Los mejores juegos FPS: guía completa con análisis y recomendaciones

Última actualización: 08/03/2026
Autor: Isaac
  • Repaso completo a los tipos de juegos FPS: competitivos, tácticos, narrativos, retro y gratuitos, con ejemplos clave de cada categoría.
  • Análisis detallado de los FPS competitivos y tácticos más relevantes, desde Counter‑Strike 2 y Valorant hasta Ready or Not, Escape from Tarkov o Rainbow Six Siege.
  • Selección de los shooters en primera persona más influyentes de la historia y de las mejores campañas single player que han redefinido el género.
  • Consejos de hardware y experiencia de juego para exprimir los FPS modernos en PC, incluyendo mini PC potentes y claves de rendimiento.

mejores juegos fps

Los juegos FPS llevan décadas marcando el ritmo de la industria del videojuego. Desde aquellos cibers llenos de chavales dándole al Counter hasta los torneos millonarios que hoy arrasan en Twitch, los shooters en primera persona han pasado de ser algo casi experimental a convertirse en el género rey junto a los MOBA y los Battle Royale. Ya sea por la adrenalina de los duelos 1v1, la tensión táctica de limpiar una casa llena de rehenes o la inmersión brutal de una campaña bien escrita, si te gustan los videojuegos es casi imposible que no hayas caído en las redes de un buen FPS.

Ahora bien, el ecosistema actual es enorme y un poco caótico: hay FPS competitivos, narrativos, retro, tácticos, de terror, cooperativos, gratuitos, de servicio vivo… En esta guía vamos a hacer un repaso exhaustivo a todo ese panorama usando como base la información de las webs mejor posicionadas: veremos qué es un FPS, cómo los evalúan los medios, cuáles son los títulos más fuertes del momento en competitivo, qué campañas single player son imprescindibles, qué joyas retro merecen tu tiempo, qué opciones free to play hay en PC y qué necesitas a nivel de hardware para disfrutarlos sin cuellos de botella.

Qué es un juego FPS y por qué engancha tanto

Cuando hablamos de FPS hablamos de First Person Shooter, es decir, juegos de disparos en primera persona en los que ves el mundo a través de los ojos del personaje. Ojo, no hay que confundirlo con los otros FPS, los frames por segundo, que se refieren a la fluidez de la imagen (aunque en shooters competitivos las dos cosas acaban muy relacionadas). El género nació con clásicos como Wolfenstein 3D, DOOM, Duke Nukem o Quake, que definieron la idea de moverse a toda velocidad por pasillos laberínticos reventando demonios y soldados.

Con la expansión de Internet, el género dio un giro clave: los FPS dejaron de ser solo campañas en solitario para convertirse en experiencias multijugador donde el objetivo era humillar al rival en deathmatch, capturar la bandera, plantar bombas o sobrevivir a oleadas. La llegada de títulos como Counter‑Strike, Battlefield, Halo o Call of Duty consolidó tanto el juego competitivo como el online casual, y más tarde los Battle Royale y los hero shooters remataron la jugada.

La gracia de los FPS modernos es que mezclan precisión mecánica, toma de decisiones y trabajo en equipo. Puedes tener un aim perfecto, pero si no sabes jugar con el mapa, los tiempos o tu composición de equipo, no vas a llegar muy lejos en juegos como Valorant, Rainbow Six Siege o Escape from Tarkov. Al mismo tiempo, hay campañas single player como Half‑Life 2, BioShock o DOOM Eternal que se juegan como auténticas pelis interactivas donde cada disparo cuenta.

Hoy en día, además, el género está más fragmentado que nunca: hay FPS hardcore y realistas que rozan el simulador militar, shooters arcade y frenéticos que parecen una montaña rusa, propuestas narrativas y experimentales como Portal 2 o Superhot y una buena ristra de juegos gratuitos que permiten entrar sin gastar un euro.

