Cómo medir el rendimiento de la CPU sin instalar ningún programa

Última actualización: 29/04/2026
Autor: Isaac
  • Los benchmarks online permiten medir el rendimiento de la CPU desde el navegador sin instalar software, cargando pequeñas aplicaciones web en la RAM.
  • Herramientas como SilverBench, CPU Expert o Base Mark ofrecen pruebas de CPU multinúcleo, estrés y gráficos con resultados orientativos.
  • La versión y configuración del navegador, así como procesos en segundo plano y la temperatura, influyen de forma notable en las puntuaciones.
  • Estos tests son ideales para comprobaciones rápidas, pero tienen acceso limitado al hardware y no sustituyen a los benchmarks instalables profesionales.

Medir rendimiento CPU sin instalar programas

Cuando estrenamos PC o cambiamos de procesador, lo normal es que nos pique la curiosidad y queramos comprobar si el rendimiento está a la altura de lo que hemos pagado. Lo habitual es tirar de programas de benchmarking clásicos, instalarlos, pasar un par de pruebas y luego olvidarnos de ellos ocupando espacio en el SSD. Sin embargo, hoy en día tenemos otra vía mucho más cómoda: medir el rendimiento de la CPU sin instalar absolutamente nada, usando solo el navegador.

Además, estas pruebas online no solo sirven para ver si nuestro equipo rinde como debería, también resultan muy útiles para verificar que el hardware montado es realmente el que nos han vendido, algo clave en equipos de segunda mano o en compras donde no tenemos plena confianza en el vendedor. Eso sí, hay que conocer bien sus ventajas, sus límites y cómo prepararlo todo para que los resultados sean lo más fiables posible.

Qué es exactamente un benchmark online y cómo funciona

Benchmark online de CPU en el navegador

Un benchmark tradicional es una aplicación que se instala en el sistema y que se encarga de estresar componentes como la CPU, la RAM, la GPU o el almacenamiento durante un corto periodo de tiempo. Con ello se obtiene una puntuación o un conjunto de métricas que permiten comparar nuestro equipo con otros similares o con configuraciones de referencia.

En el caso de los benchmarks online, el enfoque es distinto, aunque el objetivo es el mismo: medir el rendimiento del procesador y, en algunos casos, de otros componentes sin necesidad de instalar nada. Lo que hacen estas páginas es cargar un programa ligero en forma de aplicación web que se almacena temporalmente en la memoria RAM y se ejecuta en el propio ordenador, no en un servidor remoto.

Desde fuera puede parecer extraño que una simple web pueda medir tu CPU, porque siempre se ha dicho que el procesador rinde más cuanto más cercanos están los datos y el código que ejecuta. Pero la realidad es que, gracias a las tecnologías web actuales y a que estos tests son relativamente pequeños, el código se descarga muy rápido y se ejecuta localmente a través del navegador utilizando JavaScript, WebAssembly u otros motores.

Cuando terminas la prueba, cierras la pestaña y el sistema operativo se encarga de liberar la memoria y descartar el código del benchmark. No queda rastro en el disco, no se añaden servicios en segundo plano ni se acumula software que luego haya que desinstalar. Es decir, puedes probar el rendimiento de tu procesador de forma rápida, limpia y con cero mantenimiento.

Todo esto es posible porque los benchmarks están diseñados para ser muy ligeros en tamaño y eficientes en la forma en la que usan la caché del procesador. Algunos incluso se ajustan para caber por completo en la caché L2 o L3, que apenas tiene unos pocos megabytes, de manera que descargarlos e instalarlos carecería de sentido cuando hoy en día las conexiones a Internet permiten cargarlos al vuelo en cuestión de segundos.

Para qué sirve medir el rendimiento de la CPU sin instalar programas

La primera utilidad es la más evidente: saber si tu PC está rindiendo como debería. Si acabas de montar un equipo nuevo o has cambiado procesador, puedes pasar un benchmark online para comprobar que las cifras están en la línea de otros usuarios con la misma configuración o similar. Si los resultados se quedan muy por debajo, es una señal de que algo no está del todo bien.

