- Los juegos battle royale han sufrido una caída cercana al 27 % en horas de juego, con grandes descensos en títulos como Fortnite, Apex Legends y Call of Duty.
- Los sandbox y experiencias creativas, encabezadas por Minecraft, Roblox o Terraria, crecen en torno a un 36 % y ganan terreno en tiempo de juego y retención.
- La fatiga por la competitividad extrema y los pases de batalla impulsa a muchos jugadores hacia mundos abiertos y modos creativos más relajados.
- El mercado de PC y el impulso de franquicias como Roblox, Minecraft y el futuro GTA 6 consolidan esta transición hacia modelos de juego más libres.

Durante años, unos pocos videojuegos dominaron las horas de juego y las conversaciones en la comunidad: Fortnite, PUBG, Warzone, Apex Legends… casi todos con algo en común, el formato battle royale. Parecía que nunca se iban a bajar del podio, sobre todo gracias a que eran gratuitos o muy accesibles y a que ofrecían partidas rápidas, intensas y muy competitivas.
Sin embargo, cada vez hay más señales de que esa época dorada del battle royale está perdiendo fuelle. Los informes de analistas como NewZoo y los datos que comparten usuarios especializados muestran una caída muy clara en las horas jugadas y en el interés general por este tipo de juegos. Al mismo tiempo, los títulos tipo sandbox y las experiencias de mundo abierto se están colocando por delante, ofreciendo a los jugadores algo que ahora parece mucho más atractivo: libertad, creatividad y menos presión constante.
De reyes del sector a género en declive
El auge del battle royale fue tan bestia que casi todas las grandes compañías se subieron al carro. PUBG y Fortnite abrieron la veda, demostrando que se podía construir un fenómeno mundial alrededor de la idea del “último superviviente en pie”. Después llegaron Apex Legends, Call of Duty: Warzone y otros tantos que intentaron replicar la fórmula, con mejor o peor suerte.
Durante un tiempo, las estadísticas de consumo de videojuegos parecían un calco una y otra vez: una pequeña lista de títulos, en su mayoría free-to-play, concentraban la mayor parte del tiempo de juego de millones de usuarios. Fortnite y el resto de battle royale eran presencia fija en estas listas, impulsados además por el streaming, los eSports y una maquinaria de marketing brutal.
Pero los últimos informes de mercado, especialmente los de firmas como NewZoo, dejan claro que esa tendencia se ha torcido de manera bastante seria. El género battle royale en conjunto registró, solo en 2025, una caída aproximada del 27 % en horas jugadas en comparación con el año anterior. Es un descenso muy pronunciado para un tipo de juego que hace nada parecía inamovible del top.
Los datos desglosados por títulos concretos también son llamativos: Apex Legends perdió alrededor de un 24 % de tiempo de juego, mientras que Fortnite, a pesar de seguir siendo masivo, sufrió un desplome cercano al 29 %. Call of Duty, contando sus vertientes shooter competitivas y modos battle royale como Warzone, llegó a caer un 33 % en tiempo jugado, dejando claro que ni siquiera las franquicias históricamente más fuertes se salvan de este desgaste.
En medio de este panorama, PUBG se ha convertido en una especie de rara avis. Lejos de hundirse, los datos apuntan a un ligero crecimiento cercano al 2 % en ese mismo periodo. No es un boom ni mucho menos, pero sí evidencia que el juego se ha mantenido sorprendentemente bien, en parte porque su ritmo más pausado y su enfoque “realista” han calado con fuerza en mercados como China o Corea, donde sigue contando con una base de usuarios muy fiel.

La fuga masiva hacia los juegos sandbox y creativos
Mientras los battle royale pierden terreno, otro tipo de experiencia está creciendo a toda velocidad: los juegos sandbox y los títulos con herramientas creativas potentes. Según los análisis de NewZoo, este género ha aumentado su tiempo de juego en torno a un 36 %, una cifra espectacular si la comparamos con la caída del 27 % de los battle royale.
En la práctica, esto se traduce en que juegos como Minecraft, Terraria, Roblox, Garry’s Mod o Project Zomboid se están convirtiendo en los grandes favoritos de muchísimos jugadores, tanto en PC como en consola. No hablamos de mundos abiertos “clásicos” al estilo de un GTA o un Red Dead Redemption 2, sino de experiencias donde el jugador puede construir, modificar y dar forma al mundo de una manera mucho más libre.
Un detalle especialmente curioso es que incluso dentro de los propios juegos battle royale, los usuarios están migrando a modos creativos. Fortnite es el mejor ejemplo: cada vez hay más gente que entra al juego no para disputar el modo battle royale tradicional, sino para perderse en minijuegos hechos por la comunidad, en experiencias personalizadas o en propuestas como LEGO Fortnite, que se alejan mucho del duelo a muerte clásico.