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Criterios para valorar un FPS moderno

A la hora de decidir cuáles son los mejores FPS actuales, los medios especializados suelen combinar varios criterios objetivos y subjetivos. No basta con mirar solo los gráficos o las notas en Metacritic, porque el género es muy variado y lo que para unos es virtud para otros es un lastre.

Por un lado está el apartado visual. Hay quien prefiere el tono hiperrealista de Counter‑Strike 2, Battlefield o Ready or Not, mientras otros se sienten más cómodos con estéticas coloridas y estilizadas como las de Overwatch 2, Valorant o Team Fortress 2. No es solo cuestión de gustos: una dirección de arte limpia y legible también influye mucho en el rendimiento competitivo y en la lectura de la acción.

El gameplay es el otro gran pilar. Aquí entran el gunplay (cómo se sienten las armas), el movimiento del personaje, la gestión de habilidades, la destrucción de escenarios o la variedad de modos de juego. Títulos como DOOM Eternal, HYPER DEMON, Turbo Overkill o Mullet Mad Jack apuestan por un ritmo frenético casi de boomer shooter, mientras que Ready or Not, Escape from Tarkov o STALKER 2 tiran de realismo, sigilo y toma de decisiones lenta.

También hay que tener en cuenta el modelo de negocio: muchos de los grandes FPS competitivos son free to play (CS2, Valorant, Apex Legends, The Finals, Warframe o Fortnite Battle Royale), pero no todos lo gestionan igual. Algunos se apoyan en pases de batalla y cosméticos, otros se pasan con cajas de botín y monetización agresiva como ha ocurrido con Apex Legends u Overwatch 2 en ciertos momentos, y eso influye en la percepción de la comunidad.

Finalmente, la popularidad se mide a menudo por jugadores mensuales activos, especialmente en PC. Es una métrica imperfecta (más jugadores no siempre significa mejor juego), pero sirve como termómetro de salud. Ahí aparecen en primera línea Counter‑Strike 2, Apex Legends, Overwatch 2, Team Fortress 2 y Valorant, con millones de usuarios activos cada mes y ecosistemas competitivos muy potentes.

Top de FPS competitivos más jugados en PC

fps competitivos

Si nos centramos en el PC y miramos qué títulos reúnen más jugadores mensuales activos, las listas de 2025‑2026 sitúan a cinco juegos en lo más alto. Todos ellos son shooters enfocados casi al 100 % en el multijugador competitivo, con comunidades gigantes y presencia en esports.

1. Counter‑Strike 2

Counter‑Strike 2 es, de largo, el FPS competitivo más jugado en PC. Nacido como actualización gratuita de CS:GO y heredero directo del mod original de Half‑Life, CS2 se ha consolidado como el estándar de oro por el que se mide prácticamente cualquier otro shooter táctico. En torno a los 24 millones de jugadores mensuales, un histórico porcentaje de reseñas positivas en Steam y torneos como el Counter‑Strike Major Championships lo avalan.

La base jugable es la de siempre: dos equipos (terroristas y antiterroristas) se enfrentan por plantar o desactivar bombas, rescatar rehenes o ganar rondas eliminando al rival. Lo que cambia en CS2 es el salto al motor Source 2, con mejoras gráficas muy notables, mapas reinterpretados con más legibilidad y la famosa arquitectura de sub‑tick para registrar las acciones de forma más precisa y reducir el input lag al mínimo.

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Su estética sigue apostando por un realismo sobrio que se diferencia de la paleta chillona de otros héroe shooters. La curva de aprendizaje es durísima: posicionamiento, control de retroceso, economía de equipo, humos, flashes, granadas molotov… todo tiene una capa táctica brutal. Precisamente por eso, si quieres un FPS que te obligue a mejorar de verdad, CS2 es la elección más lógica.