También resulta muy práctico para verificar que el hardware instalado coincide con lo prometido. En equipos de segunda mano, ordenadores reacondicionados o compras en tiendas poco conocidas, no es raro encontrar casos donde se ha montado una CPU de generación anterior o una RAM más lenta de la anunciada. Un buen benchmark, combinado con alguna herramienta de identificación de hardware, sirve como “notario” para asegurarnos de que no nos han dado gato por liebre.

Por otro lado, estas pruebas nos ayudan a poner los pies en la tierra. Es bastante común que, tras actualizar un componente, esperemos que el PC rinda el doble que antes solo por haber cambiado la CPU o añadir más RAM. Luego pasas el benchmark y ves que la mejora es modesta, o que está limitada por otros factores como la memoria en single channel, un SSD lento o una gráfica antigua. En ese sentido, las pruebas online son una buena forma de detectar cuellos de botella.

Hay que tener presente que los benchmarks pueden convertirse en un arma de doble filo: si nos obsesionamos con las cifras, es fácil frustrarse al ver que nuestro número es inferior al de otras configuraciones. Por eso conviene tener claro para qué queremos la información: comprobar estabilidad, validar la configuración y tener una idea aproximada de la potencia, no competir por quién tiene el número más grande.

En resumen, medir el rendimiento de la CPU desde el navegador es ideal cuando queremos una comprobación rápida, no invasiva y sin llenar el sistema de programas que luego no volveremos a usar. Para un análisis profesional y detallado sigue siendo mejor un software dedicado, pero para la gran mayoría de usuarios los benchmarks online cumplen de sobra.

Principales benchmarks online para medir la CPU

En Internet hay bastantes sitios que prometen medir el rendimiento de tu equipo sin instalar nada. Sin embargo, no todos son igual de fiables, ni todos están actualizados o funcionan bien con los navegadores modernos. A continuación se recogen las opciones más representativas y lo que puedes esperar de cada una.

CPU Speed Test: una opción muy anticuada y poco recomendable

CPU Speed Test fue uno de los primeros benchmarks accesibles desde el navegador. Originalmente se apoyaba en Adobe Flash, y más tarde pasó a depender de Java para poder seguir funcionando. El problema es que, con el tiempo, ha dejado de recibir mantenimiento y soporte por parte de sus desarrolladores, que lo plantearon como un proyecto educativo.

Hoy en día, su principal limitación es que capaba la frecuencia máxima del procesador a 4,0 GHz, una cifra que se ha quedado muy atrás frente a las velocidades actuales, donde muchos modelos superan los 5,0 GHz con facilidad. Esto hace que la medición de la velocidad de reloj sea, como poco, poco representativa para los procesadores modernos.

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¿Qué puede aportar entonces? Básicamente, permite ver la frecuencia de la CPU en tiempo real mientras se ejecuta la prueba. Pulsas el botón para iniciar el test y obtienes una lectura de la velocidad de reloj, pero sin un análisis serio ni comparativas sólidas. Por si fuera poco, al depender de Java y del ya extinto Flash, añade una carga extra al sistema y puede incluso distorsionar los resultados.

En la práctica, y teniendo en cuenta las alternativas actuales, no es una buena herramienta para medir de forma fiable el rendimiento de tu procesador. Se queda como una curiosidad histórica más que como una opción realista para el usuario medio.

Matthe CPU Test: una herramienta sencilla y curiosa

Otra posibilidad es un pequeño proyecto independiente conocido como Matthe CPU Test. Todo apunta a que ha sido desarrollado por un único ingeniero a título personal, y la web en sí no es precisamente la más atractiva del mundo, pero lo que importa es que ofrece varios modos de prueba adaptados a diferentes gamas de procesadores.

Concretamente, el sitio propone tres benchmarks distintos para CPU: uno orientado a procesadores de gama baja, otro para gama media y un último para gama alta. La idea es que empieces por el modo más ligero y, si ves que tu procesador lo supera sin problemas, vayas subiendo hasta las pruebas más exigentes.

Además, añade un pequeño test gráfico para la GPU. Se trata de una herramienta muy básica en la que puedes ajustar el número de bolitas que se muestran en pantalla y ver los FPS resultantes. las esferas y sus movimientos se renderizan completamente con la tarjeta gráfica, por lo que sirve como un termómetro orientativo del rendimiento 2D/3D.

