- Las actualizaciones de Android dependen de una cadena compleja: Google, fabricante del procesador, marca del móvil y, a menudo, la operadora.
- Los chips Snapdragon suelen actualizarse antes que los MediaTek por mayor capacidad de desarrollo en Qualcomm.
- Cada fabricante ofrece años de soporte distintos en sistema y seguridad, con grandes diferencias entre gamas.
- Cuando se agotan las actualizaciones, el móvil sigue funcionando, pero aumenta el riesgo de seguridad y la pérdida de compatibilidad.

Si llevas tiempo con un móvil Android, seguro que alguna vez te has preguntado por qué unos teléfonos se actualizan antes y otros se quedan esperando durante semanas o meses. A tu colega con el mismo modelo pero libre le llega antes, el del operador X va con retraso, y mientras tanto ves a la gente de iPhone actualizando toda la gama el mismo día. Normal que acabes mirando el móvil y pensando: “¿y lo mío para cuándo?”.
En realidad detrás de ese retraso hay una mezcla de factores: el fabricante del móvil, el procesador que monta, la operadora con la que lo compraste, la política de soporte de la marca, la antigüedad del terminal y hasta el estado de tu propio teléfono. Nada es tan simple como pulsar un botón en Google y que de repente todos los Android del planeta se actualicen a la vez, como ocurre en el ecosistema de Apple.
Por qué Apple actualiza todo a la vez y Android no
Muchos usuarios comparan la experiencia con iOS y se preguntan por qué, si Apple es capaz de mandar una gran actualización a todos los iPhone a la vez, en Android no pasa lo mismo. La clave está en que Apple controla el proceso de principio a fin: diseña el hardware, desarrolla el sistema operativo, decide cuándo se lanza y lo distribuye directamente a todos los dispositivos compatibles, sin que las operadoras metan mano en el software.
En Android, en cambio, el camino es mucho más enrevesado. Primero Google desarrolla la nueva versión, después envía el código a fabricantes de procesadores como Qualcomm o MediaTek, luego estos lo adaptan a cada chip y preparan paquetes para los fabricantes de móviles. A continuación, cada marca integra la actualización con su capa de personalización (One UI, MIUI, ColorOS, etc.) y, para rematar, en muchos casos las operadoras vuelven a revisar y personalizar el firmware antes de liberarlo a sus clientes. Cualquier cuello de botella en esta cadena alarga la espera.
Además, Apple no vende iPhone con ROM modificadas por operadoras. En el mundo Android es muy habitual que los teléfonos vendidos por compañías como Vodafone, Orange, Movistar u otras incluyan apps, ajustes y comprobaciones propias, lo que obliga a que cada actualización pase por un proceso extra de validación. Si la operadora va con calma, tu actualización también.
El papel del procesador: Snapdragon vs MediaTek
Uno de los factores menos evidentes pero más importantes es el procesador. Marcas como Xiaomi han reconocido que no todos los chips se actualizan con la misma rapidez. Li Ming, ejecutivo de la compañía, explicó que los móviles con procesadores Snapdragon de Qualcomm suelen recibir antes las nuevas versiones que los que equipan MediaTek.
Google entrega con antelación el código de cada gran versión de Android a los principales fabricantes de SoC. A partir de ahí, Qualcomm y MediaTek deben adaptar ese código a sus distintos procesadores, preparar drivers, bibliotecas y paquetes de software que luego enviarán a las marcas de móviles. Según este responsable de Xiaomi, la ventaja de Qualcomm está en que su equipo humano es bastante más numeroso y puede trabajar en paralelo en muchos modelos y plataformas.
En la práctica esto significa que Qualcomm suele ser capaz de liberar todos los paquetes necesarios para un gran número de chips a la vez. En cambio, MediaTek, con menos recursos, tiene que ir “por tandas”, priorizando unos procesadores y dejando otros para más adelante. El resultado es que los móviles con MediaTek suelen quedar en lotes posteriores y sus usuarios ven las actualizaciones más tarde.
Este enfoque por oleadas tiene una cara relativamente positiva: al no actualizar todos los dispositivos compatibles al mismo tiempo, si aparece un fallo grave en una versión nueva, el problema afecta a menos usuarios. MediaTek puede frenar el despliegue, ajustar el software y minimizar el impacto. Con Qualcomm, al llegar muchas actualizaciones a la vez, un bug generalizado puede expandirse a un número mayor de teléfonos en muy poco tiempo.
