- Aprovecha servicios oficiales como Xbox Game Pass, PlayStation Plus y Nintendo Switch Online para acceder legalmente a catálogos de juegos clásicos en consolas actuales.
- En PC, la emulación con RetroArch y la compra de clásicos en Steam o GOG permiten convertir tu ordenador en una máquina universal para juegos retro.
- Para usar consolas originales en teles modernas, los escaladores de vídeo dedicados ofrecen mucha mejor calidad e input lag reducido frente a adaptadores HDMI baratos.
- Mandos de estilo retro y consolas retro portátiles completan el ecosistema, aportando control auténtico y máxima comodidad para disfrutar de la nostalgia en cualquier lugar.
Si creciste soplando cartuchos, peleándote con el euroconector de la tele del salón y memorizando melodías de 8 y 16 bits, es muy probable que sigas teniendo un hueco enorme en tu corazón para los clásicos. Las consolas actuales son una pasada, pero esa magia de encender una máquina retro y ver sus píxeles gigantes en pantalla sigue siendo algo especial que muchos queremos recuperar sin montar un museo en casa.
La buena noticia es que hoy en día hay muchísimas formas de volver a esos juegos, tanto si quieres usar tus consolas originales como si prefieres tirar de servicios oficiales y emulación. Desde Xbox, PlayStation y Nintendo Switch hasta el PC, las mini consolas y los escaladores de vídeo, tienes un montón de caminos para disfrutar de joyas de NES, SNES, Mega Drive, PS2, Wii, N64 o incluso Atari en televisores y dispositivos modernos.
Jugar a juegos retro en Xbox One y Xbox Series X|S
El ecosistema de Xbox es uno de los más completos para quien busca clásicos, porque combina suscripciones, compras digitales y servicios dedicados. Si tienes una Xbox One o una Xbox Series X|S, puedes acceder de forma legal y cómoda a un enorme catálogo de juegos retro sin tener que complicarte demasiado.
Por un lado, Microsoft cuenta con Antstream Arcade para Xbox, una plataforma de juegos clásicos en la que pagas una suscripción y obtienes acceso instantáneo a más de 1.300 títulos de consolas y microordenadores retro. Este servicio se centra en recreativas y sistemas antiguos, se amplía con nuevos juegos con cierta frecuencia y normalmente ofrece un pase anual por unos 29,99 dólares y un pase vitalicio alrededor de 79,99 dólares. Es una opción muy tentadora si te gusta ir picando entre muchos títulos sin tener que comprarlos uno a uno.
Si lo tuyo son juegos algo más modernos, como los de Xbox original y Xbox 360, la alternativa más interesante es Xbox Game Pass. Mediante esta suscripción tienes acceso a un catálogo que suele superar el centenar de juegos, incluyendo tanto títulos actuales como auténticos clásicos de generaciones anteriores, muchos de ellos retrocompatibles y con mejoras de resolución o rendimiento en las consolas más recientes.
Para jugar en consolas, los planes que te interesan son principalmente dos: el nivel Game Pass Console, que ronda los 10,99 dólares al mes y ofrece más de cien juegos para tu Xbox One o Series X|S, y el plan Game Pass Ultimate, por unos 16,99 dólares, que añade juego en la nube, acceso en PC y móvil, multijugador online y otras ventajas. Es una forma muy cómoda de mezclar juegos nuevos con grandes clásicos de catálogo sin tener que ir comprando cada título por separado.
Más allá de las suscripciones, también puedes comprar juegos retrocompatibles directamente en la tienda digital de Xbox. En la Microsoft Store encontrarás títulos de Xbox y Xbox 360 que se han adaptado para funcionar mejor en las consolas actuales, a veces con resolución mejorada y otros pequeños retoques. Muchos de ellos aparecen en packs o colecciones que reúnen varias entregas de una saga mítica.
PlayStation 4 y PlayStation 5: clásicos, remasterizaciones y catálogo retro
En el caso de las consolas de Sony, el acceso a juegos retro combina compras digitales, suscripciones y remasterizaciones. Tanto en PS4 como en PS5 tienes varias vías para recuperar títulos de la historia de PlayStation (ver motivos reales por los que PS4 no ofrece retrocompatibilidad), desde la primera PSX hasta PSP y PS2.
La opción básica es entrar en la PlayStation Store y hacerte con los juegos clásicos que se ofrecen como descargas digitales. Sony ha ido publicando con el tiempo versiones adaptadas de títulos de PS1, PS2 o PSP para que se puedan jugar en consolas modernas, a menudo con pequeños extras como trofeos, filtros gráficos o mejoras de resolución. Es una forma sencilla de disfrutar de clásicos concretos que te apetezca rejugar sin necesidad de suscripción.