Esta tendencia refleja que la prioridad de muchos jugadores ha cambiado. En lugar de centrarse solo en ganar partidas y mejorar su puntería, prefieren invertir su tiempo en entornos donde puedan construir su propio mundo, personalizar sus experiencias y explorar a su ritmo. El componente social y creativo pesa más que la adrenalina pura de un círculo que se cierra y obliga a eliminar a otros jugadores.
En este contexto, no es de extrañar que plataformas como Roblox estén arrasando en retención y tiempo de juego. La posibilidad de crear desde cero, compartir mapas y experiencias, y jugar a miles de propuestas distintas generadas por la comunidad encaja muy bien con una audiencia que busca algo más que la típica partida competitiva de 20 minutos.
La fatiga de la competitividad extrema y de los pases de batalla
Una de las claves de este declive es lo que muchos jugadores describen como fatiga de la competitividad extrema. Durante años, el éxito de los battle royale se apoyó en esa mezcla de tensión constante, habilidad mecánica y sensación de logro al ganar una partida entre decenas de rivales. Pero lo que al principio era emocionante, con el tiempo se ha convertido en una fuente de estrés para buena parte del público.
La presión por mantener un nivel alto de reflejos, puntería o construcción (en el caso de Fortnite) ha acabado transformando lo que debería ser un rato de ocio en algo más parecido a un trabajo: entrenar, seguir el meta, adaptarse a cambios de balance constantes y aguantar entornos muy tóxicos en algunos casos. Muchos jugadores casuales simplemente se han cansado de esa dinámica.
A esto se suma que la mayoría de estos títulos basan su modelo de negocio en pases de batalla, retos diarios y eventos temporales. Para no “perder” recompensas cosméticas o no quedarse atrás respecto a la comunidad, el jugador se ve casi obligado a entrar todos los días, completar desafíos y dedicar un número de horas que no todo el mundo está dispuesto a sacrificar.
Ese sistema ha generado una sensación bastante extendida de que el tiempo invertido en battle royale está condicionado por la urgencia. Si no completas el pase de batalla de la temporada, se acabó: muchos de esos aspectos, skins y objetos dejan de estar disponibles. Frente a esto, los mundos sandbox ofrecen progresos que no caducan y construcciones que permanecen, dando la sensación de que el esfuerzo se mantiene en el tiempo.
En otras palabras, la economía del tiempo del jugador ha cambiado. La gente valora cada vez más experiencias donde su dedicación no se vea borrada por un reseteo de temporada, y donde la presión por “no perderse nada” no marque el ritmo de juego. Esta es una de las razones por las que los títulos centrados en la creación y exploración están ganando tanta tracción.
El impacto en otros géneros: shooters, rol y aventuras
El informe de NewZoo no solo se queda en los battle royale, sino que analiza el rendimiento de otros géneros importantes. La conclusión general es que los shooters, en conjunto, también están de capa caída, aunque no todos con la misma intensidad que los BR.
En concreto, los juegos de disparos han sufrido una caída global de alrededor del 5 % en tiempo de juego durante el último año, pero si miramos títulos concretos, las cifras son bastante más duras. Call of Duty, por ejemplo, registra una bajada cercana al 33 %, mientras que Rainbow Six Siege ronda el -24 % y Destiny 2 se desploma alrededor de un -40 % en tiempo jugado.
Otros grandes shooters como Overwatch también han registrado descensos serios, alrededor del 29 %. Incluso VALORANT, uno de los shooters tácticos más populares, habría perdido en torno a un 15 % de tiempo de juego, según los datos citados. Es decir, no solo el battle royale está sufriendo; el desgaste competitivo alcanza a buena parte del género de disparos.
Por comparación, los juegos de rol apenas caen alrededor de un 1 %, lo que indica una relativa estabilidad, mientras que los títulos de aventuras y exploración experimentan un ligero crecimiento, cercano al 6 %. Son cifras más modestas que el subidón del sandbox, pero marcan igualmente un cambio de tendencia hacia experiencias menos centradas en el tiroteo constante.
Todo esto se produce a pesar del lanzamiento de producciones muy potentes en el terreno de la acción, como nuevas entregas de Battlefield o propuestas como ARC Raiders. El problema no parece ser la falta de novedades, sino un cambio en lo que la comunidad busca cuando se sienta a jugar: menos estrés y más libertad para explorar, construir y compartir.
Las franquicias que siguen mandando en popularidad
Aunque el género battle royale esté en declive, muchas de sus grandes sagas siguen entre las más populares si miramos el mercado en general. NewZoo ha compartido un listado con las 20 franquicias de videojuegos más importantes de 2025 en función del tiempo de juego, y lo cierto es que no hay demasiadas sorpresas en los primeros puestos.
En lo más alto encontramos a Roblox, Fortnite, Call of Duty y Minecraft, reflejando perfectamente ese choque entre modelos competitivos y creativos. Junto a ellos, títulos deportivos y grandes nombres del mundo online siguen aguantando como auténticos gigantes del sector.