En cualquier caso, el procesador no lo es todo. Aunque un chip tenga el software listo, cada fabricante decide cuándo integra esa base en su capa personalizada y cómo organiza su calendario de despliegue. Ahí es donde también se generan retrasos importantes entre dispositivos de la misma marca.
Las operadoras y sus personalizaciones: el gran cuello de botella
Otro motivo clásico de que las actualizaciones lleguen antes a unos móviles que a otros es haber comprado el teléfono a una operadora. Los terminales de operador suelen llevar ROM personalizadas con aplicaciones, configuraciones de red y ajustes propios. Esto implica que, incluso cuando el fabricante ya ha preparado la versión definitiva, la actualización tiene que pasar por una fase de revisión por parte de la compañía telefónica.
Ese proceso de validación no siempre va rápido. Si la operadora tiene poco interés, pocos recursos o prioriza sus modelos más recientes o más vendidos, los teléfonos más antiguos o menos populares pueden quedar relegados. En algunos casos, el operador directamente decide dejar de invertir tiempo en un terminal y no llega a liberar la actualización aunque el fabricante la tenga lista.
Esto explica situaciones muy comunes: usuarios con el mismo modelo de móvil, pero uno comprado libre y otro con una tarifa de operadora, donde el modelo libre recibe Android nuevo semanas o meses antes. Mientras tanto, el cliente del operador sigue atascado en la versión anterior esperando a que su compañía se decida a pulsar el botón.
En países como España, los usuarios ya han identificado cuáles son las operadoras que más retrasan o incluso abandonan algunos modelos, mientras que otras van relativamente al día. Por ejemplo, hay quien cuenta que con un Galaxy A54 en Vodafone apenas ha notado retrasos, mientras que en otros modelos o con otros operadores la espera es mucho mayor. La experiencia varía muchísimo según el caso.
Cuántos años de actualizaciones promete cada gran fabricante
Además de la velocidad con la que llega cada versión, hay otro aspecto clave: durante cuántos años se compromete una marca a actualizar sus móviles. Aquí encontramos diferencias enormes entre fabricantes y entre gamas dentro de la misma marca. También hay que distinguir claramente entre actualizaciones de sistema (las nuevas versiones de Android) y parches de seguridad, que siguen su propio calendario.
Si hoy vas a comprar un móvil, es muy recomendable tener en cuenta estas políticas. Con el tiempo, muchas marcas han ido ampliando el soporte, hasta el punto de que en algunos casos la promesa de años de actualizaciones supera la vida útil real que la mayoría da al teléfono según los estudios de renovación (dos o tres años de uso medio en muchos mercados).
Google Pixel

Si lo que más te importa en un Android es actualizar antes que nadie, la opción más directa son los Pixel. Google lanza sus teléfonos con la última versión de Android preinstalada y es la primera en desplegar las nuevas versiones a sus propios dispositivos, sin depender de terceros.
Con la familia Pixel 8, la compañía se ha convertido en una referencia al prometer siete años de actualizaciones del sistema y de seguridad. Es decir, el dispositivo no solo recibe la nueva versión de Android cada año, sino que también sigue recibiendo parches de seguridad durante todo ese periodo.
En los modelos anteriores la cosa cambia: tres años de versiones de Android y cinco años de seguridad para las series más recientes como Pixel 6, y menos en generaciones anteriores. Aun así, suelen estar por encima de la media del mercado Android.
Para Google:
- Actualizaciones de Android: siete años en Pixel 8, tres años en generaciones previas.
- Parches de seguridad: siete años en Pixel 8, cinco años en Pixel 6, tres en modelos anteriores.
Samsung
Samsung fue de las primeras grandes marcas Android en dar un paso serio ampliando el soporte. Pasó de los clásicos dos años de sistema a tres y luego a cuatro años de actualizaciones de Android en sus gamas altas, además de ampliar la seguridad.
Con un catálogo enorme, la regla no escrita es que los modelos de gama alta (Galaxy S, Galaxy Z, Galaxy Tab S y algunos Galaxy A seleccionados) disfrutan hasta de cuatro versiones de Android. Los gama media suelen recibir dos grandes actualizaciones, y los modelos más básicos a veces solo una o, en ocasiones, ninguna.
