Control por aplicación en macOS: instalar y configurar Background Music

Última actualización: 26/05/2026
Autor: Isaac
  • Background Music permite controlar el volumen de cada aplicación en macOS, añadir pausa automática y grabar el audio del sistema.
  • El control granular del sonido mejora la productividad, evita interrupciones molestas y facilita presentaciones y grabaciones.
  • Los servicios de música para negocios centralizan la gestión musical, incluyen licencias y ofrecen herramientas de programación y filtrado.
  • La instalación de apps vía APK en Android exige habilitar orígenes desconocidos y extremar la atención a la seguridad y la privacidad.

Control de volumen por aplicación en macOS

Si trabajas con un Mac a diario, seguro que alguna vez te has llevado un susto cuando, de pronto, un vídeo de YouTube o cualquier web empieza a sonar a todo trapo mientras estabas tranquilamente atendiendo a tus notificaciones de correo o llamadas de Microsoft Teams. Tener un único control de volumen para todo el sistema es cómodo, pero también bastante limitado cuando quieres separar tu música, tus alertas y el audio de las páginas web.

En el otro extremo, quizá en casa te encanta tener una lista de reproducción sonando de fondo mientras navegas, pero te gustaría que la música se pause automáticamente cuando abres un vídeo y que vuelva a reproducirse en cuanto termines. Todo eso se puede conseguir en macOS gracias a Background Music, una aplicación gratuita y de código abierto que permite un control de volumen por app, funciones de pausa automática y hasta grabar el audio del sistema de forma sencilla.

Qué es Background Music y para qué sirve

Aplicación Background Music en macOS

Background Music es una herramienta gratuita para macOS que añade un mezclador de audio por aplicación similar al que encontramos desde hace tiempo en otros sistemas. Lo hace a través de una sencilla interfaz que se integra en la barra de menús del Mac, desde donde puedes controlar el volumen de cada programa por separado, silenciar lo que te molesta y mantener a raya las apps más ruidosas.

La idea es muy simple: en lugar de subir y bajar el volumen del sistema de forma global, Background Music te muestra una lista de todas las apps que están usando sonido y te permite ajustar el nivel individualmente. De esta forma puedes dejar, por ejemplo, Mail o Microsoft Teams a un volumen cómodo para escuchar notificaciones y silenciar por completo el navegador si no quieres que los vídeos de las webs interrumpan tu trabajo.

Además del control por aplicación, la app incorpora una función llamada pausa automática. Esta característica permite que, mientras escuchas tu reproductor de música favorito, Background Music sea capaz de detectar cuándo empiezas a reproducir otro audio (por ejemplo, un vídeo de YouTube) y pausar la música de fondo. Cuando el vídeo termina o lo detienes, la música se reanuda automáticamente, sin que tengas que hacer nada.

Otro punto interesante es que Background Music actúa como un dispositivo de audio virtual. Esto significa que puede capturar el sonido que reproduce el sistema y ponerlo a disposición de herramientas de grabación como QuickTime Player. De esta forma, puedes grabar lo que suena en tu Mac (música, videollamadas, juegos, etc.) sin depender de micrófonos externos ni soluciones complicadas.

Todo esto está disponible de forma totalmente gratuita, y el proyecto se distribuye a través de GitHub, donde además puedes consultar el código fuente, las últimas versiones y la documentación técnica para entender cómo funciona por dentro esta utilidad de audio para macOS.

Ventajas de controlar el volumen por aplicación en macOS

Una de las mayores ventajas de Background Music es que te permite adaptar el sonido del Mac a cada situación. Si estás trabajando en la oficina, puedes dejar el volumen general en un punto intermedio que te resulte cómodo y, a partir de ahí, ajustar cada app a tu gusto. Por ejemplo, mantener al máximo las alertas de correo o calendario y bajar el volumen del navegador para que ningún vídeo se lleve el protagonismo.

En un entorno doméstico el uso cambia, pero sigue siendo igual de útil. Puedes tener tu reproductor de música sonando de fondo mientras navegas o trabajas en otro tipo de tareas, y usar la pausa automática para que la música no compita con vídeos o llamadas. Es una forma muy práctica de mantener una banda sonora constante en casa sin que todo se convierta en un caos sonoro.

