- Domina la táctica por turnos: posicionamiento, vista táctica y gestión del maná son claves para ganar combates.
- Usa el Acto 1 para conseguir buenos objetos, desbloquear mejoras de casa y elegir rutas difíciles rentables.
- Prioriza la cría enfocada en estadísticas base, mutaciones y evitar la endogamia para crear generaciones de gatos más fuertes.
- Construye equipos equilibrados con tanques, daño a distancia e invocadores, cuidando bien las estadísticas y pasivas de cada gato.
Mewgenics puede abrumar muchísimo las primeras horas: mil estadísticas distintas, gatos que nacen y mueren a toda pastilla, rutas difíciles, casa llena de cacas y decisiones que pesan a largo plazo. Si has llegado hasta aquí porque no paras de perder gatos o sientes que no avanzas, tranquilo, es lo normal al principio.
Esta guía reúne y reordena los mejores consejos y trucos de los jugadores que más lejos han llegado, junto con explicaciones claras para que entiendas por qué funcionan. La idea es que después de leerla tengas claro cómo pelear bien, cómo progresar acto a acto, cómo criar gatos tochos y qué priorizar en estadísticas, clases y gestión de la casa.
Cómo ganar combates sin depender solo de la suerte
Las peleas en Mewgenics son más un puzle táctico que un intercambio de golpes. Si juegas en automático, pegando al enemigo más cercano, vas a perder gatos sin parar. En cambio, si aprendes a leer la información del combate, el juego se vuelve mucho más “justo”.
Haz clic derecho sobre los enemigos para ver su rango de movimiento y ataque. También puedes seleccionarlos desde el orden de turnos. De esta forma sabes hasta dónde pueden llegar en su próximo turno y qué casillas son peligrosas. Así es como evitas que te revienten de un golpe tonto.
Usa siempre la vista táctica al empezar cada pelea (modo tablero: en PC se activa manteniendo pulsado el botón central o la tecla asignada, en mando suele ser el botón Y). La pantalla se simplifica, ves mejor a enemigos pequeños como larvas o moscas, y aparecen marcados en rojo los enemigos y en verde tus gatos. En mapas con hierba alta, piedras o mucha decoración, esto es clave para no dejar bichos escondidos sin controlar.
Colocar bien a tus gatos es casi más importante que el daño. Terminar un turno dando la espalda a un enemigo es una receta para el desastre, porque los golpes por la retaguardia tienen bonus y pueden criticarte con mayor facilidad. Antes de acabar tu turno, haz clic en una casilla vacía para que el gato se gire en esa dirección, incluso si ya ha movido y atacado.
El entorno no es decorativo: úsalo a tu favor siempre que puedas. Las rocas bloquean disparos, la hierba alta puede hacer que los ataques fallen, y algunos elementos pueden romperse para conseguir recursos o hacer daño a distancia. En el desierto, por ejemplo, puedes matar un cactus para obtener agua; en otros mapas podrás lanzar piedras o usar objetos del terreno para rascar daño extra sin gastar habilidades gordas.
Tu ataque cuerpo a cuerpo básico sirve también para recoger botín cercano sin gastar una acción de movimiento aparte. Si tienes un cofre o un ítem a una casilla, puedes atacarlo/recogerlo con el golpe básico y optimizar el turno.
Aprende los efectos elementales porque cambian por completo muchos combates. El agua apaga el fuego y hace crecer hierba, el viento esparce llamas, la electricidad se propaga por las casillas mojadas, y los estados congelados funcionan mejor sobre objetivos húmedos. Dominar estas interacciones Umwelt te permite forzar errores en el enemigo o crear zonas de control.
La gestión del maná marca la diferencia entre una build estable y un desastre. La Inteligencia determina cuánto maná recuperas al final de cada turno, mientras que el Carisma fija el maná inicial y el máximo (Carisma x 3). Si tu habilidad principal cuesta 5 de maná y quieres usarla todos los turnos, necesitas llegar a 5 de regeneración por ronda; si no, te quedarás seco y tu gato se volverá inútil justo cuando más lo necesitas.
Procura que tu equipo tenga alguna forma de aguante a largo plazo: curaciones, armaduras decentes o tanto daño que mates antes de que te toquen. Las peleas largas sin sustain suelen acabar con un gato muerto, y en este juego una baja se nota muchísimo en la run.