En cuanto a seguridad, Samsung ha subido el listón: hasta cinco años de parches para sus buques insignia y algunos terminales pensados para empresa. El resto se mueve entre tres y cuatro años, bajando todavía más según descendemos en la gama.
Política general de Samsung:
- Actualizaciones de Android: hasta cuatro años en gama alta, tres en algunos modelos medio-altos, dos en la mayoría de gamas medias, uno o ninguno en la gama de entrada.
- Seguridad: hasta cinco años en terminales punteros o empresariales, cuatro para muchos otros modelos, menos para dispositivos de gama baja.
OnePlus
OnePlus también ha ajustado su política y ahora ofrece hasta cuatro años de actualizaciones de Android en algunos de sus móviles de gama alta más recientes (la nueva política se aplica a partir de 2023). Es un salto importante respecto a sus inicios.
En su catálogo conviven varias velocidades de actualización. Los gama alta más modernos tienen cuatro años de sistema y hasta cinco de parches de seguridad; otros modelos potentes se quedan en tres años de sistema. La gama media OnePlus Nord suele recibir dos grandes versiones y los modelos más básicos, como algunos N10 o N100, apenas cuentan con un año de sistema.
En seguridad, la marca habla de entre tres y cinco años según el segmento. Así, los próximos gama alta tendrán cinco años de parches, mientras que otros se quedan en cuatro o tres.
Esquema general en OnePlus:
- Android: cuatro años en los gama alta seleccionados, tres en otros gama alta, dos en gama media, uno en la gama de entrada.
- Seguridad: cinco años en los gama alta más nuevos, cuatro en otros gama alta, tres en el resto.
OPPO
OPPO se ha sumado también a la tendencia de alargar el soporte. Algunos móviles de gama alta lanzados a partir de 2023 disfrutan de cuatro años de sistema y cinco de seguridad. Son modelos seleccionados, no todo el catálogo.
Para el resto de dispositivos, la marca no ha marcado reglas tan claras, pero en la práctica se aplica la norma general del ecosistema Android: dos años de versiones en gamas más potentes y uno o ninguno en modelos más baratos.
OPPO ofrece:
- Actualizaciones de Android: cuatro años en algunos gama alta a partir de 2023, entre uno y tres en el resto.
- Parches de seguridad: hasta cinco años en esos gama alta seleccionados, con menos información pública sobre otros segmentos.
Vivo
Vivo ha ido un poco más allá de la regla de los dos años, anunciando que su serie más potente, la gama X, recibe hasta tres años de sistema y de seguridad para los modelos lanzados recientemente.
En el resto de la familia no hay compromiso tan transparente, pero lo razonable es asumir que los modelos de gama media-alta recibirán unos dos años de Android, mientras que los teléfonos más económicos se quedarán en una sola gran actualización o incluso ninguna.
Nokia
Nokia apostó con fuerza por Android One, una versión más limpia y con compromisos de actualizaciones relativamente claros. Durante mucho tiempo fue de las primeras en anunciar sus calendarios para cada nueva versión de Android.
Aunque en los últimos años ese ritmo se ha relajado, la línea básica se mantiene: dos años de sistema y, en algunos modelos concretos, hasta tres años. Lo interesante es que incluso algunos dispositivos económicos han recibido versiones nuevas más allá de lo habitual, como el caso del Nokia 1, que pasó de Android 8.1 Go a Android 10 Go.
En los modelos que ha destacado recientemente, Nokia habla de tres años tanto de sistema como de seguridad, manteniendo para el resto los dos años estándar, salvo cambios futuros.
Xiaomi
Xiaomi complica el asunto porque siempre ha dado mucha más importancia a MIUI (o HyperOS) que a la numeración de Android. Así, puede actualizar la capa con muchas novedades sin variar la versión base del sistema, lo que hace más difícil seguir su política.
Sin embargo, en los últimos tiempos ha empezado a clarificar compromisos concretos en algunos modelos. La serie Xiaomi 13T presume de cuatro años de sistema y cinco años de parches de seguridad, acercándose a lo que ofrecen otros gigantes del sector.
Antes ya habíamos visto un movimiento similar con los Xiaomi 11T, que subieron a tres años de actualizaciones de Android y cuatro de seguridad. No obstante, en la mayoría del catálogo lo habitual sigue siendo que solo se garanticen dos años de grandes versiones y un soporte de seguridad algo más prolongado en gamas medias y altas.