Según el informe, las sagas más destacadas del año fueron:
- Roblox
- Fortnite
- Call of Duty
- Minecraft
- EA Sports FC
- Counter-Strike 2
- League of Legends
- Grand Theft Auto V
- NBA 2K
- Marvel Rivals
- World of Warcraft
- VALORANT
- Dota 2
- Rainbow Six
- Battlefield
- Apex Legends
- Rocket League
- Overwatch
- The Sims 4
- Monster Hunter
Esta lista demuestra que el éxito de una franquicia no depende solo de un modo de juego concreto. Muchos de estos títulos combinan elementos competitivos con propuestas sociales, creativas o cooperativas, y han sabido ir adaptando su contenido a medida que las preferencias de los jugadores evolucionaban.
También deja claro que los gigantes históricos siguen teniendo un peso enorme en la industria: World of Warcraft, Counter-Strike, League of Legends o GTA V se mantienen año tras año en el radar, incluso cuando cambia el género de moda. Es probable que algo similar acabe ocurriendo con los battle royale: no desaparecerán, pero dejarán de ser la tendencia dominante.
PC frente a consola: hacia dónde se inclina la balanza
Otro punto interesante que reflejan los informes de NewZoo es que el mercado de PC está creciendo más rápido que el de consolas. Los juegos para ordenador registran un aumento mayor en tiempo de juego y volumen de usuarios, mientras que en consolas el crecimiento es más lento y se ve condicionado por otros factores.
Eso no significa que las consolas estén muertas ni mucho menos. De hecho, los jugadores de consola todavía gastan más dinero de media en videojuegos, tanto en compras directas como en suscripciones y micropagos. Sin embargo, las previsiones apuntan a que el mercado de PC seguirá imponiéndose en crecimiento al menos hasta 2028, arrastrado en buena parte por plataformas como Steam.
Steam se mantiene como la gran referencia del juego en PC, concentrando una enorme variedad de títulos, ofertas constantes y facilidades para que tanto indies como grandes producciones lleguen al público. Para géneros como el sandbox, donde la comunidad y los mods tienen un peso clave, el PC sigue siendo terreno especialmente fértil.
En el caso de las consolas, la larga espera entre lanzamientos grandes y el encarecimiento de algunas suscripciones están pasando factura. Muchos jugadores se lo piensan dos veces antes de engancharse a un juego como servicio con temporadas y pases de batalla eternos, sobre todo si sienten que su tiempo no se ve recompensado con experiencias duraderas.
Mientras tanto, el hardware sigue avanzando con revisiones como PS5 Slim digital, que reduce tamaño, mejora refrigeración, mantiene CPU y GPU personalizadas y amplía el almacenamiento SSD integrado hasta 1 TB. Este tipo de consolas ofrecen una base técnica muy sólida para los próximos años, pero el cambio real está en qué tipo de juegos eligen los usuarios para exprimirlas.
El papel de los sandbox y lo que viene con GTA 6
Dentro de este cambio de paradigma, los juegos tipo sandbox se han colocado como uno de los grandes motores de crecimiento. Su propuesta encaja con todo lo que el jugador actual parece valorar: libertad para explorar, capacidad de construir su propio mundo, opciones cooperativas y una progresión que no se resetea cada temporada.
Títulos como Minecraft, Terraria, Roblox, Garry’s Mod o Project Zomboid se han hecho fuertes precisamente porque permiten que cada usuario decida cómo quiere jugar. Puedes dedicarte a construir, a sobrevivir, a crear minijuegos para otros, a rolear con amigos… La experiencia no viene tan cerrada como en un battle royale tradicional, donde las reglas son muy estrictas y el objetivo siempre es el mismo.
Además, el futuro inmediato apunta a que esta tendencia va a seguir ganando peso. La llegada de GTA 6, por ejemplo, está llamada a revolucionar otra vez las preferencias de los jugadores. Si tenemos en cuenta el impacto que GTA V ha tenido durante más de una década, tanto en su modo historia como en GTA Online, es razonable pensar que la nueva entrega va a mover otra vez las agujas del mercado.
Mundo abierto gigantesco, posibilidades sandbox, rol online, mods, modos creativos… todo apunta a que GTA 6 reforzará aún más esa búsqueda de experiencias abiertas, donde el jugador pueda hacer prácticamente de todo en lugar de limitarse a repetir el mismo bucle competitivo una y otra vez. Cuando esto ocurra, es muy probable que los próximos estudios de mercado muestren un paisaje todavía más alejado del dominio battle royale.
Con todo este contexto sobre la mesa, queda bastante claro que el battle royale no va a desaparecer de un día para otro, pero sí está atravesando una etapa de desgaste evidente: las horas de juego caen, los jugadores más cansados migran a modos creativos y sandbox, los shooters en general pierden fuelle y, al mismo tiempo, los mundos abiertos y las experiencias de construcción y exploración ganan terreno, impulsadas sobre todo en PC y reforzadas por franquicias gigantes como Minecraft, Roblox o el futuro GTA 6; el género de “último hombre en pie” seguirá existiendo, pero tiene cada vez menos pinta de volver a ser el rey absoluto del patio como lo fue hace unos años.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.