No olvides que muchos objetos del escenario dan loot o se pueden comer. En vista táctica, los elementos que dropean botín aparecen marcados con una especie de octágono. Además, hay comida tirada por el suelo: si pasas por encima, el gato la engulle y recupera vida. Es muy fácil obcecarse en las habilidades y olvidarte de curarte “gratis” con lo que hay en el mapa.
Los pájaros del campo de batalla son neutrales, pero conviene matarlos. No atacan como enemigos normales, pero si los liquidas antes de que salgan volando suelen dejar objetos útiles y el gato que los mata puede conseguir mejoras de estadísticas. En peleas duras, ese extra marca bastante.
Cómo progresar bien en tus primeras horas
El Acto 1 es la base de toda tu partida. Aquí es donde consigues tus primeros buenos objetos, desbloqueas mejoras cruciales de la casa y pones los cimientos de las siguientes runs. Trátalo como una inversión de futuro, no solo como “lo que hay antes del contenido chulo”.
Tu prioridad absoluta al comienzo debería ser desbloquear el almacén de objetos. Es una de las mejoras más potentes y exclusivas: te permite guardar equipo interesante para runs futuras, en lugar de tener que venderlo o dejarlo pasar. Además, cuantos más objetos decentes acumules, más fácil será encadenar partidas sólidas.
Cuando empieces una run, revisa muy bien las estadísticas base y las habilidades de tus gatos. Si la combinación es mediocre, las habilidades no sincronizan bien o las stats de vida/daño son flojas, es totalmente válido cargarte al primer jefe y volver a casa pronto. Así conservas gatos con buenos genes para la cría, sin arriesgarte en una aventura que no va a ninguna parte.
Los caminos difíciles casi siempre merecen la pena, siempre que no estés al borde del desastre. Suelen dar más experiencia, más oro y muebles mucho mejores. En el Acto 1, las rutas difíciles de Alcantarilla y Desguace son especialmente buenas para obtener mobiliario valioso, y en la parte baja del Acto 2 las vías complicadas sueltan muebles raros muy jugosos.
Si necesitas liquidez, las misiones secundarias de la Dra. Beanies son oro puro. Muchas de ellas dan 200 de oro, más algún objeto potente como recompensa. Si además combinas esas misiones con rutas complicadas, los problemas de oro desaparecen rápido.
No ignores los eventos de clima, porque cambian por completo algunos jefes. La lluvia puede apagar mechas o fuegos y dejar inútiles ataques que de otro modo serían mortales. Un ejemplo típico: el primer jefe, Radical Rat, usa bombas; si llueve, las mechas se apagan y el combate se vuelve un paseo. El clima afecta a todos (tus gatos y los enemigos), así que aprovéchalo.
Recuerda que el juego es muchísimo más grande de lo que parece al principio. Hay multitud de rutas alternativas, dificultades distintas y actos que se van desbloqueando; el porcentaje de progreso sube despacio incluso tras muchas horas. No es un roguelite solo de “hacer runs y ya está”, sino un juego de avance y desbloqueos constantes a largo plazo.
Aunque pierdas a tus cuatro gatos en una run, no existe un “game over” total. El juego te seguirá dando nuevos callejeros hasta que puedas formar un grupo. Incluso si te quedas sin comida, los gatos que sobrevivan a la hambruna seguirán contigo. Eso sí, cuando llegas a ese punto, salir del agujero cuesta: conviene hacer algunas partidas cortas, superar solo una sección, pillar monedas y comida, y volver para estabilizar la base.
Gestión de la casa: comida, caca, comodidad y estimulación
La casa no es solo un menú entre runs, es el núcleo de tu progreso. Aquí controlas la comodidad, la estimulación, la cría, los muebles y la supervivencia básica de tus gatos: si descuidas la base, todo lo demás sufre.
La comida se gasta mucho más rápido de lo que aparenta. Empiezas con unas cuantas raciones y parece que tienes margen de sobra, pero cada noche se alimenta a todos los gatos de la casa. En cuanto tienes callejeros entrando y nacen gatitos, pasas de cuatro bocas a diez o más sin darte cuenta. Compra comida siempre que la veas en la tienda y plantéate muy seriamente pagar pronto la mejora que aumenta el límite de almacenaje.
Limpiar la caca es más importante de lo que el juego deja claro. Los excrementos, pis y suciedad reducen el bienestar de tus gatos. Un entorno asqueroso implica más peleas entre ellos, peor estado de ánimo y menos ganas de reproducirse. Haz clic sobre los montones de caca y pelusas para quitarlos en cuanto los veas, y utiliza la ventana de colocación de muebles para detectar fácilmente zonas sucias que se te hayan pasado por alto.