Resumen Xiaomi:
- Android: cuatro años en la serie 13T, tres en 11T, entre cero y dos años en el resto según gama.
- Seguridad: cinco años en 13T, cuatro en 11T, al menos dos años en otros modelos.
LG
Aunque LG ha abandonado el negocio de los móviles, todavía circulan bastantes terminales suyos. Para calmar las aguas tras su salida, la compañía anunció que ofrecería hasta tres años de Android y seguridad en algunos gama alta recientes.
Ese soporte extendido aplica a familias como LG G, LG V, LG Velvet y LG Wing lanzadas a partir de 2019. Otros modelos se quedan con la norma habitual de dos años de sistema y parches, sin demasiadas sorpresas.
En concreto:
- Android: hasta tres años en las gamas G, V, Velvet y Wing; dos años en el resto.
- Seguridad: patrón similar, con hasta tres años en esas gamas premium.
Realme, Huawei, Honor, Sony y Motorola
Hay fabricantes que a día de hoy no han detallado públicamente un calendario de soporte tan exhaustivo como los anteriores. Es el caso de marcas como Realme, Huawei, Honor, Sony o Motorola, donde la política suele ser más difusa y varía bastante por modelo.
En general, se puede asumir que sus móviles más punteros reciben unos dos años de versiones de Android, mientras que en gamas medias y de entrada el periodo puede bajar a un solo año o incluso a cero, sin compromisos oficiales claros.
Qué pasa cuando tu móvil deja de recibir actualizaciones
Más tarde o más temprano, todo teléfono llega al punto en el que el fabricante ya no envía nuevas versiones del sistema. Eso no significa automáticamente que el dispositivo quede inutilizado, pero sí hay implicaciones importantes que conviene tener presentes a nivel de funciones, compatibilidad de apps y seguridad.
Cuando un móvil deja de actualizarse a nivel de sistema, dejas de recibir las nuevas funciones, rediseños y cambios profundos de Android. Tu interfaz se queda congelada en la versión que tengas, mientras que los modelos más recientes disfrutan de novedades en diseño, rendimiento o herramientas de privacidad.
Aun así, el terminal sigue siendo totalmente utilizable. Puedes seguir usando la tienda de aplicaciones, los métodos de pago como Google Pay (mientras sigan siendo compatibles con tu versión), las apps de mensajería, redes sociales, etc. De hecho, durante bastantes años las aplicaciones de terceros suelen seguir funcionando en versiones antiguas. Por ejemplo, WhatsApp todavía trabaja en terminales con Android 5.0 y versiones viejas de iOS.
Con el tiempo, eso sí, comienza una cuenta atrás silenciosa: los desarrolladores empiezan a dejar de soportar versiones muy antiguas de Android, primero en apps menos populares y más tarde en las grandes. Llega un momento en que ya no podrás instalar ciertas aplicaciones o que te quedarás en versiones antiguas de las mismas.
Además, al detenerse las actualizaciones de sistema también te pierdes las últimas innovaciones en materia de seguridad y privacidad incorporadas al propio Android. El móvil será funcional, pero progresivamente más vulnerable frente a amenazas modernas, y puede dar algún quebradero de cabeza a la hora de sincronizar servicios con dispositivos y plataformas más nuevos.
Cuando se acaban también los parches de seguridad
Otro escenario distinto, y más delicado, es cuando además de no recibir nuevas versiones de Android dejas de obtener parches de seguridad. Los fabricantes suelen mantener un tiempo adicional de parches tras el fin de las grandes actualizaciones, pero ese margen también tiene fecha de caducidad.
En Android, lo habitual es que un móvil reciba uno o dos años extra de parches de seguridad después de su última gran versión, especialmente en gamas medias y altas. Los teléfonos de gama baja suelen contar con menos tiempo de soporte real. Eso sí, la cobertura depende mucho de la estrategia de cada marca.
Estas actualizaciones corrigen vulnerabilidades críticas del sistema operativo, las API y el hardware del dispositivo, tapando agujeros que pueden ser aprovechados por malware, ataques remotos u otro tipo de amenazas. Sin ellas, el teléfono no pasa a ser un blanco seguro de inmediato, pero el riesgo se incrementa progresivamente conforme aparecen nuevas brechas.
Apple, por ejemplo, suele lanzar parches específicos incluso para versiones antiguas de iOS cuando se descubren fallos graves, llegando a móviles muy veteranos como el iPhone 5s tiempo después. En Android, algunos fabricantes hacen algo parecido, pero no existe un compromiso tan uniforme y muchas veces se deja de parchear de forma silenciosa.