Si quieres algo más amplio, entra en juego PlayStation Plus. Este servicio se organiza en varios niveles, y los más completos son los que incluyen el llamado catálogo de clásicos. En el tier superior (que en algunos países se llama PS Plus Deluxe, en otros Premium) tienes acceso a una biblioteca con juegos de PS1, PS2, PS3 y PSP, además de algunos remasters pensados originalmente para PS4. Gracias a este catálogo puedes saltar de un Tekken clásico a un God of War de PS2 o a títulos de PSP en tu PS5 sin cambiar de máquina.
Ese nivel alto de PS Plus también añade funciones como streaming de juegos en la nube para parte del catálogo, lo que reduce la necesidad de tener todo instalado. Es una buena elección si te apetece explorar la historia completa de PlayStation sin tener que ir comprando cada título retro por separado, aunque la rotación de juegos puede variar según la región.
Otra pata importante son las remasterizaciones y recopilatorios. Sony y otras editoras han lanzado colecciones para PS4 y PS5 que actualizan clásicos con mejores gráficos, sonido pulido y, en ocasiones, contenido adicional. Ejemplos como Crash Bandicoot N. Sane Trilogy o remasters de sagas icónicas permiten revivir juegos de PS1 o PS2 con una presentación moderna, perfecta para televisores actuales y sin los problemas habituales de señal de las consolas antiguas.
Nintendo Switch y el poder de Nintendo Switch Online
Nintendo siempre ha sabido explotar su propio legado, y con Switch han apostado por integrar gran parte de sus clásicos a través de su servicio online. Si tienes una Nintendo Switch, lo más fácil para jugar retro es suscribirte a Nintendo Switch Online y, si te interesa ir un paso más allá, añadir el Expansion Pack.
Con la suscripción estándar a Nintendo Switch Online puedes acceder a un catálogo de juegos de NES, Super Nintendo y Game Boy que se van actualizando con cierta regularidad. Los títulos se ejecutan mediante aplicaciones específicas (por ejemplo, la app de Super Nintendo) y ofrecen opciones como guardado rápido, rebobinado o filtros visuales para acercarse al look de los CRT de la época.
Si contratas el complemento Expansion Pack, se abre otro nivel: aquí tienes acceso a juegos de Nintendo 64, SEGA Mega Drive/Genesis y Game Boy Advance, además de ciertos contenidos extra para algunos títulos de Switch. Esto significa que puedes disfrutar en la misma consola de Super Mario World, Sonic 2, Ocarina of Time o títulos de GBA sin cambiar de hardware. Todo esto, con funciones online integradas para cooperar o competir con otros jugadores, algo que en su día ni soñábamos.
En cuanto a precios, lo habitual es que la suscripción individual básica cueste alrededor de 3,99 dólares al mes, mientras que el plan anual se sitúa en torno a 19,99 dólares. El paquete que incluye Nintendo Switch Online y Expansion Pack suele rondar los 49,99 dólares al año para usuarios individuales, y existe también modalidad familiar para varias cuentas. Es una alternativa bastante económica si quieres un catálogo retro amplio y legal dentro del propio ecosistema de Nintendo.
PC y emulación: tu ordenador como consola universal
Cuando hablamos de juegos retro, el PC es probablemente la plataforma más flexible y potente, sobre todo si no te importa dedicar un rato a configurar programas. La emulación convierte tu ordenador en una especie de máquina del tiempo capaz de recrear casi cualquier consola clásica, desde sistemas de 8 bits hasta máquinas de sexta generación como PS2 o GameCube, según la potencia del equipo.
El concepto de emulación es sencillo: instalas en tu PC un programa que imita el hardware de una consola concreta, y ese programa ejecuta los juegos a partir de archivos digitales llamados ROMs o ISOs, y hay varias webs para descargar videojuegos retro. Existen emuladores específicos para NES, SNES, Mega Drive, PlayStation, Nintendo 64, PSP y prácticamente cualquier sistema que se te ocurra. Lo importante, eso sí, es recordar la parte legal: en la mayoría de legislaciones solo es aceptable usar copias de juegos que posees físicamente.
Para empezar en PC, en realidad solo necesitas tres cosas básicas: un ordenador medianamente moderno (no hace falta una bestia para consolas de 8 y 16 bits), los emuladores adecuados y, muy recomendable, un mando para evitar sufrir con el teclado. Muchos PCs de la última década son capaces de manejar sin problemas consolas clásicas, y con un poco más de potencia podrás llegar incluso a sistemas como PS2, GameCube, Wii o Dreamcast.