La comodidad y la estimulación son las dos grandes métricas de la casa. Cuanto más positivos sean estos valores en cada habitación, menos se pelean los gatos, más felices están y más se inclinan a aparearse. Al principio, una comodidad de 2 a 5 puede ser suficiente para ir tirando con los cachorros nuevos, pero a medio y largo plazo deberías apuntar a valores de 10 o más en las salas importantes.
Compra casi todos los muebles que puedas. La tienda se renueva cada domingo, y a la larga vas a desbloquear muchísimas habitaciones. Incluso muebles que al principio parecen mediocres terminan encontrando su hueco en salas de cría, de habilidades o de mutaciones. El oro, si tomas a menudo rutas difíciles y completas misiones, no debería ser un cuello de botella constante.
Crianza avanzada: mutaciones, genética y evitar la endogamia
La cría es, literalmente, el sistema más importante de Mewgenics. Tu objetivo real no es solo superar un acto concreto, sino ir generando generaciones de gatos cada vez más fuertes, con mejores stats base, mutaciones útiles y rasgos pasivos potentes.
Lo primero que necesitas es mejorar a Tink. Su primera mejora te permite ver las estadísticas base de los gatos, algo esencial para decidir quién merece la pena para la cría. Más adelante, una segunda mejora te mostrará datos sobre la endogamia y otras cuestiones genéticas indispensables para no cargarte tu propio linaje.
Los gatitos heredan las estadísticas base, mutaciones, modificadores genéticos y algunas habilidades, pero no las subidas de stats que hayas conseguido al subir de nivel. Por eso es tan importante criar con gatos que nazcan con buenas bases, en lugar de confiar en que “subirán de nivel y ya está”. Las decisiones de cría se toman mirando el potencial genético, no solo lo que el gato hace en combate.
Prepara una habitación grande dedicada solo a la cría. Ahí es donde debes colocar tus mejores muebles, aquellos que proporcionan la mayor comodidad y, sobre todo, mucha estimulación. Cuanta más estimulación haya, mejores serán las estadísticas de los gatitos y mayor la probabilidad de que hereden cosas interesantes.
No te obsesiones con criar habilidades en las primeras horas. Es muchísimo más rentable centrarse en estadísticas base y mutaciones. La cría orientada a habilidades requiere salas muy potentes con estimulación muy alta; si lo haces demasiado pronto, desperdiciarás tiempo y recursos en resultados poco fiables, cuando podrías estar reforzando el esqueleto genético de tu linaje.
El atractivo (Charm) ayuda al principio para sacar buenos gatos callejeros, con stats base sólidas, pero a medida que construyes un núcleo de gatos fuertes en casa su importancia baja. Aun así, en el tramo inicial y medio de partida seguirás necesitando algunos buenos callejeros para inyectar sangre nueva y evitar que todo tu árbol familiar se vuelva endogámico.
Cuando consigas la segunda mejora de Tink, podrás ver indicadores de endogamia. Si aparece algo tipo “ligeramente endogámico”, suele ser una buena idea usar a ese gato en una run y después donarlo, en lugar de seguir criando con él. Mantener muchos gatos distintos en la habitación grande de cría reduce bastante el riesgo, y puedes ir introduciendo callejeros decentes cuando veas que se repiten demasiado los parentescos.
Los gatos con orientación que no permite cría normal solo pueden reproducirse con gatos especiales tipo Ditto. Si te falta este tipo de gato “comodín” y tienes demasiados individuos que solo pueden cruzarse con él, valora donarlos si no te aportan mucho en combate. Más adelante, con una casa más grande y más habitaciones, podrás permitirte experimentar más con ellos.
Los modificadores genéticos se consiguen tanto en partidas como mediante cría afortunada. Algunos mundos del acto final ofrecen modificadores brutales si tienes suerte, capaces de transformar por completo una línea de sangre. Planifica a quién le pasas esos rasgos para no desperdiciarlos.
Las mutaciones son todavía más especiales y poderosas. Puedes obtenerlas a través de muebles de mutación (que generan eventos nocturnos aleatorios) o en actos avanzados como el Cráter al final del Acto 2, donde ciertos efectos meteorológicos te permiten forzar la aparición de mutaciones. Tener unas cuantas mutaciones buenas repartidas entre tus linajes eleva mucho el techo de poder de tus gatos.
