Cómo quitar o poner iconos en la barra de tareas de Windows 11

Última actualización: 24/04/2026
Autor: Isaac
  • Configurar qué aplicaciones e iconos del sistema se muestran en la barra de tareas y el área de notificación.
  • Anclar, desanclar y reorganizar iconos para adaptar la barra de tareas a tus programas más usados.
  • Cambiar iconos “rebeldes” y solucionar errores habituales con métodos desde simples hasta avanzados.
  • Complementar la barra de tareas con docks y herramientas externas para ganar orden y personalización.

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La barra de tareas de Windows 11 es mucho más que una simple franja en la parte inferior del escritorio: es el centro de mando desde el que lanzamos programas, cambiamos entre ventanas y controlamos funciones básicas del sistema. Aprender a quitar, poner y personalizar iconos en la barra de tareas de Windows 11 marca la diferencia entre un uso torpe del PC y una experiencia fluida y cómoda.

Si sientes que te faltan accesos directos esenciales, que tienes la barra llena de cosas que no usas, o que algunos iconos “se resisten” a cambiar, aquí vas a encontrar una guía completa. Vamos a ver paso a paso todas las formas de añadir y quitar iconos, cómo gestionar el área de notificaciones, cómo cambiar iconos “rebeldes” y qué hacer cuando Windows no te deja desanclar algo de la barra de tareas.

Cómo funciona la barra de tareas de Windows 11 y sus iconos

La parte principal de la barra de tareas es la zona donde se muestran las aplicaciones ancladas y las que están en ejecución. Cuando una app está abierta, su icono aparece subrayado con una línea, y la ventana activa se resalta con el color de énfasis de Windows 11, lo que ayuda a identificar rápidamente qué programa estás usando en cada momento.

Además de lanzar aplicaciones, la barra de tareas permite una gestión rápida de la multitarea. Puedes pasar de un programa a otro simplemente haciendo clic en su icono, agrupar ventanas y aprovechar el menú contextual de cada app anclada para acceder a funciones adicionales (como listas de documentos recientes o acciones rápidas específicas de esa aplicación).

Uno de los puntos fuertes de esta barra es que es configurable: puedes decidir qué iconos quieres tener siempre a mano, tanto de apps instaladas como de herramientas integradas en el sistema (búsqueda, widgets, chat, etc.). Aunque en Windows 11 se han recortado algunas opciones respecto a Windows 10, sigue siendo muy personalizable si conoces todos los trucos. Si quieres profundizar en cómo activar y personalizar las opciones de la barra y el menú Inicio, ese artículo complementa bien esta guía.

Ventajas de añadir iconos a la barra de tareas en Windows 11

La barra de tareas está siempre visible por defecto, independientemente de las ventanas que tengas abiertas. Eso la convierte en el mejor sitio para anclar tus programas más utilizados: navegadores, suite ofimática, reproductores, herramientas de trabajo, juegos, etc.

Gracias a estos accesos directos, puedes abrir tus aplicaciones favoritas con un solo clic, sin necesidad de ir al menú Inicio, al buscador o al escritorio. Esto ahorra tiempo, reduce clics y hace que tu flujo de trabajo sea mucho más ágil, sobre todo si usas el PC durante muchas horas al día.

Además, cada icono anclado ofrece un menú contextual específico al hacer clic derecho sobre él. Desde ese menú puedes fijar archivos frecuentes, abrir instancias adicionales del programa, acceder a opciones avanzadas o realizar tareas específicas (por ejemplo, abrir una nueva ventana de navegación privada en un navegador compatible).

Frente a otros lugares del sistema (como el escritorio o el menú Inicio), la barra de tareas tiene la ventaja de ser visible estemos donde estemos dentro de Windows. No importa si tienes varias pantallas, escritorios virtuales o muchas ventanas superpuestas: los iconos de la barra están siempre disponibles a un vistazo.

Formas de anclar aplicaciones a la barra de tareas de Windows 11

En Windows 11 hay varios caminos para añadir iconos nuevos a la barra de tareas, aunque algunos métodos clásicos de Windows 10 ya no funcionan igual. Conviene conocer todas las alternativas para no volverte loco intentando arrastrar iconos que Windows 11 no quiere aceptar.

Anclar desde el buscador o el menú Inicio

La forma más directa y compatible con Windows 11 para anclar una aplicación es a través del buscador o del menú Inicio. Sigue estos pasos para fijar un programa con total garantía:

  • Haz clic en el botón de Inicio o pulsa la tecla Windows.
  • Escribe el nombre de la aplicación que quieres anclar (por ejemplo, “Word”, “Spotify”, “Firefox”).
  • En la lista de resultados, haz clic derecho sobre el programa.
  • Selecciona la opción “Anclar a la barra de tareas”.