2. Apex Legends

Apex Legends, desarrollado por Respawn y publicado por Electronic Arts, irrumpió en 2019 como un Battle Royale ambientado en el universo de Titanfall. Lejos de ser un experimento pasajero, se ha asentado con más de 18 millones de jugadores mensuales en 2025, con picos muy elevados en consola y móvil gracias a su propuesta híbrida entre BR y hero shooter.

La clave de Apex está en su movilidad y variedad de modos. Puedes jugar en escuadras 3v3, 2v2, 6v6 o en los clásicos BR de hasta 60 jugadores. Cada personaje (las Leyendas) aporta habilidades únicas que condicionan tanto el gunplay como la macroestrategia. El énfasis está en rotar bien por el mapa, dominar el terreno vertical y coordinar habilidades para sorprender a los rivales, con sistemas como las Respawn Beacons que permiten revivir a compañeros caídos.

Su estilo visual responde a una estética vibrante y cartoonizada heredera de Team Fortress y Overwatch, con un toque más futurista y su propio sello. El gran punto polémico es su sistema de monetización basado en loot boxes (Apex Packs), que obliga a depender del azar para conseguir cosméticos concretos y le ha costado críticas y bajadas en las valoraciones.

3. Overwatch 2

Overwatch 2 llegó en 2022 como relevo directo del Overwatch original, cerrando de paso los servidores del primero, algo que a muchos fans no les hizo ninguna gracia. Aun así, el juego se mantiene fuerte con más de 14 millones de jugadores mensuales según Blizzard, sobre todo en consolas, y una presencia constante en el panorama de esports gracias a la Overwatch Champions Series.

Overwatch 2 propone combates 5v5 en equipos formados por héroes con roles bien definidos (tanques, apoyos y daños). Hay más de 40 personajes jugables, cada uno con habilidades y armas específicas. Eso simplifica parcialmente la toma de decisiones para los nuevos jugadores, ya que el propio rol del héroe marca qué se espera de ti en la partida, aunque limita algo la libertad táctica pura frente a shooters sin clases rígidas.

El juego brilla por su diseño artístico: mapas inspirados en ciudades reales como Río de Janeiro o Toronto, animaciones de nivel cinematográfico y una paleta de colores muy viva. No todo ha sido un camino de rosas: la retirada del Overwatch original y algunas decisiones de monetización (pases de batalla, precios altos en skins) dañaron la imagen de Blizzard entre parte de la comunidad, pero el núcleo jugable sigue siendo sólido.

4. Team Fortress 2

A estas alturas, Team Fortress 2 es casi una leyenda. Lanzado en 2007 y reconvertido a free to play en 2011, mantiene todavía alrededor de 12 millones de jugadores mensuales, convirtiendo a Valve en la única compañía que coloca dos títulos en el top competitivo. Su impacto en el FPS moderno es enorme: fue de los primeros en apostar claramente por una estética caricaturesca y colorida y en abrazar el modelo de juego como servicio lleno de cosméticos.

En lo jugable, TF2 ofrece un formato 6v6 competitivo clásico con nueve clases (Scout, Soldier, Pyro, Heavy, Engineer, Demoman, Medic, Sniper y Spy) sin sistema de héroes al estilo Overwatch, pero con posibilidades tácticas enormes. Hay también modos más desenfadados como Payload o los caóticos 12v12, perfectos para partidas sin tanta presión.

Su gran desventaja frente a los competidores más modernos es que el motor gráfico acusa ya los años, y el ritmo de grandes actualizaciones ha sido irregular. Aun así, mantiene un hueco muy digno en la escena competitiva gracias a festivales como Insomnia y al apoyo de una comunidad modder gigantesca.

5. Valorant

Valorant, el shooter táctico de Riot Games, se ha convertido desde 2020 en uno de los FPS más influyentes del panorama competitivo. Se mueve en torno a los 10‑11 millones de jugadores mensuales, pero su presencia en Twitch y otras plataformas de streaming es abrumadora: es uno de los juegos que más directos genera a diario.

