Qué es Desert OS: el Linux ligero que revive tu PC antiguo

Última actualización: 29/04/2026
Autor: Isaac
  • Desert OS es una distro ligera basada en Ubuntu LTS con XFCE, diseñada para ofrecer buen rendimiento y estética cuidada en equipos antiguos.
  • Cuenta con dos ramas estables (DESERT 4.5 y 5.0) con soporte de actualizaciones de seguridad y paquetes hasta 2029 y 2031.
  • Incluye un conjunto completo de aplicaciones (Chromium, LibreOffice, GIMP, Inkscape, Claws Mail, Transmission…) optimizadas para un consumo moderado de recursos.
  • Es una alternativa sólida dentro de las distros ligeras, junto a opciones como Linux Lite, Zorin OS Lite o Lubuntu, para dar nueva vida a ordenadores modestos.

Escritorio de Desert OS

Desert OS se ha colado en el radar de muchos usuarios de Linux que buscan un sistema rápido, vistoso y capaz de resucitar ordenadores que parecían condenados al trastero. Si llevas tiempo dándole vueltas a cambiar de sistema operativo en tu portátil o PC viejo, esta distribución puede ser justo lo que estabas esperando, sobre todo si valoras un escritorio ligero pero bien cuidado.

Aunque todavía es un proyecto relativamente joven, Desert OS ya transmite una sensación de producto muy pulido: fluido, estable y con ciertos detalles que recuerdan a sistemas más “premium” sin volverse pesado ni tragarse todos los recursos del equipo. Eso sí, también tiene sus particularidades: recurre a algunos drivers propietarios, limita la CPU para mantener a raya el calor en portátiles y aún está puliendo aspectos como la localización completa a varios idiomas.

Qué es Desert OS y cuál es su filosofía

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Desert OS es una distribución GNU/Linux ligera y elegante, construida sobre la base de Ubuntu LTS y utilizando el entorno de escritorio XFCE como pilar central. Nace en Ucrania, con la idea de ofrecer un sistema operativo que combine tres pilares: buen rendimiento en hardware modesto, apariencia moderna y estabilidad a largo plazo gracias a la base Ubuntu.

En esencia, estamos ante un Linux de código abierto pensado para dar una segunda vida a equipos antiguos, tanto de casa como de la oficina, que con Windows van a trompicones o directamente se han quedado sin soporte. Al apostar por XFCE y eliminar gran parte de la carga innecesaria de la instalación base de Ubuntu, Desert OS consigue mantenerse muy contenido en consumo de recursos sin renunciar a una experiencia atractiva.

Uno de los primeros comentarios que suelen hacer quienes lo prueban es que el sistema se siente muy cuidado visualmente: transparencias, desenfoques, transiciones suaves… Todo está orientado a que el escritorio sea agradable a la vista, pero sin generar el lastre típico de escritorios más pesados. La idea no es solo funcionar bien en máquinas modestas, sino hacerlo con estilo.

Desde el punto de vista de diseño, los desarrolladores se inspiran en proyectos como DEKUVE, Pardus o Linux Lite, distros conocidas precisamente por encontrar un equilibrio entre ligereza, estética y usabilidad para usuarios que no quieren pelearse con la consola a todas horas.

Versiones disponibles: DESERT 5.0 y DESERT 4.5

Actualmente Desert OS se ofrece en dos ramas estables claramente diferenciadas, ambas basadas en versiones con soporte extendido (LTS) de Ubuntu, lo que garantiza actualizaciones y parches de seguridad durante varios años.

Por un lado, DESERT 5.0 se sustenta sobre Ubuntu 26.04 LTS. Esta edición es la más avanzada en cuanto a novedades y tecnologías recientes, y hereda el soporte prolongado de la versión LTS, con actualizaciones previstas hasta abril de 2031. Es la opción ideal si quieres lo último en funciones y estás dispuesto a ir un poco por delante en el ciclo de desarrollo (sin dejar de ser estable).

Por otro lado, DESERT 4.5 se basa en Ubuntu 24.04.4 LTS. Esta rama es considerada “probada en batalla”: más conservadora, algo más veterana y con un ecosistema muy asentado. Su soporte se extiende hasta abril de 2029, lo que la convierte en una opción muy sólida para quienes priorizan estabilidad durante años frente a tener lo más puntero.