Configurar cada emulador por separado puede ser un poco caos, por eso una de las herramientas más valoradas es RetroArch. No es un emulador en sí mismo, sino una especie de “lanzador” que agrupa distintos núcleos de emulación (cores) bajo una interfaz común. Desde RetroArch puedes descargar el core de SNES, el de Mega Drive, el de PS1, etc., y gestionar todos tus juegos desde una misma aplicación, muy cómoda para usar tanto con teclado y ratón como desde el sofá con un mando.
La emulación no es la única vía en PC. Plataformas como Steam y GOG (Good Old Games) venden versiones oficiales de muchos juegos clásicos adaptados a sistemas operativos actuales. Estos títulos suelen incluir parches para funcionar en Windows moderno, soporte para resoluciones más altas, logros y, en algunos casos, extras como bandas sonoras o manuales digitales. Además, existen herramientas como GOG Galaxy para unificar librerías, que facilitan gestionar compras y partidas entre plataformas. Es una buena opción si quieres algo totalmente legal y sin complicaciones técnicas.
Además, bastantes compañías han relanzado colecciones y remasterizaciones para PC: desde recopilatorios de sagas de lucha y plataformas hasta revisiones HD de JRPG clásicos. Por último, si te interesa mezclar consolas y PC, el plan Xbox Game Pass Ultimate te permite jugar en ordenador a una selección de títulos, algunos de ellos heredados de generaciones anteriores de Xbox que funcionan de forma nativa o mediante retrocompatibilidad.
Consolas mini: nostalgia lista para enchufar
Si no te apetece pelearte con configuraciones de emuladores ni buscar cartuchos originales, una solución muy popular son las consolas mini oficiales. Se trata de versiones en miniatura de máquinas míticas como la NES, la Super Nintendo, la PlayStation original, la Mega Drive o incluso la Atari 2600, fabricadas por las propias compañías o con su licencia. Si prefieres algo más DIY, también puedes plantearte construir una consola retro con Raspberry Pi como alternativa.
Modelos como NES Classic Mini, SNES Classic Mini, PlayStation Classic, SEGA Genesis Mini o Atari 2600+ vienen con una selección de juegos preinstalados, mandos inspirados en los originales y una salida HDMI que las hace totalmente compatibles con televisores actuales. Solo tienes que conectarlas a la corriente y al HDMI, encender y jugar. Su filosofía es 100% plug-and-play, perfecta para sesiones nostálgicas sin complicaciones.
La calidad de estas mini consolas varía según el fabricante. En general, los sistemas de Nintendo suelen estar muy bien valorados por la emulación y la selección de títulos, mientras que la PlayStation Classic, por ejemplo, decepcionó a parte de la comunidad por algunos detalles de catálogo y rendimiento. Aun así, todas comparten ventajas como estados de guardado, opciones de reescalado y filtros CRT que ayudan a recrear el aspecto original sin sacrificar compatibilidad con televisores modernos.
El gran punto a favor es que no necesitas buscar cables raros, adaptadores ni escaladores: la consola se conecta por HDMI y listo. Son ideales si quieres tener un pequeño rincón retro en el salón sin dedicarle demasiado espacio ni tiempo a la configuración, o si buscas un regalo nostálgico que funcione nada más sacarlo de la caja.
El problema de las consolas retro en teles modernas
Cuando en lugar de servicios oficiales o mini consolas hablamos de usar hardware original (tu SNES de siempre, tu Mega Drive, tu N64, tu PS2 o tu primera Xbox), el asunto se complica. Estas máquinas se diseñaron pensando en televisores CRT, no en paneles LCD o OLED 4K con procesado digital de imagen, por lo que la experiencia al conectarlas a una tele actual puede ser bastante decepcionante.
En un CRT, la imagen de una PS1 o una N64 puede verse sorprendentemente nítida y agradable, porque la propia tecnología del tubo difumina los bordes de los píxeles y mezcla los colores de forma natural. En cambio, en una tele LCD moderna, esos mismos 240p o 480i se estiran hasta llenar cientos de líneas más, y el resultado suelen ser píxeles bailando, imagen borrosa, cortes raros, artefactos y, a veces, colores alterados. Muchos televisores actuales ni siquiera aceptan bien señales entrelazadas antiguas o tienen mucho retardo al procesarlas.