Su propuesta mezcla el esquema de Counter‑Strike (atacantes plantando un objeto, defensores protegiendo zonas, economía de armas por rondas) con un sistema de agentes con habilidades. Hay alrededor de 25 agentes, un número lo bastante contenido como para que no sea una locura aprenderlos, pero suficiente para que existan sinergias, composiciones meta y estilos de juego muy diferenciados.

Los mapas son bastante compactos, con poca destructibilidad, lo que obliga a centrarse en la precisión y coordinación. Su estética opta por un colorido eléctrico que huye tanto del realismo de CS2 como de la caricatura pura de Team Fortress 2, resultando muy agradecida para el streaming. En el plano competitivo, el Valorant Champions Tour es ya uno de los circuitos profesionales más prestigiosos.

FPS tácticos y simuladores militares: realismo y tensión pura

fps tacticos

Más allá de los shooters competitivos “clásicos”, en los últimos años ha explotado una escena de FPS tácticos y simuladores militares donde el run and gun de toda la vida no sirve de nada. Aquí mandan los ángulos limpios, la comunicación por voz y la sangre fría: un solo error y vuelves al menú.

Ready or Not

Ready or Not es probablemente el heredero espiritual más claro de SWAT 4. Se centra en operaciones policiales de altísimo riesgo: rescates de rehenes, tiradores activos, redadas en laboratorios de drogas… El objetivo no es arrasar con todo, sino controlar la escena con el mínimo daño colateral, recolectar pruebas, asegurar sospechosos y evacuar civiles.

Se puede jugar en solitario con bots, pero donde brilla de verdad es en cooperativo hasta cuatro jugadores. Cada misión obliga a usar tácticas de asalto realistas: optiwands (cámaras de fibra óptica) para mirar bajo puertas, granadas cegadoras, arietes, explosivos C2 y un reparto de roles (pointman con escudo, tiradores de apoyo, etc.) en el que cada miembro del equipo es clave.

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Escape from Tarkov

Escape from Tarkov es el rey de los extraction shooters hardcore. La idea es sencilla sobre el papel: entras en un mapa hostil, saqueas lo que puedes y tratas de escapar por un punto de extracción. Si mueres, pierdes todo lo que llevabas equipado, sin perdón. Entre medias, te cruzas con Scavs de IA, jefes brutales y otros jugadores (PMCs) que buscan lo mismo que tú.

Lo que lo convierte en una experiencia única es su sistema de balística, el nivel de detalle en las modificaciones de armas y la economía interna con el Flea Market y el Hideout, que obliga a pensar cada raid como una inversión con riesgo. El conocimiento del mapa, la paciencia y la coordinación de equipo pesan más que el puro aim.

Squad

Squad apuesta por grandes batallas militares con hasta 100 jugadores en el campo de batalla. Dos bandos luchan por el control de objetivos repartidos en mapas gigantescos, organizados en escuadras capitaneadas por un Squad Leader. Sin comunicación por voz y sin seguir órdenes, eres carne de cañón.

Además del combate directo, hay una fuerte capa de logística y construcción: bases de operaciones avanzadas (FOBs), puntos de reaparición, líneas de suministro de munición y recursos… Transportes, blindados y helicópteros juegan un papel decisivo, y coordinar ataques, defensas y apoyo logístico es la verdadera clave de la victoria.

Hell Let Loose

Hell Let Loose sigue una filosofía similar a Squad, pero enmarcada en la Segunda Guerra Mundial. En partidas 50 vs 50, infantería, tanques y unidades de reconocimiento colaboran bajo las órdenes de un Comandante que gestiona recursos, artillería y bombardeos. Los mapas recrean con fidelidad escenarios reales de la contienda, lo que refuerza la inmersión.

El sistema de respawns se basa en guarniciones y puestos avanzados, así que el control de flancos y la colocación de puntos de reaparición es casi tan importante como los tiroteos en sí. Operar un tanque requiere tres jugadores perfectamente coordinados, y la línea entre el caos absoluto y una ofensiva bien orquestada es muy fina.