Si tu teléfono ha dejado de recibir incluso parches de seguridad, la recomendación más sensata es ir pensando en cambiar de móvil, sobre todo si lo usas para operaciones sensibles como banca online, trabajo o datos personales importantes. Se pueden mitigar riesgos con buenas prácticas, pero usar un terminal sin soporte de seguridad con el tiempo se vuelve una apuesta arriesgada.
Antes de actualizar: copia de seguridad y precauciones
A la hora de instalar una nueva versión de Android, lo primero y más importante es hacer una copia de seguridad completa del móvil. Es el clásico consejo que todos conocemos y a menudo ignoramos, hasta que algo sale mal y se pierden fotos, vídeos y documentos que pensábamos que estaban a salvo.
También conviene que, antes de lanzarte a actualizar el primer día, mires en foros, redes sociales o páginas especializadas si esa versión concreta está dando problemas. No sería la primera vez que una actualización llega con bugs importantes de batería, rendimiento o desconexiones, y más de uno se ha arrepentido por actualizar el mismo día del lanzamiento.
Otro detalle que muchas veces se pasa por alto es la batería. Aunque el sistema suele pedir que tengas un mínimo de carga para poder instalar una actualización (por ejemplo, más del 50%), lo más prudente es actualizar con el móvil bien cargado o incluso conectado al cargador. Si el teléfono se apaga en mitad del proceso, los problemas pueden ser mucho peores.
Tomadas estas precauciones básicas, estarás en mejor posición para enfrentarte a potenciales fallos y evitarás que una actualización malograda te deje tirado sin tus datos.
¿Por qué a mí no me llegan actualizaciones si a otros sí?
Si tu móvil en teoría debería estar recibiendo una nueva versión pero nunca aparece en los ajustes, puede haber varios motivos más allá de la política general de la marca. Muchos de ellos tienen que ver con el propio estado del teléfono o con circunstancias concretas de tu dispositivo.
Entre las causas más comunes está, para empezar, la antigüedad. Si tu teléfono tiene ya más de dos a cuatro años, según el fabricante y la gama, es muy posible que haya salido del ciclo de soporte y ya no tenga más Android nuevos asignados. En ese caso quizá sigas viendo parches de seguridad ocasionales, pero nada de grandes actualizaciones.
Otra posibilidad es que tu terminal sea de una marca pequeña o de baja calidad, de esas que apenas invierten recursos en mantener sus modelos al día. En esa situación puedes quedarte atascado en una versión de Android antigua o recibir un único update con bastantes errores.
También es habitual que el bloqueo venga por parte de la operadora. Si compraste el móvil con una compañía, la actualización que sí está llegando a los modelos libres puede no haber sido liberada todavía en tu firmware personalizado. Y si hablamos de un modelo poco popular, existe incluso la posibilidad de que nunca llegue.
No hay que olvidar factores más mundanos como problemas de conexión. Para descargar la actualización necesitas una red WiFi estable, con buena velocidad y sin cortes. Si la descarga siempre se detiene, puede que sea el WiFi, la cobertura o incluso la propia red del proveedor de internet la que esté dando problemas.
Finalmente, el móvil puede tener malware o software malicioso que afecte al proceso de actualización, alterando archivos del sistema o generando bloqueos. Un escaneo con un buen antivirus móvil puede ayudar a detectar y eliminar este tipo de amenazas.
Errores típicos al actualizar y cómo afrontarlos
Aunque en teoría las actualizaciones OTA están pensadas para ser sencillas y seguras, en la práctica pueden aparecer fallos de lo más variado durante la descarga o la instalación. Algunos se solucionan con pasos sencillos y otros requieren medidas más drásticas como un restablecimiento de fábrica.
Un error muy común es el mensaje de que “el software no es compatible” al intentar instalar la actualización. Esto se da sobre todo en móviles con capas muy personalizadas, como los Xiaomi, Redmi o POCO, cuando se intenta aplicar una ROM que no corresponde a la región o variante del dispositivo.
En esos casos, es importante no intentar forzar la instalación de ROMs de otra región (por ejemplo, china en un móvil global), porque además del error podrías dejar el dispositivo en un estado inestable. Si el fallo aparece al actualizar vía OTA sin tocar nada, suele bastar con reiniciar el móvil e ir de nuevo a Ajustes > Actualización del sistema para que el proceso se reintente correctamente.