No es, ni mucho menos, el mejor benchmark del mercado, y la página no ganará concursos de diseño, pero como prueba rápida y ligera puede sacarte de dudas en un momento dado. Si no quieres complicarte ni descargar nada pesado, es una opción que se puede tener en cuenta como complemento.

CPU Expert: benchmark multiplataforma con prueba de estrés

CPU Expert es una de las alternativas online más completas para quien quiera medir con cierto detalle el rendimiento de la CPU y, además, someterla a una prueba de estrés configurable. Su enfoque se basa en ejecutar un algoritmo de desencriptación que aumenta progresivamente la carga de trabajo, forzando al procesador a manejar un número cada vez mayor de procesos.

Antes de iniciar el test, la página te pide que indiques el modelo de procesador y el tipo de uso que quieres simular. Este detalle deja claro que el benchmark no detecta automáticamente el hardware, sino que se apoya en la información que proporciona el usuario para contextualizar el resultado.

Uno de sus puntos fuertes es que es agnóstico respecto a la arquitectura. Es capaz de ejecutarse en CPUs x86 de Intel y AMD típicas de PC, pero también en procesadores ARM (como los de móviles y tablets) e incluso en chips RISC-V. Esto lo convierte en una herramienta interesante si quieres comparar, por ejemplo, el rendimiento de tu ordenador con el de tu smartphone o tablet.

Al terminar el benchmark estándar, la web muestra una puntuación numérica y la posición dentro de un ranking general mantenido por el propio sitio. Te permite ver de un vistazo si tu CPU está por encima, en la media o por debajo de otros resultados enviados por usuarios.

Además de la prueba clásica, CPU Expert incluye un modo de prueba de estrés bastante más completo. En este modo puedes configurar dos parámetros clave: la cantidad de procesos o hilos que quieres lanzar (para cargar uno o varios núcleos) y un parámetro de potencia que define el porcentaje de tiempo de trabajo asignado a cada núcleo. La carga total se calcula multiplicando ambos valores, de manera que puedes simular escenarios desde un uso ligero hasta un 100 % de estrés sostenido.

Como contrapartida, algunos usuarios han observado que no siempre funciona bien en todos los navegadores. Pese a que la web indica que la prueba tarda unos cinco minutos, en ciertos casos el test no llega a iniciarse o se queda bloqueado, especialmente en navegadores con bloqueadores de scripts muy agresivos, como Brave con ciertas configuraciones. No obstante, el ranking muestra resultados recientes (por ejemplo, entrada de agosto de 2023), lo que indica que el servicio sigue activo.

SilverBench: medir el rendimiento multihilo de la CPU con Photon Mapping

SilverBench es otro benchmark online muy popular cuando se quiere poner a prueba la capacidad multinúcleo del procesador. Se ejecuta íntegramente mediante un script en JavaScript y utiliza como carga de trabajo un motor de renderizado basado en Photon Mapping, una técnica relacionada con el Ray Tracing.

A diferencia de lo que podríamos imaginar, SilverBench no se apoya en la tarjeta gráfica para el cálculo; todo el trabajo lo realiza la CPU. Esto es útil porque la prueba se centra por completo en el procesador y cómo se reparten los hilos de ejecución entre los distintos núcleos.

El benchmark ofrece tres modos de funcionamiento claramente diferenciados: el modo normal, el modo extremo y el modo de estrés o resistencia. La prueba estándar ejecuta un renderizado relativamente contenido y, al finalizar, muestra una cifra de rendimiento única que resume el comportamiento de la CPU.

El modo extremo es mucho más exigente: la imagen que se renderiza es aproximadamente un orden de magnitud más grande, por lo que la carga de trabajo aumenta de forma considerable. Esto se traduce en un tiempo de ejecución unas diez veces superior respecto a la prueba normal, manteniendo el procesador a su frecuencia máxima durante mucho más tiempo.

Por último, el modo de estrés está pensado para comprobar la estabilidad a largo plazo de la CPU. En este caso, el benchmark proporciona información sobre el tiempo que tarda en renderizar cada fotograma bajo Photon Mapping, lo que permite ver si hay caídas de rendimiento por sobrecalentamiento o throttling cuando la prueba se mantiene durante un periodo prolongado.