Rainbow Six Siege

Rainbow Six Siege se ha convertido en el gran referente de la táctica competitiva en espacios cerrados. Ofrece duelos 5v5 entre Atacantes y Defensores en mapas de interiores plagados de paredes destructibles, techos, trampillas y ventanas. Los objetivos suelen ser bombas o rehenes, y cada ronda es un ejercicio de precisión milimétrica.

Su mecánica estrella es la microdestrucción del entorno: puedes abrir huecos en casi cualquier superficie para crear nuevas líneas de tiro y ángulos imposibles. La fase de preparación, con drones y cámaras recogiendo información, suele decidir media ronda antes de que caiga el primer tiro. Con más de 70 agentes diferentes, cada uno con gadgets y armas únicos, la combinación de equipos posibles es enorme.

Campañas single player y FPS narrativos imprescindibles

Aunque el foco mediático se lo lleven los esports y el juego competitivo, el género FPS también ha dado auténticas obras maestras para un solo jugador. Son títulos que combinan un gunplay sólido con historias potentes, mundos memorables y niveles diseñados con una precisión quirúrgica.

Entre las obras más citadas están Half‑Life 2, Dishonored, Portal 2, BioShock y DOOM Eternal. Half‑Life 2 sigue considerándose el manual de cómo contar una historia sin quitarle el control al jugador, usando físicas revolucionarias en su día (la famosa Pistola de Gravedad) y una estructura de niveles que alterna opresión urbana, terror costero y batallas épicas.

Dishonored y sus secuelas redefinieron el concepto de simulador inmersivo en primera persona: un diseño de niveles vertical y sistémico que invita a resolver cada misión de mil maneras, premiando la creatividad del jugador en vez de castigarla. Portal 2 demostró que un FPS no necesita centrarse en matar: usando portales y la física de forma ingeniosa, construyó el que muchos consideran el mejor juego de puzles moderno.

BioShock llevó el género a la madurez temática con la distopía de Rapture, el uso de plásmidos y un entorno que se convertía en arma (electricidad, agua, fuego), culminando en uno de los giros de guion más recordados de la historia del medio. Y DOOM Eternal, por su parte, es la sublimación del combate FPS moderno: un “puzzle de combate” donde cada demonio exige una respuesta específica y donde el movimiento agresivo es la única estrategia viable.

Otras campañas que aparecen recurrentemente en los listados son Titanfall 2, con su diseño de niveles brillante y su mezcla perfecta de parkour y combate; Wolfenstein II: The New Colossus, por su historia exagerada y sus tiroteos explosivos; Metro Exodus, que combina supervivencia, mundo semiabierto y una ambientación postapocalíptica de primera; y Halo Infinite, que, pese a sus problemas de contenido post‑lanzamiento, ofrece un sandbox de combate clásico Halo muy disfrutable.

Joyas retro, boomer shooters y remasterizaciones

El boom de los llamados boomer shooters y de las remasterizaciones ha puesto de moda otra vez el FPS “a la antigua”: rápido, directo, con niveles laberínticos y una obsesión por la velocidad y el dominio mecánico.

Dentro de esta corriente destacan juegos como DUSK, que homenajea a Quake y Half‑Life con una campaña dividida en episodios, criaturas grotescas y un arsenal que va de motosierras a escopetas de doble cañón; Prodeus, que reinterpreta la estética retro con efectos modernos; Forgive Me Father 2, que mezcla horror cósmico lovecraftiano y gráficos estilo cómic; HYPER DEMON, un shooter frenético y minimalista que exprime tu capacidad de reacción; o Turbo Overkill, con su estética noventera hipervitaminada.

En paralelo, las remasterizaciones de clásicos como Quake y Quake II o recopilaciones tipo Heretic + Hexen han permitido recuperar FPS fundamentales adaptados a sistemas modernos: gráficos mejorados, compatibilidad con resoluciones actuales, nuevas campañas y multijugador con juego cruzado.