Organiza tus muebles de mutación con cabeza. Puedes dejarlos en la sala de cría si tienes espacio, o montar una habitación aparte donde enviar a callejeros y gatitos “de descarte” a ver si uno sale con una mutación interesante. Así no ensucias tu línea principal y, de vez en cuando, sacas un monstruo inesperado.
Gestión de gatos: qué hacer con callejeros, retirados y donaciones
Cada día entran gatos nuevos y la comida no es infinita, así que no puedes encariñarte con todos. Mewgenics está diseñado para que gestiones una población cambiante, no para que conserves a cada gatito por siempre jamás.
Examina a todos los gatitos recién nacidos en cuanto puedas: mira stats base, mutaciones, posibles rasgos interesantes y si encajan con tus planes de cría o combate. Si no los quieres ni para pelear ni para reproducirse, lo mejor es donarlos a Tink de inmediato para avanzar en sus mejoras.
Los callejeros merecen la pena aunque no pretendas usarlos en runs. Pueden servir como inyección de genes nuevos para evitar endogamia o como material de experimentación con mutaciones. Además, si los mantienes hasta los 5 años puedes destinarlos a otros NPCs como Tracy o donarlos para desbloquear habitaciones y mejoras.
Puedes sobrecargar una habitación con muchos gatos para que se peleen entre sí. Con algo de suerte, de tanto conflicto y experiencia acabas consiguiendo algún ejemplar con stats absurdamente buenas (por ejemplo, 10 de Destreza desde muy pronto). Es una estrategia caótica, pero puede dar resultados interesantes.
Cuando atacan tu casa y no tienes muchos gatos retirados realmente fuertes, una opción es mandar solo a uno a defenderla. Si muere, no pierdes a toda tu élite de cría, pero sigues participando en el evento. Eso sí, para avanzar ciertas misiones necesitas derrotar varias veces al jefe que ataca tu hogar, así que en cuanto te veas con fuerzas, lleva un grupo competente y planta cara en serio.
No tengas miedo de sacrificar gatos en runs cortas si eso significa conseguir comida, oro y desbloqueos que a la larga benefician a todo tu plantel. Los retirados se pueden enviar a varios personajes para obtener bonificaciones extras, así que incluso un gato que ya no usas en combate puede seguir siendo útil.
Estadísticas clave y cómo valorar a un gato nuevo
Cada gato sube de nivel ganando puntos en sus estadísticas principales, pero el reparto no es uniforme para todas las clases. Algunas stats apenas crecen en determinadas configuraciones salvo cuando aparece una mejora concreta de +2, así que empezar con buenos valores base en esas áreas es vital.
Como norma general, el orden de importancia suele ser: Daño – Salud – Velocidad, con matices según el rol. Un mago, por ejemplo, necesita muchísima Inteligencia, pero incluso así, algo de daño a distancia “normal” hace que el inicio sea mucho menos doloroso.
Un arquero debería comenzar con al menos 6 de Daño, y para los Actos 2 y 3, lo ideal es llegar a 7 o más. Un tanque con solo 5 de Fuerza se puede quedar muy corto; matar rápido es otra forma de defenderse. Cuanto más tardas en quitar enemigos del tablero, más turnos tienen para pegarte.
Una Resistencia base de 4 o menos casi nunca compensa, salvo quizás en un druida invocador o un arquero extremadamente cuidadoso, y aun así te la juegas en combates con mala suerte. A menos que tengas equipo defensivo muy bueno para cubrir ese agujero, es mejor evitar esos gatos frágiles.
La Velocidad es una de las stats más influyentes del juego. No sirve solo para moverte más lejos; también determina quién actúa antes en el turno. Atacar el primero, matar un enemigo clave o reposicionarte antes de que el rival llegue a ti puede decidir el combate.
La Suerte afecta a casi todos los sistemas basados en probabilidad: eventos aleatorios, críticos, opciones de subida de nivel y probabilidades como el porcentaje de esquiva. Ese 10 % de dodge no es una cifra fija; con buena Suerte, tenderá a funcionar mejor, y con mala, peor.
El Carisma es vital si dependes de habilidades fuertes desde la primera ronda, como ciertos invocadores o magos con conjuros gordos. Aun así, muchas veces te interesa usar el primer turno para recolocarte. Cuando subas de nivel, fíjate si subir Carisma te permite lanzar una habilidad clave en el turno inicial; si es así, puede ser una muy buena elección. Y ten en cuenta que necesitas al menos 3 de Carisma para tener maná máximo suficiente para muchas skills. Si te quedas con 0 de Carisma, la mayoría de habilidades quedarán fuera de tu alcance y quizá te interese usar objetos como neverstone para bloquear una subida de nivel que vaya a arruinarte una build concreta.