En ese momento, el icono aparecerá inmediatamente en la barra de tareas. Este método funciona tanto con aplicaciones clásicas de escritorio como con muchas de las aplicaciones modernas de la Microsoft Store.

Anclar una aplicación ya abierta

Si el programa que quieres fijar ya está ejecutándose, lo tienes todavía más fácil. Windows 11 permite anclar cualquier app directamente desde su icono en la barra mientras está abierta:

  • Abre la aplicación que te interese (por ejemplo, desde el menú Inicio o un acceso directo).
  • Localiza su icono en la barra de tareas.
  • Haz clic derecho sobre ese icono.
  • Selecciona la opción “Anclar a la barra de tareas”.

A partir de ahí, el icono quedará fijo y seguirá visible incluso cuando cierres el programa, listo para lanzarlo cuando lo necesites.

Arrastrar iconos a la barra de tareas: diferencias entre Windows 10 y Windows 11

En Windows 10, una de las formas más rápidas de anclar aplicaciones era arrastrar el icono de un programa, archivo o carpeta y soltarlo directamente sobre la barra de tareas. Esta función de “arrastrar y soltar” fue deshabilitada inicialmente en Windows 11, lo que generó muchas quejas de los usuarios.

Durante los primeros compases de Windows 11, no se podía arrastrar un ejecutable o un acceso directo a la barra para anclarlo, obligando a usar el menú contextual o el buscador. Microsoft ha ido recuperando parte de esta funcionalidad en actualizaciones posteriores, pero sigue habiendo limitaciones y no siempre funciona con cualquier elemento como en Windows 10.

Si notas que al arrastrar un icono a la barra de tareas no pasa nada, no es que lo estés haciendo mal: es una restricción del propio sistema. En estos casos, recurre a los métodos anteriores (buscador, menú Inicio o icono de la app ya abierta) para garantizar que la app se ancla correctamente.

Anclar desde el menú de Configuración (iconos del sistema y bandeja)

Además de las aplicaciones normales, Windows 11 permite controlar qué iconos del propio sistema y qué elementos del área de notificaciones (bandeja del sistema) se muestran. Todo esto se gestiona desde la app de Configuración:

  • Pulsa Windows + I para abrir Configuración.
  • En el lateral izquierdo, entra en “Personalización”.
  • Haz clic en “Barra de tareas”.
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En esta sección verás varios apartados. Los primeros controles permiten activar o desactivar iconos integrados de la barra como Búsqueda, Vista de tareas, Widgets, Chat de Teams, etc. Simplemente mueve cada interruptor para decidir si quieres que aparezcan o no.

Más abajo, en la zona relativa al área de notificación, encontrarás opciones del tipo:

  • Seleccionar los iconos que aparecerán en la barra de tareas: permite elegir qué iconos de aplicaciones se muestran siempre en la bandeja, junto al reloj, y cuáles se ocultan tras la flecha.
  • Activar o desactivar los iconos del sistema: desde aquí puedes mostrar u ocultar iconos básicos como el reloj, el volumen, la red, la ubicación o el Centro de acciones (en versiones donde siga presente).

Con estos controles, tienes un control fino sobre qué iconos del sistema se ven siempre y cuáles permanecen escondidos, lo que ayuda a mantener la barra limpia y a la vez funcional.

Anclar aplicaciones durante la instalación

Muchos instaladores de programas incluyen, entre sus opciones, la posibilidad de crear accesos directos en el escritorio, en el menú Inicio y, a veces, incluso en la barra de tareas. Suele aparecer como una casilla del tipo “Crear accesos directos” o similar.

Lo habitual es que, si activas estas casillas, el instalador genere un acceso directo clásico (en el escritorio) o añada la app al menú Inicio. En algunos casos, también deja la opción de fijar el icono en la barra de tareas de forma automática.

Si sueles instalar programas a toda prisa sin leer, es fácil que pases por alto estas opciones. Merece la pena revisar las pantallas del asistente de instalación, porque a veces permiten ahorrar pasos y dejar la aplicación ya anclada donde te interesa.

Cómo desanclar y quitar iconos de la barra de tareas en Windows 11

Eliminar iconos que ya no necesitas es tan importante como añadir los que sí usas. Una barra de tareas saturada de accesos directos hace que todo sea más lento y confuso, sobre todo en pantallas pequeñas o cuando trabajas con muchas ventanas.