Otra ventaja importante es la posibilidad de silenciar apps concretas sin tener que tocar nada más. Si hay una web o un programa que siempre lanza anuncios con sonido o notificaciones molestas, puedes dejarla en silencio permanente desde Background Music y olvidarte del tema. El resto del sistema seguirá funcionando con normalidad, sin que tengas que sacrificar tu música o las alertas importantes.

Este control granular del audio también es muy útil si haces presentaciones, compartes pantalla en reuniones o grabas tutoriales. Puedes mantener la voz de la videollamada limpia, limitar el nivel de la música de fondo y evitar que cualquier audio imprevisto se cuele a un volumen excesivo mientras estás presentando algo a un cliente o a tu equipo.

En definitiva, disponer de un control por aplicación en macOS te da una flexibilidad que el control de volumen global no ofrece. Con Background Music, esa flexibilidad llega además acompañada de funciones extra como la pausa automática y la captura de audio, lo que convierte a la app en un pequeño centro de control de sonido para tu Mac.

Instalar Background Music: opciones y pasos básicos

Para comenzar a usar Background Music tienes dos vías principales: descargarla directamente desde GitHub o instalarla a través de Homebrew utilizando un paquete tipo cask. Ambas opciones son sencillas, pero cada una se adapta mejor a un tipo de usuario distinto.

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Si prefieres hacerlo manualmente, basta con ir a la página del proyecto en GitHub y descargar la versión más reciente del instalador. A continuación, solo tendrás que arrastrar la app a la carpeta Aplicaciones y seguir los pasos habituales en macOS para conceder los permisos necesarios. En muchos casos, el sistema te pedirá autorización para usar el micrófono o acceder al sonido, algo normal en herramientas que manipulan el audio.

Para los usuarios que ya trabajan con Homebrew, el proceso es incluso más rápido. Solo tienes que abrir la app Terminal y ejecutar el comando:

brew install –cask background-music

Con esta orden, Homebrew se encargará de descargar, instalar y dejar lista la aplicación. Esta vía es especialmente práctica si gestionas otras utilidades de tu Mac con Homebrew, porque te permite mantenerlas actualizadas de forma centralizada y automatizar buena parte del mantenimiento del sistema.

Tras la instalación, al iniciar Background Music verás que aparece un icono en la barra de menús. Desde ahí se accede a la interfaz principal, donde podrás empezar a ajustar el volumen por aplicación, activar la pausa automática y revisar las diferentes opciones que ofrece la herramienta.

Configurar el control de volumen por aplicación

Una vez instalada, la gracia de Background Music está en configurar el control de volumen por app según tus necesidades. Al abrir el panel desde la barra de menús, se muestra un listado con las aplicaciones que están generando sonido en ese momento, cada una con su propio control deslizante de volumen e icono de silencio.

Para adaptarlo a tu rutina de trabajo, lo primero suele ser identificar las apps críticas, como correo, mensajería o videollamadas. A estas les puedes dar un nivel de volumen algo superior para asegurarte de que siempre escuchas avisos y llamadas entrantes. Después, puedes bajar ligeramente la música de fondo y limitar o silenciar el navegador, según el uso que le des.

La configuración es totalmente dinámica: los controles aparecen y desaparecen en función de qué aplicaciones estén reproduciendo sonido en cada momento. Esto permite que no tengas que pelearte con listas interminables de programas, sino solo con aquello que está activo en ese instante.

También es posible ajustar el volumen maestro dentro de la interfaz de Background Music, lo que te da un control adicional respecto al típico icono de volumen de macOS. En conjunto, la app actúa como un mezclador ligero, desde el que puedes equilibrar el audio de todas tus fuentes sin tener que abrir las preferencias de cada programa.

Si cambias a menudo de contexto (por ejemplo, de trabajar en la oficina a hacer llamadas en casa), puedes jugar con estos deslizadores para encontrar rápidamente una combinación que te resulte cómoda en cada escenario. No hay perfiles predefinidos, pero la interfaz es lo suficientemente directa como para que ajustar todo lleve apenas unos segundos.