Una diferencia importante respecto a otros tests es que SilverBench permite observar cómo trabajan de forma conjunta los núcleos en una misma tarea. No se limita a lanzar procesos independientes sin relación, sino que todos los hilos cooperan en el mismo cálculo, lo que emula mejor cargas reales de trabajo intensivo.

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La única pega significativa es que, en su configuración estándar, no permite ajustar el número de hilos por encima de 4, algo que se queda corto para procesadores modernos con 8, 12 o 16 núcleos lógicos o más. Aun así, sigue siendo una referencia muy válida para estimar el rendimiento multihilo y la estabilidad térmica del equipo.

Base Mark / BMark y otros benchmarks gráficos en el navegador

Dentro del ámbito de los benchmarks online también hay herramientas centradas en el apartado gráfico. Una de las más interesantes es Base Mark (a menudo referida como BMark), una página sencilla que ejecuta una batería de alrededor de 20 pruebas 3D en HTML5 para medir el rendimiento gráfico de tu PC.

Durante la prueba se muestran escenas con objetos 3D en movimiento rápido, efectos de iluminación y distintas cargas de trabajo típicas de los motores gráficos. El comportamiento es similar al de los benchmarks instalables: al final obtienes una puntuación que refleja la capacidad de tu equipo para manejar gráficos 3D en el contexto del navegador.

Como ocurre con cualquier benchmark que corre dentro de un navegador, los resultados son orientativos, no certificados. Factores como la cantidad de memoria libre, el uso previo de la CPU, la presencia de otras pestañas o extensiones activas pueden hacer que la puntuación varíe entre una ejecución y otra.

Aun así, dentro de las soluciones puramente web, Base Mark está considerado como una de las opciones que ofrece resultados más consistentes. Suele funcionar correctamente en los principales navegadores modernos (Chrome, Edge, Firefox, Opera, etc.) siempre que estén actualizados.

Junto a Base Mark hay otros benchmarks curiosos que se ejecutan en el navegador, como Aquarium (que llena la pantalla de peces y permite aumentar su número para estresar la CPU dibujando cientos o miles de entidades) o Waves, que genera un mar de ondas para probar la GPU. Aunque estos últimos son más demostraciones técnicas que herramientas serias, pueden servir para tener una impresión rápida de cómo responde el hardware gráfico bajo distintas cargas.

Influencia del navegador y su configuración en los resultados

Un punto clave que hay que entender es que, al tratarse de pruebas web, el navegador juega un papel protagonista en los resultados. A diferencia de un programa instalable que accede prácticamente “en crudo” al hardware, un benchmark online se ejecuta dentro de la capa de abstracción y seguridad que supone el propio navegador.

En cuanto a compatibilidad, siempre que utilices versiones modernas de Chrome, Edge, Firefox, Opera o navegadores basados en Chromium, las diferencias de rendimiento puro no suelen ser enormes. Donde sí puede haber variaciones fuertes es si usas un navegador desactualizado o con motores JavaScript muy antiguos: en esos casos, las puntuaciones simplemente no reflejarán la realidad de tu equipo.

Más allá de la versión, la configuración del navegador influye directamente en los resultados de los benchmarks online. Hay tres factores especialmente relevantes que conviene controlar antes de pasar cualquier prueba seria.

Extensiones y complementos activos

Casi todas las extensiones del navegador (bloqueadores de anuncios, gestores de contraseñas, traductores, herramientas de productividad, etc.) se mantienen en marcha en todas las pestañas abiertas. Esto significa que, aunque no parezca que estén haciendo nada, consumen CPU y memoria de fondo.

Ese consumo extra puede restar recursos al benchmark y modificar las cifras de rendimiento, sobre todo en equipos más modestos o cuando hay muchas extensiones instaladas. Por eso es recomendable, si queremos un resultado lo más limpio posible, desactivar temporalmente todas las extensiones antes de lanzar la prueba.

Estado de la caché del navegador

La caché guarda imágenes, scripts y otros recursos para acelerar la carga de las páginas que visitamos con frecuencia. Sin embargo, cuando está muy llena o fragmentada, puede provocar que el navegador realice más operaciones internas de las necesarias, lo que se traduce en un mayor uso de CPU o de disco.