En el terreno de la nostalgia también entran colecciones como DOOM: The Dark Ages como precuela espiritual de DOOM (2016) y DOOM Eternal, o proyectos clásicos como la cuarta entrega de DOOM para consolas anteriores, que supusieron en su momento cambios de rumbo y experimentación dentro de la saga.

FPS cooperativos, terror y experiencias híbridas

No todo en los FPS gira en torno a la clasificación y el elo. Hay un buen puñado de juegos que brillan por su componente cooperativo y PvE, por su mezcla con el terror o por experimentar con sistemas de ritmo y sigilo.

En el apartado cooperativo puro, Deep Rock Galactic propone encarnar a enanos espaciales que excavan cuevas destructibles en busca de minerales, gestionando recursos, clases y oleadas de criaturas. Left 4 Dead 2 sigue siendo un referente en shooters de hordas de zombis, con un director de IA que ajusta la intensidad y coloca enemigos especiales para que cada partida sea distinta.

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Juegos como Hunt: Showdown combinan terror, sigilo y extracción: tú y tu escuadra entráis en un mapa plagado de monstruos, rastreáis a un objetivo principal, lo elimináis y tratáis de escapar mientras otros equipos compiten por lo mismo. Cada disparo hace ruido y revela vuestra posición, así que es crucial jugar con el sonido, las trampas y la información.

En el cruce entre FPS y ritmo aparecen propuestas como BPM: Bullets Per Minute o ROBOBEAT, donde disparar, saltar y esquivar siguiendo el compás de la música es tan importante como apuntar bien. Títulos como Deadlink o VENDETTA FOREVER añaden elementos de roguelite y realidad virtual respectivamente, ampliando todavía más el abanico de experiencias posibles.

Y si hablamos de terror e inmersión, Blood West mezcla sigilo, horror y western maldito; STALKER 2 lleva la acción a la Zona de exclusión de Chernóbil con mecánicas de supervivencia; mientras Half‑Life: Alyx lleva la saga de Valve a la realidad virtual con un nivel de interacción sin precedentes.

Los mejores FPS gratuitos para PC

Si juegas en ordenador y no quieres rascarte el bolsillo, hay una selección bastante respetable de FPS free to play que merece la pena probar. Muchas listas especializadas destacan hasta 17 títulos gratuitos, intentando cubrir desde Battle Royale hasta shooters más clásicos.

Entre los Battle Royale gratuitos más conocidos están Fortnite Battle Royale (con su estética cartoon y construcción) y Apex Legends. También hubo propuestas como H1Z1: Battle Royale o Ring of Elysium, que en su momento tuvieron bastante tirón, con ideas curiosas como mapas nevados, snowboards, motos de nieve o ala deltas.

En el plano más tradicional aparecen Counter‑Strike: Global Offensive (ahora absorbido por CS2, pero que fue durante años el estándar gratuito) o shooters militares como Black Squad y Call to Arms, que mezclan estrategia en tiempo real con control directo en primera persona.

También figuran Paladins (un hero shooter free to play con cartas y mejoras), Planetside 2 (batallas a escala planetaria con cientos de jugadores y tres facciones), Quake Champions (la vuelta del clásico arena shooter adaptado al modelo de pase de batalla), propuestas españolas como Spacelords (PvE cooperativo), imitadores de Unreal Tournament como TOXIKK o iconos como Team Fortress 2, Warframe, Wolfenstein: Enemy Territory o incluso Rogue Heist en acceso anticipado.

La clave con estos títulos gratuitos es que, salvo excepciones puntuales, centran el gasto en cosméticos, pases de batalla y DLCs opcionales, permitiéndote disfrutar de la jugabilidad base sin pagar. Eso sí, conviene informarse de cada modelo concreto para evitar sorpresas con sistemas pay to win o progresión muy lenta sin pasar por caja.