El procedimiento normal para quitar un icono es muy sencillo:

  • Coloca el ratón sobre el icono que quieres eliminar.
  • Haz clic derecho sobre ese icono.
  • Elige la opción “Desanclar de la barra de tareas”.

En el mismo instante, el icono desaparecerá y dejará sitio libre. Este proceso es el mismo para aplicaciones normales y para muchos de los iconos del sistema que aparezcan en la parte principal de la barra.

Si lo que quieres es eliminar u ocultar iconos del área de notificación o iconos del sistema como el reloj, el volumen o la red, tendrás que volver al menú de Configuración, en Personalización > Barra de tareas, y jugar con las opciones de “Área de notificación” y “Iconos del sistema”.

Personalizar los iconos del área de notificaciones en Windows 11

En el extremo derecho de la barra de tareas está el área de notificación (bandeja del sistema), donde se muestran iconos como batería, red, volumen, reloj y pequeños iconos de apps que permanecen en segundo plano. Esta zona también se puede ordenar y ajustar a tu gusto.

Por defecto, Windows 11 muestra algunos iconos fijos (reloj, batería en portátiles, red, sonido) y esconde otros tras una flecha que abre un panel con iconos ocultos. Puedes decidir qué quieres ver siempre y qué prefieres mantener fuera de la vista para evitar distracciones visuales.

Además de las opciones ya comentadas desde Configuración, hay una forma rápida de reorganizar estos iconos manualmente:

  • Haz clic en la flecha de la bandeja para mostrar los iconos ocultos.
  • Arrastra cualquier icono desde la zona oculta a la barra visible para que se muestre siempre.
  • O, al contrario, arrastra un icono visible desde la barra hasta el área oculta para que deje de ocupar espacio fijo.

Con este simple gesto de arrastrar y soltar, puedes dejar visibles solo los iconos que realmente consultas a menudo (por ejemplo, el de tu antivirus, tu VPN o una app de sincronización en la nube) y esconder el resto para una barra más limpia.

Cómo cambiar el icono de una app anclada en la barra de tareas

Una duda muy habitual es cómo cambiar el icono de una aplicación anclada que toma su imagen directamente del .exe (por ejemplo, Explorador de archivos, Steam, Firefox o programas portables). No basta con cambiar el icono del .exe o del acceso directo original, porque la barra de tareas se queda con el icono antiguo en muchos casos.

Existe un truco bastante sencillo, popular entre usuarios de Windows 11, que permite personalizar prácticamente cualquier icono de la barra de tareas sin usar programas externos raros ni tocar archivos delicados. El método se basa en crear y modificar un acceso directo y luego anclarlo correctamente.

Paso a paso para cambiar el icono de una app anclada

Estos son los pasos que suelen funcionar mejor para cambiar un icono anclado “rebelde”:

  • Haz clic derecho en el icono anclado de la barra de tareas.
  • En el menú que se abre, vuelve a hacer clic derecho sobre el nombre del programa y selecciona “Propiedades” o bien pulsa la opción “Abrir ubicación del archivo” (según lo que te ofrezca Windows).
  • En la carpeta que se abra, localiza el archivo .exe de la app.
  • Crea un acceso directo a ese .exe (clic derecho > Crear acceso directo).
  • Haz clic derecho en el nuevo acceso directo y entra en “Propiedades”.
  • En la pestaña “Acceso directo”, pulsa en “Cambiar icono…”.
  • Selecciona el icono que quieras usar (puede ser uno de los que ofrece Windows o un archivo .ico que tengas preparado) y pulsa Aceptar.

Hasta aquí, el icono del acceso directo habrá cambiado, pero eso no significa que la barra refleje el cambio. El truco está en anclar este acceso directo no directamente a la barra, sino primero al menú Inicio:

  • Haz clic derecho en ese acceso directo al que acabas de cambiar el icono.
  • Selecciona “Anclar a Inicio” en lugar de “Anclar a la barra de tareas”.
  • Abre el menú Inicio y comprueba que el icono que aparece allí es el nuevo.
  • Si no se ve el icono correcto, desancla de Inicio, vuelve a cambiar el icono en Propiedades y repite.