Al medir el rendimiento de un benchmark online con la caché saturada, los resultados pueden verse condicionados por estas operaciones adicionales. Lo más sensato es vaciar la caché antes de realizar el test, de forma que el navegador se centre únicamente en la carga del propio benchmark y no arrastre trabajo pendiente de otras webs.

Aceleración por hardware

La opción de “aceleración por hardware” permite que el navegador delegue parte de la carga gráfica en la GPU en lugar de procesarlo todo con la CPU. Esto es especialmente importante en benchmarks orientados a gráficos, como Base Mark o ciertas demos 3D en HTML5.

Si la aceleración por hardware está desactivada, la CPU tendrá que encargarse de tareas que normalmente haría la GPU, lo que distorsionará tanto la medición gráfica como el uso real del procesador. Para obtener datos más realistas en pruebas que implican vídeo o gráficos 3D en el navegador, conviene activar esta opción en la configuración del navegador.

Cómo preparar tu PC antes de pasar un benchmark online

Como cualquier prueba de rendimiento, los benchmarks online son sensibles a todo lo que está ocurriendo en tu equipo en segundo plano. Si quieres que los resultados sean representativos del potencial real de tu PC, merece la pena dedicar un par de minutos a prepararlo.

Lo primero es cerrar programas y procesos innecesarios y, si hace falta, limpiar aplicaciones que no usas. Nada de dejar el cliente de juegos descargando, el editor de vídeo renderizando o diez aplicaciones abiertas. Cuanto más libre esté el sistema, más se podrá centrar en la prueba de rendimiento que estés ejecutando desde el navegador.

Relacionado con lo anterior, es recomendable detener cualquier descarga de fondo, ya sea desde Steam, gestores de torrents, servicios en la nube o similares. No solo liberan CPU y disco, también evitan que la conexión a Internet interfiera en el momento de cargar los recursos del benchmark.

Después, asegúrate de que el navegador que vas a utilizar está actualizado a la última versión disponible. Un navegador obsoleto no solo puede ejecutar peor JavaScript, también puede tener problemas de compatibilidad con el propio benchmark, generando cuelgues o resultados erráticos.

Otro paso aconsejable es vaciar la caché antes de empezar. Como ya se ha comentado, una caché saturada puede forzar al navegador a realizar operaciones de lectura y escritura adicionales, lo cual impacta indirectamente en la medición de rendimiento.

Si estás usando un portátil, realiza siempre la prueba con el equipo conectado a la corriente y en un modo de energía que no limite la CPU. Muchos portátiles reducen la frecuencia del procesador cuando funcionan con batería o con perfiles de ahorro, lo que puede tirar por tierra cualquier benchmark y dar la sensación de que el equipo es mucho más lento de lo que realmente es.

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En Windows, por ejemplo, es buena idea seleccionar el plan de energía “Equilibrado” o “Alto rendimiento” antes de iniciar la prueba. De este modo, el sistema no recortará automáticamente la potencia del procesador cuando detecte cargas intensivas; si necesitas ir más allá puedes activar un plan de energía de máximo rendimiento.

Por último, ten en cuenta la temperatura. Si justo antes de lanzar el benchmark has estado jugando, editando vídeo o realizando tareas muy pesadas, lo normal es que la CPU ya esté caliente. En esas condiciones puede entrar en throttling térmico y reducir su frecuencia para no sobrecalentarse, empeorando las puntuaciones; por eso es útil saber cómo medir la temperatura de la CPU y GPU antes de comenzar.

Lo más sensato es dejar el PC en reposo unos minutos antes de pasar la prueba y evitar repetir muchos benchmarks seguidos sin descanso. De lo contrario, irás viendo cómo las puntuaciones van descendiendo a medida que el procesador se calienta y el sistema baja el rendimiento para protegerse.

Cómo ver el rendimiento de CPU, RAM y red en tiempo real sin instalar nada

Además de los benchmarks online, Windows incluye de serie una herramienta que permite monitorizar en tiempo real el uso de CPU, memoria, discos, red y GPU sin necesidad de instalar programas adicionales: el Administrador de tareas.

Para abrirlo puedes usar varios caminos: buscar “Administrador de tareas” en el menú Inicio, pulsar Control + Alt + Supr y elegir la opción correspondiente, o ir aún más rápido con el atajo Control + Shift + Escape, que abre directamente la herramienta.

