no solo sube la potencia, sino que también reescribe las reglas de lo que significa tener una Xbox en casa.

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