En ambos casos, la filosofía es la misma: aprovechar la solidez del ecosistema Ubuntu (repositorios amplísimos, comunidad enorme, compatibilidad con drivers y software) pero quitando capas de grasa innecesarias para conseguir un sistema mucho más ágil, perfecto para equipos que no nadan precisamente en gigas de RAM o potencia de CPU.

Un detalle importante es que la implementación multi-idioma aún está en pleno desarrollo. En teoría se puede seleccionar inglés, pero en la práctica gran parte de la experiencia sigue muy ligada al idioma original y a la localización aún incompleta. Esto no impide usar el sistema, pero conviene tenerlo en cuenta si eres muy estricto con las traducciones.

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Entorno de escritorio XFCE: ligero, visual y bien organizado

El corazón visual de Desert OS es el entorno de escritorio XFCE, un viejo conocido en el mundo Linux que siempre se ha caracterizado por ir muy fino en máquinas modestas. Aquí, sin embargo, se le saca bastante partido a nivel estético con transparencias, efectos de desenfoque y una organización del escritorio muy cuidada.

Muchos usuarios consideran que las distros basadas en XFCE tienen un “algo” especial: son rápidas, sin florituras innecesarias, pero al mismo tiempo permiten personalizar bastante la apariencia. Desert OS se apoya exactamente en esa idea y le añade su propio toque con temas, iconos y composiciones que le dan una personalidad muy marcada.

De serie, el sistema presenta un panel superior y otro inferior. El panel de arriba suele agrupar accesos rápidos, indicadores del sistema, reloj y menús globales, mientras que el inferior se centra más en la gestión de ventanas y el lanzado de aplicaciones. Esta disposición facilita tenerlo todo a mano sin saturar una sola barra y crear accesos directos personalizados.

Además, incluye una vista general de aplicaciones bien organizada, desde la que puedes lanzar programas y buscar lo que necesitas sin perderte en menús interminables. Para quienes vienen de otros escritorios o incluso de Windows, la curva de adaptación es bastante suave y no supone un shock visual.

Un aspecto destacado es el Panel de control centralizado y bastante potente que ofrece Desert OS. Desde ahí se pueden ajustar opciones de apariencia, dispositivos, redes, usuarios, energía y otros apartados sin tener que rebuscar por herramientas sueltas. Todo ayuda a dar la sensación de un sistema coherente, en el que las cosas están donde esperas encontrarlas.

Una estética que recuerda a macOS, pero sin copiarlo

A nivel visual, muchos usuarios comparan la interfaz de Desert OS con la de macOS. No porque sea una copia descarada, sino porque comparte esa idea de un escritorio limpio, con transparencias bien dosificadas, sombras suaves y un toque minimalista que entra por los ojos desde el primer minuto.

Sin embargo, los propios creadores dejan claro que no buscan imitar el sistema de Apple. Desert OS se mantiene como un Linux en toda regla, con su forma particular de organizar menús, paneles y aplicaciones. La “sensación macOS” viene más del conjunto de decisiones estéticas que de una clonación directa de la experiencia de la manzana.

La clave está en que el sistema quiere ser atractivo sin disparar el consumo de recursos. Se juega con opacidades, desenfoques y detalles visuales, pero todo ello montado sobre un escritorio XFCE bien optimizado. Nada de compositores pesadísimos ni efectos recargados que hagan sufrir a la gráfica integrada de un portátil veterano.

El resultado es que des da la impresión de ser un sistema muy completo y cohesionado, pensado tanto para funcionar con soltura como para que apetezca usarlo día a día. No se limita a ser “la distro para el PC viejo”, sino que podría servir también como sistema principal para muchos usuarios, siempre que acepten su enfoque ligero.

Otro punto interesante es que el sistema viene con un reproductor de vídeo integrado y otras pequeñas utilidades que siguen la misma línea visual, reforzando esa sensación de conjunto que a veces se echa de menos en distros más minimalistas donde todo parece un collage de herramientas sin estilo común.

Rendimiento y consumo de recursos en equipos antiguos

Uno de los mayores atractivos de Desert OS es cómo se comporta en hardware antiguo. Gracias al uso de XFCE, la eliminación de ciertos componentes pesados y una selección de aplicaciones bien pensada, el sistema puede funcionar de forma muy aceptable en equipos que con otros sistemas operativos irían con la lengua fuera.

En este sentido, muchos usuarios lo eligen expresamente para recuperar portátiles y PCs olvidados, que quizá tenían instalado un Windows que ya ni se actualiza o que tardaba una eternidad en arrancar. Desert OS, con una configuración adecuada, puede hacer que esas máquinas vuelvan a ser utilizables para tareas ofimáticas, navegación web, multimedia ligera y gestión básica de archivos.