Para salir del paso, a veces recurrimos a adaptadores baratos tipo RCA a HDMI o euroconector a HDMI. Aunque son tentadores por precio, suelen introducir más problemas de los que resuelven: escalado pobre, color lavado, ruido en la señal y, lo peor de todo, input lag (retraso entre lo que haces con el mando y lo que ves en pantalla). En juegos de acción rápida o precisión como los de lucha o los plataformas, esto puede arruinar completamente la experiencia.
Además, muchos televisores modernos directamente ya no traen euroconector (SCART), y la entrada de componentes es cada vez menos habitual. Eso deja a consolas que dependen de estas conexiones bastante vendidas si no quieres complicarte. En países como el Reino Unido, conseguir soluciones específicas tipo RetroTINK o ciertos escaladores puede ser difícil o caro, ya que se agotan rápido y los precios se disparan con los importes y los envíos.
Por todo ello, hay un debate constante entre mantener un CRT dedicado para las consolas retro o buscar un sistema elegante para integrarlas en un único televisor moderno. La nostalgia tira mucho, pero el espacio en casa y la comodidad también mandan, así que merece la pena estudiar con calma qué alternativas existen para mejorar la calidad de imagen.
Escaladores de vídeo: la clave para conectar consolas viejas a teles nuevas
En los últimos años han surgido dispositivos especializados que atacan justo este problema: los escaladores o procesadores de vídeo para consolas retro. A diferencia de los adaptadores HDMI baratos, estos aparatos toman la señal de baja resolución de la consola, la procesan con cariño y la convierten en una imagen limpia, estable y con muy poco retardo para televisores modernos.
Modelos conocidos como OSSC, RetroTINK o el Framemeister se han ganado una gran fama entre los aficionados. No son precisamente baratos (el OSSC puede rondar los 170 euros, y un RetroTINK 5X se dispara bastante más), pero ofrecen características como reescalado avanzado, soporte para diferentes tipos de señal (SCART RGB, componentes, VGA), configuración de perfiles por consola, generación de scanlines y, sobre todo, un input lag prácticamente inexistente.
También existen soluciones más económicas, como algunas versiones de GBS-C, un escalador modificado que se ha hecho popular porque, por alrededor de 70 euros, permite escalar señales clásicas hasta 1080p con resultados muy decentes. Este tipo de dispositivos suelen aceptar entradas por VGA, componentes y SCART, y sacar la imagen por HDMI o VGA hacia el televisor moderno, con opciones para ajustar color, posición de la imagen, resolución y añadir efectos como scanlines.
Eso sí, hay pegas: algunos modelos no incluyen entrada RCA compuesta (el clásico cable amarillo), ya que se centran en señales de mayor calidad como componentes o RGB. Esto te obliga a invertir además en mejores cables para tus consolas: por ejemplo, cables por componentes para PS2, Xbox original o Wii, o cables SCART RGB de buena calidad para Super Nintendo y Mega Drive. La ventaja es que la mejora en nitidez, color y estabilidad es enorme respecto al compuesto estándar.
La experiencia de uso con un buen escalador suele ser muy positiva: poca o nula sensación de retraso, colores fieles, bordes definidos y posibilidad de personalizar la imagen a tu gusto. Muchos cuentan con menús accesibles desde una pequeña pantalla integrada o, mejor aún, desde aplicaciones web que se controlan con el móvil o el PC, lo que facilita ajustar presets ideales para cada consola (una configuración para SNES, otra para PS2, etc.).
No todo es perfecto. Algunos escaladores pueden ser algo puñeteros con ciertas consolas o cambios de resolución: por ejemplo, hay usuarios que comentan que, en ocasiones, la señal de PS2 se pierde y hay que hacer pequeños “trucos” como apagar y encender entradas HDMI o cambiar de modo de salida hasta que el televisor “pilla” la señal. Además, no siempre son dispositivos plug-and-play: enchufas y ves imagen, sí, pero si quieres sacarle el máximo partido, tocará trastear en menús y guardar perfiles personalizados que pueden perderse al actualizar el firmware.
En cuanto al resultado visual, los escaladores suelen brillar especialmente con juegos 2D de “pixel gordo”, como los clásicos de SNES, Mega Drive o los primeros Final Fantasy. Títulos como Super Mario Bros. 3, Tekken 3 en PS1 o juegos de fútbol tipo PES 4 en PS2 pueden lucir fantásticamente bien. En cambio, en la primera hornada de 3D poligonal (PS1, N64, algunos de PS2) la mejora es notable pero menos espectacular, porque el propio estilo gráfico envejeció peor. Aun así, incluso ahí se aprecia una diferencia importante frente a los simples adaptadores baratos.