Cuando veas el icono correcto en Inicio, desancla la app antigua de la barra de tareas (la que tiene el icono viejo), asegurándote de que el programa esté cerrado. Luego:

  • En el menú Inicio, haz clic derecho sobre el icono nuevo.
  • Elige “Anclar a la barra de tareas”.
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Ahora la aplicación debería aparecer en la barra con el nuevo icono elegido. Si el cambio no se refleja al instante, reinicia el proceso de Windows Explorer desde el Administrador de tareas:

  • Pulsa Ctrl + Shift + Esc para abrir el Administrador de tareas.
  • Busca “Explorador de Windows” o “Windows Explorer” en la lista.
  • Haz clic derecho y selecciona “Reiniciar”.

Al recargarse el Explorador, la barra de tareas se reconstruye y suele mostrar ya el icono actualizado. Este truco conserva además los indicadores de notificación (las pequeñas marcas o “badges” de algunas apps) sin necesidad de tocar el ejecutable original.

Ten en cuenta que este método no funciona con ciertas Aplicaciones Universales (UWP), como algunas versiones de Sticky Notes u otras apps modernas que no permiten acceder a la ubicación real del archivo. En esos casos, Windows no ofrece un acceso directo clásico que podamos modificar.

Alternativa cuando Inicio crea su propio acceso directo

En algunos programas, al anclarlos a Inicio, Windows genera internamente su propio acceso directo en una ubicación especial. Para que el cambio de icono funcione, a veces hay que editar precisamente ese acceso y no otro:

  • Busca el programa desde el menú Inicio.
  • Ancla la app a Inicio si aún no lo está.
  • Haz clic derecho sobre el icono anclado y elige “Abrir ubicación del archivo”.
  • En la carpeta que se abra, estarás viendo el acceso directo que usa Inicio.
  • Cambia el icono de ese acceso directo desde Propiedades > Cambiar icono.
  • Comprueba que en Inicio ya aparece la imagen correcta.
  • Desde ahí, vuelve a usar la opción “Anclar a la barra de tareas”.

Este procedimiento adicional es especialmente útil para las aplicaciones que solo se pueden anclar a través de Inicio y no permiten ir directamente al .exe. De nuevo, si la barra no refleja el cambio, un reinicio del Explorador suele arreglarlo.

Errores habituales al cambiar o quitar iconos de la barra de tareas

A veces, aunque parezca que lo estás haciendo todo bien, el icono se resiste a desaparecer, o se cambia en las propiedades pero en la barra sigue igual. Estos comportamientos suelen deberse a cachés internas, accesos directos “fantasma” o pequeñas corrupciones en la configuración. Si necesitas soluciones para problemas más graves, consulta este artículo sobre soluciones cuando la barra o Inicio no responden.

Por ejemplo, puedes cambiar el icono de un acceso directo clásico (Propiedades > Cambiar icono) y ver el nuevo gráfico en la pestaña de acceso directo, pero que la barra de tareas mantenga la imagen antigua. En estos casos, Windows puede estar apuntando a un acceso directo diferente o a una entrada de la barra que no se ha actualizado correctamente.

Otro problema típico es intentar desanclar un icono desde la barra y que la opción aparezca pero al hacerlo el icono reaparece o no se elimina realmente. Esto a veces se debe a archivos de configuración dañados, especialmente si el programa en cuestión también tiene problemas de desinstalación.

Si estás ante uno de estos escenarios, hay varias vías de solución que puedes probar antes de plantearte métodos más avanzados.

Probar a desanclar desde el menú Inicio

Cuando desanclar desde la barra no funciona correctamente, una alternativa sencilla es hacerlo desde Inicio. El icono anclado suele estar vinculado también a la entrada en el menú:

  • Abre el menú Inicio.
  • Escribe el nombre de la aplicación problemática.
  • Haz clic derecho sobre el resultado.
  • Selecciona “Desanclar de la barra de tareas” si aparece dicha opción.

En muchos casos, este camino consigue eliminar iconos obstinados que no se quieren ir desde la barra directamente, ya que fuerza a Windows a refrescar los vínculos internos de la aplicación.

Desinstalar el programa y quitar el acceso directo

Si el icono que no quieres ver pertenece a una app que ya no utilizas, quizá sea buen momento para eliminarla del sistema. Una desinstalación limpia suele borrar también el anclaje a la barra de tareas:

  • Pulsa Windows + I para abrir Configuración.
  • Entra en “Aplicaciones” > “Aplicaciones instaladas” (o “Aplicaciones y características” según la versión).
  • Busca el programa en la lista.
  • Haz clic sobre él y elige “Desinstalar”.
  • Sigue el asistente hasta el final.