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Un aspecto llamativo es que el sistema aplica ciertas limitaciones a la CPU para mantener la temperatura a raya, especialmente en portátiles. Esto ayuda a que el equipo se mantenga fresco y el ventilador no esté rugiendo constantemente, a costa de no exprimir el procesador al máximo en todo momento; además, contribuye a mejorar la autonomía de tu portátil.

También se recurre a drivers propietarios en algunos casos para garantizar una mejor compatibilidad de hardware, sobre todo con elementos como la tarjeta gráfica, Wi-Fi o audio. Esto puede no entusiasmar a los puristas del software 100 % libre, pero para el usuario medio suele traducirse en menos dolores de cabeza con dispositivos que “no van bien”.

En conjunto, el equilibrio entre rendimiento, temperatura, ruido y fluidez está muy bien logrado. No es la distro más extrema en términos de ahorro de recursos (hay propuestas todavía más minimalistas), pero ofrece un punto medio muy atractivo: rápida, pero sin renunciar a un escritorio agradable y aplicaciones completas; y saber cómo limpiar archivos temporales en Linux ayuda a mantener ese rendimiento.

Aplicaciones preinstaladas y gestión de software

Desert OS llega con un conjunto de aplicaciones incluidas de serie bastante completo, pensado para que puedas empezar a trabajar nada más instalar el sistema, sin tener que recorrer medio repositorio para cubrir las necesidades básicas.

De entrada encontrarás Chromium como navegador web principal, una elección lógica para quienes buscan compatibilidad con la mayoría de páginas, extensiones y servicios online basados en Chrome. Para edición de texto simple, se incluye Mousepad, un editor ligero que cumple de sobra para notas, scripts rápidos o pequeños documentos.

Para el apartado gráfico, Desert OS incorpora GIMP e Inkscape, dos pesos pesados del software libre. GIMP sirve como alternativa a Photoshop para retoque fotográfico y edición de imágenes, mientras que Inkscape se centra en gráficos vectoriales, logotipos, ilustraciones y diseño escalable.

En la gestión del correo electrónico, Claws Mail toma el protagonismo. Es un cliente rápido, relativamente ligero y muy configurable, ideal si aún utilizas correo por IMAP/POP de forma intensiva y no quieres depender únicamente del navegador web.

Para tareas de oficina, LibreOffice viene instalado por defecto, ofreciendo procesador de textos, hojas de cálculo, presentaciones y más. De este modo, puedes abrir y editar documentos en formatos habituales como DOCX, XLSX o PPTX sin necesidad de software propietario.

En el apartado de descargas, Transmission se encarga de la gestión de archivos torrent, una herramienta sobria pero muy eficaz. Para crear y restaurar imágenes de disco, el sistema incluye Image Writer, mientras que GParted se ocupa de la gestión de particiones con una interfaz gráfica potente y consolidada.

En cuanto a la instalación de nuevas aplicaciones, Desert OS apuesta por un enfoque clásico y ligero. Los desarrolladores han decidido eliminar los paquetes Snap de la base de Ubuntu para reducir la carga y acelerar el sistema, algo que muchos usuarios agradecen por el consumo que suponen estos paquetes.

En su lugar, se potencia el uso del gestor de paquetes tradicional y se incluye Synaptic como tienda gráfica. Synaptic no es la interfaz más moderna del mundo, pero es muy funcional, rápida y permite gestionar paquetes con bastante control. Flatpak se mantiene como opción disponible, pero no se impone por defecto, de forma que quien quiera usarlo pueda hacerlo sin obligar al resto.

Soporte a largo plazo y actualizaciones

Al estar basado en Ubuntu LTS, Desert OS hereda un ciclo de soporte prolongado que resulta muy atractivo para usuarios y entornos donde no apetece estar reinstalando el sistema cada poco tiempo.

Como ya hemos comentado, DESERT 4.5 (Ubuntu 24.04.4 LTS) recibirá actualizaciones hasta abril de 2029. Eso significa varios años de parches de seguridad, correcciones y actualizaciones de paquetes clave, lo que lo hace idóneo para quienes buscan estabilidad a medio plazo.

Mientras tanto, DESERT 5.0 (Ubuntu 26.04 LTS) estira ese horizonte hasta abril de 2031, por lo que quienes instalen esta versión podrán olvidarse durante bastante tiempo de saltos de versión forzados o grandes cambios de base.