Clases recomendadas y composición del equipo
No existe una sola combinación “perfecta” de clases, pero sí hay estructuras que facilitan mucho las primeras runs. Con el tiempo podrás experimentar con cosas muy raras, pero al principio conviene ir a lo seguro.
Intenta llevar siempre al menos una clase robusta de primera línea, capaz de proteger al resto mediante posicionamiento: tanques, carniceros o nigromantes con invocaciones que hagan de escudo funcionan muy bien. Su trabajo es absorber golpes, cerrar huecos y fijar enemigos peligrosos.
También necesitas una fuente de daño a distancia potente: magos, arqueros o ladrones especializados. Hay combates y enemigos que pueden borrar a un gato de un solo golpe si te acercas demasiado, así que conviene poder matarlos “desde la barrera”.
Incluir un posible invocador suele dar resultados muy buenos. Clases como druida arquero, carnicero o nigromante pueden llenar el campo de esbirros que absorben ataques, bloquean casillas y añaden daño añadido. Muchos jugadores consideran el druida una de las clases más divertidas precisamente por esta capacidad.
Recuerda que los collares definen la clase de cada gato. Antes de salir de aventura, revisa bien que el collar encaje con sus estadísticas y su rol natural. Un gato con muchísima Fuerza y poca Inteligencia no va a brillar como mago, por muy chulo que te parezca ese collar. Un gato sin collar actúa como un lienzo en blanco: no recibe mods directos a sus stats y su eficacia depende por completo de sus propias características y las habilidades que vaya aprendiendo.
No estás obligado a salir siempre con cuatro gatos. Si llevas menos, la experiencia se reparte entre menos miembros, así que subirán de nivel más rápido. Para estrategias muy concretas o para potenciar a un par de monstruos, salir con dos o tres gatos puede resultar brutal en escalado, aunque también mucho más arriesgado. Para partidas normales y aprender el juego, un grupo de cuatro suele ser la opción más equilibrada y segura.
En las subidas de nivel, presta mucha atención a las pasivas. Las habilidades activas son muy vistosas, pero las pasivas bien elegidas y con sinergia entre sí convierten a un gato en la estrella del equipo, especialmente contra jefes y en runs largas. El collar te marca un rol general, pero son las pasivas las que terminan de definir la build.
Eventos, decisiones y pequeños detalles que marcan la diferencia
Durante las aventuras aparecerán muchos eventos aleatorios en los que debes escoger una acción (calmar a un gato asustado, atacar, investigar, etc.). Cada opción suele basarse en una estadística distinta. Elegir siempre la que mejor tengas maximiza tus probabilidades de éxito, lo que se traduce en recompensas, mejoras u oportunidades de evitar emboscadas desagradables.
Muchas interacciones del juego están medio ocultas y no se explican bien en los tutoriales. Hay sinergias extrañas, efectos de objetos (como armas que pueden mutar enemigos) y combinaciones de clima, mutaciones y habilidades que solo descubrirás con el tiempo. Explorar foros o hilos recopilatorios de interacciones puede abrirte los ojos a mecánicas que ni sabías que existían.
Si te molestan los efectos visuales como el grano cinematográfico o el parpadeo tipo proyector antiguo, puedes desactivarlos en el menú de opciones. No afecta al juego en sí, pero hace las sesiones largas más descansadas para la vista, algo que se agradece en runs de varias horas.
No olvides que siempre puedes recolocar la dirección de tu gato antes de terminar turno haciendo clic en una casilla vacía, aunque ya hayas atacado. Es un gesto pequeño que reduce muchísimo el daño por la espalda que recibes a lo largo de toda una run.
Entre dominar la táctica por turnos, la crianza, la gestión de la casa y las rutas del mapa, Mewgenics es un juego enorme, con decenas de sistemas que se cruzan entre sí. Si interiorizas que el progreso es a largo plazo, que perder gatos es parte del ciclo y que tu verdadero poder está en la genética y en las decisiones de base, cada nueva run dejará de sentirse como un “vuelta a empezar” y pasará a ser un paso más en la construcción de tu propia estirpe de felinos mutantes imposibles.
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