Lo normal es que, una vez desinstalado el programa, el icono desaparezca también de la barra. Si persiste como acceso directo roto, haz lo siguiente:

  • Haz clic derecho sobre el icono “huérfano” de la barra.
  • Selecciona la opción para eliminar o confirmar que quieres borrar ese acceso.

Después puedes volver a instalar la aplicación (si la necesitas) y anclarla de nuevo para comprobar que el comportamiento ya es el correcto.

Métodos avanzados para borrar iconos anclados que dan problemas

Cuando ni el menú Inicio, ni la desinstalación, ni el cambio de icono con acceso directo funcionan, toca ir un poco más a fondo. Windows guarda la información de las aplicaciones ancladas en carpetas y en el Registro, y limpiando esas entradas suele resolverse casi cualquier problema con la barra de tareas.

Eliminar accesos anclados desde el Explorador de archivos

La primera técnica avanzada consiste en ir directamente a la carpeta donde Windows guarda los accesos anclados de la barra. Desde ahí puedes borrar el acceso problemático como si se tratara de cualquier archivo:

  • Pulsa Windows + R para abrir el cuadro “Ejecutar”.
  • Pega la siguiente ruta y pulsa Intro:
    %AppData%\Microsoft\Internet Explorer\Quick Launch\User Pinned\TaskBar

Si lo prefieres, también puedes llegar manualmente desde el Explorador, asegurándote primero de mostrar elementos ocultos:

  • Abre el Explorador de archivos.
  • Activa la visualización de archivos ocultos.
  • Navega a: C:\Usuarios\(tu usuario)\AppData\Roaming\Microsoft\Internet Explorer\Quick Launch\User Pinned\TaskBar.

Dentro de esa carpeta verás los accesos directos que corresponden a los iconos anclados. Localiza el que provoca problemas, haz clic derecho sobre él y elige “Eliminar”. Después, reinicia el Explorador de Windows o la sesión para que la barra se actualice.

Eliminar la configuración de la barra en el Registro

Si el problema es más profundo, puedes borrar completamente la configuración de la barra de tareas para que Windows la regenere desde cero. Este método es más delicado, porque toca el Registro, así que conviene usarlo solo si sabes lo que haces y, preferiblemente, tras crear un punto de restauración.

  • Pulsa Windows + R, escribe regedit y pulsa Intro.
  • Navega hasta la clave:
    HKEY_CURRENT_USER\Software\Microsoft\Windows\CurrentVersion\Explorer\Taskband
  • Haz clic derecho sobre “Taskband” y elige “Eliminar”.
  • Confirma el borrado.
  • Reinicia el ordenador.

Al volver a iniciar sesión, Windows recreará la configuración de la barra de tareas. Tendrás que volver a anclar tus aplicaciones favoritas, pero los problemas de iconos corruptos o imposibles de quitar deberían desaparecer.

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Resetear la barra de tareas con un archivo BAT

Otra opción, algo más automatizada, es crear un pequeño script por lotes (.bat) que borre la carpeta de accesos anclados y la clave del registro correspondiente, y luego reinicie el Explorador. Este método borra todos los iconos de la barra de una vez, así que úsalo sabiendo que tendrás que reconfigurarla después.

Para hacerlo:

  • Abre el Bloc de notas.
  • Pega un conjunto de instrucciones que borre los accesos de TaskBar, limpie la clave Taskband y reinicie Explorer (siguiendo la sintaxis correcta de tu versión de Windows).
  • Guarda el archivo como, por ejemplo, barra.bat, eligiendo “Todos los archivos” en el tipo.
  • Haz doble clic sobre el archivo para ejecutarlo.

Tras la ejecución, todos los iconos anclados desaparecerán. A partir de ahí podrás ir añadiendo solo los que realmente necesites, asegurándote de que nada “roto” queda arrastrado de la configuración anterior.

Alternativas a la barra de tareas: docks y herramientas de personalización

Si por mucho que organices la barra sigues teniendo demasiadas aplicaciones o quieres un estilo visual distinto, quizá te interese usar un dock o herramientas de terceros. Un dock es una especie de lanzador de apps al estilo macOS, normalmente situado en un borde de la pantalla, donde puedes agrupar accesos con iconos grandes y efectos vistosos.

En Windows existen varias soluciones de este tipo, muchas de ellas gratuitas o con versiones free muy completas. Son ideales si quieres dejar la barra de tareas lo más minimalista posible y mover la mayoría de tus accesos a otro lugar más flexible.