Otro problema frecuente es que el móvil se quede “pensando” eternamente en la fase de descarga y nunca termine de bajar la actualización. En este caso casi siempre hablamos de falta de espacio de almacenamiento. Si el terminal está lleno de fotos, vídeos, apps y caché, simplemente no cabe el archivo de actualización.
La solución pasa por liberar espacio: borrar archivos grandes, limpiar caché, desinstalar apps que no uses o apoyarte en aplicaciones como Files de Google para detectar contenido duplicado o innecesario. Si aun así el error persiste, un restablecimiento completo puede ser la única forma de eliminar basura residual de actualizaciones anteriores.
Hay situaciones en las que el problema está en el propio asistente de actualización. Si la app que gestiona el update se cierra de forma inesperada, puedes ir a Ajustes > Aplicaciones, buscar la app responsable de la actualización (a veces se llama Update o similar) y borrar su caché. Esto suele limpiar bloqueos extraños que impiden que el proceso arranque.
Otra casuística es que la descarga simplemente no empiece, con o sin mensaje de error. A veces no es culpa de tu móvil: puede que los servidores del fabricante estén saturados o hayan sufrido una caída. En estos casos, poco puedes hacer salvo esperar unas horas o un día y volver a intentarlo, ya que el firmware depende de que esos servidores funcionen.
Por último, el escenario más delicado aparece cuando el teléfono se reinicia para completar la actualización y nunca logra terminarla, quedándose en un bucle de errores. Aquí puede haber archivos de sistema dañados que impiden que la nueva versión se aplique correctamente.
Cuando eso ocurre, lo más eficaz suele ser realizar un hard reset o restablecimiento de fábrica desde el modo recovery. Para ello, se apaga el móvil, se inicia en el menú de recuperación (normalmente con combinación de botones de encendido y volumen), se elige la opción de borrar datos/restablecer y, después, se reinicia el sistema. Esto borra por completo el contenido del teléfono, así que es crucial tener copia de seguridad previa.
Una vez limpio, el dispositivo suele ser capaz de instalar la actualización sin arrastrar errores antiguos. Después de completar el proceso, puedes restaurar tus apps y archivos y seguir usando el teléfono con normalidad.
Qué hacer si tu móvil ya no va a recibir más actualizaciones
Si confirmas que tu móvil ha quedado fuera de los planes de actualización del fabricante, todavía tienes algunas opciones para estirar un poco más su vida útil, aunque deberías ir pensando a medio plazo en cambiar de dispositivo, sobre todo si ya no recibe parches de seguridad.
Una de las vías más conocidas es recurrir a ROM personalizadas como LineageOS u otros proyectos de la comunidad. Estas versiones no oficiales de Android pueden llevar versiones recientes del sistema y parches de seguridad a teléfonos que los fabricantes han abandonado hace tiempo.
Eso sí, instalar una ROM personalizada no es un proceso trivial: implica desbloquear el bootloader, flashear nuevas particiones y en algunos casos perder garantías o servicios. Si no tienes experiencia o no quieres arriesgarte a dejar el móvil inutilizado, no es la opción más recomendable.
Otra medida complementaria en terminales sin parches recientes es instalar un buen antivirus o app de seguridad que pueda escanear regularmente el sistema y las aplicaciones en busca de amenazas, reforzando algunos puntos débiles del dispositivo. No es una solución perfecta, pero añade una capa más de protección.
Por último, aunque Android deje de actualizarse, las aplicaciones pueden seguir recibiendo actualizaciones desde Google Play o tiendas alternativas mientras tu versión del sistema sea compatible. Mantener las apps al día es esencial para reducir riesgos de seguridad y aprovechar nuevas funciones que no dependan de cambios en el propio sistema operativo.
Entender que las actualizaciones de Android no dependen solo de Google, sino de una cadena compleja en la que intervienen procesadores, fabricantes, operadoras, políticas de soporte, la antigüedad del móvil y hasta el estado de tu almacenamiento, ayuda bastante a rebajar la frustración. Aun así, tener claro qué promete cada marca, hacer copias de seguridad antes de actualizar y saber cuándo ha llegado el momento de renovar el terminal son claves para no quedarte atascado con un teléfono sin soporte ni protección actual.
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