Uso de la función de pausa automática en reproductores de música

La función de pausa automática es uno de los puntos fuertes de Background Music. Su objetivo es sencillo: cuando estás escuchando música en tu reproductor habitual, la aplicación se encarga de detenerla de forma temporal cuando detecta que empieza a sonar otra fuente de audio que debe tener prioridad, como un vídeo, y reanudarla al terminar.

Esta característica es compatible con varios reproductores de música populares en macOS. Aunque el listado concreto puede ir cambiando a medida que el proyecto evoluciona, la idea es que funcione con las apps más usadas, de forma que no tengas que renunciar a tu reproductor de cabecera para disfrutar de la pausa automática. En la interfaz de Background Music suele aparecer qué reproductores son compatibles y cómo se gestiona esta integración.

En la práctica, el comportamiento es muy intuitivo. Estás escuchando una lista de reproducción de fondo, abres el navegador para ver un vídeo y, en cuanto el sonido del vídeo comienza, la música se detiene sin que tengas que tocar nada. Cuando el vídeo termina o lo pausas, Background Music reanuda automáticamente la reproducción justo donde se había quedado.

Este pequeño detalle marca una gran diferencia en el día a día, porque evita tener que andar parando y reanudando manualmente tu música cada vez que vas a ver algo o atender una llamada. Especialmente en casa, donde solemos combinar ocio y multitarea, la función de pausa automática aporta una sensación de fluidez muy agradable.

Si en algún momento prefieres desactivar esta característica para tener un control manual total de la reproducción, puedes hacerlo desde las preferencias de la aplicación. Así podrás decidir en cada momento si quieres que Background Music tome decisiones por ti o si prefieres gestionar tú mismo cuándo se pausa y cuándo se reproduce la música.

Grabar el audio del sistema con Background Music y QuickTime

Además del control por aplicación, Background Music ofrece la posibilidad de grabar el audio que reproduce el sistema. Para lograrlo, instala un dispositivo de audio virtual que aparece como fuente de entrada en otras aplicaciones, como si fuera un micrófono más. Esto permite capturar fielmente todo lo que suena en tu Mac.

Una de las formas más sencillas de aprovechar esta función es usar QuickTime Player, que viene incluido en macOS. Con Background Music en ejecución, solo tienes que abrir QuickTime y seleccionar la opción Archivo > Nueva grabación de audio. También puedes usar Nueva grabación de pantalla o Nueva grabación de película, según lo que quieras capturar.

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En la ventana de QuickTime, junto al botón de grabar, verás un pequeño menú desplegable (el icono en forma de flecha hacia abajo). Si haces clic, aparecerá la lista de dispositivos de entrada disponibles. Ahí es donde debes seleccionar Background Music como dispositivo de entrada de audio, sustituyendo el micrófono interno u otras fuentes.

A partir de ese momento, cualquier cosa que suene en tu Mac se grabará directamente en QuickTime, con calidad digital y sin los problemas típicos de grabar altavoces con un micrófono externo. Es especialmente útil para crear tutoriales, guardar fragmentos de audio de aplicaciones, registrar videollamadas (respetando siempre la normativa y el consentimiento necesario) o incluso capturar música o efectos de sonido para tu propio uso.

Cuando termines, solo tienes que detener la grabación, guardar el archivo en el formato que prefieras y, si lo deseas, volver a cambiar la fuente de audio en tus apps de grabación para usar de nuevo el micrófono habitual. Background Music seguirá ahí disponible cada vez que quieras repetir el proceso.

Otros servicios de música y gestión centralizada del audio

Más allá de Background Music, en el entorno profesional existe otra categoría de soluciones pensadas para gestionar qué suena en un espacio físico. Un ejemplo representativo es un servicio de streaming musical para negocios que ofrece el mayor catálogo de música licenciada para su uso comercial y que incluye herramientas de control centralizado.

Este tipo de plataformas están orientadas a empresas que necesitan poner música en sus locales, oficinas o tiendas de forma legal. Suelen trabajar con un catálogo de decenas de millones de canciones (en algunos casos, más de 58 millones de temas) y proporcionan cientos de listas de reproducción diseñadas específicamente para uso empresarial, con criterios como el tipo de negocio, el ambiente deseado o el público objetivo.