Winstep Nexus

Winstep Nexus es uno de los docks más conocidos para Windows. Ofrece una versión gratuita bastante potente y otra de pago más avanzada. Permite anclar programas, carpetas y hasta widgets (relojes, medidores de CPU, etc.), con amplias opciones de personalización visual.

Con Nexus, puedes arrastrar y soltar accesos para organizarlos a tu gusto, crear varios docks, aplicar temas, efectos y animaciones, y configurar su comportamiento para que aparezcan o se oculten automáticamente. Es una alternativa muy completa si quieres sacar gran parte de tus iconos de la barra de tareas tradicional.

Circle Dock

Circle Dock propone un enfoque distinto: en lugar de un dock fijo en un borde, muestra un círculo de iconos alrededor del cursor cuando pulsas una tecla o una combinación. Es de código abierto, aunque lleva tiempo sin actualizarse, pero sigue siendo funcional.

Con esta herramienta puedes crear grupos de accesos organizados en “anillos”, añadir programas, carpetas y documentos arrastrándolos y acceder a ellos desde cualquier punto de la pantalla. Es muy útil si quieres tener un lanzador siempre disponible sin ocupar espacio permanente en el escritorio.

Taskbar Groups

Si no quieres añadir un dock externo pero sí necesitas ordenar mejor tus iconos, Taskbar Groups puede ser una gran ayuda. Es una app gratuita y de código abierto que permite crear “grupos” de iconos dentro de la propia barra de tareas.

La idea es sencilla: creas una especie de carpeta que se muestra como un único icono en la barra, y al situar el ratón encima o hacer clic se despliegan todas las aplicaciones que has agrupado dentro (por ejemplo, herramientas de Office, apps de edición de vídeo, plataformas de juegos, etc.). Así reduces drásticamente el número de iconos visibles sin renunciar al acceso rápido.

Taskbar Groups no se ejecuta de forma permanente en segundo plano: una vez creados los grupos, puedes cerrar la app y la configuración permanece. Es compatible con Windows 10 y Windows 11, y aunque la interfaz está en inglés, su uso es bastante intuitivo.

7+ Taskbar Tweaker

Para quienes quieran llevar la personalización de la barra al extremo, 7+ Taskbar Tweaker es todo un clásico. Es una herramienta gratuita que ofrece un enorme abanico de ajustes finos sobre el comportamiento e iconos de la barra de tareas desde Windows 7 en adelante.

Con esta utilidad puedes controlar cómo se agrupan las ventanas, qué pasa al hacer clic con cada botón del ratón en distintas zonas de la barra, crear tus propias acciones personalizadas, modificar el comportamiento de los iconos en el área de notificación y mucho más. Está traducida al español y permite exprimir al máximo la barra tal y como la concibe Windows.

TaskbarX

Si tu prioridad es la estética, TaskbarX (antes FalconX) te puede interesar mucho. Su función estrella es centrar los iconos de la barra de tareas al estilo macOS, aunque también te deja alinearlos a la izquierda o personalizar su posición exacta.

Además de la alineación, TaskbarX permite ajustar opacidad, tamaño, transparencia y añadir efectos visuales a la barra y a los iconos, lo que da un aspecto mucho más moderno y limpio al escritorio de Windows 11. Es ideal si quieres un look más homogéneo sin renunciar a la barra nativa.

Fences

Aunque Fences se centra más en el escritorio que en la barra de tareas, puede ayudarte a organizar mejor tus accesos directos y, como efecto secundario, aligerar lo que necesitas tener anclado. Crea “cercas” o contenedores donde agrupas iconos por categorías (trabajo, juegos, documentos, etc.).

Entre sus opciones está la posibilidad de ocultar temporalmente los iconos cuando no los necesitas, autoorganizar el contenido según reglas y mantener tu espacio de trabajo mucho más ordenado. Si combinas un escritorio limpio con una barra de tareas bien ajustada, tu experiencia con Windows 11 mejora notablemente.

Dominar la barra de tareas de Windows 11 pasa por entender que no es un elemento rígido, sino una herramienta muy flexible que puedes adaptar a tus hábitos. Saber cómo anclar y desanclar iconos, cómo cambiarles la imagen, cómo gestionar el área de notificación y cómo recurrir a métodos avanzados cuando algo se estropea te permite tener siempre a mano lo importante y eliminar lo que sobra. Si a eso sumas el uso opcional de docks y utilidades de terceros para agrupar y embellecer accesos, puedes convertir la barra de tareas y su entorno en un panel de control hecho totalmente a tu medida.

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