FPS históricos y sagas imprescindibles

Las listas de “mejores FPS de la historia” suelen mezclar influencia, calidad jugable y relevancia cultural. En ellas casi siempre aparecen sagas como DOOM, Quake, Half‑Life, Battlefield, Call of Duty, GoldenEye 007 o Perfect Dark.

DOOM es el shooter más influyente de todos los tiempos: sentó las bases del nivel laberíntico, la acción brutal y el combate contra hordas de demonios. Quake y sus secuelas llevaron el género a las 3D completas y al multijugador online masivo, marcando la era de los cibers y el nacimiento de los deathmatch competitivos.

Battlefield: Bad Company 2 se recuerda todavía como una de las mejores campañas bélicas, con destructibilidad de escenarios y vehículos que multiplicaban las opciones tácticas. En el terreno competitivo más moderno, Call of Duty: Modern Warfare (2019) y sus secuelas como Modern Warfare 2 de 2022 o Black Ops 6 han seguido empujando la fórmula con reboots, elecciones morales, omnimovimiento y modos Zombis que se han convertido casi en juegos dentro del juego.

En consolas clásicas, GoldenEye 007 y Perfect Dark demostraron que se podía hacer un FPS sólido con mando, campañas memorables y multijugador local que marcó a una generación. Halo: Combat Evolved y su remake Anniversary consolidaron ese legado en Xbox, dando pie a una saga que aún hoy sigue siendo sinónimo de shooter de consola de calidad.

Hardware y rendimiento: qué necesitas para disfrutar de los FPS

Un aspecto que a veces se pasa por alto es que los FPS, sobre todo los competitivos, son probablemente el género donde la potencia de hardware, la latencia y la estabilidad de la conexión más influyen en la experiencia. No es lo mismo jugar a 60 FPS en un monitor básico que hacerlo por encima de 144 Hz con un PC sobrado y un input lag mínimo.

En este contexto encajan propuestas como los mini PC para gaming tipo Geekom. Modelos como el Geekom A8 Max integran procesadores AMD Ryzen 9 8945HS o Ryzen 7 8745HS, gráficos integrados AMD Radeon 780M, hasta 64 GB de RAM DDR5 y 2 TB de almacenamiento SSD. Suficiente para mover sin problema la mayoría de FPS actuales en 1080p o 1440p con tasas de refresco altas, evitando bloqueos de FPS.

Su principal ventaja es la portabilidad: puedes llevártelos de viaje, a casa de un amigo o a una LAN party improvisada sin tener que cargar con una torre enorme, pero sin renunciar a un rendimiento más que decente en juegos como CS2, Valorant, Overwatch 2 o prácticamente cualquier FPS de la lista con ajustes adecuados.

Además, estas máquinas sirven también para tareas de productividad, creación de contenido y aplicaciones de IA gracias a sus NPU dedicadas, así que pueden ser una opción interesante si buscas un equipo versátil que se defienda igual de bien en el curro que en Dust2 o en el infierno de DOOM.

Mirando todo este panorama, queda claro que los juegos FPS abarcan desde simuladores tácticos al milímetro hasta campañas narrativas que podrían pasar por películas, pasando por boomer shooters desenfrenados, experiencias rítmicas, aventuras cooperativas y una buena colección de propuestas gratuitas. Tanto si te atrae la competición al máximo nivel con títulos como Counter‑Strike 2, Valorant o Rainbow Six Siege, como si prefieres dejarte llevar por historias como Half‑Life 2, BioShock o DOOM Eternal, o simplemente quieres divertirte en grupo con Left 4 Dead 2, Deep Rock Galactic o Hunt: Showdown, el género tiene hueco para todos los gustos; solo necesitas elegir qué tipo de adrenalina te apetece, afinar puntería y asegurarte de tener un PC que esté a la altura de los tiros que vas a pegar.