Una de las ventajas de estos servicios es que permiten actuar como verdaderos curadores musicales o, si se prefiere, delegar la selección en listas y estaciones ya creadas. Puedes escoger canción a canción para construir tus propias listas, utilizar playlists preparadas o recurrir a emisoras generadas automáticamente a partir de géneros, niveles de energía y estilos que encajen con la marca.

En muchos casos, estos servicios de música para negocios permiten importar listas desde plataformas personales como Spotify, de forma que puedas aprovechar el trabajo de selección que ya tenías hecho y adaptarlo al entorno legal y técnico de tu empresa. Además, suelen actualizar sus playlists y estaciones cada semana, evitando que la música se vuelva repetitiva.

Herramientas de gestión musical para negocios

Los servicios de streaming para empresas suelen ir acompañados de un reproductor dedicado, a veces en forma de aplicación móvil (para Android e iOS) y otras en forma de hardware específico. Desde ese reproductor se controla qué suena, se cambian listas y se programan horarios musicales para distintos momentos del día o de la semana.

Uno de los puntos clave es la posibilidad de filtrar contenido explícito. Gracias a un filtro de letras explícitas, los responsables del local pueden asegurarse de que no se reproducen canciones con vocabulario inadecuado o poco acorde a la imagen que quieren transmitir. Esto es especialmente relevante en negocios familiares o en entornos donde acuden menores.

Otra función habitual es la programación semanal, que permite definir qué listas o estaciones sonarán según la hora y el día. Así se puede crear un ambiente más tranquilo por la mañana, subir la energía por la tarde y elegir un tipo de música diferente para el fin de semana, todo ello sin necesidad de estar pendiente del reproductor a cada momento. Es, en cierto modo, un control automático del contexto musical del negocio.

Estos servicios también ofrecen reproducción bajo demanda, de forma que se pueden saltar canciones, combinar varias listas en una misma franja horaria o reaccionar en el momento si se quiere cambiar el ambiente musical. Del mismo modo, suelen reunir la gestión de todos los locales de una cadena en una misma plataforma, facilitando un control centralizado de la música en varias ubicaciones.

Otro aspecto importante es la capacidad de reproducir música sin conexión. El reproductor puede descargar previamente el contenido necesario para que, aunque falle la conexión a Internet, la música siga sonando. Esto garantiza continuidad y evita silencios incómodos en plena jornada de trabajo, algo clave en negocios donde el ambiente sonoro es parte de la experiencia del cliente.

Licencias, legalidad y ahorro de costes

Uno de los grandes argumentos de los servicios de música para empresas es la parte legal. A diferencia del uso personal, poner música en un negocio requiere contar con licencias específicas para poder reproducir, almacenar y poner a disposición del público la música. Estas plataformas suelen empaquetar la mayoría de licencias necesarias en una única suscripción.

En algunos países, como Estados Unidos o Canadá, determinados proveedores ofrecen cobertura completa de las licencias necesarias para reproducir cualquier canción de su catálogo bajo demanda en un contexto comercial. Esto significa que, con una sola cuota, el negocio puede estar legalmente cubierto en lo que respecta a la reproducción y almacenamiento de la música.

En otros territorios, puede que estos servicios no cubran la licencia de comunicación pública o de ejecución en directo, lo que obliga a los negocios a gestionar aparte esos trámites con las entidades de gestión locales. Aun así, suelen suponer un ahorro considerable: algunas plataformas estiman que se puede reducir hasta en un 90 % el coste respecto a tramitar todas las licencias de forma independiente.

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Además de la parte legal, estas soluciones proporcionan la tranquilidad de saber que la música que se está usando es completamente legítima y que se respetan los derechos de los artistas y titulares. Esto evita sanciones y problemas legales, pero también transmite una imagen más profesional y responsable ante clientes y proveedores.

En cualquier caso, es importante revisar siempre la letra pequeña y las condiciones generales de uso de cada servicio, donde se detalla con claridad qué licencias se incluyen, qué usos están permitidos y cuáles requieren acuerdos adicionales. Así se puede garantizar que el uso de la música en el negocio está 100 % alineado con la normativa vigente en cada país.