La elección de un escalador u otro dependerá mucho de tu presupuesto, del número de consolas que quieras conectar y del tipo de juegos que más disfrutes. Si tienes muchas máquinas de 8 y 16 bits o si adoras el 2D puro, un buen escalador puede transformar tu experiencia. Si priorizas comodidad total y no quieres complicarte, quizá te compense más optar por soluciones oficiales o emulación en PC/TV.
Mandos y control: por qué un mando retro USB marca la diferencia
Da igual lo buena que sea la imagen si el control no acompaña. Para muchos jugadores, la mitad de la nostalgia está en cómo se siente el mando en las manos. Aunque puedes usar mandos modernos de Xbox o PlayStation en PC, Smart TV o incluso en algunas consolas para emular, hay un detalle clave: la cruceta.
Los juegos de 8 y 16 bits estaban pensados casi siempre para jugarse con D-pad (cruceta digital), no con sticks analógicos. Plataformas, juegos de lucha, puzzles… todos se diseñaron con esa precisión de “clic” en mente. Los sticks funcionan, sí, pero hacer un salto milimétrico en Super Mario World o ejecutar un combo de Street Fighter II se siente mucho más natural con una cruceta de estilo clásico.
Por eso, muchos aficionados coinciden en que un mando USB de estilo retro es mejor para emuladores que un mando moderno genérico. Hay infinidad de modelos inspirados en los pads de NES, SNES, Mega Drive o PlayStation, con conexión USB o Bluetooth, que funcionan en PC, móviles, televisores Android y, en algunos casos, incluso en consolas actuales. La distribución de botones, el tamaño y la forma evocan la memoria muscular que tuviste de niño, haciendo que esa sensación de “volver a casa” sea mucho más potente.
Invertir en un buen mando retro no suele ser caro y eleva la experiencia en todos los escenarios: PC con RetroArch, Smart TV con emuladores, consolas mini y hasta algunos servicios en la nube. Si de verdad quieres disfrutar del juego clásico como se merece, combinar buena imagen con un control fiel al original es casi obligatorio.
Consolas retro portátiles: emulación sin complicaciones
Puede que todo esto de emuladores en PC, servicios de suscripción, escaladores de vídeo y cables SCART te parezca un auténtico lío. Si lo que quieres es algo sencillo, que puedas encender y jugar tanto en el sofá como en el tren, entonces lo tuyo es mirar el mercado de la consola retro portátil. Si buscas opiniones antes de comprar, hay análisis como Retroid Pocket: análisis y opinión que te pueden ayudar a elegir.
Estas máquinas son dispositivos dedicados a la emulación que suelen venir con emuladores ya instalados y optimizados, pantalla integrada y controles físicos. Solo tienes que copiar tus juegos a una tarjeta microSD (respetando siempre la legalidad de las ROMs) y empezar a jugar. Hay modelos muy modestos, ideales para 8 y 16 bits, y otros más ambiciosos capaces de manejar incluso consolas como Dreamcast, PSP o algunas de sexta generación.
Algunas de estas consolas portátiles permiten también conectarse al televisor mediante HDMI, lo que las convierte en una especie de híbrido entre portátil y sobremesa retro. Puedes estar jugando en la pantalla integrada y, cuando te apetezca, enchufarla a la tele y seguir la partida en grande, utilizando sus propios controles o sincronizando un mando externo.
La gran ventaja de esta opción es la comodidad: no tienes que configurar RetroArch desde cero, ni buscar núcleos, ni pelearte con perfiles de escalado. Enciendes, eliges consola, seleccionas juego y listo. Si quieres algo muy específico podrás toquetear menús, pero la idea es que en cinco minutos estés disfrutando de tus clásicos favoritos en cualquier parte.
En un panorama con tantas opciones —Xbox, PlayStation, Switch, PC, mini consolas, escaladores, portátiles retro—, lo más importante es combinar las que mejor encajen con tu bolsillo, tu espacio en casa y lo friki que quieras ponerte con la imagen y el control. Ya sea suscribiéndote a servicios oficiales, afinando un PC con RetroArch, montando un setup con escalador y consolas originales o llevando una consola retro portátil en la mochila, hoy es más fácil que nunca revivir aquellos juegos que te hicieron enamorarte de los videojuegos sin renunciar a las comodidades de las consolas y televisores modernos.
Redactor apasionado del mundo de los bytes y la tecnología en general. Me encanta compartir mis conocimientos a través de la escritura, y eso es lo que haré en este blog, mostrarte todo lo más interesante sobre gadgets, software, hardware, tendencias tecnológicas, y más. Mi objetivo es ayudarte a navegar por el mundo digital de forma sencilla y entretenida.