Este esquema convierte a Desert OS en una opción perfectamente válida tanto para uso doméstico como para entornos profesionales ligeros, pequeñas oficinas, aulas, cibers o cualquier situación en la que haga falta un sistema estable, fácil de mantener y con actualizaciones predecibles.

La presencia de una comunidad creciente en torno a la distro, junto con la gigantesca comunidad de Ubuntu en la que se apoya, hace que la resolución de problemas y la búsqueda de ayuda sean mucho más llevaderas. Al final, la gran mayoría de dudas técnicas se solucionan igual que en cualquier Ubuntu, con alguna nota específica sobre los ajustes propios de Desert OS.

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Cómo descargar Desert OS y empezar a probarlo

Si después de todo esto te está picando la curiosidad, probar Desert OS es tan sencillo como descargar su imagen ISO desde la web oficial del proyecto y crear un USB de instalación. No necesitas formatear tu PC a lo loco para echarle un vistazo: puedes arrancar en modo “live” y ver cómo se comporta sin tocar tu disco duro.

Una vez descargada la ISO, puedes usar herramientas como Image Writer, Rufus, Ventoy o balenaEtcher (dependiendo de si estás en Linux o Windows) para grabarla en un pendrive. Después solo tienes que arrancar el equipo desde ese USB y seguir el asistente de instalación si decides dar el salto definitivo.

El instalador sigue una línea bastante similar a la de Ubuntu: selección de idioma (aún con la salvedad de la traducción en desarrollo), zona horaria, distribución del teclado, particionado de disco y creación de usuario. No es especialmente complejo, y cualquiera que haya instalado una distro moderna no debería tener problemas.

Una recomendación sensata es probar primero en modo live para comprobar compatibilidad de hardware: Wi-Fi, audio, gráficos, brillo de pantalla, suspensión, etc. Si todo funciona razonablemente bien, entonces ya puedes lanzarte a instalarlo con más tranquilidad en el disco.

Cuando termines, te encontrarás con un sistema listo para usar, con navegador, suite ofimática, herramientas de red, gestor de archivos y utilidades de sistema. A partir de ahí, solo te quedará ir afinando detalles, instalando las aplicaciones que eches en falta y adaptando el escritorio a tu gusto.

Alternativas similares a Desert OS para equipos modestos

Aunque Desert OS es una propuesta muy interesante, no es la única distro Linux pensada para ser ligera, vistosa y amigable. Si por cualquier motivo no te termina de cuadrar (tema de idiomas, compatibilidad concreta, gustos estéticos), tienes varias alternativas que siguen una filosofía parecida.

Una de las más populares es Linux Lite. Esta distribución también apuesta por XFCE como entorno de escritorio y se ha ganado fama de ser una de las opciones más equilibradas para equipos con pocos recursos. Su interfaz resulta familiar para usuarios que vienen de Windows y cuenta con varias herramientas propias para facilitar tareas como la instalación de drivers, limpieza del sistema o gestión de actualizaciones.

Otra opción muy interesante es Zorin OS Lite. Aquí el foco está puesto en ofrecer un diseño muy pulido y cercano a la experiencia de Windows, pero con un consumo de recursos bastante contenido gracias a XFCE. Es ideal si quieres algo rápido y, al mismo tiempo, con un toque visual “de gama alta” que no haga parecer al equipo anticuado. Su ecosistema de aplicaciones y el cuidado por el detalle en la experiencia de usuario la convierten en una alternativa muy sólida.

Si lo que buscas es el sello oficial de la familia Ubuntu en una versión ligera, tienes a tu disposición Lubuntu. A diferencia de Desert OS, aquí se utiliza LXQt como entorno de escritorio, aún más ligero que XFCE, y eso se nota en el rendimiento en máquinas muy, muy antiguas. Aun así, mantiene un aspecto moderno y un soporte prolongado gracias a su pertenencia a la familia Ubuntu oficial.

En definitiva, Desert OS se coloca en un punto intermedio muy interesante dentro de este ecosistema: más vistoso que muchas distros ultraligeras, pero sin llegar a ser tan pesado como otras propuestas centradas en el diseño. Si encaja con lo que necesitas, puede convertirse en tu sistema diario; y si no, al menos te habrá servido para descubrir el abanico de opciones que ofrece el mundo Linux para rejuvenecer hardware que dábamos por perdido.