Apps, dispositivos compatibles y gestión de usuarios

En el terreno profesional, la gestión de la música no se limita a un solo dispositivo. Los servicios de streaming para negocios suelen ofrecer aplicaciones para Android e iOS, desde las que se puede controlar lo que suena en todos los dispositivos conectados a la cuenta. Esto incluye altavoces, reproductores dedicados o incluso sistemas de sonido integrados en el local.

Estas apps permiten cambiar de lista, pausar la reproducción, ajustar el volumen general y acceder a las distintas funciones de programación. Además, suelen incorporar un sistema de gestión de usuarios que permite asignar permisos específicos a cada empleado: por ejemplo, que solo algunos puedan cambiar la música o modificar la programación semanal, mientras otros únicamente pueden pausar o reanudar.

Algunos proveedores también ofrecen hardware propio, como reproductores dedicados que se conectan directamente al sistema de sonido del local. Esta opción simplifica mucho la instalación en negocios que no quieren depender de móviles, tablets o ordenadores de uso general para la reproducción de la música.

En cualquier caso, el objetivo de estas soluciones es que la gestión de la música sea sencilla, intuitiva y accesible para cualquier persona, sin exigir grandes conocimientos técnicos. Igual que Background Music busca que en un Mac sea fácil ajustar el volumen por app y controlar la reproducción, estos servicios empresariales persiguen que cualquier encargado pueda manejar la música del local sin complicaciones.

Por último, la mayoría de estas plataformas permiten crear una cuenta de prueba gratuita, normalmente con acceso a las funciones más avanzadas durante unos días. De esta forma, los negocios pueden experimentar con listas, estaciones y herramientas de programación antes de comprometerse con un plan de pago de largo plazo.

Instalación de apps desde tiendas alternativas en Android

En el ecosistema Android, es relativamente habitual recurrir a tiendas alternativas a Google Play para descargar aplicaciones, ya sea para acceder a versiones no disponibles en ciertas regiones o para obtener archivos APK que luego se instalan manualmente. En estos casos, el proceso de instalación incluye algunos pasos adicionales de seguridad.

En muchas de estas tiendas, el flujo básico suele ser parecido: primero se pulsa en un botón de descarga para obtener el archivo APK de la app que se quiere instalar. Si el usuario ya tiene instalada una aplicación oficial de la propia tienda (por ejemplo, una app de tipo «Store»), puede elegirla como gestor de instalación en lugar del instalador de paquetes que viene por defecto con Android.

La aplicación de la tienda suele guiar paso a paso en el proceso de instalación, mostrando los permisos necesarios y ayudando a completar la configuración sin tener que trastear demasiado con los menús del sistema. No obstante, cuando es la primera vez que se instala algo desde una fuente externa, es posible que Android obligue a activar la opción de instalación desde orígenes desconocidos en los ajustes de seguridad del dispositivo.

Este tipo de instalación fuera de las tiendas oficiales requiere prestar especial atención a la procedencia de los archivos APK y a las políticas de privacidad de cada servicio. Revisar la información de la app, comprobar quién es el desarrollador y echar un ojo a la política de privacidad y a las condiciones generales ayuda a reducir riesgos de seguridad y proteger datos personales.

Una vez se han concedido los permisos necesarios y se ha completado la instalación, la app quedará disponible en el dispositivo como cualquier otra, aunque siempre conviene recordar que las actualizaciones automáticas pueden no funcionar del mismo modo que en Google Play y que, en muchos casos, habrá que actualizar manualmente descargando nuevas versiones del APK cuando estén disponibles.

En conjunto, el control por aplicación de Background Music en macOS, la gestión centralizada de la música en negocios mediante servicios especializados y los procesos de instalación de apps a través de archivos APK en Android muestran distintas caras de un mismo objetivo: tener más control sobre qué suena, cómo se instala y cómo se gestiona el software que usamos cada día. Con las herramientas adecuadas, es posible adaptar el audio y las aplicaciones a nuestras necesidades concretas, tanto en el ámbito personal como en el profesional, manteniendo al mismo tiempo un equilibrio razonable entre comodidad, legalidad y seguridad.

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