Si es la primera vez que lo usas, es posible que se muestre en modo reducido, con una lista básica de aplicaciones. En ese caso, solo tienes que hacer clic en “Más detalles” en la esquina inferior izquierda para acceder a la vista completa con todas las pestañas.

Una vez allí, ve a la pestaña “Rendimiento”. Desde ese apartado podrás ver gráficas en tiempo real del uso de CPU, memoria RAM, discos duros, adaptadores de red y tarjetas gráficas instaladas en el sistema. Puedes dejar esta ventana abierta mientras trabajas o juegas para detectar picos de uso y posibles cuellos de botella.

Existe además un truco muy útil: el visualizador compacto. Si haces doble clic sobre la barra lateral izquierda donde se listan CPU, Memoria, etc., la ventana se reduce a un pequeño panel compacto que solo muestra los gráficos resumidos. Es ideal para tenerlo siempre visible sin ocupar medio escritorio.

También puedes centrarte en un componente concreto y aprender a gestionar los núcleos de la CPU con afinidad. Selecciona, por ejemplo, la CPU en la columna izquierda y luego haz doble clic sobre el gráfico principal. El Administrador de tareas se convertirá en una ventanita mínima que muestra solo la curva de uso de ese componente, actualizándose en tiempo real. Es una forma excelente de vigilar si tu procesador alcanza el 100 % de carga durante un benchmark online u otra tarea exigente.

En Windows 11 el procedimiento es prácticamente idéntico: abres el Administrador de tareas, entras en la sección de Rendimiento y, desde ahí, puedes activar la vista compacta o centrarte en un componente específico. La interfaz cambia ligeramente, pero la lógica es la misma.

Limitaciones de los benchmarks online frente a las herramientas instalables

Aunque las pruebas web son muy cómodas, hay que ser conscientes de que tienen limitaciones importantes frente a los benchmarks clásicos instalados en el sistema. El motivo principal es que dependen por completo del navegador y de las restricciones de seguridad impuestas por éste.

Por un lado, un benchmark web no tiene acceso directo y profundo al hardware. Todo lo que hace pasa por capas de abstracción (sistema operativo, motor del navegador, sandbox de seguridad, etc.), lo que impide medir con precisión aspectos como el consumo de energía, la latencia exacta de la RAM, el uso detallado de cada núcleo o el rendimiento real de la GPU.

Además, el comportamiento de la prueba está condicionado por las extensiones, las pestañas abiertas, las descargas en curso y cualquier otro proceso en segundo plano que compita por los recursos del sistema. Incluso factores como la latencia a la hora de descargar los recursos del benchmark o la forma en la que el navegador gestiona la memoria pueden alterar el resultado.

En algunos casos, ciertas plataformas de benchmarking online no ejecutan el código directamente en tu equipo, sino en servidores remotos que simulan tu hardware. Es decir, el test se ejecuta efectivamente en otra máquina y luego te muestran una aproximación basada en una descripción de tu PC. Evidentemente, esas cifras no reflejan al 100 % el comportamiento real de tu sistema.

Tampoco hay que olvidar el aspecto de la seguridad y la privacidad. Aunque la mayoría de estas herramientas son legítimas, algunas recopilan datos de rendimiento y configuración del equipo para elaborar sus rankings o estadísticas. Esto implica exponer información básica de tu hardware a terceros, lo que puede no gustar a todo el mundo.

Por todo ello, los benchmarks online son perfectos para un diagnóstico rápido, una comparación aproximada o una verificación básica de que todo funciona como debería. Pero si lo que buscas es afinar un overclock, encontrar cuellos de botella exactos, medir temperaturas con precisión o hacer análisis profesionales, tendrás que recurrir a herramientas instalables como Cinebench, 3DMark, PCMark, CrystalDiskMark, UserBenchmark u otras alternativas de escritorio, y a guías para optimizar el parking de núcleos en la CPU.

Aun con sus limitaciones, las pruebas de rendimiento online se han convertido en un aliado muy práctico para cualquier usuario que quiera echarle un vistazo a la salud y potencia de su PC sin complicarse la vida. Con solo un navegador, un par de minutos de preparación y eligiendo bien la herramienta, es posible obtener una idea bastante decente de cómo rinde tu CPU y si tu configuración está dando todo lo que puede dar de sí.

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